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DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 802, de 29/04/2015
cve: DSCD-10-CO-802
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES

Año 2015 X LEGISLATURA Núm. 802
PRESUPUESTOS
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JOSÉ ENRIQUE SERRANO MARTÍNEZ
Sesión núm. 29
celebrada el miércoles,
29 de abril de 2015


ORDEN DEL DÍA:

Comparecencia cuatrimestral de la señora Secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos (Fernández Currás), para informar sobre el grado de ejecución de los Presupuestos Generales del Estado y la evolución de las principales magnitudes, previa remisión del informe correspondiente. Por acuerdo de la Comisión de Presupuestos. (Número de expediente 212/002241) ... (Página2)


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Se abre la sesión a las cuatro y treinta minutos de la tarde.

El señor PRESIDENTE: Señorías, vamos a iniciar la sesión que, tal como figura en el orden del día, está destinada a la comparecencia de la secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos para informar sobre el grado de ejecución de los Presupuestos Generales del Estado y de la evolución de las principales magnitudes, de acuerdo con el informe que nos ha remitido y que tenemos todos a nuestra disposición desde hace unos días.

Señora Fernández Currás, tiene la palabra.

La señora SECRETARIA DE ESTADO DE PRESUPUESTOS Y GASTOS (Fernández Currás): Permítame, en primer lugar, saludarle. Es la primera vez que coincido con usted como presidente de esta Comisión. Todo el mundo habla muy bien de usted y, realmente, quienes le han precedido han sido elegidos por su altura de miras y su visión de Estado y esa es la razón por la que existe una sana tradición en esta Comisión de ceder la Presidencia al grupo mayoritario de la oposición. He tenido ocasión de saludarles a casi todos ustedes y espero la seriedad y responsabilidad que es propia de esta Comisión. Y, como no podía ser de otra forma, yo cumplo hoy con mi deber y comparezco en esta Comisión para dar cuenta de la ejecución presupuestaria del Estado correspondiente a 2014 y lo hago con unas cifras que son muy positivas; un saldo al cierre del ejercicio de 2014 muy positivo que viene a corregir los desequilibrios de las cuentas públicas que proceden de ejercicios anteriores.

El déficit de las administraciones públicas, a efectos del procedimiento de déficit excesivo, se redujo hasta el 5,68% del PIB a finales de 2014. Un año más cumplimos con nuestro compromiso de reducir el déficit público, lo que es clave para garantizar el funcionamiento de nuestro Estado de bienestar, al mismo tiempo que refuerza la credibilidad de nuestra economía. Este dato se suma a la lista de indicadores económicos positivos que está registrando la economía española en los últimos meses. El año pasado, en esta misma Comisión, yo les anunciaba que existía ya un punto de inflexión, un cambio de tendencia en la economía española y enumeraba algunos datos que invitaban, desde entonces, al optimismo. Lejos de ser una apreciación personal, hoy todos los podemos constatar. España ha conseguido superar la etapa más dura de la crisis gracias al esfuerzo de todos los españoles, de todas las administraciones públicas y sin intervención exterior.

Gracias a la política económica aplicada, España ha conseguido dar un giro a su situación económica, y así lo avalan los datos con los que hemos cerrado el ejercicio 2014. En el año 2014 la economía está creciendo a un 1,4% del PIB, su primera tasa positiva en seis años. La última correspondiente al año 2008 la dejamos en un 1,1%. Pero, más importante que este dato es la tendencia que se observa en el cuarto trimestre en el que se vio una aceleración del crecimiento, si comparamos cuarto trimestre con cuarto trimestre de 2013 o cuarto trimestre con tercer trimestre de 2014. En definitiva, una velocidad de crecimiento superior al 2%. Hemos pasado de una profunda recesión económica a que nuestro país lidere el crecimiento de los grandes países de la zona euro.

Esta recuperación va acompañada de empleo. Este es el segundo dato que quiero destacar. Después de siete años consecutivos de destrucción de empleo, en 2014 se ha creado empleo neto. Sin duda este es el dato económico que más importa al Gobierno. Hace tres años, España perdía 2.100 puestos de trabajo diarios y, por el contrario, en 2014 la Seguridad Social ha cerrado con 417.000 afiliados más. Hemos pasado de ser el país que más empleo destruía en Europa a ser el país que más empleo crea. Además, la EPA que conocimos la semana pasada muestra que los contratos indefinidos crecen a buen ritmo. Si tomamos como referencia los doce últimos meses, más del 60% de los empleos creados son indefinidos, lo que pone de relieve que a medida que la recuperación se consolida el empleo que se crea es de mayor calidad.

En tercer lugar, la mejora de la competitividad. Durante 2014 hemos continuado ganando competitividad y esto se refleja en las cifras récord de exportaciones: 240.000 millones de euros, un crecimiento del 2,5%; un máximo histórico en la serie de exportaciones anuales. España cerró así el año con un comportamiento positivo de sus ventas en el exterior y muy por encima de los países de nuestro entorno. La media europea crece al 1,3% frente al 2,5% y lo hacemos por encima de países como Reino Unido, Francia o Italia. Estas ganancias de competitividad han llevado a una corrección de la balanza de pagos. En 2014 hemos registrado, por segundo año consecutivo, superávit en la balanza por cuenta corriente frente a déficits crónicos acumulados durante años. Señorías, la recuperación de la economía española es, desde luego, fruto del esfuerzo de toda la sociedad y de decisiones valientes adoptadas por este Ejecutivo que desde la primera semana de la legislatura puso en marcha una estrategia clara, evidenciada en la primera ley


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orgánica que hizo, en la propia exposición de motivos de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria que centraba la política fiscal, la estrategia fiscal del Gobierno en dos pilares fundamentales: consolidación fiscal y reformas estructurales.

En primer lugar, el saneamiento de nuestras cuentas públicas con el fin de garantizar la sostenibilidad de nuestro Estado de bienestar. A pesar de lo que digan algunos, el objetivo de reducir el déficit público no es otro que garantizar la financiación de las pensiones, de las prestaciones por desempleo y la educación, los servicios sanitarios y demás prestaciones sociales. Por el contrario, unas finanzas públicas quebradas e insostenibles constituyen la mayor amenaza de nuestro Estado de bienestar. En segundo lugar, la consolidación fiscal se ha combinado con una ambiciosa batería de reformas estructurales para aumentar la flexibilidad y la competitividad de nuestra economía. Esta agenda reformista ha sido muy intensa y destacan la reforma laboral, la reestructuración del sistema financiero, la reforma energética, la de unidad de mercado o la reforma de las administraciones públicas. Sin duda, esta política económica está dando sus frutos; la recuperación económica de nuestro país ha sido alabada por los principales organismos internacionales y analistas financieros que continuamente están mejorando sus previsiones de crecimiento para la economía española. Las últimas conocidas son las del Fondo Monetario Internacional, que pronostica un crecimiento para nuestro país muy superior al estimado para los grandes países de la zona euro. España vuelve a percibirse como un país fuerte que está corrigiendo todos los desequilibrios acumulados en la economía durante años, siendo uno de los principales logros el saneamiento de las cuentas públicas. Hemos logrado reducir el déficit en 3,4 puntos del PIB desde 2011, año en el que se situó en torno al 9%, nivel que desde luego no resultaba compatible con las políticas del Estado de bienestar que debilitaba la credibilidad en la economía de nuestro país, ya que superaba más de un 50% el objetivo comprometido con Bruselas. Estábamos en unos niveles insostenibles de déficit público que perjudicaban la credibilidad de España poniendo en riesgo nuestro acceso al crédito, precisamente en un contexto de fuertes tensiones en los mercados financieros.

Ante esta situación de partida, era prioritario controlar el déficit público, al mismo tiempo que se realizaban reformas estructurales y se sostenía nuestro Estado del bienestar. Desde luego no ha sido fácil, pero con las políticas aplicadas hemos conseguido un excelente resultado fiscal en 2014 y paso a detallarlo. Como les avanzaba, las administraciones públicas han reducido su déficit hasta el 5,68% del PIB, cumpliendo un año más el objetivo fijado en el marco del procedimiento de déficit excesivo. Cabe recordar que en 2014 el Gobierno decidió unilateralmente rebajar el objetivo comprometido con Bruselas hasta el 5,5%. En el déficit público del año 2014 se incluyen 2.011 millones de euros derivados de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, por la cual se debe proceder a la devolución de los importes solicitados en el impuesto sobre ventas minoristas de determinados hidrocarburos, lo que se conoce como el céntimo sanitario. Si se descuenta el efecto de esta devolución de obligado cumplimiento, que desde luego es un gasto extraordinario y puntual, el déficit de las administraciones públicas se situaría en el 5,49%, por lo tanto, por debajo del 5,5% autoimpuesto por el Gobierno.

Desglosando el déficit de cierre por subsectores, tendríamos que la Administración central, excluyendo las ayudas financieras, cerró el 2014 con un déficit del 3,5% del PIB, cumpliendo con el objetivo fijado en el programa de estabilidad. Dentro de este subsector, hay que mencionar la significativa reducción del déficit del Estado, que pasa del 4,32 al 3,75 en 2014, pero además hemos de tener en cuenta que en el subsector se incluyen también los organismos autónomos, y en este caso se amplía su superávit hasta el 0,25%. Si al 3,75 le quitamos ese 0,25 nos daría el 3,5 como objetivo del subsector al que estoy haciendo referencia. Estas cifras excluyen el gasto de las ayudas financieras concedidas para la reestructuración del sistema financiero que, como saben, no computan dentro del cumplimiento del objetivo, de acuerdo con la normativa comunitaria, y han ascendido a 1.204 millones de euros, equivalentes a una décima del PIB. La Seguridad Social, el siguiente subsector, tenía un objetivo del 1% y ha cerrado en el 1,06%, por lo tanto, con una ligera desviación. Las comunidades autónomas cerraron con 1,66% cuando su objetivo era del 1%, observándose una gran heterogeneidad en el resultado alcanzado por las diferentes comunidades autónomas, algunas de las cuales sí han cumplido con el objetivo del 1%. Las corporaciones locales registraron por tercer año consecutivo superávit, que fue equivalente al 0,53% respecto a un objetivo de equilibrio.

Los ingresos no financieros de las administraciones públicas en términos de contabilidad nacional ascienden a 399.733 millones de euros al cierre de 2014, lo que equivale a un 37,8% del PIB. Cabe recordar que en los dos primeros años de la crisis España perdió ingresos en una cuantía próxima a 7 puntos del PIB, lo cual situaba a nuestra economía, a nuestro Estado del bienestar, al borde del precipicio.


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En el mismo periodo la reducción de los ingresos públicos sobre el PIB en la zona euro fue tan solo de 4 décimas, es decir, la caída de ingresos públicos en España fue 15 veces superior a la de los países de la eurozona. Las cifras de 2014 reflejan que los ingresos se están recuperando. Hemos ganado casi 2 puntos del PIB en ingresos públicos desde el año 2011 gracias a la efectiva política fiscal aplicada desde el principio de la legislatura, ya que entre 2011 y 2013 el ciclo económico jugaba en nuestra contra, drenando recursos tributarios. Entonces hubo que adoptar medidas que no fueron sencillas, pero que eran necesarias para garantizar el funcionamiento de nuestros servicios públicos fundamentales. Ahora, una vez estabilizadas las cuentas públicas, se está devolviendo el esfuerzo a la sociedad con la reforma fiscal, que devolverá al bolsillo de los españoles 9.000 millones de euros. En particular quiero destacar la buena evolución de los ingresos tributarios a lo largo de 2014, que han registrado un crecimiento del 3,6%, según los datos de la Agencia Tributaria. La recuperación económica observada en el año 2014 ha tenido un impacto muy positivo en las bases imponibles de las principales figuras impositivas y en especial destacamos los ingresos del IVA, que están aumentando un 8%, y los del IRPF que crecieron casi un 4%.

Por el lado del gasto, cabe destacar el titánico esfuerzo realizado desde 2011 para ajustar todas las partidas de gasto, salvo aquellas que afectan al Estado del bienestar. En particular, me gustaría destacar el esfuerzo que han realizado las administraciones públicas para ajustar sus gastos de funcionamiento, ya que la partida de remuneración de asalariados disminuyó un 6,6% entre 2011 y 2013, y permanece inalterable en 2014, mientras que los consumos intermedios se están reduciendo un 10%. En total, las partidas que componen el consumo público se han reducido casi 17.000 millones de euros en los tres últimos años. Con esta cifra se pone de manifiesto los esfuerzos realizados para adelgazar la Administración eliminando gasto. Otra partida a la que es necesario hacer referencia son los intereses de la deuda pública, que han tenido una evolución muy favorable en el año 2014, con un aumento tan solo de un 1% respecto al año anterior, el menor incremento de la legislatura y de la serie histórica desde el año 1995, lo que está desde luego íntimamente relacionado con la reducción de la prima de riesgo. Si tomamos el periodo 2011-2014, el gasto por intereses de la deuda crece, consecuencia de la evolución ascendente de la deuda de las administraciones públicas. Las causas que han llevado a este aumento de deuda, al margen de la dinámica del déficit público, son las ayudas a la Unión Europea para la reestructuración del sector financiero, así como el registro de facturas que estaban en los cajones. Una parte importante de esta deuda pública se debe a la contabilización de la deuda comercial; deuda existente derivada de las facturas sin pagar, pero que no estaba registrada. La deuda pública al cierre de 2014 se situaba en el 97,7% del PIB, cumpliendo con el objetivo fijado en el 99,5% para el conjunto de las administrativas públicas.

Finalmente, por el lado de los gastos, hay que destacar las prestaciones sociales distintas de las transferencias sociales en especie, que superan los 170.800 millones de euros en 2014, alcanzando una cifra récord en la serie histórica. Esta rúbrica que recoge el gasto en pensiones, en prestación por desempleo y otras prestaciones sociales, ha aumentado en más de 6.000 millones de euros desde el año 2011, reflejando así el compromiso del Gobierno con las partidas de gasto social. Dentro del gasto social, merece especial atención el capítulo de las pensiones, que era una partida intocable en este proceso de consolidación fiscal. En esta partida no se ha realizado ningún ajuste; todo lo contrario, las pensiones se han revalorizado todos los años en esta legislatura y además, gracias a la moderación del IPC, los pensionistas están ganando poder adquisitivo.

Paso a darles cuenta a continuación de los datos de ejecución presupuestaria del Estado estrictamente, correspondientes a 2014, centrándome en el documento que les hemos remitido. Me gustaría resaltar, no obstante, que estos datos que les hemos remitido no constituyen hoy ninguna novedad, ya que se ha avanzado significativamente en la transparencia en la información económico-financiera, de tal manera que no es necesario esperar al final del año para conocer el detalle de la ejecución presupuestaria, y buena prueba de ello es que ayer mismo conocimos los datos de marzo y el dato consolidado de febrero del conjunto de las administraciones públicas. Desde el año 2013 se publica información mensual de los subsectores Administración central, Seguridad Social y comunidades autónomas, y trimestral de corporaciones locales, y esto se hace en términos de contabilidad nacional. Esta información se difunde de forma consolidada con la metodología que exige la Unión Europea para la fijación del objetivo de estabilidad.

En relación con la transparencia, también es de reconocer el significativo esfuerzo de avance que hemos hecho en el intercambio de información con la Oficina Presupuestaria del Congreso, que refuerza la colaboración con esta Cámara. En cuanto a la ejecución presupuestaria del Estado a finales de 2014, la necesidad de financiación en términos de contabilidad nacional ha sido de 39.660 millones de euros,


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inferior en un 12,5% a la correspondiente a 2013. En términos de PIB, el déficit es equivalente, el 3,75%, como ya les adelanté, resultado de unos recursos que crecieron considerablemente, un 3%, y de unos empleos que descienden un 0,3%. La reducción del déficit primario, que excluye el gasto por intereses, se eleva hasta el 44%; esta cifra quizá sea probablemente la que mejor refleja el esfuerzo de consolidación del Estado en 2014.

La ejecución presupuestaria del Estado está afectada directamente por la devolución del mencionado céntimo sanitario. El Estado ha asumido el coste de esta sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a pesar de que la recaudación del impuesto sobre las ventas minoristas de determinados hidrocarburos está cedida a las comunidades autónomas. Señorías, otro gasto que también me gustaría destacar es la financiación del extracoste derivado de la producción de energía eléctrica en territorios no peninsulares en cumplimiento de la Ley 24/2013, del Sector Eléctrico. Este extracoste se financia en un 50% con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y ha supuesto un gasto de más de 880 millones de euros. La devolución del céntimo sanitario y este extracoste están suponiendo 3.000 millones de euros. Estas operaciones de incremento de gasto se ven sin duda compensadas con la reducción de otras partidas, como son la remuneración de asalariados, que desciende un 1,2%; los consumos intermedios, que descienden un 2,3% o los intereses. En esta última partida hemos conseguido ahorrar en los dos últimos años 13.000 millones de euros respecto de la previsión presupuestaria. Nos financiamos más barato porque en los mercados se nos percibe como un país serio y fiable, que cumple con sus compromisos de consolidación y que ha sabido recuperarse de una crisis económica sin precedentes.

Señorías, también me gustaría exponer la ejecución presupuestaria del Estado desde un punto de vista funcional, es decir, atendiendo al destino que se le ha dado a los créditos presupuestarios, cuyo detalle encontrarán también en el documento que les remitimos. Empiezo haciendo referencia al área de gasto que creció más el año pasado. Es la producción de bienes públicos de carácter preferente, impulsado por el aumento del programa becas y ayudas a estudiantes, que creció un 20%, con 250 millones de euros, en un escenario de estricto control de déficit público. En segundo lugar, el área de actuaciones de protección y promoción social, que también aumentó, destacando el incremento del programa de pensiones de clases pasivas y el programa de promoción y ayuda a vivienda, con un incremento del 5,7%. Las dos áreas mencionadas comprenden el gasto social del Estado, que está aumentando un 3% respecto del ejercicio anterior. En tercer lugar, el área de actuaciones de carácter económico, que aumenta un 6,2%. La política que más aumenta es la de subvenciones al transporte, que crece un 33%. En esta área también se incluyen los créditos para financiar el sistema eléctrico y extracoste de generación que, como les comenté anteriormente, aumenta en comparación con 2013. También quiero destacar el incremento de la política de I+D+i, un 2%, así como el elevado grado de ejecución de esta política, que se ejecuta al 93% en comparación con el ejercicio precedente, que era del 90% únicamente. Estos incrementos se han compensado con la contención en el resto de las áreas de gasto, lo que nos lleva a que las obligaciones reconocidas totales descendieran un 0,8%, siendo el grado de ejecución del presupuesto un 97%.

Me gustaría terminar mi intervención con un balance de la política fiscal aplicada en esta legislatura, con el que se está consiguiendo un saneamiento de las cuentas públicas, histórico por varios motivos. En primer lugar, por los resultados obtenidos; en tres años se ha conseguido reducir el déficit público un 40%. En segundo lugar, porque se ha conseguido encontrar un ritmo óptimo de consolidación fiscal, haciendo compatible la reducción del déficit público con la vuelta al crecimiento, tal y como se refleja en los datos de 2014. Recordarán que en 2012 había una crítica generalizada sobre que la consolidación fiscal iba a traer más recesión y más paro; justo lo contrario, ahora crecemos y creamos empleo sobre unas bases sólidas y más saneadas. En tercer lugar, con la política fiscal aplicada se ha realizado un saneamiento de las cuentas en todos los niveles de la administración, apoyado en todas las administraciones con mecanismos extraordinarios de financiación. Con el Fondo de liquidez autonómica y con el Plan de pago a proveedores se facilitó liquidez a las comunidades autónomas y entidades locales en un momento en que era muy complicado acceder al crédito. Con estos fondos se pudo abordar el pago de facturas pendientes que, en su mayoría, correspondían a pymes y autónomos, lo que sirvió para reactivar la economía en general. En total, con estos mecanismos se ha otorgado a las comunidades autónomas y entidades locales 184.167 millones de euros. Además, hay que poner en valor que este proceso de consolidación fiscal se ha realizado preservando las partidas de gasto social, que son las principales partidas de nuestros presupuestos y suponen más del 60% del gasto público total. Para preservar las partidas sociales y la política de pensiones ?que era una línea roja en la consolidación fiscal? hemos ajustado otras partidas como gastos corrientes, reestructuración del sector público empresarial y


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fundacional ?se han liquidado más de dos mil entidades públicas?, reducción de la financiación de partidos políticos, con medidas como la desvinculación de las subvenciones al IPC, o adelgazamiento de estructuras administrativas. Finalmente, hay que destacar que, a pesar de la compleja coyuntura económica, hemos mantenido los niveles de independencia del Gobierno y de estas Cámaras en el diseño de la política fiscal, algo que no hubiera sido posible si hubiéramos necesitado intervención exterior.

Señorías, las medidas de reducción del gasto y la mejora de la eficiencia del sistema tributario aplicadas desde el principio de la legislatura, han permitido una sustancial reducción del déficit público. Tras una primera fase, en la que primaba la ordenación de las cuentas públicas como condición necesaria para recuperar la confianza, crecer y crear empleo, en 2015 la política fiscal incorpora medidas en materia de ingresos y gastos que contribuyen a favorecer el crecimiento económico, pero sin renunciar al cumplimiento de la senda de consolidación fiscal. El programa de estabilidad que aprobaremos el próximo jueves en Consejo de Ministros contiene la hoja de ruta del futuro, manteniendo la línea que se ha venido aplicando en los últimos tres años, pero con una importante novedad en 2015: se utiliza todo el margen presupuestario disponible para potenciar el crecimiento económico combinando políticas presupuestarias responsables con medidas orientadas a favorecer el crecimiento económico y la creación de empleo.

En definitiva, en poco más de tres años hemos conseguido dar un giro radical a la situación económica; así lo reflejan los datos que conocemos semana tras semana y así lo perciben los organismos internacionales, que alaban nuestra recuperación económica. Ahora bien, no nos podemos dar por satisfechos, estamos empeñados en afianzar el crecimiento económico y en acelerar la creación de empleo para que la recuperación llegue a toda ?y digo toda? la sociedad. Señorías, señor presidente, quedo a disposición de cualquier duda o aclaración. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora secretaria de Estado, por su exposición.

A continuación, abrimos el turno de intervención de los portavoces. Señor Macias.

El señor MACIAS I ARAU: Señora Fernández, en nombre de mi grupo, como siempre, le doy la bienvenida a esta su Comisión y le agradezco las informaciones que nos ha suministrado.

Supongo que no será ninguna novedad decirle que nuestro análisis respecto de las mismas cifras no será coincidente en algunos aspectos con el que usted ha realizado. Sin embargo, quisiera empezar diciendo que comparto algunos de los elementos a los que usted ha hecho referencia. Primero, nosotros nos congratulamos de la reducción del déficit público, es una muy buena noticia. Es un elemento positivo que demuestra el esfuerzo que han hecho las distintas administraciones, algunas en mayor medida que otras, pero, en cualquier caso, de entrada, nos congratulamos por este aspecto. En segundo lugar, también nos felicitamos de que diversos parámetros resulten positivos y de que algunas expectativas de esos pronósticos resulten igualmente positivas e incluso algunas muy positivas. Esto nos satisface, no vamos disimularlo. A mí me parece mejor escucharle a usted o a otro representante del Gobierno decir que estas cosas van bien a que no pueda facilitarnos datos positivos, especialmente los datos relativos a la ocupación que, evidentemente, desearíamos aun mejores, si bien, hay que reconocer un avance notable.

Por cierto, nos alegramos también de la mejora de la competitividad, que usted evalúa en razón de unas cifras de crecimiento de las exportaciones. Según sus propios datos ?usted lo sabe perfectamente?, aunque el conjunto de la economía del Estado resulta en estos momentos francamente positiva, más del 25% de estas exportaciones corresponden a exportaciones desde Cataluña y, por tanto, para nosotros este es un tema muy importante. Nos complace contribuir en un porcentaje tan significativo a este su balance y, en cualquier caso, compartimos esa evaluación que ha formulado. Usted mide esta mejora de la competitividad y dice: En el 2014, en el segundo ejercicio, tenemos superávit de la balanza por cuenta corriente. Nos parece un elemento muy positivo y, de hecho, lo habíamos venido denunciando en los años previos incluso a la crisis diciendo que este era uno de los graves desequilibrios de la economía española. Por tanto, es una buena noticia que esto se haya corregido, aunque, como usted sabe, a lo mejor en el 2015 ya no tendremos ese balance tan positivo, porque el incremento del consumo interno conlleva que las importaciones de determinados bienes y servicios estén aumentando y puedan afectar. Cuando midamos, pues, la competitividad, estoy de acuerdo en que es un buen elemento el superávit de la balanza, pero hay otros elementos que a lo mejor no resultarían aún tan positivos. A nosotros se nos antoja ?aunque este no es el debate de hoy? que quedan por hacer también muchas otras reformas estructurales que aún no han sido ejecutadas y que sí contribuirían a la mejora de la competitividad. Pero, repito, esto no toca hoy.

Usted apela a que su objetivo era, evidentemente, la consolidación fiscal para salvar el Estado del bienestar y cita ?lo hace en un orden muy preciso y no sé si, porque es un orden preciso, subliminalmente?


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las pensiones ?estoy de acuerdo?, los subsidios al desempleo ?también estaría de acuerdo porque conceptualmente son cifras muy importantes? y, a continuación, sitúa una serie de elementos ?sanidad, formación, dependencia y servicios sociales? que son realmente fundamentales pero que en buena parte no son prestados por la Administración del Estado sino por las comunidades autónomas y, en alguna medida también, por las corporaciones locales. Para nosotros, esto que usted llama la salvaguarda del Estado del bienestar empieza en las pensiones pero continúa en cada uno de estos apartados y, por consiguiente, más allá de que algunas de estas políticas dependan directamente de la Administración General del Estado, creo que hay que tenerlas en cuenta permanentemente. Me gustaría ?de ahí la palabra subliminal? que en su cerebro y en su ministerio y en el Gobierno del Estado se diera el mismo rango en cuanto a la importancia del resto de políticas sociales que componen esta salvación del Estado del bienestar y que, a nuestro juicio, están y siguen aún amenazadas porque tenemos un grave problema de financiación por parte de quien presta estos servicios en su mayor parte.

Este es un elemento en el que creo que hay que fijar un interés especial. Cuando se presentan los Presupuestos Generales del Estado siempre se habla de que son presupuestos sociales, de que son muy importantes, y usted misma creo que hoy ha dado una cifra: Hemos preservado las partidas de gasto social que representan el 60% del gasto. Pero usted sabe que en las comunidades autónomas esta cifra es del 70% al 80% ?en el caso de Cataluña el 80%?, e incluso en algunas administraciones su voluntad de ejecutar políticas sociales es más intensiva ?si me permite la expresión? o de una magnitud superior que la de la propia Administración General del Estado, siendo tan importantes como son las políticas que ejecuta la Administración General del Estado. Por consiguiente, sobre su razonamiento, que ha visto que puedo compartir en gran parte, daría un toque de atención: cuando usted pretende decir que estamos salvaguardando las políticas de bienestar, debe preocuparse también de financiar y vamos a hablar de financiar en dos acepciones absolutamente distintas, una es dar crédito y la otra que tengan ingresos suficientes; utilizamos la palabra financiar indistintamente, pero usted sabe que no tienen nada que ver. Creo que el Estado, al menos cuando usted habla de políticas que atañen al conjunto de las administraciones, debería ser consciente de que para salvar el Estado del bienestar de verdad, de verdad, hay que garantizar una adecuada financiación de todos los entes y, de manera especial, de las comunidades autónomas. No se lo digo yo solo ?podría decir usted que soy un poco parcial?, sino que hace pocos días estuvo aquí la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y, de manera muy amable, cortés y diplomática, en cada informe le indica al Estado que las comunidades autónomas no cumplen, que les resulta difícil cumplir y que les va a resultar difícil cumplir hasta que no se solucione la estructura de su financiación, repito, en el sentido no de dar crédito sino de tener suficientes ingresos.

Este es un elemento que hay que tener en cuenta y me gustaría que usted pudiera compartirlo porque, fíjese, ha dicho que hay gran heterogeneidad entre las comunidades autónomas y es verdad, de hecho, las que no son de régimen común, muy bien ?no hablemos más del asunto?, pero las de régimen común, resulta que, tanto aquellas que tienen una gran capacidad fiscal ?por decirlo de una manera que no resulte hiriente para nadie? como las de menor capacidad fiscal, coinciden en el top ten; es decir, de las que más incumplen ?no voy a decir cuáles porque usted lo sabe y todos lo sabemos? algunas tienen gran capacidad fiscal y otras tienen poca capacidad fiscal. Por tanto, esto parece dar a entender ?además con fuerzas políticas muy distintas, de hecho las dos del top ten, gobernadas por el partido que da apoyo al Gobierno, que creo que deben compartir los objetivos del Gobierno, como los compartimos nosotros, por cierto? que de este razonamiento y del aval de la propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal se desprende la absoluta necesidad de que si sinceramente queremos salvaguardar el Estado del bienestar tenemos un problema, que es la financiación de las comunidades autónomas. Hemos resuelto ?las cifras así lo dicen? la financiación local, porque si durante dos años el conjunto de nuestros ayuntamientos es capaz de generar excedentes, eso quiere decir que el sistema ?aunque es perfectible, al que hay que aportar mejoras, etcétera? ha funcionado, que las medidas han funcionado, que la consolidación ha funcionado. Sin embargo, desde el punto de vista de las comunidades autónomas, me parece ?sería muy bonito que alguien del ministerio lo reconociera? que se ha querido exigir en demasía ?incluso más allá de lo que la propia Ley de Estabilidad Presupuestaria demandaba? y, además, no se ha tendido la mano para ayudarlas. Creo que esta es una reflexión importantísima, más allá de las cifras.

Vamos ya a ver algunos datos. No sé si tengo mucho tiempo, señor presidente.


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El señor PRESIDENTE: Señor Macias, lleva once minutos hablando. Tenía diez minutos, pero hay que ser flexibles, al menos en el primer día.

El señor MACIAS I ARAU: No voy a abusar de su flexibilidad.

Sí quiero tratar algunos aspectos meramente cuantitativos; creo que vale la pena, ya que contamos con la presencia de la secretaria de Estado, pedirle algunos datos.

En la página 3 ya uno lo ve, 2014, intereses: 31.000 millones; 2013, 28.000 millones. ¿Por qué? Hablo de la página 3. Está más desarrollado cuando usted habla de ingresos pero, en definitiva, cuando usted dice ?y es una gran noticia? que nos alegramos de que en todas las emisiones se hayan conseguido tipos menores, a pesar de esto aumenta sustancialmente, y creo que vale la pena dar este elemento.

Segundo elemento: los ingresos. Las cifras que nos suministra la Intervención General del Estado son indicativas y muy buenas. Además, nos permite comparar los años 2013 y 2014. En el año 2013 el Estado tiene unos ingresos de 97.000 millones de euros, ingresos impositivos, y en el año 2014 unos ingresos de 101.000 millones. Por tanto, crece. Sin embargo, la parte impositiva correspondiente a las comunidades autónomas no crece, disminuye. Hay varios índices que indican que el crecimiento de los ingresos del Estado es sustancial y que el 9% del incremento de los ingresos de las comunidades está estancado. Todos estos elementos vienen no a mí, sino a la propia autoridad independiente a dar la razón en esta necesidad.

Por no abusar más de la flexibilidad de nuestro presidente, que en esto está emulando al anterior presidente, señora Secretaria de Estado, por nuestra parte satisfacción porque yo creo que se están cumpliendo los objetivos y preocupación porque no vemos en su ministerio la suficiente comprensión de algo relevante. Se lo digo además desde un gran esfuerzo. Usted sabe que Cataluña ha hecho un gran esfuerzo. Usted ha dado una cifra y ha dicho que hemos sido capaces en el conjunto de disminuir el consumo público en 16.000 millones, creo que ha dado esta cifra. Esta cifra, referida a la Administración de la Comunidad Autónoma de Cataluña, es de 4.000 millones, es decir, un 25%. El esfuerzo es muy importante. Primero, sería bonito también ?permítame el abuso de esta expresión? que lo reconociera. Alguna vez el ministro se lo ha reconocido a mi compañero Sánchez i Llibre y estaría muy bien que usted también lo expresara así para que pudiera constar en el «Diario de Sesiones». Segundo, no es un esfuerzo de un Gobierno, sino de unos ciudadanos que sufren, que han perdido servicios y que han perdido calidad. Por tanto, yo, que sí me debo a estos ciudadanos, pediría que lógicamente su Gobierno actuara en consecuencia y creo que la lectura, después de estar leyendo y releyendo tantos datos, tiene que ser esta.

El señor PRESIDENTE: Señor Rangel, con la misma flexibilidad.

El señor RANGEL TARRÉS: Señora secretaria de Estado, bienvenida una vez más.

Quisiera compartir con usted algunas de las cifras que nos ha proporcionado y que nos envió con la comunicación preceptiva y verá que, aunque los datos son los mismos, la perspectiva con la que nos acercamos a ellos y las conclusiones que podemos deducir a veces difieren sustancialmente.

Voy a repasar algunas de las cifras que en la parte final de su exposición nos ha recordado. En primer lugar, las necesidades de financiación del Estado Central en 2014 fueron nada más y nada menos que 8.000 millones superiores a las de 2011, que fue ese año tan nefasto de acuerdo con el mantra que se va repitiendo de la herencia recibida. En términos de contabilidad nacional 40.068 millones de euros contra 31.998 millones de euros. Por tanto, partimos de un dato que es el mismo, pero, por lo que se nota, se ve y repite, la conclusión a veces es bien distinta. El saldo primario es negativo de 9.709 millones de euros, también en los mismos términos de contabilidad nacional, frente a 9.595 millones de euros que había en 2011. Por tanto, prácticamente igual, aunque algo superior.

La reducción del déficit este año ha sido respecto del año anterior, hasta ese 5,68%, de unas décimas, pero, en cambio, el saldo estructural, de lo que no nos ha hablado, se ha deteriorado algunas décimas. Nos gustaría que nos dijera cuál es su interpretación de este tema. ¡Y todo ello con la economía creciendo! Estamos comparando un año en el que la economía estaba cayendo con un año en el que la economía está creciendo después de haber convertido el gran objetivo en la reducción del déficit público y además teniendo en cuenta que con la reducción de la prima de riesgo también las previsiones del gasto en el pago de la deuda así como en el pago de prestaciones a los parados, precisamente porque van reduciendo la posibilidad de tener ese derecho día a día, también ha decrecido. Con lo cual, puede haber una interpretación no tan optimista de las cuentas que nos está presentado de cierre del ejercicio de 2014. Más aún cuando vemos que el ajuste básicamente ha recaído en estos tres años en comunidades


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autónomas y corporaciones locales. De hecho, han reducido muchísimo la aportación a ese déficit del conjunto de las administraciones públicas, teniendo en cuenta que además las corporaciones locales, debido a la Ley de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera y a la normativa que de ella se desprende, no han podido utilizar los superávits que han generado. Con lo cual, han aportado en positivo a la consecución del objetivo de déficit una parte importante de su gestión, siendo, en buena medida, las administraciones que han parado el golpe de las políticas de recortes que en los servicios sociales se han producido por parte del Gobierno y, sobre todo, de las administraciones autonómicas debido precisamente a ese objetivo de déficit tan duro que se les ha impuesto. Por tanto, han dado la cara, están en primera línea de fuego, han cumplido con el objetivo y, además, han generado un superávit presupuestario que ha permitido conseguir mejor el objetivo de déficit.

Las comunidades autónomas, aparte de recortar en gasto social, básicamente en sanidad, educación y servicios sociales ?es una opción ideológica cuando se fija ese objetivo de déficit para esas administraciones públicas clarísimo y lo quiero dejar aquí de manifiesto?, lo que sí han hecho ha sido incrementar de una manera espectacular el endeudamiento con el Estado en 67.000 millones de euros según un informe del Banco de España. Esa ha sido la contrapartida precisamente a no modificar el modelo de financiación autonómico y a cambio se les ha dado el FLA y pago a proveedores para que pudieran respirar, pero eso no implica que su deuda no se haya se incrementado de forma notable, como se ha incrementado el conjunto de la deuda del Estado en estos últimos tres años en un porcentaje espectacular, el 47% creo que tenía apuntado por aquí. Por tanto, estamos ya prácticamente al 100% del producto interior bruto, con lo cual el dato más significativo de los indicadores de nuestra economía y de las cuentas públicas es la escalada preocupante de la deuda pública de cara al futuro. También, manteniendo ese ritmo de recorte del objetivo de déficit para las comunidades autónomas, lleva a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal a informar de que el año próximo ?este año, porque lo hicieron el año pasado para este año 2015? muchos de los objetivos de déficit iban a ser de difícil cumplimiento. Este es un lenguaje muy diplomático para quien quiera entenderlo, prácticamente nos están diciendo que no lo van a cumplir, porque algunas de las comunidades autónomas para el 2014 ya tienen algunas desviaciones significativas. No voy a citar nombres porque no quiero hacer de abogado de ninguna comunidad ni a favor ni en contra; estoy hablando del conjunto de comunidades autónomas.

Esto me lleva a la primera parte de su intervención. ¿Cuál es el modelo? ¿Cuál es el modelo que se está implantando, que se defiende o que se quiere para España y para que, de verdad, tengamos una economía sobre bases sólidas y que sea sostenible? Yo, cuando era jovencito, fui marino mercante, y sé perfectamente ?no los barcos mercantes? que quienes tienen el placer de navegar a vela, cuando el viento sopla de popa o, al menos, por una de las amuras, es mucho más fácil navegar, se va más deprisa. Ahora, la economía española tiene viento de cola y no precisamente por los méritos propios; tampoco voy a decir que por deméritos, pero ha empezado a actuar el Banco Central Europeo ?tarde, pero ha empezado a actuar?, y eso nos ha permitido varias cosas que tienen que ver con la liquidez, con el recorte de la prima de riesgo y con otros aspectos que conoce usted perfectamente bien. Asimismo, la bajada del precio del crudo también ha ayudado. Esos son vientos de cola que nos vienen magníficamente bien para que nuestra economía pueda decir que, en estos momentos, estamos creciendo casi más que nadie, etcétera. Pero, claro, cuando hay calma o bien tienes máquina suficiente o la cosa se puede complicar mucho. Y, ¿cuál es nuestra máquina? ¿Cuál es la fortaleza de nuestra economía, la devaluación salarial? Esta devaluación salarial nos ha llevado a situaciones tan pintorescas como las que le voy a dar con datos.

Cuando se habla de creación de empleo nunca se habla de qué tipo de empleo y qué significa eso para nuestra economía y para la Seguridad Social; porque se habla mucho de los cotizantes a la Seguridad Social, pero no se dice en qué se traduce. Le voy a dar un par de datos y verá en qué se traduce. En 2010, 320.000 cotizantes a la Seguridad Social suponían unos ingresos de 1.900 millones de euros. En 2014, esos mismos 320.000 cotizantes suponen unos ingresos de 300 millones de euros. Es decir, 300 frente a 1.900 millones. Eso le da clarísimamente un reflejo de a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos del empleo que se crea y de las altas en la Seguridad Social.

Otro ejemplo es cuando hablamos del número de contratos de trabajo. Una compañera mía conoce a una señora que tiene una hija y le comentó que su hija ha encadenado veinte contratos desde enero de 2015 y ahora está en paro. ¿Son veinte personas las que están trabajando o una pobre mujer que no ha podido nada más que ser contratada con un tipo de contrato, que no me atrevo a calificar, y que ahora está en paro? Claro, hablar del número de contratos da una imagen y hablar de la situación real de estas personas


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da otra imagen; de la misma manera que hablar de cotizantes a la Seguridad Social da una imagen y decir lo que ingresan esos cotizantes da otra imagen bien distinta. ¿Cuántas horas se está trabajando en realidad? Y cuando hacemos esa proyección ¿es a tiempo completo? De hecho, ¿qué significa en número de contratos consolidados a tiempo completo? Pues mucho menos. Hay otra persona que está contratada en un gran hospital de tercer nivel de Barcelona a la que han contratado por quince horas, pero no sabe cuándo las tiene que hacer, ya se lo dirán. Esa es otra de las respuestas sobre la calidad de empleo que se está creando. Por lo tanto, ¿de qué modelo de economía estamos hablando?

Debemos tener muy claro que las fortalezas hay que buscarlas en tres ámbitos cuando hablamos de los motores. Un motor es el sector exterior; un sector exterior que ha crecido, pero también se están disparando las importaciones. Vamos a ver cuál es la aportación real de ese sector exterior a nuestra economía, y si solamente funciona porque ahora hay viento de cola o realmente somos competitivos. A veces confundimos productividad con competitividad, y no es lo mismo, sobre todo teniendo en cuenta que la productividad es un cociente que nos dice a veces bien poco. Lo que importa es la competitividad; y la competitividad, en el mundo actual, en el mundo del conocimiento, es la incorporación de ese conocimiento al proceso productivo y que todos los factores, no solamente el factor trabajo, sean realmente competitivos para que con la suma de ellos podamos competir en el mercado exterior.

Otro motor es el consumo interno. Con esos ingresos de muchos de los contratos que se está llevando a cabo, yo no veo que se tenga que disparar el consumo interno y que hagamos compatible ser competitivos con unos salarios dignos y suficientes como para que ese consumo interno crezca de forma sólida y sostenida. De la misma manera, la competitividad a largo plazo implica apostar por los ámbitos en los que más se ha recortado en los presupuestos del Estado, que es en I+D+i y también en inversiones, que eso ayuda a reactivar la economía. Por lo tanto, estamos convencidos de que tenemos un modelo que no es el modelo que nos tiene que sacar, de verdad, de apuros de cara al futuro si los vientos de cola cesan; y pueden cesar en cualquier momento, porque no depende de nosotros, no depende estrictamente de nosotros, simplemente alguna cosa podremos aportar.

Señora secretaria de Estado, bien está si vamos corrigiendo los problemas estructurales de nuestra economía, pero nosotros no vemos que el modelo que se está impulsando por parte del Gobierno sea el modelo que España necesita y que está llevando a una dualización de la sociedad española cada vez mayor, cada vez más desigual. Si a eso le añadimos la política fiscal en ingresos que han llevado a cabo, donde primero todo fueron subidas, y ahora hay rebajas selectivas de esos ingresos que han hecho que todavía haya más dualización y que la carga fiscal no se distribuya, desde nuestro punto de vista, de forma equitativa y que pague más quien más debe aportar al conjunto de la Hacienda pública, difícilmente vamos a poder cantar victoria, y seguramente habrá que hacer cambios radicales en las políticas económicas para que el modelo sea, de verdad, el que permita salir a España de la crisis y a los españoles en su conjunto. No a unos sí y a otros no. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Señor Olano.

El señor OLANO VELA: Señorías, al igual que los anteriores portavoces quisiera iniciar mi intervención agradeciendo a la secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos, la señora Fernández Currás, su comparecencia en el día de hoy en esta Comisión. También, como hace un año, quisiera agradecerle, en nombre del Grupo Parlamentario Popular, el trabajo que han llevado a cabo en estos ya más de cuarenta meses que están ustedes en el ministerio y me gustaría que trasladase a todo su equipo nuestras felicitaciones.

Con esto debo decirles que creo que no estoy siendo original, quizá sí en esta Cámara, pero desde luego no fuera de ella, ya que la totalidad de los organismos nacionales como el Banco de España, AIReF, organismos internacionales como la Comisión Europea, el Banco Europeo, el G-20, el Fondo Monetario Internacional, y también los centros de estudios económicos más importantes, léase Funcas, BBVA, alababan en los mismos términos que acabo de hacer la política económica que se lleva a cabo desde el Gobierno de España.

Señorías, a lo largo esta legislatura, que comenzó en diciembre de 2011, el camino recorrido por nuestro país ha sido sorprendente. Me atrevería a decir que especialmente sorprendente para los grupos de la oposición, una oposición que nunca creyó en la extraordinaria capacidad de sacrificio de los españoles y que casi unánimemente pedían rescate de nuestro país día tras día. Afortunadamente el Gobierno y el Grupo Parlamentario Popular sí creíamos y creemos en la fortaleza de los españoles y en su capacidad para solventar las más duras situaciones por complejas que estas sean. Y así ha sido, el


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binomio españoles-Partido Popular ha sido capaz de dar una vez más la vuelta a una desastrosa situación heredada, porque lo que se ha conseguido en estos tres años es dar un giro de 180 grados a la situación económica; ya no nos asomamos al precipicio, sino que observamos el futuro con un merecido optimismo avalado por las cifras. En estos tres años hemos sido capaces de pasar de una profunda y larga recesión al crecimiento económico, hemos sido capaces de contener el inmenso déficit público que nos dejaron en el año 2011, del 9,2% del PIB, y reducirlo 3,4 puntos, cumpliendo por tercer año consecutivo nuestros compromisos con la Unión Europea y, en este último año, en 2014, incluso mejorándolo. Hemos sido capaces de frenar la máxima destrucción de empleo, del último Gobierno socialista, a crear actualmente empleo a un ritmo significativo: más de 500.000 nuevos empleos en el último año. En definitiva, hemos pasado de ser el más serio problema de la Unión Europea a ser el espejo en que se mira el resto de países de la zona euro.

El señor Rangel albergaba sus dudas, tras la comparecencia de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, sobre que las comunidades autónomas fuesen a cumplir con el objetivo de déficit en este año. En este sentido, me remito a la nota de prensa publicada ayer por el ministerio, en la que se dan los datos de febrero y se destaca que las comunidades autónomas mejoran en un 54,2% el déficit con respecto al mes anterior. Es una mejora significativa y espero con esto tranquilizar las dudas que albergaba el señor portavoz del Grupo Socialista.

Como decía, por eso no sorprenden los calificativos y alabanzas que todas las instituciones, nacionales e internacionales, hacen del esfuerzo de los españoles y de la política económica del actual Gobierno, que con las reformas aprobadas en estos tres años ha puesto las bases necesarias para que este cambio se pudiera producir y se pueda mantener e intensificar a corto y medio plazo. Por eso mismo, sorprenden todavía más las críticas que se vienen repitiendo por parte del resto de los grupos de esta Cámara, ya que una vez tras otra se viene observando cómo sus apocalípticas previsiones se ven refutadas por la realidad de los hechos y de los números. Este extraordinario cambio no podría haber ocurrido sin una política económica sería, rigurosa y equilibrada, una política cuya máxima expresión son los Presupuestos Generales del Estado, presupuestos que han sabido repartir las cargas de este esfuerzo incidiendo especialmente en el ajuste del gasto público pero manteniendo en su integridad el Estado de bienestar, que las políticas económicas del anterior Gobierno habían puesto en serio riesgo. Y así ha sido, señorías, este Gobierno ha sido capaz de embridar el desbocado gasto público que se encontró, sin rebajar ni congelar las pensiones, que han ganado poder adquisitivo año tras año, manteniendo una sanidad pública, universal y gratuita, que es la envidia de muchos países de nuestro entorno, y manteniendo las ayudas a los parados tanto a través de la prestación por desempleo como con la ampliación del Plan prepara.

¿Quiere esto decir que hemos superado el destrozo provocado por el anterior Gobierno? ¿Quiero decir con esto que España ya no tiene problemas? De ninguna manera, claro que seguimos teniendo problemas. Tenemos una elevada deuda pública, es verdad. Esta deuda ha sido provocada fundamentalmente por el déficit público desbocado que heredamos, por el pago a proveedores, el FLA y otras medidas para dotar de liquidez a las entidades locales, que ascienden en su conjunto a más de 160.000 millones de euros para pagar facturas de la sanidad, de los servicios sociales ?aproximadamente un 70% de estas facturas se dedica al gasto social? que las comunidades autónomas no podían pagar pues tenían cerrada la financiación por los elevadísimos costes de financiación. Por fortuna, hoy estos elevadísimos costes los tenemos superados, actualmente nos financiamos a tipos negativos en el corto plazo, lo cual es un hecho histórico, y el bono a diez años se sitúa en el 1,3, menos de un tercio que hace tres años. Pero también lo es que, en la medida en que el crecimiento económico se vaya incrementando, esta deuda se verá reducida gracias al aumento de los ingresos, lo que ya está ocurriendo según los datos que publica regularmente la Agencia Tributaria. No me cabe duda de que la deuda pública se reducirá en los próximos años si mantenemos el rumbo actual.

El principal problema que tenemos es el empleo. La creación de empleo es el fin último de toda la política del Gobierno, su principal objetivo. La tasa de paro es muy elevada todavía, pero la situación ha cambiado sustancialmente y lo ha hecho a mejor. Si en el año 2011 destruíamos empleo a un ritmo del 9,6%, en este último año creamos empleo a un ritmo del 7,2, y si mantenemos la política económica actual las previsiones son que se puedan crear 500.000 nuevos empleos al año, unas previsiones realistas siempre que no volvamos a aquellas otras basadas en un gasto público desmedido e insostenible a medio y largo plazo, como parece que algunos tienen todavía la tentación de hacer. Se ha hablado hoy aquí de la recuperación ?por fin ustedes hablan de recuperación, lo cual ya es algo? pero critican esta recuperación con el argumento de que es injusta. Señorías, esto simplemente no es verdad: el Gobierno ha sabido


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repartir los sacrificios realizados por los españoles de manera equitativa, protegiendo a los más favorecidos y haciendo recaer el esfuerzo en aquellos que más tienen. Los Presupuestos Generales del Estado son un claro ejemplo de ello, pues fácilmente se puede comprobar que el gasto social, lejos de haber disminuido, ha aumentado estos tres años más de 5.000 millones euros. Queda claro pues que la reducción del gasto no ha recaído sobre el gasto social, sino sobre otras partidas como el gasto corriente y de funcionamiento de las administraciones públicas. ?Lo ha citado la secretaria de Estado y lo ha cifrado en 17.000 millones en los últimos dos años?.

Dicen ustedes también que la desigualdad está aumentando, y nuevamente se equivocan. Compartirán conmigo que no hay mayor desigualdad que la que existe entre los que pueden trabajar y los que no pueden hacerlo. Comprenderán entonces que la destrucción de 3,5 millones de empleos en la última legislatura socialista hizo aumentar la desigualdad en nuestro país como nunca, y me remito a los índices oficiales Gini y 80/20, índices que muestran que ya en 2013 la desigualdad disminuyó en nuestro país y en 2014 todavía lo hará en mayor medida, y en el futuro seguirá haciéndolo en la medida que seamos capaces de crear empleo, un empleo de calidad. Aunque ustedes lo nieguen, la realidad dice que la temporalidad laboral está disminuyendo y los contratos a tiempo parcial disminuyen respecto de los contratos a tiempo completo; eso al menos es lo que dice la última EPA publicada. Señorías, decía que la creación de empleo es el objetivo de este Gobierno, pero todos sabemos que esto no se logra sin crecimiento económico, y hoy podemos decir con orgullo que el crecimiento económico ya ha llegado a nuestro país. Por eso decía que la previsión de crear medio millón de empleos cada año es una previsión realista. El pasado lunes, el presidente del Gobierno mejoró las previsiones de crecimiento económico de España para los años 2015 y 2016, situándolo en el 2,9%, en línea con la mayoría de los analistas nacionales e internacionales. Un crecimiento del 2,9%, que quién nos lo iba a decir hacer tan solo dos años. Unas cifras que no se veían en los últimos ocho años, desde el año 2007 no tenemos unas cifras parecidas ?antes del inicio de la crisis? y que acreditan que las reformas aplicadas por el Gobierno funcionan y lo hacen muy bien.

Se ha dicho hoy aquí, en concreto el señor Rangel, que la extraordinaria mejoría de nuestra economía se debe a factores exógenos, a la bajada del petróleo, a la devaluación del euro, etcétera. Pero, señorías, estos factores afectan de igual forma a todos los países de la zona euro, a los países de nuestro entorno, y sin embargo España va a ser el país que más crezca de la zona euro y el que más empleo cree. Vamos a crecer más del doble que Francia y hasta cinco veces más que Italia, y esto son previsiones ciertas, con lo cual podemos preguntarnos por qué ocurre esto. Simplemente ?así lo dicen todos los organismos nacionales e internacionales? porque se han hecho las reformas necesarias para adaptar nuestra economía a la realidad actual, unas reformas que han conseguido que exportemos como nunca lo habíamos hecho, que nuestras empresas sean más competitivas, que el saldo por cuenta corriente sea mejor que nunca, que nuestras empresas se estén desapalancando y que el déficit de tarifa eléctrica sea un mal recuerdo de las políticas socialistas.

Por todo esto podemos ver el futuro con optimismo, un optimismo basado en datos como el incremento de ventas de vehículos, como el aumento de compraventa de viviendas, el aumento de las ventas del comercio minorista, el aumento del crédito a pymes y consumidores, etcétera, lo que demuestra que la recuperación está llegando a los españoles, pues no se explica de otra forma la notable subida del índice de confianza del consumidor en 2014. La recuperación está llegando, señorías, y se lo puedo decir de otra manera: la renta disponible de los españoles se ha incrementado un 1,4% en 2014 y lo hará todavía más en 2015 gracias a la reducción del paro y a la rebaja fiscal que ha entrado en vigor en enero de este año y que ya han notado todos los trabajadores en sus nóminas. En definitiva, señorías, gracias a la política económica de este Gobierno ?para el que la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos tiene una importancia capital? hemos conseguido, en palabras del profesor Lagares ?citó textualmente? con una inteligente selección de gastos e ingresos públicos, reducir sustancialmente el déficit público y también el peso de nuestras administraciones públicas en relación al PIB, lo que resulta muy positivo porque las mayores tasas de desarrollo, y en consecuencia mayores niveles de empleo, se dan allí donde el sector privado es más fuerte y dinámico, y esto se está logrando en España pues aumenta sensiblemente el número de autónomos, el número de empresas y el tamaño de las ya existentes.

Finalizo ya. España es un gran país, un país que con el esfuerzo de todos y un Gobierno sensato, serio y riguroso está consiguiendo superar la mayor crisis económica y de empleo en décadas, con una política económica basada en la estabilidad presupuestaria, en el reparto equitativo de los esfuerzos y en el impulso de la actividad económica privada, que es la que genera empleo. Una política, señorías, que


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no debemos abandonar si no queremos desandar el camino recorrido y volver al año 2011, cuando existía un riesgo cierto de quiebra de nuestro país, riesgo afortunadamente hoy superado. En estos tres años les hemos pedido que tuvieran confianza en el Gobierno y en la política económica desarrollada. No lo hicieron, lo cual puede ser hasta comprensible pues ustedes son la oposición. Pero es que hoy les presentamos resultados, hoy disponen de datos objetivos y oficiales que avalan al Gobierno y ustedes se empecinan en criticar lo que el resto del mundo alaba. Personalmente no me parece serio ni riguroso.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Olano, por el rigor temporal, mucho más estricto que el de sus antecesores.

Tiene la palabra la secretaria de Estado para contestar a las intervenciones de los portavoces.

La señora SECRETARIA DE ESTADO DE PRESUPUESTOS Y GASTOS (Fernández Currás): Empezaría por acogerme a la pregunta más global que se hace: ¿Cuál es el modelo? Todos somos capaces de reconocer en esta Cámara que hay un consenso generalizado sobre los datos económicos de nuestro país. Día tras día desayunamos con un indicador mejor que el anterior, ya sea este un indicador adelantado de confianza o certificado por el INE, por el Banco de España o por Eurostat. Que España está abandonando la peor recesión económica que ha vivido en su historia creciente es una realidad. Lo reconocen todos los organismos internacionales, todos los analistas nacionales e internacionales e incluso los críticos, porque los críticos, que se olvidan del punto de partida, de la evolución y de la tendencia, aún solo son capaces de analizar o criticar algunos de los parámetros económicos. Comprendo que en su mano está volverse crítico ?utilizo el símil del señor Rangel? cuando se llegó a tierra. Cuando uno está a salvo, es humano volverse crítico y empezar a cuestionarse el coste de oportunidad de un camino versus el otro, sobre todo teniendo en cuenta que la alternativa dejada en realidad no se pudo constatar o en algunos casos ya se constató y no funcionó. Pues eso es lo que nos pasa y, desde mi secretaría de Estado; no puedo más que decir que esta estrategia de política fiscal está funcionando, es coherente, es previsible y está dando resultados, y esto hay que unirlo a otra idea absolutamente inevitable: nadie, ninguna estrategia de política fiscal ensayada en el mundo crea 4 millones de puestos de trabajo en año y medio de crecimiento. Uniendo estas dos ideas, la crítica está servida. Me pregunto por qué los ríos de tinta sobre las prisas que surgen para llegar a una situación de pleno empleo no surgieron antes, por qué no nos alarmamos cuando destruíamos 3,4 millones de puestos de trabajo, que eran los que estaban destruidos, por qué no nos alarmamos cuando pasamos de destruir 2.100 puestos de trabajo diarios. Hoy estamos creando 1.200 puestos de trabajo diarios. Hemos cerrado 2014 con 417.000 afiliados más; hemos conocido los datos de marzo de 2015 en relación con 2014 y tenemos 536.000 afiliados más. Hemos roto un mantra económico nunca experimentado en nuestro país, que creamos empleo y a una velocidad no desdeñable, con cifras de crecimiento por debajo del 2%, con un crecimiento del 1,4%. Nuestro modelo económico lo conocerán en breve. Ya tienen hoy los datos de 2014 y parcialmente los de 2015 y mañana mismo conocerán la hoja de ruta del futuro, una hoja que abunda sobre lo ya realizado y con tasas discretas de crecimiento. Se está, pues, en condiciones de garantizar la creación de esos puestos de trabajo que necesita nuestra economía, los 20 millones de puestos de trabajo que nuestra economía conoció en sus mejores tasas de éxito.

A lo largo de estas comparecencias hemos analizado el déficit público y hemos puesto mucho énfasis en él. Es normal, pues al fin y al cabo vengo aquí a hablar de ejecución presupuestaria y el cometido fundamental que tengo es el de hacedora de las cuentas públicas y, por tanto, rendir a esta Cámara los resultados de las mismas. Aún reconociendo que el déficit público es un parámetro inexcusable, al que además está muy acostumbrado nuestro país porque ha sido un objetivo-reto, especialmente desde el año 2000, todas las leyes de estabilidad presupuestaria ponían el énfasis en el mismo. El déficit público fue un reto para nuestra entrada en la zona euro, en el Tratado de Maastricht, y por tanto es importante, es un indicador muy comprensible, el inmediato que analizan los analistas, el primero que entiende la ciudadanía, porque todo el mundo sabe que no se puede gastar más de lo que se tiene, pero también es un síntoma de otros muchos problemas que tenía nuestra economía. Hoy se habla de la rigidez del mercado de trabajo, pero esta no nació en el año 2011, sino que existe desde el año 1977 o 1978. Hoy se habla de la falta de competitividad de la economía y tampoco nació en 2011, sino que más bien la pérdida de competitividad de nuestra economía fue extraordinaria entre 2000 y 2008.

Me pregunta el señor Rangel si ese es el modelo que esperamos, confundiendo productividad y competitividad y fiando solo al incremento del valor añadido nuestra economía a la devaluación salarial. Pues no, ciertamente, pero también tenemos que reconocer que cuando nuestro país ha tenido un


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diferencial de inflación crónico e injustificado con la Unión Europea ha devenido en un aumento salarial que era muy superior al valor añadido que esos trabajadores incorporaban a la producción. Eso año tras año, acumulado durante una década, nos llevó a acumular 30 puntos de pérdida de competitividad en relación con un país con una tasa de apertura extraordinaria y competitiva por excelencia, como es Alemania. Hoy esos son problemas corregidos y los saldos nos lo demuestran.

Cuando teníamos esa situación de pérdida de competitividad y se quiso arreglar urgentemente sin resolver la enfermedad, la afección del hígado y los riñones, únicamente atajando la fiebre, lo cierto es que nos encontramos con un mal resultado, ya que en una economía que acumula semejantes desequilibrios estructurales, susceptibles o merecedores de la apertura por dos ejercicios consecutivos antes del inicio de esta legislatura, expedientes por desequilibrios macroeconómicos graves de la Unión Europea, ensayar políticas fiscales expansivas puede convertirse en un gran error. Ciertamente, una política fiscal expansiva es muy peligrosa si parte de márgenes fiscales irreales y está mal diseñada. Me puedo referir sin ir más lejos al Plan FEIL. ¿Qué sentido tenía estar poniendo en manos de los ayuntamientos dinero para construir obras de pequeña envergadura, y a corto plazo, cuando se estaban dejando sin pagar las facturas que generaban y, por lo tanto, se estaba ejecutando obra pública y detrayendo liquidez a la inversión privada sin la más mínima justificación? O lo que se me dice sobre la utilización del sistema de financiación. Aquí me voy a para porque también es una inquietud del señor Macias.

Este Gobierno, desde el primer año de legislatura, ha sido plenamente consciente de que el Estado tiene el papel de coordinador de última instancia de tolas las políticas de las administraciones territoriales de este país. Esto es algo que le atribuye la Constitución, pero es que solo hay que ver nacer las fuentes de financiación en los Presupuestos Generales del Estado. Los Presupuestos Generales del Estado son un gran financiador de otras administrativas públicas; no solamente dan cabida en su seno, en su diseño inicial ?a veces por recaudación y otras veces por gestión? a impuestos propios y parcialmente cedidos, sino que financian a la Seguridad Social, financian a la Unión Europea y financian a las comunidades autónomas. Las comunidades autónomas no solamente perciben ingresos procedentes del sistema de financiación, pero estamos de acuerdo en que el sistema de financiación es capital. Un sistema de financiación malo, mal diseñado, poco transparente, es imposible seguirlo, pues hay que pasar muchas horas intentando entenderlo. Lo que no se puede hacer es jugar con él, lo que no se puede hacer es transferir de golpe a las comunidades autónomas 30.000 millones de euros sin ni siquiera darles el mandato o el aviso de que eso era dinero finalista en algún sentido ?para sanidad, etcétera?. Ciertamente, esa inyección excesiva de recursos durante los años 2008 y 2009 provocó un crecimiento de déficit estructural de las comunidades autónomas extraordinario. De hecho, entre los años 2004 y 2010 el gasto de personal de nuestras administraciones públicas se incrementó un 11,4%, y buena parte de ese incremento proviene de las comunidades autónomas ?sanidad y educación?, pero tengo que decirle ?eso lo puedo decir de primera mano? que aquellos recursos no eran para siempre o estructurales, sino ocasionales, como los del Plan FEIL; habría tenido más sentido. Este es un ejemplo de cómo una política expansiva mal diseñada y que utiliza márgenes fiscales inexistentes no funciona. No tiene nada que ver con las políticas fiscales expansivas que diseña este Gobierno cuando puede. La primera que diseñó es una a la que ni siquiera vamos a atribuirle mucha originalidad porque fue puro estado de necesidad (La señora López i Chamosa pronuncia palabras que no se perciben); los mecanismos de financiación a las comunidades autónomas y a las corporaciones locales fue pura necesidad.

Desde el principio de la legislatura hasta aquí estamos hablando de 186.000 millones de euros que habían sido detraídos a pequeños empresarios, a pymes, porque el 99% del entramado empresarial de nuestro país son pymes. La utilidad de este mecanismo de estímulo que fuimos capaces de compaginar con la consolidación fiscal ha sido constatada incluso por el Banco de España, que lo cifra en un crecimiento del 0,6% del PIB, en el mantenimiento de 400.000 puestos de trabajo o en un mantenimiento o crecimiento potencial del PIB a medio plazo del 3%. Qué duda cabe de que esta política ha sido muy efectiva.

Usted me pregunta por el reparto de objetivos y la falta de preocupación del Estado con la financiación de los servicios públicos fundamentales, y además me manda un mensaje subliminal diciendo que hablo de pensiones y de prestaciones por desempleo. Aquí tengo que aclararme, señor presidente, y esto ya lo hemos hablado en otra ocasión, pero la verdad es que esta comparecencia ha ido evolucionando en razón de los mil datos que vamos publicando. El título de la comparecencia sigue siendo la ejecución presupuestaria del Estado, pero aquí ya hablamos un poco de todo y ciertamente hemos propiciado ?queremos y creemos que es lo conveniente en este país? que el Estado sea el conjunto de los cuatro subsectores que componen la contabilidad nacional, porque no tiene ningún sentido traer aquí una


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excelente ejecución de los presupuestos del Estado y no ocuparnos de las comunidades autónomas. Esa es la razón por la que vamos mezclando cifras y conceptos y esa es la razón por la que ayer conocimos el resultado consolidado de las administraciones públicas en febrero y del presupuesto del Estado. Mi estructura de comparecencia, aunque leída de forma apresurada, básicamente respondía al balance general de cierre de todas las administraciones públicas, a la ejecución presupuestaria del Estado y a un balance final de la legislatura.

Qué duda cabe de que el Gobierno tiene la máxima preocupación por la sostenibilidad de los servicios públicos fundamentales. Tanto es así, que desde el primer momento ha ejercido ese papel de coordinador en última instancia, porque hoy traemos una buena ejecución del presupuesto del Estado; el año pasado yo no oí a nadie en esta Cámara reclamar la mala ejecución del Estado y la buena de las comunidades y las corporaciones locales. En definitiva, se trata de ir equilibrando ese volumen de transferencia de un Estado perfectamente interconectado en cuanto a su financiación. Ciertamente el año pasado las comunidades autónomas tuvieron menos recursos como consecuencia de la evolución de ese sistema de financiación diabólico, un 3% menos. El 3% de más que tienen este año. Ahí lo tenemos, ha habido una reducción del resultado correspondiente a las comunidades autónomas de un 54%, es decir, estamos hablando de una diferencia de seis puntos porcentuales. Sin embargo, el Estado ha sido tan responsable y tan seguidor de esa transferencia de recursos, que le puedo ir relatando la retahíla de recursos puestos a mayores a las comunidades autónomas, que no tiene nada que ver con el objetivo del déficit. En definitiva, si me preguntaran cuál es mi preferencia, yo casi lo regalaría a todo el mundo con tal de que en los recursos quedara a cada uno lo suyo. Es decir, ¿un mayor objetivo de déficit es mayor deuda pública?, ¿qué sentido tenía dar a las comunidades autónomas mayor objetivo de déficit cuando no tenían capacidad para financiarse? Esto ha ocurrido a lo largo del año 2013, y cuando los mercados han empezado a abrirse a las comunidades autónomas el Estado ha obtenido financiación más barata; gracias a ello tenemos un ahorro en intereses de casi 5.000 millones de euros en los presupuestos del conjunto de las administraciones públicas.

Por ser fiel a lo que estoy diciendo, le voy a poner un ejemplo: el céntimo sanitario. La recaudación del céntimo sanitario ha sido de 2.100 millones de euros. La recaudación está en las comunidades autónomas; es un impuesto cedido en la recaudación a las comunidades autónomas, lo ha pagado el Estado. El impuesto sobre el patrimonio fue suprimido en su momento (Un señor diputado: Gravamen) ?bueno de tipo cero, efectivamente, tiene usted razón?, pero la recaudación quedó también en manos de las comunidades autónomas, por tanto, el impuesto sobre el patrimonio se pagó dos veces. Además estaba el déficit de tarifa, que se financió con una serie de impuestos especiales, la mayoría de competencia estatal, pero había uno, el impuesto sobre hidrocarburos, cuyo rendimiento está cedido en un 58% a las comunidades autónomas, en que no se alteró el sistema de financiación de las comunidades autónomas; la recaudación quedó en las comunidades autónomas y el Estado puso el cien por cien de ese importe para ese déficit de tarifa. Esto incumbe a todos los españoles. Por si fuera poco, llegamos al año 2015 con una financiación a tipo de interés cero. Por lo tanto, ¿cuál es el saldo del año 2015? Un 3% más del sistema de financiación y 5.000 millones más de ahorro de intereses. No creo yo que se pueda acusar al Estado de haberse despreocupado de las comunidades autónomas.

Yo les hablo de la preservación, de la línea roja del Estado del bienestar y pongo énfasis en las pensiones, que ?dicho sea de paso? son de todos españoles. Sin ir más lejos, Cataluña tiene del orden del 18% de todas las pensiones españolas, con una pensión media superior al conjunto de la nacional. Usted se congratula de la ayuda o la contribución de Cataluña al saldo exterior de nuestro país. Por supuesto, yo también me congratulo de ello, así como de ser capaces de garantizar ese saldo aportando 48.400 millones de euros como se han aportado. Es más, cuando yo le hablo de gasto social no solamente me estoy refiriendo a las pensiones y a la prestación por desempleo que, como decía, incumben a todos los españoles, residan donde residan, sino que también me estoy ocupando del gasto sanitario y de la educación. Cuando digo que el gasto social está creciendo, me estoy refiriendo al gasto social correspondiente al conjunto de las administraciones públicas. Es tanto que me estoy refiriendo al conjunto de las administraciones públicas que tenemos que esperar a que la intervención general haga la famosa Cofog, que es la clasificación funcional, para tener datos reales, porque ni la contabilidad presupuestaria ni la contabilidad nacional nos permite un análisis por funciones. Solo tenemos los datos de 2013, unos datos que ha hecho la intervención general y que valida Eurostat, que nos arrojan un saldo que dice que el gasto social está creciendo un 73% en 2013 en relación con 2011, que únicamente representaba un


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61%. Ustedes me dirán: ¡claro, con el desempleo que hay! Pues no, porque si excluimos el desempleo, la evolución es de un 56,6% en 2013 en relación con un 55% en 2011.

En cuanto a la desigualdad, a la que también se ha hecho alguna referencia, precisamente como consecuencia de este modelo y de esta estrategia de política fiscal, con una línea roja que son las pensiones y las prestaciones por desempleo para los servicios públicos fundamentales, en lo que, por cierto, me he olvidado de la dependencia también de las comunidades autónomas, hoy el 83,4% de los beneficiarios están atendidos en relación con únicamente el 71% que lo estaban en 2011. Por tanto, ninguno de los parámetros ha sido abandonado y como consecuencia de eso, de proteger a los más desfavorecidos, es por lo que, pese a este extraordinario esfuerzo de consolidación fiscal ?3,4 puntos de consolidación fiscal, con una pérdida monetaria del PIB del 1,6, lo cual demuestra un esfuerzo titánico?, todos nuestros índices de desigualdad están mejorando: el índice de Gini, la tasa de riesgo de pobreza y el índice 80-20. En 2014 tenemos 42.000 hogares menos en riesgo de pobreza. Es más, la política ha sido con línea roja del gasto social, claro que sí. La crisis ha sido dura, durísima y extraordinaria, y a un Gobierno le corresponde buscar las mejores tasas de igualdad y de asignación de recursos. Aun así, hemos sido capaces de no descuidar la I+D+i que le preocupa al señor Rangel. Yo tengo una discusión con mis colaboradores, y esto es algo por lo que estoy realmente preocupada. Convendría, en primer lugar, ponernos de acuerdo para medir qué es la I+D+i en nuestra comparativa internacional, y me remito ahora a los datos de Eurostat. Le voy a explicar los datos de Eurostat como yo los entiendo, aunque me puedo equivocar, pero me parece que aquí estamos para construir. Eurostat nos evalúa ?los últimos datos que tenemos son de 2013? y compara nuestro saldo público, nuestro esfuerzo público en I+D+i, con el privado. Ese informe de Eurostat es precisamente el que toma como base la OCDE para denunciar que lo que tenemos es un grave problema de apuesta de las empresas privadas por la I+D+i porque nuestro esfuerzo público no está nada lejos de la Unión Europea, es decir, nuestro saldo conjunto de inversión en I+D+i es del 1,23%, lejos del 2%, que es la media europea, pero nuestra inversión pública está en el 0,23%, mientras que en la Unión Europea está en el 0,25%. Por tanto, no es mucha la distancia si tenemos en cuenta que tenemos cinco puntos de gasto público por debajo de la Unión Europea. En cuanto a esfuerzo, me parece que vamos servidos. Ahora les voy a decir lo que yo creo que no está computado ahí. Eurostat, como órgano estadístico que es, aglutina la información servida por el Instituto Nacional de Estadística y, por tanto, está hablando de políticas de gasto público, pero lo que no está emitiendo son los incentivos fiscales. Ustedes serán conscientes de que los presupuestos de 2015 no solamente llevan un esfuerzo muy importante en I+D+i, incrementándose en un 5%, sino que ha habido una apuesta extraordinaria por la I+D+i de las empresas, introduciendo un régimen opcional bajo la fórmula de una especie de impuesto negativo, una monetización de la deducción por I+D+i del 20% de los saldos de ejercicios anteriores, hasta el punto de que si ustedes comprueban la hoja correspondiente a los incentivos fiscales del libro amarillo, verán cómo los incentivos fiscales de 2015 respecto a 2014 están creciendo un 163%, pasando de 300 millones a casi 700 millones. Me parece que esto, unido a ese 5% del gasto público en I+D+i que introducen los Presupuestos Generales del Estado, es una muy buena apuesta por la I+D+i. Por otra parte, no hemos de olvidar que España ha tenido un magnífico resultado en la negociación de los fondos estructurales, marco financiero plurianual 2014-2020, donde la primera partida con más de 3.000 millones de euros está destinada a la I+D+i, pero no solamente eso, sino que la Unión Europea tiene un fondo específico, el horizonte 2020, donde España está obteniendo ya algunos retornos muy importantes de la I+D+i. Todos esos recursos están en los presupuestos de la Unión Europea, en el horizonte 2020; los demás, la senda de los fondos estructurales, llegará a nuestro país. Por cierto, señor Macias, ese dinero llega a todas las comunidades autónomas. Sin ir más lejos, Cataluña podrá programar un 65% más que en el período anterior como consecuencia de una decisión del Estado de transferir mayor capacidad de gestión a las comunidades autónomas en relación con el periodo 2007-2013; esos retornos irán directamente a Cataluña cuando la cuota de pertenencia a la Unión Europea, es decir, el dinero que nos cuesta que nos den esos retornos, que son 13.000 millones de euros anuales, los paga íntegramente el Estado. Pero en esto hemos quedado, en que el Estado es un gran transferidor de recursos.

En definitiva, ¿cuál es el modelo? El saldo es: mercado de trabajo, que ha adquirido mayor flexibilidad; inflación, con un diferencial mejor que Alemania durante diecisiete meses consecutivos; incremento en competitividad, casi toda la perdida entre 2000 y 2008, con un grado importante de devaluación salarial, de contención de salarios, que nos sitúa en el camino de aprovechar todos los márgenes fiscales para aumentar el valor añadido y por lo tanto la productividad y la competitividad a medio y largo plazo, que es


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lo que necesita nuestro país. Déficit exterior, de momento corregido: dos años seguidos en superávit. Hablamos de la posibilidad de que se estropee. Esperemos; de momento no hay ningún indicio con lo que llevamos registrado de año de que ese saldo se estropee. Mañana podrán ustedes comprobar cuál es la apuesta del Gobierno de cara al futuro y cómo sigue apostando por mantener un saldo equilibrado o superavitario de nuestra balanza de pagos y por lo tanto no estropeado, no una vuelta a las andadas, no una vuelta al 10% de déficit exterior. También hemos corregido un déficit de tarifa. Hoy vamos a un superávit energético versus 36.000 millones de déficit eléctrico que anunciábamos. A partir de aquí la dimensión de los gastos y los ingresos se expondrá en esa hoja de ruta a medio plazo hasta 2018, que deriva del programa de estabilidad con una virtud; una virtud que también deriva de la primera semana de la legislatura, que es la Ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, que es la existencia de una regla de gasto que nos va a impedir que se vuelvan a dar esos crecimientos del 11,4% en gastos de personal cuando el crecimiento no acompañaba ese 11,4%; es decir, nuestro gasto público tendrá que ir siempre referido a la tasa de referencia de la economía a medio plazo según la metodología de la Unión Europea y no el gasto público que queramos. Eso es lo que nos garantiza la sostenibilidad; eso es lo que nos garantiza un modelo que nos va a permitir recuperar la normalidad constitucional y reducir nuestro volumen de deuda pública en ese porcentaje que se olvidaba el señor Rangel y que se lo recuerdo yo. Desde 2007 hasta aquí, la deuda pública se ha incrementado un 62,2%; un 38,4% corresponde al Gobierno anterior y el resto a esta legislatura. Pero todos tranquilos porque, afortunadamente, esta senda de consolidación, esta regla de gasto, nos va a permitir mantener nuestra deuda pública en los niveles que nos exigen nuestros pactos internacionales.

El señor PRESIDENTE: Por tres minutos, ahora sí con cierto rigor, tiene la palabra, para un turno de réplica, el señor Macias.

El señor MACIAS I ARAU: Muchas gracias, señor presidente, voy a intentar cumplir al máximo.

Señora secretaria de Estado, de entrada, estamos ya en una constatación, que el sistema de financiación que tenemos es diabólico. Seguramente por esto el informe de la AIReF concluye que del análisis de los presupuestos de las comunidades autónomas no se deducen medidas para avanzar en la reducción del déficit y la mejora del escenario macro solo se reflejará en sus ingresos de forma sustantiva a partir de 2016, por tanto, el subsector comunidades autónomas terminará 2015 con una desviación del déficit similar a la de 2014. No lo digo yo. Esto significa que algo está pasando. Es evidente que si del 1% de déficit tenemos que pasar al 0,3% y el sistema de financiación no da más ingresos a las comunidades autónomas, y además el 80% va a políticas sociales, o recortamos políticas sociales, cosa que usted de forma muy evidente dice conmigo que está de acuerdo en que no hay que hacerlo más y menos en estos momentos, o? ¡Aritmética diabólica! Usted habla de sistema de financiación diabólico. Yo le digo que en este ejercicio estamos sometiendo a las comunidades autónomas ?excepto algunas? a una aritmética ciertamente diabólica. Financiar el FLA al 0% es positivo, así como el dato que usted nos da de I+D+i y que yo me creo, pero en otros casos no es así. El problema de la hepatitis C, ¿quién va a tener que pagarlo? Las comunidades autónomas. ¿Cómo las va a ayudar el Estado? ¿Con más ingresos? No, les va a dar otro crédito para esto. Por ejemplo, dependencia. ¡Claro que se atiende a más gente! ¿Pero quién hace el esfuerzo? En el caso de Cataluña, en estos momentos, 65% del presupuesto de la Generalitat, 18% aportaciones de los dependientes, 17% del Estado. Algo que inicialmente tiene que ser fifty-fifty. Yo comprendo que usted tiene que contarnos esto, pero la aritmética es diabólica y los ciudadanos deben saberlo y nosotros debemos explicárselo con precisión.

Otro tema. Usted ha dicho que en Cataluña las pensiones están un 18% por encima de la media. Tenemos la suerte de que hay una gran experta en pensiones en esta sala que nos da datos. En Cataluña, pensión media de jubilación: 1.030 euros; en Madrid: 1.206; en el País Vasco: 1.255. Es decir, no me diga una cifra que incomode a los catalanes. Sí, funciona bien, pero otros están muy por encima y no pasa nada. Cobran lo que les toca, lo que les corresponde según la legalidad, pero no demos cifras porque usted no lo hará, pero alguien con malas intenciones puede convertirlo en algo contra los ciudadanos de Cataluña, cosa que creo que ni usted ni yo queremos que pase. En cualquier caso: financiación diabólica. Acabemos con el diablo cuanto antes, señora secretaria de Estado.

El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Rangel.


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El señor RANGEL TARRÉS: Gracias, presidente, por su flexibilidad. Voy a ser a estricto, aunque creo que antes no me he pasado tanto.

Agradezco el debate que estamos teniendo en este no sé si balance y despedida de la secretaria de Estado en sus comparecencias ante esta Comisión. En cualquier caso, quería aprovechar la ocasión para decir brevemente tres cosas. Creo que es bueno que debatamos y que digamos la verdad. Otra cosa es que las cifras las pueda interpretar cada uno desde su punto de vista y en función del enfoque que quiera dar, pero hay mantras que se van repitiendo, como el de las facturas en los cajones. Creo que lo que tenemos que decir es en qué cajones estaban esas facturas, señora secretaria de Estado, porque igual nos llevamos alguna sorpresa; cuando lo ponemos un logotipo, igual la gente tiene más información y sabe en qué cajones estaban esas facturas. Repetir mantras a veces no es bueno, porque, cuando se dice la verdad, la gente descubre que a lo mejor las facturas estaban bajo la responsabilidad de quien está haciendo esa afirmación de forma reiterada.

En cuanto al modelo, le he planteado una cuestión que me parece crucial y además le he puesto ejemplos de qué tipo de puestos de trabajo se está creando, qué empleos, y eso no es una excepción. Lo dice todo el mundo que tiene dos dedos de frente y quiere ver las cosas tal como son. Desgraciadamente es así; se están creando puestos de trabajo que no permiten a la gente salir de la pobreza. Y para no hacer una cita de alguno de mis compañeros de partido, hace unos días, leyendo artículos de fondo en la prensa, leí uno de un gallego de nacimiento ?se lo pongo como ejemplo precisamente porque es gallego?, el presidente del Círculo de Economía de Barcelona, el profesor Antón Costas. En un artículo en El País del día 26 decía: Ha llegado el momento del viraje ?una afirmación de Olivier Blanchard, que tampoco es sospechoso de ser militante socialista, al menos nuestro?. Defendía que ha llegado el momento de reducir la desigualdad salarial para mejorar la productividad a largo plazo y decía que si bien la devaluación salarial ha podido permitir ganar productividad en el corto plazo a medida que se crean puestos de trabajo, si no son puestos productivos, si son de baja calidad, esa productividad se va a perder. La apuesta tiene que ser crear puestos de trabajo de calidad y eso solamente se consigue con una apuesta importante por la formación y por el I+D+i, porque, como he comentado antes, productividad y competitividad no son exactamente lo mismo. Para que seamos competitivos tenemos que ser capaces de incorporar el conocimiento en todos los elementos que incorporan el proceso productivo. No sé si vamos por ese camino, por eso se lo he dicho antes. Cuando los vientos de cola finalizan, queda la realidad, y si eres capaz de salir adelante porque el modelo es el acertado, aunque un modelo no se hace en dos días, las cosas pueden ir bastante mejor. Le voy a decir en contra del dato que antes le pedí que desde que ustedes están en el Gobierno la deuda pública se ha incrementado el 43,5%.

El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Olano.

El señor OLANO VELA: Por seguir siendo fiel a la disciplina de tiempo que me he autoimpuesto, voy a ser muy breve.

Quiero empezar contestando a los portavoces que me han precedido en el uso de la palabra. Señor Macias, ¿que el sistema de financiación es diabólico? Sí. ¿A nosotros nos gusta? No, nosotros no lo votamos, pero las prioridades del gasto de un Gobierno se reflejan en los presupuestos y, por tanto, hay que elegir entre hepatitis C, embajadas en el extranjero? Cada uno toma sus decisiones y en ese aspecto nosotros no nos metemos. Al señor Rangel, que continuaba con el discurso de que el empleo no es de calidad, quiero trasladarle unas cifras. Los trabajadores con contrato indefinido aumentaron en los últimos doce meses en 289.700 y los de contrato temporal en 174.800. En el mismo periodo, los de tiempo completo aumentan en 413.600 personas y los de tiempo parcial en 90.600 personas. Parece que se van corrigiendo esos desequilibrios.

Por último, quiero felicitar nuevamente a la señora secretaria de Estado y al Gobierno porque en una crisis económica que era desconocida por su intensidad han sido capaces de corregir los desequilibrios estructurales de los que adolecía nuestra economía y que tanto perjudicaban a las posibilidades de recuperación. Se ha controlado el déficit público, se ha saneado el sistema financiero, se ha dotado de mayor competitividad a nuestra economía y también se ha dotado de flexibilidad al mercado laboral. Entendemos que el crecimiento de 2014, que fue del 1,4%, y el previsto para 2015 y 2016, que es del 2,9%, será el inicio de un largo periodo de crecimiento y, lo que es más importante, de creación de empleo para que se puedan cumplir las previsiones de crear 500.000 empleos cada año en el futuro más próximo.


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El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra la señora secretaria de Estado, por si quiere añadir algo para cerrar.

La señora SECRETARIA DE ESTADO DE PRESUPUESTOS Y GASTOS (Fernández Currás): Sencillamente contestaré algunas cosas que creo que no quedaron muy claras.

En primer lugar, señor Macias, ¿de qué ejercicio estamos hablando? Porque si yo tengo interés en que se me entienda es porque su preocupación para el año 2015 está bastante solventada. Estamos hablando de 3.900 millones más como consecuencia del sistema de financiación. La pérdida que hubo el año pasado la tenemos este año de exceso, pero además estamos hablando de 5.000 millones de intereses que ¿quién los paga? Todos, como siempre, pero en este caso en concreto es ahorro para las comunidades autónomas y más gasto no financiero para el Estado. Es decir, de esos 34.000 millones que representan el conjunto de intereses de todas las administraciones públicas, casi todo lo va a pagar el Estado. Eso, evidentemente, deja unos márgenes fiscales importantes que creo que la ejecución de los dos primeros meses del año ya lo están demostrando, con una rebaja del registro del déficit del 54%.

Respecto a los pensionistas, siento que no se me haya entendido. Hablaba de que un 18% de las pensiones españolas son catalanas, no de que sean un 18% más altas, pero sí que la pensión media catalana es superior a la pensión media española, lo cual no consta para que alguna de otro territorio sea superior. (La señora López i Chamosa: Entonces, ¿por qué nombra a Cataluña? ¿Por qué pone como ejemplo a Cataluña?) Pongo como ejemplo a Cataluña porque digo que el 18% de los pensionistas son catalanes. Estoy diciendo que el esfuerzo del presupuesto del Estado es para todos los españoles. Cuando digo que somos unos transferidores de rentas para todos los españoles es para todos los españoles, y si el Estado se reserva un margen de objetivo de déficit superior es precisamente para hacer frente a todas esas transferencias ineludibles; pensiones y prestaciones de desempleo que no saben de territorios, sino de ciudadanos. Esa es la evolución de capital, las más afectadas por el ciclo.

El señor Rangel me pregunta por las facturas en los cajones. En ningún cajón tienen que estar, en ningún cajón. (El señor Rangel Tarrés: Ha dicho que encontraron). Si nos ponemos a poner apellidos, pueden ir ustedes a preguntarle a la ministra de Fomento porque, año tras año, hemos traído en los presupuestos del Estado obligaciones de ejercicios anteriores sin pagar. (El señor Gordo Pérez: Y Núñez Feijóo también).

En ningún cajón, señor mío; en ningún cajón. Por cierto, ya que me hablan ustedes de Galicia y citan a mis paisanos, le recuerdo, señor Macias, que alguna comunidad autónoma de régimen común ha cumplido el objetivo de estabilidad presupuestaria, y esa ha sido Galicia. (La señora Vázquez Morillo: Andalucía también). Andalucía, no. (La señora Vázquez Morillo: ¿Cómo que no?) No, Andalucía, no. Canarias y Galicia, sí.

El señor PRESIDENTE: Mantengamos un cierto orden en el debate.

Siga, señora secretaria de Estado.

La señora SECRETARIA DE ESTADO DE PRESUPUESTOS Y GASTOS (Fernández Currás): Concretamente, el objetivo de estabilidad presupuestaria, y así consta en el informe rendido a Bruselas y en el Consejo de Ministros de la pasada semana, lo han cumplido Navarra, País Vasco, Galicia y Canarias; única y exclusivamente.

¿Qué tipo de empleo se está creando? Me ponía usted el ejemplo de una amiga suya que había encadenado no sé cuántos contratos. Pues tuvo suerte, porque desde 2011 hasta ahora no era posible encadenar; antes de 2011 no era posible desencadenar, sino solo destruir. ¿Que ha llegado el momento del viraje? No voy a ser yo quien le diga que no. Ahora bien, usted mismo, con mi compatriota Antón Costas, están reconociendo que esa ganancia de competitividad con devaluación salarial era necesaria. Dice que la deuda pública es del 43%. Vuelvo a discrepar. Me han citado ustedes las facturas de los cajones. ¿Dónde se imputan esas facturas? Hay unas reglas de imputación del déficit público, por tanto, créame, señor Rangel, un 62% de incremento, un 38% del ejercicio de la legislatura anterior. En cuanto al futuro y al tipo de empleo que estamos creando, tengo que decirle que, en todas las salidas de la crisis, el empleo que se crea no es de la calidad que todos deseamos. No tenemos la calidad de empleo de 2007 ni hemos recuperado la renta bruta disponible en los hogares de 2007. Ahora bien, este Gobierno está haciendo una vez más un grandísimo esfuerzo desde el presupuesto para evitar que los empleos sean precarios. Por eso, la EPA arroja un 60% de contratos indefinidos. Hay una grandísima apuesta desde los presupuestos públicos en forma de cotizaciones. Primero fue la tarifa plana, después fue la modificación,


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desde febrero, de la franquicia de los 500 euros para los nuevos contratos, siempre y cuando sean indefinidos. En eso estamos. El siguiente capítulo podrán ustedes verlo mañana en la actualización del programa de estabilidad. Y sí, seguramente será mi última comparecencia de ejecución presupuestaria, porque a la siguiente legislatura, en marzo o abril de 2016, ya no llegaremos (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Gracias por su comparecencia, señora secretaria de Estado.

Se levanta la sesión.

Eran las seis y treinta minutos de la tarde.

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