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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 48, de 03/05/2017
cve: DSCD-12-PL-48
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2017 XII LEGISLATURA Núm. 48
PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.ª ANA MARÍA PASTOR JULIÁN
Sesión plenaria núm. 46
celebrada el miércoles,
3 de mayo de 2017


Debates de totalidad de iniciativas legislativas:

- Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 6-1, de 6 de abril de 2017. (Correcciones de errores en "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 6-3, de 26 de abril de 2017, y "BOCG. Congreso de los Diputados", serie A, número 6-4, de 27 de abril de 2017). (Número de expediente 121/000006) ... (Página2)


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SUMARIO

Se abre la sesión a las doce del mediodía.

Debates de totalidad de iniciativas legislativas ... (Página2)

Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 ... (Página2)

El señor ministro de Hacienda y Función Pública (Montoro Romero) presenta ante la Cámara el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017.

Se suspende la sesión a la una y veinte minutos de la tarde.

Se reanuda la sesión a las cuatro de la tarde.

El señor Hernando Vera, en nombre del Grupo Parlamentario Socialista, defiende la enmienda a la totalidad de devolución presentada por su grupo parlamentario.

En nombre del Gobierno contesta el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

Replica el señor Hernando Vera y duplica el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

Los señores Montero Soler, Garzón Espinosa, Mena Arca y la señora Díaz Pérez, en nombre del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, defienden la enmienda a la totalidad de devolución presentada por su grupo parlamentario.

En nombre del Gobierno contesta el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

Replica el señor Montero Soler y duplica el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor Tardà i Coma, en nombre del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana, defiende la enmienda a la totalidad de devolución presentada por su grupo parlamentario.

En nombre del Gobierno contesta el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

Replica el señor Tardà i Coma y duplica el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

Se suspende la sesión a las siete y cuarenta y cinco minutos de la tarde.

Se abre la sesión a las doce del mediodía.

DEBATES DE TOTALIDAD DE INICIATIVAS LEGISLATIVAS:

- PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA EL AÑO 2017. (Número de expediente 121/000006).

La señora PRESIDENTA: Se abre la sesión.

Comenzamos con el punto relativo al debate de totalidad del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017. En primer lugar, para la presentación del proyecto de ley, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Buenos días, señora presidenta, señor presidente del Gobierno, señoras y señores miembros del Gobierno, señorías.

Comparezco ante esta Cámara para defender el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017, en un debate que llega con retraso sobre las fechas en que debería haberse celebrado.


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Nos hubiera gustado traer estas cuentas públicas para su examen parlamentario en las fechas habituales, pero no es habitual la situación política que ha atravesado nuestro país en el año 2016 y, aunque suene a modo de justificación, realmente hemos aprovechado cada una de las nuevas oportunidades que nos brindaba el seguir trabajando por los ciudadanos y para el bienestar común y plasmar ese propósito en las nuevas cuentas públicas. Aprobar unos presupuestos para este año es, sin lugar a dudas, una de esas oportunidades para seguir mejorando la vida de los españoles; una de esas oportunidades que tenemos la obligación de aprovechar. El Gobierno está en eso, por más que estos sean unos presupuestos que ya desde el comienzo debamos calificar de transición, puesto que son los primeros de una legislatura y tratan de enlazar con los Presupuestos Generales del Estado para el año 2018. Son unos presupuestos que pretenden tener una vida útil de seis meses, pero son importantes en sí mismos porque ayudarán a alcanzar los objetivos de déficit que permitirán que España salga del procedimiento de déficit excesivo y sobre todo -como ahora remarcaré- para promover empleo. Somos conscientes, por decirlo con un tono coloquial, de que el Gobierno no se la juega con la presentación de estos presupuestos que se aprobarían a mitad de año porque, de hecho, sabemos que buena parte del rechazo a este proyecto de ley está más relacionado con cuestiones políticas ajenas a nosotros que con el contenido del proyecto. Nuestro deseo es tener unos presupuestos, que no tiene nada que ver con un acto formal o con un empeño arbitrario del Gobierno y mucho menos con un deseo personal del ministro que les habla. Tiene que ver con el prestigio del país y con una imagen de estabilidad al comienzo de una legislatura que ha sido difícil alumbrar y que debe sacudirse cualquier sospecha de incertidumbre política; tiene que ver con los ciudadanos españoles, a los que están dirigidos estos presupuestos, que incluyen mayores recursos, fundamentalmente para gasto social; y tiene que ver también con disponer de un marco presupuestario actualizado que nos permita seguir avanzando en términos de crecimiento económico y creación de empleo, como lo hemos venido haciendo en los últimos años, porque ese es el objetivo prioritario del Gobierno y lo es, por tanto, de estos presupuestos: seguir alimentando el crecimiento económico y con ello consolidar y fortalecer la creación de puestos de trabajo.

Señorías, han pasado veinte meses desde que el Congreso de los Diputados acogió su último debate presupuestario. Hoy son muchos los diputados que asisten por primera vez a un debate de estas características, van a participar grupos que en agosto de 2015 -cuando tuve la oportunidad de traer a esta Cámara el proyecto de presupuestos para 2016- no estaban presentes en este Parlamento. La voluntad política de la sociedad española se reflejó en las urnas con este Parlamento; un Parlamento más diverso, con un reparto de fuerzas en el que -tampoco hay que olvidarlo- el grupo mayoritario sigue siendo el Grupo Parlamentario Popular y el presidente del Gobierno sigue siendo don Mariano Rajoy. El Partido Popular y su candidato fueron los que más apoyo recibieron de los españoles dos veces consecutivas, por eso obtuvieron la confianza de la Cámara para gobernar. Somos muy conscientes de que nuestra presencia parlamentaria es menor de la que tuvimos tras las elecciones de 2011, pero también somos conscientes de que seguimos teniendo la responsabilidad de gobernar. Y la responsabilidad de gobernar hoy es la responsabilidad de buscar acuerdos para poder hacerlo porque así lo han querido los ciudadanos. Eso es lo que se propuso el presidente del Gobierno en su discurso de investidura y eso es lo que a continuación realiza el ministro de Hacienda y Función Pública con la presentación y defensa de estos presupuestos.

¿En qué consiste la responsabilidad de gobernar cuando hablamos de la política presupuestaria? En primer término, en mantener el rumbo. Nuestro deseo de llegar a acuerdos parlamentarios, de consensuar leyes y reformas y, en concreto, de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 no debe suponer dar bandazos en la política económica o en la política presupuestaria que nos hagan perder el norte. Porque, ¿cuál es el norte? El norte es el empleo, el norte es la creación de puestos de trabajo; ese es el gran objetivo que nos marcamos hace ya cinco años y medio cuando ganamos las elecciones en 2011 y es el objetivo prioritario que nos seguimos marcando hoy tras haber renovado la confianza de los ciudadanos y del Parlamento. Hoy puedo decir con plena seguridad que estamos avanzando con firmeza en el cumplimiento de ese objetivo porque estamos evitando esos bandazos que nos podrían desviar de nuestra ruta. Lo digo profundamente convencido, porque no hay nada que pueda convencer más a un ministro de Hacienda, en concreto en un debate parlamentario de estas características, que la realidad de las cifras. Sobre esa realidad y no sobre quimeras deseo hablarles para centrar este debate presupuestario.

Señorías, todos hemos asistido a una dinámica parlamentaria muy habitual en la que el Gobierno desarrolla su proyecto de presupuestos, que es su política de gobierno cifrada, y la oposición predice


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que los presupuestos desatarán las siete plagas; frente a ello, los gobiernos defendemos que vamos a alcanzar el séptimo cielo. Pues bien, ni séptimo cielo ni siete plagas; ni estos presupuestos nos van a llevar directamente a la cima ni nos van a devolver al abismo. El actual escenario político debería movernos a todos a alejarnos de esas confrontaciones maniqueas, de estereotipos que muchas veces no buscan un debate para convencer sino una forma de vencer en el debate. Yo hoy no estoy aquí para ganar este debate de presupuestos, lo que pretendo es convencerles, debatiendo, de que estos presupuestos -sobre todo la filosofía económica que encierran- son los mejores posibles para España y que los únicos que deben salir ganando del debate y del contenido de los presupuestos son los españoles. Les diré más. Les aseguro que no me importaría perder este debate si estuviera seguro de que lo que domina en esta Cámara es la filosofía económica que inspira este proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, porque esta filosofía es la que rige los principios de la Unión Europea, es la filosofía que ha permitido que España sea ese socio fiel de la Unión Europea y que, más allá de criterios ideológicos que no siempre funcionan, realmente es la filosofía económica que ha permitido que España avance en su prosperidad y, sobre todo, que aspire a superar definitivamente el peor legado de la crisis económica cual es el desempleo, la pérdida de puestos de trabajo.

Me gustaría que al final de este debate, entre hoy y mañana, pudiéramos decir que hemos convencido a alguien más, que hemos convencido de que España necesita crecer, que su economía necesita crecer, que necesitamos más renta precisamente para tener mejor distribución, más igualdad; que necesitamos más renta para que haya más oportunidad de empleo. Cuando nos comparamos con nuestro entorno europeo, con el resto de los países occidentales, comprobamos una cosa que es bien explícita, y es que a nadie le está yendo mejor en términos de crecimiento y de creación de empleo que a España, luego algo bueno estamos haciendo en términos de política económica, y en concreto de política presupuestaria, cuando crecemos el doble de la media europea y estamos creando casi la mitad de empleo que se está creando en el ámbito de la Unión Europea. También es verdad que necesitamos esas dos condiciones; necesitamos crecer más que los demás porque necesitamos crear más empleo que los demás.

Este proyecto de presupuestos lo que pretende es seguir avanzando en la lucha contra la crisis económica, seguir avanzando en el camino que estamos recorriendo; ese camino que, insisto, nos está colocando a la cabeza del crecimiento económico del mundo desarrollado y, sobre todo, como líderes de creación de empleo. Estamos apostando, por tanto, por que estos presupuestos realmente nos permitan seguir creando empleo, para que este año podamos decir que la creación de empleo en nuestro país supera los 500 000 puestos de trabajo.

Al celebrarse el anterior debate de presupuestos en agosto del año 2015, cerrábamos aquel mes de agosto con 16 983 302 afiliados a la Seguridad Social, eran 372 000 más que en la misma fecha del año anterior, es decir, ya estábamos creando empleo; estábamos creando empleo a razón de una media de 31 000 afiliados cada mes. Si hoy miramos las cifras, si miramos la distancia que nos separa con el anterior debate de presupuestos, nos encontramos con que en el mes de marzo -el último dato que tenemos disponible- cerramos con 17 852 833 afiliados; es decir, desde que debatíamos en esta tribuna el anterior presupuesto, hay en España 870 000 afiliados más; una media de 45 800 afiliados cada mes que ha transcurrido entre agosto del año 2015 y el presente mes de mayo del año 2017. Insisto en que son 45 800 afiliados más, personas cada una de ellas que han encontrado un puesto de trabajo que no tenían hace veinte meses. El ritmo se ha ido acelerando, el ritmo ha ido a mejor; el ritmo es tal, que esa creación de empleo que hay detrás se ha acentuado en el caso de las mujeres. De los 870 000 nuevos afiliados que se han sumado desde agosto de 2015, vemos que 504 628 son mujeres, es decir, el 58 % del total frente a un 42 % de hombres. De hecho, la cifra de afiliación de mujeres a la Seguridad Social ya está en el mismo nivel que tenía en los mejores momentos, en los momentos previos a la crisis. De manera que podemos decir que estamos asistiendo no solo a una recuperación de empleo, que ya es muy importante, sino a la reducción de la brecha de género en términos laborales; eso es lo que está ocurriendo en nuestro país, y esa es la mejor de las oportunidades en términos de igualdad que podemos tener en España.

Señorías, no son datos, son cientos de miles de personas, son la mejor prueba de que la política presupuestaria que ha llevado este Gobierno funciona, son el mejor motivo para que esta política se mantenga y son el mejor argumento que puede tener un ministro del Gobierno de España a la hora de tratar de convencer al Parlamento de que debe apoyar estos presupuestos. Pero es que esto que está ocurriendo ahora no es algo nuevo, España ya lo ha vivido, los ciudadanos ya se han beneficiado de estas políticas presupuestarias. Permítanme que les haga un excurso sobre la historia porque también de esa


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historia tenemos que sacar conclusiones. Siempre que ha habido elevado déficit público en España ha habido poco empleo, esa es la ecuación que ha funcionado: alto déficit, poco empleo en nuestro país. Y siempre que nuestro país ha apostado por la estabilidad presupuestaria se ha reflejado en el gran salto que se ha dado en el mercado de trabajo. Esta es la lección de los últimos treinta y cinco años. De hecho, durante los primeros Gobiernos socialistas en los años ochenta se hicieron cosas bien, fundamentalmente la integración de España en la Unión Europea, en la entonces llamada aún Comunidad Económica Europea, pero el déficit público se mantuvo desde el año 1982 al año 1986 por encima del 5 %, superando incluso en varios ejercicios el 7 %. Insisto en que hubo otras cosas que se hicieron bien, pero siempre tuvimos ese marchamo de un muy elevado déficit público. ¿Qué ocurrió en términos de empleo? Basta leer que en el primer trimestre del año 1982 en España trabajábamos 11 500 000 personas. En el primer trimestre del año 1996, cuando se produjo el cambio de Gobierno, en España trabajábamos 12 600 000 personas, es decir, un millón más que en el año en que comenzó el Gobierno socialista, un millón más de empleados completamente en el sector público, puesto que el sector privado de la economía española había destruido millones de puestos de trabajo. Tengo que decir que esos 12 600 000 que trabajábamos a comienzos del año 1996 son los mismos que trabajábamos veinte años antes al final del franquismo, cuando en España trabajábamos 12 500 000 personas.

¿Qué pasó en nuestro país a mitad de los años noventa? Que hicimos los deberes para ingresar en el euro, que hicimos las reformas para buscar la estabilidad económica de nuestro país y que hicimos que realmente los principios de convergencia europea y los criterios de Maastricht fueran los que liberaran todo el potencial emprendedor y trabajador de la sociedad española. Eso hizo posible que, cuando llega la crisis en el año 2007, nos sorprenda con 20 500 000 empleos en vez de 12 600 000. El Gobierno aspira a conseguir esos 20 500 000 empleos, ese es nuestro proyecto de programa de estabilidad que hemos remitido el pasado fin de semana a la Comisión Europea, ese es el gran proyecto de España: llegar a recuperar completamente los puestos de trabajo destruidos por la crisis. Esa destrucción de 3 600 000 puestos de trabajo por la crisis, algo que no ha ocurrido en ningún país del mundo, es la causa de la desigualdad, la causa fundamental de la frustración de la sociedad española. Por eso, los españoles estamos convencidos de que cuando superemos el peor legado de esa crisis, que es el paro, la no ocupación, ciertamente podremos estar diciendo que realmente somos esa sociedad que no se mereció incurrir en esa crisis que políticas equivocadas a la hora de diagnosticar el tratamiento de la misma lo único que hicieron fue agudizarla.

Hoy contamos con bases mucho más sólidas para seguir generando crecimiento y creación de empleo. Hoy contamos con un crecimiento económico que por primera vez en nuestro país es compatible con una capacidad de financiación frente al resto del mundo de nuestra economía del orden del 2 %. Llevamos cinco años prácticamente, desde finales de 2012, registrando capacidad de financiación frente al resto del mundo. El superávit de la balanza por cuenta corriente que representa está diciéndonos que estamos teniendo un crecimiento económico muy competitivo, muy basado en el sector exterior; un crecimiento económico que nos está haciendo prosperar y crear empleo. Tenemos que recordar una vez más que las crisis económicas que ha vivido siempre España han sido crisis de sector exterior, crisis de balanza de pagos, crisis -también hay que recordarlo- que han frenado nuestras posibilidades de crecimiento, pero esas crisis también han permitido que la sociedad española exhiba lo mejor de sí misma, como está haciendo en esta ocasión, que está superando esta crisis de endeudamiento externo. El sector privado de nuestra economía ha reducido ya su endeudamiento externo, desde el año 2012 hasta la fecha, en nada menos que en 430 000 millones de euros y ahora, a renglón seguido, tenemos la obligación de acometer el desapalancamiento del sector privado (Risas); perdón, público. Debemos reducir el nivel de nuestra deuda pública, puesto que el sector privado, como he explicado, ha hecho ya un gran esfuerzo, repartido entre nuestras empresas y familias. (Risas). Veo que a algunos de los nuevos grupos parlamentarios les gusta que bajemos el endeudamiento. Ese debe ser el objeto del debate, bajar el endeudamiento, por lo que, bienvenidos a la Cámara, si coincidimos en ello. Hay que bajar el endeudamiento. Si tenemos que bajar el endeudamiento en nuestro país quiere decir que tenemos que reducir el déficit público. Quiere decir que todos tenemos la obligación de cumplir con los objetivos de reducción de déficit público que marca nuestra pertenencia a la Unión Europea, que tenemos que reducir el déficit de nuestras administraciones públicas a partir del nivel en que cerramos el año pasado; el 4,3 % debemos reducirlo al 3,1 % en el presente ejercicio. ¿Es una obligación? No, no es una obligación, es lo que nos conviene hacer como país; nos conviene por la razón que he explicado antes: cuanto más reduzcamos nuestro endeudamiento frente al resto del mundo, más fortaleza, más intensidad y más proyección daremos a


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nuestro crecimiento económico y a nuestra creación de empleo. Estaremos más seguros en la continuidad del crecimiento económico tan creador de empleo que ya estamos teniendo y mejor horizonte podremos ofrecer a los españoles, porque nuestro compromiso no es solo con la Unión Europea, nuestro compromiso es con los españoles. Estamos convencidos de que ese compromiso, el mismo que el de la Unión Europea, es el que le conviene a España; ese compromiso es el que nos lleva a la gran cuestión, que es el contenido de este presupuesto. ¿En qué hay que gastar? En relación con el capítulo de gasto, no esperen anuncios sorpresa. Somos un Gobierno marcado por la previsibilidad y estamos haciendo lo que ya estábamos haciendo. Aunque la evolución de la recaudación tributaria vaya mejor como consecuencia de la recuperación económica, vamos a responder a preguntas tales como: ¿Ha llegado el momento de quitarse el corsé de la austeridad? ¿No es hora de olvidarse de las estrecheces y darse una alegría presupuestaria? La respuesta tiene que ser que, ante la posibilidad de gastar más, está siempre la opción de gastar mejor. Hay que gastar mejor lo que tenemos en nuestras manos y con claras prioridades, porque es así como mejor se atiende el presente y como mejor nos preparamos para el futuro.

Tengo que reconocer desde esta tribuna que muchas veces los representantes políticos entienden el gasto de una determinada manera y piden más autopistas, más ferrocarriles, más aeropuertos, más puentes, más embalses, más plazas y más jardines. Eso nos piden los políticos nacionales, autonómicos y locales, y cuando decimos que hay que hacerlo pero de manera limitada y contenida, la respuesta viene a ser la que hemos escuchado las pasadas semanas: estos presupuestos nos maltratan. ¿A quién maltratan estos presupuestos? ¿Dónde están invertidos estos presupuestos? En protección social. (Rumores). Estos son presupuestos para ayudar a las personas y a los colectivos que necesitan el amparo del Estado del bienestar. Estos presupuestos están invertidos en las pensiones, en la protección social, en la dependencia, en la sanidad y en la educación. (Aplausos.-Rumores). ¿Quién puede decir que unos presupuestos que tienen ese componente social maltratan? ¿A quién? ¿A qué territorio maltratan? ¿No están cobrando los pensionistas en ese territorio? ¿No están cobrando los desempleados en ese territorio? ¿No están abiertos y funcionando los hospitales y las escuelas públicas en ese territorio? (Rumores). ¿No se están atendiendo las necesidades fundamentales de protección social en ese territorio? Ese es el objetivo de estos presupuestos. A partir de ahí, ¿qué queremos, señorías? Algunos pretenden una borrachera de gasto público. Hemos salido de la crisis que venía de la borrachera del gasto público y ya quieren ir de copas para celebrarlo. (Risas y aplausos). Eso es lo que están diciendo que volvamos a hacer con sus propuestas algunos de los grupos políticos de esta Cámara. Quieren que volvamos a las antiguas recetas, pero para eso la verdad es que tampoco había que cambiar tanto la composición de esta Cámara, porque esos discursos y esas recetas ya los teníamos muy escuchados aquí. (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Silencio, señorías. Silencio, por favor.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): La inversión pública está volviendo, pero tiene que volver en fases, en cuestiones concretas y necesarias. Aún tenemos que rebajar el déficit público; decía antes que estamos comprometidos, pero sobre todo nos conviene para seguir creando empleo. Los ingresos que tenemos dan para lo que dan. ¿Dan para mejorar algo la inversión? Sí. ¿Y para mejorar la I+D? Sí, y para mejorar también otros servicios sociales y la gestión en términos de seguridad ciudadana, de justicia y de otras grandes funciones del Estado moderno. Pero, señorías, tenemos que seguir mejorando el gasto social. Eso es lo que estamos haciendo, y eso es lo que nos está sacando de la crisis. Tenemos que seguir mejorando el gasto en educación, en servicios sociales y en pensiones. Tenemos que seguir mejorando en la protección a las personas y a las familias, porque somos muy conscientes de que una cosa es que haya recuperación económica y otra cosa es que la recuperación económica llegue a todo el mundo en España. Por tanto cuando nos reclaman desde determinados gobiernos autonómicos más inversiones nos tendrían que decir dónde reducimos el gasto social. Esas demandas nos lo tendrían que explicitar claramente y no leer segmentadamente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que contiene la política del Gobierno y que tengo el honor de defender esta mañana.

No hemos cambiado nuestras prioridades políticas, aunque me temo que algunos sí han cambiado las suyas; pero ese es su problema. Es relativamente sencillo poner el puente antes de que baje el río, pero nosotros preferimos siempre que baje el río y después hacer el puente y no viceversa, es decir, no hacer puentes por si baja el río, que es lo que algunos entienden que es la política de gasto y la política de inversión. Insisto en que hay que seguir invirtiendo, vamos a seguir invirtiendo, pero vamos a dar prioridad


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al gasto social, vamos a dar prioridad a la reducción del déficit público, y por tanto vamos a dar prioridad a la reducción de la deuda pública que entre todas las administraciones españolas estamos consiguiendo. El proyecto de estos presupuestos es bajar ese nivel de deuda pública. El proyecto del Gobierno, que hemos remitido a la Comisión Europea este fin de semana, es que realmente la deuda pública baje desde los actuales niveles, del orden del 98,8 % del producto interior bruto, al 92,5 % en el año 2020, un descenso de más de 6 puntos de PIB, que es el camino más seguro para reforzar el crecimiento económico, por la liberación de recursos, para que los emprendedores en España puedan seguir invirtiendo y esa inversión se traduzca en nuevas posibilidades de empleo.

Decía que nuestra prioridad es el gasto social. Nuestra prioridad es la misma desde que aprobamos los Presupuestos Generales del Estado del año 2012: incrementar el gasto social al mismo tiempo que seguimos reduciendo el déficit público. En los primeros años de la X Legislatura era mucho más difícil, porque había que reducir el déficit con una gran intensidad para demostrar que íbamos en serio y no teníamos a la economía creciendo, sino antes al contrario estábamos viviendo una etapa de recesión económica. Por tanto cuando no tienes más ingresos es difícil poder preservar realmente el presupuesto de gasto social. Ahora no es así; no digo que sea sencillo, pues sencillo nunca lo es, pero no es tan complicado como en los años primeros, en los años iniciales de la X Legislatura. ¿Por qué? Porque ahora tenemos crecimiento, porque hemos sido capaces de impulsar un crecimiento económico, y ese es el combustible que nos impulsa fuera de la crisis, cuando antes teníamos que empujar sin tener apenas fuerza para sostenernos en pie. La gran diferencia es que entonces teníamos que subir impuestos equitativamente, pero ahora la recaudación tributaria está creciendo a mayor ritmo que la actividad económica. Eso nos facilita los recursos suficientes, que son los que se contienen en estos Presupuestos Generales del Estado para que efectivamente podamos decir que reducimos el impuesto y además lo hacemos con toda la dedicación al gasto social.

Voy a leer cifras para demostrar que efectivamente estos presupuestos y toda la política presupuestaria de detrás ha sido la marcada por el gasto social. El gasto público español se fue de las manos entre los años 2009 y 2011, con tres años consecutivos por encima de los 490 000 millones de euros. En dos años el gasto creció en 70 000 millones de euros, mientras que los ingresos cayeron en la misma magnitud, con la misma intensidad, 70 000 millones de euros. En menos de diez años habíamos duplicado el gasto público, que había pasado del 39 % del PIB del año 2007 a casi el 46 % de nuestro producto interior bruto. Entre 2005 y 2009 el gasto público subió una media de más de 34 000 millones de euros anuales. Al principio la economía todavía parecía que podía permitirlo, porque los ingresos estaban ahí, pero cuando los ingresos se truncaron nadie puso freno al gasto, sino al contrario; por eso pienso que una política presupuestaria se tiene que conducir siempre con el freno cerca. Y por eso digo que aún no es el momento de acelerar otros gastos, y que cuando lo hagamos debemos hacerlo con cautela, por más que algunos echen de menos aquella felicidad de incrementar incesantemente el gasto público, que luego se tornó en la enorme tristeza de la recesión económica, de la destrucción de puestos de trabajo y del déficit público.

La cima del gasto público en España computable en déficit fue cuando se mantuvo tres años consecutivos por encima de los 490 000 millones de euros, todas las administraciones públicas gastando a toda máquina y nadie que pensara que aquello podía descarrilar. En 2012 la crisis financiera provocó incluso un incremento del gasto computable, hasta los 500 000 millones, tras dedicar más de 39 000 millones a evitar que el sistema financiero arrastrara la poca confianza que el mundo tenía en aquel momento en España. A partir de ese año el gasto público bajó en 30 000 millones de euros desde aquella cifra récord, y luego se ha mantenido controlado, incluso ha subido ligeramente desde el año 2015, facilitado por los efectos de la recuperación económica.

Pero, ¿y el gasto social, qué ha hecho el gasto social? Ha subido. Para hacerlo lo hemos compensado no gastando efectivamente en el funcionamiento de nuestras administraciones o incluso renunciando a determinados ámbitos de inversiones públicas. Por eso no hemos podido incrementar más el gasto, porque ha ido a gasto social. ¿Cuánto sumaba el gasto público en 2011, él último año del Gobierno socialista? Lo he dicho ya, 490 234 millones de euros, y eso después de haberlo reducido desde 2010 en 2850 millones de euros, de los que -esta cifra es importante- 2270 eran gasto social. Ese es el que se redujo del año 2010 al 2011. ¿Y cuánto ha bajado el gasto público entre 2011 y 2016? Casi 18 000 millones de euros. Y de esos 18 000 millones, ¿cuánto ha bajado el gasto social? Nada. No ha bajado absolutamente nada. El esfuerzo de reducción del gasto público lo podemos contemplar también en términos de PIB, pero voy a las cifras absolutas y a la cifra de gasto social: de los 296 481 millones de


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euros que se gastaron en gasto social en el año 2011 a los 300 372 millones que hemos gastado en 2016. Insisto, de 296 481 a los 300 372 millones que hemos gastado en 2016. Por tanto no hemos reducido en absoluto el gasto social. Este es el más alto de la historia de España. Es casi 4000 millones de euros más que en 2011 y 57 000 millones más que en 2007, el año anterior a la llegada de la crisis. Y este año la previsión que traen estos presupuestos es que subamos, y que facilitan estos presupuestos con los ingresos a las administraciones territoriales, y que pasemos a los 307 000 millones de euros, cifra que no habíamos registrado en términos absolutos nunca en la historia de las administraciones públicas españolas.

En porcentaje en 2016 el gasto social ha supuesto el 63,6 % del gasto total, el 64 % sin contar el dinero destinado a ayudas financieras. Es el porcentaje más alto desde por lo menos el año 1995, y la previsión es que con estos presupuestos se mantenga en torno al 64 %. Hay que recordar que cuando el Partido Popular llegó al Gobierno en 2011 el porcentaje destinado a gasto social era del 60,48 %. Hoy estamos en el 64 % de ese gasto. Por tanto hemos hecho lo que teníamos que hacer: preservar el gasto social, no reducirlo, y eso está siendo uno de los motores, una de las palancas que está facilitando la recuperación económica y la creación de empleo. Por cierto, cuando fuimos Gobierno en los años noventa y comienzos del año 2000 hacíamos lo mismo: el gasto social entonces representaba -en el año 1996- el 55,1 %, y cuando dejamos el Gobierno el gasto social era del 57,1 %, en contra de las leyendas provenientes de no sé qué ideologías. Hemos hecho exactamente lo mismo en los dos períodos de gobierno. Basta con leerse las cifras, aunque esto de leerse las cifras, en fin, tiene también su evidente dificultad. Pero para eso están los debates de presupuestos, para contrastar la realidad social que está detrás de las cifras de gastos de nuestras administraciones públicas.

Especial fuerza tienen en el gasto social las pensiones. Las pensiones son prácticamente la mitad de ese gasto social. Las pensiones son las que explican también el crecimiento de ese gasto social. Las pensiones nos sitúan en el presupuesto actual en torno a los 140 000 millones de euros, cuando en el año 2011 estábamos en 110 000 millones de euros. Por lo tanto son 30 000 millones de euros que ciertamente son absolutamente fundamentales en materia de protección social. Esa ha sido la política del Gobierno: haber incrementado también las pensiones en los momentos más difíciles y más duros de nuestra crisis económica, porque nuestros pensionistas merecían ese trato, merecían ese respeto, porque han demostrado ser efectivamente un pilar fundamental, a través de la familia, en el sostenimiento económico de las cargas, que tanto han padecido muchas capas sociales como consecuencia de esa crisis económica. Esto no quiere decir que no nos preocupe el futuro de las pensiones, y eso no quiere decir que no hagamos una vez más un llamamiento a todos los grupos políticos en esta Cámara para que, a través de la Comisión del Pacto de Toledo, lleguemos a acuerdos que realmente garanticen la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Pero insisto en que esa sostenibilidad está basada en el empleo, está basada en el aumento de la cotización a la Seguridad Social, y a partir de ello, obviamente de aquellas soluciones, aquellas medidas que entre todos tendremos que saber pactar.

También quería referirme a políticas de igualdad, de protección social y de igualdad de oportunidades. Cuando hablamos del Estado del bienestar y hablamos de la educación, de la sanidad y de igualdad de oportunidades de nuestros ciudadanos nada menos que hablamos de la calidad de vida, de la prolongación de la vida y de la igualdad de oportunidades que está detrás de adquirir el conocimiento, y por tanto todo lo que está también en estos presupuestos va orientado precisamente a promover esa igualdad de oportunidades, como es la política de becas del Gobierno, que alcanza también un volumen histórico en nuestro país en estos presupuestos. Ahora me referiré a la importancia de esos presupuestos en la financiación territorial, donde radica buena parte de esa igualdad de oportunidades. Pero insisto en que la auténtica igualdad de oportunidades nos la tiene que dar el empleo, nos la tiene que dar la recuperación de los puestos de trabajo, porque de ahí viene que las personas puedan desarrollar su proyecto vital, a través de su propia capacidad y siempre con el apoyo del Estado.

Dentro de las limitaciones y de las inversiones territorializadas también debo hacer referencia a las prioridades que marcan estos presupuestos, y en concreto el presupuesto del Ministerio de Fomento que, sin menoscabo de los demás, es el primer gran inversor en nuestro país. Los recursos del Grupo Fomento se incrementan en un 24,2 % respecto de lo ejecutado en 2016, hasta alcanzar los 17 000 millones de euros. De esta cantidad la inversión total asciende a 8969 millones de euros, lo que supone que la inversión se incrementa un 45 % respecto de lo ejecutado en el año 2016. Se podrá reprochar que lo ejecutado ha quedado bajo respecto del presupuesto de 2016, pero ese reproche tiene mucho que ver con la inestabilidad política, con un Gobierno en funciones que es el que ha estado de manera permanente en esta misma Cámara y en definitiva ha ejercido sus funciones durante el año 2016.


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Entre las prioridades están el ferrocarril, que se lleva casi la mitad de la nueva inversión; las carreteras, a las que se destina un 23,7 %; el corredor mediterráneo, que es el que más inversión va a recibir de aquí a 2020; el noroeste, el norte y el nordeste, además de líneas concretas como Madrid-Extremadura-frontera portuguesa, Sevilla-Huelva y Sevilla-Cádiz. En cuanto a la inversión en carretera creo que es importante señalar que por primera vez el presupuesto destinado a la conservación y seguridad vial es superior al dedicado a la construcción de obra nueva. El presupuesto estatal de vivienda, con una inversión de 342,8 millones de euros, permitirá conceder más de 100 000 ayudas al alquiler y la rehabilitación o renovación de viviendas. Otras 140 000 familias se podrán beneficiar de las ayudas de subsidiación de préstamos vinculados a viviendas. Por tanto con el incremento en I+D+i de estas políticas en un 4 % estamos llevando a cabo también una apuesta por el gasto público respecto a la economía más productiva, la que tiene relación con la inversión directa.

Esta es la propuesta del Gobierno, esta es la propuesta que entendemos que nos podemos permitir dentro del actual marco presupuestario, que insisto en que está caracterizado por la prioridad del gasto social y tiene el compromiso de reducir el gasto público. Por eso estos presupuestos son, en una frase, los presupuestos del empleo y del gasto social. El objetivo de nuestro presupuesto son las personas y supone la respuesta a sus necesidades, por eso hay una Administración con la que estos presupuestos se sienten especialmente comprometidos, las comunidades autónomas, y no estoy hablando solo de una política territorial, estoy hablando de una política social. En manos de las comunidades autónomas está gran parte del gasto educativo, del gasto sanitario y de los servicios sociales. Por eso cuando los ingresos públicos se derrumbaron en el mismo año en el que se estableció un nuevo sistema de financiación el resultado fue que las comunidades autónomas no tuvieron más recursos, sino más liquidaciones negativas frente al Estado, del orden de 23 000 millones de euros solo en el año 2009. Eso es hacer un agujero; eso no es dotar de recursos reales las prestaciones sociales de nuestro país. Por eso cuando llegamos al Gobierno en el año 2012 lo primero que hicimos fue ampliar el plazo de devolución de las liquidaciones negativas nada menos que en veinte años, y luego articulamos mecanismos de financiación especial, de financiación de liquidez extraordinaria -el Fondo de pago a proveedores, el Fondo de liquidez autonómica-, todo lo cual facilitó que los servicios que estaban en manos de nuestras administraciones locales, de nuestras administraciones territoriales -comunidades autónomas- pudieran llevarse adelante, pudieran seguir realizándose y seguir materializándose.

Pues bien, los nuevos presupuestos que presentamos hoy, los presupuestos de 2017, son unos presupuestos que programan para las comunidades autónomas un incremento de financiación de 5400 millones de euros, cifra que equivale a 5 décimas del producto interior bruto. En realidad para que esto sea así y se pueda materializar hay que aprobar estos presupuestos, con lo cual las críticas que se han escuchado desde los Gobiernos de determinadas comunidades autónomas contra su aprobación supongo que se deben a que desconocen que estos presupuestos les traen más recursos para destinar a su prioridad. El Gobierno les recomendaría que destinaran más recursos a la sanidad, a la educación y a la protección social. De estos presupuestos dependen en términos netos 4400 millones de euros para sus políticas sociales. Entiendo -no comparto- valoraciones políticas que digan que estos presupuestos de 2017 no se deben aprobar, pero que lo digan Gobiernos autonómicos que dependen de la recepción de esos 4400 millones de euros... Me parece que lo que tienen que hacer es explicarles a los ciudadanos a lo que están dispuestos a renunciar a cambio de una posición política de rechazo a estos presupuestos. Luego pondrán la excusa de que no hay suficiente inversión pública en su territorio. ¡Pero si se la estamos dando en forma de financiación! Haga usted lo que el Gobierno no está en disposición de hacer cuando usted da prioridad a una determinada inversión pública. Haga usted que la sanidad siga mejorando, haga usted que la educación sea efectivamente ese lugar de igualdad de oportunidades, háganse ustedes responsables en términos de protección social, pero no digan que estos presupuestos no traen dinero, porque traen dinero y recursos para las comunidades autónomas. Por tanto decir que no a estos presupuestos equivale a renunciar a que esas comunidades autónomas tengan en este ejercicio esa nueva disponibilidad de recursos, y puedan reducir también su déficit público, como han hecho ya durante el ejercicio de 2016.

Les recuerdo, señorías, que tenemos pendiente la reforma de la financiación autonómica, que tendríamos que programarla para los años siguientes, a partir de 2018, por tanto habría que incluirla en los presupuestos siguientes. Esa reforma, en una Cámara de esta composición, no puede salir si no es con el acuerdo de todos los grandes grupos parlamentarios por lo menos, sin menoscabo de los demás. Cuanto más sumemos, mejor, pero es imprescindible el apoyo de los grandes grupos políticos. Sin el


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apoyo del Partido Socialista no sale esta reforma de la financiación autonómica, porque no sumaríamos apoyos suficientes. Eso tiene que explicarse también a los ciudadanos que están esperando una mejora de la financiación autonómica. Se simultanea el proyecto en la comisión de expertos creada, la reforma se está diseñando, pero a partir de ahí la reforma tendremos que materializarla como Gobierno con el acuerdo de los diferentes grupos políticos. Acuerdos tenemos que alcanzar, en estos presupuestos o ustedes elegirán dónde, pero en los próximos meses tenemos la obligación de buscar las coincidencias.

Precisamente las coincidencias han logrado que el Gobierno confluya con los sindicatos de la Función pública buscando acuerdos. Esto nos ha permitido firmar un acuerdo con los sindicatos de la Función pública que va a beneficiar a cientos de miles de personas. Hablamos de personas dedicadas a la sanidad pública, a la educación, a la seguridad ciudadana, al personal de justicia, a la Administración tributaria. Va a beneficiar en términos de estabilidad en el empleo. Esa es la oferta pública de empleo que traen estos presupuestos: el desarrollo y el cumplimiento de los acuerdos. Por cierto, no se alcanzaban en España este tipo de acuerdos entre el Gobierno y las principales centrales sindicales desde el año 2009. Fíjense dónde quedaron los acuerdos. En el año 2010 no tengo que recordarles que lo que bajó fue el sueldo de los funcionarios. Ahí es donde quedaron esos acuerdos. Ahora estamos hablando de acuerdos sólidos, cimentados en esta situación económica; unos acuerdos que pueden hacer ganar mucha calidad al empleo público, y eso es fundamental porque estamos hablando de cientos de miles de personas que darán estabilidad económica a nuestro país. Son acuerdos que también queremos desarrollar en términos de negociación de salarios para que el avance en el incremento de los sueldos de los funcionarios en un 1 % quede completado mediante acuerdos que desarrollemos para los presupuestos del año 2018 y siguientes. Insisto en la idea de que el servidor público, el funcionario público, tiene que tener el reconocimiento de un futuro mejor como consecuencia de su contribución a esta recuperación económica, donde ha dejado lo mejor de sí mismo, lo mejor de su empeño, de su conocimiento y de esa gran aportación de responsabilidad que ha llevado adelante.

Los ingresos de estos presupuestos se armonizan con lo que ya está ocurriendo. El secretario de Estado de Hacienda ya dijo en su comparecencia en esta Cámara que en el periodo de enero a abril, en términos homogéneos, la recaudación tributaria del Estado está creciendo un 11 %; si nos vamos al mes de abril en concreto, está creciendo más, mucho más. También se debe a la recuperación de la recaudación del impuesto sobre sociedades en el mes de abril gracias a las medidas que aprobamos en esta Cámara, que son fruto de los acuerdos que es posible alcanzar aquí; son medidas, por tanto, que hacen viable la previsión de la recaudación tributaria. Lo digo porque, aunque no quiero anticipar el debate de la tarde, cuando critiquen que no va a haber suficientes ingresos tengan en cuenta que aprobaron las medidas junto al Gobierno y junto a otros grupos políticos que están haciendo posible que se produzcan esos ingresos. Recuérdenlo por aquello de la coherencia y la consistencia, que en política tiene cierta importancia, como en todas las facetas de la vida, pero en política la coherencia tiene bastante importancia.

Como la tiene estar en Europa. Europa es el proyecto de España. Europa, en el sentido orteguiano, es la solución. Europa no es el problema, como oímos desde formaciones políticas muy importantes de nuestros socios europeos. Europa no es un compromiso de estabilidad. Europa es, bien al contrario, un gran proyecto de integración política que exige el compromiso de la estabilidad económica, el compromiso derivado de la moneda única, el compromiso, en suma, de llevar adelante juntos ese gran proyecto europeo. Con nuestra integración en Europa en los dos grandes momentos, en el año 1986, y cumpliendo los requisitos del euro, a finales de 1998, España se abrió a Europa, entró plenamente en Europa y se abrió al mundo. Esa apertura al mundo es la gran característica de nuestra economía y de nuestro país. Hoy somos parte de esa economía global, somos parte ineludible, y la internacionalización de nuestra economía no tiene marcha atrás. Nuestras empresas están hoy en el mundo, están en el exterior, están en el conjunto de Europa. Eso es muy positivo y es el trabajo y el proyecto en el que estoy seguro que coincidimos en esta Cámara cuando debatimos proyectos como estos presupuestos, que tienen como objetivo cumplir -insisto- no compromisos u obligaciones simplemente, sino atender necesidades derivadas de la propia integración europea.

Señora presidenta, acabo. Esto es así. Ya sé que es un poco largo pero, si no, ¿para qué convocamos a las 12 de la mañana? (Risas). Acabo diciendo, en primer lugar, que después de diez años de crisis económica España tiene por delante la formidable oportunidad de superar esta larga pesadilla y hacerlo fortaleciendo sus estructuras económicas, sus estructuras administrativas, sus estructuras territoriales y su Estado de bienestar. La crisis, que tan terribles consecuencias ha tenido en tantos aspectos, nos ofrece, al menos, la posibilidad de aprender una lección: defendernos de la propia crisis. En ocasiones, la


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enfermedad inmuniza al cuerpo al contraer el mal. Nosotros no aspiramos a tanto, pero sí pretendemos que, al menos, la próxima vez que nos aceche tengamos suficientes anticuerpos, suficientes defensas como para no estar al borde del colapso como hemos estado, como nos sucedió hace unos pocos años.

El Gobierno ha intentado reforzar esas defensas con reformas estructurales de la economía, con reformas estructurales de la Administración, con una política presupuestaria encaminada a que tengamos una estructura administrativa más sólida, una arquitectura territorial más estable y unos servicios públicos menos expuestos a los cambios bruscos del ciclo económico. Esa tarea no está concluida. Los presupuestos que hoy traemos aquí a la consideración de la Cámara son parte de las piezas que faltan para seguir consolidando la recuperación económica y el fortalecimiento del Estado. En estos presupuestos mantenemos como prioridad el control del gasto público y el fortalecimiento del gasto social. En estos presupuestos mantenemos la apuesta por la reducción del déficit como garantía de un crecimiento económico sano e inclusivo, creador de empleo y generador de riqueza para el conjunto de la sociedad. En estos presupuestos reivindicamos un sector público socialmente solidario, enfocado a ofrecer a los ciudadanos unos servicios públicos de calidad, atendidos por profesionales experimentados que trabajan en un marco laboral estable. En estos presupuestos reafirmamos nuestro compromiso con un Estado del bienestar que protege la viabilidad de las pensiones y la tranquilidad de los mayores, ofrece una enseñanza de calidad a los más jóvenes y cuida de la salud de todas las personas. Con estos presupuestos fortalecemos nuestro Estado de las autonomías desde el punto de vista político y territorial, su diversidad y su unidad, con políticas vertebradoras y con una mayor financiación para garantizar la prestación de los servicios públicos, al tiempo que nos ponemos de acuerdo con un modelo de financiación -como antes he citado- que satisfaga a todos sin privilegiar a nadie. Con estos nuevos presupuestos, señorías, ponemos una nueva piedra para edificar la recuperación y buscamos a otros que, como nosotros, quieran terminar de construir el gran edificio del final de la crisis y contribuir a su estabilidad. Por eso, desde esta tribuna, animo a los diputados y a los grupos parlamentarios a que, antes de decidir el sentido de su voto, hagan recuento de las cosas que nos unen en la arena política frente a la crisis y dejen atrás las que nos separan. Algunos ya lo han hecho y quiero agradecer públicamente ese trabajo que hemos hecho. Debemos decir también públicamente que el Gobierno ha negociado prácticamente con todos los grupos de esta Cámara... Bueno, hemos negociado con quien se ha dejado negociar, obviamente. (Varios señores diputados: ¡Ah!-Rumores.-Aplausos). Hablar es otra cosa, pero hemos hablado con todos los grupos de esta Cámara; algunos no han entrado en negociación -y espero que lo expliquen ellos- porque no han querido. La disposición del Gobierno ha sido llegar a acuerdos; acuerdos que son muy importantes porque permiten, como decía, cimentar el edificio de la recuperación económica y de la creación de empleo. Por eso quiero celebrar públicamente los acuerdos alcanzados, en primer lugar, con Ciudadanos, que es el grupo político con el que también celebramos los acuerdos de investidura. Hemos atendido esos acuerdos de investidura... (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Silencio, señorías, por favor.

Adelante, señor Montoro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Decía que Ciudadanos es el grupo con el que llegamos a acuerdos de investidura y con el que hemos plasmado en estos primeros presupuestos de la legislatura -la ambición es que haya una legislatura y, por tanto, cuatro presupuestos en esta legislatura- el inicio del desarrollo de esos acuerdos que dieron lugar a la investidura. También lo hemos hecho en materia tributaria, como habíamos acordado, reduciendo el IVA relativo a las actividades culturales con presencia de personas.

Quiero agradecer la disposición del Partido Nacionalista Vasco, con el que hemos tenido oportunidad de llevar adelante negociaciones importantes porque en esta nueva situación que estamos viviendo podemos atender materias que teníamos todos pendientes, entre ellas, las liquidaciones del Cupo vasco que, les recuerdo, estaba sin renovar desde hace más de seis años. Por tanto, teníamos todos la obligación -el Gobierno el primero- de llevar adelante negociaciones relativas a la actualización.

Asimismo, quiero agradecer la disposición de Coalición Canaria, partido con el que a través de un diálogo franco y sincero estamos desarrollando para las Islas Canarias -una de las zonas de España más golpeadas por la crisis, con más paro- proyectos conjuntos para que se consolide lo que ya está ocurriendo en Canarias, como afortunadamente ocurre en buena parte de España: la creación y recuperación del empleo.


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Por último, debo celebrar la plasmación de estos acuerdos con Unión del Pueblo Navarro y Foro, que son nuestros coaligados y con los que el Partido Popular ha concurrido a las pasadas elecciones generales. Ellos han sido pilares y fundamento del actual Gobierno.

No obstante, cuando echo cuentas, sale una mayoría mucho más amplia de esta Cámara que la que acabo de citar; una mayoría como la que hemos reunido en votaciones en el pasado mes de diciembre en torno a la figura conocida como el techo de gasto y las medidas tributarias, que están en el origen de estos presupuestos. Es una mayoría tan amplia como para representar a 17 millones de votantes; una mayoría que cree en Europa, que cree en el euro y en la estabilidad presupuestaria, porque cuando está gobernando está aplicando estos principios de cumplimiento con dicha estabilidad presupuestaria; una mayoría que está de acuerdo -y así lo ha votado, insisto, en el mes de diciembre-; una mayoría que en muchas ocasiones puede identificar los intereses políticos de una determinada manera diferente del Gobierno. Quiero apelar a esa mayoría para acabar esta mañana. Quiero apelar a esa mayoría porque realmente no es solo responsabilidad del Gobierno ocuparse de los intereses generales, es la responsabilidad de los grupos políticos, de todos y de cada uno de los miembros de esta Cámara. Esa es la auténtica responsabilidad de la política en democracia. La responsabilidad es dar prioridad a objetivos comunes. ¿Quién no está de acuerdo con que hay que consolidar la recuperación económica? ¿Quién no está de acuerdo con que hay que seguir creando empleo, al menos a este ritmo? ¿Quién no está de acuerdo con que nuestro Estado del bienestar tenga que tener recursos suficientes, como estamos programando desde este presupuesto, también para las administraciones que se corresponsabilizan? Entiendo, como no puede ser de otra manera, que hay condicionamientos políticos que dificultan el entendimiento, pero no debemos confundir esas diferencias con antagonismos que hagan imposible coincidir en lo que es realmente fundamental. Por eso debo anunciar por parte del Gobierno que esa negociación -y ahora hablo de negociación, no solo de diálogo- tiene que continuar a partir de la votación de mañana. La votación de mañana no es sino la primera fase; tenemos que darle continuidad, hay que seguir en la fase de enmiendas insistiendo en lo que nos une. Esa es la tarea que nos encomendaron los ciudadanos en esta legislatura y esa es la tarea a la que está respondiendo la acción del Gobierno, y lo hace trayendo unos presupuestos que garantizan la estabilidad política de nuestro país.

Muchas gracias, señora presidenta. (Prolongados aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Se suspende la sesión hasta las dieciséis horas.

Era la una y veinte minutos de la tarde.

Se reanuda la sesión a las cuatro de la tarde.

La señora PRESIDENTA: Se reanuda la sesión.

Pasamos al debate de las enmiendas de totalidad presentadas al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017. Se han presentado siete enmiendas a la totalidad de devolución a este proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2017.

Para la defensa de las enmiendas presentadas por su grupo, interviene, en primer lugar, por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor Hernando Vera.

El señor HERNANDO VERA: Señora presidenta, señorías, señor Montoro, señor Rajoy, tengo que iniciar el debate sobre los ingresos y los gastos públicos, esto es, sobre el destino de los recursos públicos, enmarcando mi intervención en la indignación y la vergüenza de los españoles ante el penúltimo caso de corrupción que afecta al Partido Popular, al partido del Gobierno, a alguno de sus ministros y altos cargos. (Aplausos). La razón de ello es que la política económica y presupuestaria de un Gobierno se basa, entre otras circunstancias, en la confianza y la credibilidad del mismo, señor Montoro, y hoy a este debate el Gobierno viene con una credibilidad bajo mínimos y una confianza diezmada como consecuencia del pantano de corrupción en el que están inmersos determinados dirigentes de su partido y demasiadas organizaciones territoriales del Partido Popular. Es larga la lista de corrupciones que afecta al Partido Popular, pero el caso de Ignacio González sube varios peldaños de golpe la escala de la indignación y la repugnancia. En este caso, su principal protagonista utilizó los poderes democráticos como consejero, vicepresidente y presidente de la Comunidad de Madrid para robar y enriquecerse. Organizó una estructura asociativa para ampliar lo más posible su radio de acción. Empleó en esta actividad a parte de su familia y benefició a otra parte. Financió ilegalmente sus campañas electorales, en las que él participaba, y


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también las campañas electorales del Partido Popular en la Comunidad de Madrid. Sí, de su partido, señor Rajoy. Y para colmo, cuando aún estaba en libertad recibía palmaditas de ministros del Gobierno. Para mayor escarnio, los máximos responsables de la fiscalía han tratado de torpedear las iniciativas del juez instructor, y desde el Ministerio del Interior se ha recibido al hermano del señor González por parte del secretario de Estado de Seguridad. Existen fundadas sospechas de que el objetivo de esas comunicaciones...

La señora PRESIDENTA: Señor Hernando, a la cuestión, por favor.

El señor HERNANDO VERA: Inmediatamente.

Existen fundadas sospechas de que se le avisó de las escuchas legales y de que ese aviso tenía como objetivo que el presunto delincuente se preparase y estuviese en mejores condiciones de proteger sus intereses y pruebas, y todo ello -voy a la cuestión, señora presidenta- arrasa la confianza en un Gobierno que hoy presenta sus presupuestos. Lo quieran o no, señorías, 350 diputados y diputadas, este debate está vinculado a lo que está pasando aquí y ahora en España. Este debate parte de lo que sabemos hoy.

Señor Montoro, sus políticas económicas nunca nos han convencido porque no creemos que hayan sido adecuadas para aprovechar el viento de cola en nuestra economía, para cambiar los pilares de la economía, para crear empleo y para cerrar la enorme grieta social que se ha abierto con los años de la crisis. Pero sin duda es la corrupción que afecta a su partido la que destruye la imprescindible confianza que es necesaria en un momento de recuperación económica como el que vivimos y la que destroza cualquier credibilidad para los pactos, los diálogos y todo lo que el Gobierno quiera proponer a partir de ahora, ya sea en política, ya sea en economía o ya sea en materia presupuestaria. (Aplausos). Señor Montoro, de nuevo su amnistía fiscal en el centro del escenario político, porque alguno de los integrantes de esta trama han sido beneficiarios. ¿Qué le parece a usted, como ministro de Hacienda, que dirigentes de su partido supiesen desde hace dos años que un vicepresidente de la Comunidad de Madrid tenía cuentas en paraísos fiscales? ¿Qué le parece a usted como ministro de Hacienda? ¿Usted hizo algo por averiguarlo, por denunciarlo, por impedir el delito, por impedir el fraude a la Hacienda pública, por impedir que se defraudase a todos los ciudadanos? No, no se hizo nada y, ¿sabe una cosa?, esto produce indignación y repugnancia por parte de la ciudadanía. Sí, señor Rajoy, indignación que ustedes lo supiesen y no hiciesen nada. (Aplausos).

Señora presidenta, no volveré en mi intervención a este tema, entre otras cosas porque, señor presidente del Gobierno, en breve tendrá usted que comparecer ante la Comisión de investigación que investiga la financiación irregular de su partido (Aplausos) y le aseguro que vamos a ser implacables a la hora de pedir responsabilidades y explicaciones, pero mientras tanto también vamos a serlo para defender la independencia de la justicia y de la fiscalía y para perseguir la corrupción.

Señor Montoro, antes de empezar quiero decirle una cosa. Recientemente el presidente del Eurogrupo acusó a los países del sur de Europa de una serie de cosas que no voy a repetir. Se pidió la dimisión del presidente del Eurogrupo por acusar a los países del sur de Europa de determinados tipos de gastos con el dinero y las ayudas que se les estaban dando; incluso su compañero de banco azul, el señor De Guindos, le pidió que se arrepintiese por insultar a los países del sur. Usted hoy, hablando del gasto público de las comunidades autónomas, las ha acusado de emborracharse de gasto público. (Un señor diputado: ¡Hala!-Rumores). Señor Montoro, es una vergüenza lo que usted ha dicho y, sobre todo, es un insulto. (Aplausos). Pero yo lo que le quiero preguntar, señor Montoro, es si usted cree que es gastarse en copas el dinero que se dedica a eliminar los copagos farmacéuticos a los dependientes o a las personas mayores (Aplausos); si usted cree que es gastarse el dinero en copas reabrir servicios públicos; si usted cree que es gastarse el dinero en copas reabrir escuelas rurales que ustedes habían cerrado cuando presidían determinadas comunidades autónomas. Señor Montoro, no solo usted ha insultado a las comunidades autónomas sino a millones de personas que lo están pasando mal, acusándoles de gastarse el dinero en copas cuando lo que están haciendo es deshacer todo lo que ustedes habían hecho mal. (Aplausos).

Señor Montoro, hace tres años usted y el señor Rajoy nos anunciaron a bombo y platillo que la recuperación había llegado. Nos dijeron que habíamos dejado atrás la crisis global -usted hoy lo ha vuelto a decir-; una crisis financiera y económica sin precedentes que afectó a todo el mundo, a España especialmente a través de la destrucción de empleo; millones de puestos de trabajo, de norte a sur y de este a oeste destruidos. Especialmente les afectó a las mujeres, a los jóvenes que tenían su primer


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empleo, a los menos cualificados y a los hogares más vulnerables. En el epicentro de la crisis se adoptaron medidas que ustedes multiplicaron cuando llegaron al Gobierno, nada más tomar posesión del Gobierno. Nada se salvó en aquellos años bárbaros de la brutal acometida. Todo -salarios, educación, sanidad, servicios sociales, atención a la dependencia, protección a la familia, promoción efectiva de la igualdad entre hombres y mujeres, inversiones públicas, investigación, innovación, tecnología, cultura, cine- lo consideraron susceptible de medidas restrictivas del gasto que se implementaron a través de sucesivas decisiones de indisponibilidad presupuestaria, recortes en las leyes de presupuestos, subidas fiscales acompañadas de reducciones del IRPF a las rentas más altas y tratamiento fiscal favorable a las rentas del capital. Pero en 2014 nos dijeron que todo ello había acabado, que la recuperación ya estaba aquí y que las medidas adoptadas por el Gobierno en el futuro iban a ser innecesarias. Nos lo repitieron machaconamente en 2015, en 2016; usted lo ha dicho esta mañana aquí de nuevo. Pero lo que estos presupuestos ponen de manifiesto en este momento de recuperación es que no era la crisis lo que motivaba las políticas injustas de recortes, desigualdad y precariedad; no era la crisis porque ahora ya no estamos en crisis, es el tercer año de crecimiento y sin embargo las políticas persisten. No, no era la crisis, era el Partido Popular, era su ideología, a la que usted ha llamado filosofía. ¿Por qué dice filosofía cuando es ideología? Era y es el proyecto del Partido Popular que mantiene sus recortes sociales para la mayoría mientras beneficia con amnistías fiscales a unos pocos. Por cierto, algunos de ellos delincuentes y algunos de ellos afiliados al Partido Popular. No era la crisis, es el proyecto y es la filosofía -que usted ha llamado ideología- de un partido que nunca ha considerado que la igualdad y la cohesión social sean esenciales para hablar de una sociedad justa y próspera. Por eso no vamos a apoyar estos presupuestos, señor Montoro, porque la filosofía persiste en estos presupuestos, porque la ideología persiste en estos presupuestos. No era la crisis, era el Partido Popular y la ideología del Partido Popular. Por eso vamos a votar en contra. (Aplausos). A mí, señor Montoro, no me importa perder o ganar el debate. Usted ha dicho: a mí no me importa perder el debate si permanece la filosofía, es decir, si permanece la ideología. Nosotros vamos a votar en contra de estos presupuestos precisamente por la ideología, aunque perdamos el debate. (Aplausos).

Al defender estos presupuestos hablan de España, de economía, de reformas, de estabilidad -ha hablado usted de estabilidad-, de confianza, de responsabilidad, de prestigio -tendremos tiempo-, pero no hablan de los españoles, cuando se refieren a ellos los contemplan con grandes números, pero no miran a los hombres y mujeres en concreto, a los que llevan años viviendo una situación muy difícil, con recortes, con recortes de posibilidades, de horizontes, con incertidumbres respecto a qué será de sus hijos. Pero todo esto en estos presupuestos no cambia, si la recuperación se hizo realidad en 2014 -se hizo realidad en 2014, ¿verdad, señor Montoro?-, ¿qué cree que piensan de esa recuperación los todavía 4 200 000 desempleados? ¿Qué piensan de la recuperación, señor Montoro, los 1 870 900 desempleados de larga duración? ¿Qué piensan de la recuperación los 8 610 495 pensionistas de la Seguridad Social que ven como este año sus pensiones se van a revalorizar un 0,25 % mientras que la inflación crecerá previsiblemente en torno al 2 %? ¿Qué piensan de la recuperación que ustedes proclaman a los cuatro vientos los 600 000 jóvenes desempleados? ¿O aquellos jóvenes que trabajan unas horas a la semana o unas semanas al año? ¿Qué piensan de la recuperación los trabajadores que cobran salarios de miseria por jornadas agotadoras e interminables? ¿Qué piensan de esta recuperación, señor Montoro, los 340 000 dependientes que están a la espera de una ayuda? Estos no son conceptos abstractos, todos ellos lo están pasando mal, señor Montoro. ¿Cómo responden estos presupuestos a todas estas personas? Se lo voy a decir también con unas cuantas cifras en la mano. Las partidas destinadas a fomento del empleo son todavía hoy, cuando ya llevamos tres años de recuperación -ya es una realidad-, un 25 % menos que las que figuraron en los presupuestos de 2011. Las de educación un 5,9 % menos; un 20,4 % menos las de investigación, desarrollo e innovación; un 39,1 % menos las de infraestructuras del sector Estado, que si sumamos al sector Estado los entes públicos y las sociedades estatales es un 48,6 % menos en infraestructuras. Las destinadas a comercio, turismo y pymes un 37,8 % menos, y eso que han firmado un acuerdo con algunas fuerzas políticas en el que dicen que van a promocionar a los emprendedores y a las pymes, un 37,8 % menos que en 2011, señor Montoro. Los servicios sociales y de promoción social un 4,2 % menos, pero con la dependencia se ceban, es el doble, un 9,6 % menos que en 2011; la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres un 36,6 % menos, y para demostrar su gran compromiso contra la violencia de género, señor Montoro, bajan la cuantía contra la violencia de género un 8,7 % respecto a 2011, el año que más violencia de género hay. Ayer mismo en Alcobendas una mujer de 44 años fue asesinada a puñaladas y su hijo también. ¿Ustedes están diciéndonos que quieren firmar


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un pacto de Estado contra la violencia de género y bajan un 8,7 % el presupuesto contra la violencia de género? (Aplausos). No nos esperen en ese paripé. Si estas cifras permanecen así en el presupuesto en materia de violencia de género no volveremos a sentarnos en una mesa porque no vamos a hacer paripés en la lucha contra la violencia de género, señor Montoro, se lo digo ya. Las de protección por desempleo un 39,9 % menos, las destinadas a favorecer la vivienda un 61,1 % menos, el gasto en sanidad un 4 % menos que en 2011, cuando el envejecimiento de la población ha seguido aumentando. Usted sabe que esto es verdad, entonces, ¿qué espera, que nosotros apoyemos estos presupuestos? ¿De verdad cree que nosotros vamos a apoyar estos presupuestos, señor Montoro? ¿Cree que nosotros vamos a negociar estos presupuestos que consolidan la desigualdad y la precariedad? Se lo dije hace seis meses. Hace seis meses les dije que si los presupuestos de 2017 eran unos presupuestos continuistas nosotros no los íbamos a apoyar. Me acusaron entonces, como lo han venido haciendo sucesivamente, de hacer juicios de intenciones precipitados, pero una vez vistos los presupuestos aquel pronóstico se ha confirmado.

Como bien conocen sus señorías, señor Montoro, usted lo sabe muy bien, la economía española lleva trece trimestres consecutivos creciendo, y es cierto que este año la economía española tendrá un crecimiento más moderado que el registrado en 2016; los últimos datos hablan de un 3,2 y crecerá en torno a un 2,7 %, pero luego hablaremos de esto que ha colgado usted a las once y media en la página web del ministerio (Muestra un documento), a las once y media lo ha colgado, señor Montoro, luego hablaremos. Todos los análisis coinciden en que el crecimiento de la economía mundial seguirá favoreciéndonos, las circunstancias de la economía, los bajos precios del petróleo, que no se dispararán previsiblemente. Por lo tanto, esos vientos de cola van a seguir funcionando, pero también van a ir desapareciendo, según todos los analistas internacionales. Por eso, todos esos organismos vuelven las miradas sobre algo muy distinto, que es la productividad, que es una variable clave para aumentar el nivel de vida y el bienestar de los ciudadanos y consolidar una recuperación que todavía está en ciernes. Pero en estos últimos años la recuperación de la productividad ha sido muy pobre, incluso en el Programa de estabilidad 2017-2020 ustedes siguen fijando la productividad en un crecimiento plano. ¿Cómo es la lectura de esos presupuestos en esta materia, es decir, para que pudiese despegar la productividad? Desoladora, señor Montoro. Mire, con respecto de los últimos presupuestos de un Gobierno socialista la inversión prevista en I+D+i es un 20,4 % inferior a la de 2011, un 20,4 %. Si de por sí esto ya es muy grave, este año resulta que ustedes solo han ejecutado un 38 % del presupuesto destinado en el proyecto de presupuestos a I+D+i. Es decir, 2 de cada 3 euros en I+D+i no se gastan, señor Montoro. Por lo tanto, ustedes, primero, dibujan poco los presupuestos, pero es que además lo poco que dibujan, no lo gastan.

Por lo que se refiere a las políticas de promoción comercial, internacionalización de las empresas, experimentan de nuevo, en comparación con el año 2011, un recorte del 32,2 %, y en el programa de política industrial el recorte es del 34,4 %. En la inversión en infraestructuras la diferencia entre 2011 y 2017 será casi de un 50 %; señor Montoro, un 50 % en infraestructuras entre 2011 y 2017. En estos presupuestos se ha desplomado la inversión pública. La inversión pública territorializada ha bajado una media de un 20 %, luego usted le echa flores al ministro de Fomento si quiere, pero vamos a decir la verdad: una media de un 20 %. La inversión pública cae en dieciséis de las diecisiete comunidades autónomas. ¿De verdad usted cree, señor Montoro, que esto no va a tener efectos en el empleo? Los va a tener y lo sabe. La pérdida de productividad y el consiguiente debilitamiento del crecimiento que estos recortes anuncian se compensan en su esquema con la aportación de las exportaciones, de acuerdo, pero es que la mayor aportación de las exportaciones no se hace porque lo hagamos mucho mejor o porque estemos metiendo mucha innovación, mucha ciencia y mucha tecnología -que hay algunas empresas que lo hacen-, se hace fundamentalmente de nuevo sobre la espalda de los trabajadores, reduciendo sus salarios y sus condiciones laborales, que es la forma injusta que tienen ustedes de hacer que nuestras empresas sean más competitivas en el exterior. Esto es injusto e insostenible, señor Montoro. No pueden seguir siendo tan injustos a la hora de tratar a los trabajadores.

Junto con la productividad, la otra palanca para incrementar el bienestar de nuestra sociedad es la cohesión social, fundamentalmente para evitar aquello de en España lo hacemos más barato, que termina dando lugar a una sociedad low cost no solamente en derechos sino fundamentalmente en los servicios públicos que se prestan a los ciudadanos. Sin embargo, señor Montoro, el problema real de estos años, como le decía hace unos minutos, es que el crecimiento actual no está llegando a los españoles que peor lo han pasado, a los que se han sacrificado, a esos que lo han pasado muy mal estos años, y gracias al sacrificio de esos, en teoría, es como está saliendo este país adelante, pero precisamente a esos no les están llegando ni tan siquiera las migajas de ese crecimiento. Su política económica no ha conseguido


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que las bondades de los datos macroeconómicos lleguen a la mayoría, ni a las familias ni a los hogares, a miles de familias y hogares. Fundamentalmente por dos razones. Una, su reforma laboral, que ustedes se empeñan en mantener y nosotros nos empeñaremos en derogar (Aplausos), que no permite unas relaciones equilibradas entre trabajadores y empresarios precisamente para que los incrementos de productividad lleguen a los salarios de los trabajadores. Y, en segundo lugar, su política fiscal y presupuestaria que ha apostado por reducir el Estado del bienestar, por subir los impuestos a los trabajadores y bajárselos a las rentas más altas. Señor Montoro, el bienestar de una sociedad solamente mejora cuando se armoniza a la vez crecimiento económico con un reparto justo de ese crecimiento. Sin embargo, usted sabe que la remuneración de los salarios en porcentaje del PIB -y también hay que hacerlo en porcentaje del PIB. Usted, en un momento dado, se estaba refiriendo a cifras absolutas y ha dicho: y también en porcentaje del PIB. Pero en ningún momento ha dado el porcentaje del PIB- ha pasado del 51 % en 2009 a representar el 47 % en 2013 y desde entonces constante. Los trabajadores con menos renta han viso cómo su salario durante la crisis disminuía un 17 %. Por eso, es imprescindible que los salarios crezcan tal y como pedían en el Primero de Mayo UGT y Comisiones Obreras; y que en la negociación colectiva que se está llevando a cabo se alcance un acuerdo que permita recuperar una parte de la enorme disminución salarial que su reforma laboral ha propiciado en los últimos años. Desgraciadamente, el crecimiento no llega a los desempleados de larga duración. Es evidente, se han quedado sin prestación. El crecimiento no llega a los jóvenes con trabajos precarios. El crecimiento no llega a la pobreza infantil. Por no llegar, el crecimiento no llega ni a los trabajadores que tienen un trabajo y a los que se les ha disminuido el salario a lo largo de estos años.

Señor Montoro, persiste un elevado nivel de desempleo de larga duración cuya manifestación más dramática es el aumento extraordinario de la caída de la protección por desempleo. Ha caído la protección por desempleo. Yo, estos días que he estado siguiendo las comparecencias de los secretarios de Estado y de los altos cargos del Gobierno, veía que venían aquí y sacaban pecho, porque decían: efectivamente, ha caído la protección por desempleo porque ha caído el desempleo. Pero fíjese, se han reducido un 40 % las prestaciones por desempleo con respecto a los últimos presupuestos de un Gobierno socialista, 12 156 millones de euros, y sin embargo los desempleados han caído un 20 %. Quédese con estas dos cifras: reducción del 40 % y disminución del 20 %. ¿Sabe lo que eso significa? Miles de trabajadores, cientos de miles de trabajadores a los que se ha dejado en la cuneta sin ningún tipo de ingresos en sus hogares. Eso es lo que significa esto, señor Montoro. (Aplausos). Pero además, su reforma ha aumentado el problema de la precariedad y de forma más explícita está fomentando el empobrecimiento de una nueva clase de trabajadores, que son los trabajadores jóvenes con contratos de corta duración, con bajos salarios y con menos condiciones laborales de las que tenían al principio de la crisis. Con ellos están ustedes contrayendo una deuda, pero están firmando una hipoteca con cláusulas abusivas con la economía española, que se está perdiendo todo ese talento porque muchos de ellos son jóvenes investigadores que están saliendo fuera de España y se van a quedar allí a poner sus conocimientos y su experiencia y no lo van a hacer en España precisamente por este tipo de políticas, señor Montoro. Por eso, es urgente que cuanto antes empecemos a tramitar la derogación de esa reforma laboral y lo vamos a hacer respecto a la subcontratación y esperamos tener el apoyo de toda la Cámara en esa materia. Pero es que además entre los hombres y mujeres que sí tienen empleo, el deterioro de las condiciones de trabajo y específicamente la caída de los salarios es muy grande, señor Montoro. Fíjese, conforme a los datos oficiales, el trabajo ha dejado de ser garantía de vida digna para un 14 % de los trabajadores que estadísticamente son considerados pobres. Señor Montoro, las cicatrices de la crisis, que son muy profundas, permanecen, son profundas y están muy marcadas; y en lugar de curarlas, de regenerarlas, de regenerar ese tejido social, de borrar esas huellas, estas políticas las cronifican.

Usted ha hablado de déficit y hay alguna cosa en la que podemos ponernos de acuerdo en relación con este tema. Porque con el déficit público más grande de la Unión Europea -de la Unión Europea-, con una deuda del cien por cien del PIB, con un crecimiento nominal del PIB de alrededor del 5 %, la reducción del déficit en una situación como la que tienen las finanzas españolas no es una opción, no es política con mayúsculas, si me lo permiten, es aritmética. Con este nivel de déficit y de deuda pública el debate político no es si se puede o no se puede reducir el déficit, o si se quiere reducir; no. El debate, donde entra la política, es en el cómo, y ahí es donde estamos radicalmente en desacuerdo, señor Montoro, en cómo quieren ustedes reducir el déficit, porque ni estamos de acuerdo en su política fiscal ni estamos de acuerdo en su política de ingresos y mucho menos estamos de acuerdo en su política de gastos. Con este nivel de déficit y de deuda pública, ese es el debate de verdad.


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No estamos de acuerdo en una reducción del déficit, que se está llevando a cabo, porque recae en los hombros de los sectores menos favorecidos de la sociedad y, sobre todo, porque está recayendo en el peso del Estado del bienestar, en los grandes servicios públicos, en eso que habían conquistado durante muchos años generaciones completas de ciudadanos. Ustedes han decidido que al final de su Gobierno haya un Estado social cada vez más reducido y un Estado del bienestar disminuido. (Aplausos). En lo más profundo de la crisis nos dijeron a todos los españoles que había que recortar el Estado del bienestar para reducir el déficit y ahora, que ha llegado la recuperación económica, la política fiscal debería utilizarse para cohesionar a nuestra sociedad y compensar a la mayoría del dolor que se les ha provocado durante estos años. Ahora nuestro país está creciendo y se podría hacer un esfuerzo, algunos podrían hacer un esfuerzo; pero no, esa no es la respuesta que ustedes han dado. Ustedes han decidido regalar alrededor de 18 000 millones fundamentalmente a las rentas altas, mientras el gasto social va perdiendo peso en la riqueza nacional, peso en la riqueza nacional en porcentaje, señor Montoro.

Si repasamos el proceso de consolidación fiscal en nuestro país desde 2014, primer año con crecimiento económico positivo hasta las previsiones del Gobierno para 2017, se puede comprobar que los ingresos totales se reducen un 0,6 % en relación con el PIB y los gastos un 3,2 %. Estos últimos pasarán del 44,7 % al 41,5 %, del 44 al 41,5. A esto ayuda, por una parte, la interpretación arbitraria que ustedes están haciendo de la regla del gasto. Por cierto, señor Montoro, usted se ha comprometido con esta Cámara a revisarlo antes de finales de este semestre y esperamos que lo revise, como le pidió la mayoría de la Cámara y como le pide la Federación Española de Municipios y Provincias, porque no hay derecho a que se esté analizando y se esté aplicando la regla de gasto de una forma tan inflexible e irracional. Han sido las administraciones locales las que más se han apretado el cinturón y, sin embargo, usted les sigue aplicando la regla de gasto de forma irracional e ideológica, y son los ayuntamientos los que están prestando grandes servicios a la ciudadanía. (Aplausos).

De otra parte, ustedes han hecho una reforma fiscal irresponsable. Usted hizo una reforma fiscal antes de las elecciones con el objetivo con el que la hizo, señor Montoro. Pero, fíjese, esa reforma fiscal oportunista que ustedes hicieron antes de las elecciones, además de oportunista es injusta, pero lo más grave es que estuvo a punto de costarnos una sanción por parte de la Unión Europea por incumplimiento del objetivo de déficit. Y lo peor es que el Gobierno les dijo a los españoles que ellos tenían que apretarse el cinturón, mientras esa reforma fiscal regalaba millones de euros a las rentas más altas. Por tanto, la política del Gobierno no radica en construir eso que Rodrik ha llamado un parachoques; un parachoques, que es el Estado del bienestar, ante una situación que es la del mundo globalizado, la de la economía globalizada que afecta a las personas. Ustedes han pensado que esas dos caras de la misma moneda, que es impulsar la modernización de la economía, competir en la economía internacional y, por otra parte, compensar a los que están sufriendo los cambios tecnológicos y la competencia internacional, se pueden disociar, y esa es precisamente la cuestión que no se puede disociar, salvo que ustedes quieran, señor Montoro, lo que dicen los liberales: matar de hambre a la bestia. La bestia es el Estado del bienestar, señor Montoro. (Rumores). Aquí están los datos para corroborarlo. (Muestra un documento a la Cámara). De acuerdo con la actualización del programa de estabilidad 2017-2020, aprobado por el Gobierno el viernes, enviado a Bruselas el viernes o el sábado, señor Montoro, colgado en la página web del ministerio hoy a las once y media de la mañana, el gasto social del conjunto de administraciones públicas crecerá, en términos nominales, un 2,2 % respecto de 2016, pero la inflación lo hará alrededor del 2 % y un 5 % el PIB nominal. Luego el gasto social per cápita perderá poder de compra y perderá peso en el PIB. En concreto, el gasto social representaba el 28,65 % del PIB en 2014, se comprimirá al 26,9 % en 2017 y su aspiración -se lo han dicho a Bruselas, aquí ha venido a contarnos otra cosa- es que en 2020 sea del 25,55 %. ¿A quién miente, señor Montoro? ¿A Bruselas está mintiendo? Hay que ir a la página 101 del documento que ha colgado a las once y media para darnos cuenta de que cuando usted estaba en esta tribuna sacando pecho por el gasto social nos estaba tomando el pelo, señor Montoro. (Aplausos). Nos estaba tomando el pelo porque la protección social en 2011, según lo que usted ha comunicado a Bruselas, fue del 16,83 % y en 2020 será del 15,91 %, y aquí están las pensiones metidas, señor Montoro. Educación en 2011 supuso el 4,40 % del PIB y en 2020 será el 3,67 %. No son cuadros que yo haya elaborado en mi casa o en mi despacho; he preferido traer los suyos para demostrarle que nos estaba engañando, señor Montoro. (Aplausos).

Desde el año en que comenzó la recuperación económica hasta 2020 todo el ajuste se producirá por el lado del gasto social y deben tener muy claro que con el modelo de sociedad resultante de un ajuste de esas características no vamos a estar de acuerdo jamás. Ténganlo claro. Se lo digo muy claro, señor


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Montoro, no cuente con nosotros para esa escabechina social, no cuente con nosotros para formar parte del pelotón de países de la Unión Europea que tiene un Estado social más reducido y, por supuesto, de los países más desarrollados, que tienen un Estado social mucho más grande que el que usted pretende. Nosotros no nos resignamos a eso.

Continúan poniendo en riesgo la Seguridad Social. Los ingresos por cotizaciones se desviaron respecto a la previsión de 2016 en 13 600 millones de euros -lo saben-, lo que pone de manifiesto que, a pesar de la creación neta de empleo, de la división de empleo que se está haciendo, las previsiones del presupuesto siguen siendo insuficientes para acabar con ese desequilibrio estructural. Lo reconocía incluso el otro día el secretario de Estado de Presupuestos, señor Nadal. ¿Por qué? Por la precariedad en el mundo del trabajo, por los salarios que se están pagando, por el tipo de empleo que se está creando. Como pone de manifiesto de nuevo la actualización del programa de estabilidad que usted ha enviado a Bruselas, en el que les cuenta la verdad, por primera vez en la historia, como consecuencia de la reforma de 2013, el gasto en pensiones en las próximas décadas será menor que el que tenemos hoy, pero con alrededor de 6 millones de pensionistas más. ¿Eso cómo se come, señor Montoro? ¿Qué va a pasar con las pensiones? Cuénteselo ahora a los pensionistas cuando suba. La consecuencia es que la cuantía de la pensión será menor o, al menos, tendrá mucho menos poder adquisitivo y eso es debido en gran parte a que las pensiones en España se actualizan sin tener en cuenta la evolución de los precios. Eso no sucede en ningún país del mundo, excepto en Lituania, por lo que tampoco cuenten con nosotros para que mantengamos esa reforma de las pensiones que hicieron para desvincularlas de los precios. (Aplausos). Tampoco para esto cuenten con nosotros, no hay pacto posible.

Termino. Señora presidenta, señorías, estos presupuestos se discuten en un momento en que los ciudadanos se sienten profundamente asqueados por los últimos casos de corrupción que han aparecido sin que el Gobierno haya movido un músculo. Antes bien, las actuaciones del Gobierno, señor presidente, no van encaminadas a eso que usted repite de que quien la hace la paga; más bien lo contrario, van dirigidas a proteger a los que la han hecho, a intentar que los que la han hecho se vayan de rositas. Y en este repugnante clima político, tras seis meses en plenitud de funciones, señor Rajoy, con una política de recortes, de limitación de derechos, de pasividad frente a la pobreza o la desigualdad, de insensibilidad social, de contumacia en la reforma laboral, que ha empobrecido y precarizado a millones de trabajadores, con una pervivencia y una fiscalidad injusta y ausencia de alternativa en un modelo económico que está obsoleto, vienen aquí para que apoyemos sus presupuestos. Pues no, señor Montoro, no vamos a apoyar estos presupuestos.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función Pública. (Rumores). Silencio, señorías.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, señor Hernando, a mí me preocupa la corrupción, al Gobierno le preocupa la corrupción. La corrupción no solo nos preocupa, nos avergüenza y nos enfada. La corrupción duele; duele especialmente cuando los que la practican son personas que deberían haber hecho un uso legítimo de la confianza que se ha depositado en ellas. Hay muchas cosas que nos preocupan en España, que nos preocupan en toda Europa. Nos preocupa la corrupción, nos preocupa la crisis económica, nos preocupa cómo se sale de una crisis económica como la que hemos vivido, nos preocupa el terrorismo, nos preocupa el cambio climático, nos preocupan las posiciones antieuropeístas, nos preocupa el proteccionismo, nos preocupan los populismos totalitarios; nos preocupan muchas cosas, señor Hernando, y esas cosas son más de preocupación común que de enfrentamiento, son motivo para tener encuentros y no disentimientos. El Gobierno está haciendo que funcionen las instituciones, el Gobierno confía en la justicia, en la actuación independiente de todas las instituciones que luchan contra la corrupción, como lo hace la Agencia Tributaria. Lo hace con eficacia en la lucha contra el fraude fiscal, que es una forma de corrupción, una forma muy grave de corrupción. Porque las leyes tributarias las deciden en esta Cámara, son democráticas y, por tanto, los que falsean y van contra esas leyes están actuando realmente de forma corrupta. Por eso, señor Hernando, un partido como el Partido Socialista, que es un partido de gobierno en la mitad de las comunidades autónomas de España, que es un partido de gobierno en millares de ciudades de España, que ha sido un partido de largo gobierno desde las Cortes Generales de España, obviamente, en vez de enfatizar determinado discurso que da alas a esos populismos, debería enfatizar discursos mucho más constructivos sobre cómo se lucha con eficacia contra la corrupción, como se está mostrando que se está


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haciendo en la España actual. (Aplausos). Porque todos esos casos son casos del pasado; son casos que afectan a muchos y no solo al Partido Popular. Por eso le decía, señor Hernando, que debería su señoría considerar que realmente la eficacia en la lucha contra esa lacra debería llevarle a apoyar y a promover nuevas actuaciones, en vez de dar lugar a enfrentamientos.

Por lo demás, ustedes insisten en unos argumentos que, desde el punto de vista político, vienen siendo realmente largos en el tiempo. Tampoco soy nuevo en esto, ni mucho menos, en lo que significa la presentación de unos Presupuestos Generales del Estado, en hacerme responsable de unas políticas económicas y, en ese sentido, en hacer frente a grandes dificultades. Con mucho gusto, le remitiría a lo que fueron los finales de mis intervenciones públicas desde esta misma tribuna con motivo de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2012, donde dije que confiaba en que España -ese gran país- tenía la capacidad para hacer frente a la peor crisis que ha vivido en su historia -año 2012-; en la presentación de los presupuestos del año 2013, donde dije que el 2013 iba a ser el último año de recesión económica en España, de caída de actividad económica -lo decía desde esta tribuna-; en la presentación de los presupuestos de 2014, donde decía que 2014 sería el primer presupuesto en el que tendríamos una significativa creación de empleo en nuestro país y, por tanto, comenzaríamos a salir de la recesión. Y todo ello ha ido ocurriendo, señor Hernando; todo ello ha ido ocurriendo porque, como he tratado de explicar y defender, hemos hecho la política que necesitaba nuestro país, la política presupuestaria que precisaba para superar una crisis económica que, señor Hernando, otros no quisieron ver -¿o no fue así?-, no quisieron diagnosticar -¿o no fue así?- y le dieron un tratamiento equivocado en términos de lo que esta mañana llamaba -no me refería a las comunidades autónomas- la borrachera del gasto. ¿O no fue así? (Un señor diputado: ¡No fue así!). ¿No fue así? ¿No existieron los planes E? ¿Yo no estaba sentado en esa bancada, haciendo oposición al Gobierno socialista, y se lo dije desde esta misma tribuna? ¿Nos sacó de la crisis esa borrachera de gasto? ¿Crearon empleo estable? (Una señora diputada: ¡No!). ¿Lo creó la financiación autonómica del año 2009: 11 300 millones de euros más para las comunidades autónomas que el Estado no tenía capacidad para afrontar? ¿No se lo dijimos desde esta tribuna? Yo tuve el honor de decirlo desde esta tribuna representando al Grupo Parlamentario Popular en la oposición. Se lo dije: de esta forma vamos a aplastar al país. Y lo aplastamos. ¿O no lo aplastamos, señor Hernando? ¿No fue esa borrachera del gasto, a la que me referí esta mañana? Nadie está pidiendo ahora borrachera. Por cierto, el señor presidente del Eurogrupo es ministro socialista de Holanda, es de su grupo político. Por lo tanto, los reproches se los dirigen ustedes directamente desde el Partido Socialista Europeo (Aplausos); no nos corresponde a nosotros hacerlo en relación con lo que piensa el señor presidente del Eurogrupo sobre los países del sur de Europa.

Ya he hablado esta mañana de la importancia del proyecto europeo, de la construcción de ese proyecto europeo, de la integración de Europa, y celebro que su señoría coincida conmigo en que hay que reducir el déficit público. Entonces, ¿cómo estamos reduciendo el déficit público? Señor Hernando, en el año 2007 el Gobierno socialista no quiso ver la crisis. Eso sí, luego se escribieron libros para decir: ya lo decía yo; pero no lo hacía cuando estaba sentado en el banco azul. Por cierto, a mí me encanta leer ese tipo de literatura, realmente me evoca y desarrolla mi imaginación no digo ya como político o como gobernante, sino como persona física (Risas); la verdad es que cuando se leen esos libros, uno cree que nunca existió esa situación. En ellos se dice: ya lo decía yo. Pues no lo decía aquí; aquí decían que no había motivo para preocuparse, aquí decían que no había motivo alguno de intranquilidad, aquí decían que no había un problema de apalancamiento financiero en el sector privado, que nuestros bancos estaban fenomenal, que aquí no ocurría nada. Eso es lo que decían desde aquí. ¿O no lo decían? Ahora resultará que no lo decían y en vez de subir aquí a reconocer sus errores, como los demás hacemos cuando tenemos que reconocerlos -como he hecho yo ahora mismo con la corrupción-, y a decir que podemos buscar coincidencias, dicen ustedes: yo voy a hacer un planteamiento de política presupuestaria completamente distinta. En el año 2007, como he leído esta mañana -esto de los porcentajes es un poco pesado, ya lo he dicho antes, pero en un debate de presupuestos hay que hablar de cifras y de porcentajes-, el total del gasto público sobre el producto interior bruto total -el total, señor Hernando- era del 39 %. Todavía no hemos recuperado el mismo producto interior bruto de 2007, aunque estamos a punto. Desde entonces, España ha perdido medio millón de habitantes: éramos 47 millones y ahora somos 46,5 millones. ¿Qué significa, entonces, la política que está haciendo el Gobierno? Reducir el peso del gasto en el producto interior bruto. ¿Eso significa que reduces el total del gasto social? No, está subiendo a un total como nunca antes había habido, señor Hernando, 307 000 millones de euros hay previstos para este año.


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¿Cuánto es 307 000 millones de euros sobre un total de gasto que estamos programando del 41 % sobre un PIB que es el mismo que en el 2007? En esto ya ha sido... En fin, las cifras y los porcentajes tampoco hay que exagerarlos, pero no suba a la tribuna a decir que este Gobierno está reduciendo el gasto público social sobre el 2007. Lea usted el programa de estabilidad. Las cifras son (Muestra un gráfico): función 10, protección social -la mitad son pensiones, y el seguro de desempleo, la dependencia o la atención a la discapacidad, es decir, son las cifras de recursos monetarios que van a las personas que más lo necesitan-; en ese programa de estabilidad que le han dado para leer esta mañana está programado que el conjunto de las administraciones públicas gastemos 192 463 millones de euros, y ¿cuánto es eso frente al 2007, que eran 138 000? ¿Ha subido o ha bajado esa protección social en España? Casi 60 000 millones de euros, 57 000 millones de euros más, como he dicho esta mañana. Pero, claro, a ustedes les preparan unas cosas y luego suben aquí -yo lo comprendo- y dicen lo que les han preparado, pero esto hay que estudiárselo, hay que dominarlo y hay que estar acostumbrado a leer estas cifras. (Rumores.-Aplausos). ¿Cómo pueden decir ustedes con estas cifras que en España ha bajado la protección social si se están gastando casi 60 000 millones de euros más? ¿Cómo se puede decir?

Bien, salud, función 7 (Muestra un gráfico); gasto: 69 054 millones de euros. Gasto de salud, función 7, en el año 2007, sin crisis: 61 238 millones de euros. ¿Se está gastando más en salud que en el 2007, cuando no había crisis, sí o no? Ese Gobierno socialista que tenía el gasto público en el 39 % del producto interior bruto... Vaya reproche, ahora resultará que el Gobierno socialista del señor Zapatero en el 2007 no gastaba lo suficiente. ¡Válgame Dios! Esto es el mundo al revés, tengo yo que subir a decir aquí lo que no creo que sea bueno para España, porque el problema de la crisis en el 2007 no es el gasto público, no es el déficit, que no existe, porque tenemos un superávit de administraciones públicas. El problema es que tenemos un 90 % de deuda externa girada sobre el sector privado frente al resto del mundo; ese es el problema de España, el apalancamiento del sector privado. Ese es el problema de España, el problema que no se quiso ver y fuimos a las elecciones del 2008 y allí ocurrió lo que ocurrió, que ganó el Partido Socialista, 10 900 000 votos, frente al Partido Popular, 10 millones de votos. Esta es la historia reciente de España. Pero los problemas hay que abordarlos, hay que afrontarlos y eso es lo que hemos hecho nosotros. Hemos recibido un país con un apalancamiento del sector privado altísimo, que hemos bajado en 431 000 millones de euros, y con un déficit público pavoroso, el mayor de nuestra historia, el que se generó en el año 2009 y que llegó al 11 % del producto interior bruto, cuando en el 2007 había un superávit del 2 %, un superávit de administraciones públicas.

Señor Hernando, yo me sigo preguntando: si hubiera habido un Gobierno en España que en las elecciones generales del 2008 hubiera utilizado el superávit de las administraciones públicas en drenar esa deuda externa del país en vez de tratar de gastarlo en las administraciones, como hicieron, destruyendo prácticamente esos 3 millones largos de puestos de trabajo -la destrucción en total ha llegado a 3 600 000-, ¿qué hubiera ocurrido en la historia de España? Eso es leche derramada, estoy de acuerdo, pero déjeme que por lo menos haga la reflexión intelectual. Eso es leche derramada y no estamos aquí, en este debate, para estar llorando sobre la leche derramada, pero no hagamos ahora el exordio de que este Gobierno está haciendo cosas completamente opuestas, que está persiguiendo a los más débiles de la sociedad; eso ya lo van a decir los otros, no se preocupe (Risas.-Aplausos). Para eso ya verá usted cómo tiene candidatos de sobra en esta Cámara; los tiene ya de sobra. Usted entra en competencia con un tipo de rival político que allá usted. En los presupuestos de 2016 ya tuve la oportunidad de decírselo al señor Sánchez, que estaba sentado ahí. ¿Se acuerda que se lo dije? Tuve ocasión de decirle: se ha equivocado, se ha equivocado. Se ha equivocado no con el Partido Socialista, sino con la política que teníamos que tener en esta Cámara. Se lo dije así, y lo tiene usted en los Diarios de Sesiones. Y le dije algunas cosas más relativas al futuro político que íbamos a vivir en nuestro país a partir de entonces, a partir de las elecciones municipales de mayo de 2015.

Entonces, señor Hernando, estamos haciendo una política social; estamos haciendo una política social. ¿Eso significa que estamos renunciando a otras políticas? Ya lo he reconocido esta mañana, estamos renunciando a otras políticas. Claro, pero ¿qué está ocurriendo en España? ¿Estamos creciendo o no estamos creciendo? ¿Estamos creciendo el doble que la Unión Europea o no estamos creciendo el doble que la Unión Europea? ¿No tenemos el mismo marco que el resto de países de la Unión Europea? ¿Los llamados vientos de cola no son iguales para todos los países? ¿La política monetaria del Banco Central Europeo no es la misma para todos los países? Ergo algo estamos haciendo positivo en España, algo positivo están haciendo los españoles porque tenemos esa capacidad; no es el Gobierno, son los españoles los que tienen esa capacidad de hacer frente a sus dificultades, a las más duras dificultades.


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Este es un gran país, señor Hernando, un país que no se pone de rodillas, un país que se levanta ante la adversidad, un país que es capaz de hacer frente a las situaciones más difíciles, y ese país es el que está reaccionando positivamente a estas políticas que estamos haciendo. Y eso es a lo que estamos invitándoles: a que construyamos y a que coincidamos juntos en esas políticas, porque hacer unos presupuestos juntos es precisamente perfeccionar los presupuestos con la apuesta de los grupos políticos que participan en esos presupuestos; eso es hacer unos presupuestos y eso es apoyar unos presupuestos y es la invitación que estamos haciendo. Los argumentos que me ha expuesto esta mañana son antiguos, hay que actualizarse.

Vamos a las siguientes cuestiones. Si tenemos un crecimiento, ¿cómo garantizamos que vamos a seguir teniendo crecimiento? Si tenemos creación de empleo -¿o no es verdad que tenemos creación de empleo?-, ¿cómo hacemos más intenso y de mejor calidad ese empleo? Esa es la gran cuestión. ¿Quién dice que nos estemos conformando con lo que estamos consiguiendo? Todo lo contrario, lo que estamos diciendo desde el Gobierno es que nos queda mucho por recorrer en términos de crear empleo, de crear oportunidades para todos, pero eso está en marcha. ¿Cómo podemos despreciarlo? ¿Cuál es una de las comunidades autónomas que más empleo está creando, Señor Heredia, cuál es? ¿Andalucía? Porque resulta que cuando un portavoz socialista está en Andalucía dice que Andalucía se está recuperando económicamente y cuando ese mismo portavoz socialista habla desde aquí dice que todo el empleo es una tragedia. Hombre, ni una cosa ni la otra, digo yo; habrá un término medio en las definiciones, habrá una calificación geográfica que realmente está haciendo posible que la recuperación económica esté llegando a todos los lugares de España y que en todas partes haya cada vez más oportunidades de empleo. Y creo que eso lo tenemos que celebrar, tenemos que sentirnos mejor y más seguros, porque el nuevo empleo es la seguridad del Estado del bienestar, es realmente lo que nos hace pensar en ser más optimistas sobre el futuro de las pensiones, para que podamos en un futuro mejorar las pensiones.

En ese programa de estabilidad también aparece que estamos estimando que, con las condiciones actuales, el déficit de las pensiones en el año 2020 sería tan solo del 0,5 %. Por tanto, un déficit totalmente compensado por el superávit de otras administraciones públicas, pero eso no obsta para que -esta mañana invitaba a ello- en la subcomisión del Pacto de Toledo se aborde lo que debe ser el presente y el futuro de las pensiones en España y se llegue a un consenso y al acuerdo.

Decía el señor Hernando, ¿cómo no va a afectar la falta de inversión a la creación de empleo? ¿Pero se está creando empleo o no se está creando empleo? La tasa de afiliación a la Seguridad Social está en marzo en el 3,5. ¿Cuándo ha estado en el 3,5 la tasa interanual de afiliación a la Seguridad Social? En los años de mayor creación de empleo. Entonces ¿se está creando empleo, sí o no? Sí se está creando empleo. Si tuviéramos más inversión pública, ¿se crearía más empleo? Seguramente, pero tenemos que elegir. Gobernar es optar. ¿Y dónde está la prioridad? En el gasto social. ¿Está siendo eficaz esa política con un moderado aumento de inversión pública para crear empleo? Claro que sí. Prácticamente de cada dos empleos que se crean en la Unión Europea uno se está creando en España. ¿Cómo se puede negar que se está creando empleo? ¿A qué ritmo quiere que se cree empleo? Este año vamos a crear más de 500 000 empleos en términos de EPA, de contabilidad nacional. Por tanto, estamos hablando de un avance económico con dimensión social realmente de gran calado. Y esto es compatible con la productividad. El producto interior bruto, la renta del país está creciendo más de lo que lo hace el empleo, y esa ganancia de productividad se está trasladando a la competitividad de nuestra economía, que nunca ha estado tan internacionalizada como lo está ahora.

Señor Hernando, reforma fiscal. Modelo 720 de declaración de bienes en el extranjero y modelo 750, que ustedes siguen llamando amnistía fiscal. ¡Menuda amnistía fiscal, que está permitiendo que se investigue el origen de los fondos que se acogieron a ella! Eso es lo que está permitiendo el afloramiento de bienes y derechos en el exterior de nuestro país, que alcanza la cifra, que nunca se había visto en España, de 95 000 millones de euros netos. Estoy convencido de que esa declaración de bienes en el exterior, esa dimensión, es una de las causas de la recuperación económica, porque significa, en definitiva, que personas, que entidades jurídicas que no habían declarado previamente que tenían esos bienes o esos derechos en el exterior, al declararlos, los están movilizando como recurso económico y eso es, decía, uno de los impulsos de esa recuperación económica.

Reforma tributaria, que ustedes han criticado por lo mismo y por lo contrario también -en eso no le voy a negar la coherencia al Grupo Socialista, que discute lo mismo y lo contrario-. Dicen que bajamos los impuestos. Es que hemos bajado los impuestos en los años 2015 y 2016 en 12 300 millones de euros, lo que supone una bajada del IRPF de más de 8000 millones. ¿Eso ha sido todo para los ricos? Eso está


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en las nóminas de todos los trabajadores en España, de todos -por cierto, en su nómina también; también le hemos bajado el impuesto sobre la renta de las personas físicas-, y es uno de los motivos por los que España está creciendo y creando empleo. ¿Pero ustedes tienen una propuesta de reforma del IRPF? Pues tráiganla, pero no me hagan esas propuestas que hacen otros: ¡Los ricos a ultramar! (Rumores). Vaya discurso político que tienen algunas de sus señorías. Vamos a hablar seriamente del impacto de la reforma fiscal. Ustedes han apoyado la propuesta de la modificación del impuesto sobre sociedades en diciembre del año pasado. ¿Está dando resultados, sí o no? Sí está dando resultados. ¿Tenían razón los agoreros que decían que esa reforma del impuesto sobre sociedades iba a parar la economía? ¡Pero si está acelerando! El primer trimestre está acelerando en relación con el final del año pasado, con un crecimiento intertrimestral del 0,8 % y con creación de empleo. No tenían razón. Pero díganlo ustedes, que han apoyado ese cambio tributario precisamente para facilitar que tengamos una financiación suficiente en los presupuestos del Estado, entre otros motivos, como le decía, para financiar a las comunidades autónomas. ¿Depende esa financiación, señor Hernando, de las comunidades autónomas de estos presupuestos del Estado? ¿Está su señoría en contra, como ha dicho aquí, de que se les faciliten desde el presupuesto del Estado esos 4400 millones de euros más a las comunidades autónomas? ¿Está su señoría en contra de eso? Porque eso es lo que contienen estos Presupuestos Generales del Estado.

Yo distinguiría -también lo hacía Sartori, que ha muerto hace muy poco- entre ideas e ideología. Una cosa es tener ideas y otra cosa es tener ideología en el sentido de presunción de ideas. La ideología es un resumen de ideas que no se entienden y que se presume de tenerlas en vez de ser capaz de explicar las ideas que dan pie a esa ideología. Usted, con todo su derecho, será de una ideología, pero ideas tiene pocas, sobre todo ideas propias. No me refiero a usted, señor Hernando, sino que estaba hablando en términos generales de la ideología y de las ideas, pero es que su señoría ha criticado que haya hablado de filosofía política esta mañana. ¡Pues claro que su filosofía política es diferente! ¿Quién iba a decir que no? (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Señorías, guarden silencio.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Su filosofía política es diferente a la del Partido Popular, por supuesto que sí, pero vamos a reconocer las cosas, vamos a reconocer las políticas económicas y la eficacia de la política económica, y cuando necesitamos estabilidad política en nuestro país es el momento en que, en vez de dar alas a la demagogia, las personas que se sientan en estos escaños tienen que decidir entre lo que entienden que idealmente puede ser un óptimo y lo que entienden que en este momento conviene al país, a España. Señor Hernando, esa es su decisión, no otra, no nos andemos ahora por las ramas de la filosofía política. La cuestión es mucho más simple, pero también grave. ¿Qué hace? ¿Contribuye a la estabilidad política de España permitiendo que se alumbren unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para el año 2017? Esa es la responsabilidad del Partido Socialista en la tarde de hoy. Si no lo hace después de haber apoyado el techo de gasto -los objetivos de déficit de las comunidades autónomas y de la Administración General del Estado- y las medidas tributarias, tendrá que explicar desde esta tribuna -yo se la dejo para que nos lo explique, señor Hernando que el Partido Socialista está pensando en otras cosas. Pero antes de otras cosas, señor Hernando, señores miembros del Partido Socialista, está España, está el interés general de los españoles.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor Hernando Vera.

El señor HERNANDO VERA: Señor Montoro, curiosa manera de defender los presupuestos de 2017 retrotraerse a 2007; se podía haber retrotraído a 2003 en los que, ¿se acuerda como se llamaba el milagro económico? Rodrigo Rato. (Aplausos). Rodrigo Rato era el milagro económico; hoy está con un pie en su casa y el otro en la cárcel.

Pero como tengo solamente cinco minutos le voy a hablar de dos o tres cositas nada más, para que se le queden grabadas. Ha terminado usted hablando de responsabilidad y de estabilidad, y voy a empezar por ahí. Por la mañana también ha hablado de responsabilidad, lo ha hecho dos o tres veces al principio de su discurso y yo no quiero eludir ese debate. Usted nos acusa de no ser responsables al haber apoyado el objetivo de déficit, la senda de déficit, y no apoyar estos presupuestos, y no quiero que esto quede sin debate. Mire, entre ustedes y nosotros -incluso entre usted y yo- hay una gran diferencia en este tema. Porque cuando este país, cuando España -lo ha dicho usted esta mañana- estaba al borde


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del colapso, al borde del precipicio, cuando estábamos a punto de ser rescatados, su partido a través de usted se subió a esta tribuna a empujar para ver si nos despeñábamos. Y mi partido, cuando España estaba inmersa en una crisis institucional y política sin precedentes, hace solo unos meses, se subió a esta tribuna, ¿sabe para qué, señor Montoro? Para rescatar a España de unas terceras elecciones. Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros. (Aplausos). Así que no intente darme lecciones de responsabilidad, señor Montoro; a mi partido usted no le va a dar lecciones de responsabilidad porque llevamos 138 años de historia siendo responsables, en la clandestinidad y en el exilio y, en democracia, en el Gobierno y en la oposición, poniendo siempre por delante los intereses de España a los intereses de nuestro partido. (Aplausos). Y usted es testigo, y usted también, señor Rajoy.

Segunda cosa que le quiero decir en relación con la responsabilidad. El diccionario de la Real Academia define responsabilidad como la cualidad de ser responsable. ¿Sabe cuál es la segunda acepción de responsabilidad? Abro comillas. "Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal". ¿Quieren que sigamos hablando de responsabilidad? ¿De verdad quieren que sigamos hablando de responsabilidad en estos momentos? ¿De verdad? (Aplausos). Si ustedes hubiesen sido responsables no nos encontraríamos, y sobre todo ustedes, en la situación en la que se encuentran pero mucho menos tendrían al país pendiente, por su irresponsabilidad, de los casos de corrupción en los que están inmersos. (Aplausos). Así que, señor Montoro, la próxima vez que me venga a dar lecciones de responsabilidad a mi o a mi partido, primero se la aplica a usted y después se la exige al presidente del Gobierno, que le tiene sentado cerquita de usted. (Aplausos).

Señor Montoro, me queda un minuto y medio. Ha hablado usted esta mañana de prestigio, de consistencia; para el prestigio y la consistencia es fundamental la confianza. El señor De Guindos lo ha dicho en Bruselas recientemente, y estamos de acuerdo: es necesario aprobar estos presupuestos -según ustedes- para que haya confianza en España y para que se mantenga el prestigio de nuestro país. Y, efectivamente, la confianza es un elemento voluble, es un elemento subjetivo. La cuestión es que ustedes nos están acusando de destruir la confianza o el prestigio de España por no apoyar estos presupuestos. Lo ha dicho usted. Nosotros pensamos que unos malos presupuestos no generan confianza y estos no son los presupuestos adecuados para España, pero sobre todo no son los presupuestos adecuados para los españoles. Pero déjenme que les diga una penúltima cosa. Si ustedes creen que no tener presupuestos es negativo para la confianza, esperen a evaluar lo que va a suponer para el prestigio de la economía española ver a un presidente desfilando ante los tribunales, a un Gobierno sentado sobre un polvorín de corrupción, a un partido ocupando las instituciones para defender a sus compañeros encarcelados, a dirigentes saqueando las empresas públicas y beneficiándose de amnistías fiscales para blanquear el dinero que han robado. Eso sí que es un arma de destrucción masiva de la confianza y del prestigio de la economía española y del país. (Aplausos). Eso sí que acaba con la confianza y el prestigio, y no que haya unos malos presupuestos. Así que nuestra responsabilidad para con el interés general es rechazar unos presupuestos y una política económica que no reparte el crecimiento ni cierra la brecha social ni reconstruye el deteriorado Estado del bienestar ni moderniza nuestra economía ni nos prepara para el futuro. Ustedes cumplan con su responsabilidad, y háganlo ya, y háganlo pronto. Asuman sus responsabilidades que nosotros vamos a cumplir con la nuestra votando en contra de estos presupuestos, señor Montoro.

Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Gracias, señora presidenta.

Señorías, señor Hernando, desde luego lo que ha quedado claro es una cosa: usted no ha venido a hablar de los Presupuestos Generales del Estado para 2017. (Aplausos). Eso ha sido evidente, lo cual, fíjese, me da esperanza. Me voy a poner positivo y todo. A lo mejor es una clave que nos interesa para el futuro porque esperamos que mañana estos presupuestos prosperen, vayan a Comisión y podamos hacer ahí un trabajo conjunto, porque está claro que usted aquí a hablar de presupuestos no ha venido. En el último minuto ha dicho como excusa: Se me acaba el tiempo y estoy en contra porque no hay recuperación inclusiva. Vamos a trabajar para que haya más recuperación inclusiva. Si ya le he dicho la recuperación que hay, la que hay es la más creadora de empleo, la de más protección social. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Cuáles son las propuestas del Partido Socialista? ¿Nos las van a formular en forma de enmiendas


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parciales a estos presupuestos? Pero usted no está haciendo una enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado, usted está utilizando otro tipo de argumento, que además es un argumento político porque cada uno -por supuesto, solo faltaba en un país libre y democrático- utiliza el argumento que a su buen entender y saber le conviene. Pero me va a permitir que hable de su argumento político, que es el de la responsabilidad. Por supuesto que todos asumimos nuestra responsabilidad, claro que lo hacemos. Insisto, y lo he dicho claramente esta mañana, ¿cómo no lo va a hacer un miembro del Gobierno de España? Asumir su responsabilidad, de la a a la zeta. ¿Y cómo no lo va a hacer un miembro de esta Cámara? Asumir su responsabilidad en todos los momentos, también en los de crisis, y de crisis social. Eso es hacer política, asumir las responsabilidades. En un momento de fraccionamiento de la Cámara, la responsabilidad, la búsqueda de la estabilidad política está en compartir responsabilidades. Eso es lo que ha empezado a hacer en esta legislatura el Partido Socialista, y celebro que eso haya sido así porque eso da seriedad y rigor a España. Por tanto, lo que espero es que el debate de hoy no sirva para mayor confrontación; ha quedado en la cosa de la responsabilidad, como si esto fuera un hallazgo intelectual político. Por supuesto, ¿quién niega esa responsabilidad? Pero en un momento como este la responsabilidad, insisto, tiene que ser compartida. Si queremos facilitar la recuperación económica y la creación de empleo tenemos que buscar esa corresponsabilidad con los grupos políticos. ¿Estoy convencido de que todos los grupos políticos quieren la recuperación económica y la creación de empleo? Pues no, para qué lo voy a decir, y vamos a tener ocasión de demostrarlo esta tarde. Estoy seguro de que no y verán ustedes de qué van a hablar esta tarde. ¿Por qué hablan de esto? Porque está de más actualidad. La actualidad no es la creación de empleo, la actualidad no es el bienestar de las personas, la actualidad no es el cuidado de los más débiles a través de la protección social, la actualidad no es la seguridad ciudadana o la administración eficiente de la Justicia, la actualidad no es la defensa nacional o la política antiterrorista. Eso no, aquí hay actualidad pero actualidad de la otra; sin embargo la actualidad de que las instituciones funcionan en este país, la actualidad de que determinadas conductas serían irreproducibles en este país es de lo que estamos hablando y de lo que deberíamos estar hablando esta tarde aquí, en el Parlamento.

El Grupo Socialista no ha venido a hablar de esto, allá ustedes con su criterio y, obviamente, con su libertad de opción; allá ustedes. Yo tengo que insistir en que el asunto es otro. ¿Vamos a tener continuidad en la recuperación económica y en la creación de empleo? ¿Vamos a mejorar la calidad de esos empleos? ¿Vamos a elaborar unas condiciones sociales para que efectivamente esas retribuciones salariales vayan mejorando también a través de menores impuestos? ¿Vamos a hacer todo esto o no lo vamos a hacer? ¿Lo vamos a hacer con ustedes, con el Grupo Socialista, o no? ¿Dónde está el Grupo Socialista? ¿Quo vadis? (Rumores.-Risas). Creo que en pocas semanas tendremos respuesta y lo que realmente espero es que esa respuesta sea coincidente con el interés general de los españoles.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea tiene la palabra el señor Montero Soler. (Rumores).

Silencio, señorías.

El señor MONTERO SOLER: Muchas gracias, señora presidenta, señorías.

¿Quo vadis, señor ministro? ¿Quo vadis? Nuevamente usted nos presenta hoy aquí unos Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 como los presupuestos más sociales de la historia. Cada vez que usted presenta unos presupuestos son los presupuestos más sociales de la historia. Unos presupuestos que, según su partido y sus socios de Gobierno, son los que España necesita porque, claro, unos presupuestos expansivos en estos momentos de crecimiento económico, con el que se les llena la boca, a ustedes les parece que serían una borrachera, utilizando términos que ustedes mismos han reprochado al presidente del Eurogrupo cuando decía que en España nos gastábamos los fondos europeos en copas y en mujeres. ¿No cree usted que debe una disculpa al resto del país y menos explicaciones como las que está dando en esta Cámara de forma tan torticera?

Señor ministro, España no necesita estos presupuestos, los españoles no necesitan estos presupuestos. Estoy seguro de que usted lo sabe porque lleva muchos años siendo ministro de Economía; usted sabe perfectamente que en política el amor se demuestra en los presupuestos. Este es el principal documento político con el que un Gobierno se presenta ante la ciudadanía y le muestra sus amores y sus desamores en lo territorial y en lo sectorial, a qué le presta importancia y a qué no se la presta. Y, mire


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usted por dónde, estos presupuestos lo que expresan es que su relación con el pueblo español, con los ciudadanos españoles está agotada; vaya pensando en el divorcio. Su Gobierno y España van por caminos diferentes y ustedes todavía no se han enterado. La crisis, por mucho que nos pese, aún no ha quedado atrás, porque de un país que tiene al 28 % de su población en situación de pobreza o en riesgo de exclusión social no puede decirse nunca, en ningún caso, que ha dejado atrás la crisis; eso no es un dato, señor ministro, esos son millones de vidas truncadas que hay que rescatar cuanto antes. Puede que hayamos dejado atrás lo más duro -no se lo voy a negar, sería absurdo negárselo-, pero usted tampoco me puede negar a mí que si de esta crisis salimos con un tercio de la población de este país excluida es que habremos fracasado como proyecto de país y ahí tendrán ustedes un alto nivel de responsabilidad.

Señor Montoro, estos presupuestos demuestran el poco aprecio que tiene usted por nuestro pueblo; es más, demuestran que su proyecto político se encuentra completamente agotado y que, como no pueden ofrecer cambios, lo que ofrecen es más de lo mismo, pero peor. De hecho, sus presupuestos vuelven a presentar ante los españoles la única receta que usted sabe cocinar: anteponer el ajuste fiscal a la principal preocupación de la ciudadanía, el desempleo. Mientras que el CIS, los españoles, dice que el 72 % de los españoles cree que el principal problema de este país es el paro, ustedes siguen empeñados en priorizar la reducción del déficit público a un ritmo que está por encima de nuestras posibilidades. ¿Le suena la coletilla? Por cierto, ya que esta mañana ha decidido utilizar la tribuna como una tarima universitaria y se ha puesto a dar clase, ¿se ha preguntado alguna vez usted, una tarde ociosa en la que se dedicara a la reflexión, qué relación hay entre haber realizado uno de los mayores ajustes fiscales de la Unión Europea y tener la segunda tasa de desempleo más alta de toda la Unión Europea? (Aplausos). ¿Se ha preguntado alguna vez si la velocidad a la que vamos cuadrando las cuentas públicas no es inversamente proporcional a la lentitud con que se reduce el desempleo en este país? Decir que la lección que venimos de aprender en los últimos años es que déficit elevado y desempleo elevado van de la mano es un exceso retórico hasta para usted. Y si no, siga consultando al CIS y verá lo que piensan los españoles de la economía española y de su proyecto: el 84 % piensa que la situación es entre regular y muy mala; el 78 % piensa que la situación está igual o peor que hace un año; el 62 % piensa que dentro de un año la situación será igual o peor que la actual ¿Y qué les ofrece a los españoles? Más de lo mismo. Más de la misma receta que venían cocinando. Se les llena la boca con sus logros en las grandes variables macroeconómicas pero nos presentan unos presupuestos con un recorte de 5493 millones de euros, aprobados en su acuerdo de no disponibilidad de 30 de diciembre. ¿O no lo aprobaron? Con un techo de gasto de más de 5000 millones de euros menos con respecto a los presupuestos del año 2016. ¿Estos son los presupuestos de la recuperación, señor Montoro? ¿Estos son los presupuestos que les ofrece a los ciudadanos, a los que les ha agradecido el esfuerzo durante todos estos años de la crisis? ¿Llega el momento en que se produce la recuperación o se vislumbra en el horizonte y usted pasa a decirles que cuidadito con las borracheras de gasto? ¿Era hoy el día para decir eso? ¿Cuánto sufrimiento social más vamos a permitir en este país? ¿Podemos permitirnos más sufrimiento social? Porque su mérito no es solo gobernar de espaldas al sentir mayoritario de la población, señor ministro, usted ha logrado, puestos a hacer historia económica, una cosa inédita en la historia de este país: romper el vínculo entre crecimiento económico y recaudación en los ingresos públicos, por primera vez en dos décadas. El año pasado el PIB creció a una tasa del 3,2 % y los ingresos tributarios lo hicieron a una tasa del 2,3 %, la primera vez en 20 años que la elasticidad no se corresponde. Y no contento con eso, consigna una cifra de crecimiento de los ingresos tributarios en los presupuestos del 7,9 %. Pretende hacernos creer que los ingresos tributarios van a crecer este año al triple de lo que lo hicieron el año pasado, a pesar de que hasta la Airef se pronuncia en contra. Y lo dice sin ningún tipo de rubor. ¿Usted no sabe que los españoles ya saben que las previsiones de ingresos presupuestarios inflados se traducen en el acuerdo de no disponibilidad; es decir, en recortes o en aumentos de impuestos que no han querido recoger en los presupuestos pero que el señor De Guindos ya tiene pactados con Bruselas en caso de que el déficit se le vaya de las manos?

Así que, señor Montoro, estos no son los presupuestos que España necesita, lo que España necesita son unos presupuestos que recojan prioridades políticas y económicas diferentes, unas prioridades en consonancia con la situación real del país, no con la de las variables macroeconómicas. Lo que España necesita son unos presupuestos que pongan el foco sobre los grandes ejes de transformación social y económica del país, y porque es hasta una obligación moral -ya que se ha puesto con la filosofía esta mañana-: en primer lugar, con los ciudadanos que han pasado lo peor de la crisis en sus carnes. Hay que reducir la brecha de déficit social que tenemos con Europa, y no me diga que esa brecha no existe ni se ha agravado con la crisis. Y para eso no es suficiente con la cantinela de que bastará con la creación


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de empleo para salvar la brecha. Si eso fuera así, si el empleo fuera suficiente para generar inclusión social, no tendríamos un 15 % de trabajadores en condiciones de pobreza, trabajando a tiempo completo y en condiciones de pobreza. Ustedes han conseguido que el trabajo en este país ya no sea un vector de inclusión social. En España ya no basta con crear empleo y desde luego no basta con crear el empleo que ustedes están creando. A estas alturas, señor Montoro, centrarse solo en que la cantidad importa es ya una posición bastante primitiva. No solo importa el tamaño, señor Montoro, a estas alturas ya debería saberlo; también importa la calidad. Aquí hay que ponerse a desarrollar políticas específicas dirigidas a reducir las desigualdades, a erradicar la pobreza y la exclusión y no solo a crear empleo de mala calidad y precario. Aquí hace falta más Estado redistribuidor y emprendedor y menos confianza en las libres fuerzas del mercado, esas libres fuerzas de mercado que compran su libertad a golpes de sobres en la caja de su partido. Aquí hace falta revertir todos los recortes que se han producido en igualdad, educación y dependencia. Además, señor Montoro, la política presupuestaria está para algo más que para cumplir con el objetivo del déficit, está para ofrecer al país un escenario de futuro diferente, un horizonte aspiracional acorde con las aspiraciones de la población, y para eso es preciso poner la política presupuestaria al servicio de la transformación y de la modernización del crecimiento económico y eso pasa, entre otros vectores, por la transición energética. Aunque solo sea porque ese es el horizonte hacia el que se dirigen las economías más avanzadas de nuestro entorno, no invente, copie y dirijámonos hacia allá.

En tercer lugar, es imperativo un cambio de modelo productivo en este país, y no basta solo con decir que hay que hacerlo. Hay que ponerse a hacerlo y eso se demuestra con los hechos y los presupuestos no demuestran esos hechos, porque la inversión pública en 2017, si es que llegan a ejecutarla, que ese es otro tema, es ya un 2,6 % más baja que la de 2016 y un 59 % más baja que la de 2009. ¿Tan bien va el país como para que no dediquemos más recursos a inversión pública en la economía de la OCDE que menos dedica a esa rúbrica? En cuarto lugar, hay que escuchar a los españoles y, si a los españoles les preocupa el desempleo, usted se pone a trabajar para la creación de empleo, porque el empleo que están creando es solo una ilusión estadística y no la base de proyectos vitales autónomos. Ese tipo de empleo no lo necesitamos, señor Montoro. Ese tipo de empleo nos sobra. España necesita empleo de calidad, y para eso es necesaria una política fiscal expansiva y equilibrada que apuntale la creación de empleo de calidad.

Señor Montoro, no le voy a pedir que abandone su obsesión por el déficit público porque eso no se quita en dos días, aunque se cure leyendo. Le recomiendo que deje de leer tanta filosofía y se ponga a leer un poco más de economía, que se la dejó bastante atrás. (Aplausos). Al menos escuche lo que le piden los españoles, que tampoco es tan difícil, se trata simplemente de escuchar. El verdadero problema fiscal en España es el que le impide cumplir con su obsesión por el déficit porque nuestro nivel de ingresos fiscales es muy inferior a la media europea, y busque por ahí los datos. Es por ahí, junto a la mejor progresividad de la estructura impositiva, por donde debe pasar cualquier propuesta rigurosa que pretenda abordar simultáneamente transformación social y económica y consolidación de las cuentas públicas. Para eso es preciso recaudar más y gastar mejor. Es preciso presupuestar bien, cosa que se le da regular, y ejecutar mejor, cosa que se les da bastante mal. Es preciso básicamente que un Gobierno distinto al suyo presente unos presupuestos generales distintos a los suyos.

Eso es lo que hemos hecho desde nuestro Grupo Confederal: ofrecerle una alternativa presupuestaria, que está a su disposición, donde planteamos medidas para la transición hacia un nuevo modelo productivo.

Finalmente -voy concluyendo-, y ya no solo me dirijo a usted, señorías, hoy aquí hay una mayoría suficiente para defender unos presupuestos diferentes a los que presenta el Partido Popular. No me dirijo a Ciudadanos, porque tampoco merece mucho la pena perder el tiempo, que son quienes actúan de muleta del Gobierno más corrupto de Europa (Aplausos), pero sí creo que podríamos al fin encontrar mayor afinidad en otros grupos de esta Cámara. Me dirijo a la bancada socialista y les digo básicamente dos cosas: la primera de ellas es que hoy no era el día para hablar de la moción de censura al Gobierno, de eso ya habrá tiempo porque para eso la hemos presentado, señor Hernando, y llegará el día de hablar de esa cuestión. Por cierto, en lugar de hacer tantos reproches al Gobierno hoy, recuerde lo que defendió en su momento y lo que votó en el último debate de investidura y ayudará a justificar muchas de las razones que nos han traído hoy aquí. (La señora Batet Lamaña y la señora Pérez Domínguez pronuncian palabras que no se perciben).

La segunda es que ustedes no pueden por activa o por pasiva soportar estos presupuestos. Y ustedes, que ya han dicho que no los van a votar, aunque posibilitaron la presentación de estos presupuestos en la Cámara, pero tampoco su filial canaria. (Rumores).


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La señora PRESIDENTA: Silencio.

El señor MONTERO SOLER: A ver cómo explican a sus votantes que un diputado elegido en el seno de sus listas por Nueva Canarias va a votar a favor de los mismos presupuestos que ustedes están rechazando. (Aplausos). Asuman su papel y no hagan recaer en las espaldas del señor Quevedo la responsabilidad de votar a favor, en nombre del Partido Socialista, los presupuestos del Partido Popular. Por otro lado, quiero poner de relieve que estos presupuestos no son negociados, sino comprados. Para conseguir su aprobación han comprado el voto del Partido Nacionalista Vasco por una rebaja en el cupo vasco para este año de 675 millones de euros. Esto dice muy poco de su capacidad de negociación, pero mucho de su capacidad de compra. (Aplausos). Ustedes la plurinacionalidad la entienden a golpe de chequera.

Concluyo, señor ministro. Para que le quede claro, por si no ha sido así, cuenta con nuestro voto en contra.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea también, tiene la palabra el señor Garzón Espinosa.

El señor GARZÓN ESPINOSA: Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes.

Señor Montoro, los Presupuestos Generales del Estado siempre son una oportunidad para desgranar cual es el modelo de sociedad que el Gobierno piensa que debería ser aplicable a nuestro país. En este sentido, siempre hemos dicho que los presupuestos generales son expresión de la ideología del Gobierno, y eso es lo importante, que nos permite tener esa oportunidad. Claro que para eso hay que separar el grano de la paja, la información relevante que nos permite entender ese modelo de sociedad de lo que es pura y exclusivamente propaganda, que es donde creo que hay que reservar gran parte de su intervención de esta mañana. Todos somos conscientes de que la economía crece. El producto interior bruto está creciendo -ante eso no hay ninguna duda- y ustedes están la mar de contentos por ese hecho, porque llevan muchos años diciendo que hay que hacer sacrificios, o mejor dicho que otros han de hacer sacrificios, especialmente las clases populares, para que algún día se pueda llegar a crecer. En realidad, lo que están intentando transmitir es que creen -fe mediante- que hay una suerte de efecto goteo que permite que cuando se consigue el crecimiento acaba llegando al conjunto de la sociedad. Al final, los de abajo se comerán las miguitas que se vayan cayendo de la mesa de los que están arriba. Este es el efecto goteo -insisto-, más percibido a través de la fe que del rigor. En realidad, siempre se han comportado como los antiguos mayas, exigiendo sacrificios para que lloviese sin que mediara ningún vínculo de causalidad que explicara cómo llevaba una cosa a la otra. Por eso, cuando intentamos ser rigurosos y ver qué modelo de sociedad están planteando, necesitamos saber qué está ocurriendo en nuestra sociedad.

El compañero Alberto Montero ha planteado algunos datos, conocidos por todos y muy relevantes, relacionados con la situación y yo voy a complementarlos con otros que usted, señor Montoro, también conoce. En nuestro país hay 1,3 millones de personas que viven en hogares sin ningún tipo de ingreso, sin ningún tipo de ingreso; y 20 millones de personas que ni siquiera pueden permitirse una semana de vacaciones al año. Acabamos de pasar Semana Santa y 20 millones de personas no han podido irse de vacaciones. Y existen otros 20 millones de personas que no pueden afrontar gastos imprevistos. No sé si a usted, señor Montoro, se le ha roto en casa alguna vez la tele, la nevera o un ordenador. Pues hay 20 millones de personas a las que si les ocurriera esa contingencia no podrían afrontar el gasto. Podría continuar con muchos más datos, pero ustedes los conocen, por lo que no voy a insistir. A diferencia de usted, creo que en un debate de presupuestos se tiene que hablar más de cuestiones macros que ir cifra por cifra. -Ya sabe que a los economistas nos educaron para torturar estadísticas. Eso lo sabe usted, lo sé yo y mucha más gente, por lo que no tiene mucho sentido-. Sí tiene sentido repasar estas cifras para darnos cuenta de que son no solo dramáticas, sino que además son similares o incluso peores que las del año 2011. Y eso expresa una pregunta, ¿dónde está el efecto goteo? ¿Dónde está para toda esta ciudadanía, para las clases populares de nuestro país el beneficio del que ustedes hacen gala continuamente, la propaganda del crecimiento económico? ¿Cómo es posible que esto suceda, que haya una parte creciente de nuestra población estancada que no recibe ese crecimiento económico?


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Señor Montoro, creemos que no se trata solo de denunciar en los presupuestos los 5000 millones de euros de recortes que implica el techo de gasto, techo de gasto que, efectivamente, se aprobó en un pack de medidas por Ciudadanos, Partido Socialista y Partido Popular.

Por cierto, haré un breve paréntesis. Diputados del Partido Socialista, no quieren ustedes la moción de censura, no quieren ustedes explorar la posibilidad de un gobierno alternativo, pactaron ocho reales decretos fundamentales para que la política del Partido Popular siguiera adelante, fueron ustedes responsables de que Mariano Rajoy sea presidente y han dicho ustedes, al mismo tiempo que hacían todo eso, que van a ser implacables con el Partido Popular. Lo cierto es que no sé cuál es el nivel de miedo que tiene que tener el Partido Popular, pero sí les voy a decir una cosa: creo que lo que han dicho ustedes hoy suena bien, pero lo que les tenemos que decir es que conviertan las palabras en hechos, porque si no cometemos el error de decir en campaña que no y después convertirlo en un sí. (Aplausos).

Y este techo de gasto que nos ha traído aquí es, precisamente, el que expresa el modelo de sociedad al que conduce, un modelo de sociedad en el que es posible el crecimiento económico y la miseria microeconómica. Bonanza macroeconómica, miseria microeconómica, porque hay muchas formas de crecer y estos presupuestos apuestan por la misma vía que ha considerado el Partido Popular siempre: competir por la vía de los bajos salarios. Ese es el modelo de sociedad por el que apuesta el Partido Popular, sustituir un modelo de crecimiento basado en el endeudamiento privado -como bien ha dicho usted esta mañana- por un modelo de bajos salarios. Es muy fácil, el silogismo -por decirlo de alguna forma- que ustedes han utilizado es: cobramos menos, se vende más, se crea más empleo. Es a lo que ustedes han reducido la economía de nuestro país, pero se les olvida incluir que una de las hipótesis auxiliares implícitas en su argumento es que los precios tienen que bajar. ¿Y sabe usted que ha pasado? Que los salarios bajan y los precios no bajan. ¿Y qué ocurre cuando eso sucede? Que lo que se incrementa -y esto es pura contabilidad- son los márgenes de beneficio de las grandes empresas. Eso significa y eso explica muy bien cómo el peso de los salarios en la renta ha ido menguando sistemáticamente desde hace no años sino décadas en nuestro país, por apostar por un modelo de crecimiento verdaderamente terrible donde la clave son las reformas laborales. Las reformas laborales, en plural, la de 2012 y la de 2010, porque siguen el mismo camino cualitativo de reducir el poder de los sindicatos, el poder de la negociación colectiva.

Señor Montoro, explique a la sociedad cómo es posible que en un sector, por ejemplo, el de la hostelería, las camareras de piso estén cobrando unos cuantos euros por hora como resultado de las externalizaciones en un sector en el que, precisamente, ustedes salen a decir que es uno de los sectores boyantes de la economía y que están expresando el camino del Partido Popular para España. Es cierto que el turismo ha sido un motor fundamental de nuestra economía -nadie lo va a dudar-, pero explíquenos entonces si ese sector no ha estado en crisis cómo es posible que quienes antes trabajaban por unos salarios más o menos decentes -siempre criticables pero más o menos decentes- ahora tengan que estar con unas empresas externalizadas cobrando un par de euros a la hora. Este es el camino de las reformas laborales, es el camino de sus Presupuestos Generales del Estado. Creo que esta política -la de bajar salarios para crecer económicamente- explica que haya una parte de la población que se está viendo beneficiada: las grandes empresas, las empresas que se han beneficiado de las privatizaciones, las empresas que se benefician de las externalizaciones. En fin, una serie de redes de intermediarios empresariales que se benefician de todos estos procesos -reformas laborales, Presupuestos Generales del Estado que implican recortes, etcétera-, pero conducen al mismo tiempo no solo a un incremento brutal de la desigualdad, sino también a la generación de enormes contradicciones, porque no es posible sostener un país en el que la mayoría de la población se queda atrás, se queda fuera, se queda excluida, se queda marginada de los índices macroeconómicos. Por eso, no creo que sea una buena noticia decir que el crecimiento económico es alto. No, porque eso es una cifra y tenemos que vincularnos con las personas y, por lo tanto, como hay muchas formas diferentes de crecer hay que entrar en el detalle de esos números.

Por eso hemos dicho nosotros y nosotras, desde nuestro Grupo de Unidos Podemos, que en realidad ustedes no representan al pueblo español, y ustedes se lo toman a mal; lo entiendo, es legítimo, pero nosotros lo fundamentamos. Resulta que analizando estos Presupuestos Generales del Estado, estos recortes, esas reformas laborales, esas privatizaciones -más que privatizaciones vamos a decir expolios, como en el caso de AENA-, esos recortes en partidas fundamentales como la de violencia machista, en sanidad, en educación, esos incrementos del señor Trump para que defensa se vaya también por las nubes, es decir, estudiando de forma integral los presupuestos, se concluye que ustedes están beneficiando


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solo a unas pocas personas de nuestro país, y el reflejo concreto son operaciones de las que usted está muy orgulloso, aunque a veces le cueste tanto decirlo, como la amnistía fiscal. La amnistía fiscal es el resumen más claro de cómo este Gobierno, que es el mismo Gobierno al fin y al cabo, protege a delincuentes, introduce un sesgo y un incentivo perversísimo en términos morales que es: puedes delinquir, pero si eres millonario te podemos perdonar (Aplausos), mientras que si eres una persona con pocos recursos, la ley caerá brutalmente sobre ti.

Señor Montoro, estos son los sextos presupuestos que tengo oportunidad de debatir con usted. En todos los presupuestos hemos mantenido coherencia, y en este no va a ser menos. Cuando usted ha subido los impuestos, de mala gana, y lo ha hecho, además, subiendo los impuestos directos, se lo hemos reconocido, a diferencia de otros grupos, y usted ha llegado a reconocer ese hecho. Pues bien, ahora tenemos que decirle, señor Montoro, que parece un antisistema, si por sistema entendemos el artículo 31 de la Constitución española, que dice que el sistema fiscal debe ser progresivo, porque sus continuas reformas fiscales en conjunto conducen a un sistema en el que los impuestos directos pierden peso y lo ganan los indirectos. Usted sabe, señor Montoro, que su familia paga los mismos impuestos indirectos que la familia de un gran magnate español y que la familia de cualquier persona desempleada de nuestro país. Por eso son más injustos, y usted en conjunto está subiendo esos impuestos indirectos y reduciendo el peso de los directos; en definitiva, está haciendo nuestro sistema más regresivo, está yendo contra el espíritu y la letra de la propia Constitución española en la que se parapetan tantas veces. (Aplausos). Por eso son ustedes unos antisistema.

A ustedes les gusta también encorsetar las finanzas para aplicar su propia política, que ofrecen como una política tecnocrática neutral, cuando es profundamente ideológica. Por eso modificaron la Constitución, en su artículo 135, e incluyeron la Ley de Estabilidad Presupuestaria, crearon una Autoridad de responsabilidad fiscal... Han aplicado una serie de leyes para encorsetar las finanzas públicas. Muy bien, es su opción aunque estamos en contra, pero lo que no tiene sentido, señor Montoro, es que al mismo tiempo en este paquete de presupuestos ustedes sigan manteniendo un bloqueo sistemático a entidades y ayuntamientos que tienen superávit, que están reduciendo la deuda pública -que además generaron partidos como el Partido Popular-, pero que no pueden usar los superávit. Y no me diga que esto ha sido un error, porque esto ha sido una decisión política del Partido Popular. Todo esto es absolutamente incomprensible, si lo vemos desde abajo. Si lo vemos desde el punto de vista de esas grandes fortunas y grandes empresas que aprovechan esa oportunidad para promover privatizaciones en los ayuntamientos que van a ser su foco de negocio, la política del Partido Popular se entiende mucho mejor.

Termino ya. Señor Montoro, con ese mensaje usted ha hecho un retiro intelectual sobre la ideología. La ideología es un sistema de creencias que a veces es explícito y otras veces es implícito. Todo el mundo tiene ideología, incluso usted. El problema es que quien no es consciente de que tiene ideología se convierte en aún más peligroso, porque se cree por encima del bien y del mal. Nosotros lo que hacemos es ver el modelo de sociedad, la ideología que transmiten estos presupuestos. Nos preocupa eso, mucho más incluso que cualquier número, porque no queremos un país donde la gente tenga que ir a salto de mata juntando salarios para llegar a fin de semana. No queremos eso, no queremos ese tipo de modelo de sociedad, y estos presupuestos son el camino, paso a paso, hacia ese modelo que, de hecho, ya existe para una parte de la población. Señor Montoro, cuando mire los presupuestos, hágalo desde debajo de la mesa porque desde allí -y puede usted probar a hacerlo literalmente- se ve la realidad de una forma muy diferente a cuando uno está sentado o cuando uno está arriba. Pruebe a hacerlo para ver que los presupuestos son absolutamente injustos con la mayoría de este país, que es la mayoría que nosotros queremos representar porque somos esa parte del país.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea también, tiene la palabra el señor Mena Arca. (Rumores).

Silencio, señorías.

El señor MENA ARCA: Gracias, presidenta y buenas tardes a todos y a todas.

Señor Montoro, esta mañana usted nos ha cantado entre un fado portugués, cuando hablaba del déficit económico, y unas bulerías, cuando nos hablaba de la recuperación y del crecimiento económico, porque los presupuestos que ustedes nos presentan hoy son precisamente eso, un fado, un canto a la


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resignación. Decía Amália Rodrigues que un fado es todo lo que se dice y todo lo que no se puede decir. Ustedes lo que nos dicen son mentiras, literalmente mentiras, porque comparan lo ejecutado en el 2016 con lo presupuestado para el 2017 y prevén unas cifras de recaudación que, de cumplirse, serían los mayores ingresos tributarios de toda nuestra historia. Venden una recuperación tan débil que se les disuelve en las manos como un azucarillo, porque cada año de gobierno del Partido Popular supone cinco años de retroceso para el Estado del bienestar y, encima, señor Montoro, tienen ustedes la desvergüenza de venir aquí a decir que nos hemos ido de copas. Aquí, señor Montoro, quienes se han ido de copas han sido ustedes, pero con el dinero de todos los españoles. (Aplausos). Esos son, señor Montoro, los que se han ido de copas. Pero, sobre todo, estos presupuestos son lo que no dicen: se constata la vigencia de la triple alianza, confirman que los recortes no fueron políticas puntuales, sino una excusa para modificar todo el sistema y desnudan su doble discurso ante las órdenes de Bruselas. Obedecen en los recortes que maltratan a las clases populares, pero desobedecen en materia de asilo. Son ustedes así de clasistas. Además, aprovechan los presupuestos, con la adicional veintisiete, invadiendo nuevamente la autonomía municipal para impedir los procesos de remunicipalización de los ayuntamientos del cambio.

Ustedes tienen miedo porque cuando nosotras gobernamos demostramos que las cosas se pueden hacer de otra manera en beneficio del bien común. Hay alternativa y mis compañeros, Alberto Garzón y Alberto Montero lo han demostrado hoy: nosotros proponemos incrementar los ingresos, porque se puede, en más de 7500 millones de euros y proponemos la reducción del déficit con 7400 millones de euros que podríamos destinar a parar la hemorragia que ustedes provocan en el Estado del bienestar, destinarlo a impulsar la renta garantizada de ciudadanía; un auténtico plan estatal de vivienda que preserve la vivienda como un derecho y no sus recortes del 40 % desde el año 2012; un plan nacional de transición energética, la revaloración del 1,25 % y la garantía de ocupación para personas paradas de larga duración. Y para Cataluña, señores del Partido Popular, dejen de vender humo. Nuestra democracia y nuestro referéndum no tienen precio y menos el precio de sus falsas promesas. Nosotros velaremos por el corredor del Mediterráneo, velaremos también por que se ejecuten las partidas presupuestarias que vienen ustedes prometiendo cada año. Le pido, señor Montoro, que se suba usted en Cataluña a un tren de cercanías, que intenten llegar en tren a las Terres de l'Ebre, que soporten un día sí y otro también un entierro en Montcada i Reixac o en Sant Feliu de Llobregat por culpa de no soterrar la vía del tren, que se jueguen la vida en la N-340, que vean cada día el socavón de la vergüenza de la l'estasió de La Sagrera, que sufran el caos del aeropuerto del Prat, que se cabreen ante la estafa institucionalizada del Castor, que intenten hablar en catalán en un juzgado o que utilicen la red de carreteras en Tarragona o en Girona mientras pagamos peajes astronómicos. Y mientras pasa todo eso, desayunen cada día con las portadas de los diarios hablando de Bárcenas, de Rato, de Ignacio González, de Esperanza Aguirre, de los mensajes del ministro Catalá o de la citación como testigo del presidente Rajoy.

La señora PRESIDENTA: Señoría, tiene que terminar.

El señor MENA ARCA: Acabo, presidenta.

Y es que, señor Montoro y señores del Grupo Popular, si ustedes gobernasen con la misma profesionalidad con la que muchos de sus compañeros de partido nos han robado el dinero público, hoy España sería una de las primeras economías del mundo. (Aplausos). Así que, señores del Grupo Popular, lo mejor que ustedes podrían hacer por vergüenza y por dignidad es marcharse, dimitir. Como no lo harán, conjuntamente con toda la ciudadanía nosotros presentaremos una moción de censura, porque la corrupción se cura con más democracia y la moción de censura, señores socialistas, es un arma democrática que tiene el pueblo, no que tiene un grupo parlamentario, que tiene el pueblo, para revocar a uno de los Gobiernos más corruptos de toda la Unión Europea. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Finalmente, por el mismo grupo, tiene la palabra la señora Díaz Pérez por tiempo de dos minutos.

La señora DÍAZ PÉREZ: Señor Montoro, estos son los presupuestos de las mismas políticas fracasadas, son los presupuestos de los recortes gracias a los aliados de Ciudadanos y del PSOE, más de 5000 millones de euros; son los presupuestos de la corrupción, son los presupuestos al servicio de sus


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amigos. Pero lo peor, señor Montoro, es que estos presupuestos no sirven para dos cosas: para atender a las personas y para cambiar hacia el modelo productivo que precisa nuestro país.

Le voy a poner un ejemplo, señor Montoro. Usted, en el informe económico que asiste este presupuesto 'presume' de tener nada más y nada menos que 2,4 millones de personas en paro y 'presume' de recortar la prestación de desempleo. Señor Montoro, es una vergüenza que usted en este presupuesto reduzca 1300 millones de euros para las partidas de desempleo en este país; usted dice que lo hace porque baja el paro. Señor Montoro, mire estos datos (Muestra un documento), la tasa de cobertura del año 2010, casi el 80 %, ¿sabe cuál es hoy la tasa de cobertura de los parados y paradas en este país? Que uno de cada dos no tienen protección social. ¿Sabe lo que hace usted con estos presupuestos, señor Montoro? Dejar tirados a los que más lo necesitan. ¿Sabe lo que hace usted? Que los parados y paradas de este país paguen con sus recortes nada más y nada menos que el rescate a sus amigos, a la banca.

Señor Montoro, reduce las partidas de industria, reduce las partidas de energía. ¿Qué quieren ustedes, señor Montoro, que nuestros hijos y nuestras hijas sean los camareros y las camareras de Europa, profesión muy digna? Nosotras queremos ser los investigadores y las investigadoras de Europa. (Aplausos).

Y señor Rajoy, muy rápidamente; muy rápidamente. Yo soy gallega, usted también, ¿sabe usted a qué precio venden nuestros ganaderos la leche en Galicia? A 18 céntimos, señor Rajoy. ¿No siente vergüenza? Señor Rajoy, usted es de Pontevedra, yo soy de Ferrol, ¿sabe qué tengo que hacer para desplazarme en tren? Volar, porque no existe la línea ferroviaria desde mi casa a, por ejemplo, Vigo. Señor Rajoy, ¿sabe qué pasaría en Galicia si tuviéramos un nuevo Prestige con estos presupuestos? Que nos pasaría exactamente lo mismo, sufriríamos, como usted dijo, hilillos de plastilina, porque seguimos con las mismas partidas. Y finalmente, señor Rajoy, ¿usted sabe cómo están las rías gallegas? ¿Sabe cuánto consigna su jefe de política de Hacienda para las Rías Gallegas en Coruña, por ejemplo, donde precisan 48 millones de euros? Un millón de euros. Señor Rajoy, esto es una vergüenza.

Termino ya porque no tengo tiempo. Señor Rajoy, si usted tuviera dignidad, en un país normal hoy lo que haría sería presentar su dimisión por ser el jefe de una trama corrupta. (Aplausos). Y, señor Montoro, si usted tuviese dignidad, lo que haría también sería dimitir por presentar unos presupuestos al servicio de la corrupción. Y señor Hernando, que no está...

La señora PRESIDENTA: Señoría.

La señora DÍAZ PÉREZ: ... es una pena que con su intervención...

La señora PRESIDENTA: Señora Díaz.

La señora DÍAZ PÉREZ: ... no apoye la moción de censura que nuestro grupo propone.

La señora PRESIDENTA: Señora Díaz.

La señora DÍAZ PÉREZ: Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Señora Díaz, tenía que haber terminado.

Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, la verdad es que los portavoces, los representantes del Grupo de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, se han referido a unos presupuestos inexistentes. Después de escucharles, creo que no se los han leído; no tengo más respuesta que esta.

Primero, con las cifras en la mano, ¿son estos los presupuestos más sociales de la historia? ¿Qué quiere decir esto? ¿Que en la proporción de gasto que programan estos presupuestos el gasto social ocupa el mayor porcentaje? ¿Sí o no? Respóndanme a esto. Suben ustedes y hablan... (Risas). No sé de qué hablan, me he perdido hace tiempo. Estamos hablando de una cosa inexistente. Dicen: Ustedes son los representantes de la política de no sé qué, de la política de la otra, de la de más allá y de la contraria... Por eso llevamos tanto tiempo gobernando, debe de ser por eso. No lo entiendo realmente.


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El señor Hernando se refería al milagro económico del anterior Gobierno del Partido Popular. Vamos a ver, señoría, quien subía a esta tribuna a explicar y defender los Presupuestos Generales del Estado para el año 2004 fue un servidor. ¿No era yo? No, era otro el que subió; no subí aquí. A este país aquella política le estaba sentando muy bien. ¿No es verdad que en el año 1996 la renta per cápita en España era de 14 000 euros y hoy esa renta está en torno a los 26 000? ¿No es verdad? Hemos progresado, como esta mañana he dicho. ¿Es verdad o no es verdad? Ustedes suben aquí y descubren la vida misma; no la política, la vida misma. Les da igual. ¿Cómo van a reconocer que hay unos presupuestos sociales? ¡Pero si son las cifras! En todo caso, admito los reproches de lo otro: no se gastan más en inversión -como he dicho antes-; no se gasta más en lo que quieran, porque estamos dando prioridad social, y ustedes suben a criticar eso. ¿Ustedes qué representan? ¿Ustedes qué clase de política formulan? ¿Esa política a la que se referían? ¿A ustedes no les gusta que este sea un país de servicios? No, a ustedes lo que les gusta son los planes quinquenales. (Risas.-Aplausos). Eso es lo que les gustaría: vamos a producir tantas toneladas de acero, tanta metalurgia y queremos que todos los coches sean iguales. (Risas.-Aplausos). Eso es lo que les gustaría, señorías. Ese es su modelo, el que tienen en la cabeza y que cayó. ¿Saben cuando cayó el Muro de Berlín? (Risas). ¿Se acuerdan? (Risas). Se dio la circunstancia de que yo estuve allí unos meses antes; es la única vez que he estado en Berlín. Con eso se desplomó toda una filosofía política, la del comunismo, la del socialismo real. (Risas). Ustedes sacúdanselo, pero ahí tienen una mezcla interesante. (Aplausos). Eso es lo que destilan sus ideas. Ustedes suben aquí y dicen: Este país nunca ha conocido unos políticos semejantes. Pues menos mal, porque este país ha progresado mucho, pero mucho. Este es un gran país, un país que lo hace su gente, y la gente somos todos. Decía el señor Garzón: "¿A usted se le ha estropeado alguna vez la tele?" ¿A usted le han embargado alguna vez por no pagar los plazos de la tele? Este es un país que hemos hecho entre todos. Yo le pregunto eso. Esto de los plazos de la tele no saben ni lo que es (Risas.-Aplausos), cuando pagábamos los plazos de la tele con letras que salían del esfuerzo y del sacrificio de las familias españolas. Ustedes no han vivido este país. Es así, señora Bescansa. ¿O es que no hemos vivido en este país? ¿No somos este país? ¿No estamos representando a este país? ¿Es que no nos han votado los ciudadanos para que estemos en este Gobierno?

Ustedes vienen a dar unos calificativos. Por supuesto que son un grupo político -un partido político es otra cosa- (Risas), un grupo político que tiene una gran representación social, claro que la tienen. ¿Quién les está diciendo lo contrario? Claro que la tienen. Pero no son los únicos en esta Cámara, ni la vida política de España empieza con ustedes. ¿Qué están representando y qué están proyectando? Ustedes vienen a reinventar el país, antes de ustedes no existió la democracia en España, las instituciones no funcionan... Las instituciones funcionan en nuestro país, eso es lo que ha hecho que este país progrese, que este país sea un miembro de Europa, un miembro respetado en Europa, en esa construcción europea, que es de donde emana la obligación de la estabilidad presupuestaria. ¿Es que podemos construir Europa de otra manera? (La señora Villalobos Talero: Como Venezuela.-Risas.-Aplausos). Estamos construyendo una integración política en Europa. ¿Ustedes están a favor o en contra de esa integración política? El artículo 135 de la Constitución española lo que hace es incorporar a la Constitución el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Es exactamente lo que hace. Entre usted y mírelo en nuestra Constitución. Es exactamente lo que hace, incorporar el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Por eso lo que marca son objetivos recurrentes. A medida que en ese tratado se van marcando objetivos de estabilidad, se incorporan a nuestra Carta Magna. ¿De eso es de lo que ustedes están en contra? ¿Eso es lo que dicen que nos imponen? ¿Que nos impone quién? Ustedes creen en las teorías conspirativas de la historia (Risas), están en Juego de tronos y ese tipo de cosas, que a mí también me entretienen mucho, también me gustan mucho esas series (Aplausos), me lo paso bien. Pero el poder no es eso, el poder no tiene nada que ver con eso. Ustedes están en unas teorías conspirativas, como les digo, donde las instituciones son poseídas por seres extraños (Risas) en vez de serlo por personas normales que ofrecen en ellas lo mejor de sí mismas. Se equivocarán o no, pero ejercen esas funciones desde la más absoluta normalidad, como es España.

Ustedes hacen -además lo dejan ahí claro- un canto a la resignación. ¿Un presupuesto que está promoviendo la creación de más de 500 000 empleos al año es resignarse? Cada uno lo puede calificar de la manera más adecuada, pero yo diría que es más bien al contrario. ¿Hemos llegado a tener una recuperación económica absolutamente inclusiva en términos sociales? No, lo estoy diciendo desde esta mañana, que nos falta un recorrido, que ese recorrido es propio de la propia evolución económica de nuestro país, que el empleo tiene que mejorar, no es solo cuestión de cantidad, también es de calidad. Por


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eso traemos un presupuesto con una oferta pública de empleo. ¿Ustedes se oponen a la oferta pública de empleo? ¿Sí o no? No he oído nada, de esto no hablamos. ¿Ustedes se oponen a que las comunidades autónomas reciban esos 4400 millones de euros más y los dediquen a las políticas sociales? ¿Sí o no? No hablan de eso, suben a esta tribuna y cada uno suelta su arenga, por así decirlo, los demás le jalean, se ponen de pie: ¡qué bien has estado!, ¡has estado formidable!, ¡magnífico!, ¡le has dicho lo que le tenías que decir!... (Risas). Hagan ustedes el favor de centrar la cuestión, por qué no están de acuerdo con este presupuesto. ¿Porque lo presenta un Gobierno del Partido Popular? ¿Es eso, en resumen? Ese es el resumen del resumen. A ustedes les da igual, como si traemos la ley de caza (Risas), ustedes van a estar en contra, completamente en contra de todo lo que sea la iniciativa de un Gobierno del Partido Popular. Bien, si es una postura, muy legítima en democracia, pero no se sustenta en ninguna de las críticas que he escuchado aquí, desde la triple A... Eso de la triple A, ¿qué es?, ¿otra serie? (Risas y aplausos). ¿O alguien que se reúne en algún lugar recóndito de alguna montaña a urdir una conspiración? Este tipo de lenguaje es magnífico.

Señor Garzón, las miguitas son el bienestar de la gente, eso es lo que está garantizando estos presupuestos, con esos 307 000 millones de euros gastados en políticas sociales. A ustedes les pueden parecen pocos, pero no los subvaloren. Detrás de eso hay catorce millones de personas que reciben una prestación pública; detrás de eso hay millones de personas que envían a sus hijos a la escuela pública a recibir una educación que les abra a la igualdad de oportunidades; detrás de eso está el derecho a la vida en términos de financiar una sanidad pública. ¿Y eso les parece que realmente no vale nada la pena que traigamos a esta Cámara? ¿De eso es de lo que ustedes están en contra? ¿De qué? Es que no me he enterado de lo que hablaban en cuanto al modelo social, al modelo de no sé qué, de que va no se quién y el de más allá. Pero si estamos hablando de 307 000 millones de euros en esas políticas sociales, ¿ustedes no creen que eso va a la gente? Podrán subir a escenificar que todavía no es suficiente, pero no critiquen lo contrario, no critiquen los recortes -como le llaman- de 2016 que no afectaron a las políticas sociales. Suban a la tribuna y díganme una política social que hayamos reducido en 2016; suba a decir cuál es esa política social. (Rumores). No hemos reducido la política social, hemos renunciado a otro tipo de gastos.

Por lo demás, que ustedes están en contra de la estabilidad presupuestaria no me cabe ninguna duda. Eso sí que es filosofía. Ustedes están a favor del déficit público, que alguien pagará; no, no lo paga alguien, lo pagan los parados, lo pagan los que no tienen oportunidad para acceder a esos puestos de trabajo; esos son los que pagan ese déficit público (Aplausos), porque la factura la va a pasar en términos económicos ese déficit público. Por eso ustedes gobiernan instituciones importantes en España, y lo han dicho aquí muy claro: ustedes están cumpliendo la estabilidad presupuestaria porque hay una ley orgánica de estabilidad presupuestaria en España; si no la hubiera -lo han dejado claro-, ancha es Castilla. (Risas). Ese es su proyecto político. (Protestas). Su proyecto político es llegar a las instituciones y quebrar las instituciones. Ese es su proyecto político. (Protestas). De eso es de lo que hemos tenido experiencia. Luego hay que pagar el sueldo de esos funcionarios y de los funcionarios que prestan esos servicios sociales, y hay que pagar esos servicios sociales en forma de renta. ¿O de dónde se cree que viene esa renta? De los impuestos que se están generando. Por tanto, que ustedes son una amenaza para la estabilidad presupuestaria, eso ha quedado patente en el debate de una manera clarísima. (Aplausos).

También quiero explicarle que gracias a la regla de gasto que se contiene, que es una derivada de la gobernanza europea incluida en la Ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, hoy tenemos miles de administraciones saneadas, equilibradas en España. Esa regla de gasto no dice que no se pueda gastar más que el año anterior, lo que limita es el incremento de gasto, eso es lo que hace. Pero a ustedes que les limiten el incremento de gasto les pone de los nervios (Rumores) en términos de ley. ¿Quieren decirme ustedes cómo encaja en un proyecto europeo y en una integración económica, en una unión económica y monetaria -¿se lo imaginan?- que cada país no se atuviera a una regla de gobernanza? ¿A qué daría lugar? A lo que ya hemos visto que ha pasado en determinados países, que ha habido que intervenirlos. La intervención significa que esta Cámara tiene que facilitar los recursos financieros, que ponen los españoles. Hubo una vicepresidenta del Gobierno que desde esta tribuna llegó a decir que realmente financiar el primer rescate de Grecia sería un buen negocio para los españoles porque nos lo iban a devolver con intereses. Eso se llegó a decir en esta Cámara. Cuando se incumplen esas reglas de gobernanza europeas, realmente estamos provocando un grave deterioro al proyecto de integración europea. Eso es lo que ustedes, en ese resumen que hacen -ciertamente de contenido interesante-, dicen que es la ideología. Claro que tienen una ideología, una ideología bastante


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anti-Europa. ¡Si el señor Iglesias se ha ido en las elecciones francesas a apoyar a un candidato que estaba proclamando desde la izquierda la salida de Francia de Europa! ¿O no es eso? (El señor Errejón Galván pronuncia palabras que no se perciben). ¿No hacía eso? (Rumores). No nos hemos enterado los demás. (Rumores). No, no hacía eso, no estaba amenazando el proyecto europeo. Ustedes lo que no tienen son ideas; ideología sí, esa que se resume en una ideología antisistema, antiglobalización, anti, anti, anti. (Rumores.-Protestas). Uno nace para ser anti, pero ser anti algún día hará...

La señora PRESIDENTA: Un segundo, señor Montoro.

Señorías, no les llamo la atención uno a uno, pero se escucha perfectamente desde aquí lo que dicen. Así que, por favor, les ruego a todos silencio, que escuchen al orador, y respeto para todos los oradores.

Adelante, señor Montoro.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Gracias.

Menos mal que yo no escucho lo que dicen. (Risas). Yo a lo mío.

La señora PRESIDENTA: Es difícil escuchar y hablar, señor Montoro, pero yo solo escucho.

Muchas gracias.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Gracias, presidenta.

Si me lo imagino. (Risas). Decía que claro que tienen una ideología, ideas muchas no tienen, pero su ideología es anti. Ustedes han llegado a este Parlamento para ser anti, antitodo, y tienen su propia pugna ideológica -allá ustedes- muy legítima, por supuesto, pero no nieguen la realidad. No existe una bonanza macro -como la han llamado- y una miseria micro. Eso es imposible. La macro la hacen las personas cuando consumen, cuando invierten, cuando ahorran. Claro que todavía tenemos -ya se lo he dicho- un problema derivado de esa falta de empleo, porque para España figurar en esos indicadores de pobreza relativa tan elevados es un problema. Claro que lo es, el Gobierno lo reconoce así. Por eso insistimos en que tenemos que crecer y crear empleo, por eso insistimos en que tenemos que tener todas las administraciones unos programas de integración social, por eso, para que realmente podamos decir que estamos viviendo cada vez una recuperación económica más inclusiva. Pero no existe eso de la macro que va muy bien y la micro que no va. Eso no existe, lo que sí existe es que tenemos que tener una sociedad cada vez más integradora, una sociedad de mayor igualdad de oportunidades. Esa es la sociedad del empleo, es la sociedad que crea igualdad de oportunidades para todos, esa es la sociedad donde las instituciones funcionan, donde la ilegalidad se persigue y donde realmente nadie, ningún poder económico ni político pueda tener hegemonía sobre la ley. Eso es la democracia, eso es el Estado de derecho. Por eso invito a sus señorías, presentes aquí por primera vez en un debate de Presupuestos Generales del Estado, a que reflexionen, reconsideren y utilicen con propiedad sus afirmaciones, sus aseveraciones. No se trata de redistribuir el tiempo entre más oradores, sino de esperar a que alguien diga algo (Risas.-Aplausos). No digo que alguien diga algo con sensatez y con contenido, que a lo mejor es pedir mucho, sino que alguien suba y diga algo que no sea lo que ya escuchábamos en Europa en los años sesenta. El Muro de Berlín cayó a finales de los ochenta; ese muro significó el triunfo de la libertad, de la democracia y del respeto. (Aplausos). La caída de ese muro permitió avanzar en la integración europea.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor Montero.

El señor MONTERO SOLER: Señor Montoro, de verdad que no necesitaba emplear tanto tiempo para decir todo lo que ha dicho. Yo pensaba que, al menos, iba a defender sus presupuestos, pero veo que no, veo que sigue sin entrar a responder a un elemento que es fundamental, que depende esencialmente de usted y sobre el que sigue sin decir absolutamente nada, que es la brecha fiscal que nos separa de Europa y que permitiría que este país tuviera otros presupuestos, otro proyecto y otro horizonte distinto al que usted nos plantea. Se centra exclusivamente en el gasto y se olvida de algo que es de su exclusiva responsabilidad: los ingresos. Así que deje de remontarse al Muro de Berlín, a mayo del sesenta o a Latinoamérica y centre su discurso allí donde tiene que hacerlo: en los ingresos. (Aplausos).

Por otro lado, si el gasto social ha ido subiendo en este país, ha sido esencialmente porque hay un mecanismo automático de reconocimiento de derecho que son las pensiones públicas. Y como ese gasto ha ido subiendo y a ustedes les preocupa, ha articulado mecanismos para contención del crecimiento del


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gasto de las pensiones públicas. La mejoría macroeconómica se traduce en términos microeconómicos en que los pensionistas de este país van a perder poder adquisitivo este próximo año. No me diga que no porque entonces vamos a tener que cuestionar hasta sus conocimientos básicos en aritmética.

Respecto de la cuestión del empleo, deje de repetir las cifras del número de empleos, deje de repetirlas porque no tienen credibilidad ninguna. Le doy otra cifra: el número total de horas efectivas semanales trabajadas en este país el primer trimestre de 2011 fue de 634 918; el número de horas efectivas semanales trabajadas en el primer trimestre de 2017 es de 609 969, casi 25 000 horas de trabajo menos para 500 000 empleos más. ¡Están repartiendo la miseria! Y sobre eso articulan un discurso. (Aplausos). Están repartiendo y segmentando el empleo; precarizando el empleo. En enero de 2012 la duración media de un contrato era de 66 días; en marzo de 2017 es de 54 días. Señor Montoro, los contratos de menos de siete días en enero de 2012 eran el 20 %; en marzo de 2017, el 25 %. Mire la tablet, busque los datos y ahí los va a encontrar, no son los míos, son los de todos, los de Instituto Nacional de Estadística.

Señora presidenta, ¿aún tengo tiempo o es compartido?

La señora PRESIDENTA: Señoría, tienen el tiempo que ustedes han pedido, y es que hablaría usted solo.

El señor MONTERO SOLER: No, no; le preguntaba...

La señora PRESIDENTA: Señoría, los servicios de la Cámara han informado a la Presidencia que intervendría exclusivamente el señor Montero, que creo que es usted. Si quiere dejar de hacer uso de la palabra, queda un minuto y treinta y cuatro segundos.

El señor MONTERO SOLER: Sigo yo, no se preocupe. (Risas).

Bonanza macro y miseria micro. Léase los últimos datos de la encuesta de condiciones de vida: incremento de los salarios medios en este país y la tasa de pobreza sigue sin reducirse. ¿Cómo se explica eso, señor Montoro? ¿Me puede explicar a mí cómo se explica esa situación?

Igualdad de oportunidades. Tiene -no sé cómo decirlo-, tiene tela que venga a hablar de igualdad de oportunidades el día que sabemos que el nivel de gasto en educación en este país es el más bajo de los últimos veinte años. ¿Y habla de igualdad de oportunidades cuando están recortando el gasto en educación, que es la principal fuente de generación de igualdad de oportunidades? ¿Quiere saber en qué partidas sociales se ha recortado en esos acuerdos de no disponibilidad? Esos acuerdos de no disponibilidad en otras partidas presupuestarias distintas a las sociales hubieran permitido destinar esos 5000 millones, por ejemplo, a ese cincuenta y tantos por ciento de desempleados que no tienen ninguna prestación. Eso se llama coste de oportunidad, señor Montoro. Si usted deja de gastar, evidentemente no gasta. Pero si ve que puede dejar de gastar ahí, gástelo allá donde lo necesitan, y donde lo necesitamos en este momento es en un plan para garantizar las rentas y las condiciones de vida de los desempleados de este país que no perciben ningún tipo de remuneración.

¿Por qué no estamos de acuerdo con los Presupuestos Generales del Estado, señor Montoro? No es porque los presente usted ni porque le tenga una especial aversión, que no es el caso, y no es porque los presente su partido -que también habría que discutir si es un partido político-, sino básicamente porque no son los presupuestos que este país necesita.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Gracias, señora presidenta.

La creación de empleo ha permitido recuperar en España el 72 % del empleo indefinido destruido por la crisis. Durante la crisis se destruyeron 3 600 000 empleos, de los cuales 944 000 eran empleos indefinidos. Se han recuperado 683 000 empleos indefinidos en España, el 72 %. Y tan solo se ha recuperado el 33 % del empleo temporal. Por lo tanto, eso es así. Eso es lo que está marcando nuestra identificación del empleo. Ese es el avance que se está produciendo en nuestro país. La creación de empleo recuperado radica fundamentalmente en el sector privado. Prácticamente el 96,4 % lo han creado las empresas y los autónomos en nuestro país. Por lo demás, negar esto es negar la más clara evidencia y, además, de cada empleo ya existente en España más de las tres cuartas partes son empleos indefinidos. Por tanto, eso es así, dentro de lo que es una economía de servicios donde realmente también la


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temporalidad en España tiende a ser superior a la de otras economías que tienen menos servicios y que a partir de ahí pueden amparar mayores tasas de temporalidad. Pero eso es lo que está ocurriendo. Por tanto, decir que no se está creando empleo y que no se está creando empleo indefinido es negar la evidencia de las estadísticas más fundamentales como acaba de hacer su señoría. Pregúntese su señoría si a su formación política le interesa la realidad de la creación de empleo. Eso es lo que se tiene que preguntar, no negarla. ¿Pero cómo la niega? Usted podrá decir que quiere un empleo de más calidad, pero no podrá negar que efectivamente eso está ocurriendo y que el empleo que se está creando es de carácter indefinido.

Igual que ha hecho, ha subido, el mismo día dice, que se publica que el gasto en educación es el inferior de la historia. ¿Pero dónde está eso? ¡Si lo he leído! ¿Cuál es el gasto total en educación programado para 2017? Esos 46 000 millones de euros. ¿Pero usted con qué se está comparando? ¿Con la historia? Si eso es un gasto superior al de antes de la crisis del año 2007. Por tanto, ¿de qué está hablando? Creo que ustedes pintan una realidad que entienden que les conviene políticamente, pero no mantienen un debate mínimamente serio sobre los Presupuestos Generales del Estado. Insisto, ¿ustedes apoyan el carácter social de estos presupuestos? No, lo niegan. (Risas). Está bien y yo se lo acepto desde un prejuicio ideológico, pero a ustedes no les interesa el debate de la realidad social, cómo podamos medirla en nuestro país en términos europeos. (El señor Montero Soler hace signos negativos).

Fiscalidad. Este año vamos a tener la mayor recaudación de la historia de España. Nunca habíamos recaudado tanto con ese producto interior bruto que va a ser el de la precrisis y, por tanto, eso es con la recaudación. Ustedes dicen que tendríamos que recaudar mucho más. Claro, ya sé cómo, ustedes dicen: subiendo los impuestos. ¿Sabe por qué decían que en el año pasado se ha incrementado tan poco la recaudación en relación con la actividad económica? ¡Porque hemos bajado los impuestos! Lo hemos dejado, hablé de ello esta mañana, en 12 300 millones de euros. Más de 8000 millones de euros hemos bajado entre el año 2015 y el año 2016 el impuesto sobre la renta de las personas físicas. Ustedes están en contra de que bajemos los impuestos, pero no a los ricos, como dicen, y así ya está resuelto. ¡Y luego no hablan de ideología! ¡Pero si se lo he dicho antes y se lo he dicho a los representantes de los otros grupos políticos! Se lo hemos bajado a los trabajadores de este país, se lo hemos bajado a los que menos renta tienen de este país, que están pagando casi un 25 % menos de IRPF que en el año 2011. Esa es la realidad y esa realidad a ustedes políticamente no les conviene. Lo entiendo, la vida misma, pero no suban ahora aquí a defender unas estadísticas que no sé ni de dónde las sacan. Léanse el contenido de los Presupuestos Generales del Estado, el programa de estabilidad que acabamos de enviar a Bruselas para ver la programación y la previsión del total del gasto en nuestro país y reconozcan -y reconozcan- que hay Gobiernos que pueden compatibilizar la sensibilidad social con los elementos fundamentales que impulsen la recuperación económica y la creación de empleo. ¿Sabe cuál es ese elemento, todos esos factores? La confianza que inspira un país, y que esa confianza esté presente y vaya a más es responsabilidad de todos. Debería ser su responsabilidad como formación política, con independencia de su ideología.

Gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana tiene la palabra el señor Tardà i Coma.

El señor TARDÀ I COMA: Gracias, señora presidenta.

Señorías, estos presupuestos son la radiografía del fracaso de un Gobierno, pero también de la oligarquía española. Hablo del fracaso de José María Entrecanales, Acciona; de Florentino Pérez, ACS; de la familia Botín, Banco de Santander; de Francisco González, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria; de Rafael del Pino, Ferrovial; de Ignacio Sánchez, Iberdrola; de Isidro Fainé, La Caixa; de Antonio Brufau, Repsol; de César Alierta, Telefónica y de otros, incapaces de adaptarse con éxito a la globalización, una globalización que produjo una nueva división mundial del trabajo, que benefició a los países con alta tecnología, pero también a los países con bajos costos laborales, fiscales y medioambientales. El Reino de España se quedó entonces en tierra de nadie y para hacer viable económicamente una sociedad, para crear empleo, para evitar tantos sufrimientos, es importante no quedarse en tierra de nadie, sino en tierra de aquellos que han sido capaces de ser competitivos en el mundo del capitalismo global. Para ello se requieren tres condiciones. Primera, pensar en el bien común. Segunda, tener como principio moral la idea del retorno de la riqueza a la sociedad mediante una fiscalidad justa y las cotizaciones a la Seguridad


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Social a través del trabajo. Y tercera -esta condición es fundamental-, una ética de respeto a la res pública y a las personas.

Este no es el escenario español porque está dominado por una oligarquía financiera y especulativa, sin dimensión productiva y tecnológica y sobre todo profundamente codiciosa, una oligarquía resultado de una privatización, la privatización de las grandes empresas, hecha con criterios de amiguismo, de clientelismo político. ¡Vaya!, el embrión de los negocios del palco del Bernabéu y uste, señor Montoro, sabe de lo que le estoy hablando porque estaba allí. Usted estaba allí en el momento del parto de esta nueva oligarquía española; de hecho, era secretario de Estado de Economía del Gobierno Aznar, momento en que Campsa se tornó en Repsol, Telefónica en Movistar, el Banco Exterior de España en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y las grandes constructoras alcanzaron sus dimensiones actuales, de la misma manera que las compañías eléctricas se fundieron en Endesa. Todo en comandita: Aznar-Rato, Aznar-Rato, Rato, Rato y usted. Corrupción. Y aunque nuestro modelo, el modelo de los republicanos, el que nosotros seguiremos para construir la república de Cataluña, es el de los países del norte de Europa, es de interés -no me lo negarán- hacer un pequeño escarceo, un pequeño viaje, un cierto paralelismo entre dos realidades muy semejantes, aunque muy distintas y muy alejadas geográficamente, como son el Estado español y Corea. Fíjense qué similitudes. En el año 1988 Juegos Olímpicos de Seúl, cuatro años más tarde Juegos Olímpicos de Barcelona. Los dos Estados, la República de Corea y el Estado español, habían vivido pasados semejantes: guerra civil, dictadura y regímenes militares que construyeron grandes grupos industriales públicos. Fíjense, en el año 1989, en el momento de las privatizaciones, el PIB español era el 70 % superior al PIB coreano. Veinticinco años después de la globalización el PIB coreano es superior al PIB español y en Corea presentan un listado de empresas de alta tecnología, empresas que exportan a todo el mundo -Hyundai, Kia, Samsung, etcétera-. Comparen ustedes la realidad de Corea con la oligarquía española. En este listado de empresas que les he leído al principio, la flor y nata del capitalismo español, no hay ni una sola empresa comparable a Google, Alstom, Sony, Siemens, etcétera y un número de patentes ridículo. O sea, ningún salto tecnológico ni productivo. Eso sí, convertidos paradójicamente en una secta -por no decir otra palabra fea-, una verdadera secta contra la competitividad. Resultado, los bancos españoles imponen los créditos más altos de la zona euro; sus eléctricas, las tarifas más altas de Europa y sus constructoras actúan como un cártel para repartirse los grandes contratos del Estado. (Aplausos). Corrupción. Corrupción.

Estos presupuestos, señor Montoro, son los presupuestos de esta gente, a los cuales usted sirve. Digo que son unos presupuestos radiografía de una gran mentira porque los recortes -sus recortes, ya de años- no son solo fruto de la falta de recursos económicos, también son fruto de una opción política que apuesta por recortar derechos a las clases populares antes que hacer pagar a los ricos. Los ricos, señor Montoro, sí, no se ría. Los ricos son los que llenan y llenaron los sobres del señor Bárcenas. (Aplausos). Estos, los que antes he mencionado. Es más, son los que deciden cuándo hay que construir una autopista, cuándo hay que construir un depósito de gas, dónde, bajo qué cláusulas y condiciones y además se aseguran -fíjese qué capitalistas- que en caso de pérdidas el Estado pueda acudir en su ayuda. En sus presupuestos aparecen partidas para rescatar las autopistas radiales de Madrid. Empresas que además son las que les tienen acogotados.

Y frente a esta mentira -la de sus presupuestos- se alza una verdad. ¿Cuál es la verdad? Pues que después de joder la vida a millones de personas -y perdonen la expresión pero me sale de las entrañas-, después de joder la vida a millones de personas mandándolas al paro, desahuciándolas a cuenta y con la excusa de la deuda, resulta que esta deuda ya alcanza un billón con be de Bárcenas. De manera que todo ello, debería reconocerlo usted, esconde grandes pufos de la gestión de los Gobiernos españoles -de la derecha y por desgracia también algunos pufos de la socialdemocracia española-. Por ejemplo, 62 000 millones de rescate a los bancos, buena parte de los cuales no serán devueltos; de hecho, no se ha devuelto todavía ni el 10 %. Hay 24 000 millones de deuda Adif-Renfe para pagar alta velocidad a ninguna parte, 30 000 millones de deuda al oligopolio de las cinco grandes empresas eléctricas, las que tan generosamente cuidan a los exministros de los Gobiernos españoles, empresas que solo en los últimos quince años -atención al dato- han obtenido un beneficio de 45 000 millones, deuda eléctrica ilegítima, porque de hecho, ha ido destinada a pagar beneficios de un oligopolio. Por supuesto, señor Montoro, obviando los 40.000 millones de energía que España importa cada año, los 800 millones en bonos de emisión de contaminación generada por las energías fósiles y obviando que el ahorro provocado por las energías renovables es superior a la inversión requerida para su despliegue. Pese a ello, presupuesto tras presupuesto, ustedes han ido arruinando a 55 000 familias que, animados por el Estado, habían apostado


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por las renovables. ¿Y todo por qué? Todo para satisfacer el apetito de la acumulación de capital de las cinco grandes empresas, que venden, repito, la electricidad, la energía a precios imposibles, poniendo en jaque la viabilidad económica del Estado español. Corrupción; esto es también corrupción.

A pesar de que usted nos venga aquí con aires petulantes, porque usted es muy campechano; incluso diría... Bien, no lo digo. ¡Que Satanás nos libre de los campechanos, que aquí hemos tenido alguno! Usted es muy campechano, ciertamente con un aire divertido, pues suba aquí y diga que no es cierto o que no nos merecemos este aire un tanto chulesco: yo aquí soy el protagonista del cuarto año triunfal del crecimiento del PIB más alto de la Unión Europea. (Risas). Porque en el fondo usted está sacando pecho de esto, y me parece que es un tanto ridículo. (Aplausos). No sé si usted incluso debería ser tan extrovertido y un tanto chulesco -entrecomillado, sin tener voluntad de ofender-, porque su presupuesto, al margen de ser una radiografía de la mentira, también es una radiografía del fracaso. ¿O acaso no son un fracaso los 10 000 millones de déficit de las pensiones, que revelan su incapacidad para crear empleo de calidad? Porque usted no me negará que ha universalizado los salarios bajos. Nunca había habido en el Estado español tantos contratos a tiempo parcial, nunca había habido tanta precariedad y nunca había habido tantos autónomos viviendo en la miseria, o sea que usted, por un lado, gracias a su criminal -entre comillado otra vez, por supuesto- reforma laboral, lo que ha hecho es crear una nueva clase social, una nueva clase de asalariados que podríamos llamar el precariado, que además con sus políticas presupuestarias pretenden consolidar. Yo me pregunto: si es cierto que se ha incrementado el empleo y que han descendido las prestaciones por desempleo, ¿no sería el momento de hacer una gran inversión en políticas activas de empleo? Porque lo que creo que nadie podrá negarnos es que no hay futuro si no se garantiza a los trabajadores la preparación necesaria para encontrar trabajo, si se ha perdido, o mantenerlo, si se ha encontrado. Creo que es el momento de dar un impulso a las políticas activas de empleo. Usted, además de ser el brazo ejecutor del nacimiento de este precariado, también es el responsable de universalizar, de extender, esta clase social, la de los autónomos, que suman a su explotación la falta de derechos. Y sé de lo que hablo porque ya en el año 2004 Esquerra Republicana presentó iniciativas en este Congreso de los Diputados para intentar asimilar los derechos de los trabajadores autónomos al resto de trabajadores, y ciertamente se aprobó, pero el Partido Popular y el Partido Socialista siempre vetaron la creación de la ponencia al respecto.

Y una cosa, señor Montoro, lleva a la otra: clases populares castigadas por una fiscalidad propia de los servidores de la oligarquía. Ustedes lo que hacen no es otra cosa que castigar las rentas del trabajo, que son fruto del esfuerzo de los trabajadores y, por otro lado, beneficiar a las rentas del capital, más allá del debate vergonzante de cómo y de qué manera se resisten a acabar, por ejemplo, con las sicavs para que los que más tienen tributen menos.

En definitiva, señor Montoro, con su fórmula que viene aplicando desde hace años, que no es otra que la de que quienes sufren los recortes paguen a la vez la factura de la crisis, el más tonto hace relojes; con esta fórmula, el más tonto hace relojes, porque lo suyo no tiene mérito: salir de la crisis, señor Montoro, sacrificando generaciones, sacrificando generaciones, además de ser profundamente injusto es muy reaccionario y, de hecho, es de un clasismo enorme, nos retrotrae a etapas de la historia en las que los sátrapas, para resolver problemas políticos o crisis económicas, enviaban a los campesinos y a los obreros a ser carne de cañón en los conflictos bélicos. Salir de la crisis sacrificando a millones de personas, ¿qué mérito tiene? Díganos usted qué mérito tiene. Y para muestra de su clasismo, un botón: incremento del gasto social, 1,7 %, incremento del presupuesto militar, 30 %. Van a gastar en proyectos especiales de modernización del ejército cerca de 2000 millones, o sea, lo que se estima necesario para garantizar el derecho subjetivo a recibir una prestación, Ley de dependencia, si la persona no tiene suficiente autonomía personal; no se podrá combatir la pobreza infantil que ya alcanza el 30 % o, por ejemplo, no se podrá dar respuesta a los miles de refugiados que deberíamos acoger -y esto no lo denuncia Esquerra Republicana, lo denuncia Amnistía Internacional-.

Solo por esos tres casos que le he recordado ahora ya se justifica la presentación de esta enmienda a la totalidad, pero es que, además, usted nunca ha tenido la honestidad -comillas otra vez- suficiente como para hablar claro. Suba aquí y diga: Los recortes sociales se llevan a cabo también para pagar los 30 000 millones de deuda militar. Que se sepa, que lo sepa todo el mundo: roban la vida, roban el futuro a las nuevas generaciones para pagar los proyectos armamentísticos iniciados por un tal Pedro Morenés, ¿se acuerdan?, secretario de Estado de Defensa de un Gobierno de Aznar, que luego fue ministro de Defensa y, previamente, accionista de una empresa del sector de la fabricación de armamento. Así funciona, señorías, que lo sepa la gente, así funciona la corrupción legal, la corrupción de las puertas


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giratorias que pagamos en forma de deuda y que pagamos en forma de recortes en estos presupuestos y en los anteriores.

Además, también creo que hay que decirle -con todo respeto, pero a la cara- que su presupuesto no solamente es una radiografía de la mentira, del fracaso, sino también de la estupidez; de la estupidez del nuevo rico. Porque, dígame usted, ¿por qué la mitad de la inversión en infraestructuras tiene que ir dedicada a la alta velocidad? No hay mayor estupidez que la del nuevo rico: kilómetros y kilómetros de alta velocidad para los que no hay ni siquiera el tráfico suficiente para cubrir los gastos de explotación; se engaña a la población haciendo creer que ejerce un papel multiplicador de la actividad económica, cuando sería la misma que ejercería la inversión en tecnología y desarrollo, y simulando una falsa funcionalidad, una falsa modernidad, en detrimento de las inversiones en cercanías para desplazar a centenares de miles de personas diariamente, y esto sí que tiene una plasmación económica inmediata y diaria. ¿Y por qué lo hacen ustedes? Lo hacen por la misma razón por la que Franco construía pantanos, para satisfacer a las grandes constructoras, a los grupos de capital que viven del Boletín Oficial del Estado. (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Un segundo, señoría, un segundo. Señorías, guarden silencio, por favor. (Pausa).

El señor TARDÀ I COMA: Su presupuesto además, señor Montoro, es una radiografía de la ausencia de modernidad -ausencia de modernidad- porque nos alejamos peligrosamente de la media comunitaria en I+D+i, solo el 1,2 % del PIB, por debajo de Hungría, por debajo de Irlanda, por debajo de Polonia; solo el 1,2 % del PIB, cuando el objetivo europeo es el 2 %. ¿Y qué mensaje envían ustedes a la sociedad, a los centros de investigación, a los centros tecnológicos, a las universidades? Podéis endeudaros, esta es la solución. Y yo le pregunto: ¿cómo piensa competir con las grandes economías europeas? ¿Qué planes de economía de futuro tiene para el Estado español? ¿Cómo encarará los retos del siglo XXI? Porque su modelo productivo no va a garantizar la sostenibilidad del modelo social, y esto lo veremos próximamente, que lo sepa todo el mundo, lo veremos ante la quiebra del sistema público de pensiones. Y usted ha puesto en estrés de resistencia al sistema educativo y al sistema sanitario, en definitiva, jóvenes sin futuro y escasas posibilidades de conquistar en los próximos años, a no ser que ustedes se vayan, un nuevo derecho de ciudadanía, un nuevo derecho subjetivo de ciudadanía, que no es otro que el derecho a la vivienda.

De manera que exclusión social, jungla, sociedades convertidas en el reino del 'sálvese quien pueda', a esto es a lo que nos lleva su modelo, porque ustedes ¿qué están esperando? Están esperando una nueva coyuntura alcista para poder reproducir burbujas especulativas; además porque ustedes expulsan la economía productiva. Buena prueba de ello es el maltrato que reciben las pymes y los autónomos, dificultando el acceso de las pymes a la contratación pública, permitiendo que los grandes lotes que ganan las grandes empresas se subcontraten a precios de explotación de las pymes que no participan de los beneficios, tolerando la morosidad de las grandes empresas con las pymes y cargando la economía productiva de las pymes y de los autónomos con una fiscalidad mayor que las especulativas.

Y no me venga, señor Montoro, con que los éxitos de la exportación española son extraordinarios porque buena parte de este éxito se fundamenta en las exportaciones catalanas, el 25 % del total, y ¿sabe por qué esto es así? Porque en Cataluña no nos hemos sentado a esperar el cambio de ciclo económico. Se produjo una revolución silenciosa al producir nuevos productos de media y alta tecnología, ganar nuevos mercados para ganar cuota internacional, todo ello sin la ayuda del Estado; es más, todo ello teniendo al Estado en contra. Y si quiere un ejemplo, le diré que ustedes son el hazmerreír de Europa ahora porque ustedes han boicoteado un viaje de empresarios de Flandes y de empresarios catalanes a Marruecos porque iba encabezado por el presidente de Cataluña Carles Puigdemont. (Aplausos). Nacionalismo de campanario, nacionalismo de arcabuz, hijo de la catalanofobia, ¿o no se acuerda de cuando usted formaba parte del grupo de dirigentes del Partido Popular que, ante la posible compra de Endesa, clamaban en todos los medios de comunicación que antes alemana que catalana? La señora Esperanza Aguirre y otros compañeros de su partido.

Pues bien, sepa usted que a pesar de tener un Estado en contra, hemos superado por primera vez en la historia de Cataluña la dependencia secular de Cataluña del mercado español, por primera vez, con lo cual este argumento que se ha utilizado históricamente ahora ya no podrán darlo; es más, creo que usted comprenderá la trascendencia de este dato. Lo cual nos lleva a pensar que tiene la misma importancia que cuando se perdieron las colonias de Ultramar, que ciertamente fue un momento de crisis para las


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manufacturas catalanas en la medida en que el mercado español se redujo a las fronteras peninsulares. Así pues, ustedes quédense con su nacionalismo de campanario, de arcabuz y sobre todo autolesivo.

Otro ejemplo: ustedes se resisten a integrarse -fíjense qué modernos son- en el sistema europeo de patentes porque los idiomas de este sistema son el francés, el inglés y el alemán. Y luego tienen la caradura de decirnos a los catalanes que el nacionalismo se cura viajando. (Risas.-Aplausos). ¡Pero si ustedes son los campeones del hidalguismo, los campeones del numantinismo, los campeones de la honra sin barcos! (Risas). Sí, sí. Ría, ría, pero ustedes son así de carcas y de nacionalistas. Por ello le digo también que sus presupuestos son una radiografía de la España centralista. Ustedes no han entendido nada, absolutamente nada; es más, cuando se configuró el Estado compuesto de las autonomías, para ustedes fue como si les arrancaran una muela; de hecho, todavía no se lo creen. Un par de ejemplos que la sociedad catalana entiende perfectamente: Museo del Prado y Museo Reina Sofía, 84 millones en el presupuesto; todos los museos catalanes -y cualquier comunidad autónoma podría decir lo mismo-, 3 700 000 euros; Instituto Cervantes, 121 millones; Institut Ramon Llull, que acoge instituciones de Catalunya, Illes Balears y Pais Valencià, menos de 300 000 euros. Les recuerdo que una cuarta parte de la población del Estado español vive en territorios de habla catalana. Es un desprecio absoluto, un desconocimiento no sé si deliberado o producto de su catalanofobia porque, de hecho, ustedes son producto de la historia. Como España no tuvo enemigos exteriores, se inventó enemigos interiores. ¿Quiénes? Los catalanes. Ya sabemos cuál es su cultura política y de dónde vienen.

Se niegan todavía, después de años y de sentencias del Tribunal Constitucional, a territorializar el 0,7 del IRPF para finalidades sociales, las becas, las políticas activas de empleo e incluso los fondos de inmigración. Es evidente que usted no puede presumir de este presupuesto; de hecho, no puede presumir de un presupuesto de 318 000 millones, de los cuales solamente puede invertir 12 000. Han sido incapaces de acabar con la burocracia del aparato estatal. Cuando nos acusan a las comunidades autónomas de estar sobredimensionadas, ustedes todavía mantienen ministerios absolutamente inútiles como el Ministerio de Educación y Cultura -lo siento, ministro de Educación-, sí, es un ministerio absolutamente inútil, como el de Sanidad. De manera que ustedes no pueden dar lecciones. Es incomprensible cómo mantienen unos presupuestos que son una radiografía de la España radial. Se ha celebrado ahora el 25.º aniversario del AVE Madrid-Sevilla -sin ningún atisbo de crítica-. Se dice que se construyó para revertir una tendencia del aislamiento del sur peninsular. Si así lo creen los andaluces, nosotros lo respetamos; no lo compartimos, pero lo respetamos. De hecho, si los andaluces estuviesen contentos, satisfechos con la España radial del Madrid kilómetro cero, nosotros no lo compartiríamos, pero lo respetaríamos. Ahora bien, nosotros entendemos que lo razonable económicamente hubiera sido invertir en el corredor mediterráneo para comunicar las producciones de Huelva y Almería, la producción de la huerta murciana, la producción del Pais Valencià, la producción de Catalunya, entre sí y con Europa. Pero esta fórmula, que creo inteligente, la de articular los puertos de Algeciras, Valencià, Tarragona, Castelló y Barcelona, el Partido Popular e incluso el Partido Socialista la cuestionan. De hecho, como ustedes saben, los presupuestos dejan el 70 % de la inversión del corredor mediterráneo en Catalunya para 2020. Además, hipoteca al Pais Valencià, a la cola de la inversión por habitante, muy por debajo del peso poblacional, y cuando la ciudadanía valenciana acaba asumiendo esta infrafinanciación e incluso empieza a hablar de expolio que sufre el Pais Valencià, a la cola de la inversión, ustedes deberían ir preocupándose, no les vaya a ocurrir como siempre les ha ocurrido con Cataluña -que ya, como saben, nos vamos-, y también se pueden encontrar que cada vez... (Risas). Sí, sí, rían, rían. También se reían mucho en Madrid cuando los cubanos se querían ir y le aseguro que la sonrisa se les congeló a todos cuando los cubanos se largaron. (Aplausos). Ustedes vayan riendo. Quien ríe el último ríe mejor. Digo que se van a encontrar con que cada vez hay más valencianos que lo que pretenden es crear una España alternativa, pero seguramente, ante su cerrazón, cada vez habrá más valencianos que van a tornar esta construcción de la España alternativa por crear una alternativa a España. Espabílense, y espero que además lo consigan.

En conclusión, baja la inversión en el Pais Valencià, en las Illes Balears y en Catalunya. Vino el señor Rajoy y, como si fuéramos una colonia, dijo que nos iba a regar de millones a las puertas del referéndum. Ha sido la misma Cámara de Comercio de Barcelona -que no creo que sea muy independentista, lo cual no significa que no sea favorable al derecho a decidir- la que ha denunciado que los 4200 millones en inversiones en Catalunya no cuadran en los Presupuestos Generales del Estado. De hecho, se trata de una inversión muy baja, la mínima histórica. Frente a ello, la economía catalana crecerá en el año 2017 un 2,8 %, está previsto un crecimiento de un 2,4 % para el año próximo y la inversión extranjera en Catalunya ha crecido en los últimos meses como nunca había crecido, con lo cual, al parecer, la


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independencia no asusta a los mercados. (Un señor diputado: No va a haber). ¡Claro que no va a haber!, ¡por supuesto! Ustedes por negar la evidencia no van a resolver el conflicto. Ustedes vayan contemplándose el ombligo y ya se lo encontrarán.

La señora PRESIDENTA: Señor Tardà, tiene que ir terminando.

El señor TARDÀ I COMA: Voy terminando, señora presidenta.

En todo caso -aprovecharé para terminar cuando tenga el tiempo de réplica-, que nadie se preocupe. Autoridades, representantes del Partido Socialista y del Partido Popular, de los distintos territorios del actual Estado español, que se alarmaron tanto ante las promesas del señor Rajoy, no se alarmen, el Gobierno español nunca cumple ni nunca cumplió con Cataluña. Les recuerdo que Rodríguez Zapatero en el año 2007 comprometió 4000 millones en cercanías, en rodalies. De esos 4000 millones se ha ejecutado el 10 %, y ahora el señor Montoro presupuesta 90 millones y nos quiere hacer creer que es una gran inversión.

Espero poder terminar de decir un par de cosas en el turno de réplica, señor Montoro. Gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Señora presidenta, señorías, señor Tardà, ¿a usted qué le ha hecho España? Somos una democracia, somos un país que sabe construirse sobre sí mismo, somos Europa, somos un Estado de libertades como nunca antes lo habíamos sido en la historia. ¿Por qué entonces ese rechazo? ¿Por qué va usted contra corriente cuando lo que estamos haciendo en Europa y en el mundo es integrarnos desde el respeto a la identidad, desde la valoración de las diferencias? Es lo que estamos haciendo. Nunca había ocurrido esto en Europa. A partir de la Segunda Guerra Mundial se pone en marcha ese gran proyecto europeo, a partir de la CECA, que se firma en el año 1950 con una intención política: superar las diferencias entre los pueblos, entre las ideologías, en Europa. Vivimos este tiempo de dificultades, con sus retrocesos -el brexit es un retroceso-, y con la aparición de fuerzas políticas antieuropeas y antiintegradoras, y ustedes son los que hacen resurgir un nacionalismo que no es acorde con nuestro tiempo, que no responde a lo que está ocurriendo en esta España, en esta España europea, la de las libertades, la del Estado de derecho, la de la economía globalizada. ¿O no es esta? ¿A usted que le ha hecho esta España? ¿Puede explicarlo? Para dar su explicación ha montado una teoría sobre la oligarquía económica y financiera -otro, otro-. Cada uno se monta su película, está claro; está montando una película para convencer a los catalanes de que son explotados por sus propias empresas. ¡Si son empresas catalanas! Resulta que esas empresas catalanas son las que explotan a los catalanes. Es una cosa realmente notable la explicación que acabamos de escuchar sobre el poder de la oligarquía española; así la llama: oligarquía española. Y todo esto en torno a no sé qué palco de fútbol. Yo a un palco de fútbol he ido alguna vez, que yo recuerde una vez en no sé cuántos años; me gusta el fútbol. Yo se lo pregunté al señor Iglesias cuando me hizo el control. Le llegué a decir: ¿A usted le gusta el fútbol? A mí me gusta el fútbol, pero que hable usted al ministro de Hacienda y Función Pública ahora como a un componente de esa oligarquía económica y financiera... La verdad es que no tengo el honor ni el gusto ni la necesidad personal para nada de ser algo muy diferente de lo que significa ser un servidor público, miembro del Gobierno de España. No sé a qué viene esta teoría que acaba usted de montar en unos minutos.

Lo que sí ha pasado en España, en Cataluña y en las empresas catalanas es que en el año 1996 las empresas tenían invertido fuera de España el 5 % de nuestro producto interior bruto. Eran empresas públicas, fundamentalmente. Hoy tienen el 54 % de nuestro producto interior bruto. Hablamos de la inversión directa en España. Vamos a hablar de la inversión empresarial fuera de España. Eso lo hacen empresas españolas; empresas españolas del textil, bancarias, de energía, de construcción, de gestión de infraestructuras; eso lo hacen empresas catalanas. ¿O no son catalanas estas empresas? Le ha puesto incluso nombres y apellidos a unos supuestos explotadores, y comprendo que es su filosofía política, esa por la que nos ha dado en este debate de presupuestos, nos ha dado por la filosofía política; no he sido yo, son ustedes, que suben a esta tribuna a montarse una filosofía política que realmente les permita llegar a una conclusión que pasa por estos presupuestos; mejor dicho, que no pasa por estos presupuestos.


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Usted dice que yo estaba allí. Claro que estaba allí, en la España de esa prosperidad, en la España de esa estabilidad presupuestaria, en la España de la creación de empleo, en la España que funda el euro. Ahí es donde estaba, claro, y haciendo lo que he hecho en este otro tiempo, que es colaborar modestamente a que España, Cataluña salga de esta crisis económica. Ya lo dije hace años y merecí entonces el titular de alguna prensa catalana: no saldremos de esta crisis sin Cataluña. Y, efectivamente, no estamos saliendo de esta crisis sin Cataluña. Por eso sube usted aquí a presumir de Cataluña, de su comportamiento económico, que es lo que hace el Gobierno de España, presumir de Cataluña, de su comportamiento económico (Aplausos), de su creación de empleo, de su inversión, de su internacionalización, de su exportación, de que Cataluña reciba esa inversión extranjera. Claro que sí. ¿Cuál es la primera industria, por tamaño, en Cataluña? Son multinacionales que radican su producción en Cataluña y lo hacen con toda naturalidad, como lo hacen en otras partes de Europa, pero lo hacen también con la seguridad y la fiabilidad de tener un marco institucional que es el marco de España. Por eso usted lo ha dicho correctamente, Cataluña sigue recibiendo inversión, pero no solo eso, las grandes empresas que tiene Cataluña son multinacionales no españolas, de otros países, y tienen confianza en Cataluña y en España. ¿O eso no es así para que realmente recibamos esa inversión? Son ustedes los que proyectan una idea -que no deja de ser una idea- genérica incluso quimérica con la que acaban siempre sus intervenciones. Ya no dice aquello de 'España nos roba', porque no nos roba en el sentido más material del término. ¿Por qué no dice, señor Tardà, cuánto proyectan estos Presupuestos Generales del Estado como incremento de financiación para Cataluña? ¿Por qué no lo dice cuando se opone a estos Presupuestos Generales del Estado? ¿Por qué no lo dice? ¿Por qué no dice que estos Presupuestos Generales del Estado están incrementando el gasto en pensiones en más de un 3 % y están asegurando esa financiación a través de una emisión del Tesoro público que va a financiar correctamente a los pensionistas de Cataluña y de toda España? ¿Por qué no dice eso? ¿Por qué no cuenta lo que se ha ahorrado la Generalitat de Catalunya con los mecanismos de financiación especial que hemos puesto en marcha en la X Legislatura? Se ha ahorrado en el presupuesto de la Generalitat de Catalunya más de 18 000 millones de euros. Porque, ¿qué ha hecho el Gobierno de España? Cumplir con su obligación, no hemos hecho otra cosa y no estamos alardeando de nada más que de cumplir con la obligación de financiar correctamente los servicios públicos de los catalanes, ya que la Generalitat de Catalunya no podía porque no podía acceder -y sigue sin acceder- a los mercados para financiar su déficit, y no solamente eso, sino también para renovar la deuda que está venciendo, que viene de emisiones anteriores. Eso es lo que estamos cubriendo con esos mecanismos especiales y eso beneficia a los catalanes, como está beneficiando al conjunto de los españoles. Está ahorrando en su presupuesto. ¿Ha hablado de ello, señor Tardà? No. Esto es lo que traemos en estos presupuestos. ¿Son presupuestos sociales, sí o no? Usted me dirá que no por principio y yo le insistiré en que se deje de principios y se lea las cifras. ¿Son presupuestos sociales sí o no? Usted dirá que por razón política diferente voy a votar en contra. Está usted en su derecho -faltaría más en una democracia- de votar en contra, pero no venga con argumentos de que estamos en las manos de una oligarquía que nos chupa la sangre y nos empuja a todos hacia una corrupción inenarrable... ¡Se montan unas cosas! Otra vez, desde la triple A a las oligarquías dominantes, estamos en el mismo discurso de los años sesenta. Señor Tardà, este es el discurso de los años sesenta. Es lo que estudiábamos en las facultades de económicas en las cátedras de Estructura Económica sobre las eléctricas, los bancos, los que nos sacan la sangre, los vampiros en el amanecer..., siempre ha sido lo mismo. Ustedes de izquierda están un tanto demodé; hay que actualizar también la izquierda. ¿Ustedes van a estar en contra de las inversiones de esas empresas? ¿Ustedes representan una Cataluña que va a rechazar las inversiones de esas multinacionales? ¿Eso es lo que está diciendo? De verdad que el discurso se le cae por incoherencia pura. ¿Eso es lo que va a decir ahora, que su Cataluña, la que usted quiere independizar, va a rechazar esas inversiones? ¿Se va a negar a la globalización? Además, ha hecho otra afirmación que no sé de dónde la saca: que Cataluña ha renunciado ya al mercado español. ¡Pero cómo va a hacer eso! ¿De dónde saca esto? El 60 % de la producción de Cataluña se vende al resto de España y, por tanto, eso es muy bueno para Cataluña y para el resto de España, porque eso quiere decir que cuando el resto de España va mejor, en Cataluña se produce más. ¿A usted eso le estorba? Porque esa afirmación que ha hecho de que se han liberado del mercado español como ocurrió en el tiempo de las colonias, es que me parece... ¿Qué supuesto económico establece esta definición que ha traído aquí? En un debate económico de presupuestos hay que traer los argumentos económicos bien construidos, porque decir esto es sencillamente una falsedad, es imposible y sería tan negativo en términos de bienestar para los catalanes y para el conjunto de los españoles que sería inadmisible. Esto es como


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decir que en este mercado interior europeo España -imagínense- ha renunciado a estar en los mercados alemanes, en los mercados franceses o en los mercados italianos. Es realmente increíble, como increíble es el discurso que ha hecho, señor Tardà. Ha tenido días mejores, porque usted ha subido a la tribuna en este debate de presupuestos a montar una teoría que se cae por su propio peso.

No ha hablado de los Presupuestos Generales del Estado, de lo que aportan a Cataluña, de lo que incrementan las inversiones públicas a Cataluña. Usted podrá reprocharnos que no hayamos ido más deprisa en determinadas inversiones, pero no puede negar que Cataluña ha sido uno de los grandes receptores de las inversiones del Estado; desde luego lo ha sido con los Gobiernos del Partido Popular, antes y ahora. Ahí está ese tren de alta velocidad que conecta las cuatro capitales de Cataluña con el resto de España y por supuesto con Madrid. Ahí está la gran apuesta de cercanías, que he notado que le molesta; que le molesta realmente que el Gobierno de España esté proyectando una mayor inversión, también más real, tras haber estado en funciones, como he explicado esta mañana, y no haber podido realizar más deprisa nuestros proyectos, que estamos recuperando, y ahí está ese gran proyecto de inversión. Ahí está el corredor mediterráneo que, al igual que he referido esta mañana, es otro gran proyecto de inversión pública que va a mejorar la capacidad de competir de Cataluña con el resto de España y con el resto de Europa. Por tanto, es un proyecto absolutamente primario. Asimismo, tenemos el proyecto de inversión de I+D. ¿O no estamos haciendo lo que está en nuestras manos para superar los problemas financieros que tienen centros tecnológicos muy importantes en Cataluña? ¿No estamos haciendo eso, señor Tardà? Sí, lo estamos haciendo. Suba a la tribuna y reconózcalo. Estamos resolviendo problemas que se habían enquistado y a los que estamos dando solución presupuestaria dentro de los mecanismos especiales de financiación.

Por tanto, señor Tardà, no puedo disentir más del planteamiento que ha hecho su señoría en la tarde de hoy, que califico de extremadamente desafortunado. Si los motivos por los que usted proclama su vocación independentista son los que ha sostenido en esta tribuna, francamente le tengo que desear el fracaso de su proyecto político porque realmente lo que va a hacer es ir contra el bienestar de los catalanes, ir contra la integración europea y va a perjudicar el asentamiento del Estado del bienestar, que es, dentro de esa España de libertades, lo que está garantizando la igualdad de oportunidades para todos. Juntos podemos vencer esta crisis y la estamos venciendo. Unidos pesamos más en Europa y en el mundo. La globalización y la integración europea son irrenunciables, y a partir de ello las proclamas de Esquerra, que tratan de encontrar un sentido económico, carecen completamente de sentido. Podrán ser de carácter sentimental, pero en términos de contenido económico o de proyecto de los Presupuestos Generales del Estado, la presentación de esta enmienda a la totalidad no tiene ningún contenido real y obedece otra vez a ese tipo de ideologías que se resumen en un sentimiento que hay que aclarar a quienes lo tienen hoy que no es lo que le conviene porque estamos construyendo esta España que supera la crisis dentro de Europa y dentro del mundo.

Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Tiene la palabra el señor Tardà i Coma.

El señor TARDÀ I COMA: Gracias, señora presidenta.

No provoque, señor Montoro. No provoque. No cuestione el europeísmo de los catalanes porque cuando los catalanes ya éramos europeístas muchos de ustedes iban con camisa azul y cantaban el Cara al sol. ¡Y si quiere le digo los nombres de los que lo hacían! (Aplausos). Señor Montoro, mejor callar. (Aplausos.-Rumores). Sí, sí, mejor callar, porque todo el mundo sabe de dónde viene cada uno. (Rumores y protestas). ¿Qué? (Rumores). Sí, sí, camisa azul y Cara al sol. (Aplausos). Sí, sí; sí. (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Silencio.

El señor TARDÀ I COMA: ¿Lo dejamos? (Aplausos.-Rumores). Lo dejamos, vale. Lo dejamos.

Claro que he hablado de la oligarquía, porque la oligarquía es la causa de que la democracia esté a punto de fallar en el Estado español. ¡La oligarquía, por supuesto! La oligarquía, la caza mayor. Ya no hablo de la caza menor de los Pujol, los Correa, incluso los dirigentes políticos. Ya no hablo de los corrompidos, hablo de los corruptores. Sí, claro, los corruptores. (Rumores). ¿Quién es el propietario de OHL? ¿Quién es? El señor Villar Mir. Y su yerno: el 'compi yogui' de los ciudadanos Letizia y Felipe


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coronados (Rumores), coronados porque lo quiso aquel, el otro, claro. El estercolero está a punto de rebosar de aquello que contienen los estercoleros. (Aplausos). Por esto, la democracia... (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Un segundo, señoría. (Rumores.-Aplausos).

El señor TARDÀ i COMA: 'Compi yogui' he dicho...

La señora PRESIDENTA: Un segundo, señor Tardà.

Señor Tardà, solamente le recuerdo que tenemos esta Cámara y la tribuna para ser respetuosos con todos, unos con otros y con las instituciones, dentro de la libertad de expresión.

Puede continuar, señor Tardà.

El señor TARDÀ i COMA: Por eso digo que celebramos la presentación de la moción de censura de Podemos-En Comú Podem-En Marea. ¡Claro que sí, porque la democracia está en peligro! Y además por otras razones. Por ejemplo, por su compromiso con el derecho a decidir de los catalanes. De manera que es evidente que la democracia está en peligro. Claro, si no habláramos de estas personas no hablaríamos de los corruptores. Por cierto, el señor Villar Mir, porque a mí me gusta decir nombres, sí, el sucesor de Huarte. ¿Sabe cómo hizo las grandes capitalizaciones Huarte? (Rumores). Usted ha sido el que ha provocado. Para saber de dónde venimos: Huarte, el que hizo las capitalizaciones con el trabajo esclavo de los republicanos haciendo pantanos, carreteras y el Valle de los Caídos. Se fueron de rositas, sin pedir perdón, sin reparar nada ni a nadie y luego el señor Villar Mir hizo OHL encima de las cenizas y del prestigio de Huarte. Y estos son también la oligarquía. Son, repito, los que compran a los políticos. Ustedes, como partido político, no hablo de personas físicas, no me negarán que son quizá el partido político de Europa más corrompido. Con lo cual, usted no puede decir que nosotros elucubramos teorías sobre las oligarquías, es la caza mayor. Es más, ahora se están viendo las vergüenzas del sistema político y judicial porque, como estamos en el siglo XXI y las nuevas generaciones se resisten a comerse este sapo, se están agudizando las contradicciones. De manera que estoy convencido de que nos tocaba a nosotros, efectivamente, denunciar esta oligarquía. Por supuesto, oligarquía tanto catalana como española que han acumulado gracias al Boletín Oficial del Estado grandes capitales chantajeando al Estado, comprando a políticos e incluso pretenden planificar nuestro futuro. (Aplausos).

De manera que no nos sentimos concernidos cuando usted pretende ridiculizarnos. Y, por supuesto, vayan riéndose, pero recuerden que en el mes de septiembre abriremos los colegios electorales y los catalanes votaremos. (Aplausos). Vayan riéndose. Votaremos. La democracia es imbatible, señor Montoro. Y ahora suba y ríase de los catalanes y ríase de nuestra voluntad firme de querer votar. Puede reírse lo que quiera, pero algún día quizá la sonrisa se le va a congelar porque la democracia ganará, no lo dude. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Función Pública.

El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Gracias, señora presidenta.

Señor Tardà, antes le criticaba diciéndole que estaba usted démodé, pero es porque no se ha enterado de que la democracia ya ha ganado en España. ¡Es que no se ha enterado del país en el que vive y por qué está usted sentado ahí y por qué estoy yo sentado en este banco! (Aplausos). ¡Porque hay democracia! Hay democracia en España. Somos un país demócrata, somos un Estado de derecho, somos un país que cumplimos todas las normas de libertad, somos un país que nos hemos dado los españoles en la Constitución de 1978 y eso usted no lo va a suplir con otra democracia. Usted se tiene que atener a las reglas del Estado de derecho como cualquiera de nosotros, porque son las reglas que nos hacen responsables en esta Cámara. En esta Cámara somos delegados de la soberanía popular; esa es la función de aquellos que hemos sido votados para sentarnos tanto en el Gobierno como en los escaños. Somos delegados de esa soberanía popular. Somos delegados, nunca suplimos a esa soberanía popular, nunca la suplimos y eso es la democracia, señor Tardà. La democracia no es hacer consultas en mi comunidad de vecinos porque, si no, ¿qué clase de democracia es esta? (Rumores). La democracia es una norma común que nos hemos dado todos y, a partir de esa norma común, claro que caben procedimientos como los que usted plantea, pero reformando esa norma común, señor Tardà. Hay que reformar la Constitución, sí, hay que reformarla para que quepan sus planteamientos, pero no contraponga la democracia con lo que ya existe en España. Le va a pasar como a otros grupos políticos, que a partir


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de que se han sentado en los escaños se han abierto, no la democracia en España, sino los cielos a su paso. Pues no, no se han abierto los cielos, como decía esta mañana, ni tampoco el Gobierno viene con un proyecto de ganar los cielos o los siete cielos. No, ya somos un país demócrata. Somos un país demócrata y un Gobierno en democracia, y eso que usted plantea está fuera de lugar en relación con el significado y la función del Gobierno.

También somos un Gobierno apoyado en un proyecto político, el del Partido Popular, del que yo soy miembro y me siento orgulloso. (Aplausos). Me siento muy libre, muy libre, señor Tardà, para hacer lo que conviene al interés general de los españoles, como lo hemos demostrado desde el comienzo de la X Legislatura, trayendo una legislación en materia de impuesto sobre sociedades que el anterior Gobierno socialista no trajo, cambiando esa legislación. ¿Eso es estar en manos de la oligarquía? ¿Eso es tener libre capacidad de actuación o estar en manos de alguien que te está dictando normas y normas tributarias? En cuanto a las que aprobamos en diciembre del año pasado, que contiene este presupuesto, en materia de impuesto sobre sociedades, ¿alguien cree que si un Gobierno estuviera dominado desde fuera traería esas normas tributarias? ¿No son reflejo de la capacidad, de la independencia y de la búsqueda del interés general? ¿Pero de qué está hablando? Se montan ustedes una teoría no política, sino filosófico-política en una baldosa. Llega un momento en que uno dice: pero qué estoy escuchando, qué estoy oyendo y qué dislate para justificar sus tesis. Justifique las tesis desde planteamientos realistas. Somos un Gobierno que representa el centro derecha liberal en España y eso es lo que estamos haciendo ahora y antes, cuando fuimos Gobierno. Gracias a esas políticas España prosperó, creó empleo, entró en la fundación del euro en primer lugar y se internacionalizó como nunca antes lo había hecho.

Con su discurso no sé dónde nos quiere colocar, pero hágase una pregunta intelectual, señor Tardà. Usted pregunta quiénes son los propietarios de las grandes empresas, de las multinacionales del IBEX. Y yo le respondo quiénes son los propietarios: los fondos de inversión del mundo. Los inversores del mundo son los principales propietarios de esas empresas. Esos son y a ustedes no les gustará, pero esa es la globalización de los mercados financieros, esta que a la izquierda montaraz le parece la representación de Satán. La verdad es que nunca ha habido tanta inversión internacional en nuestras empresas del IBEX, hasta el punto de que hay sectores, como el inmobiliario, en los que han desaparecido las empresas españolas, siendo sustituidas por fondos de inversiones, los cuales confían en España para invertir. ¿Sabe de dónde vienen esos fondos de inversiones? Manejan los ahorros de la gente, manejan el bienestar de países, porque algunos son fondos soberanos. (El señor Iglesias Turrión pronuncia palabras que no se perciben). No, manejan en sentido positivo. Bueno, cambio la palabra. Realmente, articulan, instrumentan el ahorro de millones de personas, de los pensionistas, en el mundo. Hay países que tienen un sistema mixto de pensiones y esos son los inversores del mundo, los fondos de pensiones. No son los capitalistas que conducían el capitalismo en el siglo XVIII hacia las fundaciones de esos trabajadores. Hoy no vivimos en ese mundo, señorías, sino en el mundo de la economía global, de la internacionalización, del respeto de los derechos de todos, empezando por los trabajadores. Y vivimos en el mundo del respeto de la inversión financiera, aunque si posiciones como la suya fueran mayoritarias en esta Cámara no podría decir que realmente son los auténticos propietarios de esas empresas. Es muy positivo que eso ocurra, igual que la deuda española. Más de la mitad de la deuda del Tesoro español está en manos de inversores extranjeros. ¿Y eso no es bueno? Eso no es bueno, no. Eso no es bueno. ¿Eso no es confianza en España? No, eso no es bueno. Desde luego, con ustedes en el Gobierno seguro que no ocurriría este fenómeno, no se preocupe que realmente lo que tendríamos es que pedir el rescate como país para que, a través de los mecanismos especiales financieros europeos, nos compraran los bonos, que es lo que hacen los países rescatados. Es exactamente el mecanismo que utilizan, porque no pueden ir a pedirlo a los inversores internacionales. Y nosotros sí, y eso es muy positivo, que confíen realmente en esa capacidad.

Además, ha mezclado los dos endeudamientos, señor Tardà. Está confundiendo el endeudamiento público con el endeudamiento privado. El endeudamiento privado es el que provoca esta crisis de España, el endeudamiento frente al resto del mundo. Y el endeudamiento público es el que se ha generado -durante el anterior Gobierno socialista y durante el Gobierno del Partido Popular- porque hay déficit público, porque había que financiar esos servicios públicos, había que instrumentar proveedores y FLA. ¿Usted está en contra de proveedores y FLA? ¿Usted está en contra de que Cataluña reestructure su deuda frente a esos financieros que son bancos nacionales y bancos internacionales y que sea el Tesoro público el que esté promoviendo ese ahorro para el presupuesto de la Generalitat -ya le he dicho, más de 18 000 millones de euros-, está en contra de esto? Porque su


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Gobierno no está en contra; al contrario, les está explicando a los inversores internacionales que tiene la garantía del Estado precisamente para ir financiando esos déficits y reestructurando la deuda, y eso es beneficioso para todos. Por tanto, no sé a qué clase de demonios ha apelado su señoría hoy, pero no ha contestado mi pregunta. Señor Tardà, ¿cuánto aporta la financiación de estos Presupuestos Generales del Estado a la Generalitat de Catalunya que ustedes, con su enmienda a la totalidad, están rechazando? ¿Cuánto? Dígalo, dígalo. Suba aquí y diga: Estoy rechazando los Presupuestos Generales del Estado porque estoy rechazando la financiación que se deriva de esos Presupuestos Generales del Estado para la Generalitat de Catalunya. ¿Cuánto? Eso es lo que usted tiene que explicar, pero no solo en esta tribuna, se lo tendrá que explicar a los ciudadanos catalanes, que son los que realmente van a sufrir las consecuencias de su posición política de rechazo a estos Presupuestos Generales del Estado. ¿Y por qué, con el carácter social marcado que tienen estos presupuestos, los rechazan? ¿Por qué los rechazan? Si estos son los presupuestos para los pensionistas catalanes, estos son los presupuestos que articulan los planes Prepara también para los parados de larga duración catalanes y del resto de España, si estos son los presupuestos que están financiando esa educación, esa sanidad, esa protección social, ¿por qué los rechazan? Por un argumento político que francamente... Lo de esta tarde ha ido ganando cuerpo, hemos pasado de un debate, que era esperado, sobre actualidad en términos de corrupción a una filosofía política sobre oligarquías dominantes realmente formidable. Y todo eso para decir que se quieren independizar. Pues no hace falta tanto, señor Tardà. Usted se querrá independizar porque sus sentimientos se lo están pidiendo y eso es legítimo pero no es legal, porque vivimos en una democracia y hay que cambiar las leyes fundamentales de esa democracia, y eso no lo puede hacer un Gobierno ni una mayoría en esta Cámara. Tiene que preguntárselo al pueblo, a la gente, a la soberanía popular (Aplausos), pero no por partes; hay que preguntárselo a todos los españoles. Eso es lo que hay que hacer, preguntárselo a todos los españoles. (Aplausos). Hay que preguntarles qué clase de España quieren construir y, a partir de ahí, hablen de ese referéndum. Pero el Gobierno está en la recuperación económica, está en que cada vez más catalanes tengan empleo, está en que cada vez los catalanes tengan mejor y mayor igualdad de oportunidades y está en garantizar que los pensionistas catalanes tengan sus pensiones, que para eso han trabajado toda una vida, lo que les ha hecho merecedores de ellas.

Gracias, señora presidenta.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Se suspende la sesión hasta mañana a las nueve horas.

Eran las siete y cuarenta y cinco minutos de la tarde.

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