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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 3, de 23/07/2019
cve: DSCD-13-PL-3
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2019 XIII LEGISLATURA Núm. 3
PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.ª MERITXELL BATET LAMAÑA
Sesión plenaria núm. 3
celebrada el martes,
23 de julio de 2019


ORDEN DEL DÍA:

Debate sobre la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno. "BOCG. Congreso de los Diputados", serie D, número 13, de 21 de junio de 2019. (Continuación). (Número de expediente 080/000001) ... (Página2)


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SUMARIO

Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.

Debate sobre la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno. (Continuación) ... (Página2)

El señor Rufián Romero interviene en nombre del Grupo Parlamentario Republicano.

Contesta el señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno.

Replica el señor Rufián Romero y duplica el señor Sánchez Pérez-Castejón.

Vuelven a hacer uso de la palabra los señores Rufián Romero y Sánchez Pérez-Castejón.

El señor Esteban Bravo interviene en nombre del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV).

Contesta el señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno.

Replica el señor Esteban Bravo y duplica el señor Sánchez Pérez-Castejón.

Intervienen las señoras Borràs Castanyer, Aizpurua Arzallus y Oramas González-Moro, los señores Sayas López, Baldoví Roda y Mazón Ramos, del Grupo Parlamentario Mixto.

Contesta el señor Sánchez Pérez-Castejón, candidato a la Presidencia del Gobierno.

Replican las señoras Borràs Castanyer, Aizpurua Arzallus y Oramas González-Moro, y los señores Sayas López, Baldoví Roda y Mazón Ramos, y duplica el señor Sánchez Pérez-Castejón.

La señora Lastra Fernández interviene en nombre del Grupo Parlamentario Socialista.

Cierra el debate el señor Sánchez Pérez-Castejón.

Concluido el debate de investidura, la Presidencia informa sobre el desarrollo de la votación para el otorgamiento de confianza al candidato propuesto para la Presidencia del Gobierno.

Realizada la votación, la Presidencia informa de que el resultado ha sido el siguiente: votos emitidos, 346; a favor, 124; en contra, 170; abstenciones, 52.

Al no haber alcanzado la mayoría absoluta exigida en esta primera votación y de conformidad con lo que prevé el artículo 99 de la Constitución, se convoca el Pleno de la Cámara para el próximo día 25 de julio, a las 13:30 horas, para proceder a la segunda votación de la propuesta, que en ningún caso será antes de las 14:25 horas.

Se levanta la sesión a las dos y treinta minutos de la tarde.

Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.

DEBATE SOBRE LA INVESTIDURA DEL CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO. (CONTINUACIÓN). (Número de expediente 080/000001).

La señora PRESIDENTA: Se reanuda la sesión.

Continuamos con el turno de intervenciones de los grupos parlamentarios. Les anuncio que, finalizadas las intervenciones, se procederá a la votación, que, como saben sus señorías, será pública por llamamiento, de acuerdo con los artículos 85 y 86 del Reglamento del Congreso. De conformidad con el artículo 171.5 del Reglamento, les anuncio que la votación se producirá no antes de las 13 horas.

Empezamos con el debate. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero. (Aplausos).


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El señor RUFIÁN ROMERO: Muchas gracias, señora presidenta. Buenos días a todas y a todos.

Vencer es convencer y hay que convencer sobre todo, pero no puede convencer el odio que no deja lugar a la compasión, ese odio a la inteligencia que es crítica, diferenciadora e inquisitiva. Se ha hablado de catalanes y vascos llamándoles la antiespaña. Pues bien, por la misma razón, ellos pueden decir otro tanto. Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha: razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España. ¿Les suena esto? Lo dijo Miguel de Unamuno en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, hace casi ochenta y tres años -ochenta y tres-, frente al fascista Millán Astray. Y si un señor tan conservador como él, pero justo conservador, hoy aquí escuchara a algunos de ustedes, lo repetiría mirándoles a los ojos. Modérense, señores del PP, Ciudadanos y VOX, que no estamos en 1936. (Aplausos).

Comienzo este discurso recordando y denunciado. Recordando, recordando al mejor líder, al mejor político, al mejor compañero y al mejor amigo que se puede tener. Jamás tantos tan diferentes quisieron tanto a alguien. Si algún día te llego a la suela de los zapatos, ya será mucho. Un abrazo, Joan Tardà. (Aplausos). Y denunciando, denunciando una vez más -una vez más- la terrible anomalía democrática que supone que hoy en esta tribuna, aquí mismo, no esté nuestro amigo presidente, líder y candidato que ganó las elecciones generales en Cataluña, Oriol Junqueras. (Aplausos). No soy yo quien debería estar aquí, sino tú, Oriol. Espero que lo estés viendo y espero estar a tu altura.

Comienzo con algo dramáticamente atípico en política: haciendo autocrítica; autocrítica de un político. La mía es esta. Durante los últimos cuatro años he hecho cosas bien en esta Cámara, humildemente, pero también he hecho cosas mal; bastante mal, la principal: dar demasiadas excusas a demasiados para que se hable más de mis formas que del fondo. Un día aprendí que si vas con una camiseta con la cara de José Couso frente a Aznar no se habla de la injusta y asesina invasión que le costó la vida por culpa de ese señor; se habla del tamaño, del color y de la idoneidad de la camiseta. Hoy eso no pasará, en este discurso no encontrarán excusas. Como me enseñó un hombre bueno una vez, suaviter in modo, fortiter in re.

Señor Sánchez, no sé... Tengo una noticia para usted: usted no tiene mayoría absoluta, usted no ganó el pasado 28 de abril por mayoría absoluta, y por más que actúe como si la tuviera, no la tendrá. ¿Qué hace pidiéndole la abstención a la derecha? ¿Qué hace pidiéndole la abstención a Ciudadanos y al PP? ¿Qué hace pidiéndole la abstención al señor Casado y al señor Rivera cuando usted, por principios, buenos principios, no lo hizo? ¿Qué hace sobre todo ignorándonos a nosotros? Dos horas de discurso de investidura y una sola mención durante tres segundos, al final, a sus socios, a sus hipotéticos socios de facto, Unidas Podemos, y cero -cero- a Cataluña. Y no es por hablar del monotema, como dicen algunos, sino porque es el principal conflicto político que tiene sobre la mesa usted como futuro presidente de este país, un conflicto político que, aparte de enormes casos de corrupción conocidos, ya se llevó por delante a un presidente del Gobierno en este país, que está de registrador de la propiedad en Santa Pola, Mariano Rajoy. (Varias señoras y señores diputados: ¡No!-Rumores). Es irresponsable y negligente. Fue usted un irresponsable y un negligente ayer. Desgraciadamente, o es usted un irresponsable o quiere usted ir a elecciones, y no sé qué es peor. Como dice Isabel García Pagan en un magnífico artículo hoy en La Vanguardia, los elefantes que usted ayer ignoró somos manada, y debería hacer una reflexión.

La verdad es que llevo días pensando en cómo explicar lo vivido estos días, sobre todo el debate vivido ayer, y no se me ocurría nada lo suficientemente gráfico que lo explicara hasta que recordé una historia que me contaron hace años, la historia del zorro y el leñador. Un zorro estaba siendo perseguido por unos cazadores hasta que llegó a la cabaña de un leñador y le suplicó que le ayudara. El leñador accedió y lo escondió debajo de su cama. Los cazadores llegaron a la cabaña y le preguntaron al leñador si había visto un zorro, si sabía dónde estaba el zorro, a lo que leñador con la voz les dijo que no -con la voz-, pero con los gestos les señalaba debajo de la cama. Los cazadores no comprendieron los gestos de leñador y, confiando en lo que les decía con la voz, se marcharon. Cuando el zorro salió de debajo de la cama y se marchaba, el leñador le recriminó que no le agradeciera su ayuda, a lo que el zorro le contestó: Te hubiera dado las gracias si tus gestos y tu voz se hubieran correspondido. Pues bien, señorías, la sensación constante de estos días es de que sus gestos y sus palabras no se correspondían. Sus palabras decían: diálogo, Gobierno de izquierdas, la gente... Pero sus gestos decían: vetos, ministerios, vicepresidencias, nombres, titulares, amenazas y ultimátums. La sensación ha sido de que aquí alguien o muchos decían una cosa y luego hacían otra. La sensación ha sido de que aquí alguien o muchos mentían. La sensación ha sido de que ustedes no han negociado hasta el último minuto. La sensación ha sido de


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que ustedes están jugando al póquer con la ilusión de centenares de miles de personas que salieron a votar el pasado 28 de abril, algunos con la nariz tapada, con dos promesas: una, frenar al fascismo y, dos, hacer de esta legislatura sobre todo la legislatura de la resolución del conflicto político que vive Cataluña.

Hay una cita, un tanto manida pero más aplicable que nunca a los tiempos que corren, de un intelectual italiano que casualmente llegó a ser secretario general del Partido Comunista italiano, Antonio Gramsci. Decía: La política se tiene que ver desde el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad. Y me explico. Pesimismo de la razón, porque usted, señor Sánchez, ha venido aquí sin números, sin los deberes hechos, y ayer esto, en ocasiones, parecía más un debate preelectoral de la izquierda sacándose -sacándonos- los ojos y la derecha aplaudiendo con las orejas que otra cosa. Pero también optimismo de la voluntad, porque -y creo humildemente que algunos de nosotros, aun llevándonos algún rasguño por el camino, estamos ayudando- aún se puede salvar la situación, una situación que sería una irresponsabilidad histórica y que solo pagará la izquierda, tenga la bandera que tenga en el logo. Quien crea que si volvemos a llamar a votar el 10 de noviembre la gente va a distinguir entre nosotros, entre nombres, entre siglas o entre discursos, se equivoca; se equivoca o miente, o quizá lleva demasiado tiempo en un despacho rodeado de gurús de la demoscopia. Este pato, señor Sánchez, señorías de Unidas Podemos, lo vamos a pagar todos. Así que si con estos mimbres que tenemos, con estas mayorías que tenemos, no somos capaces de solucionar, proponer y dar respuestas a los enormes retos políticos que tenemos por delante, todos mereceremos que los hijos de Aznar y don Pelayo nos pasen por encima; lo mereceremos si no somos capaces de ponernos de acuerdo. De usted depende, señor Sánchez, de ustedes depende, señorías de Unidas Podemos. Nosotros aquí estamos.

Señor Sánchez, yo a usted le respeto. Lo he manifestado públicamente y se lo digo hoy aquí personalmente. Le respeto porque usted es el primer secretario general del PSOE que ganó contra Prisa -es un mérito importantísimo- y le respeto por su empecinado y valiente 'no es no' a Rajoy, un 'no es no' y una situación personal que explicó en una ya mítica entrevista con Jordi Évole en la televisión. La historia es conocida: a usted le aplican un 155, le echan de la secretaría general del PSOE y, entonces, se quita la corbata, coge el coche, recorre el país y la recupera. Y la recupera contra una de las mayores maquinarias de poder y mediáticas que han existido, exactamente la misma maquinaria de poder y mediática que han tenido en contra los compañeros de Unidas Podemos, concretamente el señor Iglesias, y sobre todo la misma maquinaria de poder y mediática que ha tenido en contra el republicanismo catalán, y a los hechos me remito. La buena noticia, señor Sánchez, señorías del PSOE, es que los tres la hemos superado, y eso es lo que compartimos, eso es lo que nos une y eso es lo que debería enorgullecernos, y eso es también lo que debería hacernos reflexionar y concienciarnos de que estamos llamados, condenados, a entendernos. Nuestro ofrecimiento, mi ofrecimiento hoy aquí, señor Sánchez, es este: entendámonos. La pregunta, señor Sánchez y señorías del PSOE, es si ustedes también nos quieren respetar y si ustedes también se quieren poner de acuerdo con nosotros; en definitiva, si quieren hacer política, porque nosotros aquí venimos a hacer política.

La segunda pregunta, señorías del PSOE, y concretamente, señor Sánchez, es qué quieren ser, qué PSOE quieren ser, qué señor Sánchez quiere ser, porque si nos encontramos a uno esto será muy fácil, pero si nos encontramos a otro será terriblemente difícil. ¿Será usted el señor Sánchez del 'no es no', o será usted el señor Sánchez del 'no a Iglesias'? ¿Serán ustedes el PSOE de la reprobación a Soraya Sáenz de Santamaría por los palos del 1 de octubre, o serán el PSOE de 'igual volvemos a aplicar el 155 si se portan mal'? ¿Será usted el señor Sánchez del espíritu de los 180 diputados de la moción de censura a Rajoy, o el señor Sánchez que veta las comparecencias de Rajoy y Florentino Pérez en comisiones de investigación en esta Cámara? ¿Serán ustedes las señorías del PSOE que recibieron de manera hermosa al Aquarius en Valencia, o serán ustedes el PSOE que secuestra al Aita Mari en Pasaia y al Open Arms en Barcelona, por cierto, amenazándoles con multas de 900 000 euros, a lo Salvini? (Aplausos). ¿Será usted el señor Sánchez de la plurinacionalidad en campaña, o será usted el señor Sánchez que calla frente a los insultos y espionajes del señor Borrell, insultos de García-Page e insultos de Lambán? ¿Será usted el señor Sánchez de 'el error fue judicializar un conflicto político que se soluciona votando' -palabras textuales-, o será usted el señor Sánchez de 'el independentismo es una amenaza para la convivencia'? ¿Qué señor Sánchez será? ¿Qué PSOE tendremos enfrente? De usted depende. Nosotros aquí estamos.

Sean conscientes de algo, del enorme esfuerzo de generosidad que hoy aquí estamos haciendo, del enorme esfuerzo de generosidad y de responsabilidad que está hoy aquí haciendo el Grupo Republicano, el grupo que tengo el honor de representar en esta tribuna. Sean ustedes conscientes del enorme ejercicio


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de responsabilidad que estamos haciendo hoy aquí no hablando con el estómago, porque le puedo asegurar que el estómago nos pide otra cosa. Nosotros a ustedes les votamos una moción de censura gratis, porque echar a ladrones de Moncloa no era una opción, era una obligación. Nosotros a ustedes les votamos un techo de gasto gratis, sabiendo que el Partido Popular lo iba a tumbar en el Senado. Y nosotros a ustedes les votamos veintiocho de sus veintinueve reales decretos gratis; todos excepto, evidentemente, el de los fondos buitre. Y solo pedíamos una cosa: diálogo y hablar; diálogo y hablar. Y la historia es conocida; surgió aquella famosa palabra herejía: relator. Y todo el mundo sabe lo que pasó: manifestación de los trillizos en Colón, portadas y editoriales de la caverna en contra y la señora Carmen Calvo en una rueda de prensa, ya célebre, diciendo: Nos levantamos de la mesa. Miedo. Y sustentaron una campaña electoral, conjuntamente -y me duele mucho decirlo- con los compañeros de Unidas Podemos, con un solo leitmotiv: los independentistas son los responsables; los independentistas son unos irresponsables; los independentistas son unos intransigentes; los independentistas son los que bloquean. Ustedes nos lo decían a nosotros; ustedes, que están hoy aquí jugando a la ruleta rusa con darle una segunda oportunidad a Casado, Rivera y Abascal de llegar a Moncloa (Aplausos).

Señorías del PSOE y de Unidas Podemos, a nosotros nos han espiado, nos han difamado, nos han pegado y nos han encarcelado, literalmente. El presidente de mi partido y ganador -repito, ganador- de las elecciones en Cataluña está siguiendo este debate desde una celda de 11 metros cuadrados, literalmente. A mis compañeras y compañeros, a nuestros amigos, les piden esa gente de ahí 500 años de cárcel por votar, literalmente, por un referéndum. (Una señora diputada: Ilegal). A sus familiares les cachea un perro antes de entrar a ver a sus familiares cuarenta minutos a la semana en una cabina (rumores.-Una señora diputada: Igual que a todos) -cálmense- con un vidrio en medio, literalmente. Señor Sánchez, señorías del PSOE, ¿ven a esa mujer de ahí? (Señalando a los escaños del Grupo Parlamentario Republicano). Se llama Montse Bassa -Montse Bassa-, es la hermana de Dolors Bassa y lleva dos años viendo cada semana a su hermana en la cárcel, aguantando que aquí irresponsables y pirómanos la llamen fascista y golpista. Les digo una cosa, con el debido respeto: si ella está hoy aquí sentada aguantando esto y haciendo política, tendiendo su mano, hagan el favor de sentarse en torno a una mesa y hacer lo mismo. (Aplausos). Nosotros hoy aquí le estamos dando una oportunidad histórica a la palabra frente al odio; nosotros hoy aquí le estamos dando una oportunidad histórica a la palabra frente al odio; le estamos dando una oportunidad histórica a la política, y si nosotros somos capaces, ustedes también deberían serlo.

Nuestro análisis es el siguiente. En el actual panorama político español solo hay tres partidos que hayan pervivido al tiempo, a las crisis, a las guerras, a los pueblos e incluso a reyes y repúblicas: PSOE, PNV y Esquerra Republicana -140,123 y 88 años de historia respectivamente-, tres fuerzas políticas que se dan cita una vez más hoy aquí y que han ganado, conjuntamente con nuestros compañeros de la izquierda abertzale, con Bildu, sus elecciones en sus respectivos países incontestablemente. El PNV y Bildu en Euskal Herria, Esquerra Republicana en Cataluña y el PSOE en España. ¿Y con qué discurso se presentaron y ganaron de forma incontestable las elecciones estas cuatro formaciones políticas en sus respectivos países? Con un discurso muy claro, con un discurso de diálogo, concordia, negociación y política, sobre todo de hacer política. Si sumamos a los compañeros y compañeras de Unidas Podemos, entre los cinco nos preceden más de 12 millones de votos y 190 diputados; más de 12 millones de personas que apostaron, que nos mandataron, que nos obligan literalmente a atornillarnos a una mesa de negociación y diálogo y a hablar, hablar, hablar y volver a hablar, para que de una vez por todas dejemos de ser el problema y pasemos a ser la solución. ¿Qué creen que pensó la gente ayer de nosotros? ¿Qué creen? La gente llegó anoche, después de dejarse la espalda, y puso el telediario y vio diez segundos de gente echándole los platos a la cabeza al otro. Eso es lo que vio. Forma parte de nuestra responsabilidad dejar de ser el problema y ser la solución, y les digo algo, señorías del PSOE y de Unidas Podemos: nosotros, ese grupo de ahí (señalando la bancada de su grupo parlamentario), ganamos las elecciones en nuestro país, en Cataluña, con un millón de votos y quince diputados, siendo -y creemos que lo somos- el principal grupo catalán en esta Cámara. Somos imprescindibles para la gobernabilidad de este país. Se tiene que hablar con nosotros. Son lentejas, que decía mi abuela, por mucho que no nos quieran ver.

Usted, señor Sánchez, tiene cuarenta y siete años; usted, señora Lastra, tiene cuarenta; usted, señor Iglesias, también tiene cuarenta; la señora Montero tiene treinta y uno, y yo tengo treinta y siete. Formamos parte de la generación que está llamada, que está obligada a solucionar este conflicto político y a dignificar los derechos civiles y sociales dilapidados por la derecha los últimos años. No tenemos excusa. Yo no


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quiero dejarle más discursos a la hemeroteca -y estos días he leído un montón-, a nuestros hijos o a nuestros nietos. Tenemos la oportunidad de hacerlo. Sean conscientes de algo, señor Sánchez y señor Iglesias: el único obstáculo a que la señora Arrimadas sea ministra del Interior, a que el señor Marcos de Quinto sea ministro de Economía -a alguno ya se le están poniendo los pelos de punta-, a que el señor Cantó sea ministro de Cultura y a que el señor Abascal sea ministro de Defensa somos ustedes y nosotros. ¿Qué vamos a hacer? Esa es la pregunta.

Hablemos de futuro, de propuestas, de respuestas; seamos útiles. Si queremos hacer de esta legislatura la legislatura de la negociación, de la resolución del conflicto político en Cataluña o con Cataluña y de la dignificación de derechos civiles y sociales, demostrémoslo. El grupo republicano catalán les trae hoy una síntesis, un paquete de medidas, de propuestas para el ámbito nacional, social, económico y civil. Nosotros somos un grupo parlamentario con un histórico muy claro, encarnado en el inmenso Joan Tardà, un histórico de ayuda, de apoyo a cualquier iniciativa, a cualquier político, a cualquier partido que esté por dignificar la vida de la gente, viva donde viva. Nosotros lo hemos dicho muchas veces y lo repetimos hoy aquí: el no a todo, el bloqueo a España, aparte de ser naíf, es irresponsable, porque significa, por ejemplo, dejarle a una señora de Lavapiés sin agua municipal, y nosotros no vamos a hacer eso nunca. A nosotros, a mí no me roba España; repito, a mí no me roba España. A mí me roba Rato, me roba Bárcenas, me roba Millet y me roba Pujol (aplausos), y da igual de dónde sean. Por eso aquí les presentamos una síntesis de nuestras propuestas que esperan contrapropuestas; repito, propuestas que esperan contrapropuestas, no amenazas, no silencios cómplices; esperan contrapropuestas, propuestas en cuanto a derechos nacionales y resolución del conflicto político en Cataluña.

¿Creen ustedes que condenando a quince años de cárcel a Oriol Junqueras y compañía se va a solucionar algo? ¿De verdad lo creen? ¿Ustedes creen que negándonos o encarcelándonos van a desaparecer más de dos millones de personas que, de manera heroica e ininterrumpida, votan república catalana? Se equivocan. Nosotros proponemos algo que cualquier demócrata puede llegar a compartir y entender. Uno, mesa de diálogo -repito, mesa de diálogo-, hablar. Una mesa, un punto de encuentro que aglutine todas -repito, todas- las sensibilidades políticas de Cataluña, todas. Me encantaría ver a la señora Arrimadas y a la señora Álvarez de Toledo sentadas alrededor de una mesa negociando y no insultando. Me encantaría, y creo que forma parte de nuestra responsabilidad hacerlo. Mesas de diálogo que reconozcan un mutuo reconocimiento nacional, un mutuo reconocimiento nacional, y que nadie le pida al otro que deje de ser quien es, repito, que deje de ser quien es. Yo no le voy a pedir al señor Casado que deje de defender la supresión de las autonomías (protestas) ni le voy a pedir al señor Rivera que deje de defender lo que le toque defender ese mes (risas). No le voy a pedir a nadie que deje de ser quien es, no se lo voy a pedir. Lo único que pido es que nadie me pida que deje de ser quien soy: republicano, de izquierdas e independentista catalán. (Aplausos). Retornemos a la política algo que jamás debió salir.

Dos, democracia; votar. Diarios poco sospechosos de ser secesionistas bolivarianos como El País y El periódico de Cataluña ya han publicado encuestas que recogen que entre el 78 y el 84 % de la población de Cataluña quiere votar, y sobre todo sabe que estas cuestiones no se dirimen a palos, sino que se dirimen frente a una urna. Entre el 78 y el 84 %, y entre ellos hay gente que le vota a usted, señor Casado; hay gente que le vota a usted, señor Rivera, y sobre todo hay gente que le vota a usted, señor Sánchez. Consideramos que es la mejor solución.

La señora PRESIDENTA: Señor Rufián, tendría que ir terminando, por favor.

El señor RUFIÁN ROMERO: Perdón.

Propuestas en cuanto a derechos sociales y economía -acabo enseguida, señora presidenta-. Fiscalidad justa, algo tan sencillo como que deje de haber tres personas en este país -Amancio Ortega, Ana Botín y Juan Roig- que cobran exactamente lo mismo -repito, tres- que quince millones de personas, y que pagan los mismos impuestos que un trabajador de la SEAT. Cualquier persona -es el abecé de la izquierda- sabe que eso está mal. Queremos que el que más tenga aporte más y el que menos tenga aporte menos; tan simple como eso.

Dignificación del mercado laboral, dejar de un lado o derogar las reformas laborales del año 2010 y 2012. Y sobre todo en esta competición de izquierdas de ayer entre ustedes -que sonó bien, la música sonó bien- acuérdense de los sintecho, de los desempleados de más de cincuenta y dos años -1200 suicidios- que a pocos metros de aquí están acampando. Un abrazo para ellos. (Aplausos).

Comisiones de investigación. Pedimos la reapertura de la comisión de investigación de las cloacas del Estado; Villarejo tiene que venir aquí a dar explicaciones. Dos -y no es para entrar en teorías


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conspiranoicas; repito, no es para entrar en teorías conspiranoicas-, ¿alguien se imagina que un medio estadounidense destapara la información de que, a lo mejor, los autores del 11-S eran confidentes de la CIA? ¿Qué pasaría? Donald Trump daría explicaciones. Aquí no ha pasado nada, el telediario les ha dedicado más minutos a los emojis del whatsapp que a esto. Nosotros pedimos una comisión de investigación y la comparecencia de la directora del CNI, y sobre todo una ley de democracia, una mejora de la democracia. ¡Que deje de haber siete chavales de Altsasu en la cárcel por el tobillo roto de un guardia civil y cinco violadores sentenciados en la calle! (Aplausos).

Refugiados. Acerquémonos más a Carola Rackete y menos a Salvini. Es una auténtica indecencia que ustedes amenacen a barcos humanitarios con multas por salvar vidas.

Señorías, ya acabo. Yo tengo el enorme honor y la enorme responsabilidad de representar a un partido con ochenta y ocho años de historia impoluta. (Rumores.-Risas). Cálmense, que no soy del PP. Impoluta. Con un presidente fusilado por el fascismo, con un presidente encarcelado por defender la independencia de Cataluña, con una secretaria general en el exilio por defender la independencia de Cataluña, con cien cargos declarando frente a Marchena por defender la independencia de Cataluña. No subestimen nuestra fortaleza y nuestra determinación, señorías; no subestimen nuestra fortaleza y nuestra determinación. Esperamos lo mejor de ustedes; esperamos lo mejor de ustedes, pero estamos preparados para lo mejor. Somos el fruto de muchas derrotas, pero también somos la semilla de todas las victorias. (Aplausos). Venimos de un ciclo electoral extraordinario en el que ganamos.

La señora PRESIDENTA: Señor Rufián, tiene que terminar, por favor.

El señor RUFIÁN ROMERO: Treinta segundos, señora presidenta.

Para poder tenderle la mano a alguien, debe haber ese alguien. Repito: para tenderle la mano a alguien, debe haber ese alguien. Para votar un acuerdo, debe existir ese acuerdo. Para empezar a caminar, hay que empezar a moverse. Tienen cuarenta y ocho horas. La historia les contempla.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Rufián.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

Buenos días, señorías. En primer lugar, señor Rufián, le agradezco el tono, la agradezco el cambio de formas en su intervención, y le agradezco también el propósito de la misma, de tender puentes, de posibilitar que efectivamente España tenga un gobierno al finalizar esta semana, porque como bien ha dicho usted hay muchas cuestiones que están no solamente sufriendo vecinos y vecinas en Lavapiés, sino también en Hospitalet y en otros muchos lugares de Cataluña, y en consecuencia se necesita un gobierno cuanto antes en España para atender esas urgencias sociales, y por ahí me gustaría empezar.

Es verdad que, a diferencia de otros intervinientes en el día de ayer, usted sí ha hablado de derechos sociales, ha hablado de justicia social, ha hablado de justicia fiscal, ha hablado también de la reforma laboral, ha hablado también de la necesidad de abrigar y amparar a los sintecho, a los desempleados de larga duración, para los cuales durante la pasada legislatura, en los doce meses que estuvimos al frente del Gobierno, recuperamos el subsidio al desempleo de los mayores de cincuenta y dos años. Ha hablado también de cuestiones que nos unen como formaciones políticas progresistas con historia. Creo que en muchas ocasiones lo que se nota en formaciones políticas con historia es que tenemos raíces, tenemos valores muy asentados y en consecuencia sabemos qué podemos hacer juntos y qué no podemos hacer juntos.

Mire, en ese sentido, cuando usted apelaba a no bloquear, a que se formara un gobierno cuanto antes en España porque estaban los problemas encima de la mesa y no desaparecían, me gustaría utilizar esa reflexión para responder a la pregunta de qué hago o qué hacía ayer pidiendo la abstención, tanto del Partido Popular como de Ciudadanos. Lo que hago es precisamente eso, señor Rufián; lo que estoy haciendo es apelar a la responsabilidad de Estado de dos partidos que en esta Cámara, pero también en los medios de comunicación, en la conversación pública, lo único que hacen es erigirse en partidos constitucionalistas, en partidos de Estado, en partidos garantes de esa estabilidad del Estado, y definitivamente lo que hacen es, sin tener ningún tipo de alternativa para formar un gobierno diferente al


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que estamos proponiendo desde el Partido Socialista, votar en contra y en consecuencia llevar al país al bloqueo institucional que vimos ayer. Por tanto eso es lo único que les estoy pidiendo. No les estoy pidiendo apoyo, no les estoy pidiendo que aplaudan el proyecto político para el que yo trato de ganar la confianza mayoritaria de la Cámara; simplemente que asuman su responsabilidad en primera persona, no se desentiendan, y que en consecuencia lo que hagan sea favorecer y facilitar la creación y la constitución de un gobierno, nada más, y nada menos. Porque para que haya oposición tiene que haber gobierno; para resolver muchas de las cuestiones que usted ha puesto encima de la mesa tiene que haber gobierno, y eso es lo que propuse ayer.

En segundo lugar, vuelvo a repetirle, como hice con algunos intervinientes, desde el señor Casado al señor Iglesias -olvido al señor Rivera, porque estuvo en otro mundo- (rumores), mi parecer sobre si de verdad o no mencionamos a Cataluña ayer. Yo mencioné a Cataluña, señor Rufián. Sí, claro que sí. Cuando hablamos de derechos sociales, cuando hablamos de problemas de urgencias sociales, de justicia fiscal, de casos de corrupción o de la exigencia de regeneración democrática; o cuando hablamos, por ejemplo, de la reforma laboral, de un nuevo estatuto de los trabajadores, de la digitalización, del reto que implica la transición ecológica, no solamente estoy hablando de una parte del territorio español de la que se abstrae Cataluña; estoy también incorporando a Cataluña a esa propuesta política. Ahora bien, si nosotros hablamos de la crisis territorial derivada precisamente del pulso soberanista que se está viviendo ahora mismo en Cataluña, me gustaría decirle varias cosas. La primera es que nosotros consideramos -y lo he dicho en muchas ocasiones y lo voy a reiterar tantas veces como salga la cuestión catalana desde la tribuna por parte de su grupo o de cualquier otro- que el problema en Cataluña es un problema de convivencia, que el problema en Cataluña no es un problema de independencia. Y me ha gustado escucharle a usted decir que una de las premisas fundamentales es que haya un diálogo, que haya una mesa de diálogo, y usted incluso ha llegado a verbalizar -y me parece que es un acierto y un avance, señor Rufián- que reconoce como interlocutores al Partido Ciudadanos y al Partido Popular, y que diga que le gustaría sentarse en la mesa, por ejemplo, con la única diputada que tiene el Partido Popular en representación de Cataluña, la señora Álvarez de Toledo, o incluso con la señora Arrimadas para poder hablar sobre Cataluña. Fíjese, el partido de los socialistas catalanes durante esta legislatura en el Parlamento de Cataluña propuso la constitución de una mesa de diálogo; una mesa de diálogo en Cataluña, porque si estamos hablando de la convivencia como el factor fundamental que ahora mismo está puesto en cuestión por parte de esta crisis lo que tienen que hacer ustedes es reconocer a la otra parte de Cataluña que no cree en las tesis independentistas, y que tampoco abraza la deriva independentista que ustedes están planteando. Por tanto, ¿qué es lo que me gustaría que usted hiciera? Que su grupo hablara en el Parlamento de Cataluña, en esa mesa de diálogo, con los representantes del partido de los socialistas catalanes, que fue precisamente la primera fuerza constitucionalista en Cataluña en las últimas elecciones generales; que hablara con el Partido Popular, que se sentara a dialogar con Ciudadanos, y sobre todo que ustedes abandonaran, junto también con Junts per Catalunya, uno de los principales requisitos, o mejor dicho exigencia -que no abandonan y que supone un problema muy serio a la hora de poder afrontar y abordar un proceso de diálogo con ustedes en Cataluña-, que es la unilateralidad, e igualmente que abandonaran esa frase desafortunada, a mi juicio, del Presidente de la Generalitat de Catalunya de que lo volverían a hacer. Efectivamente usted ha dicho en muchas ocasiones que el problema en Cataluña es un problema de democracia; claro que sí, es un problema de democracia, es un problema de que hay que respetar las leyes, es un problema de que hay que respetar el estatuto de autonomía, es un problema de que hay que respetar el orden constitucional. Y a nosotros nos podrá encontrar, señor Rufián, si dentro de la Constitución y dentro del estatuto de autonomía se pueden encontrar vías de solución a esa crisis en Cataluña. Pero la primera y principal premisa que ustedes tienen que poner encima de la mesa es, uno, acabar con la vía unilateral, acabar con estas manifestaciones que lo único que hacen es llenar de zozobra el debate público en Cataluña diciendo que lo volverían a hacer, y dos, sentarse en la mesa y ser conscientes de que lo que tenemos ahora mismo en Cataluña como problema es un problema de convivencia y no de independencia. Y los datos están ahí, en Cataluña se ha dicho en muchas ocasiones, señoría, no solamente una, dos, tres, cuatro o cinco veces durante estos últimos años, sino también en este último ciclo electoral al cual usted ha hecho referencia. Si es que en Cataluña la ciudadanía no solamente está defendiendo y votando agentes o partidos políticos y proyectos que defienden el independentismo, sino que hay otros partidos políticos en igual magnitud -y en términos de porcentaje muy semejantes a los suyos- que estamos defendiendo otras posiciones. Por tanto simplemente les pido que los reconozcan, que reconozcan su legitimidad, que reconozcan su


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representatividad y que en consecuencia empiecen a hablar con ellos. Si ustedes lo hacen creo que nosotros podremos encontrar sin duda alguna un camino alternativo a la confrontación y a la crisis territorial.

Mire, ha habido muchas lecturas sobre los resultados electorales del pasado 28 de abril y del pasado 26 de mayo, y en muchos análisis que se hacen por parte de distintos medios de comunicación, hasta incluso usted aquí en la tribuna lo ha verbalizado, se viene a decir que lo que ha votado el pueblo español ha sido en reacción al miedo y al temor a que el Partido Popular, Ciudadanos y la ultraderecha institucionalizaran a nivel de Gobierno de España lo que están haciendo desgraciadamente en muchas ciudades y en algunas comunidades autónomas. Yo discrepo, señoría; yo discrepo. Creo que el pueblo español -como dije en mi primera intervención ayer por la mañana- lo que hace siempre es abrazar el futuro, apostar por el futuro, mirar hacia delante, caminar hacia delante y no mirar hacia atrás. Nosotros representamos la esperanza, la ilusión, demostramos que se pueden hacer las cosas de distinta forma, que hay caminos alternativos, que se puede crecer, pero también redistribuir el crecimiento de esa riqueza; que se puede abordar sin ningún tipo de tapujos y con toda la solidaridad y la justicia social y territorial la transición ecológica; demostramos que se pueden hacer muchas cosas que la derecha durante siete años decía que era imposible poner en marcha. Nosotros lo demostramos en doce meses con la cooperación de Unidas Podemos, también de Esquerra Republicana y otras muchas fuerzas no solamente progresistas, sino también de otro tipo de nacionalismo e incluso también con tintes más de centroderecha. Por tanto discrepo sobre que el pueblo español votara el pasado 28 de abril simplemente como reacción a la emergencia de la ultraderecha, no es así. Votó por la esperanza, votó por el cambio, votó precisamente por hacer las cosas de distinta manera, y eso es lo que nosotros humildemente hicimos durante estos doce meses y estamos tratando de proponer a la Cámara para los próximos cuatro años.

Es verdad que usted me dice que no tenemos mayoría absoluta. Es cierto, no tenemos mayoría absoluta. Soy muy consciente de que la propuesta programática que puse encima de la mesa en mi intervención ayer por la mañana no se va a cumplir en un cien por cien, porque no tengo 176 escaños. El Grupo Parlamentario Socialista, que sustenta la propuesta gubernamental que trajimos ayer por la mañana, tiene 123 escaños. ¿Qué es lo que propongo? Propongo que si no hay un acuerdo, porque es muy difícil o imposible materializar lo que se está planteando por alguna fuerza parlamentaria, lo único que pido es que eche a andar la legislatura y que empecemos al menos a empezar a responder y a resolver muchas de las urgencias sociales que tienen los españoles.

¿Dónde va a estar el Partido Socialista, qué Partido Socialista se va a encontrar? Pues mire, el Partido Socialista que ha apostado siempre por la convivencia, el Partido Socialista que ha apostado siempre por la cohesión social y territorial, y el Partido Socialista que ha apostado siempre por la ejemplaridad, la limpieza pública y en consecuencia la lucha contra la corrupción. Lo he dicho en muchas ocasiones: la moción de censura de hace doce meses no fue una moción de censura a la política general del Partido Popular en muchos ámbitos, no. Fue una moción de censura que tuvo un origen, una causa principal, que fue una sentencia de la Audiencia Nacional a un Partido Popular que no asumió su responsabilidad en los casos de corrupción que fueron juzgados y sentenciados. Por tanto nosotros vamos a estar siempre desde ese prisma mirando por la convivencia, salvaguardando la cohesión y luchando por la ejemplaridad y la limpieza en la vida pública. Por tanto vamos a defender siempre el interés general.

Usted habla de que en Cataluña efectivamente existe una crisis política, que tiene que resolverse desde la política, y muy probablemente durante estos últimos siete años, desgraciadamente, por parte de las personas que han estado al frente del Gobierno de España y también del Gobierno de Cataluña se ha primado más la judicialización de la política que la política en sí misma. En muchas ocasiones usted aduce que los líderes independentistas que ahora mismo están siendo juzgados ante el Tribunal Supremo lo son por defender la democracia el pasado 1 de octubre de 2017, y no es cierto, señor Rufián. Lo son precisamente porque hubo cosas que pasaron durante esos meses aciagos para la historia política catalana y también para la historia política española que, supuestamente, pudieron ser irregularidades e ilegalidades. Evidentemente lo que ocurrió el 7, el 8 y el 9 de septiembre de 2017 en el Parlamento de Cataluña con las leyes de desconexión, y en consecuencia con la voladura incontrolada del Estatuto de Autonomía de Cataluña y del orden constitucional, mereció el mayor de los reproches no solamente desde el punto de vista judicial, sino también desde el punto de vista político, señoría, y por tanto la pregunta que a mí me gustaría trasladarle a usted y a su grupo es si han aprendido algo y han sacado alguna conclusión de todo ese proceso y de todos esos momentos, porque si lo han hecho probablemente podamos encontrar de nuevo una senda en la que poder entendernos.


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¿Que evidentemente -y lo he defendido también durante estos últimos doce meses- la crisis en Cataluña va a tener que ser respondida con una votación? Sin duda alguna. ¿Cuál es la diferencia y la principal discrepancia entre ustedes y nosotros? Que nosotros lo que queremos es que Cataluña tenga de nuevo un autogobierno reforzado y tenga un estatuto de autonomía, y ustedes lo que están planteando es poco más o menos que lo que estamos viviendo ahora mismo, desde el punto de vista de testigos, en el Reino Unido: una votación que lo único que hace es separar, disgregar, confrontar y consolidar una brecha de convivencia que a nuestro juicio es perfectamente evitable si todos ponemos de nuestra parte. Por tanto voluntad de diálogo toda, señoría, pero como comprenderá dentro de la Constitución que nos hemos otorgado, dentro del Estatuto de Autonomía de Cataluña que ustedes se han otorgado, y sin duda alguna trabajando por la convivencia y por la concordia.

A partir de ahí, mesa de diálogo; nosotros no tenemos ningún problema. También le digo, señoría, que ustedes lo que tendrán que hacer será poner en marcha esa mesa de diálogo en el Parlamento de Cataluña y reconocer a esos interlocutores en Cataluña. Hay que recordar que el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que fue, digamos, revisado por la sentencia del Tribunal Constitucional, contaba con un 90 % de apoyo del Parlamento de Cataluña, y en consecuencia, señoría, probablemente ustedes lo que tengan que hacer sea forjar ese consenso con otras fuerzas políticas, no solamente con el partido de los socialistas catalanes, que es la primera fuerza constitucionalista después de las elecciones generales, sino también con el Partido Popular, aunque sea marginal, y con el partido de Ciudadanos, aunque sea un partido en retroceso. (Rumores).

Por todo ello, señorías, nosotros nos podremos entender con ustedes, pero hay que ser conscientes de que necesitamos esa interlocución y ese diálogo en esos dos ámbitos: Cataluña y el conjunto del Estado español. Si ustedes así lo quieren muy probablemente podamos encontrar durante estos próximos cuatro años no voy a decir la solución definitiva, pero sí al menos empezar a construir la solución que merecen y necesitan el conjunto de catalanes y catalanas, con independencia de a quién voten en los procesos electorales.

Le tengo que decir, señor Rufián, que agradezco que usted facilite, al menos así lo ha expresado públicamente su grupo, con la abstención, que eche a andar la legislatura y que tengamos Gobierno en España. Ojalá otras formaciones políticas, no solamente a la izquierda, sino también a la derecha, tomaran nota de esa responsabilidad que echo en falta en esos partidos que hoy se erigen como partidos constitucionalistas y con sentido de Estado. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor candidato.

Señor Rufián Romero, tiene usted la palabra por el Grupo Republicano. (Aplausos).

El señor RUFIÁN ROMERO: Señor Sánchez, por partes. En los últimos diez años 800 000 desahucios; 750 000 familias sin ingresos; un 30 % de pobreza infantil; 11 millones de pobres y en algunas comunidades autónomas, sobre todo en aquellas como Extremadura de su compañero Fernández Vara, casi un 50 % de paro juvenil. Lo digo porque luego piden la aplicación del 155 como medida estrella. Eso es lo que hace peligrar, lo que amenaza la convivencia en un país y no una urna. (Aplausos). Y lo digo porque realmente a mí, señor Sánchez, me duele; me duele que un socialista, que un importante representante de un partido con unas siglas históricas, como las de su partido, diga que votar amenaza a la convivencia. Me parece curioso cuando menos.

Incoherencia. Sí creemos que es incoherente que ustedes, que usted, concretamente, ayer le dedicara más tiempo a pedirles indirectamente un apoyo a PP y a Ciudadanos que a referirse a Unidas Podemos y a nosotros. Nos parece incoherente, sobre todo cuando objetivamente les está pidiendo algo, repito, al señor Rivera y al señor Casado -y soy poco sospechoso de ser condescendiente con ellos- que usted, por principios, no hizo y una vez más le aupó a la secretaría general del PSOE. A mí, como republicano de izquierdas, la verdad es que me hubiera gustado mucho más que hubiera dedicado ese tiempo a intentar, entre comillas, seducir a los compañeros y compañeras de Unidas Podemos y a nosotros que intentar recibir un voto indirecto de PP y Ciudadanos.

Mesa de diálogo en el Parlament de Catalunya. Efectivamente, ya existe. Tengo el honor de compartir grupo parlamentario con un diputado que hasta hace muy poco estuvo ahí, Gerard Gómez del Moral, que negoció esa mesa de diálogo. ¿Sabe qué me ha dicho? Que no van, pero que no va ni el PP ni Ciudadanos ni a veces ustedes, que a veces nos quedamos nosotros solos. De todas formas, creo que estamos frente a un conflicto, un problema político de una envergadura que exige hacer cosas diferentes. Yo aquí, por ejemplo, le propongo -ya lo hice en campaña y lo vuelvo a repetir un encuentro cada mes en Barcelona


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y en Madrid, continuar con el espíritu de Pedralbes. En Pedralbes pasó algo extraordinario. Por primera vez dos Gobiernos, el catalán y el español, reconocieron algo por escrito que usted ha repetido aquí en alguna ocasión: que es un conflicto político y que lo tienen que dirimir líderes, y no jueces. Es un avance extraordinario y nosotros apostamos por eso.

Unilateralidad, señor Sánchez. Nosotros no somos unilaterales. Unilateral es dar de hostias a la gente el 1 de octubre, eso es muy unilateral. (Aplausos). Pero, sobre todo, le digo algo que nuestro presidente y candidato, que debería estar hoy aquí diciéndoselo, Oriol Junqueras, dice desde hace mucho -lo que pasa es que no sale mucho en la tele, pero lo dice desde hace mucho-: Nosotros no somos unilaterales, nosotros somos multilaterales -repito, multilaterales-, porque estamos frente a un conflicto político tan grande, tan enorme, que ha comportado un dolor y unas carencias democráticas tan enormes que hay que dirimirlo en instituciones estatales, en instituciones europeas y en instituciones internacionales. Así de multilaterales somos. Lo digo por si quiere dejar de repetir el mantra de la unilateralidad.

Respetar el Estatut. Bienvenido, porque la verdad es que llevan sin cumplir la adicional tercera del Estatut prácticamente diez años. Y, sobre todo, recuerdo a aquel célebre socialista, a Alfonso Guerra -Alfonso Guerra, que ya suena a viejo, a añejo-, vanagloriándose, diciendo: Nos hemos cepillado el Estatut. Bienvenidos al cumplimiento del Estatut. Ojalá les hubiera importado antes.

Volver a hacerlo. "Volver a hacerlo" es una frase que dijo el inmenso Jordi Cuixart frente a Marchena, y lo dijo refiriéndose a un concepto, como dijo el señor Iglesias ayer, que no es ajeno al derecho, a la desobediencia civil. Le explico una historia muy breve. En 1978 los vecinos de Torre Baró, que es un barrio muy humilde y muy empinado de Barcelona, protestaban diariamente frente al Ayuntamiento de Barcelona porque el autobús urbano no llegaba; y el Ayuntamiento de Barcelona les decía que no podía llegar, que el bus urbano, el bus público no podía llegar hasta la última calle, muy empinada, de aquel barrio tan pobre, Torre Baró. Pues bien, en 1978 Manuel Vital, un líder vecinal y casualmente conductor de autobús de la línea 47 de Barcelona, una noche secuestró un bus y lo hizo llegar hasta la última calle de Torre Baró. Y a partir de ese momento el bus urbano, el bus público llegó a uno de los barrios más complicados urbanísticamente y más humildes de Barcelona. A él no le pasó nada; hoy estaría frente a la Audiencia Nacional. La pregunta es qué nos ha pasado, qué ha pasado en este país para que estemos así. Señor Sánchez -se lo digo con toda sinceridad-, si ustedes creen que lo que está pasando, que el juicio, por ejemplo, a once independentistas va de eso, se equivocan. Mañana pueden ser once sindicalistas, mañana pueden ser once feministas, mañana pueden ser once humoristas, mañana pueden ser once periodistas críticos. Esto no es un juicio al independentismo o al republicanismo catalán, esto es una regresión de los derechos civiles de todos, tengamos la bandera que tengamos en el balcón o en el corazón, y hay que entenderlo. (Aplausos).

Políticos presos. Le voy a ser muy sincero también, señor Sánchez. Ojalá fuera cosa nuestra que nuestros compañeros y compañeras son políticos presos. Ojalá fuera un mantra, un argumentario político, pero es que Amnistía Internacional también lo dice, y entiendo que ustedes no están en contra de Amnistía Internacional. Amnistía Internacional de manera reiterada pide la liberación de Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, que llevan dos años en la cárcel, literalmente, por subirse a un coche de la Guardia Civil con permiso para disolver una manifestación. Esto es una barbaridad, nos pongamos como nos pongamos. Y gente muy poco sospechosa de ser independentista, como Martín Pallín, juez emérito del Tribunal Supremo, o Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional, dice que son presos políticos. Le repito, señor Sánchez, de verdad, que, si usted cree que lo que puede llegar a pasar este otoño obviándolo se puede gestionar, se equivoca. Lo que puede llegar a pasar este otoño nos complica la vida a todos, sobre todo a nosotros, a ustedes, a Unidas Podemos, a la izquierda abertzale, a los compañeros de Junts per Catalunya, a todos. Los únicos que nos van a aplaudir con las orejas nuestras peleas son los trillizos, los únicos.

Les hago una pregunta para acabar. Señor Sánchez, ¿por qué es mejor una abstención del PP y Ciudadanos que el señor Iglesias se siente en un ministerio? ¿Por qué? ¿Por qué es mejor? ¿Por qué es mejor que esta bancada de la derecha se abstenga que el señor Iglesias se siente en un ministerio? Y, señor Iglesias, ¿por qué es mejor darle una segunda oportunidad a los trillizos que usted se siente en un ministerio? ¿Por qué?

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Rufián.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.


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El señor SÁNCHEZ PÉREZCASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

Señor Rufián, señorías de Esquerra Republicana, en primer lugar, quiero agradecerle de nuevo que vuelva a considerar los 800 000 desahucios que ha habido durante estos años, que vuelva a hablar de la pobreza infantil, que vuelva a hablar de los 8 millones largos de personas que ahora mismo en nuestro país sufren la exclusión social e, incluso, que vuelva recordar que, efectivamente, se tiene que cumplir con el estatuto de autonomía y su disposición adicional precisamente en todo lo que tiene que ver con las inversiones públicas. Estas fueron algunas de las propuestas que planteamos en los Presupuestos Generales del Estado -que ustedes votaron en contra junto con la derecha y que, en consecuencia, no se pudieron materializar y precipitaron las elecciones anticipadas el pasado 28 de abril-, con un objetivo bien claro, como, en primer lugar, empezar a elaborar esos presupuestos sociales que necesita no solamente Cataluña sino el conjunto de España. Por tanto, desde ese punto de vista, señoría, no tengo mucho más que añadir. Nosotros queremos cumplir con el Estatuto de Autonomía de Cataluña y también conformar una mayoría parlamentaria que encauce y canalice esa propuesta presupuestaria para el conjunto del país y, sin duda alguna, también para los catalanes.

En segundo lugar, habla usted de la mesa de diálogo en el Parlamento de Cataluña. Efectivamente, existe. Le han informado mal: el partido de los socialistas catalanes ha ido a esas reuniones siempre que han sido convocadas por el presidente de la Generalitat de Cataluña, el señor Torra. Como usted bien sabe, el señor Torra en reiteradas ocasiones me parece que han sido dos o tres, no muchas más, las reuniones de esa mesa que ha habido en el Parlament de Cataluña nunca ha retirado de la misma su desafío para seguir una vía unilateral. Si distintos grupos parlamentarios se sientan con el ánimo de empezar a encauzar la crisis de convivencia en Cataluña y empezar a dialogar y la propuesta que hace nada más y nada menos que el presidente de la Generalitat de Cataluña es mantener la unilateralidad como desafío no solamente al Estado sino a las fuerzas políticas que no piensan como ustedes en esa mesa, comprenderá que al menos tengamos algunas dudas sobre si de verdad se quiere o no dialogar con esas fuerzas en Cataluña.

Pero, en todo caso, yo no tengo que hablar por ellas, por el PSC, por Ciudadanos ni por el Partido Popular en Cataluña, y esta es la cuestión, señor Rufián. Cuando ustedes plantean el diálogo con el Estado español o con el Gobierno de España lo que hacen es, en primer lugar, autoerigirse en los portavoces de una única Cataluña, y no es cierto. Si ustedes quieren hablar con el Gobierno de España, lo primero que tienen que hacer es garantizar un consenso lo suficientemente amplio en la sociedad catalana y que sea transversal, lo que ahora mismo ustedes cuando suben a la tribuna no representan, señoría. Por tanto, ¿cuál es el problema? Hay un problema de origen, hay un problema de interlocución, porque ustedes no están representando ni al 55 % de la sociedad catalana, ni al 50 % de la sociedad catalana. Hablen ustedes con los comunes, con el PP, con Ciudadanos, con el PSC, constaten si hay voluntad para poder llegar a un acuerdo transversal con todos ellos, y entonces, cuando suba usted a la tribuna y hable en nombre de Cataluña, a lo mejor empezamos a ser conscientes de que representan más allá de lo que ustedes tratan de representar desde esa tribuna. Creo que es muy importante que ustedes se tomen en serio el diálogo en Cataluña y que reconozcan la legitimidad de otras fuerzas políticas, no solamente la de aquellas que defienden el proceso soberanista o no solamente la de aquellas, como Unidas Podemos o los comunes en este caso, que defienden el derecho a la autodeterminación. A partir de ahí, creo que podremos encontrar una solución a esta crisis.

Unilateralidad, señoría, efectivamente, es imponer leyes de desconexión. Unilateralidad es no hacer caso a la resoluciones del Tribunal Constitucional ni a las reiteradas alertas de los letrados en el Parlamento de Cataluña, quienes les estuvieron diciendo durante esos meses aciagos del año 2017 que ustedes estaban imponiendo una visión de Cataluña a través de unas leyes que nada tenían que ver con el Estatuto de Cataluña ni con el ordenamiento constitucional. Eso es unilateralidad, y se lo digo con toda tranquilidad, señoría, para que quede y conste en el Diario de Sesiones. Nosotros queremos el diálogo, queremos hacerlo dentro de la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Pero, señoría, si el mensaje que traslada el independentismo catalán es que lo van a volver a hacer y que, en consecuencia, no renuncian a la vía unilateral, tengo que decirles, de forma sosegada pero también de forma determinada, que el Gobierno de España defenderá el orden constitucional, la integridad territorial y la soberanía nacional. (Aplausos).

Ustedes dicen que tenemos discrepancias con Unidas Podemos. Es evidente. Ayer las manifestó el señor Asens desde esta tribuna. En lo que representa esta crisis de Estado, ustedes coinciden más con


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ellos que con nosotros en cuanto a cuál es la formulación. Usted dice: Votar no es nunca un problema democrático. Claro que no si se basa en las normas, en las leyes que nos hemos dado, que hemos votado no solamente a nivel catalán sino también a nivel del conjunto de España. Por tanto, desde ese punto de vista, creo que la discrepancia es de fondo. Pregunte usted a los británicos, sobre todo a la gente joven que se está manifestando en contra de aquellos que sobre la base de mentiras y falacias lo que han hecho ha sido dividir, confrontar a la sociedad británica y provocar una implosión del ordenamiento constitucional en el Reino Unido, como estamos viendo ahora mismo.

En todo caso, señoría, claro que sí, yo coincido con usted en que este es un problema de democracia, no es un problema de independencia; es un problema de convivencia y, por tanto, es un problema democrático. Pero, fíjese, usted hace referencia a algunas organizaciones no gubernamentales que, honestamente, no lo han dicho como usted indica. En todo caso, vayámonos a lo que dicen los tribunales, a lo que dicen las sentencias, a lo mejor de tribunales a los que usted no confiere ningún tipo de legitimidad, como es el Tribunal Constitucional. El Tribunal Constitucional les ha reprochado de manera muy reiterada, no solamente con pruebas sino también con argumentos, que ustedes, textualmente, intentaron quebrar el Estado, provocar una grave crisis, sirviéndose para ello, como propias, de las instituciones de todos los ciudadanos de Cataluña. Y este es el problema, señoría, que ustedes utilizaron las instituciones, que son de todos los catalanes, no solamente de los que les votan a ustedes, para hacer y plantear un desafío al Estado, a la integridad territorial y al ordenamiento constitucional. Pero no solamente el Tribunal Constitucional, también el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, señoría, ha declarado que fue necesaria la defensa de la legalidad para la protección de los derechos y libertades de terceros frente a los abusos cometidos por la mayoría parlamentaria independentista en el Parlament de Catalunya, y ha dejado claro que un partido político puede hacer campaña a favor de un cambio en la legislación o en las estructuras jurídicas o constitucionales del Estado siempre que utilice medios legales y democráticos y proponga un cambio compatible con los principios democráticos fundamentales. Esto lo ha dicho el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como también lo ha dicho el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y como en reiteradas ocasiones también lo ha manifestado el Parlamento Europeo. Por tanto, señoría, estoy de acuerdo con usted: es un problema democrático, es un problema de convivencia, no es un problema de independencia. Empecemos a hablar, empecemos a dialogar, pero sobre unas bases comunes. Y esas bases comunes no las creamos ni usted ni yo ni Esquerra Republicana ni el Partido Socialista, son mucho más amplias. Se llama Constitución española y se llama Estatuto de Autonomía de Cataluña. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Señor Rufián, tiene la palabra por tres minutos.

El señor RUFIÁN ROMERO: Muchas gracias, señora presidenta.

Señor Sánchez, una advertencia previa, con el debido respeto: No dé por supuesta nuestra abstención. Lo hemos dicho literalmente: Tienen ustedes cuarenta y ocho horas como máximo para ponerse de acuerdo, por nosotros no será, y les pedimos una vez más que evalúen en su justa medida el enorme esfuerzo de generosidad que está haciendo hoy aquí este grupo al que tengo el honor de representar.

Constitucionalistas. Hay algo que siempre me chirría. La política es un poco como la música: si hay algo que está desacompasado, te suena mal. Siempre me chirría que se autocalifiquen ustedes -no tanto ustedes, sobre todo PP y Ciudadanos aunque también ustedes- de constitucionalistas, como queriendo separar: artículo 47, artículo 128, artículo 50, artículos hermosos y sociales y manidos que hemos leído. Recuerdo perfectamente haber escuchado a muchos representantes de Unidas Podemos y, evidentemente, de Esquerra Republicana leyendo literalmente, textualmente artículos de la Constitución de los que no se acuerdan ustedes tanto, y, en cambio, el 155 se lo saben de memoria. Igual no hay tanto constitucionalista sino mucho hipócrita.

Señor Sánchez, le voy a ser muy claro para intentar romper ese mantra de que nosotros no reconocemos, entre comillas, a la otra parte de Cataluña. Ni se puede imponer una república ni se puede imponer una autonomía -repito, ni se puede imponer una república ni se puede imponer una autonomía- con el 50 % de la población en contra, respectivamente. Así que, repito, nos guste más o nos guste menos, le guste más o le guste menos al señor Borrell, estamos condenados a entendernos, condenados. Dejemos de regalar discursos para la hemeroteca y de entregar este conflicto a nuestros hijos.

Busca un consenso, pide un consenso. Ya existe. El 80 % de la población de Cataluña -votantes suyos, votantes suyos, votantes suyos y votantes suyos (señalando a los grupos parlamentarios


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Socialista, Popular, Ciudadanos y Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, respectivamente)- pide votar, dirimir este conflicto político en una urna, y no a palos. Y aquí hay gente que está muy en contra de la independencia de Cataluña, de la autodeterminación de Cataluña pero son demócratas y saben perfectamente que a palos y con maquinarias de poder y mediáticas no se soluciona.

Crisis de convivencia -con esto ya acabo, señora presidenta-. ¿Sabe qué provoca una crisis de convivencia? El discurso del rey el 3 de octubre justificando los palos del 1 de octubre. ¿Sabe qué provoca una crisis de convivencia, y, repito, no por entrar en teorías conspiranoicas? Que un medio de comunicación destape supuestamente la relación entre los autores de uno de los mayores atentados en este país y el CNI. Y no es por entrar en teorías de la conspiración, aunque convendría explicarlo. Pero, sobre todo, lo que hace peligrar la convivencia, repito, es un desahucio y no una urna. Ustedes han empezado la casa por el tejado; peor aún, por la chimenea: lo digo por el humo. Hagan el favor de ponerse de acuerdo; por nosotros no será.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Rufián.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

Evidentemente, no doy por hecho que ustedes se vayan a abstener. Simplemente me hice eco de la resolución de la ejecutiva de Esquerra Republicana. En todo caso, efectivamente, usted plantea que pueden abstenerse esta semana; cuarenta y ocho horas ha dado al Partido Socialista y al grupo de Unidas Podemos. Simplemente, quiero manifestar que con esa petición se materializa y se evidencia algo bastante recurrente en el debate que hubo ayer, y es que Unidas Podemos y el Partido Socialista, desgraciadamente, no tenemos 176 escaños y necesitamos otras fuerzas parlamentarias que nos apoyen. Simplemente quería trasladarles que yo no doy por hecho que ustedes se vayan a abstener pero que, en todo caso, agradezco el tono, las formas y el que ustedes puedan facilitar que haya un Gobierno en España para que la legislatura eche a andar.

En segundo lugar, habrá tiempo para volver a hablar del compromiso constitucional que tengan ustedes y otras fuerzas parlamentarias. Lo único que le digo, señoría, es que nosotros propusimos unos presupuestos -que ustedes votaron en contra junto con las fuerzas conservadoras, lo que precipitó a las elecciones del pasado 28 de abril-, donde había muchas o, al menos, bastantes iniciativas vinculadas con la lucha contra los desahucios, la lucha contra la pobreza infantil, la lucha contra la exclusión social, la justicia fiscal, etcétera, etcétera. Si ustedes anteponen en esta legislatura todos esos objetivos a otros que no pueden encontrar el consenso, el apoyo ni el arrope del Grupo Parlamentario Socialista ni del Gobierno de España, como es la votación para la autodeterminación de Cataluña, podremos encontrarnos; si no, señoría, lo que le digo es que seguiremos teniendo el mismo problema que tuvimos antes del 28 de abril. Con nosotros, dentro de la Constitución, con la ley y el diálogo, podrá contar. Pero fuera de la Constitución, fuera del Estatuto de Autonomía, desgraciadamente, señor Rufián, no habrá nada. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Vasco tiene la palabra el señor Esteban Bravo.

El señor ESTEBAN BRAVO: Señoras diputadas, señores diputados, egun on, buenos días.

A nadie se le escapa -a mí el primero- que la situación es grave, el momento es trascendente, pero permítame que hoy comience mi intervención con un conocido chiste. Seguramente no es el mejor que hayan oído, pero creo que viene al caso para describir lo que ha pasado desde el 28 de abril, desde el día de las elecciones, o, quién sabe, más bien diría que incluso para describir lo que ahora mismo está pasando. Son dos amigos que van al monte decididos a buscar setas. Cada uno con su cesta, van recorriendo el hayedo, y en esto uno de ellos llama la atención del otro y le dice: ¡Oye, ven, ven, mira lo que he cogido aquí! Y el compañero se acerca y observa que lo que ha recogido su amigo tan eufóricamente es un Rolex, un Rolex carísimo, e indignado le suelta: Oye, tú, ¿a qué estamos, a setas o a Rolex? Y es que hay que estar a lo que hay que estar. El objetivo de toda negociación es lograr un acuerdo, en este caso un acuerdo en torno a la investidura de un presidente del Gobierno y a un programa que puede incluir


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o no una fórmula de composición del Ejecutivo pero sí, en todo caso, objetivos claros para saber hacia dónde quiere avanzarse. Los acuerdos siempre son discutibles, pueden ser mejores o peores. Ya saben lo que decía Fuller: Todos los caballos piensan que su carga es la que más pesa. A cada parte siempre le suele parecer que podría haber obtenido más. Pero se trata de recoger setas; unas veces irá mejor y serán unos exquisitos perretxikos, y otras, níscalos o setas de cardo, mejores o peores, según los gustos y las expectativas, pero lo que no puede pretenderse al salir al monte es despreciar los rodales de setas que podrían recogerse y dedicarse a la vana búsqueda de encontrar un Rolex en el bosque, ese Rolex que representa el beneficio absoluto, la consecución de todas tus posiciones en la mesa de negociación, la búsqueda del sumun de ganancias sin importar que a la vuelta se lleve la cesta vacía.

Empecinarse en la búsqueda del Rolex es olvidar lo importante para conseguir lo imposible, y, en efecto, a algunos nos da la sensación de que en apenas tres meses se ha perdido la perspectiva. ¿Nos hemos olvidado de cómo hemos llegado a estas elecciones? ¿Se nos ha olvidado la foto de Colón, con una campaña electoral en la que parecía que la opción ganadora iba a ser casi indefectiblemente el tripartido entre el Partido Popular, Ciudadanos y VOX, con una tensión en el ambiente político impulsada desde la derecha y basada en imponer, en vez de dialogar? ¿Ya no nos acordamos de las declaraciones, ya no nos acordamos de los debates electorales? La ciudadanía respondió votando masivamente en esas elecciones y su mensaje ha sido claro: no quiere el tripartito de derechas que se había ofrecido en la campaña como alternativa; tampoco da mayorías absolutas a nadie. La gobernabilidad pasa, pues, por el diálogo y el necesario acuerdo de las fuerzas políticas, y eso es lo que espera la mayoría de los votantes a tenor de los resultados, y eso es lo que el día 29 de abril, tras la jornada electoral, pensábamos casi todos que ocurriría. Con unas elecciones municipales y autonómicas por delante podía entenderse que se esperara al 15 de junio, día de la constitución de los ayuntamientos, para exteriorizar el acuerdo. El desarrollo, en aparente lógica, parecía claro. De hecho, daba la sensación de que, tras haber pasado una campaña electoral con el riesgo real de un tripartido PP, Ciudadanos, VOX gobernando, el recuerdo iba a hacer que todos nos pusiéramos manos a la obra y el Gobierno pudiera estar constituido para la última semana de junio o primera de julio, pensaba yo. Era lo lógico y esperable. No ha sido así.

El Partido Nacionalista Vasco obtuvo en las últimas elecciones forales, en conjunto, el 38 % de los votos de la comunidad autónoma; en Vizcaya, por ejemplo, un 43 % y, pese a ese porcentaje, muy superior al que tiene cualquier grupo en esta Cámara, no hemos dudado ni un momento en fraguar acuerdos de coalición en todas las instituciones vascas, incluso en la que sacamos el 43 % -más del 43 %, el 43,1 % de los votos-, porque el acuerdo fortalece a la sociedad, genera músculo democrático, sobra el tacticismo y el regate en corto. ¿Es que se va a repetir aquí el desacuerdo que ya se produjo, haciendo fracasar desde un inicio un presupuesto entre aquellos que habían apostado, al menos en imagen, por un Gobierno alternativo a través de la moción de censura? ¿Ya no nos acordamos del tiempo que se está perdiendo en tomar decisiones que son trascendentales para la ciudadanía en el ámbito económico, en el social, en el de infraestructuras, en el energético, en el educativo? Se dejan de tomar decisiones al estar el Gobierno en la más absoluta provisionalidad. Las comunidades autónomas no obtienen respuestas a sus reclamaciones, no hay interlocución con el Gobierno central. La Administración del Estado, salvo aquello que funciona por pura inercia, está paralizada. No se toman decisiones, no se hace política desde hace meses; eso sin mencionar los millones de fondos europeos que se están desperdiciando al no impulsarse los proyectos para los que estaban comprometidos. Y, mientras tanto, el tiempo sigue adelante y los demás siguen tomando decisiones que nos afectan en Europa y en otros lugares. La cesta no puede seguir estando vacía a la búsqueda del quimérico Rolex. No quiero sonar duro pero, si después de todo lo pasado y de la respuesta de los electores con los grandes problemas que hay que abordar, con una economía que comienza a funcionar, pero sobre la que se extienden nubarrones, con más del 32 % de los ciudadanos que en el CIS de junio pasado decían que la política es el segundo mayor problema después del paro, con una Administración a medio gas, si en esas circunstancias no se produce un acuerdo y se provoca una nueva convocatoria electoral entre desconfianzas mutuas y tacticismos de corto alcance, quizá es que los principales protagonistas de ese desencuentro habrán demostrado que no son merecedores de ocupar las responsabilidades a las que creen estar llamados.

Me parece que no soy el único al que ha desconcertado la estrategia negociadora del candidato, cuando menos está siendo sinuoso en su desarrollo. Tengo que confesar que me llaman la atención las continuas apelaciones hechas por el propio candidato a la abstención de quienes se han manifestado no ya como adversarios, sino como irreconciliables enemigos políticos, aquellos que han llegado a tildarle de mafioso o indecente, de mentiroso, de querer vender a la buena gente uno y, el otro, de golpista, de


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presidente ilegítimo, de culpable de alta traición al país y hasta de felón. Me refiero a los señores Rivera y Casado respectivamente, como habrán adivinado. Se ha olvidado el manifiesto y la foto de Colón de ambos junto al señor Abascal. Pretender que la abstención de alguno de ellos dé paso a su Gobierno no soluciona el problema de fondo, pues nos encontraríamos a la vuelta de la esquina, allá por octubre, sin un acuerdo que pudiera armar una mayoría en torno al presupuesto, imprescindible para la supervivencia del nuevo Gobierno; si, por otra parte, lo que busca, tras obtener así su investidura, es sustentar parcialmente su Gobierno sobre las bases de lo que hoy proclaman esos líderes políticos, me temo que no podrá contar con nosotros. Los planteamientos políticos inflexibles y de retroceso en el ámbito de las libertades que enarbolan y su oposición al diálogo y al acuerdo entre diferentes provocarían el enquistamiento de los problemas que hay que afrontar.

La elección de los socios no es baladí a la hora de desarrollar políticas en una u otra dirección y usted debe elegir, señor candidato, porque el país no puede permitirse un Gobierno satisfecho consigo mismo creyendo que es el mago de la geometría variable cuando en realidad está en el alambre. Entiendo que la situación es compleja, que la búsqueda de una mayoría entre la fragmentación parlamentaria es como navegar entre escollos. Sin embargo, creo sinceramente que debería mirar al horizonte contemplándolo más como una oportunidad que como un imposible. Utilizando un símil taurino: los grandes maestros demuestran que lo son en las buenas faenas con miuras o victorinos, no ante ganaderías sencillas, sino en aquellas en las que hay que arriesgar. Uno se hace grande y demuestra lo que vale cuando es capaz de hacer frente y buscar soluciones reales a problemas que los demás solo quieren enfrentar desde la barrera de las frases encasilladas y el mero Código Penal, pero debe ser consciente de que solo tiene 123 escaños. Su grupo es el mayor de la Cámara, pero debe sumar, y para sumar hay que ceder. No puede pretender que los demás nos sumemos a un contrato de mera adhesión a lo que usted decida; ni los grandes ni los pequeños, entre sus posibles socios, podemos hacer eso. Dé un paso flexible y decidido al frente, sin miedos, sin ponerse la venda antes de la herida. Usted se precia de ser resistente y resiliente. Conformar una mayoría en torno a su Gobierno supone un reto personal, si se atreve con él, un reto que puede redundar en beneficio de la convivencia y dar luz a otra manera de hacer política. Es lo que tiene ser pionero, no hay mapa del terreno por el que uno se aventura.

Por otra parte, hay quien entiende la política como un ejercicio apresurado al asalto del poder en cada ocasión. Por mi experiencia les digo que esto no funciona así. Para que uno vaya ganando posiciones y la confianza del otro se necesita tiempo. Un inicio más modesto que el imaginado no significa que vaya a ser menos rentable a medio plazo. Esa búsqueda de ganancias urgentes a corto plazo puede acabar en fracaso, un fracaso que nos arrastre a todos y todas, y no me refiero solo a mi grupo parlamentario ni a otros posibles terceros socios, sino que me refiero a las ciudadanas y ciudadanos que les apoyaron y que deberían volver acudir a las urnas, e incluso al riesgo de que, finalmente, haya políticas gubernamentales de un signo completamente diferente. Ya saben aquello de que la avaricia rompe el saco.

Confieso que desconozco el detalle de las negociaciones habidas entre PSOE y Podemos, pero creo saber lo suficiente. Claro que todos tienen presiones desde muchos ámbitos y seguro que, como se ha dicho, desde el IBEX 35 -y del 45, si existiera-, pero esas presiones no pueden servir de excusa para justificar el desacuerdo. Además, puede haber urgencias de otro tipo, a veces personales. La estabilidad no debería pasar por que, necesariamente, alguien esté en el Gobierno o por que ocupe un número de ministerios o vicepresidencias. Porque convendremos en que en una organización política que se precie lo importante son las ideas y los equipos, no las personas concretas. Tienen ambos una oportunidad para llenar la cesta con excelentes perretxikos en beneficio de la política con mayúsculas y de la ciudadanía. Como dijo William George Ward, las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado se los pierde y, probablemente, en septiembre ya sea demasiado tarde para que amanezca.

Señor candidato, desde el punto de vista del Partido Nacionalista Vasco hay muchos retos pendientes y urgentes por resolver. Paso a enumerar algunos. Coincidimos plenamente en la necesidad de abordar definitivamente un acuerdo en el Pacto de Toledo, no puede demorarse esto ya más. Es necesario para asegurar a medio plazo el propio sistema público de pensiones y es necesario hacerlo contemplando un sistema justo, que provea unas pensiones dignas, pero alejándonos de cualquier demagogia de que el sistema lo aguanta todo. El trabajo ya está avanzado con los progresos que se hicieron en la legislatura anterior pero hay que culminarlo. En este ámbito debo hacerle un apunte con respecto al estatuto vasco. Como sabe, dicha ley orgánica atribuye a las instituciones vascas, a través de un convenio con el Estado, la gestión económica del régimen de la Seguridad Social. El Estado siempre se ha negado a sentarse a discutir el contenido práctico de dicho artículo. Es hora de que, al menos, nos pongamos a hablar sobre


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ello para intentar llegar a un acuerdo. Una ley orgánica debería ser para todo constitucionalista de obligado cumplimiento, y si la ley hace esa mención algún contenido tendrá que tener, digo yo. Pues pongámonos a discutir cuál es ese contenido. Creemos también obligado -y usted habló de ello- hacer una modificación de la legislación laboral para revertir los aspectos lesivos de la última reforma y prepararnos para un nuevo ciclo económico en el que hay que abordar la subida de los salarios de los trabajadores. Es insostenible que pretenda conseguirse la competitividad a través del estancamiento salarial. No creemos que ese pueda ser el modelo a seguir y menos en Europa. Asimismo, esa reforma laboral debe contemplar el fomento del empleo para los jóvenes como prioridad, en conjunción con medidas en el ámbito educativo, tanto universitario como, de manera especial y dando énfasis, de la formación profesional.

A nuestro entender, la industria debe ser primordial en la política económica. Los años de la crisis no fueron aprovechados como se debería para crear un nuevo modelo económico en el que la industria tuviera más peso. Esta debería ser la palanca principal tanto para combatir el desempleo como para asegurar las cotizaciones en el futuro.

Dijo usted ayer en su discurso que es necesario aumentar el gasto en I+D+i y no podemos estar más de acuerdo. Pero lo que no puede ser es que centre en exclusiva las partidas de I+D+i en el capítulo 8, para investigación básica. Si queremos que tenga repercusión en la industria y el número de patentes aumente significativamente, que es en lo que a la postre España destaca negativamente, para eso hay que priorizar la investigación aplicada. Reconocemos que, precisamente, la industria está ligada en su mejora a los retos de la transición energética pero, asimismo, es el ámbito más vulnerable ante estos. Por ello -sabiendo como sabemos hacia dónde debemos caminar para llegar a los objetivos europeos ante el cambio climático-, es necesario acompasar los ritmos de dicha transición a la adecuada adaptación de la industria, de manera que el empleo no sufra las consecuencias de políticas desacompasadas. Le recuerdo que los anuncios precipitados sobre el diésel tuvieron consecuencias prácticas; no somos un partido que suela hacer declaraciones alarmistas o exageradas, pero entienda nuestra preocupación cuando el sector del automóvil es estratégico en nuestro territorio. La automoción supone el 17 % del PIB industrial vasco; hay más de 300 empresas que dan trabajo a unas 40 000 personas en Euskadi, que fabrican casi la mitad del total de los componentes del Estado. En nuestro territorio el peso de la industria es muy importante; la industria manufacturera es el 24 %, nada menos, del PIB, pero si lo sumamos a los servicios conexos -como ingenierías, etcétera- supone el 52 % del PIB. Por tanto, no estamos hablando de cosas que no nos vayan a afectar si las hacemos mal. Usted ha dicho que Europa reconoció el marco estratégico de su Gobierno de energía y clima como el más complejo y el más riguroso. De acuerdo, pero cuidado con ser la vanguardia de lo novedoso siendo un país con estructuras económicas endebles, a ver si por correr mucho nos estrellamos.

Ahora, señor presidente, estamos en un momento de transición en el ámbito energético, estamos pasando seguramente de primar o de potenciar unas energías a otras. Esto no se puede hacer de la noche a la mañana. Es más, podemos provocar una pérdida en la economía y, sobre todo, en las inversiones necesarias que haya que hacer para esa transición y, sinceramente, algunas medidas que se están tomando desde algunos reguladores y sobre las que su Gobierno quizás debería decir algo -y no ha dicho nada- son un poco preocupantes. Esto no es un salto de un día para otro, esto tiene que ser pausado, y a veces nos da la sensación de que hay señales concretas, prácticas. Ya hablaremos de esto si quiere más despacio en otro momento -me dice que sí la ministra-, ya saben ustedes de qué estoy hablando; ya hablaremos de esto más concretamente, pero a veces da la sensación de que queremos dar saltos en el vacío sin darnos cuenta de que esos pasos tienen consecuencias inmediatas.

El ámbito de las libertades públicas es otro reto pendiente. Conocen nuestra disposición a modificar la denominada Ley mordaza, de hecho el texto de nuestra proposición de ley sirvió de base a la reforma finalmente malograda durante la legislatura anterior. Es hora ya, señor candidato, de modificar la Ley de Secretos Oficiales del año 1968; es inadmisible el secretismo en el que se mueve este país que presume de moderno. Hay que homologar esa ley a nuestro entorno con una clasificación por años. Fue su partido quien conscientemente y al alimón con Partido Popular y Ciudadanos retraso sine die una reforma de dicha ley que, presentada por nuestro grupo, había sido tomada en consideración por la Cámara. Tengo que decir que las enmiendas del PSOE fueron las más retrógradas entre todas las presentadas y confío en que esa actitud se modifique en esta próxima legislatura.

Para nosotros, las infraestructuras son fundamentales social y económicamente, entre estas la denominada Y vasca es esencial no solo para la comunidad autónoma, sino para todos los territorios pertenecientes al eje Atlántico. Sinceramente, estamos decepcionados ante las dificultades y retrasos que


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se vienen sucediendo sobre lo pactado entre la Administración vasca y su Gobierno. Un último incumplimiento ha ocurrido hace un par de semanas -nos encontramos con una sorpresa más-: no me diga que no es sorprendente que esto suceda sabiendo que estamos en vísperas de la investidura. Por lo menos, coincidiremos en que es un hecho inoportuno. Se trata de una obra calificada como prioritaria por las instituciones europeas, obra para la que se pierden millones adjudicados por Europa debido a la falta de cofinanciación y diligencia del Estado, y esto no puede continuar así pues hay un cronograma que hay que cumplimentar. Como sabe usted, el respeto a las competencias autonómicas es un ámbito que contemplamos como fundamental a la hora de apoyar o no las políticas públicas y la legislación. Usted se comprometió con el Gobierno vasco a un calendario de transferencias de las competencias pendientes del Estatuto de Gernika. He de decir que ese calendario ya lleva retraso acumulado, pero está claro que el problema estructural español va mucho más allá. La sentencia del Estatut de Catalunya supuso un antes y un después en la interpretación del marco competencial por parte del Tribunal Constitucional que ha traído una inseguridad jurídica evidente.

La costumbre del Estado de recurrir permanentemente las medidas autonómicas está derivando el problema a los tribunales, cuando su solución no debería rebasar el ámbito político en la mayor parte de los casos. De hecho, en ocasiones se generan problemas donde no los hay, se generan problemas con las autonomías donde no los hay. Le voy a poner un ejemplo: la Comunidad autónoma vasca tenía competencia en regular libremente sus sistemas de becas. Durante décadas -décadas- este hecho no había supuesto ningún problema práctico; de pronto la Abogacía del Estado, con el Partido Popular, decide recurrir esa potestad de las autoridades vascas -ya se sabe que la diferencia no es vista con buenos ojos por algunos-, aunque como digo, no había problema práctico alguno. Al entrar su Gobierno y siendo su ministra de Educación exconsejera de Educación de la comunidad autónoma, le solicitamos que tuviera la suficiente sensibilidad como para retirar el recurso; no lo hicieron, y el tribunal, cómo no, ha recortado la competencia vasca. Es un ejemplo que algunos considerarán anecdótico, pero que da la medida de una actitud que es habitual y que genera continuos problemas innecesarios totalmente. Tanto se crean problemas que hoy en día este va más allá, porque no se ha querido abordar nunca la realidad: que en Cataluña y en Euskadi hay dos sociedades que son plurales, sí, pero que mayoritariamente se ven a sí mismas como nación.

Es necesario, señor presidente, que su Gobierno afronte con serenidad, pero también con realismo y audacia esta situación. La solución -usted lo ha dicho en más de una ocasión- no es judicial, sino política. Por eso, permítame que le diga que no entiendo su insistencia en hablar del artículo 155 una y otra vez durante estas últimas semanas, señalándolo como una diferencia fundamental para no admitir, por ejemplo, una coalición con Podemos, dando a entender que lo contempla como fórmula a aplicar; más aún, considerando que necesita, más que probablemente, al menos la abstención de las fuerzas catalanas para tener éxito con la investidura. O juega al despiste, o es una excusa negociadora, o le gusta tentar a la suerte, o en realidad no busca su investidura; es usted desconcertante en ocasiones.

Puedo hacerle muchos elogios, creo que tiene muchas virtudes, pero sinceramente esta actitud sinuosa y desconcertante para muchos durante estos últimos meses no se la puedo elogiar. Hay un problema que resolver y debe ser resuelto políticamente. Lo que esperamos de usted es diálogo, imaginación y valentía para buscar soluciones políticas, sabiendo que usted tiene sus límites, pero también que hay millones de ciudadanos y ciudadanas que demandan cambios. Y lo mismo le pido para la reforma del Estatuto vasco: voluntad real de acordar entre diferentes. Le aseguro que no queremos imponer nada y, aunque quisiéramos, tampoco serviría para nada cuando el texto llegara a las Cortes, pero les pedimos que no se cierren absolutamente a las peticiones que se hacen por parte de la mayoría del Parlamento vasco; mayoría que se repite una y otra vez.

Hay más retos pendientes, no me da tiempo a enumerar todos, pero sí quiero referirme a uno singular que engloba los anteriores, y es Europa. Europa está cambiando a marchas forzadas, nos encontramos en un momento de transición que va a definir la correlación de fuerzas y lo que la Unión pretende ser de mayor. Nosotros somos europeístas, siempre lo hemos sido, y puede contar con nosotros para las tareas que van a acometer. Europa parece haber aprendido por fin que debe adoptar un papel protagonista con un perfil propio más acentuado en la escena mundial y que, al mismo tiempo, debe abordar las tareas estructurales que desde hace tiempo debían haber sido arregladas. Por ejemplo, para afrontar la necesaria reforma del Convenio de Dublín, de manera que se responda eficaz y humanamente al reto de la inmigración. La nueva presidenta de la Comisión Europea hizo un discurso que hay que reconocer, desde nuestro punto de vista, como valiente e innovador; una apuesta por más Europa, por el establecimiento


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de un salario mínimo europeo y por otros avances en materia de protección social; en definitiva, por la defensa de aquello que ha sido siempre marca distintiva europea: la Europa social. No podemos olvidar que en el nuevo marco financiero plurianual, que ya está llamando a la puerta, van a decidirse nuevas prioridades en consonancia con una economía y sociedad que mire definitivamente al siglo XXI, y en este cambio, como en todos, hay riesgo y hay oportunidad, pero para ello es necesario estar allí desde el primer momento y con un Gobierno constituido y con las ideas claras.

Por cierto, hablaba usted de Europa como ejemplo de cooperación y participación de personas, regiones y Estados; como ejemplo de compartir soberanía y de falta de necesidad de fronteras. Sin duda, y por eso, señor candidato, es necesario también compartir soberanía en el nivel interno del Estado y permitir realmente que esta se proyecte también al exterior. Queremos participar en ese nuevo proyecto europeo y queremos hacerlo directamente de manera natural, por lo que deben habilitarse e impulsarse espacios para la participación directa en el ámbito europeo. Europa puede ayudarle a pacificar los problemas de estructuración institucional española, puede ser -es, de hecho, en mi opinión- parte de la solución, pero para eso hay que dar antes pasos desde el propio Estado.

Por otra parte, señor candidato, hablaba usted del respeto a este Parlamento como argumento para desbloquear su investidura, ya que de esta manera podría comenzar a trabajar -el propio Parlamento-. Espero que, si resulta elegido, en la implementación de sus políticas tenga el mismo respeto y destierre definitivamente la costumbre de aprobar decretos-leyes absolutamente injustificados por el contenido y por la falta de urgencia.

Tras estas reflexiones, ¿cuál va a ser el voto del PNV? (Pausa.-Rumores.-El señor Esteban Bravo bebe agua.-Risas). Vamos al meollo de la cuestión. (Risas). Lo cierto, señor presidente, señor candidato, es que no se han esforzado mucho por conseguirlo, han dado por hecho que nuestro voto iba a ser positivo; no solo ustedes, también la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Desde su supuesta seguridad han pensado que para qué mojarse más allá de buenas palabras si acabaríamos dando el sí por responsabilidad institucional. Es verdad, es verdad que nos pesa la responsabilidad hacia la ciudadanía. ¡Qué ironía!, ¿verdad?, tanto patriota en la Cámara al que se le llena la boca con la palabra España y al PNV se le supone más sentido institucional que a ellos; a la banda, que dice el señor Rivera; lo dice: la banda (el señor Rivera Díaz asiente); hoy lo ha dicho también desde el escaño muchas veces. Y sí, claro, es que a mí también me pasa que cuando miro al señor Rivera, cuando le miro a usted, señor Rivera, cada vez que le veo a usted también lo imagino en una banda, pero en su caso en una banda de mariachis (risas), dando siempre la nota desde la tribuna y la serenata desde el escaño continuamente. (Aplausos).

Sí, sí, nos pesa la responsabilidad, nos pesa la responsabilidad institucional; creemos en el ejercicio de la política como instrumento para solventar problemas no para generarlos. Creemos en el respeto al diferente, en el acuerdo con él, pero tienen que poner más de su parte; ni siquiera nos han llamado en las últimas dos semanas. Fíjese que lo tiene fácil, fíjese que lo tiene fácil y, sin embargo, no han sido capaces de ir más allá de generalidades y buenas palabras. Como he señalado antes, hay asuntos fundamentales para nosotros y previamente acordados que o están paralizados o sufren alteraciones con respecto a lo pactado.

Lo he dicho anteriormente: quien debe buscar las alianzas es usted, esto no puede ser un contrato de adhesión. Deben tener en cuenta también que el concurso de fuerzas muy diferentes hace que lo que acuerden con una fuerza política no pueda rebasar las líneas del resto de los posibles socios. Su investidura, señor candidato, no debería valer solo para que usted salga elegido, no; su investidura debería servir para articular una mayoría en torno a los retos que le he señalado anteriormente y para que haga una política que busque la distensión del clima político, además de propiciar un nuevo modelo de relaciones en el Estado. Sabemos que esto no va a pasar de un día para otro, pero hay que comenzar a colocar los cimientos y usted, usted junto con todos nosotros, tiene una gran oportunidad si es valiente. Le ofrezco nuestra mano tendida para ello, nuestro voto hoy martes, en consecuencia, será de abstención. En cualquier caso, señor Sánchez, si resulta elegido, le deseo la mayor de las suertes, y sabe que siempre tendrá en mi grupo una disposición al diálogo y al acuerdo.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Esteban Bravo.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.


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El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

Gracias, señor Esteban, por su intervención en el tono, sin duda alguna, pero también en el contenido porque creo que es el primer interviniente al menos que habla -también un poco el señor Rufián de Esquerra Republicana- sobre el discurso de investidura de ayer por la mañana, entra al menos en algunos de los contenidos. Desgraciadamente, no encontramos ese ejemplo en otras intervenciones en el día de ayer. En todo caso, le agradezco mucho el tono.

Usted ha hecho una primera intervención hablando de acuerdos, de la necesidad de que efectivamente tenemos que llegar a un acuerdo, de que el Grupo Parlamentario tiene 123 escaños, de que no tenemos 176 escaños, y de que, por tanto, no solamente tenemos que proponer, sino que tenemos que hablar con todas las fuerzas parlamentarias con las que eventualmente podamos forjar o construir una mayoría parlamentaria. Créame que honestamente es lo que he hecho durante estos dos meses largos, señor Esteban. Es lo que he tratado de hacer con escaso éxito, pero lo he tratado de hacer. Fíjese, yo empecé el diálogo, la reflexión y la conversación con el Grupo Parlamentario Unidas Podemos diciendo que la propuesta más razonable -así lo creo, aunque haya algunas discrepancias que tenemos en temas que usted también ha planteado desde la tribuna-, que lo mejor era un Gobierno del Partido Socialista con el apoyo de Unidas Podemos desde fuera, como ha ocurrido durante estos últimos doce meses. Me dijeron que esta no era la propuesta que a ellos les convenía. Planteé un Gobierno de cooperación, que no es algo que no exista en otras partes de Europa porque ocurre, por ejemplo, en Dinamarca y en Portugal, pero tampoco es algo que les haya convencido; hasta que, al final, yo he entrado a hablar de un Gobierno de coalición por primera vez en la historia de la democracia de nuestro país, un Gobierno de coalición con Unidas Podemos. Por tanto, me podrá reconocer al menos que lo he intentado, que lo estoy intentando, que he tendido la mano y que quiero compartir el Consejo de ministros con una fuerza parlamentaria que está a la izquierda del Partido Socialista, por primera vez en la historia de la democracia, y es una fuerza parlamentaria que no me garantiza la mayoría absoluta, señoría.

En fin, podrá criticarme el nulo éxito desgraciadamente de esas conversaciones, pero no al menos que lo he intentado, señoría. Entre otras cosas porque el Partido Nacionalista Vasco y el Partido Socialista Obrero Español son partidos centenarios. Antes el señor Rufián hacía referencia a su historia, pero también hay que hacerla a la historia y la vida del Partido Socialista Vasco, el Partido Socialista de Euskadi, y el Partido Socialista Obrero Español. En esos acuerdos a los que usted antes hacía referencia en las diputaciones o incluso también en las juntas generales, también en los ayuntamientos o a nivel de Euskadi, ¿con quién están ustedes gobernando? ¡Con el Partido Socialista! Nosotros somos un partido fiable, somos un partido que sabe mirar el interés general, somos un partido generoso, somos un partido responsable, somos un socio fiable, somos un socio que cuando dice que quiere entrar en el Gobierno con ustedes no dice que entra en el Gobierno con ustedes porque no se fía, y porque gracias a nosotros ustedes van a hacer una serie de políticas; somos un socio que sabe perfectamente cuáles son las diferencias entre vetar e imponer y que sabemos dónde está el interés general y cómo podemos materializar ese interés general. Luego, señoría, lo que le digo es que compartimos con usted la vocación de entendimiento, nuestra voluntad de llegar a acuerdos y de tender la mano en este caso a Unidas Podemos porque yo ya he elegido, señoría. Cuando usted al final de su intervención ha hablado de la responsabilidad institucional, de la contradicción de escuchar a grupos parlamentarios en la bancada conservadora darse golpes de pecho sobre España y que al final la responsabilidad institucional la encontremos en grupos parlamentarios nacionalistas, como es su caso o, por ejemplo, en grupos soberanistas como es el caso de Esquerra Republicana, esa es la gran contradicción que a mí me parece que hay que subrayar, de la bancada conservadora, que no se abstiene y que no facilita la formación de un Gobierno. ¿Pero eso significa que yo no tenga claro dónde están mis preferencias? ¡Pues si las he dicho públicamente! No solamente desde la tribuna, sino también fuera. El socio preferente con el cual yo quiero cooperar y gobernar es Unidas Podemos, y con ustedes también. Lo he dicho claramente, no he escondido mis cartas, están encima de la mesa y destapadas, clarísimamente. Ahora bien, tenemos que hacer un Gobierno posible, señoría, un Gobierno posible. Fíjese, tenemos que hablar de contenidos, tenemos que hablar de programas y no tanto de quién va a ocupar los escaños azules. Es más, le diré una cosa, si al final yo llego a un acuerdo de Gobierno con Unidas Podemos, los ministros que se sienten en esta bancada no serán ministros ni ministras del Partido Socialista o de Unidas Podemos, serán ministros y ministras del Gobierno de España, de un Gobierno progresista, ecologista, feminista y europeísta, que es lo que ha mandatado la ciudadanía española. (Aplausos).


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Por lo demás, señoría, es necesario -y usted lo ha dicho, que le despista esto de la aritmética parlamentaria-, pero ustedes también hacen lo mismo, piden el apoyo al Partido Popular a los presupuestos vascos y también le piden a Unidas Podemos el apoyo a los presupuestos vascos. Es lógico, tenemos que hacer de la necesidad virtud. Como decía el señor Rufián, es la matemática parlamentaria que tenemos y, en consecuencia, habrá que mirar hacia distintos lados para poder sacar adelante cuestiones que no solamente afectan desde el punto de vista sectorial a buena parte de las políticas que podamos compartir partidos de izquierdas o partidos de centro, como el suyo, sino que en elementos centrales de las políticas de Estado, señor Esteban, tendremos que hablar también con el Partido Popular. ¿O es qué considera usted que, por ejemplo, la crisis territorial en Cataluña se va a poder resolver sin que podamos incorporar al concurso de la solución al segundo partido del país? Eso es como decir que en Euskadi se puede encontrar una solución para la renovación del Estatuto de Gernika sin contar con el Partido Socialista de Euskadi. Por tanto, no estoy haciendo algo distinto a lo que ustedes están haciendo en el País Vasco, simplemente estoy identificando dónde están las cuestiones en las que puedo entenderme por razones ideológicas y en otras cuestiones en las que incluso por responsabilidad de Estado, más allá de la aritmética parlamentaria, tengo que mirar a la bancada conservadora. Cuestión distinta es, señoría, que ahora mismo lo que nos hemos encontrado en el Partido Popular es una regresión hacia tesis neocentralistas de un Partido Popular que se parece más a la Alianza Popular de principios de la democracia que a un partido conservador de corte centroderecha en Europa. Esta es la realidad. ¿Eso con qué tiene que ver, con el influjo que pueda tener la ultraderecha por su entrada en el Congreso de los Diputados? Puede ser. ¿Puede tener que ver con la influencia que puedan tener en distintos gobiernos autonómicos y locales? Sin duda alguna, también. Pero creo que tiene mucho que ver sobre todo con la inconsistencia por la falta absoluta de un proyecto político para España por parte del Partido Popular, que es el principal partido de la oposición. ¿Pero eso significa que yo tenga que renunciar en políticas de Estado a entenderme con el PP? Claro que no. Y usted además seguro que me pediría que me entendiera con el Partido Popular. Es más, estoy convencido de que si usted pudiera en el Parlamento vasco no solamente pediría el apoyo para la renovación del Estatuto de Gernika al Partido Socialista de Euskadi sino que también se lo pediría al Partido Popular. Otra cuestión es que efectivamente el Partido Popular en Euskadi tenga la autonomía necesaria -me refiero de Génova, ahora mismo- para poder marcar su política y sus preferencias en cuanto a esa renovación del Estatuto de Gernika.

Señoría, no estamos haciendo otra cosa que lo que ustedes están haciendo en relación con los elementos centrales de la convivencia en Euskadi; lo mismo que estamos haciendo en España, mirar desde posiciones progresistas, con un socio preferente, que es Unidas Podemos, hacia el conjunto del arco parlamentario, por responsabilidad de Estado, insisto, por responsabilidad de Estado. Y esto creo que dos partidos como el suyo y como el mío lo entienden perfectamente. Pero la capacidad de acuerdo, la confiabilidad y la búsqueda del interés general en Euskadi usted las encuentra en el Partido Socialista de Euskadi y nosotros, afortunadamente, también las encontramos en el Partido Nacionalista Vasco aquí en estas Cortes. Por eso quiero agradecerles a usted y a su grupo parlamentario el enfoque que dan a sus intervenciones, siempre constructivas.

Entiendo que ustedes se tengan que abstener, al menos les agradezco que no voten que no. Es evidente que tienen que abstenerse porque no tenemos una mayoría parlamentaria que garantice ahora mismo el que esa investidura pueda salir adelante. Esto es evidente, señoría. Pero, en todo caso, no puede escudarse para esa abstención en que no ha habido una interlocución con ustedes durante estas semanas, porque la ha habido, para implementar y para sacar adelante lo que ustedes llaman la agenda vasca, que tiene que ver con infraestructuras, que tiene que ver con transferencias y que tiene que ver con otras cuestiones que nosotros podemos compartir con ustedes, entre otras razones porque estamos gobernando con ustedes en Euskadi.

¿Pacto de Toledo? Totalmente de acuerdo.

¿Sobre las transferencias de la Seguridad Social? Ya sabe que es el principal escollo que tenemos.

¿Reforma laboral? Estamos de acuerdo.

¿Industria? Estamos de acuerdo en la aproximación que hace a la I+D+i. Estamos menos de acuerdo en lo que plantea sobre la transición ecológica y sobre todo sobre el sector de la automoción. En el discurso de investidura de ayer por la mañana hablaba del plan de la automoción 2019-2025 precisamente para empezar a ayudar a un sector muy importante de nuestro tejido productivo a facilitar esa transición hacia un sector de la automoción mucho más sostenible. Creo honestamente que tenemos que dar mensajes claros. El sector privado va muy por delante del sector público, señoría, en cuanto a la regulación


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en esa transición ecológica. Si usted habla con el sector financiero, si habla con muchas empresas del ámbito privado, todas le dicen que dan por descontada esa transición ecológica, que es evidente que tenemos que caminar hacia el uso de energías limpias y más sostenibles. Por tanto, lo que el sector público tiene que hacer al menos -es algo que no ha ocurrido durante los últimos siete u ocho años- es trasladar un horizonte de certidumbre para que los inversores privados sepan exactamente qué garantías jurídicas tienen para abordar las inversiones que les permitan esa transición ecológica en el sector de la automoción y en otros muchos.

Por supuesto que sabemos a lo que usted se refiere cuando habla de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia. Estamos hablando de algo muy importante: la reducción de la factura eléctrica para los hogares y, lógicamente, también para las empresas, que es uno de los principales costes de producción, como usted bien conoce. Otra cosa es, como dije en el discurso de investidura, que hablemos del estatuto electrointensivo para empresas que están localizadas en el norte de España, en Asturias y en Euskadi.

Sobre las libertades públicas, me dice la ministra de Defensa que se ha levantado el secreto y dado publicidad al contenido de todos los archivos militares hasta el año 1968. Este es un hecho histórico que ha llevado a cabo un Gobierno socialista, pero compartimos que tendremos que actualizar la Ley de Secretos Oficiales durante esta legislatura.

En relación con las infraestructuras, hemos acordado el traspaso de dos líneas de ferrocarril y el último tramo de la autopista AP-1, que estaban pendientes de transferir. Además, se ha completado en abril de 2019 el mapa vasco de carreteras y, con respecto a la Y vasca, el Gobierno ha demostrado su compromiso con el desarrollo de estas grandes infraestructuras para el País Vasco: la operatividad en 2023, la entrada soterrada a Bilbao y Vitoria, la variante sur ferroviaria, la apertura durante las veinticuatro horas del aeropuerto de Foronda y el eje logístico inversiones en el puerto de Pasaia.

En doce meses, pues, hemos puesto en marcha muchas cosas conjuntamente -quiero recordarle que la Comisión Mixta de Transferencias no se reunía desde el año 2011- y hay otras muchas que durante los próximos cuatro años podremos sacar adelante. Simplemente quiero hacer una puntualización. Aunque no me corresponde hablar por el Partido Socialista de Euskadi, creo que está siendo un socio leal en lo que representa la renovación del Estatuto de Gernika y nos gustaría que esa renovación no implicara la pérdida de muchas oportunidades para responder a las realidades de la sociedad vasca del siglo XXI y que no nos anclemos en cuestiones mucho más identitarias que a lo mejor dificultan la convivencia. Ese es el principal temor al menos que me trasladan los compañeros del Partido Socialista de Euskadi cuando hablamos del Estatuto de Gernika. En todo caso, señoría, nosotros creemos en el Estado autonómico, creemos en el autogobierno vasco. Lo vamos a defender -lo estamos haciendo en muchos ámbitos- y espero que durante los próximos cuatro años podamos renovar el Estatuto de Gernika, que es precisamente el último que queda por renovar del conjunto de estatutos en nuestro Estado autonómico. A partir de ahí, señoría, le agradezco el tono y le agradezco que al menos que en esta primera votación se abstenga y sin duda alguna quiero que sepa lo que siempre hacemos los socialistas allí donde tenemos oportunidad, que es dialogar, tener una vocación de acuerdo y ser muy conscientes de que lo principal, lo que puede explicar cualquier tipo de acuerdo, es el interés general. Ningún otro interés, salvo el interés general. Eso es lo que nosotros vamos a salvaguardar desde el Gobierno de España, como lo hacemos también desde el Gobierno de Euskadi o desde el Gobierno de cualquier municipio de Euskadi, lo mismo que estamos haciendo con ustedes. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor candidato.

Tiene la palabra por el mismo grupo parlamentario el señor Esteban Bravo.

El señor ESTEBAN BRAVO: Señor candidato, usted dice que ha buscado con ahínco, etcétera. Yo no sé quién está en búsqueda de setas o en búsqueda de Rolex ni pienso entrar a discutir sobre ello, pero tengo la sensación de que por lo menos ha habido tentaciones de buscar el Rolex.

Por resumir lo que he dicho antes, no parece normal que, después de todo lo que hemos pasado, las situaciones que hemos vivido y la amenaza clara en regresión de libertades y de políticas que se cernía sobre la mayoría política del país, haya sucedido lo que ha sucedido y que todavía estemos así. No voy a entrar a repartir culpas ni a decir quién ha hecho más y quién ha hecho menos, pero entienda que me desconcierte un poco. Usted me dice ahora: ¿Cómo no quiere que hable con el Partido Popular, si es un partido fundamental para hacer políticas de Estado? Señor candidato, eso lo entiendo perfectamente; lo que no entiendo es que lo haga en la sesión de investidura. Me parece que usted se ha teletransportado


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al día siguiente de la sesión de investidura ya como presidente, cuando tiene que buscar políticas concretas, cuando hay temas de gran calado y de una importancia muy grande en las que hay que implicar a ideologías muy diferentes y que tienen que tener una base más asentada. Eso lo entiendo, pero se supone al menos es mi manera simple de entenderlo que en una investidura, si se ha optado, como ha dicho usted me acaba de decir: Yo ya he optado, se tiene que intentar seducir a los posibles socios y no forzar discusiones. La discusión yo la entiendo en una situación después de la investidura, cuando haya que implementar políticas. Sonríen algunos de Podemos, pero no solo me estoy refiriendo a Podemos, sino que me estoy refiriendo también a otros partidos. Puede que le haya entendido mal, pero he creído entender que decía: Ustedes tienen que moverse, tienen que ser responsables, esta es la única opción. Sin embargo, a su vez parece que usted no tiene que hacer nada. En una investidura hace falta algo más que eso, aunque sean palabras o detalles. Yo entiendo que le haga esa invitación a la abstención al PP y que quiera estar de acuerdo con ellos, pero lo entiendo en una fase posterior y para determinados asuntos. No me ponga la comparación con nuestro acuerdo en Euskadi, porque nosotros antes optamos, llegamos a un acuerdo, lo cerramos y así lo presentamos cuando llegamos a la investidura: cerrado con el Partido Socialista. Estaba claro: Vamos a hacer un Gobierno para esto, con estas políticas y con esta gente. No le dijimos, por ejemplo, a Bildu que iba a ser parte de esas políticas o que iba a formar parte del Gobierno, ni a Podemos. Hay un momento en que se opta. Luego, se necesitan las mayorías que se necesitan, porque, efectivamente, Podemos no le da a usted la mayoría. Aunque nos sumáramos nosotros, tampoco se la daríamos y necesitaría más. Efectivamente, hay que construir, pero esto es como lo del granero, ¿eh?, granito a granito. Sí, sí, es como lo del castillo, que hay que montarlo. Vamos poniendo piezas, pero, si no ponemos ni la primera, la segunda es completamente imposible, aunque le voy a decir algo respecto a la segunda pieza también.

Me decía usted que ha habido amplia interlocución con nosotros. Yo le voy a decir la interlocución que ha habido: la reunión con el señor Ábalos aquella de la ronda que fue allá por mayo o junio, el día 3 hubo una reunión y el día 8 hubo otra, primero con la vicepresidenta y después con otra persona. Desde el día 8 no hemos vuelto a saber nada de nada. Eso es lo que ha habido. Hablamos, claro. Hablamos evidentemente con la señora Lastra y con el señor Simancas, pero creo que ustedes han entendido que nosotros íbamos a votar ya per se que sí. Me dice: Entiendo que se abstengan. Nosotros ya dijimos que no votaríamos no y es verdad que usted es la única opción, pero tendrá que poner algo de su parte para que se le vote que sí. Dice: Entiendo que se abstengan porque no se ha llegado a un acuerdo con Podemos. Nosotros no estamos en la dinámica en la que están Esquerra y Bildu. No se confunda con esto. Nosotros negociamos nosotros y hablamos nosotros. Si ustedes llegan a un acuerdo con Podemos, Podemos no habla por nosotros. Tendremos que ver a qué acuerdo han llegado con Podemos y tendrán que hablar con nosotros, por lo menos hablar, para ver en qué quedamos para el próximo Gobierno. Me parece que es lo lógico.

Muy bien lo de los archivos, pero hasta 1968. He creído oír 1978, pero no. Esa debe ser una fecha mágica, ¿verdad? Si le digo 1981-1982 ya sería como Felipito Tacatún: Yo sigo. Sigo, ¿cuándo?, ¿cuándo van a hacerlo? Pues demuéstrenlo. Si es muy fácil: ustedes cogen otras leyes de secretos oficiales, ven cuáles son los espacios temporales que se utilizan y verán que todo lo de la Transición debería ser ya desclasificado, por ejemplo. Tampoco es que tenga un interés especial, pero me parece que sería lo mínimo para ser un país homologable en términos de secretos oficiales.

Transferencias. La del tren era forzada por la sentencia del Tribunal Constitucional, de dos pequeñas líneas, y la de autopistas. Sí, finalmente lo conseguimos, sí, pero convendrá conmigo en que el acuerdo, que valoro -ha sido el primer Gobierno que ha hecho un calendario de las transferencias que faltan del Estatuto de Gernika-, va con retraso, incluso con algunas del primer plazo. La última es la entrada a Vitoria. Usted la ha mencionado. Participaban también las instituciones vascas financiando parte. Quedamos de acuerdo en todo. El Gobierno vasco tiene también su ingeniería de ferrocarriles -seguramente es la única comunidad autónoma que la tiene- y gente competente. Llegamos a un acuerdo en cómo tiene que ser esa entrada y resulta que ahora van ustedes y lo publican con unos precios que se disparan absolutamente y que para nosotros están absolutamente injustificados. Además, la valoración ya estaba cerrada. Si seguimos luego hablando, le puedo contar más.

Por resumir, nuestra posición es favorable a la gobernabilidad. Tenemos responsabilidad institucional. Desde luego, sabe que en cualquier circunstancia diálogo no va a faltar, lo que sí le pedimos, así como al resto de los posibles socios -se lo he dicho en mi intervención anterior-, es que su investidura no signifique solo eso, sino una nueva forma de hacer política y unos retos que deberían ser agarrados por


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los cuernos, de frente, para intentar cambiar, con el acuerdo de muchos y múltiple, todos esos problemas que hasta ahora no se han querido cambiar. Algunos-se lo he dicho antes- lo quieren ver desde la barrera, con frases hechas y con Código Penal. Usted, si quiere verdaderamente marcar la diferencia, tiene que hacer algo distinto, y su investidura no puede ser solo para que se le nombre a usted y que, después, nos encontremos con que haya una mayoría que diga: ¿qué va a pasar en el próximo presupuesto?; ¿volvemos a los decretos-ley?; ¿eso es un decreto-ley? Es que socialmente es muy interesante, pero esa parte no me gusta y esa otra parte tampoco, pero como es un decreto-ley no puedo poner enmiendas. ¿Vamos a volver a esa política? Yo entiendo que no. No debería ser así. Por tanto, construyamos en la investidura algo diferente. Siempre va a encontrar nuestra disposición al diálogo. Nuestra abstención entiéndala en ese sentido también, en un sentido constructivo y, evidentemente, con la esperanza de que de aquí al jueves pasen algunas cosas.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Esteban.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

Responderé desde la bancada, si no le importa al señor Esteban, para decirle que, efectivamente, tampoco nosotros perdemos la esperanza de poder llegar a ese acuerdo, y tenemos que hacerlo desde la nueva política, haciendo nuevas cosas, evidentemente, pero también con raíces, con principios, con valores, atendiendo al interés general y siendo conscientes de que este es un partido que siempre ha tendido la mano para entenderse con muchos, con distintos, con personas y partidos políticos con proyectos completamente distintos a los nuestros. Lo hemos hecho y lo volveremos a hacer, sin duda alguna, con todos aquellos que quieran entenderse con nosotros y facilitar la gobernabilidad.

Yo discrepo de usted. Creo que el Partido Popular y Ciudadanos, que son el segundo y el tercer grupo parlamentario, tienen algo que decir en este proceso de investidura, ya entiendo que a usted no le convenzan mis razones, pero le puedo garantizar que las mías son las de interpelar y poner ante el espejo al señor Casado y al señor Rivera para que garanticen y faciliten la gobernabilidad de España. A partir de ahí, insisto en que ya he elegido y escogido: quiero entenderme con Unidas Podemos, que es el socio preferente. Estamos viendo si podemos materializar ese acuerdo desde el punto de vista del Consejo de Ministros, pero también le digo, señoría, que esa vocación de entendimiento y de acuerdo se tiene que hacer con principios, con valores y atendiendo siempre al interés general, porque necesito, como bien ha dicho usted, un Gobierno posible. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

A continuación, vamos a comenzar con las intervenciones de las formaciones integradas en el Grupo Parlamentario Mixto. En primer lugar, tiene la palabra la señora Borràs Castanyer.

La señora BORRÀS CASTANYER: Presidenta, señorías, en mi primera intervención en esta tribuna quiero expresar que entré recientemente en política, después del 1 de octubre, para defender el derecho a tener derechos y a conseguirlo por la vía del acuerdo y del diálogo. No obstante, cuando se dejan escaños vacíos, como los cuatro que presenta hoy esta Cámara, y se impide a nuestros compañeros Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Oriol Junqueras, que llevan ya casi dos años en una prisión preventiva, que el grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias y diputados y eurodiputados han señalado como totalmente injusta e injustificable -aunque ustedes sostenella y no enmendalla-, cuando se les impide cumplir con su trabajo y con la confianza que les han otorgado sus electores ocurre lo que la Premio Nobel Jody Williams expresó hace unos meses en su comparecencia en la Comisión de Derechos Humanos y Políticos del Parlament de Catalunya: que la unidad de España deja de ser un proyecto legítimo en el momento en que para defenderlo se atropellan los derechos humanos. Para resumirlo en un verso del poeta persa que sufre exilio en México, Mohsen Emadí: Estamos en deuda con la ausencia.

Hace poco más de un año se presentó en esta Cámara una moción de censura que, en palabras del también entonces candidato a la Presidencia del Gobierno, era consecuencia de unos hechos gravísimos que exigían recuperar el valor y el sentido mismo de la política. Decía también que en aquel contexto no se podía obligar a un país a elegir entre democracia y estabilidad, porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción. Pues bien, señorías, sustituyan ustedes corrupción por represión y nos


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situaremos en el momento presente, porque no se puede obligar a elegir entre democracia y estabilidad porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la represión. (Aplausos).

Esto es lo que ha ocurrido desde otoño de 2017 con una buena dosis de corresponsabilidad del PSOE, pero con total responsabilidad desde mayo de 2018 durante los doce meses de su Gobierno. Pedro Sánchez había prometido en aquel discurso que el suyo iba a ser un Gobierno que haría del diálogo su forma de hacer política, y que de toda esa vocación dialogante, que a día de hoy se ha revelado más retórica que real, surgiría un programa de estabilidad basado en cuatro puntos, siendo el cuarto la estabilidad territorial para -cito-. "normalizar las relaciones e iniciar el diálogo entre el Gobierno de España y el Govern de Catalunya, y tender puentes con el legítimo representante de la Generalitat de Catalunya. Todo ello porque -continúo con la cita- era necesario encontrar soluciones y forzar consensos en las horas dramáticas de la crisis institucional sufrida en Cataluña el pasado año". Pues quién le lee y quién lo ve, señor Sánchez. De momento, vemos que la estabilidad territorial ha desaparecido de su programa. Igual resulta que está todo estabilizado y no nos hemos dado cuenta. Pero es que entonces hablaba usted de tomar medidas de regeneración democrática, comprometiéndose a impulsar, con carácter de urgencia, la derogación de los aspectos más virulentos de la Ley mordaza. Ayer volvió con la derogación, segunda parte, pero es que cuando habla de diálogo no tiene credibilidad, señor Sánchez, porque ni ha dialogado ni ha derogado. Por no conseguir, no ha conseguido ni sacar a Franco del Valle de los Caídos, así que imagínese en relación con Cataluña.

Era usted mismo quien reconocía que en Cataluña había un problema político que tenemos que resolver, página 37 del Diario de Sesiones de mayo de 2018. Y después de remontarse hasta el recurso de inconstitucionalidad presentado contra el Estatut de Catalunya, usaba la expresión: De esos polvos, estos lodos. Ciertamente, señor Sánchez, el lodazal es mayúsculo, y a expensas de los acontecimientos que usted otea en el horizonte más inmediato -las sentencias al juicio de la vergüenza por un lado y las comisiones de investigación que deberá abrir para ofrecer explicaciones a la ciudadanía de los gravísimos indicios que se han dado a conocer sobre la acción del CNI con el responsable de las 16 víctimas de los atentados de agosto de 2017-, le auguro que el Estado español puede quedar enfangado de un modo irreversible y van a necesitar mucho Fairy para poder salir de tamaña ciénaga y poder limpiar tanta suciedad democrática. (Aplausos).

La democracia consiste en gestionar la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas, no en ir provocando comicios para ver si finalmente se consigue el resultado que más conviene, y el resultado de las últimas elecciones, señor Sánchez, no le concede el derecho a la prepotencia, el derecho a gobernar en solitario o a rehuir los pactos, sino que le obliga a negociar, a dialogar y hacer política. Así que, hágalo; no busque más excusas y vuelva con los deberes hechos. Porque, ¿usted pretende que le hagan presidente representando al 28 % de los ciudadanos mientras que se permite despreciar al 50 % de los ciudadanos catalanes? Durante la moción de censura interpelaba usted a Mariano Rajoy preguntándole si no había aprendido nada durante sus años de Gobierno. Pues yo le recuerdo, señor Sánchez, lo que decía Francisco de Quevedo: que la soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió. Y pese a todo, usted ha intentado humillar a sus posibles socios de Gobierno con vetos y con personalismos, aunque haría bien en recordar que no humilla quien quiere sino quien puede. Y aunque a nosotros nos haya ignorado, sabe que representamos al grupo parlamentario independentista que tiene mayoría en el Parlament de Catalunya, que ostenta la Presidencia de la Generalitat, y que en definitiva somos la lista del presidente Puigdemont, que aunque ustedes intenten vulnerar los derechos de más de 2 millones de catalanes que manifestaron que querían independizarse de España y que todavía, a día de hoy, no pueden tener a sus representantes en la Cámara Europea, ha obtenido una victoria clamorosa, también de un 28%, y cada vez son más los europarlamentarios que se suman a la denuncia por una manera tan burda de querer pervertir la democracia.

Supongo que así es como entienden ustedes la política: en vez de seducir, culpabilizan; en lugar de pactar, prefieren arrinconar, y en vez de convencer, prefieren coaccionar. Democracia made in Spain; democracia en demolición. Por eso, le avanzo que tenemos 155 motivos para votar que no a su investidura. Naturalmente, la existencia de prisión y exilio para líderes como Marta Rovira, secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya, y parte del Gobierno legítimo en el exilio; líderes escogidos por la ciudadanía para llevar a cabo el referéndum, y es preciso recordar una vez más que la convocatoria de un referéndum no es un delito en España. Pero también la exigencia del pago de fianzas millonarias y en plazos perentorios por los mismos hechos pero por distintas instancias judiciales. La apertura de procesos por acusaciones judiciales falsas o tergiversadas que toman el cariz de


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persecuciones y detenciones arbitrarias de ciudadanos y que pone de manifiesto que se persigue un objetivo político: la represión pura y dura de la ideología política que promueve la recuperación de los derechos nacionales de Cataluña; una represión que se cifra actualmente en casi mil encausados, alcaldes y representantes políticos en su gran mayoría pero también activistas civiles. Y frente a esta realidad, los poderes del Estado español al unísono -Ejecutivo, Legislativo y tribunales de todos los niveles-, utilizando todos los resortes del Estado, incluyendo al jefe del Estado, que supuestamente lo es de todos, constitucionalistas y republicanos -recordemos su declaración del 3 de octubre-, todos, digo, se han conjurado para salvaguardar la unidad de la nación española aunque sea al precio de vulnerar derechos humanos fundamentales con un silencio preocupantemente cómplice. Le he dicho que no iba a enumerar los 155 motivos y parecía que había decidido hacerlo. Ya me disculpará, pero el memorial de agravios parece no tener fin. Vienen ahora a mi memoria las palabras de Mercè Rodoreda cuando decía: Potser el desig de llibertat és més aviat una necessitat de justicia. Habría tanto que denunciar que podría ocupar todo mi tiempo, y es breve.

Hablemos de sus propuestas programáticas; las escuchamos ayer también con mucha atención. Habló usted de derechos digitales, pero no habló de derechos humanos; el aspirante a presidente de un Estado que no tuvo ningún reparo en utilizar la represión digital de una parte de sus ciudadanos con total impunidad. Sepa que se han perseguido tuits, se han cerrado páginas web, se han intervenido conexiones, y usted hablaba de hacer una carta de derechos y deberes digitales; pues primero casi que tendrían que hacer un curso acelerado de derechos democráticos. Habló también de corrupción, pero no habló de las cloacas del Estado; habló de igualdad, de exclusión social; habló de revolución digital y de emergencia climática. Pues el mensaje que nos ofrece el Tribunal Constitucional parece diáfano: si Cataluña quiere luchar contra el cambio climático, contra la desigualdad, contra la exclusión social, contra la pobreza energética y todas las leyes sociales que han sido suspendidas, tendrá que ser independiente, así que por qué deberíamos votarle si con usted de presidente se ha incrementado la represión, se ha mantenido el control de las finanzas de la Generalitat, se siguen bloqueando leyes que permitirían políticas activas para la ciudadanía, se espía a representantes de las delegaciones catalanas en el exterior, se mantiene la acusación de sedición a los presos políticos, se suspende a los diputados electos catalanes en Congreso y Senado, se les priva de cobertura social, se bloquea la entrada en el Parlamento Europeo de los electos catalanes y un larguísimo etcétera, al que habría que añadir las reivindicaciones históricas en infraestructuras, carreteras, puertos, aeropuertos, el incumplimiento desde hace cinco años en la revisión del sistema de financiación. Porque parece que lo de saltarse las leyes, según quién lo haga, no pasa nada, ¿verdad? Pero usted, señor Sánchez, ha explicado, públicamente además, que necesita un vicepresidente que no hable de presos políticos. Lo que debería necesitar es que en este Estado que pretende gobernar no hubiera presos políticos, y como escribió la socialista catalana Maria Aurèlia Capmany: La veritat necesita ser dita perquè si no es diu no existeix. Ya sabemos que usted no quiere reconocer esta verdad ni esta realidad, aunque la ONU, a quien también citó usted ayer -alineando a España, alineando a Europa y también enmarcándose en la ONU-, Amnistía Internacional y Human Rights Watch sí lo hagan, y esta es una cuestión particular -entre otras, supongo- que es óbice para que vete al señor Pablo Iglesias y eppur si muove. Porque lo son, son presos políticos, y no, como denomina, demócratas elegidos por las urnas encarcelados desde hace dos años y esperando una sentencia por unos delitos que ni siquiera el Código Penal recoge en los términos que se han presentado. Si usted tuviera sentido de Estado, debería hablar de los presos políticos; es más, debería hablar con los presos políticos, que tendrían que estar sentados en los escaños donde les han ubicado los ciudadanos.

Acabo. Han protagonizado durante tres meses una oda al bloqueo y ahora pide en general a la Cámara que no bloqueemos su investidura, señor Sánchez. No pervierta el sentido y el significado de las palabras. Usted se ha parapetado tras un muro de silencio. Quiere gobernar, pero no quiere escuchar, y haciendo oídos sordos a la realidad permítame decirle, con toda la modestia, que creo que se equivoca, porque la capacidad de escuchar al otro no debería ser vista nunca como una debilidad. Si esta semana sale escogido presidente, acepte un consejo y escuche. Si no me escucha a mí, si no nos escucha a nosotros, escuche tal vez un poema de Fabio Morábito que voy a permitirme decirle a usted, señor Sánchez. Se llama Orejas. "Dos orejas: una para oír a los vivos / otra para oír a los muertos / las dos abiertas día y noche / las dos cerradas a nuestros sueños / [...] / si te tapas la oreja izquierda oirás el infierno / si te tapas la derecha oirás... no te digo / había una tercera oreja pero no cabía en la cara / la


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ocultamos en el pecho y comenzó a latir / está rodeada de oscuridad / [...] / es la oreja que nos salva de ser sordos / cuando allá arriba nos fallan las orejas".

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Borràs.

Tiene la palabra, en segundo lugar, la señora Aizpurua Arzallus.

La señora AIZPURUA ARZALLUS: Egun on, buenos días.

Feminismo, solidaridad internacionalista, igualdad, soberanía, justicia social, derechos y libertades, defensa de las clases populares, poner la vida en el centro. Esto es EH Bildu, esta es la voz que no quieren que se escuche y se expanda, lejos de la imagen distorsionada que se intenta proyectar sobre nuestra formación. Euskal Herria Bildu es una formación política con una composición plural, en la que participan mujeres y hombres de diferentes trayectorias políticas, que tienen un proyecto de nación para Euskal Herria, un proyecto de sociedad común, con el objetivo de desarrollarla y hacerla realidad en claves de igualdad social y solidaridad. Y sí, somos independentistas, y lo somos en un mundo de interdependencias en el que las reivindicaciones de soberanía se van produciendo en cascada pero entendiendo esa soberanía como una herramienta necesaria para construir una sociedad más justa y solidaria. En el conjunto de los cuatro territorios vascos del sur, donde Euskal Herria Bildu está homogéneamente implantada, allí donde se nos conoce y se nos reconoce, somos la primera fuerza municipal con cerca de 1300 concejales, tenemos más de 120 alcaldías y somos la segunda fuerza en nuestro país, Euskal Herria. Somos una formación política, señor Sánchez, cuyo apoyo fue decisivo en la moción de censura que le ha traído a usted aquí esta oportunidad de ser presidente del Gobierno. Un voto, el de Euskal Herria Bildu, que también fue determinante para aprobar en la Diputación Permanente de este Congreso los decretos sociales que usted utilizó como impulso durante la campaña electoral. Decimos todo esto como respuesta a ese apartheid político que es obligado censurar, y lo es por la falacia de su planteamiento y por su arbitrariedad instrumental. Digo falacia porque quienes tanto en Navarra como en el Estado se sirven de ella para no dialogar con nuestra formación no solo dialogan, sino que negocian e incluso pactan con EH Bildu en otras instituciones. Lo ha hecho el PSOE, que acordó con EH Bildu la fiscalidad de Guipúzcoa, la Ley vasca de Vivienda o los últimos presupuestos que se han aprobado en Pamplona. Pero también lo ha hecho el Partido Popular, en otros tiempos y en los actuales, que ha acordado con nosotras en el Parlamento de Gasteiz leyes como la limitación de las grandes superficies comerciales, la Ley de modificación de las ILP y numerosas iniciativas más. Pues bien, ante este apartheid político utilizado a conveniencia, les emplazamos a que dejen de manipular a la ciudadanía y construyan un futuro en otras claves y en otros parámetros. Porque eso es, precisamente, lo que la sociedad necesita.

Este acto de investidura tiene un marco real, un marco que nos sitúa frente a enormes retos a todos los niveles: planetario, en el Estado español y, por supuesto, también en Euskal Herria. Vivimos en medio de una crisis sistémica, con unas cotas alarmantes de desigualdad social, con un cambio climático que amenaza el presente y el futuro de las próximas generaciones y también con un proceso de devaluación continuada de los sistemas democráticos por la acción de los núcleos financieros y los lobbies, esos denominados mercados, que condicionan a los Gobiernos emanados de la voluntad popular. Además, en el Estado español a esta crisis general se le añaden elementos específicos. El Estado español es un Estado con un sistema de pensiones colapsado, con un modelo productivo dependiente del turismo, con unos niveles de desempleo y precariedad que son récord en Europa, con una crisis en su modelo territorial que está provocando una involución democrática de gran calado y, como consecuencia de todo lo anterior, una inestabilidad cronificada en la gestión institucional del Estado. Además, es evidente para quien lo quiera ver y no quiera cerrar los ojos, que el llamado régimen de la Transición ha entrado también en crisis y esto afecta no solo a lo político sino también a lo económico. Este Estado, señor Sánchez, tiene problemas que esta Cámara y las mayorías que la han dirigido durante los últimos años han dejado enmohecerse. Ahí están la precariedad laboral, el desempleo, el modelo productivo, las pensiones, la desigualdad entre mujeres y hombres y, en otros casos -como en la crisis territorial-, se ha pasado de la posibilidad de acometer una segunda transición a mantener posiciones preconstitucionales; y se ha producido una involución en los planteamientos tanto en la derecha como en la izquierda, que ha dado como resultado la aplicación del 155, el encarcelamiento de un Gobierno catalán legítimo y, por ende, el impulso de un nacionalismo español supremacista y negacionista.

A este respecto -y en estos tiempos en los que la Constitución se utiliza como camisa de fuerza y cárcel de pueblos-, conviene recordar, señorías, que las vascas y los vascos no respaldaron la


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Constitución y, sobre todo, es necesario subrayar que la Constitución fue un pacto basado y cimentado en la impunidad para el franquismo. Dirijan sus miradas si no hacia el Valle de los Caídos y hacia esas cunetas de la geografía del horror donde todavía yacen miles de muertos. Sí, un pacto cimentado en la impunidad para los franquistas que determinó un modelo de Estado que impuso la monarquía y niega el derecho de autodeterminación. Por lo tanto, volvemos a situar en esta Cámara el quid de la cuestión ante un modelo que no da respuesta a las reivindicaciones vascas y catalanas y de cualquier otro pueblo que quiera decidir su futuro. Y lo queremos recalcar porque en el Estado español no habrá democracia plena y estabilidad política sin plurinacionalidad, sin respeto a la voluntad democrática de los pueblos vasco y catalán y sin un modelo socioeconómico que neutralice la creciente desigualdad social. Queremos también subrayar algo básico, los problemas nacionales deben abordarse democráticamente, con diálogo, con negociación y por supuesto con democracia. De la misma forma que en Quebec, Escocia, Nueva Caledonia o en las islas Feroe son sus comunidades las que democráticamente deciden su futuro, en Cataluña y en el País Vasco deben de ser las ciudadanías vasca y catalana las que determinen el modelo de relación que queremos con el Estado. Señorías, si este enunciado básico no es punto de encuentro colectivo, no solo se mantendrán la inestabilidad y el conflicto, sino que esta Cámara continuará sacrificando la democracia para afrontar estos problemas. Por lo tanto, la pregunta es: ¿Qué quiere hacer, señor Sánchez, qué quiere hacer usted que no haría la derecha del PP, Ciudadanos o VOX? ¿Va a ser usted el presidente que, tras una apariencia de diálogo pero sin oferta democrática real sobre el modelo de Estado, seguirá enarbolando el artículo 155 como amenaza contra el soberanismo y la voluntad de la ciudadanía vasca y catalana, o va a ser usted el presidente que afronte los problemas estructurales de este Estado sin corsés coercitivos, sin miedo a unas derechas reaccionarias y a través de vías de diálogo, negociación y democracia? Si camina por la primera senda, le auguramos ya el fracaso de su gestión y la caducidad de su gestión, porque esta estrategia -más propia de la involución autoritaria- le conducirá a subordinarse completamente a esa derecha a la que dará oxígeno y que se los acabará comiendo a usted y a su partido. Si opta por la segunda, por la vía del diálogo y la democracia, tendrá usted una oportunidad, una oportunidad de abordar los conflictos nacionales en parámetros de bilateralidad y acuerdo. Aprovéchela, porque quizás sea la última.

Dijimos que teníamos sobradas razones para decirle no y así sigue siendo. Que usted sea incapaz de llegar a un acuerdo con la única fuerza de ámbito estatal que trata al menos de superar los problemas estructurales en términos democráticos deja en evidencia que quiere dejar las cosas como están. Es otro motivo para desconfiar de usted; si no es capaz de pactar con Podemos, ¿qué podemos esperar de su Gobierno los independentistas de izquierdas? Sin ocultar nuestra desconfianza hacia cuál sea el camino que vaya a adoptar, pero también desde la responsabilidad con la palabra dada de que nuestro voto nunca dará paso al tridente de la derecha, vamos a facilitar su investidura con nuestra abstención; una abstención que en ningún caso supone un cheque en blanco ni una muestra de confianza en el camino que vaya a recorrer, sino que busca darle una oportunidad para resolver los problemas estructurales de este Estado. Porque nuestros votos, en definitiva, son votos para derogar la reforma laboral, para terminar con la Ley mordaza, para acabar con la política penitenciaria de excepción basada en la venganza, que sigue abocando a los familiares de presos y presas vascas a recorrer miles de kilómetros cada fin de semana. Nuestros votos, en definitiva, son también para reivindicar con firmeza nuestra lengua y nuestra cultura ante cualquier amenaza, para que se reconozca el derecho democrático de todos los pueblos a decidir su futuro y exigir la libertad de los presos y las presas políticas. Esto es EH Bildu; no la imagen que de nuestra formación se intenta vender.

Eskerrik asko. Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Aizpurua.

Tiene ahora la palabra, por Coalición Canaria, la señora Oramas González-Moro.

La señora ORAMAS GONZÁLEZ-MORO: Gracias, señora presidenta.

Señor presidente de Canarias, señorías, señor Sánchez, la historia siempre pasa factura, señor Sánchez. Aquí estamos con ese 'no es no' que hizo su bandera. Usted creó el precedente de la intolerancia y ahora está pidiendo a la oposición lo que no quiso dar. Y los que le pedían a usted el 'sí' le están respondiendo con el 'no es no'. Usted ha intentado negociar un pacto de cooperación política basado en un programa. Está muy despistado y no ha entendido de qué va eso de la nueva política. Se lo explico: la nueva política estaba en contra de los sillones y del reparto de cargos, pero solamente cuando no eran para ellos. Usted quiere negociar un Gobierno con su izquierda pactando un programa, pero su izquierda


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lo que quiere no es programa, sino carteras, o sea, sillones, señor Sánchez, sillones, a ver si se entera. Por eso estamos hoy donde estamos, porque el interés de España es lo que menos interesa, porque esto solo ha sido un teatro donde el señor Iglesias quería ser ministro y usted quería que no lo fuera. En esta Cámara hay partidos que han colaborado en el pasado en la gobernabilidad de este país con Gobiernos conservadores o socialistas, entre otros el PNV o Coalición Canaria-PNC, y nos acusaban de vender nuestros votos en interés de nuestra tierra. Y mira por donde, los mismos que nos acusaban de eso ahora resulta que también le ponen precio a sus apoyos, pero el precio son ellos. Esta diputada que les habla llegó al acuerdo -por cierto, con negociaciones de verdad- con el PSOE, que llevaron Toño Alonso y Alfredo Pérez Rubalcaba, para apoyar a un Gobierno socialista cumpliendo con sentido de Estado en momentos difíciles para este país. Lo hicimos por Canarias y por España. También votamos a favor en la primera investidura en la que usted no salió elegido, señor Sánchez, en aquel Gobierno que no votaron los que están a su izquierda porque tampoco le dieron ustedes los ministerios que estaban pidiendo.

Los nacionalistas canarios no vamos a apoyar su investidura, pero sí estamos dispuestos apoyar un Gobierno que se comprometa a trabajar a favor de Canarias. En este año nos ha negado el pan y la sal; rompió relaciones con el Gobierno nacionalista de Canarias y se dedicó a estrangularlo financieramente por tierra, mar y aire. Pues muy bien, ya no hay un Gobierno nacionalista en las islas; como resultado de unas elecciones democráticas, el PSOE gobierna Canarias. Y ahora le pido que cambie usted su actitud y cumpla ahora con los canarios, porque mi tierra y mi gente lo necesitan, señor Sánchez, es de justicia. Mire, nosotras no hemos venido a este Congreso a trabajar por nuestro partido, hemos venido a defender los intereses de 2 millones de personas que viven en nuestras islas, así que usted tiene nuestra palabra de que, si cambia sus políticas, si nos da usted la financiación que está retenida en los presupuestos de este año, si cumple con el REF y el Estatuto de Canarias, como es su obligación, nos va tener a su lado, señor Sánchez, se lo prometemos. Pero también le digo que si cree usted que con un Gobierno afín en Canarias se va a perpetuar el maltrato con el silencio y el conformismo cómplice de los suyos, le va a salir el tiro por la culata. Aquí hay dos mujeres nacionalistas que no le van a dejar pasar ni una en esta legislatura. Aquí hay dos mujeres canarias que van a levantar la voz todas las veces que haga falta para defender los intereses de su tierra, si es que usted no aprende de una vez a respetarlos.

Usted es un candidato a la investidura que llega a esta tribuna como El rey desnudo. Sus apoyos solo los ve usted, señor Sánchez, porque no los tiene, y sube a esta tribuna para decirnos que esta responsabilidad de que no haya un nuevo Gobierno es de todos los diputados de esta Cámara. No, señoría, la responsabilidad es suya y de las negociaciones que no ha hecho, porque lo que se está demostrando en este debate es que usted no ha pactado nada con nadie. Ustedes se han montado un teatrillo, señor Sánchez. Primero han asustado a todo el país con el fantasma de unas nuevas elecciones que no quería nadie. Usted ha aparecido como el líder firme que se niega a pactar con los partidos radicales para llegar al poder. ¡Qué grande y qué noble! Usted quiere un Gobierno gratis total, por eso espera la abstención del PP y de Ciudadanos y desde ayer también la de Podemos, pero todo ha cambiado, y Ciudadanos también. Se han vuelto como El doctor Jekyll y el señor Hyde, por la mañana dicen una cosa y por la noche, la contraria. No quieren que usted gobierne con los secesionistas, pero no le apoyan; gobiernan con los votos de VOX, pero dicen que no quieren ni verlos, y aquí rechazan votar un presidente socialista, pero en Canarias cogobiernan con el PSOE y Podemos. ¡No hay quien los entienda! Sí, señor Rivera, es bueno que se sepa que en Canarias ustedes y Podemos han sido la llave para dar el Gobierno de instituciones de las islas al PSOE. Ustedes, que se pasan la vida dando lecciones de ética a los demás partidos, ahora resulta que se han convertido en el paraíso de los tránsfugas, que ya son tantos, señorías, que no sé si es que su partido es el que se ha vuelto tránsfuga de sí mismo.

Señor candidato, lo que usted le ha dicho a sus aliados es este famoso: estos son lentejas y o las toman o las urnas. Esta es la amenaza que trae a esta Cámara. Le está devolviendo el tictac, -tictac al señor Iglesias. El señor Iglesias es el otro protagonista de esta sesión de investidura. No quisiera dejar de recordarlo. Señor Sánchez, usted no se fía del señor Iglesias. Ha cambiado tantas veces de discurso, de aliados y de argumento que, al final, uno tiene la sensación de que ha engañado a todo el mundo. Así que no dejo de pensar en que hay una especie de justicia poética en que el señor Sánchez le haya terminado engañando a usted, señor Iglesias, porque, si acabamos en unas nuevas elecciones, será también su fracaso, su nuevo gran fracaso, el amargo final de aquel camino de la moción de censura. ¿Y sabe lo que le digo? Cuidado, señor Iglesias, que se empieza como florero del PSOE y se acaba como un jarrón chino dentro de Podemos. Usted, señor Iglesias, y usted, señor Rivera, no han cambiado nada para mejor -la nueva política-, lo han empeorado. Ustedes han demostrado y están demostrando que solo les preocupan


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sus intereses electorales y personales. No vinieron para cambiar la política en España, han venido para enredarlo todo y, al final, más política de la peor política.

Señorías, la gente se está hartando de nosotros y tenemos que estar a la altura de las circunstancias en este momento y en este país. Hablemos; no podemos volver a llevar a este país a unas nuevas elecciones. Los españoles hablaron, y los problemas los tenemos en esta Cámara y no los ciudadanos, que no se equivocaron al votar.

Muchas gracias, señorías.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Oramas.

Tiene la palabra, por el mismo grupo parlamentario, el señor Sayas López.

El señor SAYAS LÓPEZ: Gracias, presidenta. Buenos días, señorías.

Debatimos en esta Cámara acerca de la conveniencia o no de investir como presidente del Gobierno de España al señor Sánchez y valoramos no solo si el candidato merece o no nuestra confianza, sino si el proyecto que ayer nos presentó es lo que nuestro país necesita. Por eso, ya le adelanto que no va a contar con el apoyo de UPN, y no va a hacerlo porque lo que escuchamos ayer nos resulta incoherente, cortoplacista, interesado y dañino para España. Ayer le escuchamos pedir responsabilidad a algunos grupos de esta Cámara para que evitásemos que su investidura dependiera de los partidos nacionalistas y, sin embargo, llevamos semanas viéndole en Navarra abrazarse al nacionalismo sin coherencia y sin principios. Vimos también en esta Cámara cómo se decía que no había alternativa a su Gobierno porque usted es la primera fuerza política y tiene casi el doble de escaños que la siguiente, y en Navarra, el Partido Socialista, con once escaños, pretende quitar el Gobierno a quien tiene veinte para hacer un pacto -se supone- con los que aquí quiere evitar: con los nacionalistas no solo del PNV, que está en Geroa Bai, sino con los nacionalistas de Bildu, porque sin Bildu no hay alternativa posible en Navarra. La señora Chivite no puede ser presidenta del Gobierno de Navarra sin Bildu, y Bildu ya ha dicho que no va a dar un voto gratis, y además, cualquiera que sepamos lo que es Bildu sabemos que es así. Por tanto, si hay Gobierno de la señora Chivite en Navarra, hay pacto del Partido Socialista con EH Bildu, no hay otra posibilidad. (Aplausos).

Bildu no puede ser nunca un compañero de viaje para un Gobierno ni puede tener nunca la llave de un Gobierno, no puede hacerlo, simple y llanamente, porque no es una fuerza democrática más, por mucho que hayamos visto a la señora Aizpurua decir esta mañana aquí que Bildu pone en el centro la vida, hace falta tener estómago para que diga eso Bildu, salvo que se esté refiriendo al centro de la diana (aplausos), salvo que se esté refiriendo al centro de la diana. (Una señora diputada: ¡Muy bien!-Aplausos). Porque, efectivamente, Bildu no es un partido democrático más y no lo es porque, a fecha de hoy, sigue sin decir que asesinar a alguien en una democracia por el hecho de defender en libertad su proyecto político es algo injustificable, condenable y, por supuesto, repugnante. Hoy muchos de los dirigentes y algunos militantes de Bildu acuden a las plazas de los pueblos y a las puertas de las cárceles a recibir como si fueran héroes a quienes salen de ellas por haber formado parte de una banda terrorista. Hoy Bildu sigue sin condenar el terrorismo de ETA y cuando lo rechaza, como vimos al señor Otegi en una entrevista infame en Televisión Española, lo hace con razones estratégicas, pero nunca con argumentos éticos, morales o democráticos. Y podría seguir durante mucho tiempo, pero creo que ni tengo tiempo ni hace falta aquí explicar a nadie lo que es Bildu, otra cosa es que algunos traten de taparse los ojos y de pedirnos a los demás que nos tapemos la nariz.

Ayer oíamos también que parece ser que quiere un Gobierno con cualquiera y a cualquier precio, lo hemos visto aquí y lo hemos visto también en Navarra. Los Gobiernos no son un fin en sí mismo, los Gobiernos solo tienen sentido en la medida en que sirven para canalizar un proyecto político que mejore la vida de un país y la vida de los ciudadanos de ese país. Es imposible hacer progresar un país de la mano de quien quiere destruirlo, y el nacionalismo solo tiene como objetivo destruir España; por tanto, no puede ser nunca el nacionalismo un compañero de viaje. Hemos visto lo que supone el nacionalismo en Navarra, lo llevamos viendo cuatro años, cuatro años en los que se han puesto los pilares de un proyecto político que no tiene otro objetivo que acabar haciendo que Navarra se parezca mucho a lo que hoy es Cataluña. Cuatro años de sectarismo y de adoctrinamiento en la educación; cuatro años de imposición de una lengua, incluso para acceder a la Administración pública; cuatro años en los que Barkos y sus socios han degradado los símbolos de nuestra comunidad y han tratado de sustituirlos por una bandera que no es la nuestra; cuatro años haciendo lo que el nacionalismo sabe hacer: la obsesión de territorio, bandera y lengua. Y esa obsesión es la que quienes formamos parte de la candidatura de Navarra Suma, UPN en


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concreto junto con el Partido Socialista en Navarra, hemos combatido desde la oposición. Por eso es muy difícil entender que el Partido Socialista haya pasado en Navarra de combatir el nacionalismo desde la oposición a querer liderar un Gobierno nacionalista desde el Gobierno, porque eso es lo que pretende la señora Chivite en Navarra, liderar un Gobierno nacionalista en Navarra. Que no se nos venda como progresista lo que no es otra cosa que un Gobierno nacionalista, porque no hay nada menos progresista que el nacionalismo, no hay nada más retrógrado que el nacionalismo.

Por eso, señor Sánchez, Navarra Suma nació para que los nacionalistas no gobernaran ni condicionaran Gobiernos. Nosotros le tendemos la mano, se la hemos tendido a lo largo de estas semanas, pero lo hacemos con la misma coherencia que a usted le pedimos. No quiera que aquí no gobiernen los nacionalistas mientras usted se abraza al nacionalismo en Navarra. No pacte en Navarra con los nacionalistas no solo porque necesite o no nuestros votos, sino porque alguien que aspira a ser presidente del Gobierno de España no puede entender el futuro de Navarra y su histórica relación de lealtad con el conjunto de España como una suma aritmética de dos votos arriba o seis votos abajo, porque la responsabilidad, el sentido de Estado y el patriotismo democrático no pueden estar al albur de una situación coyuntural, de un momento puntual o de una votación concreta, sino que tienen que imbricar nuestras convicciones y tender puentes entre todos los que creemos en nuestro país. Por tanto, señor Sánchez, si a usted de verdad le importa España, demuéstrelo en Navarra. Yo creo que si usted lo demuestra, ayudará a tejer confianzas en esta Cámara, devolverá la esperanza a muchos ciudadanos de que la política de verdad, la de los principios, es posible, y ayudará también a devolver la dignidad a una actividad tan noble y necesaria como denostada y desgastada en este momento. Elija bien a sus socios, señor Sánchez, para el futuro y la enorme responsabilidad que tiene por delante. Los nacionalistas no son nunca unos buenos compañeros de viaje y los españoles merecemos y necesitamos una alternativa mejor.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Sayas.

Por Compromís, tiene la palabra el señor Baldoví Roda.

El señor BALDOVÍ RODA: Moltes gràcies, senyora presidenta.

En la famosa novela de Julio Verne, su protagonista, Phileas Fogg, dice en Londres: Ochenta días para darle la vuelta al mundo alcanzan y sobran. Aquí, en Madrid, ochenta días no han servido ni para dar la vuelta a una mesa de negociación. Ochenta días parados, varados, inmóviles; ochenta días empapados de vetos en todas direcciones, ante el estupor de la inmensa mayoría de ciudadanos. Y ahora, a falta de unos pocos días, intentamos aprobar el examen. Hay tiempo, insisto, hay tiempo de seguir negociando si ustedes tienen verdadera voluntad, porque a tenor de sus discursos, sobre todo de ayer, no lo tenemos tan claro, o puede que sí. Muchas invocaciones y llamamientos a la abstención a Ciudadanos y al Partido Popular, que le han dicho reiteradamente que no, y muy pocos guiños y muy pocas complicidades a los que le hicimos presidente y a los que le podemos hacer presidente.

Tengo la sensación de que se tienden pocos puentes y se dinamitan muchos. Sus intervenciones parecen buscar la rendición incondicional al amado líder que con solo 123 votos nos llevará al paraíso, porque su partido tiene 140 años y los partidos de 140 años saben gobernar, y nosotros parece que no sabemos hacerlo. No, señor Sánchez, no es eso. En Compromís hemos demostrado reiteradamente nuestro talante abierto a llegar a acuerdos, a propiciar Gobiernos progresistas, a aprobar decretos-leyes que han mejorado la vida de las personas, y reiteramos de nuevo nuestro compromiso para facilitar la gobernación, propiciar un nuevo Gobierno y evitar nuevas elecciones. En definitiva, respetar la voluntad de los ciudadanos, que votaron de forma muy clara y dijeron que no hay un Gobierno a la derecha, que, si quieren, tienen que evitar las nuevas elecciones. Se lo recordaron también de forma muy clara sus militantes la noche electoral. Solo hay un camino y ese camino pasa por un acuerdo, un acuerdo con Unidas Podemos, con el PNV, con el Partido Regionalista de Cantabria, con Compromís; un acuerdo con la banda, con esa banda que votaron 172 000 valencianos y valencianas, casi 400 000 vascos y vascas, 3 700 000 españoles y españolas. Pero para llegar a acuerdos hay que negociar y debe haber voluntad, generosidad, flexibilidad; hay que sentarse alrededor de una mesa y la verdad es que nos hemos sentado poco. La primera vez que nos sentamos fue el 12 de junio y la segunda el 17 de junio, muy pocas. El portavoz del PNV acaba de decir que hace veinte días que no los llaman. No me dirá que no es muy poco; es exiguo, insuficiente. Y ahora que estamos negociando con la presión del tiempo, usted nos


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quiere poner entre la espada y la pared: o yo o el caos, y el caos es precisamente su caótica forma de negociar.

Sobre el debate leía ayer en un medio de comunicación, que los regionales hablarán de que su región existe. Los regionales, qué antiguo, supongo que se referiría a formaciones como Compromís. Pues claro que hablamos de nuestra tierra; para eso nos votaron, aunque a algunos no les guste. Ya hemos visto muchas veces que en esta tribuna nadie habla de los problemas de los valencianos si no está Compromís, pero en nuestra negociación con ustedes hablamos de lo nuestro y, también, de lo de todos los españoles, y eso que soy de la banda. Pongo algún ejemplo. En el documento que estamos negociando con el PSOE -y digo deliberadamente que estamos negociando- hablamos de dependencia, una ley impulsada por ustedes, y pedimos su cumplimiento en todo el territorio. El Estado debe aportar el 50 % y aporta el 12 %, mientras que nuestra comunidad autónoma dedica el 88 % a la Ley de dependencia. No me diga que no es una anomalía. Hablamos de los cítricos, valencianos, por supuesto, pero también de los cítricos andaluces, de los murcianos y de los catalanes. Pedimos que invoque la cláusula de salvaguarda del Acuerdo con Sudáfrica y hablamos de la agricultura valenciana y española, la gran sacrificada en los acuerdos comerciales que firma la Unión Europea. Pedimos que antes de la ratificación por parte de España del Tratado con Mercosur, que supondrá una entrada masiva de productos agrícolas, de cítricos, arroz, plátanos, o también ganaderos, se haga un estudio del impacto que tendrá sobre todos nuestros productos. Hablamos de financiación, esa a la que usted dedicó cuatro segundos, la nuestra y la de todos, la que por ley tenía que estar reformada hace cinco años, porque la inmensa mayoría de puntos que usted desgranó ayer son competencia de las comunidades autónomas. Y los valencianos para poder prestar los servicios esenciales del Estado del bienestar, que el propio Estado nos encarga, tenemos que endeudarnos un año y otro y otro. No hay derecho, es insostenible, insolidario e injusto. Son demandas del Acuerdo del Botànic que han firmado ustedes, que ha firmado el presidente, don Ximo Puig, una demanda de todas las Corts Valencianes. No es una demanda de Compromís, es una demanda de toda la sociedad valenciana, de más de trescientos ayuntamientos, de empresarios, de sindicatos, de sociedades musicales y de asociaciones independientes.

Acabo, señor Sánchez. Mi impresión sincera es que ayer se quedó usted sin argumentos. Quiere gobernar solo y solo con 123 diputados. Dos preguntas; ¿qué ministerios ofrece a Podemos, lo podemos saber? Segunda pregunta, ¿piensa acordar con nosotros lo mismo que firmó el PSOE valenciano y que pide toda la sociedad valenciana? ¿Hay voluntad? Señor Sánchez, si en lugar que de querer ser un solista de la banda quiere liderar una verdadera banda de música, una banda de música valenciana, podemos tocar juntos muchas piezas, piezas que harán felices a mucha gente en este país. Y una humilde recomendación antes de irme: cuídese de los idus de noviembre, señor Sánchez, porque su victoria puede ser pírrica, puede ser la tumba definitiva de un Gobierno progresista, puede ser su tumba. Nuestra mano sigue abierta. Muévase.

Moltes gràcies.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Baldoví.

En último lugar, tiene la palabra el señor Mazón Ramos.

El señor MAZÓN RAMOS: Buenos días. Muchas gracias, señora presidenta.

Señorías, cuando el Partido Regionalista de Cantabria decidió presentarse a las elecciones del 28 de abril lo hizo con un doble objetivo: defender los intereses de Cantabria y apoyar la gobernabilidad de España. Muchos cántabros recogieron nuestro mensaje y nos votaron, por eso estoy hoy aquí para reafirmar este compromiso. Nuestra razón de ser y por la que se fundó el Partido Regionalista de Cantabria es defender los intereses de Cantabria; intereses que han sido menoscabados a lo largo de los últimos años muchas veces. No quiero contarles todos estos casos, pero sí voy a citar solamente uno a título de ejemplo para que, los que no lo saben, comprendan nuestra posición en este debate. En el año 2010, después de largos años de procesos, estudios, proyectos y licitaciones, se adjudicaron las obras de los primeros tramos del AVE de Santander a Palencia, entre Palencia y Villaprovedo, cerca de Alar del Rey. Justo cuando comenzaron las obras se paralizaron y luego se anuló el contrato. No hablamos de miles de millones, eran solamente 160 millones de euros en cuatro años, comparen ustedes. Pues bien, hoy en 2019, nueve años después, todavía no están aprobados los proyectos para recomenzar las obras. Mientras tanto, en el resto de las comunidades, mal que bien, se ha ido avanzando de alguna manera en todas partes. Este es solo un ejemplo.


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Como no queremos ser menos que los demás, como no queremos quedarnos rezagados, como nos pasó también con la autovía de la meseta, como no queremos estar otros diez años con la misma canción, vamos a exigir aquí el mismo trato que a las comunidades autónomas vecinas. Por eso, el pasado día 13 de junio firmamos con el señor Ábalos, secretario de Organización del Partido Socialista, este acuerdo (muestra un documento) donde se recogen razonablemente nuestras aspiraciones, que en esencia y resumidamente son: tener lo mismo que los demás, las mismas infraestructuras que las comunidades vecinas y que se pague la deuda de Valdecilla. Señor Sánchez, ayer habló de un pacto de Estado en materia de infraestructuras y de estudiar las conexiones ferroviarias de Cantabria. Pero ese no es nuestro acuerdo; lo firmado es un acuerdo con obras y plazos concretos. Por eso le pido que en su turno de réplica en esta tribuna se reafirme en todos los puntos del documento firmado.

Ahora hablemos de la gobernabilidad de España. Ayer hemos visto en esta Cámara buenas muestras de lo que es el partidismo, y no lo digo por la hinchada en las bancadas -parece casi un partido de fútbol-. Esto me ha hecho recordar que cuando yo empecé en la política, hace muchos años, me decían aquello de al enemigo ni agua. Yo siempre he sido reticente a esta forma de actuar. Me decían: Tú es que eres un técnico; esto es el abecé de la política. Pues, a pesar de todo, a pesar de no saber ni el abecé de la política, les puedo asegurar que no nos ha ido tan mal. Al contrario, el Partido Regionalista de Cantabria lleva gobernando veinticuatro años en aquella región. Yo mismo, en mi parcela de obras públicas, he comprobado cómo esto se agradece en todos los ayuntamientos de Cantabria cuando no miras su color político. En la comunidad autónoma hemos pactado Gobiernos de coalición en dos legislaturas con el Partido Popular, tres con el Partido Socialista, y ahora comenzamos la cuarta; a veces con mayorías absolutas, otras con Gobiernos en minoría que en el Parlamento necesitaban acuerdos para sacar adelante con la oposición los presupuestos o determinadas leyes. Todos los ejercicios, todos los años hemos tenido presupuestos. Miguel Ángel Revilla, secretario general de nuestro partido, siempre exige esto como condición imprescindible para gobernar. Yo no creo que ninguna otra comunidad autónoma pueda decir lo mismo: Gobiernos estables, sin una sola crisis de Gobierno. Estos han sido los Gobiernos presididos por Miguel Ángel Revilla. Por tanto, aquí tienen todos un ejemplo donde mirarse. Lo de ser un partido bisagra no ha resultado tan mal a lo largo del tiempo; en las últimas elecciones cerca del 40 % de los votos. No es tan complicado, hay que tener realismo con los resultados, acuerdos básicos, negociaciones rápidas y ponerse a trabajar. Llevamos veinticuatro años así, y es muy bueno para el sistema que existan partidos con esta forma de actuar. No saben cómo lo agradecen los ciudadanos.

Con la composición de esta Cámara la verdad es que existen tantas posibilidades de elección que sería incompresible no escoger alguna de ellas. Hay una cosa muy clara y otra no tanto: la primera es que Pedro Sánchez tiene que ser el próximo presidente del Gobierno. La segunda es la opción que prefiere la mayoría de los españoles; para eso estamos aquí sus representantes, para eso nos han elegido. A pesar de todo, estamos en un momento interesante, no siempre una mayoría absoluta es lo mejor para las grandes políticas de Estado. Precisamente cuando no existe es cuando se pueden intentar estos pactos. Todos hablamos de educación, de pensiones, del mercado laboral, del cambio climático, etcétera. En estas circunstancias es cuando deben producirse estos acuerdos para que no puedan ser modificados fácilmente por el Gobierno de turno, incluso para cuestiones puntuales como, por ejemplo, solucionar la situación de los funcionarios de prisiones. Y visto con el paso del tiempo, a los firmantes del pacto constitucional, de los Pactos de la Moncloa y del Pacto de Toledo no les ha ido tan mal, aunque no hubieran estado en el Gobierno.

Señorías, el mundo avanza muy rápido y no se puede perder mucho tiempo para algunos temas. En otros lugares no están parados, ni mucho menos. Cuatro años es mucho, pero ya ocho es una barbaridad, y se está pasando esta eternidad sin avanzar en estos grandes temas. Hay que ser constructivos, especialmente desde la oposición. También se puede ser útil y lo he oído muy poco en todo este debate. ¿Les vamos a decir a los españoles que voten otra vez? ¿Les vamos a decir que cambien su voto, que no nos gusta cómo han votado? Pues nos dirán: no, gracias, arréglenselas ustedes que para eso los hemos escogido; siempre habrá un mal menor. Ya se repitieron las elecciones de 2016 y ya saben lo que pasó, que no se arregló nada; lo tenemos muy reciente. Espero que esta semana estemos a la altura debida y comencemos el camino para resolver todas estas cuestiones, y también espero su respuesta, señor Sánchez.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Mazón.

Tiene ahora la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.


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El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señorías, por sus intervenciones. Empezaré por la portavoz de Junts per Catalunya, la señora Borràs. Yo creo que hay un punto de partida en el que discrepamos profundamente, y es que usted no reconoce la legitimidad ni de esta Cámara ni del Estado español, no la reconoce. Fíjese, usted nos critica la falta de diálogo, incluso nos dice que no se pueden aprobar leyes sociales o leyes vinculadas con el cambio climático o la transición ecológica en Cataluña, y que son reprimidas -por utilizar sus términos exactos- en el Tribunal Constitucional. No es cierto, señoría, esas leyes se pueden aprobar, claro que sí, en el ejercicio de sus competencias inscritas en el Estatuto de Autonomía de Cataluña o de cualquier otra comunidad autónoma en el Parlamento autonómico, y para aquellas cuestiones que trasciendan a lo que es el Estado autonómico, lógicamente está el Congreso de los Diputados y el Senado para dirimirlas y poder ser aprobadas.

En el discurso de investidura hablé de una ley de cambio climático, hablé de un plan de energía y clima, hablé de muchas de las medidas a las que usted se ha referido vinculadas con la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Son cuestiones, señoría, que se van a poder debatir y aprobar aquí, en el Congreso de los Diputados. Lo que ocurre es que usted no reconoce la legitimidad de esta Cámara, porque para usted el Estado español y los españoles que votaron el pasado 28 de abril o el pasado 26 de mayo lo hacen para reprimir a un supuesto pueblo catalán, del cual usted se erige en portavoz. Por cierto, siempre se olvida de más de la mitad del pueblo catalán que no transige ni tampoco quiere la deriva independentista de sus planteamientos políticos, pero, bueno, esa es otra cuestión que tiene más que ver con la concepción de la democracia que tiene usted y que tengo yo. Yo le reconozco la legitimidad y aquí la tiene usted representada; usted no reconoce la legitimidad del Partido Socialista de Cataluña, que es la segunda fuerza en Cataluña, la primera fuerza constitucional en Cataluña. (Aplausos).

Hay un problema de origen, y es que usted considera que este Congreso de los Diputados es de un Estado represor, que el Estado de las autonomías es también un invento de un Estado represor que viene del franquismo, que es algo que nosotros hemos heredado del franquismo y que no vivimos en una democracia. Lo que pasa, señoría, es que usted, como su grupo, están peleados con la realidad; es que España, afortunadamente -y no lo digo yo, sino los principales organismos internacionales-, está entre las veinte democracias plenas del mundo, señoría. Eso es España, un Estado social y democrático de derecho. Por tanto, claro que tenemos una discrepancia de fondo, de origen, y es que usted no reconoce esa legitimidad.

Por ejemplo, cuando usted escucha de mi boca o a ministros y ministras del Gobierno de España de la anterior legislatura decir que desde el año 2008 no se reunía la Comisión bilateral, inscrita y recogida en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, o que existen conferencias sectoriales que nosotros hemos impulsado con los Gobiernos autonómicos en múltiples ámbitos vinculados con la sanidad, con el empleo, con las infraestructuras, ustedes no lo reconocen. ¡Es que ni tan siquiera van a defender los derechos y también el bienestar y la prosperidad del pueblo catalán al que ustedes dicen querer defender! Y no lo hacen porque no reconocen la legitimidad del Estado de las autonomías y del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Este es el problema de fondo, señorías, que ustedes se han instalado en la antipolítica, que son inútiles, desde el punto de vista parlamentario, para defender los derechos, la prosperidad y el progreso del pueblo catalán. (Aplausos).

¿Por qué si no, señorías, ustedes votaron en contra de unos presupuestos que daban cumplimiento a la disposición adicional vinculada con las inversiones públicas del Estatuto de Autonomía de Cataluña? ¿Por qué si no ustedes votaron en contra de unos presupuestos que proponían para el siguiente año una reconstrucción del Estado del bienestar y de muchos de los derechos sociales, que fueron menoscabados por la anterior Administración conservadora? Porque ustedes, señorías, anteponen otras cuestiones que nada tienen que ver con la cotidianidad de los catalanes, con independencia de lo que voten. Esta es la cuestión, señora Borràs.

¿Y sabe cuál es la gran tragedia de su grupo parlamentario? Que durante cuarenta años, antes de que usted y yo estuviéramos en política, hubo responsables políticos de partidos que ustedes han heredado que contribuyeron a ese autogobierno. Y con este ejercicio de antipolítica en el que están instalados, ustedes están haciendo una enmienda a la totalidad a todos aquellos representantes políticos que les precedieron en las Cortes Generales y también en el Gobierno autonómico. Con lo cual, el problema es de fondo, señorías; el problema es que ustedes no reconocen la legitimidad del Estado social y democrático de derecho que es España y, sin duda alguna, de las Cortes Generales. Cuando ustedes salgan del


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laberinto en el que se han metido desde hace ya unos cuantos años, lleno de falsedades, de mentiras y sin duda alguna de victimización que nada tiene que ver con la realidad, muy probablemente empecemos a hablar al menos un lenguaje con el que podamos entendernos y sea comprensible para ambos. Pero no me hable de diálogo cuando tenemos a un representante al frente de las instituciones catalanas, en este caso de la Generalitat de Catalunya, como es el señor Torra, hablando de unilateralidad y de que lo van a volver a hacer. Insisto, se lo digo con toda claridad, señora Borràs, el Gobierno de España y, en mi caso, si tengo una responsabilidad será por supuesto encauzar la crisis de convivencia que existe en Cataluña desde el diálogo dentro de la Constitución y la ley, pero también le digo una cosa, señora Borràs: eso de lo volveremos a hacer ya le adelanto que no va a volver a ocurrir.

En relación con la intervención de la señora Aizpurua, le agradezco que usted sí haya entrado en cuestiones que tienen que ver con el cambio climático, con la igualdad salarial, con el feminismo, que hable de las pensiones, de la justicia social. Es verdad que todo al final viene a confluir y derivar en una crisis territorial. Y la sensación que da desde fuera, señoría -es la primera vez que lo escucho-, es que el problema es solamente de España, que la reacción y la regresión o la involución que estamos viendo en la forma de entender la democracia, de plantear los posicionamientos políticos, es algo propio de España, como si viviéramos en una isla, como si estas corrientes de reacción, de regresión y de involución no existieran en el conjunto de Europa o, incluso, me atrevería a decir en la política global. Yo difiero de eso y creo que precisamente en España tenemos mimbres suficientes para, desde el diálogo, poder entendernos todos sabiendo dónde podemos coincidir y dónde no podemos coincidir.

Desde luego, yo no veto a su grupo, respeto la legitimidad que tienen, pero es evidente que tenemos serias discrepancias de presente y de futuro, pero también de pasado, y ahí me quedo. Pero lo que yo no puedo compartir con usted es que la injusticia social, la desigualdad, los problemas que tienen que ver con desafíos como la digitalización y la transición ecológica, tengan su origen en una crisis territorial como la que usted ha descrito. Yo no coincido en eso. Afortunadamente vivimos en un Estado social y democrático de derecho que ha descentralizado como ningún país en el mundo -probablemente solo haya un país por encima de nosotros- sus competencias, sus soberanías, y no solamente hacia abajo sino hacia arriba. Hemos compartido soberanía con los ayuntamientos, con las comunidades autónomas, con las diputaciones forales y también, sin duda alguna, con Europa. Creo que ese es el camino, lo que tenemos que hacer es precisamente compartir soberanías porque así fortalecemos institucionalmente desde el ayuntamiento más pequeño de Navarra, de Euskadi o de Andalucía, a un Gobierno tan importante como es la Comisión Europea en Bruselas. Por tanto, ese es el camino que nosotros defendemos, es el camino de compartir soberanías, no de trocear las soberanías; en definitiva, es el camino que va a favor de la historia y no contra la historia, que es lo que he escuchado en su planteamiento político.

A partir de ahí, efectivamente hay cuestiones que compartimos que tienen que ver con los derechos sociales, sin duda alguna también con la memoria histórica -agradezco que haya hecho la referencia-, pero cuando usted me pregunta qué es lo que voy a hacer, yo tengo que ser muy claro. Fíjese, antes me pasaban los datos del último euskobarómetro del mes de julio, donde se habla precisamente del grado de satisfacción de la sociedad vasca en relación con la Constitución española y con el Estatuto de Gernika, y tengo que decirle que el 83 % de los vascos y vascas están satisfechos. Probablemente usted represente incluso a gente de ese 83 % que se muestra satisfecho con la Constitución y con el Estatuto de Gernika -creo-, pero en todo caso eso es lo que vamos a defender ayer, hoy y siempre: el Estado de las autonomías como el mejor modelo para combinar todas las identidades que lógicamente se pueden sentir en nuestro país.

La señora Oramas debe de pensar que los canarios y canarias son masoquistas porque han votado de forma mayoritaria al Partido Socialista y por eso tenemos por primera vez, después de veintitantos años, un presidente socialista al frente de Canarias. (Aplausos). No solamente al frente de Canarias, señoría, también al frente de la mayoría de los cabildos y de muchos ayuntamientos en todas las islas de Canarias. En fin, señoría, deben de ser todos masoquistas. O, a lo mejor -yo solamente se lo planteo-, ¿no será que Coalición Canaria, su proyecto político, se había agotado desde hace ya unos cuantos años y se ha quedado aislado al haber expulsado a todos los potenciales socios durante estos últimos años? (Aplausos). ¡Claro que nosotros hablamos de Canarias! Somos un partido que en Canarias y también en el Congreso de los Diputados hemos aprobado el nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias, el Régimen Económico Fiscal, la agenda canaria, y el pasado 28 de diciembre se firmó -se lo quiero recordar- el Convenio de Carreteras 2018-2025 por valor de 1200 millones de euros. Ustedes no quisieron firmar el convenio, señoría; un convenio de carreteras de 1200 millones de euros para las islas canarias. ¿Se


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imagina usted eso en cualquier otra isla o archipiélago de nuestro país o en cualquiera otro de los territorios del Grupo Mixto al cual usted pertenece? Era un convenio de 1200 millones de euros y ustedes se negaron a firmarlo porque consideraban que no cumplía con las exigencias y con los compromisos del Gobierno de España con el Gobierno canario. Señoría, yo creo que, por supuesto, puede oponerse al Gobierno de España, buscar razones; seguro que encuentra muchas razones para oponerse al Gobierno de España, pero no en relación con la inversión pública canaria. Tenemos la subvención al transporte de pasajeros y de mercancías, el aumento de la bonificación al transporte marítimo y aéreo con la Península del 75 %, el Plan integral de empleo de Canarias de 42 millones de euros, el Plan de infraestructuras educativas, el Convenio de infraestructuras turísticas, la depuración de aguas, la subvención para abaratar a los agricultores el sobrecoste de la desalación y la extracción de aguas, de 8 millones de euros. Señora Oramas, lo que le quiero preguntar con esto es cuál es el problema: que la realidad no se alinea con su discurso aquí, en esta tribuna, y que probablemente los canarios y canarias lo que hayan interpretado es que su Gobierno estaba buscando más la confrontación con el Gobierno de España que una verdadera cooperación con el Gobierno de España, y por eso han votado al Partido Socialista. Con lo cual, tengo que decirle que, desde luego, vamos a tender la mano al Grupo de Coalición Canaria, a las dos diputadas, para poder encontrar formas de entendernos, pero -y se lo digo de forma humilde, señoría- de Canarias no solamente hablan ustedes; de Canarias también habla el Grupo Parlamentario Socialista y este Gobierno. (Aplausos).

Dice el señor Baldoví que ellos hablan de Valencia -¿dónde está el señor Baldoví?-. Tengo que recordarle también que el Partido Socialista del País Valenciano ganó las elecciones, es la primera fuerza política, y también hablamos de la Comunidad Valenciana. Hablamos cuando, por ejemplo, usted se reúne o se reúne también el Gobierno del señor Puig con el ministro de Agricultura para defender el sector de los cítricos en la Comunidad Valenciana; hablamos también de infraestructuras cuando usted o el Gobierno de la Generalitat Valenciana se reúne con el señor Ábalos para hablar de las infraestructuras pendientes; hablamos también de la Comunidad Valenciana cuando el Gobierno de la Generalitat Valenciana se reúne con la ministra de Hacienda para abordar el problema de la financiación autonómica.

Usted me dice que en mi intervención de ayer por la mañana dediqué cuatro segundos a la financiación autonómica. Sí, quizá tendría que haber destinado algunos minutos más, pero ahí están los hechos de estos últimos doce meses. Nosotros hemos garantizado la posibilidad de financiación de operaciones de crédito a corto plazo de las comunidades autónomas, incluida también la Comunidad Valenciana. En el presupuesto de 2019, que no apoyaron las fuerzas independentistas junto con las fuerzas conservadoras de esta Cámara, se consignaba un aumento de la inversión real a la Comunidad Valenciana superior al 60% y se consignaba una condonación de la deuda de la marina, que es el consorcio valenciano, de 2007. Esto nos ha traído algún dolor de cabeza con otras comunidades autónomas que quieren lo mismo. Por tanto, lo que le quiero decir con esto es que nosotros, sin duda alguna, defendemos los intereses de la Comunidad Valenciana porque, entre otras cuestiones, estamos profundamente agradecidos al pueblo valenciano por haber confiado de forma mayoritaria en el Partido Socialista del País Valenciano.

El señor Sayas, de Navarra Suma, nos ha hablado de Bildu, de todos los males. No veo que porque Bildu vaya a abstenerse yo haya tenido y tenga un acuerdo con Bildu, no parece que de las palabras de la señora portavoz de Bildu y de las mías se desprenda que tengamos un acuerdo. Da la sensación, señoría, que tiene algo de memoria selectiva. Parece que, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Pamplona usted no tiene nada que reprochar al Partido Socialista de Navarra pero sí tiene que reprocharle que intente dar cumplido mandato a lo que dijeron las urnas el pasado 26 de mayo, y es que haya un Gobierno progresista y de cambio en la Comunidad Foral de Navarra. De las pasadas elecciones del 26 de mayo me llamaron la atención varias cosas. La primera de ellas es que UPN, partido que siempre se ha definido como foralista, ha pactado con un partido como Ciudadanos, que precisamente lo que quiere es cuestionar la foralidad de Navarra. (Aplausos). En segundo lugar, señoría, a usted a lo mejor no, pero a mí me da que hay algo detrás -tengo la mosca detrás de la oreja- de que el único lugar en el que no se presentó la ultraderecha en las elecciones generales el pasado 28 de abril fue en la Comunidad Foral de Navarra. Señoría, lo que le quiero decir es que Navarra Suma es un artefacto con el que ha intentado esconder una realidad mucho más compleja y es que ustedes han pactado con fuerzas que no creen en la foralidad de Navarra. Es decir, ponen en cuestión algo que nosotros defendemos y que yo afirmo, que es que el único partido que hoy defiende la foralidad en Navarra es el Partido Socialista navarro. (Protestas.-Aplausos).

Ustedes saben que este Gobierno siempre estará al lado de Navarra cuando se trate de su estabilidad financiera, por lo que vamos a tratar la actualización del convenio económico que finaliza este mismo año


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con el máximo interés y la receptividad a las demandas de las instituciones forales. Señorías, ustedes también saben que el Partido Socialista y este Gobierno defienden el régimen foral en Navarra y su posición como comunidad foral diferenciada. Usted de estas cosas no ha hablado, señoría, solamente ha hablado de la amenaza de Bildu y de lo mal que lo están haciendo los socialistas. En todo caso, tengo que decirle que vamos a intentar dar cumplimiento a ese mandato de cambio en la Comunidad Foral de Navarra. Espero que, más allá de las proclamas más partidarias que parlamentarias que usted ha vertido en esta tribuna, cuando eche a andar la legislatura -si es que finalmente echa a andar- empiece a pensar en los intereses de los navarros y las navarras y podamos llegar a acuerdos, más allá de cuál sea la fórmula de gobierno en la comunidad.

Al diputado Mazón, en primer lugar, quiero felicitarle por su cumpleaños, que parece que es hoy. En segundo lugar, le agradezco mucho el tono y, además, la generosidad, porque ha hecho un alegato a favor de las bisagras en la política autonómica y cómo podrían ser también en la política nacional que hasta, incluso, pondrían en cuestión su papel como diputado y grupo minoritario en la Cámara, y eso dice mucho de la intervención que ha hecho. Es verdad -también me lo ha reconocido el presidente de Cantabria en un mensaje que me mandó ayer- que no fui lo suficientemente explícito, como sí lo hemos sido en el acuerdo que tenemos firmado con ustedes a través del ministro de Fomento en funciones. Quiero decirle que el compromiso está garantizado, se va a cumplir con la redacción que aparece en el acuerdo firmado por ambas partes. Señoría, para nosotros será importante el desarrollo económico y la prosperidad de Cantabria. Allí estamos gobernando junto a ustedes. Agradezco de corazón el apoyo que nos van a dar. Es el único diputado al que durante estos meses hemos conseguido arrancar su apoyo afirmativo a esta investidura. Se lo agradezco de corazón, señoría. Ojalá hubiera otros grupos parlamentarios que siguieran su estela y pudiéramos tener esta semana Gobierno en España. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato.

Tiene la palabra la señora Borràs. En este turno de réplica vamos a hacer una aplicación estricta del tiempo que tienen asignado.

La señora BORRÀS CASTANYER: Permítame saludar -no lo he hecho antes, yo debutaba hoy en esa tribuna-, en medio de las autoridades que nos acompañan, a Gorka Knörr, el delegado del Gobierno de Cataluña en Madrid. Después, señor Sánchez, le voy a pedir un poco más de respeto por el president Torra. Es el president de la Generalitat de Catalunya, votado por los ciudadanos, elegido por el Parlament de Cataluña, por la Cámara. Le hablo a usted con respeto y espero que usted haga lo mismo con mi president. Nos habla de unilateralidad, va con la bandera de la unilateralidad, ¿no se ha planteado que igual la unilateralidad puede ser sencillamente la falta de bilateralidad? Hasta dieciocho veces se negó a la mano tendida de las fuerzas soberanistas catalanas con propuestas perfectamente susceptibles de poner en marcha una consulta amparada en una interpretación generosa y laxa de la Constitución. Usted ayer mismo empezó hablando de una reforma de la Constitución y luego en distintos puntos. En Cataluña aspiramos a que se respete la voluntad popular, que se respeten los derechos humanos, incluido también el derecho a la autodeterminación. Usted nos habla de la norma más importante, el estatut, y habla del apoyo que tenía. ¡Pero si no hemos votado el estatut que salió recortado del Tribunal Constitucional! No lo hemos votado. Como las leyes sociales a las cuales yo aludía y que eran suspendidas. ¿Sabe qué aspectos en concreto de la Ley de igualdad se consideraron inconstitucionales por parte del Tribunal Constitucional? Porque tienen que ver con parte de su propuesta programática de ayer: la regulación en el ámbito laboral, la regulación en materia de igualdad sindical, el asedio laboral, los planes de igualdad. Las togas que se oponen a la voluntad de los ciudadanos.

Claro, nos ha llamado inútiles. Bueno, de momento usted no se ha mostrado mucho más útil. Nos ha hablado de la antipolítica y nos ha acusado a nosotros de hacer antipolítica, alguien que ha insultado a más de un millón de personas que parece que están viviendo de espaldas a la realidad -ahora me refiero a las relaciones europeas-. ¿Lo que defendemos nada tiene que ver con la realidad? Si usted no sabe leer los resultados electorales, todos los grupos le han hecho algún tipo de consideración sobre cómo necesita de unos apoyos que no busca o que no negocia para conseguir y ha hecho referencia al catalanismo político. Sepa que nunca el catalanismo político, en todos sus años de trayectoria política, ha regalado sus votos a cambio de nada, solo a usted, señor Pedro Sánchez (aplausos); solo a usted. Y nos habla de los presupuestos; entonces, ¿cuando el Partido Socialista catalán vota en contra de los presupuestos en el Parlament de Cataluña resulta que lo hace por interés y legítimamente pero, en


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cambio, si lo hacemos nosotros es porque hacemos antipolítica? Por favor, si los presupuestos después resulta que no se cumplen y las cifras las ofrecen sus propios ministerios.

Déjeme que, antes de terminar, insista una vez más en que abandone... Usted es el aspirante a presidente del Gobierno, no fomente las fake news. En Cataluña no hay una crisis de convivencia, señor Sánchez. (Rumores). No la hay, no la hay. Fíjese: quien pone las querellas es la Fiscalía General del Estado, quien pide prisión es la fiscalía y la Abogacía del Estado -y eso que el relator especial de la ONU para la libertad de expresión les apremió a que no incoaran procedimientos por este delito de rebelión-. ¿Quién envió a la Policía y a la Guardia Civil el 1 de octubre? ¿Quién fue? ¿Quién aplicó el 155? ¿Quién fue? ¿Quién fue el que entonaba este cántico que seguramente le parece extraordinariamente convivencial del 'a por ellos'? Ciertamente, quien tiene un problema de convivencia es el Estado español y el problema de Cataluña, ese sí, lo tenemos identificado: se llama Estado español.

Muchas gracias. (Aplausos.-Una señora diputada: ¡Vete para allá!).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Borràs.

Tiene la palabra la señora Aizpurua.

La señora AIZPURUA ARZALLUS: Tres apuntes, señor Sánchez.

Ha citado el Euskobarómetro, una herramienta demoscópica que está puesta en duda, igual que se pone en duda el CIS. En cualquier caso, ¿por qué no nos dejamos de herramientas demoscópicas y tomamos el camino más directo y acordamos una consulta para dilucidar lo que realmente quiere la sociedad? Es así de simple.

Respecto al estatuto de autonomía, que presenta usted como el marco ideal para las reivindicaciones, está demostrado -y quien no lo ve así es que no quiere verlo- que es un modelo agotado ya para la ciudadanía vasca y para las reivindicaciones que se están planteando. Ustedes y el Partido Popular llevan además cuarenta años de incumplimiento de ese estatuto de autonomía. Hay en este momento en la CAV pendientes de transferencia treinta y seis competencias, y hay otras veinticinco pendientes en Nafarroa.

Finalmente, ha hablado de la crisis general como si me hubiese olvidado yo de que hay una crisis general. No es cierto, se lo he señalado exactamente en mi intervención anterior. Hay una triple crisis, sí: una crisis de institucionalidad, con una desafección todavía mayor respecto a la monarquía y que es evidente en el Estado español; hay una crisis económica, efectivamente, motivada por el dominio de las élites contra las clases populares, y hay también una crisis territorial que no da respuesta a las reivindicaciones de la ciudadanía vasca y catalana. Siendo esto así, realmente las tres están interrelacionadas porque las tres provienen del régimen del 78. Por eso, queremos superarlo, dejarlo en el pasado como un mal recuerdo y abrir la puerta a un futuro que sea mejor para todas y para todos.

Eskerrik asko.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Aizpurua.

Tiene la palabra la señora Oramas.

La señora ORAMAS GONZÁLEZ-MORO: Gracias, señora presidenta.

Señorías, señor Sánchez, había un político alemán que decía que el valor de un político era el siguiente: la inteligencia menos la soberbia. Usted está suspendido en este debate de investidura.

Dicho eso, esta diputada no es su enemiga; esta diputada, por su trabajo, por ser coherente, por trabajar y por luchar por su tierra, hoy ve aumentado el número de miembros de su grupo y somos dos diputadas y tenemos miles de votos más. A ver si aprovecha y esos asesores que tiene le pasan bien los papelitos, porque a usted, que ayer quería cambiar la Constitución porque es una anomalía democrática que no gobierne la lista más votada, le diré que en el Cabildo de Fuerteventura, en el La Palma y en el de Tenerife ganó Coalición Canaria, y su partido, con tránsfugas y con tres fuerzas políticas, ha desalojado a Coalición Canaria. Ha dicho que ustedes ganaron; pero no en Gran Canaria ni en esos tres cabildos, y mañana se votan las mociones de censura que ustedes han hecho con tránsfugas, después de haber firmado el pacto antitransfuguismo. Por cierto, sobre esos papelitos que le han pasado -y si no, el señor Ábalos se lo dirá-, el convenio de carreteras de 1200 millones se firmó gracias al señor Ábalos y a don Pedro Saura. Lo que ustedes no han transferido y la deuda son la sentencia del Supremo de los 1000 millones que el Partido Popular no pagó los cuatro años que estuvo con mayoría absoluta. Es una sentencia del Supremo. Por cierto, en cuanto a todas esas cosas que usted ha relatado, desde el mes de enero hay unos presupuestos prorrogados con más de 1000 millones para Canarias que hemos repasado


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con el señor Ábalos, porque hay ministros que sí tienen interés en la gobernabilidad, pero hay que empezar a caminar ahora. ¿Sabe lo que le digo? Así que en esos presupuestos prorrogados firme usted los planes de empleo, los convenios de infraestructuras turísticas, los convenios educativos, los seguros agrarios, cumpla el REF y el estatuto y empezaremos a hablar.

Tienda manos, señor Sánchez, este camino es largo, esta diputada tiene un servicio prestado a este país de coherencia y ha firmado acuerdos con el Partido Socialista, con gente seria, y a usted mismo, hace dos años, le apoyé en la investidura y hace nueve meses nos abstuvimos. Y ¿sabe lo que le digo? Nosotros no somos los del no diálogo ni la confrontación. Usted no recibió al presidente de Canarias cuando lo tenía que recibir y se lo pidió, pero los de los lazos amarillos, ¡esos sí son los que confrontan con usted! Nosotros somos leales a este país y sobre todo a nuestra patria, que es la canaria, y valen tanto sus diputados socialistas como esta diputada, y todos a trabajar por este país y por mi tierra. Pero cumpla usted el estatuto y el REF y tenga usted menos soberbia con todas las fuerzas políticas. Esta diputada no le atacó; usted lo que tiene que hacer es respetar y dar a Canarias lo que le corresponde en justicia. Su soberbia, señor Sánchez, le está matando. Está usted suspendido.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Oramas.

Tiene la palabra el señor Sayas.

El señor SAYAS LÓPEZ: Gracias, presidenta.

Señor Sánchez, yo no sé si a usted le engañan o es que trata usted de engañar a todos los demás, porque VOX, si es a quien usted se refería, sí se presentó en Navarra a las elecciones generales y obtuvo 17 000 votos de los ciudadanos navarros. No sé tampoco cómo le han contado el tema del Ayuntamiento de Pamplona, pero ya se lo digo yo. La señora Esporrín, que es la portavoz del Ayuntamiento de Pamplona, sí intentó la investidura, no apoyó en ningún caso a Navarra Suma y pidió que la votara Bildu, lo que pasa es que Bildu no da nunca nada gratis. Por tanto, si no le dio el Ayuntamiento de Pamplona y le da el Gobierno de Navarra será porque gratis no es. (Aplausos).

Mire, señor Sánchez, usted probablemente podrá darnos lección sobre muchas cosas, pero de foralidad a un partido que nació para defenderla, no. Y cuando usted dice que nosotros hemos llegado a un acuerdo con Ciudadanos, que se suponía que no compartía el amejoramiento, yo le digo que entiendo la política como la posibilidad de llegar a acuerdos desde el entendimiento y desde el diálogo, que la política también sirve para convencer y cambiar de opinión, y que a veces también la política lo que tiene es que hay que poner por delante lo que nos une y no lo que nos separa. Hoy en Navarra tenemos un problema de nacionalismo que también tiene España, y los que creemos en España hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en Navarra, el Partido Popular, Ciudadanos y nosotros, y eso es lo que usted debería hacer también en España. (Aplausos).

Pero cuando nos dice que usted es el defensor de la foralidad, yo le digo: ¿de la mano de quién piensa usted defender la foralidad en ese Gobierno que intenta hacer en Navarra? ¿De la mano de los nacionalistas? ¿De la mano de Bildu? ¿De la mano de partidos que quieren que Navarra desaparezca para convertirse en una provincia de esa Euskal Herria que no existe? ¿Eso es lo que a usted le parece defender la foralidad? Porque no hay nada más contrario a la foralidad. Y, por tanto, señor Sánchez, si en Navarra no hay un Gobierno constitucionalista será porque el Partido Socialista no lo ha querido, a pesar de que la inmensa mayoría de los ciudadanos navarros ha votado por ello.

Muchas gracias. (Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Sayas.

Tiene la palabra el señor Baldoví.

El señor BALDOVÍ RODA: Moltes gràcies.

Sinceramente, me ha decepcionado a mí y a muchos, que esperábamos un poco más de su respuesta. Hace cosas por los valencianos. ¡Pues claro que hace cosas por los valencianos! ¡Ya podría! Es usted el presidente del Gobierno, de todos los españoles, también de los valencianos, y por eso hace cosas; claro que tiene que hacer cosas. Pero nosotros tenemos un problema que, insisto, no lo reclama Compromís, lo reclama toda la sociedad valenciana, por unanimidad las Cortes valencianas lo reclaman, y es que para pagar las nóminas de las médicas, de las profesoras, de los enfermeros, de los dependientes, los valencianos nos tenemos que endeudar un año sí, otro también y otro también y, por tanto, pedimos una cosa razonable, justa, un mecanismo que este año haga que no nos tengamos que volver a endeudar.


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Y como quiero ser muy respetuoso con el tiempo, si usted verdaderamente quiere ser presidente tendrá que negociar; si quiere ser presidente. Si quiere ir a lecciones es otra cosa, pero si quiere ser presidente pasado mañana o, a lo más tardar, en septiembre, tendrá que negociar. Por eso le insisto, porque no me ha respondido. Tres preguntas: ¿va a seguir negociando con Podemos, con el PNV y con Compromís? ¿Sí o no? ¿Qué ministerios le ha ofrecido a Podemos? Este, este y este. Y, por último, ¿va a apoyar con nosotros lo que ya apoya el PSOE valenciano, toda la sociedad valenciana?

Insisto: manos tendidas, manos abiertas, el jueves, en septiembre, cuando sea. Queremos que usted sea presidente pero, oiga, negociemos. Tocaremos juntos en una banda, si usted quiere.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Baldoví.

En último lugar, tiene la palabra el señor Mazón.

El señor MAZÓN RAMOS: Señor Sánchez, le agradezco mucho sus palabras por el contenido, por la forma y, sobre todo, por la contundencia con que ha asumido el compromiso de nuestro acuerdo. Le puedo decir que es el mejor regalo de cumpleaños que me podían hacer hoy.

Las condiciones que nosotros hemos puesto desde el PRC creo que son totalmente razonables y de justicia. De hecho, casi podría asegurar que cuentan con el respaldo de los cinco diputados elegidos por la circunscripción de Cantabria. Estoy seguro de que hasta los dos diputados del PP y de Ciudadanos le votarían por ello si no se lo prohibieran sus jefes nacionales. Sin embargo, ellos tienen por encima otros intereses diferentes de las principales preocupaciones de los cántabros que, para nosotros, son prioritarias.

Pero hay tres asuntos que quiero recordar en relación con un posible Gobierno de coalición sobre Cantabria, sobre su programa y sobre España. En primer lugar, en relación con Cantabria, cualquier socio que pudiera tener el Gobierno tiene que asumir el acuerdo firmado entre el PRC y su partido, tiene que tenerlo usted en cuenta a la hora de la negociación. En segundo lugar, somos un partido progresista que defiende principalmente a los más débiles y estaremos siempre a favor de las políticas dirigidas a mejorar el bienestar de los más desfavorecidos y a velar por las próximas generaciones. Al mismo tiempo, somos realistas y sabemos que sin desarrollo económico y sin creación de riqueza esto no se puede conseguir. Por tanto, la base para cualquier política debe ser la creación de empleo y la redistribución de la riqueza. Y, en tercer lugar, el respeto a la Constitución, a la ley y al Estado de derecho, en particular, la cuestión de Cataluña y la unidad de España. Todo es posible dentro del ordenamiento jurídico vigente. Se puede cambiar, nada es eterno en este mundo, pero hay una cosa que tenemos clara: hoy cualquier decisión sobre Cataluña debe tomarse entre todos los españoles, pues esto afecta a los derechos que todos tenemos en esa parte de España. Por eso, con estas premisas, ustedes no van a estar solos. Somos pocos, soy uno solo, pero el voto del Partido Regionalista lo tiene usted para la investidura y para las distintas iniciativas que se vayan desarrollando a lo largo de la legislatura, cuando comience, y también tendrá nuestro apoyo. Cantabria siempre ha sido una región leal con el resto de España y lo seguirá siendo. Por lo tanto le reitero nuestro apoyo y le recuerdo las tres condiciones que le citaba anteriormente.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Mazón.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, presidenta.

Señorías, señora Borràs, lamento honestamente que me diga que no he respetado al señor Torra. Como presidente de la Generalitat le respeto. Le he recibido en el Palacio de La Moncloa, durante el Consejo de Ministros que se celebró en Barcelona tuve la ocasión de poder reunirme con él, y ha sido precisamente la bancada conservadora la que me ha criticado esas dos reuniones, con lo cual, desde el punto de vista del respeto institucional, sin duda alguna el president de la Generalitat, sea quien sea, va a contar para el presidente en funciones, en este caso, del Gobierno de España.

Vuelve usted al debate de origen, que es el de la legitimidad. Aquí no estamos hablando, en el caso de las sentencias del Tribunal Constitucional, de los recursos que se puedan presentar por parte del Gobierno sobre determinadas leyes sectoriales del Parlamento de Cataluña, nada más y nada menos que en ámbitos competenciales. Y se lo dice además un Gobierno que, si dio una instrucción -precisamente durante estos últimos doce meses, antes de las elecciones- fue la de reducir la litigiosidad entre el Gobierno de España, el Gobierno central, y las distintas comunidades autónomas.


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Cuando le digo lo de la antipolítica es porque usted ha hecho referencia al catalanismo político y yo tengo que decirle, señoría, que discrepo profundamente. Usted no es una catalanista, usted no defiende el catalanismo político, usted defiende el independentismo, que es una cosa bien distinta al catalanismo. El catalanismo en términos históricos, señoría, es la aportación de Cataluña a la modernización y al progreso del proyecto común que es España, y su grupo parlamentario hace ya mucho tiempo que dejó de construir ese proyecto común y de contribuir a él. Con lo cual si quiere hablar de catalanismo, nos podremos encontrar; si quiere hablar de independentismo, tendremos muchas más dificultades.

En todo caso, señorías, fíjese, señora Borràs, cómo sí que hay una crisis de convivencia en Cataluña. En las últimas elecciones autonómicas ganó una fuerza política, Ciudadanos, que nada tiene que ver con las tesis independentistas. Otra cosa es que luego ellos no asumieran la responsabilidad que les dio ser primera fuerza política. Renunciaron a presentarse a la investidura como yo estoy haciendo, por ejemplo, en esta investidura, aun sabiendo que probablemente falle en el intento de ser investido presidente del Gobierno; renunciaron a presentar un programa político a la sociedad catalana, renunciaron también a dialogar con fuerzas políticas que no pensaran lo que ellos piensan. Y también hemos visto finalmente que la candidata que se presentó y ganó esas elecciones ha acabado en el Congreso de los Diputados siendo la portavoz del señor Rivera o de las cosas que dice el señor Rivera y de sus desvaríos. (Rumores).

Probablemente detrás de todo eso está la reducción en los apoyos de Ciudadanos en Cataluña en las últimas elecciones generales así como el aumento en el apoyo por parte de la sociedad catalana al partido de los socialistas catalanes, que precisamente lo que está haciendo es defender la convivencia, la concordia, al conjunto de catalanas y catalanes, y singularmente a aquellos que no comulgan con las tesis independentistas. Pero esa crisis de convivencia, si me permite, con ese ejemplo creo que es lo suficientemente elocuente como para saber que existe y que ustedes tienen algo también que plantear a la sociedad catalana. Usted viene aquí exigiendo, pero, ¿qué ofrece usted a la sociedad catalana sino la ruptura de la convivencia...? (Denegaciones por parte de la señora Borràs Castanyer.-Rumores). Sí, la ruptura de la convivencia y partir en dos la sociedad catalana.

Señora portavoz de EH Bildu, señora Aizpurua, 83 %, póngale usted el margen de error que quiera, pero el 83 % de la sociedad vasca dice que está a favor de la Constitución española y que se siente satisfecha con el Estatuto de Gernika. Le puede meter el margen de error del 10 %, si quiere, pero estaríamos hablando de un 73 %, es decir, un amplio número de personas en el País Vasco está a favor del Estatuto de Gernika y del autogobierno vasco. Por tanto no hace falta hacer ninguna consulta, no hay que hacer ninguna consulta porque además los vascos y vascas en las elecciones autonómicas siempre se manifiestan, también en las elecciones municipales. Y lo que se ve es a una mayoría de partidos políticos que defienden el autogobierno del País Vasco con distintas intensidades. Sí le diré una cosa, señoría. Nosotros no estamos a favor de la propuesta que están haciendo de renovación del Estatuto de Gernika, que mira solamente a la parte nacionalista del País Vasco y no al conjunto de la sociedad. Su propuesta se centra exclusivamente en la identidad vasca y deja a un lado todo lo que tiene que ver con derechos sociales e igualdad, cuestiones que usted ha defendido desde esta tribuna. Por tanto nos podremos encontrar en ese eje, en esa dimensión, pero no desde el punto de vista identitario en lo que ustedes han planteado para renovar el Estatuto de Gernika.

También le diré otra cosa que he comentado desde esta tribuna. Se lo he dicho al señor Esteban, portavoz del Partido Nacionalista, y lo he hablado con el lehendakari. Es evidente que tenemos que cumplir con el Estatuto de Gernika, pero hay algunos temas que son muy difíciles y complejos, como la cuestión de la Seguridad Social, que a nuestro juicio implicaría la ruptura de la caja única de la Seguridad Social, y en consecuencia de uno de los elementos interterritoriales de solidaridad que tenemos en nuestro país, pero más allá de eso hemos puesto en marcha la Comisión Mixta de Transferencias, que llevaba unos años sin reunirse, y hemos empezado a catalogar y a calendarizar muchas de las transferencias pendientes en el Estatuto de Gernika. Lo que le puedo decir, pues, es que estoy de acuerdo a medias, o mejor dicho en una gran parte, con esa aseveración de que tenemos que cumplir con el Estatuto de Gernika.

Señora Oramas, más que con el tono y con las cosas que ha dicho, me quedo con esa apelación final que ha hecho al papel de cooperación que siempre ha jugado Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados. Recojo el guante y le digo que estaremos encantados de entendernos con ustedes, de cumplir los compromisos que tenemos con Canarias, y sin duda alguna de reconocer la aportación tan positiva que siempre ha hecho el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria a la gobernabilidad en España, y -no


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obvio decirlo- lógicamente con el Partido Socialista cuando hemos tenido el honor de poder dirigir y gobernar el país.

Señor Baldoví, ha hablado de los ministerios que he ofrecido o no he ofrecido. Yo tengo otra forma de negociar, no digo las cosas en público. Eso no significa que proponga... (Aplausos). Si uno quiere dialogar, negociar y llegar a un acuerdo no viene aquí y dice las cosas que quiere y que le han pedido, y mucho menos descalifica diciendo que son decorativas políticas que sin duda alguna son importantes para partidos progresistas o de izquierdas, como alguna de esas formaciones se puede calificar, con lo cual no lo voy a hacer. Siento no poder dar satisfacción a esa demanda legítima que usted me plantea, pero le puedo garantizar una cosa o más bien dos. Una de ellas es que yo empecé diciendo que no había Gobierno de coalición y hoy he asumido que va a haber Gobierno de coalición. Entenderá al menos que algo me he movido, que he intentado llegar a un acuerdo. Y en segundo lugar, que ninguna de las políticas del Gobierno de España como ninguna de las políticas del Gobierno de la Comunidad Valenciana son decorativas. No lo son. A partir de ahí, si dejamos a un lado las diferencias y las descalificaciones sobre las propuestas que se puedan hacer, quizá podamos llegar a un acuerdo.

Usted dice que en mi intervención de ayer por la mañana no hice ningún guiño a mis socios potenciales y se ha sentido de alguna manera interpelado por esta cuestión. Lo lamento, señor Baldoví. Cuando hablamos de los derechos sociales, de la recuperación de muchos de los derechos sociales, que se han puesto en cuestión por parte de la Administración anterior y sin duda alguna también por parte de la crisis económica, o incluso del planteamiento de ensanchar ese radio de derechos y libertades civiles en nuestro país, de decirle a la ultraderecha y a la bancada conservadora que no vamos a permitir que se dé un paso atrás en cuestiones que pueden identificar a distintas formaciones progresistas, a lo mejor usted considera que no son guiños, pero a mí ya solo me falta pestañear con los dos ojos para comprobar que estamos haciendo bastantes guiños y bastantes planteamientos alineados con otras fuerzas progresistas. Señor Baldoví, lo más importante es el contenido, lo más importante son las políticas que se pongan en marcha. Eso es lo más importante, y debería ser el inicio de toda negociación y no al revés, sobre todo diciendo que uno quiere entrar en el Gobierno poco menos que para ser el guardia jurado del Partido Socialista. (Aplausos).

Señor Sayas, de Navarra Suma, discúlpeme. Ha sido un lapsus. Efectivamente tiene usted razón. ¿Dónde está, que no lo veo? Algunas veces confundo a la ultraderecha con Ciudadanos y con el Partido Popular. (Risas). Efectivamente fue con el Partido Popular y con Ciudadanos con los que se presentó en Navarra. (Aplausos). En todo caso esté usted tranquilo, señoría, porque yo he hablado con la señora Chivite y conozco bien al Partido Socialista de Navarra. Es un partido que si algo va a salvaguardar, a diferencia de sus socios que cuestionan la foralidad de Navarra, es la foralidad de Navarra, y en consecuencia la convivencia en Navarra. (Rumores.-La señora Rodríguez Hernández: ¿Y la anexión?-Aplausos).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor candidato.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Lastra Fernández.

La señora LASTRA FERNÁNDEZ: Muchas gracias, señora presidenta.

Señoras y señores diputados, para muchos de ustedes es su primera legislatura. Miro para mi grupo, pero también para otros obviamente, y estoy segura de que cuando entraron en esta sala y ocuparon sus escaños por primera vez sintieron la misma emoción que sentí yo o cualquiera de los que llevamos algún tiempo más en el Congreso. Pero, señorías, el Congreso de los Diputados no es este edificio. El Parlamento no son estos escaños en los que hoy se sientan. El Parlamento es el lugar en el que nosotros, los diputados y las diputadas, nos encontramos, negociamos y decidimos las políticas. De lo que aquí hacemos depende el futuro de todos los españoles; españoles que hoy por cierto nos están mirando, esperando que hagamos nuestro trabajo. Esta capacidad para encontrarnos es lo que da sentido a esta Casa y lo que sustenta nuestra democracia, pero hoy es además un imperativo funcional. Si algo hay claro en el panorama político español es que estamos obligados a entendernos.

Se ha dicho una y otra vez que no se pacta con quien ya se está de acuerdo, sino que se pacta con aquellos con quienes hay desacuerdos. Es cierto, pero ese pacto y ese acuerdo se construyen, porque, pese a las diferencias, hay un fondo que compartimos y que hace de puente entre nosotros. Es ese el fondo en el que debemos saber encontrarnos; no en la renuncia a nuestros principios, sino en algo mucho más humilde: en el reconocimiento de la dignidad del adversario y en la voluntad firme de escucharnos y también de entendernos. Sé que a veces hay ruido, que las discusiones pueden ser muy agrias todos


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sabemos ser duros en la negociación y que muchas veces el diálogo no es sencillo, porque nos exige ceder, ser valientes y mover nuestros límites, estar dispuesto no solo a escuchar las razones del otro, sino también a comprenderlas y a tomar decisiones que cuestan. De esto se trata. Negarse a hablar es sencillo, pero es esa voluntad incansable y trabajosa del acuerdo lo que nos define como demócratas, y que mantengamos esa voluntad de encontrarnos trasciende ampliamente los pasillos y paredes de esta Cámara e influye en el tono político de nuestra democracia y de nuestros conciudadanos.

Quiero comenzar esta intervención expresando mi agradecimiento y el de mi grupo al resto de grupos parlamentarios que han querido dialogar; a aquellos con los que hemos podido lograr un entendimiento, pero también a aquellos que se han abierto a negociar, aunque mantengamos firmes los desencuentros, como se ha visto.

Señoras y señores diputados, hoy estamos aquí para decidir si España tiene un Gobierno. Esa es nuestra responsabilidad y para eso eligieron a cada uno de los 350 diputados que nos sentamos en esta Cámara. Dar un Gobierno a España es el primero de los mandatos que tiene este nuevo Congreso. Los ciudadanos fueron claros el pasado 28 de abril. El Partido Socialista tiene la responsabilidad de formar Gobierno, pero también los demás partidos todos ustedes, señorías tienen su responsabilidad, porque todos debemos velar por el interés general, y no se sirve al interés general impidiendo que España tenga un Gobierno. No se sirve al interés general bloqueando el Gobierno de España sin que haya una alternativa viable. Y no la hay, señorías; no hay una alternativa viable a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. (Aplausos). Negarse a negociar y a dialogar no es una demostración de coherencia, aunque algunos pretendan decirnos lo contrario, es una prueba de debilidad, y muy poco confía en sus principios un político si ni tan siquiera se atreve a exponerlos dialogando.

Con la formación de esta Cámara y la tarea de elegir presidente empezamos un nuevo trayecto político, pero no empezamos de cero, y esto me lo han escuchado muchas veces. En las elecciones los españoles han respaldado un proyecto político que comenzó el 1 de junio de 2018, con la primera moción de censura exitosa de la democracia, un día que puso fin al período de parálisis y degradación institucional en el que estaba sumida España bajo el Gobierno del Partido Popular. Escuchaba aquí a muchos grupos parlamentarios decir: lo hicimos gratis. Lo que hicimos fue una obligación democrática, fue acabar con la corrupción en Moncloa. Por eso nadie pidió nada, porque era una obligación democrática; por eso, señorías, a no ser que ahora intenten decir otra cosa. (Aplausos). Desde aquel 1 de junio el PSOE se puso a trabajar en un proyecto de país a la altura del siglo XXI, liderando los grandes retos a los que nos enfrentamos: la construcción de un país más justo; acabar con la desigualdad; recuperar nuestra posición en Europa; transitar hacia una economía verde; avanzar hacia una sociedad feminista -sí, feminista-, en la que las mujeres estén en pie de igualdad con los hombres, ni más ni menos. Estoy especialmente orgullosa de un Ejecutivo en la que más de la mitad son mujeres de gran valía, profesional y política, y de nuevo ha sido un Gobierno socialista quien ha marcado ese hito en la historia de nuestra democracia. Dar continuidad a este proyecto ha sido lo que la ciudadanía ha respaldado mayoritariamente en las urnas.

Con ese respaldo ciudadano iniciamos, tras el encargo del jefe del Estado, los contactos con la mayor parte de las fuerzas políticas para sumar los apoyos necesarios, y lo hicimos con dos premisas muy claras: la primera, que Unidas Podemos ha sido nuestro socio preferente, señor Iglesias, en el último año, y tenemos la voluntad de que lo siga siendo; la segunda, que no existe una alternativa de gobierno a la liderada por el Partido Socialista, y esa es una realidad de la que todos tenemos que partir o estaremos cometiendo una seria irresponsabilidad. De esta investidura se puede salir con un presidente socialista, tal y como han señalado los ciudadanos, o con un bloqueo que impida que este país pueda ponerse en marcha cuanto antes.

Señor Iglesias, diputados y diputadas de Unidas Podemos, ayer el presidente en funciones y candidato a la Presidencia del Gobierno les dirigía unas palabras que hago mías. Sabemos que nada que merezca la pena es fácil, pero lo que tenemos por delante merece mucho la pena. Tenemos sobre nosotros la mirada esperanzada de millones de compatriotas, la posibilidad de sacar adelante todo aquello que nos une, la promesa de la izquierda. Ustedes me conocen y saben que siempre he defendido que la izquierda sabe, debe y puede entenderse; lo hemos hecho durante los últimos doce meses. Y porque sabemos entendernos hoy el salario mínimo interprofesional es de 900 euros. Y porque sabemos entendernos no hay nadie en este país sin acceso a una sanidad pública, que ha vuelto a ser universal. Porque sabemos entendernos sacamos adelante las medidas urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Porque sabemos entendernos, porque la izquierda sabe entenderse, presentamos los Presupuestos Generales del Estado más sociales de la historia. Cuando la izquierda se entiende las


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condiciones de vida de la mayoría social de nuestro país mejoran. Y porque sabemos todo eso creo que sería un error darle la espalda al resultado de las pasadas elecciones, porque también hay algo de negación del resultado electoral en las actitudes que vemos en muchos de los grupos de esta Cámara. Los ciudadanos votaron que las medidas que hemos estado aprobando desde el pasado 1 de junio de 2018 son el camino a seguir. Soy consciente de que tenemos discrepancias profundas en algunas cuestiones importantes, pero también sabemos con certeza, porque lo hemos demostrado estos doce meses, que hay un camino para el entendimiento. Sería un error histórico no conformar un Gobierno progresista, sobre todo porque hay millones de ciudadanos que no pueden esperar, porque sus problemas necesitan ser solucionados cuanto antes. Ese debe ser nuestro espíritu; ese es el espíritu del Partido Socialista en este debate, ayudar a tantas familias que se vieron huérfanas tras tantos años de recortes del Partido Popular y de ataques a ese Estado del bienestar, que es el mayor patrimonio que tiene la izquierda. Eso, señor Iglesias, está mucho más allá de legítimos intereses partidistas. No es el momento de volver a los reproches y a los escenarios catastrofistas. Es el momento de formar un Gobierno de izquierdas.

Decía usted ayer que debemos construir una mayoría estable, y estamos de acuerdo. Podemos construir una mayoría más estable; tenemos razones sobradas para sacarla adelante y una base real en la que apoyarla. Hace unos meses firmábamos un acuerdo de presupuestos. ¿Qué acuerdo hay más amplio que ese? Tenemos la base para encontrarnos y hemos demostrado -cómo le decía- que sabemos hacerlo, que podemos hacerlo. Hay opciones para permitir que España tenga un Gobierno de izquierdas, y nuestros electores además no entenderían que no alcanzásemos un acuerdo. Nosotros mantenemos abierta la puerta a formar un Gobierno de coalición. Les esperamos en esa propuesta. Creo que es lo que nuestros votantes esperan de nosotros. Y lo hacemos, señores de Unidas Podemos, sabiendo que no sumamos mayoría absoluta entre las dos fuerzas parlamentarias. Lo hacemos sabiendo que hay diferencias sustanciales que se relataron a lo largo del debate de ayer y de esta misma mañana.

Precisamente porque no quiero caer en los reproches ni en escenarios catastrofistas les voy a solicitar que respeten a este centenario partido, que lo respeten; porque, mire, ustedes no son la prueba del algodón de la izquierda de mi partido, no lo son. (Aplausos). En este partido, que tanto ha hecho, que tanto hace y que tanto hará por una sociedad más justa, más libre y más igualitaria, lo que necesitamos no son guardianes de las esencias de la izquierda; lo que necesitamos son socios leales.

Aprovecho para saludar desde esta tribuna a mi compañera, Concha Andreu, que nos acompaña hoy aquí (aplausos), y que hoy no es presidenta de la Comunidad de La Rioja por el maximalismo de una diputada que decía: nos quieren para llevarles las maletas. Y eso me recuerda mucho a eso de 'mero decorado'. Me recuerda mucho una cosa a la otra, señores de Unidas Podemos.

Señorías, señor Mazón, el grupo al que represento, el Grupo Socialista, le agradece su excelente disposición desde un primer momento para alcanzar este acuerdo, para entendernos en la Cámara, como ya lo hacemos en el Parlamento de Cantabria, como lo hacemos en el propio Gobierno de Cantabria, como lo hacemos también en muchos ayuntamientos de Cantabria que gobernamos conjuntamente con ustedes, y en este caso también con el señor Revilla -como decía antes- en la comunidad autónoma. No es nuevo este entendimiento; y créanme cuando le digo a usted y al presidente de Cantabria, el señor Revilla, que actuaremos con lealtad, como siempre ha actuado este partido, hacia ese compromiso que mantienen nuestros dos partidos.

Señor Baldoví, portavoz de una formación con la que llevamos cuatro años mejorando la vida de los valencianos, y lo vamos a seguir haciendo los próximos cuatro años desde las instituciones de la Generalitat y también desde aquí -confío que desde aquí también-, creo que tenemos bases, y se lo digo de verdad, señor Baldoví -usted y yo nos conocemos muy bien-, para un acuerdo que facilite un Gobierno de izquierdas.

Señor Esteban, como siempre le agradezco su tono y la posición de su partido. Ya lo recordaban varios intervinientes, el señor Rufián, el presidente del Gobierno, usted también, partidos ambos centenarios, con el que también gobernamos en muchos lugares de Euskadi. Hemos demostrado en muchas ocasiones que sabemos entendernos y no es fácil. Sabemos que llegar a acuerdos es difícil, pero también que ambos somos socios fiables y cuando llegamos a un acuerdo se cumple por ambas partes. Hemos demostrado además que comprendemos el diálogo como una herramienta fundamental para alcanzar acuerdos, aunque no sea fácil muchas veces. Ustedes jugaron un papel decisivo en la moción de censura y celebro que hayan decidido continuar este camino que podemos compartir, un camino de entendimiento y sensibilidad con las necesidades de la mayoría social de este país.


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Quiero dirigirme a Esquerra Republicana de Catalunya, a su portavoz, al señor Rufián. Como hacía el presidente del Gobierno, le agradezco el tono, la responsabilidad y la disposición que han mostrado en las conversaciones que hemos mantenido estas semanas; también hoy en el debate que mantuvo con el presidente del Gobierno. A nadie se le escapan las diferencias que existen entre ambos partidos -nosotros las hemos constatado además en las reuniones que hemos mantenido-, y que son políticas que nos separan respecto al modelo de Estado, pero quiero decirle que en esa vía del diálogo y el respeto siempre del marco constitucional, del respeto a nuestra Constitución, del respeto al Estatuto de Cataluña estoy convencida de que hay un espacio para superar barreras, señor Rufián, especialmente en aquellos asuntos sociales en los que compartimos sensibilidades de izquierdas, y ustedes también lo demostraron en estos doce meses de Gobierno apoyando, como recordaba usted, 28 de los 29 reales decretos. Por tanto ya fuimos capaces de hacerlo en la pasada legislatura con la aprobación de estos reales decretos, y estoy convencida de que tenemos una agenda social sobre la que podemos trabajar. Y si somos capaces de bajar el tono de la discrepancia, como hemos visto hoy aquí y en las últimas semanas, estoy convencida de que podremos llegar a entendimientos importantes para toda España y también evidentemente para Cataluña. Creo que ese es el ánimo con el que Esquerra Republicana viene a este debate y es el ánimo del Grupo Parlamentario Socialista. Sé que no es fácil para ninguna de las dos formaciones, porque nos separan muchas cosas. Nosotros siempre hemos tenido la mano tendida al diálogo, señor Rufián, se lo podrá decir -sé que lo conoce- el señor Tardà, y en ese camino estoy convencida de que nos vamos a encontrar.

Señora Oramas, ustedes la verdad es que deberían estar entre quienes han decidido que España tenga un Gobierno que han elegido los ciudadanos, y lo digo con sinceridad porque la conozco a usted y conozco su trayectoria y también la de su partido, y me sorprende su posición en esta investidura. Me sorprende porque ustedes siempre han mostrado su compromiso con la gobernabilidad de España, y usted además lo relataba en su intervención. Espero que recapaciten. Este grupo siempre mantendrá abierta la vía del entendimiento para un partido como el suyo, que históricamente ha sido una voz de responsabilidad en esta Cámara.

Les decía hace un momento que de esta investidura se puede salir con un Gobierno o con un bloqueo que impida que este país se ponga en marcha, porque esas son las opciones que tenemos encima de la mesa, señorías, señor Rivera -Gobierno o bloqueo-, y no van a desaparecer por más que usted se empeñe en mirar hacia otro lado. Señorías de Ciudadanos, el partido al que represento tiene ciento cuarenta años. En todo este tiempo hemos pasado por muchas cosas y nuestra historia se ha entretejido con la propia historia de la libertad en España. Hemos luchado por un país más justo y hemos sido perseguidos, encarcelados y asesinados por ello, y aquí me va a permitir que le haga una pequeña reflexión, porque usted ayer volvía a intentar arrojarnos el terrorismo políticamente a la cabeza. Yo solamente le voy a hacer una reflexión: yo tenía compañeros en Euskadi, en Navarra y en las calles de España que se estaban jugando su vida cuando usted lo único que se jugaba era un constipado por salir despelotado en carteles electorales. (Aplausos). Así que un poco de respeto cuando hable de valentía y de defensa de las libertades en este país.

Hemos gobernado este país durante más años que ningún otro partido en democracia, hemos perdido y hemos ganado elecciones, porque eso es la democracia. Su organización, señor Rivera, es mucho más reciente, y si me lo permite le voy a recordar algo que decía Ramón Rubial desde una vía de defensa y sacrificio por la democracia: Las elecciones se ganan y se pierden; lo importante es no perder el alma, porque si pierdes el alma acabarás perdiéndolo todo. (Aplausos). Señor Rivera, ¿dónde está su alma? ¿Dónde está su alma? ¿Dónde está? ¿Qué ha hecho con su alma? Ustedes dijeron que venían a dignificar las instituciones. ¿Dignificar las instituciones es negarse a hablar con quien ha ganado las elecciones y a quien el jefe del Estado le ha encargado formar Gobierno? Ustedes vinieron a regenerar la vida política, pero han acabado siendo la muleta del Partido Popular en Castilla y León después de treinta y dos años del Partido Popular, en Murcia tras veinticuatro años del Partido Popular, en Madrid tras veinticuatro años del Partido Popular. ¿Era esta su regeneración política, señor Rivera? (Aplausos). Ustedes se dicen liberales, pero se han dedicado a abrir la puerta a la ultraderecha con unos acuerdos tan vergonzosos que ni siquiera se atreven a llamarlos por su nombre, unos acuerdos que abochornan a sus socios europeos y que, por cierto y después de escuchar al señor Abascal ayer, deberían avergonzarles a ustedes también. (Aplausos). Se han acercado tanto a la ultraderecha, señor Rivera, que han perdido las referencias, y se lo voy a explicar de un modo sencillo. Hay que combatir la homofobia, no a los que se manifiestan contra la homofobia. (La señora Rodríguez Hernández: Condénalo tú). Hay que combatir el machismo, no a


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las que se manifiestan contra el machismo. (Aplausos). Se han ido tan a la derecha que han comprado el alma de esa ultraderecha que elabora listas negras y persigue a defensores de derechos humanos. Usted será muy neoliberal en lo económico, pero en decir barbaridades -y ayer fue un ejemplo- se acerca al monopolio, y eso ya es viejo y mezquino, eso de convertir a las víctimas en verdugos, señor Rivera. (La señora Rodríguez Hernández: Eso lo haces tú). Por favor, no monten el pollo hoy, eso ya lo hacen en las manifestaciones. (Aplausos).

Ciudadanos se ha convertido en el partido que ahora pacta, de hecho, con una formación reaccionaria y antieuropea; y no lo digo yo, lo dice el que fue su candidato a la alcaldía de Barcelona. Los costes para España de su estrategia son demasiado altos; y no lo digo yo, lo dice un exdiputado de su partido y miembro de su ejecutiva que, por coherencia con sus principios, dejó su escaño. No entiendo que antepongas supuestos intereses de partido a los intereses generales de España; y no lo digo yo, señor Rivera, se lo dice uno de los fundadores de su partido. En política se puede ganar o perder, pero no se puede perder el alma, porque con ella se van muchas cosas y muchas personas. Y si eso es lo que busca, estoy segura de que también se le van a ir muchos votos, señor Rivera. Nosotros les llamamos a que vuelvan a la responsabilidad aunque no valga para nada; pero les llamamos a eso, a que abandone esa estrategia de confrontación, de radicalización en la que ha embarcado a su partido con el resto de fuerzas parlamentarias pero también con buena parte de la sociedad. ¿Cuál es el sentido de bloquear la formación de un Gobierno que ha sido votado por los ciudadanos y para el que no hay ninguna alternativa? ¿Cuál es su propuesta para los ciudadanos españoles? No la hay, no la tienen. El problema es que ustedes no tienen alternativa. Señor Rivera, se lo dije al comienzo: Todos, absolutamente todos y todas en esta Cámara tenemos una responsabilidad ante los ciudadanos, tenemos la responsabilidad de velar por que España tenga un Gobierno. No les pedimos su voto, no lo hacemos. Solo les decimos a usted y al señor Casado que actúen con el sentido de Estado que se les supone, aunque realmente lo que estamos constatando en esta sesión es que ustedes son solamente constitucionalistas de boquilla y hombres de Estado solo de boquilla. (Aplausos).

Señorías del Partido Popular, señor Casado, el optimismo siempre tiene un proyecto, el pesimismo siempre tiene un pretexto. Y lo cierto es que ustedes no se cansan de amenazar con todo tipo de males que nunca llegan, ya es una constante en sus intervenciones, señor Casado. Hablaron del efecto llamada por la política migratoria, y la realidad es que se ha reducido un 27 % la inmigración ilegal. Hablaron poco menos que del hundimiento de la economía por la subida del salario mínimo, y la realidad es que los organismos internacionales revisaron al alza sus previsiones. Ahora anticipan de nuevo todos los males, y la realidad les volverá a quitar la razón, porque, como dijo ayer el candidato, nuestro mejor momento no ha pasado, nuestro momento está por llegar. Usted dijo ayer que no puede facilitar la investidura por coherencia. Yo me pregunto: ¿Por coherencia con qué, con la voluntad los españoles? Fueron muy claros no en una sino en cuatro ocasiones: quieren que gobierne el Partido Socialista. ¿Coherencia con qué? Créame que la busco, señor Casado, y no la encuentro. (Rumores). ¿Con sus propias ideas? Le voy a proponer un ejercicio imaginario. Imagínese, señor Casado, que el PSOE le saca al PP 52 escaños y 2,5 millones de votos. (Risas.-Aplausos). ¿Le suena, verdad? Le suena, porque son sus propias palabras. Hace tres años decía que, si el PSOE sacase al Partido Popular 52 escaños y 2,5 millones de votos, nadie podría entender que usted bloqueara la investidura del líder del PSOE. ¿Sus principios caducan a los tres años, señor Casado? (Risas.-Aplausos). Cuando usted decía eso tenía razón en una cosa, pero se equivocaba en otras. Se equivocaba porque no son 52, son 57, y no son 2,5 millones de votos sino más de 3 millones. Pero acertaba, señor Casado, porque nadie entiende que impidan formar Gobierno, aún más cuando, reitero, no hay alternativa viable a una investidura de Pedro Sánchez, no la hay. Seamos claros. Yo puedo entender el interés de su partido, lo puedo entender. Entiendo que usted mira de reojo a Rivera y no quiere que saque provecho de que usted desbloquee esta situación, igual que Rivera le mira de reojo a usted. El problema es que el precio de su desconfianza es muy alto, y la pagan todos los españoles. Y es un dilema, señor Casado, sobre todo para un partido que sabe lo que es la responsabilidad de gobernar. La voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas es muy clara: el PSOE suma los mismos escaños que la segunda y la tercera fuerzas políticas juntas. Y por eso usted tiene que tomar una decisión, tiene que elegir si pensando en el interés general desbloquea esta situación o si contribuye a la irresponsabilidad de dejar sin Gobierno a España. (Rumores). Y créame que la gente comprende las decisiones que se toman por el interés general y saben reconocerlo cuando llega el momento. El PP, señor Casado, no puede, no debe actuar como un partido antisistema cuando está en juego la gobernabilidad


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de la nación. (Rumores). Por cierto, se les están pegando a algunos de los suyos aspavientos de Ciudadanos, porque no me dejan hablar. El mimetismo ya es una cuestión... (Aplausos).

Señorías, en diciembre de 2018 nuestro país dejó de ser una excepción en Europa porque la ultraderecha irrumpió en las instituciones españolas. Lo hizo en el Parlamento de Andalucía con un discurso reaccionario que no se escuchaba en España desde hacía cuatro décadas. Lo hizo extendiendo un discurso de odio que pretende cuestionar consensos tan básicos como el relativo a la existencia de una violencia machista que se cobra la vida de una mujer cada seis días, mujeres con nombres y apellidos asesinadas por una violencia que la ultraderecha niega que exista, que pretende diluir en confusas categorías. Es un discurso de odio que recientemente también ha puesto en la diana al colectivo LGTB. Como en los peores tiempos de nuestra historia, están intentando amedrentar y acosar a trabajadores y activistas, cuya labor merece la admiración y agradecimiento de todo mi grupo parlamentario. Que sepan que no están solos y que no vamos a permitir que les acosen. (Aplausos). No hay ninguna duda de que los primeros responsables de estos mensajes de odio son quienes los difunden, pero también se hacen responsables quienes callan, toleran, consienten y pactan, señor Rivera, y pactan (aplausos); aquellos partidos que situaron a la ultraderecha en un plano de igualdad en la vergonzosa foto de Colón, cuando se leyó un manifiesto repleto de mentiras y el Partido Popular y Ciudadanos acudieron de la mano de toda la ultraderecha, de VOX, de Hogar Social, de la Falange Española. El mayor triunfo de esa derecha extrema se lo han concedido ustedes dejándoles que les marquen la agenda política, se lo han concedido pactando con ellos acuerdos que ni tan siquiera se atreven a publicar, se lo han concedido cediendo en todo lo que les han pedido: fotos, acuerdos, pactos y lo que haga falta con tal de conseguir sus votos para gobernar ayuntamientos y comunidades autónomas. Han vendido su alma, la han vendido. (Protestas.-Varios señores diputados: ¡Ohhh!-Aplausos). Extraño patriotismo el suyo, que pretende proteger su parcela de poder pisoteando los derechos de sus compatriotas. Ustedes han rechazado a los partidos de la mano tendida y han elegido a los del brazo alzado. (Protestas.-Aplausos). Han elegido a quienes predican un camino de confrontación que saben perfectamente de dónde viene, pero más grave aún es que saben a dónde lleva. Ningún futuro se ha construido sobre un pasado tan oscuro, ninguna comunidad se ha construido dividiendo, ninguna libertad se ha construido sobre el discurso del odio.

Señoras y señores diputados, la decisión de los ciudadanos en las pasadas elecciones ha sido incontestable y nos trasladaron un mensaje contundente: No queremos retroceder, queremos una sociedad abierta, feminista y ecologista donde quepamos todos y queremos un Gobierno dirigido por el Partido Socialista. Los ciudadanos han ejercido su responsabilidad votando, ahora nos corresponde a los grupos de esta Cámara dar cumplimiento a su mandato; nadie entendería que fuera de otro modo. Por supuesto, la defensa del interés partidista es legítima, pero las respuestas que quiere el país no son sobre quién debe dirigir el Gobierno -eso ya lo decidieron ellos con su voto-, lo que quieren son respuestas para luchar contra el desempleo, para asegurar las pensiones dignas, para acabar con la explotación laboral y la desigualdad, para que el acceso a la vivienda no sea solo un derecho sino un hecho. El candidato a la Presidencia del Gobierno ha presentado un proyecto con respuestas a todas esas preguntas con una vocación marcadamente social en la que podemos encontrarnos las fuerzas progresistas. El proyecto que lidera Pedro Sánchez es el que más apoyos puede obtener en esta Cámara, porque así lo han decidido más de 7 millones de personas. Yo tengo la convicción de que el proyecto que encabeza es el mejor para nuestro país, pero incluso quienes no compartan esa posición deben reconocer que no hay un proyecto de Gobierno alternativo. Nadie entendería que esta semana acabe de otro modo que con ese Gobierno que han elegido los ciudadanos, con un Gobierno dirigido por Pedro Sánchez.

En su discurso de investidura, el candidato ha señalado también algo especialmente importante. Entramos en un tiempo nuevo en el que ya no van a servir las viejas dinámicas de la confrontación y la falta de colaboración. Hay quien dirá que estamos condenados a entendernos. Yo quiero decir que tenemos la oportunidad de entendernos. Creo que eso es lo que esperan de nosotros los ciudadanos, y este es el momento de hacerlo. Señor Iglesias, ¿estamos de acuerdo en que los españoles tengan empleos y pensiones dignas? ¿Estamos de acuerdo en que este país necesita adaptarse a la revolución digital? ¿Coincidimos en que es necesaria una transición ecológica para hacer frente a la emergencia climática en la que nos encontramos? ¿Coincidimos en que España necesita un Gobierno feminista? ¿Estamos de acuerdo en la urgencia de combatir la exclusión y la pobreza? Este es el plan de Sánchez, este es el único plan de Sánchez. (Aplausos). Estas son las propuestas, entre muchas otras, que ayer desgranó el candidato. Son todas ellas razones para ponernos de acuerdo. Señor Iglesias, escribía el poeta Ángel González, mi paisano, unos versos que hoy hago míos y que dicen: "No es bueno repetir lo


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que está dicho. / Después de haber hablado, / de haber vertido lágrimas, / silencio y sonreíd: / nada es lo mismo. / Habrá palabras nuevas para la nueva historia / y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde".

Muchísimas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y del Gobierno en funciones, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Lastra.

Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Gracias, señora presidenta.

En primer lugar, deseo agradecer a la señora Lastra, a Adriana, las palabras pronunciadas, el discurso tan brillante que ha hecho (varios señores diputados: ¡Oooh!), con el que nos hemos sentido reconocidos todos; sin duda, claro que sí. (Aplausos). Lógicamente, también deseo agradecer el apoyo a los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Socialista, que van a votar a favor de la candidatura de mi persona a la Presidencia del Gobierno.

Es verdad, señorías, que durante estos últimos meses han ocurrido cosas por primera vez en la historia de nuestra democracia. Fue la primera vez en la historia de la democracia que se materializó y salió adelante una moción de censura, y es cierto también que eso lo lideré yo. (Rumores).

La señora PRESIDENTA: Mantengan silencio, por favor.

El señor SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (candidato a la Presidencia del Gobierno): Y es verdad también que corro el riesgo de ser el primer candidato a la Presidencia del Gobierno que sufre dos investiduras fallidas en la historia de la democracia. No será porque no lo he intentado -es verdad que siempre me he encontrado con el mismo obstáculo-, pero a lo único que apelo es a la responsabilidad y a la generosidad de todos. Fíjense, yo no pierdo la esperanza, y no pierdo la esperanza en los 350 diputados y diputadas, porque, a diferencia del mensaje o de la imagen que podamos trasladar después de esta sesión de investidura, del debate que hemos tenido tan encendido y en algunas ocasiones tan intenso durante estos dos días de sesión, yo sí que reivindico la capacidad de acuerdo que tiene la clase política española. La tenemos, la hemos tenido durante estos últimos cuarenta años. Muchos de los partidos que estamos aquí presentes, singularmente el Partido Popular y el Partido Socialista, tanto cuando gobernaba el Partido Socialista como cuando gobernaba el Partido Popular, hemos firmado pactos de Estado muy importantes para la libertad y también para la seguridad de nuestra nación, como fueron los pactos de Estado contra el terrorismo de ETA y, sin duda alguna también, contra el terrorismo internacional. Hemos llegado a acuerdos en estos últimos doce meses con muchas fuerzas parlamentarias que están aquí presentes con caras distintas porque o bien han reducido el número de parlamentarios o bien los han aumentado. Con el Partido Unidas Podemos, con Ciudadanos, con partidos nacionalistas, con partidos independentistas, también con el Partido Popular hemos logrado acuerdos en reales decretos-leyes que eran importantes. Es decir, yo sí defiendo la capacidad de acuerdo que tenemos todas las fuerzas políticas que estamos presentes en la Cámara. ¿Cuál es el problema? El problema no es la capacidad de acuerdo y diálogo que tenemos el conjunto de los 350 diputados y diputadas. El problema es, por un lado, estructural, y de ahí la primera propuesta que hago a la Cámara de que una vez que eche a andar la legislatura podamos modificar el artículo 99 de nuestra Constitución (rumores) para que cuando los españoles sean llamados a las urnas sepan que cuando se celebra el Pleno de investidura va a salir un Gobierno de ese Pleno de investidura y que, por tanto, no existe la amenaza de una repetición electoral. Eso como punto uno, y como punto dos, señorías, lo único a lo que apelo es al Partido Popular, a su responsabilidad, al Grupo de Ciudadanos para que deje a un lado al sectarismo, y también al Grupo de Unidas Podemos, a su generosidad y a su responsabilidad. Si lo hacemos así, yo estoy convencido, señorías, de que podremos llegar a muchos acuerdos, a muchos acuerdos en ámbitos trascendentales para la vida cotidiana de la ciudadanía.

Pero lo más importante es que España tenga Gobierno, lo más importante es que la democracia empiece a funcionar de manera plena, y para que empiece a funcionar de manera plena necesitamos un Gobierno y una oposición, necesitamos echar a andar la legislatura. La opción, la disyuntiva es bien sencilla, señorías, la disyuntiva es si queremos Gobierno o no Gobierno, si queremos legislatura o queremos bloqueo, si queremos estabilidad o queremos que haya elecciones el próximo 10 de noviembre.


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Yo, desde luego, quiero Gobierno, quiero que haya estabilidad y quiero que haya legislatura. Quiero Gobierno, estabilidad y legislatura, y eso es lo que les pido también a sus señorías: Gobierno, estabilidad y legislatura. (Prolongados aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y del Gobierno en funciones, puestos en pie).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor candidato. Iniciaremos la votación en cinco minutos. (Pausa).

Señorías, una vez concluido el debate, vamos a pasar a la votación para el otorgamiento de la confianza al candidato propuesto por Su Majestad el Rey.

Conforme establece el Reglamento de la Cámara en su artículo 85.2, la votación será pública por llamamiento. Sus señorías responderán sí, no o abstención desde su escaño cuando sean llamados por los señores secretarios, que leerán los nombres desde la tribuna de oradores. Ruego que contesten al llamamiento con voz clara y audible, aunque los señores secretarios que les llamen repetirán el sentido de la votación para evitar dificultades. El llamamiento se hace por orden alfabético, pero comenzando por el primer apellido del señor diputado cuyo nombre ha sido sacado a suerte, que ha sido el de doña Marisol Sánchez Jódar. El Gobierno en funciones y la Mesa votarán al final.

Señorías, se va a iniciar la votación. Ruego al señor secretario primero que comience al llamamiento.

Por los secretarios de la Mesa se procede al llamamiento de las señoras y los señores diputados, que van manifestando el sentido de su voto.

Señoras y señores diputados que dijeron "sí":

Sánchez Jódar, Marisol

Sancho Íñiguez, Herminio Rufino

Sarriá Morell, Vicent Manuel

Saura García, Pedro

Serrada Pariente, David

Serrano Martínez, Juan Francisco

Seva Ruiz, Yolanda

Sicilia Alférez, Felipe Jesús

Simancas Simancas, Rafael

Simón Marín, José

Soler Mur, Alejandro

Soto Murillo, Juan Luis

Sumelzo Jordán, Susana

Vicente Viondi, Daniel

Vilches Ruiz, María Luisa

Villagrasa Quero, Noemí

Zamarrón Moreno, Agustín

Zaragoza Alonso, José

Aceves Galindo, José Luis

Alfonso Cendón, Javier

Alonso García, María Luisa

Alonso Suárez, María Olga

Andrés Añón, Carmen

Andrés Barea, Josefa

Antón Cacho, Javier

Aranda Vargas, Francisco

Arangüena Fernández, Pablo

Berja Vega, Laura

Blanquer Alcaraz, Patricia

Botella Gómez, Ana María

Bravo Barco, Eva

Bueno Campanario, Eva Patricia

Caballero Gutiérrez, Helena


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Calva Ruiz, María Jesús

Campo Moreno, Juan Carlos

Canales Duque, Mariana de Gracia

Cancela Rodríguez, Pilar

Cantera de Castro, Zaida

Carrillo de los Reyes, Beatriz Micaela

Cerdán León, Santos

Clemente Guadilla, Luis

Corredor Sierra, María Beatriz

Crespín Rubio, Rafaela

Cuatrecasas Asua, Juan

Diouf Dioh, Luc Andre

Durán Peralta, José Carlos

Elorza González, Odón

Faneca López, María Luisa

Fernández Benéitez, Andrea

Fernández Casero, Ana Belén

Ferrer Tesoro, Sonia

Franco Pardo, José Manuel

García Chavarría, María Montserrat

García Gómez, Valentín

García López, Maribel

García Morís, Roberto

Gómez Hernández, Héctor

González Caballero, Miguel Ángel

González Pérez, Ariagona

González Ramos, Manuel Gabriel

Guerra López, Sonia

Guijarro Ceballos, María

Guinart Moreno, Lídia

Gutiérrez Prieto, Sergio

Izquierdo Roncero, José Javier

Lamuà Estañol, Marc

Lastra Fernández, Adriana

Leal Fernández, Isaura

Lima Cid, Fuensanta

López Álvarez, Patxi

López Cano, Ignacio

López Izquierdo, Sonsoles

López Zamora, Cristina

Máñez Rodríguez, Elena

Marí Klose, Pau

Marra Domínguez, María Ángeles

Marrodán Funes, María

Martínez Seijo, María Luz

Mazón Ramos, José María

Meijón Couselo, Guillermo Antonio

Mínguez García, Montse

Montilla Martos, José Antonio

Morlà Florit, Pau

Narváez Bandera, María Dolores

Nasarre Oliva, Begoña

Ortega Otero, Marina

Padilla Ruiz, Esther

Peña Camarero, Esther


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Perea i Conillas, María Mercè

Pérez Abellás, Adolfo

Polo Llavata, Francisco

Pons Sampietro, Pere Joan

Prieto Nieto, Ana

Ramírez Carner, Arnau

Ramón Utrabo, Elvira

Ramos Esteban, César Joaquín

Ramos Rodríguez, José Luis

Raya Rodríguez, María Tamara

Renau Martínez, Germán

Rodríguez Salas, José Antonio

Rominguera Salazar, María del Mar

Ros Martínez, Susana

Ruiz i Carbonell, Joan

Ruiz López, María Concepción

Sahuquillo García, Luis Carlos

Salazar Rodríguez, Francisco José

Sánchez Escobar, Mariano

Señoras y señores diputados que dijeron "no":

Sánchez Pérez, César

Santamaría Ruiz, Luis

Sayas López, Sergio

Suárez Lamata, Eloy

Telechea i Lozano, Carolina

Ten Oliver, Vicente

Tirado Ochoa, Vicente

Toscano de Balbín, Carla

Uriarte Bengoechea, Edurne

Valmaña Ochaíta, Silvia

Vázquez Blanco, Ana Belén

Velasco Morillo, Elvira

Villegas Pérez, José Manuel

Zurita Expósito, Ana María

Abascal Conde, Santiago

Adán de la Paz, María Ángeles

Almodóbar Barceló, Agustín

Alonso-Cuevillas i Sayrol, Jaume

Álvarez de Toledo Peralta-Ramos, Cayetana

Arrimadas García, Inés

Arteaga Espinosa de los Monteros, María Dolores

Bal Francés, Edmundo

Bartolomé Cachón, José Antonio

Bassa Coll, Montserrat

Beltrán Villalba, Ana María

Bermúdez de Castro Fernández, José Antonio

Betoret Coll, Vicente

Blanco Garrido, Mª Mar

Bonilla Domínguez, María Jesús

Borràs Castanyer, Laura

Borrego Cortés, Isabel María

Cabezón Casas, Tomás

Calderón Díaz, María José


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Calvo García, Eduardo

Cambronero Piqueras, Pablo

Cano Leal, Francisco Javier

Cañigueral Olivé, Laia

Capdevila i Esteve, Joan

Carvalho Dantas, María

Casado Blanco, Pablo

Casero Ávila, Alberto

Chamorro Delmo, Ricardo

Clavell López, Óscar

Contestí Rosselló, Magdalena Margarita

Cortés Fernández, Juan José

Cruz-Guzmán García, María Soledad

De la Torre Díaz, Francisco

De Meer Méndez, Rocío

De Páramo Gómez, Fernando

De Quinto Romero, Marcos

Del Campo Estaún, Sergio

Del Moral Leal, María Luisa

Delgado Arce, Celso Luis

Díaz Gómez, Guillermo

Domínguez Paredes, María Victoria

Echániz Salgado, José Ignacio

Eritja Ciuró, Francesc Xavier

Escudero Berzal, Beatriz Marta

España Reina, Carolina

Espejo-Saavedra Conesa, José María

Espinosa de los Monteros de Simón, Iván

Esteban Calonje, Cristina Alicia

Fernández González, Justo

Fernández Hernández, Pedro

Fernández-Bravo García, Francisco Javier

Figaredo Álvarez-Sala, José María

Gago Bugarín, Diego

Gamarra Ruiz-Clavijo, Concepción

Garaulet Rodríguez, Miguel Ángel

Garcés Sanagustín, Mario

García Adanero, Carlos

García Díez, Joaquín María

García Egea, Teodoro

García Molina, Javier Aureliano

García Rodríguez, Alicia

García Tejerina, Isabel

García-Pelayo Jurado, María José

Garriga Vaz de Concicao, Ignacio

Gázquez Collado, Paloma

Gil Lázaro, Ignacio

Giménez Giménez, Sara

Girauta Vidal, Juan Carlos

Gómez Balsera, Marcial

Gómez del Moral Fuster, Gerard

Gómez García, Rodrigo

Gómez González, Rubén

González Guinda, María del Carmen

González Taño, María Guadalupe


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González Terol, Antonio

González Vázquez, Marta

Granollers Cunillera, Inés

Guillén Figuerola, Lourdes

Gutiérrez Díaz de Otazu, Fernando Adolfo

Gutiérrez Vivas, Miguel Ángel

Hermoso Ayuso, Carlos

Hernández Bento, María del Carmen

Hernández Blázquez, Roberto

Hernández Muñoz, Manuel

Herrero Bono, José Alberto

Hervías Chirosa, Francisco Javier

Hoyo Juliá, Belén

Jiménez-Becerril Barrio, María Teresa

Julià Julià, María Sandra

López-Bas Valero, Juan Ignacio

Lorite Lorite, Andrés

Marcos Ortega, Milagros

Margall Sastre, Joan

Mariscal Anaya, Guillermo

Mariscal Zabala, Manuel

Martín Llaguno, Marta

Martínez Ferro, María Valentina

Martínez González, José Luis

Martínez Granados, María Carmen

Matarí Sáez, Juan José

Mayo Alonso, Soraya

Mejías Sánchez, Carina

Méndez Monasterio, Lourdes

Mesquida Ferrando, Joan

Mestre Barea, Manuel

Millán Salmerón, María Virginia

Miquel i Valentí, Sergi

Mirón Canelo, José Antonio

Moneo Díez, María Sandra

Montesinos Aguayo, Pablo

Montesinos de Miguel, Macarena

Moraleja Gómez, Tristana María

Moreno Latorre, Joaquín

Moro Alamaraz, María Jesús

Movellán Lombilla, Diego

Moya Sanz, María Amparo

Muñoz Vidal, María

Nacarino-Brabo Jiménez, Aurora

Navarro Lacoba, Carmen

Nogueras i Camero, Míriam

Nuet Pujals, Joan Josep

Olano Vela, Jaime Eduardo de

Olona Choclán, Macarena

Oramas González-Moro, Ana María

Ortega Smith-Molina, Francisco Javier

Pino Ocampo, Beatriz

Píriz Maya, Víctor Valentín

Prohens Rigo, Margarita

Pujol i Farré, Norma


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Ramírez del Río, José

Ramírez Freire, Saúl

Riolobos Regadera, Carmen

Rivera Andrés, Irene

Rivera de la Cruz, Marta María

Rivera Díaz, Albert

Rivero Ortega, Enrique Víctor

Robles López, Joaquín

Rodríguez Hernández, Melisa

Rojas García, Carlos

Romero Sánchez, Rosa María

Romero Vilches, María de los Reyes

Rosado Peinado, María Ángeles

Rosety Fernández de Castro, Agustín

Rosique i Saltor, Marta

Rueda Perelló, Patricia

Rufián Romero, Gabriel

Ruiz Solás, María de la Cabeza

Sáez Alonso-Muñumer, Pablo

Salvador i Duch, Jordi

Sánchez del Real, Víctor Manuel

Señoras y señores diputados que dijeron "abstención":

Sánchez Serna, Javier

Santiago Romero, Enrique Fernando

Uriarte Torrealday, Roberto

Velarde Gómez, Martina

Vera Ruíz-Herrera, Noelia

Vidal Sáez, Aina

Agirretxea Urresti, Joseba Andoni

Aizpurua Arzallus, Mertxe

Asens Llodrà, Jaume

Baldoví Roda, Joan

Barandiaran Benito, Íñigo

Belarra Urteaga, Ione

Cortés Gómez, Ismael

Delgado Ramos, Juan Antonio

Díaz Pérez, Yolanda

Echenique Robba, Pablo

Esteban Bravo, Aitor

Fernández Castañón, Sofía

Franco Carmona, Isabel

Freixanet Mateo, María

García Orta, Alejandro

García Puig, María del Mar

García Sempere, Eva

Garrido Gutiérrez, Pilar

Garzón Espinosa, Alberto

Gómez-Reino Varela, Antonio

Gorospe Elezcano, Josune

Gorrotxategi Azurmendi, Miren

Guijarro García, Txema

Honrubia Hurtado, Pedro Antonio

Iglesias Turrión, Pablo


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Illueca Ballester, Héctor

Iñarritu García, Jon

Jover Díaz, Antonia

Legarda Uriarte, Mikel

López de Uralde Garmendia, Juan Antonio

Maestro Moliner, Roser

Márquez Guerrero, María

Matute García de Jalón, Oskar

Mayoral Perales, Rafael

Mena Arca, Joan

Muñoz Dalda, Lucía

Pérez Díaz, María Teresa

Pérez Merino, Mercedes

Pita Cárdenes, María del Carmen

Rodríguez Rodríguez, Alberto

Rosell Aguilar, María Victoria

Ruiz de Pinedo Undiano, Iñaki

Saavedra Muñoz, Marisa

Sagastizabal Unzetabarrenetxea, Idoia

Señoras y señores diputados que votaron "no" telemáticamente:

Montero Gil, Irene María

Miembros del Gobierno en funciones que dijeron "sí":

Sánchez Pérez-Castejón, Pedro

Calvo Poyato, Carmen

Delgado García, Dolores

Robles Fernández, Margarita

Montero Cuadrado, María Jesús

Grande-Marlaska Gómez, Fernando

Ábalos Meco, José Luis

Celaá Diéguez, Isabel

Valerio Cordero, Magdalena

Maroto Illera, Reyes

Planas Puchades, Luis

Ribera Rodríguez, Teresa

Guirao Cabrera, José

Carcedo Roces, María Luisa

Duque Duque, Pedro

Miembros de la Mesa que dijeron "sí":

Hernanz Costa, Sofía

Rodríguez Gómez de Celis, Alfonso

Batet Lamaña, Meritxell

Miembros de la Mesa que dijeron "no":

Reyes Rivera, Patricia

Suárez Illana, Adolfo

Prendes Prendes, José Ignacio

Pastor Julián, Ana María


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Miembros de la Mesa que dijeron "abstención":

Pisarello Prados, Gerardo

Elizo Serrano, María Gloria

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

¿Hay alguna señora o señor diputado que no haya sido nombrado para votar? (Denegación). En consecuencia, se procederá a realizar el escrutinio de los votos emitidos. (Pausa).

Terminado el escrutinio, dijo

La señora PRESIDENTA: Señorías, el resultado de la votación ha sido el siguiente: votos emitidos, 346; votos a favor del candidato, 124; votos en contra del candidato, 170; abstenciones, 52.

Señorías, no habiendo alcanzado el candidato propuesto la mayoría absoluta, procede someter la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, conforme a lo dispuesto en el artículo 99.3 de la Constitución. Por tanto, el Pleno de la Cámara puede reunirse con posibilidad jurídica de decidir a partir de las 13:30 horas del próximo jueves 25 de julio. En consecuencia, esta Presidencia convoca al Pleno de la Cámara para el jueves día 25 de julio, a las 13:30 para proceder a la segunda votación de la misma propuesta, con la previsión anticipada de que fuere cual fuere el desarrollo del debate no se iniciará la votación en ningún caso antes de las 14:25 horas de ese día.

Se levanta la sesión.

Eran las dos y treinta minutos de la tarde.

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