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DS. Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 83, de 19/05/2020
cve: DSCD-14-CO-83
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
COMISIONES

Año 2020 XIV LEGISLATURA Núm. 83
CONSTITUCIONAL
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. PATXI LÓPEZ ÁLVAREZ
Sesión núm. 5
celebrada el martes,
19 de mayo de 2020


ORDEN DEL DÍA:

Ratificación del acuerdo de la mesa de 11 de mayo de 2020, sobre las siguientes solicitudes de comparecencia del señor presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos Tortajada), a efectos del artículo 44 del Reglamento:

- Para informar sobre la adecuación del estudio número 3279, barómetro especial de abril 2020, del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), a los principios de objetividad y neutralidad recogidos en el artículo 2 de la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, así como su adecuación a la exigencia de contribución al conocimiento científico de la sociedad española recogida en el artículo 3 a) de la misma Ley. A petición del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. (Número de expediente 212/000071) ... (Página2)

- Para informar en términos de calidad democrática del cumplimiento de los principios exigidos en la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, en la elaboración del estudio número 3279, barómetro especial de abril 2020, entre otros, los principios de objetividad y neutralidad en el desarrollo de sus funciones (art. 2), y los principios de transparencia investigadora y de voluntariedad de las respuestas en realización de estudios mediante encuestas (art. 5). A petición del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. (Número de expediente 212/000072) ... (Página2)


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Comparecencia del señor presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (Tezanos Tortajada):

- Para informar sobre las líneas generales de actuación del Centro de Investigaciones Sociológicas. A propuesta del Gobierno. (Número de expediente 212/000106) ... (Página3)

Celebración de las comparecencias votadas favorablemente por la Comisión ... (Página3)

Se abre la sesión a las cuatro y treinta minutos de la tarde.

RATIFICACIÓN DEL ACUERDO DE LA MESA DE 11 DE MAYO DE 2020, SOBRE LAS SIGUIENTES SOLICITUDES DE COMPARECENCIA DEL SEÑOR PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS (TEZANOS TORTAJADA), A EFECTOS DEL ARTÍCULO 44 DEL REGLAMENTO:

- PARA INFORMAR SOBRE LA ADECUACIÓN DEL ESTUDIO NÚMERO 3279, BARÓMETRO ESPECIAL DE ABRIL 2020, DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS (CIS), A LOS PRINCIPIOS DE OBJETIVIDAD Y NEUTRALIDAD RECOGIDOS EN EL ARTÍCULO 2 DE LA LEY 39/1995, DE 19 DE DICIEMBRE, DE ORGANIZACIÓN DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, ASÍ COMO SU ADECUACIÓN A LA EXIGENCIA DE CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA RECOGIDA EN EL ARTÍCULO 3 A) DE LA MISMA LEY. A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO. (Número de expediente 212/000071).

- PARA INFORMAR EN TÉRMINOS DE CALIDAD DEMOCRÁTICA DEL CUMPLIMIENTO DE LOS PRINCIPIOS EXIGIDOS EN LA LEY 39/1995, DE 19 DE DICIEMBRE, DE ORGANIZACIÓN DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, EN LA ELABORACIÓN DEL ESTUDIO NÚMERO 3279, BARÓMETRO ESPECIAL DE ABRIL 2020, ENTRE OTROS, LOS PRINCIPIOS DE OBJETIVIDAD Y NEUTRALIDAD EN EL DESARROLLO DE SUS FUNCIONES (ART. 2), Y LOS PRINCIPIOS DE TRANSPARENCIA INVESTIGADORA Y DE VOLUNTARIEDAD DE LAS RESPUESTAS EN REALIZACIÓN DE ESTUDIOS MEDIANTE ENCUESTAS (ART. 5). A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO. (Número de expediente 212/000072).

El señor PRESIDENTE: Buenas tardes, señorías. Se abre la sesión.

Vamos a cumplimentar el orden del día que tenemos por delante. Aunque todo forma parte de lo mismo, hay que dar carácter formal a la cuestión. El primer punto es ratificar el acuerdo de la Mesa de 11 de mayo de 2020 sobre las siguientes solicitudes de comparecencia del presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, a efectos del artículo 44 del Reglamento. Hay una primera solicitud de comparecencia para informar sobre la adecuación del estudio número 3279, Barómetro especial de abril de 2020, del Centro de Investigaciones Sociológicas, a los principios de objetividad y neutralidad recogidos en el artículo 2 de la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, así como su adecuación a la exigencia de contribución al conocimiento científico de la sociedad española, recogido en el artículo 3 a) de la misma ley, presentada por el Grupo Parlamentario Popular. Hay otra solicitud de comparecencia, también del Grupo Parlamentario Popular, para informar en términos de calidad democrática del cumplimiento de los principios exigidos en la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de organización del CIS en la elaboración del estudio número 3275, Barómetro especial de abril de 2020. Lo primero que correspondería a esta Comisión es ratificar estas dos solicitudes de comparecencia, creo que lo podemos hacer por asentimiento. (Asentimiento).


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COMPARECENCIA DEL SEÑOR PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS (TEZANOS TORTAJADA):

- PARA INFORMAR SOBRE LAS LÍNEAS GENERALES DE ACTUACIÓN DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS. A PROPUESTA DEL GOBIERNO. (Número de expediente 212/000106).

CELEBRACIÓN DE LAS COMPARECENCIAS VOTADAS FAVORABLEMENTE POR LA COMISIÓN.

El señor PRESIDENTE: El segundo punto hace referencia a la comparecencia, a petición propia, sobre las líneas generales de actuación del CIS. En todo caso, acumularíamos las tres solicitudes para dar así paso al tercer punto. Concluiríamos así el orden del día.

Para dar cumplimiento a esto, le damos la bienvenida en nombre de la Comisión a José Félix Tezanos, presidente del CIS, y con la bienvenida le damos la palabra también para que haga su primera intervención, sabiendo que vamos a funcionar como lo hicimos en la comparecencia de ayer: habrá una primera intervención del presidente del CIS y luego los grupos parlamentarios de menor a mayor tendrán un primer turno de siete minutos cada uno; después responderá el presidente del CIS y habrá un segundo turno de tres minutos para cada uno de los grupos parlamentarios, y se concluirá con las respuestas del presidente del CIS. Por lo tanto, suya es la palabra.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): Muchas gracias, presidente.

Señorías, la verdad es que tengo que empezar diciendo que estoy encantado de comparecer aquí, de hacerlo públicamente. Desde luego lo haré siempre que se me solicite. En ningún momento me he negado a comparecer aquí, ante esta Comisión; lo he hecho en la legislatura anterior. Además, yo soy partidario de estas comparecencias. Soy partidario de estas comparecencias porque creo que algunas de las observaciones que se hacen sobre el trabajo del CIS no son malintencionadas. Yo creo que tienen su raíz en una mala información, en una insuficiente información. Pero es que, además, aparte de mi comparecencia, quiero ofrecerme una vez más a todos los aquí presentes, a todos los miembros de esta Comisión, y personalmente estaré encantado de aclarar y de responder, como tendré ocasión.

Aprovechando mi presencia aquí, haré una aclaración al señor Bermúdez de Castro, al que tengo por persona razonable, respecto a una intervención que tuvo lugar en el Pleno del Congreso en la legislatura anterior. Piensen ustedes que, aparte del viejo refrán castellano de que no hay más desprecio que no hacer aprecio, los que creemos en el parlamentarismo entendemos que siempre tenemos que tener la oportunidad de poder hablar, de poder contrastar y cuando se dicen cosas sobre comportamientos de personas o de instituciones que no permiten el contraste, se está cometiendo una cierta, llamémosle, disfuncionalidad, algo que es impropio de un régimen parlamentario y de una democracia razonablemente fundada. Por tanto, siempre estaré encantado de comparecer y, de hecho, en cuanto me enteré de que había esa mala apreciación, me apresuré a pedir que se solicitara mi comparecencia. Creo que a alguno de ustedes en la sesión del día 4 de mayo, que yo escuché íntegra, se le informó de que ya el presidente del CIS había solicitado la comparecencia y que para qué se iba a pedir redundantemente y, bueno, tampoco está mal la redundancia.

En ese sentido, en esta primera intervención, basándome en lo que yo pude escuchar, en las inquietudes que manifestaron distintos diputados en la sesión del 4 de mayo, voy a intentar aquí, en esta primera intervención, insisto, hacer cuatro aclaraciones o explicaciones sobre cuatro de los elementos que me parece que están subyaciendo a ciertas visiones. En primer lugar, refiriéndome a lo que aquel día señaló don José María Espejo, que creo que no está presente aquí, pero que me imagino que reflejaría el sentir de su grupo parlamentario, en esa sesión del 4 de mayo en relación con el informe de la señora Cañas, a la que también escuché como posible presidenta, y presidenta en este momento, de la Agencia EFE, el señor Espejo resaltaba que, ponderando lo que había dicho de que ella en la Agencia EFE, iba a pedir el carné de periodista y no se iba a atener al carné de partidos políticos, lo cual me parece sin duda absolutamente necesario e imprescindible. Entonces, el señor Espejo me lanzaba la pregunta al aire -y si hubiera estado aquí en ese momento yo le hubiera podido contestar- sobre qué carné tenía yo y que carné pedía a la gente que estaba trabajando en el CIS.

Personalmente, yo soy catedrático de Sociología -ahora explicaré algo de lo que he podido hacer en este campo- y respecto al personal del CIS, me gustaría explicárselo e incluso, si alguno de ustedes


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tiene duda, podría visitar personalmente el CIS cuando podamos abrirlo, y yo les presentaré a la gente que allí trabaja. Aunque la plantilla del CIS teóricamente son noventa y siete funcionarios, cuando yo me incorporé había ochenta, debido a todos los procesos que hubo durante el último Gobierno de estancamiento en el reclutamiento y la renovación de los cuerpos de funcionarios. Eso lo sufren en todas las administraciones y el CIS también lo estaba sufriendo. Como digo, había ochenta y de esos ochenta, la mitad, aproximadamente el 50 %, son funcionarios de distintos cuerpos de la Administración que han sacado sus plazas por oposición y que han concurrido a plazas que estaban vacantes en su momento en el CIS, y el otro 50 %, aproximadamente, son funcionarios laborales, que tienen también un trabajo fijo y que están en el CIS. Es decir, yo no sé cuál es el carné que tienen esas personas, de hecho, incluso durante un cierto tiempo, de estos ochenta, yo pensé que no había ni uno solo que tuviera carné del PSOE y posteriormente, indirectamente, porque yo no le pregunto a nadie qué piensa ni que vota, lógicamente, en un trabajo, me enteré de que probablemente había una persona porque me lo comentó ella y que había tenido algún puesto de responsabilidad. Respecto de UGT, lo mismo, no solo llevo muchos años en el PSOE, sino también en FETE-UGT, la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, y de UGT había uno, muy poquitos de Comisiones y la gran mayoría votan al sindicato independiente.

Yo tengo la oportunidad en el CIS de nombrar a los cuatro directores de área y de los cinco nombramientos que he hecho en el CIS de directores de aéreas, de los cinco, solo una persona tiene carné del PSOE, los demás no lo tienen. Yo lo que he buscado en los nombramientos de las personas a las que he propuesto trabajar en el CIS es que sean personas trabajadoras y competentes; son catedráticos, profesores numerarios de la universidad que saben lo que es la investigación empírica. Y he tenido la suerte -no es una bicoca aceptar este tipo de puestos- de que haya habido cinco personas extraordinarias que han aceptado colaborar conmigo y yo estoy muy orgulloso de ello.

Respecto a qué puedo aportar o si yo tengo competencia para estar al frente del CIS, me ofrezco también a entregar a cualquiera de ustedes una copia de mi currículum con muchísimo gusto. Pero les puedo decir que desde el año 1965, en que hice la primera investigación, hasta la fecha, hasta el momento en que me incorporé a la presidencia del CIS, yo he hecho ciento siete investigaciones empíricas. He sido profesor encargado de curso desde el año 1974 en la misma fundación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología en Madrid, la primera facultad que hubo en Madrid. He hecho tres oposiciones, una primera oposición a profesor adjunto en el año 1978, una segunda a catedrático de la Universidad de Santiago en el año 1982 y una tercera a catedrático de la UNED en 1986. Antes no había traslados, tenías que hacer varias oposiciones a lo largo de tu carrera. Vine a la UNED en el año 1986, organicé y puse en marcha la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, de la que fui el primer decano, y, aparte de decano durante muchos años, porque no he dejado mi docencia en ningún momento, ni siquiera en algunos momentos en los que he sido secretario de Formación del PSOE, he seguido siendo profesor de la UNED y cumpliendo mis obligaciones docentes y he dirigido, posteriormente, el Departamento de Tendencias Sociales durante muchos años. He publicado ochenta y dos libros y ciento cincuenta monografías científicas.

El señor Espejo el otro día decía que yo soy básicamente conocido por ser miembro del PSOE. Yo no soy nada narcisista ni presumo, y probablemente ustedes no conocen esto, pero en los índices de citación nacionales e internacionales hay muchas referencias. Por eso yo he podido acumular el máximo de sexenios de investigación que existen en la universidad. A lo largo de mis años me han hecho muchas entrevistas y he dado más de trescientas conferencias en distintos lugares. He dado conferencias en París, en Roma, en Florencia, en Bolonia, en Washington, en Londres, en Colonia, en Varsovia, en Atenas, en Moscú, en Zúrich, en Berna, en México, en Montreal, en Lisboa, en La Plata, en Santiago de Chile, Antofagasta, San José de Costa Rica y prácticamente en todas las universidades españolas. De los libros que yo he publicado, hay algunos que se han utilizado como manuales de distintas asignaturas, sobre todo uno, Introducción a la Sociología, que creo que han debido leer y estudiar muchos miles de estudiantes de sociología y de ciencia política.

Yo no pretendo ser conocido, pero algo representaba en la sociología. He participado también en investigaciones internacionales de primer nivel. También he colaborado desde los primeros años en el Instituto de la Opinión Pública, cuando lo dirigía el profesor Salustiano del Campo, que ha sido mi maestro, mi director de la tesis doctoral, persona con la que he colaborado y hemos hecho muchas investigaciones a lo largo del tiempo estando en órbitas ideológicas y políticas muy distintas, pero hemos sabido investigar y trabajar conjuntamente, como es imprescindible.


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En la REIS he escrito bastantes artículos y he sido miembro del consejo de redacción de la revista durante ocho o nueve años, hasta que ganó las elecciones el señor Aznar y nombró presidenta del CIS a la señora Pilar del Castillo, que ustedes seguro que conocen muy bien, primero persona de confianza de José María Aznar, luego ministra y presidenta del CIS, honorable presidenta del CIS y que hizo una gestión que no se me ocurrió a mí criticar en ningún momento. Pues bien, la señora Pilar del Castillo entendió, cuando fue nombrada, que tenía que prescindir de las personas que formábamos parte del consejo de la revista durante muchos años y nombró a unos nuevos en el legítimo ejercicio de sus derechos.

Y sí, efectivamente, yo tengo el carné del PSOE desde el año 1973, que fue el primer año en que se dieron carnés en el interior, como se decía entonces. Estaba conectado desde algunos años antes también a esa organización, pero fue el momento, yo tengo todavía ese carné de 1973 con mucho orgullo. Antes de llegar a la calle Montalbán, número 8, y tomar posesión, me encontré con que algunas personas cuestionaban mi nombramiento, antes de tomar posesión. Incluso ante una encuesta que se publicó entonces y que se había hecho un mes antes hubo comentarios en algunos periódicos diciendo que se notaba la mano del señor Tezanos cuando yo había desconocido totalmente la realización de esa encuesta.

¿Se puede vetar a una persona que es miembro de un partido político y decir que no está capacitada para representar un puesto de investigación o de la naturaleza que sea si tiene competencias para hacerlo? Entienda que eso sería una discriminación muy grave y, si se hubiera producido ese supuesto, habría habido posibilidad de protestas. Incluso en el supuesto, como ocurre con otros órganos, de que hubiera habido un sistema de oposición o un concurso oposición, yo creo que podría haber concurrido a ese concurso oposición para aspirar a la presidencia del CIS y no sé si habrían tenido fácil desechar esa hipótesis o ese trabajo ateniéndose a lo que estipula la Constitución española y el régimen de libertades y democracia que nos dotamos en España después de una larga dictadura.

¿Supone algún hándicap pertenecer a un partido político? Ustedes no tienen por qué saberlo porque probablemente muchos no son sociólogos ni han estudiado nada de sociología, pero en la sociología hay un larguísimo debate desde la fundación en los tiempos de Auguste Comte sobre si la sociología es una ciencia con valores o una ciencia exenta de valores. El mismo Comte, a quien se tiene por fundador de la sociología, tenía un componente ideológico propositivo muy fuerte en su manera de pensar. Ese ha sido un debate permanente en la sociología. Hay un alegato famoso que hizo Max Weber. Antes de que muriera en la mal llamada gripe española en el año 1920, participó en un gran debate que hubo en las universidades alemanas. Son varias conferencias que están publicadas como El político y el científico. Es un opúsculo muy citado y muy poco leído, porque muchas veces se cita con intención directa, completamente contraria a lo que sostenía Max Weber allí. Max Weber venía a plantearse -y es un debate de otra época que en nuestros días yo creo que está ya solucionado en el campo de las ciencias sociales- si el investigador social puede tener ideas políticas y si el investigador social es capaz de sustraerse de sus ideas políticas a la hora de hacer una investigación, al igual que puede hacer un médico o un ingeniero, que se sustraen completamente de sus ideas y ejercen su profesión con objetividad.

La propuesta de consenso que existe en la sociología en este momento es que no se le puede decir al sociológico que no tenga ideas; somos seres humanos con sentimientos, con capacidad de entender o no entender lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y también con sentido de la empatía, que me parece una dimensión humana muy importante en la vida. Por eso el consenso que existe en la sociología es que lo importante es que se sepa cuáles son las ideas que tiene cada cual y, en ese sentido, intentar que la falta de neutralidad de origen no se confunda con la neutralidad en el ejercicio. Tienes ideas, pero no te puedes engañar en la investigación. Cuando a veces a mí se me ha objetado eso, créanme que no lo he entendido. Si yo falsificara un dato, si cambiara un dato, dejaría de investigar, perdería para mí interés la investigación. ¿Qué sentido tiene hacerlo? Es como la famosa broma de hacerse trampas al solitario. ¿Qué sentido tiene engañarte, si forma parte de la racionalidad humana? Tú investigas para saber qué se piensa y para proporcionar o no proporcionar una información que siempre será una ventaja para aquel que la tenga o que sea lo suficientemente inteligente para saber emplear esa información para poder adecuar sus mensajes, sus estrategias, sus discursos.

Lo que ha ocurrido en España durante los últimos años es un caso que puede ser típico de estudio, de libro. De hecho, yo estoy aprovechando estos días para avanzar en un libro que estoy escribiendo sobre el CIS de Tezanos, en el que analizaré este fenómeno que se ha producido. Hay muchos de ustedes que serán citados en ese libro, sin mala fe. (Rumores). A algunas personas, que están citadas en algunos


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capítulos, les he pedido autorización porque yo siempre he tenido un gran respeto por todas las personas. El que investiga tiene que asumir lo que se llama el ethos de la ciencia, que es la objetividad, la imparcialidad. Todo eso está también enormemente desarrollado. De hecho, les hablaba antes de este libro que tengo aquí, uno de los libros que he escrito, La explicación sociológica, que han estudiado muchos, en el que hay un capítulo especial dedicado a la sociología y los valores. Si alguno de ustedes tiene interés en ese debate, yo con mucho gusto le regalo este libro que he traído, y si alguien más lo desea, no solo una persona, me haré con algún ejemplar más para enviárselo, para que entiendan ese debate, que es un debate vivo y no un debate irrelevante. Esa es la primera aclaración que quería hacer.

La segunda aclaración era en relación con un comentario que hizo don Iñigo Errejón, quien manifestó una preocupación -que yo agradezco porque me da pie a poder explicarlo- sobre los cambios metodológicos: ¿Qué cambios metodológicos se han producido en el 'CIS de Tezanos' -entre comillas-? ¿Ha habido cambios metodológicos realmente? ¿Esos cambios impiden o dificultan la comparabilidad de los estudios que tenemos en el CIS desde el año 1964? Ese es un tema que tengo mucho interés en que quede claro y se sepa realmente qué ha ocurrido ahí. Hombre, cambios en la historia tiene que haber. Por ejemplo, uno de mis temas fundamentales de trabajo no ha sido la sociología electoral, sino las desigualdades, la estratificación social, y yo utilizaba los datos de la encuesta de población activa, los datos de la OIT sobre la estructura socioocupacional. Me parecía que ofrecía un perfil bastante preciso de la evolución de la sociedad. Eso lo han cambiado dos o tres veces en las tres últimas décadas. Ya los datos no son lineales y comparativos. Yo eso lo entiendo, los que se quejan de que puede haber dificultades para la comparabilidad. Ahora explicaré por qué no las hay -yo creo que no las hay- en el caso del CIS. Pero la sociedad cambia, y si la sociedad cambia y nosotros no introducimos los cambios que exige el cambio de la sociedad estaremos haciendo análisis desfasados.

Los cambios que se han introducido en el CIS bajo el periodo de mi presidencia -que no son muchos- eran cambios que estaban hablados, que yo había hablado con el anterior presidente del CIS, Cristóbal Torres, antiguo alumno mío y un catedrático excelente, gran persona y gran profesional. Estaba en el ambiente que alguno de esos cambios era necesario hacerlos. ¿Cuáles son estos cambios? Básicamente, tres. En primer lugar, el tamaño muestral. Las encuestas del CIS hace tiempo eran 2000 entrevistas. En un momento determinado se subieron a 2500 y el equipo que nos incorporamos pensamos que era conveniente subirlas a 3000. ¿Por qué 3000 entrevistas en vez de 2500? Por la sencilla razón de que cada vez está aumentando más la proporción de las personas que en las encuestas del CIS no responde o dicen que no saben, que llegan a ser el 40 % y a veces más. Si el 40 % de los encuestados te dice que no sabe o no contesta a muchas preguntas, aunque tú estés manejando una muestra teórica de 2500, en realidad esa encuesta queda reducida a 1500 o 1600, y eso si se multiplica por los distintos territorios o las variables de análisis, al final hay universos estadísticos muy pequeños que hacen irrelevante la entrevista.

Quiero recordar a ustedes que cuando se empieza a hacer sociología de investigación de mercados primero, y luego de opinión pública en Estados Unidos, sobre todo en la década de los años veinte y treinta, estaban manejando encuestas de 10 000. Las famosas encuestas de Gallup, que habían sorprendido tanto, eran por lo menos de 5000 entrevistas, por cuotas estratificadas en todos los Estados Unidos. En este momento la muestra del CIS de 3000 no es una muestra muy grande, no te permite, por ejemplo, aproximaciones territoriales. Cuando tú dices que en un territorio determinado pequeño -no quiero mencionar los que son pequeñas provincias como Cantabria, que es la mía, La Rioja o Almería- se hacen 40 encuestas de 3000, de 40 encuestas luego reduces 10 o 15 o 20 que no contestan, al final son 20. Y cuando alguien da la información en un periódico o en una revista: En Almería el PSOE arrasaría por un 50 %, son seis personas. Ese es el problema de la investigación sociológica. Nosotros, por lo menos, en una primera etapa quisimos subirlo con los presupuestos -seguimos teniendo los mismos presupuestos prorrogados- a 3000, con lo cual es mayor la representatividad, tenemos ya un volumen mayor de personas que responde. Por lo tanto, eso más que un cambio es una mejora, una mejora objetiva que, insisto, estaba muy hablada y pactada anteriormente.

En segundo lugar, el CIS siempre hacia barómetros mensuales desde hace muchos años y en todos los barómetros metía unas preguntas sobre intención de voto, orientaciones, valoraciones. Eso se deja de hacer con la presidencia también de Pilar del Castillo, que decide que no se va a hacer mensualmente -no quiero dar en público la explicación que me dio cuando se lo pregunté- y se pasa a hacerlo una vez al trimestre. Durante varios años ha habido, una vez al trimestre, un barómetro distinto a los demás barómetros mensuales, en el que había un bloque de preguntas políticas sobre intención de voto, simpatía,


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una serie de elementos similares. En sociedades muy estáticas en las que no hay cambios, en las que no hay apenas volatilidad en las opiniones, en las posiciones, se puede hacer eso porque en un trimestre no hay cambios. Ahora, en la sociedad española de los últimos cinco o siete años en la que hay una volatilidad electoral y política tremenda creo que es enriquecer la información que tiene la sociedad poder tener esa información no una vez al trimestre, sino todos los meses, sobre todo porque, si se hace la encuesta, no incluir esa pregunta es sustraer al conocimiento de la opinión pública una información que puede ser significativa. Entonces, ¿eso fue otro cambio metodológico? ¿Dejan de ser comparables los datos porque antes eran trimestrales y ahora son mensuales? Yo creo que no, que siguen siendo perfectamente comparativos y perfectamente discernibles. Además, introducimos una información a los medios de comunicación, a los partidos políticos, a la Administración, a la sociedad española que es valiosa y que les permite también saber a qué atenerse, qué opinan y cómo se valoran determinadas cuestiones. Por tanto, yo creo que eso también fue una mejora.

Conectada a esta, acortamos los plazos en los que se hacían públicos los resultados. En periodos anteriores, desde que se acababa el trabajo de campo hasta que se publicaban los resultados transcurría más de un mes y con la rapidez con la que van los acontecimientos había informaciones que quedaban envejecidas, porque era lo que pensaba el ciudadano hace un mes y si había habido acontecimientos importantes por medio habían cambiado las percepciones que había. Esa rapidez incluso se me ha criticado en algún medio de comunicación. Es sospechoso que la última encuesta se publique antes que el mes anterior; el mes anterior la publicaron el día 20 y esta la publican hoy, que es 19. Yo creo que ir ganando tiempo, cuanto más rápido se dé la información, pues mucho mejor. Luego hay una cosa importantísima, presentamos absolutamente todos los datos de la encuesta, dentro de una política de transparencia, de una voluntad de transparencia de intentar publicar absolutamente todo lo que tenemos y con rapidez. No esperar a la publicación de los microdatos, como pasaba antes, que pasaban varios meses, sino intentar dar el máximo de información, incluso arriesgándonos a que alguna información que se da, utilizando por ejemplo la variable territorial, sea malinterpretada. Con cuarenta encuestas alguien intenta hacer una construcción interpretativa de una realidad social. Por tanto, yo creo que todo eso han sido mejoras.

Llegamos al punto decisivo, señor Errejón, la cocina. Qué ha habido detrás, que es lo que alegan algunos colegas, algunos profesores y demás. Todos los sociólogos sabíamos que el modelo de predicción de votos que hacía el CIS había quedado desfasado. Era un modelo o varios modelos que habíamos utilizado históricamente todos. En la interpretación de la realidad sociopolítica española había varios elementos que se nos escapaban con los datos primarios. Lo lógico es que, si tú haces una encuesta, presentes directamente lo que dicen los ciudadanos, yo pregunto esto y esto es lo que me dicen. Pero ¿qué ocurre cuando el 40 % o el 45 % no te lo dicen? ¿Quiere decir que en las siguientes elecciones solo va a votar el 50 % o el 52 %? No, hay una franja que va a votar. A lo largo del tiempo, se hizo un estudio -con muchos modelos- que nos orientaba a todos a intentar descubrir o identificar lo que se llamaba el voto oculto del PP. En las encuestas aparecía que le iba a votar un porcentaje de personas y luego, a la hora de la verdad, tenía más votos. Entonces había un problema que era el voto oculto, personas que no lo decían en las encuestas. Eso fue lo que dio lugar a los modelos proyectivos, a casi todos, también el del CIS. El modelo proyectivo del CIS era un modelo que estaba basado, sobre todo, en el recuerdo de voto. Se usaba el recuerdo de voto y la sobrerrepresentación del recuerdo de voto, era una fórmula muy sencilla. Eran fórmulas estadísticas que hicieron estadísticos del CIS hace veinticinco o treinta años y se seguían aplicando de manera constante. No era un modelo como se dice, el departamento correspondiente sigue haciendo todos los meses esos cinco modelos; era una familia de modelos, eran cinco modelos considerando distintas variables, pero todos ellos basculando sobre el elemento fundamental del recuerdo de voto, lo que habías votado antes. Es decir, el futuro del voto se explicaba a través del pasado del voto. Claro, esto funciona mientras tengamos un sistema de partidos políticos muy reducidos, con dos opciones básicamente, aparte de las territoriales; votas al PSOE, votas al PP o te abstienes. El surgimiento o fundación de nuevos partidos, una tendencia creciente, modifica completamente eso. Ya el pasado no interpreta el futuro, no te permite preverlo, porque los que votan a los nuevos partidos no han caído del cielo de pronto, sino que son personas que tenían su trayectoria anterior de comportamiento político-electoral.

¿Qué estaba ocurriendo? Que todos los modelos, no solo los del CIS -los cinco modelos que utilizaba el CIS más dos o tres más que se utilizaron en algún momento-, estaban fallando. Fíjense que en las últimas elecciones antes de la moción de censura, las que ganó Rajoy, el PP, la encuesta preelectoral


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del CIS -que se puede consultar en las páginas- se equivocaba en el caso del PP en 18 escaños, en el caso de Unidas Podemos en 18 escaños -que ya está bien como equivocación porcentualmente a lo que tiene cada partido-, en el caso de Ciudadanos en 7 escaños y al PSOE también se le pronosticaba una cantidad de escaños muy inferior, setenta y pocos. Entonces, había un estado de conciencia entre el mundo de los que saben algo de estas materias, de los sociólogos, de que ese modelo no funcionaba, que había que crear un nuevo modelo y nadie sabíamos cuál era, porque las empresas utilizan modelos que no cuentan a nadie. Entonces el equipo que yo he presidido tomó la decisión de cómo seguir utilizando un modelo que sabemos que es falso, que da error, porque eso es engañar a la opinión pública.

Pusimos en marcha un sistema de estudios, convocamos incluso una gran comisión en la que estaban representadas las empresas, los colegios, los doctores y politólogos de distintos departamentos de sociología, una comisión formada por veintisiete personas y, sobre todo, un equipo -también dirigido por el profesor catedrático Antonio Alaminos que, a la sazón, era el director de investigación, catedrático de Sociología Económica de mucho prestigio internacional y también nacional- y nos pusimos a estudiar cuál era el nuevo modelo. Entendíamos que el nuevo modelo de interpretación y de análisis de previsión de ese voto oculto, que no se manifiesta en la encuesta pero que existe, requería un modelo de análisis complejo. Dos variables el recuerdo del voto no lo explicaba, por ejemplo, eso es una ecuación muy sencilla que cualquiera hace en cinco minutos. Entonces, se estuvo trabajando en el modelo que llamamos V108, porque utiliza 108 variables; son muchísimas variables que tienen las encuestas del CIS y que generalmente no tienen otras encuestas. Se consideraba la trayectoria de voto, pero no solamente de unas elecciones, sino de varias; se consideraba la probabilidad de votar, con una escala numérica que iba de 0 -que no iba a votar- a 10 -segurísimo que votaba-; se consideraban variables de opinión sobre los líderes políticos: hay más probabilidad de votar a un partido si tienes una buena opinión de su líder que si la tienes mala; se consideraba la identificación en los espacios ideológico-político en el que cada uno se ubica. En total son 108 variables, es decir, es un modelo muy complejo. Ese modelo lo hemos aplicado solamente dos veces. Yo no sé si es bueno o no es bueno, pero ha dado lugar a una familia de cinco modelos de proyección. Lo hemos verificado en dos campañas electorales, con encuestas hechas mucho antes, un mes o más antes de que se produjera la votación, es decir, con un lapso de tiempo en el que hay otras influencias.

En el caso de abril, la verdad es que, por casualidad, prácticamente se calcaron los datos en una de las hipótesis. En el caso de noviembre se falló -yo he escrito sobre eso y he explicado por qué se produjo- en el número de escaños, pero no se falló en la dirección; es decir, estaba claro cuál era el partido que subía y ganaba, cuál era el partido que no ganaba y cuáles eran otras posiciones. La tendencia es lo más importante de las encuestas. Y me van a permitir ahora que les diga una cosa que les va a parecer rara: No confíen ustedes en las encuestas; las encuestas son modelos de medición muy relativos. El fetichismo sobre las encuestas puede llevar a errores notables de predicción, de cálculo y de muchas más cosas. Las encuestas se producen todas ellas con un margen teórico de error; eso, desde el famoso error Truman en Estados Unidos, todo el mundo de la sociología y de la comunicación debe saberlo. Es decir, estamos hablando, según la magnitud de la encuesta, según el número de encuestas que se realizan, de márgenes teóricos de error bastante amplios, incluso en las encuestas tan grandes que hace el CIS. Cuando el CIS hace encuestas de 18 000 entrevistas, como el pronóstico lo realiza no sobre el conjunto, sino sobre los escaños de cada una de las circunscripciones, en cada circunscripción hace realmente 300 entrevistas, y con 300 entrevistas el margen de error puede ir a hasta 10 o 12 puntos. Por tanto, lo sorprendente -algunos sociólogos pensamos en esto- muchas veces es acertar con ese margen de variabilidad y sobre todo teniendo en cuenta que la condición humana es una condición en la que resulta fundamental el libre albedrío. Adivinar lo que va a votar gente que no sabe todavía lo que va a votar es una labor de adivinos, no de sociólogos científicos. Y quiero decir que en el CIS el equipo actual y todos los técnicos nos movemos en el terreno no de la adivinación, sino de la sociología científica, en la medida en que pueda haber una ciencia sobre lo humano con un cierto nivel de aproximación.

Eso fue lo que ocurrió con el cambio. Los meses en los que no teníamos el nuevo modelo, lo que aplicamos fue simplemente poner los datos primarios, lo que dice la gente, lo que dice el ciudadano que va a votar. ¿Es comparable esto con lo anterior? Completamente, porque los datos primarios te permiten comparar sobre lo objetivo, no sobre lo subjetivo. No sé si saben ustedes que hay países, como Alemania, que prohíben hacer proyecciones de datos. Cuando haces una encuesta es obligatorio, como en España, decir cuál es la pregunta literal y las respuestas de las personas que responden, decir qué opinan. La proyección es otra cosa. Por ejemplo, en Alemania la proyección no puede ir en el mismo paquete.


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Tú puedes escribir un artículo de opinión y decir lo que a ti te parece, pero tienes que dar el dato objetivo de la encuesta. Nosotros durante varios meses hicimos eso, y ahora tenemos otra familia de cinco modelos igual que la anterior. El CIS en este momento tiene diez modelos que están a disposición de los investigadores y con los que se pueden calcular los datos primarios. Por tanto, es perfectamente comparable. Y como les ha hecho gracia mi observación anterior, que es verdad, que las encuestas hay que tomárselas con muchas cautelas, les digo ahora que desconfíen de las encuestas que no dan los datos primarios. Esa es una práctica de comunicación un poco extraña; hay encuestas que nos dicen lo que proyectan, pero no sabemos de dónde sale eso, lo mismo puede ser un invento que una distorsión. Hay que pedir -hay una ley que así lo especifica- que cuando se haga pública una encuesta se ponga la ficha técnica, que se diga cómo se ha seleccionado a las personas y qué ha dicho cada una de ellas. Luego cada cual puede o no puede interpretar. Por tanto, insisto, todo es perfectamente comparable.

Quiero precisarles algunas cosas. Los profesores tenemos la mala costumbre de enrollarnos demasiado en la explicación. Pensamos que todavía estamos en clase e intentamos explicar lo mejor posible cosas que nos parece que no están bien interpretadas o bien valoradas. En el caso concreto de España, ¿qué estábamos viendo nosotros con los datos empíricos que teníamos sobre la evolución de la sociedad española? Había dos patrones de comportamiento electoral que se habían modificado por completo. El primer patrón era la tendencia de un segmento muy importante de la población a votar siempre por el mismo partido: por familia, por situación de clase, por interés o por ideología; por ejemplo, los democratacristianos votaban democratacristiano por su condición y los trabajadores votaban a partidos obreros, partidos que tenían esa referencia. Entre el 80 % y el 90 % de la población tenía decidido por quién votar antes de que empezara la campaña electoral. Por eso, un sociólogo eminente, que no es precisamente de las mismas ideas que yo, siempre decía que la encuesta buena es la que se hace antes de que empiece la campaña electoral. Ahora ya no es así. En este momento -fíjense ustedes, no sé si aciertan a ver esta tabla desde lejos (muestra un gráfico)- los que votan siempre por el mismo partido -son datos del CIS- son en torno al 40 %; luego, hay otro 40 % o 50 % que dicen que votan por uno u otro partido según lo que más les conviene en cada momento. ¿Cuándo deciden por quién votar? Ese 100 % que antes decía que sabía a quién votar al principio de la campaña, ahora es en torno al 70 % (muestra otro gráfico); hay un 10 % que lo decide la última semana de la campaña y hay incluso un 5 % que lo decide el mismo día de la votación. Fíjense ustedes la complejidad que se está añadiendo en estos momentos a los pronósticos electorales. Si hay un 5 % que lo decide el mismo día de la votación, quiere decir que cuando les hagas cualquier encuesta -incluso la que se haga pegada a la urna- no saben todavía por quién van a votar. Y si el 5 % no sabe por quién va a votar el mismo día de la votación, cuando se acerca a la mesa electoral, ¿cómo pretenden algunos sociólogos -yo desde luego no lo pretendo- saber de antemano qué van a votar personas que todavía no lo saben? En torno al 15 % lo están decidiendo en la última semana o el último día. ¿Qué significa esto? Pues que tenemos que acostumbrarnos a convivir con pronósticos aproximados y, sobre todo, con tendencias; lo más indicativo van a ser las tendencias. Pero eso no es una cosa solo de España. Fíjense ustedes en los efectos prácticos que ha tenido esto, por ejemplo, en el caso del Reino Unido. En el Reino Unido, que para algunos ha sido un paradigma de buen parlamentarismo durante mucho tiempo, llegó un momento en el que el señor Cameron estaba harto de los que se metían con Europa, el cheque europeo y todo eso y las encuestas decían que el ciudadano medio británico era muy favorable a la Unión Europea. Y, dijo: Esto lo arreglo, me quito al ala antieuropeísta de mi partido. Y convoca el referéndum sobre el brexit, pero el referéndum sobre el brexit da el resultado completamente contrario a lo que decían las encuestas. Y fíjense que el político es el único ser que tropieza dos veces en la misma piedra, así que luego vino la señora May, y la señora May tenía un grupo parlamentario más complicado, con los euroescépticos, y además un grupo más débil en la cámara. Entonces, las encuestas le daban una victoria aplastante; con el sistema mayoritario, ella pensaba que si seguía a las encuestas aplastaba en la cámara. Convoca elecciones y tiene una mayoría más exigua, y hemos tenido el espectáculo del Parlamento británico que durante meses y meses era incapaz de tomar ninguna decisión, bloqueado. En el caso de Chile, en las últimas elecciones presidenciales, las encuestas decían que estaban todos dentro del margen teórico de error, que había un punto o dos de diferencia; eso, una semana antes de las elecciones. Tienen lugar las elecciones y el señor Piñera saca nueve puntos de ventaja. O miren lo que pasó en Francia con las elecciones de Macron. Eso es algo que tenemos que entender. Tenemos que pedir el máximo rigor en las encuestas y saber leer los datos; lo más importante es saber leer los datos y las informaciones que den las encuestas.


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No quería eludir el tema de la famosa pregunta 6 del barómetro de mayo. Quería hacerlo sin dejar de comentarles una cosa, y es que en el CIS ha existido siempre la noción de que aquello era la casa común de la ciencia política y de la sociología y ha habido una convivencia y una participación pacífica de casi todo el mundo. En el CIS no ha habido problemas en este momento de críticas en el espectro amplio del mundo de los académicos. El equipo actual no ha introducido apenas cambios. Hay 158 personas en distintos organismos del CIS -en las comisiones asesoras de las revistas, en las correcciones de libros y en la Comisión asesora general del CIS- y cada presidente introduce algunos cambios. Yo he introducido los mínimos, y los cambios que he introducido han sido sobre todo para rescatar a algunos catedráticos de alto nivel que no estaban por razones distintas. No eran del PSOE -yo creo que ninguno de los que incorporé eran del PSOE- y se incorporaron a los distintos consejos, sobre todo para buscar un cierto equilibrio y paridad. Había muy pocas mujeres en algunos organismos, en algunos consejos, muy pocas mujeres, y en este momento ya hay magníficas catedráticas de Ciencia Política y Sociología. Los últimos dos premios nacionales se los hemos dado a dos catedráticas eminentes, y las incorporaciones que yo he introducido han sido básicamente para recomponer un poco ese equilibrio que se había modificado. Créanme - se lo digo de verdad- que en el CIS existe un ambiente que no tiene nada que ver con eso que se suele comentar. Una entidad científica, un instituto como el CIS estudia realidad, pero no crea realidad. Decir que yo no estudio la realidad, sino que creo realidades -dense cuenta que puede ser incluso elogioso para uno tener la capacidad de crear realidades- es una ingenuidad. Ni los grandes teóricos ni los grandes líderes. Estamos ante ciudadanías inteligentes y no se les engaña. Decir que se puede crear realidad con las encuestas es absurdo, es pensar que el ciudadano español es muy tonto y que se deja llevar, como el famoso efecto Vicente: ¿Dónde va la gente? Donde va Vicente. Que si dices que un partido va a ganar... Eso no es así. Estamos ante ciudadanos maduros que reciben muchas informaciones.

No piensen ustedes que quiero eludir el tema de la famosa pregunta 6, que va a ser un capítulo -es un capítulo ya que he avanzado en parte- importante de mi libro sobre el CIS de Tezanos, muy divertido, muy divertido por los comportamientos. He utilizado la palabra divertido para no ser agresivo, para intentar ser lo más amable posible. He querido pedir mi comparecencia aquí y situarla en un marco más amplio porque -digamos- no quiero que cuando en el futuro acuda al Diario de Sesiones de este Parlamento un estudiante o alguien que quiera hacer una tesis sobre este momento diga que en medio de una pandemia gravísima y de una situación económica gravísima el Parlamento español, como el de Bizancio de los últimos años, se dedicaba a discutir redacciones gramaticales de preguntas. Es legítimo, y ustedes tienen objeciones y darán su punto de vista, y yo daré también el mío.

Quiero que se sitúen en el contexto en el que se hizo esa pregunta. El CIS, como todas las entidades de este país y como la Administración, estaba cerrado. Estábamos trabajando en modo teletrabajo, haciendo encuestas que el CIS no podía hacer porque todavía no tiene -lo tendrá dentro de poco- el sistema CATI para hacer encuestas telefónicas, y con mucha rapidez tuvo que hacer encuestas nuevas y completar metodologías nuevas. Esto -se lo quiero decir al señor Errejón- sí que es un cambio metodológico. La encuesta telefónica sí que es un cambio metodológico y el contexto en el que vivimos. Esta encuesta no se puede comparar con las anteriores. Son circunstancias excepcionales y una metodología distinta que da lugar incluso a distintos niveles de respuestas. Ahí tenemos que entender que es un contexto muy distinto y muy diferente. No quisimos que ese encuentro de todos los meses con la opinión pública estuviera en blanco en el caso del CIS, y rápidamente hicimos ese contrato, pidiendo, por supuesto, varios presupuestos para hacer la mejor oferta de calidad y precio. Se hizo de esa manera e hicimos un cuestionario que testamos. El cuestionario que hacemos siempre se testa, es decir, se hace una prueba. Se pregunta a varias personas para ver si lo entienden o no. Se hizo la prueba -en ese cuestionario trabajaron varios técnicos y cuarenta y siete encuestadores de la casa que lo hizo, Intercampo, una casa muy reputada- y no se vio ningún problema. Esa famosa encuesta dio unos resultados con muy poca abstención y "no responde". Cuando las preguntas son confusas, sesgadas, lo que suele ocurrir es que hay muchas personas que no responden y dicen que no lo entienden, pero fíjense ustedes qué curioso que en este caso había solo un 2,5 %, repito, solo un 2,5 %. No hay ninguna observación de nadie que se quejara de que no la había entendido. La pregunta se entiende, aunque es muy mejorable en redacción. Sin duda, hay una contradicción en la que hemos caído en este caso y la asumo en primera persona. Yo siempre, en las clases y conferencias, les digo a los alumnos: ¡Ojo! Los sociólogos somos muy pomposos y solemos hacer preguntas muy largas y muy extrañas. Y les pongo un ejemplo. Un sociólogo se puede dirigir a alguien haciendo una encuesta y decirle: Por favor, quiero hacerle una


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pregunta. En referencia a ese artilugio mecánico que lleva usted enrollado en su muñeca izquierda, ¿me puede decir cuál es la posición de la manilla grande y la manilla pequeña que figuran en esa esfera? Claro, una persona normal pregunta: ¿Qué hora es, por favor? Esa redundancia y esa manera de hacer largas las preguntas es un defecto muy de los sociólogos que yo creo que hay que combatir. Esa pregunta sin duda alguna no me deja satisfecho. Ahora bien, ¿estaba clara la pregunta y las respuestas? Totalmente claras.

Dense cuenta ustedes de que en esa pregunta -y no ha habido un debate objetivo sobre la situación- se está preguntando qué hacer ante los bulos en este momento y en relación con el coronavirus; no se refiere a la libertad de prensa en general. Efectivamente, frente a los bulos no sabemos qué se puede hacer en este momento. Había ya un antecedente de tres bulos maliciosos que estaban causando daño objetivo. El primero era sobre una pócima que se estaba vendiendo con avales científicos. Esa pócima era venenosa, como muchos medicamentos; era una combinación de venenos muy nociva, pero ha habido gente en todo el mundo que ha tomado no solo la famosa lejía del señor Trump, sino también esas pócimas que no han sido eficientes. Por tanto, ¿qué hay que hacer ante la difusión de esas noticias falsas de remedios de sabios chinos que se venden? Es una cuestión sin duda inquietante, pero había habido más. Había habido unos bulos muy maliciosos de que en determinados hospitales a las personas de más de setenta y cinco u ochenta años no se las curaba, sino que simplemente se las ponía morfina para que murieran en paz. ¿Eso a qué dio lugar? Pues dio lugar a familias que vivían con personas mayores que se infectaron y que no quisieron llevarlas a los hospitales porque no querían que les dieran esa muerte. Así, se quedaron con ellas y se infectó toda la familia y hubo problemas en ese sentido. Ha habido también otro bulo muy malicioso, el bulo de que faltaban -eso lo hemos vivido todos y nos hemos reído- productos de primera necesidad, que no había papel higiénico, y la población española acudió en masa a comprar carros y carros llenos de papel higiénico. Claro, por mucho papel higiénico que tengamos en un momento determinado, si cada familia tiene papel higiénico en su casa para un año, no habrá en los supermercados papel higiénico. Es una cosa de manual. También hubo un bulo, justamente en el momento en el que se estaba haciendo esa pregunta en esa encuesta, que decía que este Gobierno tenía la intención de hacer un corralito. Se basaba en unas declaraciones de nuestro vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales citando un artículo de la Constitución sobre la función social de la propiedad. Eso también lo dice la doctrina social católica y todo el mundo y, por tanto, no es raro. En función de eso, se decía que el Gobierno actual quería apropiarse de los sueldos de los españoles con un corralito para conseguir liquidez. Eso dio lugar a movimientos. Conozco a gente que trabaja en bancos que dice que hubo gente que acudió a retirar su dinero saliendo en un momento de pandemia. Esto es una cosa de manual que ya teorizaron Merton y otros muchos, es lo que en sociología se llama el efecto Thomas: basta que una cosa sea creída como real para que produzca los mismos efectos que si fuera real. En el caso de un banco, un banco tiene parte de su dinero invertido. Si todos los usuarios de ese banco acuden en masa a retirar su dinero, el banco, por muy solvente que sea, subjetivamente se convierte en un banco en quiebra. Lo único que nos faltaba a nosotros en este momento -a España, a Portugal o a todos los países- sería tener una carencia de dinero líquido en los bancos por esos bulos maliciosos.

¿Cómo se controla eso? Es muy difícil, porque es una cuestión que viene muchas veces desde ámbitos internacionales. Existen legislaciones punitivas y existe la posibilidad de proteger el buen nombre de las personas. Cualquiera que sepa algo de derecho sabe perfectamente que la libertad no es algo sin límites, sino que el límite de mi libertad es la libertad y los derechos de los demás. Por eso existe el derecho al honor, al buen nombre, a la propiedad y muchos derechos de ese tipo que son limitaciones de la libertad absoluta. Ante esa pregunta, lo que manifestaron dos tercios de los ciudadanos españoles con su respuesta yo creo que es un imposible, porque hay que cambiar la Constitución. Es un disparate. A mí nadie de este Gobierno me ha dicho que preguntara eso. Este Gobierno está preocupado de cosas serias. ¿Cómo vamos a plantearnos eso? Dense cuenta, ¿cómo vamos a plantearnos una limitación de la libertad de expresión? Además, que nos atribuyan ese propósito a quienes sufrimos las consecuencias en nuestras vidas de luchar por las libertades en este país es una cosa verdaderamente incomprensible, entiendan ustedes que resulta incomprensible. Hay un salto interpretativo que yo supongo que obedece a otras razones, pero no a razones objetivas de la realidad española.

En cualquier caso, el CIS a lo largo de su historia -y con esto termino, señor presidente- ha tenido una secuencia constante -tengo aquí un dosier- de cuestionar sus preguntas. Se han cuestionado muchas preguntas del CIS, incluso hay personas -algunos de los que las cuestionan en tertulias y


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demás- que he visto que estaban cuestionando ya preguntas anteriores. Hay de todos los gustos. Por una pregunta en un momento determinado, con un presidente también de su partido, el señor Montoro -el sociólogo-, en la que se preguntaba si molestaba vivir en una casa en la que hubiera familias numerosas, gitanos o no sé qué, hubo también protestas. Pues bien, eso es un índice de racismo, de xenofobia, y hay que preguntarlo, tanto eso como otras muchas cosas. Hay que preguntar de todo en sociología; la sociología no se puede autocensurar, tenemos que saber todo. También estamos preguntando sobre el pensamiento autoritario, que hay preguntas claves, o sobre el pensamiento antifeminista. Conviene saberlo, estudiarlo y preguntarlo todo. En cualquier caso, yo calculo que desde que estoy al frente del CIS en todas las encuestas se han hecho en torno a 1400 o 1600 preguntas. El hecho de que en estos dos años solo se haya objetado una pregunta revela que estamos en la franja baja de la objeción, estamos en un 0,6 % o 0,7 % de objeciones.

Perdonen si me he extendido, pero me imagino que en los siguientes debates podré sacar algunas cosas que no he podido atender en esta intervención general.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Tezanos.

Abrimos ahora el turno de los grupos. Como el orden es de menor a mayor, empezará el Grupo Parlamentario Mixto.

Tiene la palabra el señor García Adanero.

El señor GARCÍA ADANERO: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, buenas tardes. Quiero agradecer la presencia del señor Tezanos en la Comisión Constitucional. Quiero decirle que, la verdad, no comparto que el CIS haga una serie de trabajos, como son este tipo de encuestas, pero después de escucharle a usted, todavía menos. No comparto que se hagan encuestas de tipo político para concluir que al final no sirven para nada o para hacer preguntas sobre bulos que, evidentemente, no van a resolver el problema de si existen o no bulos y encima van a crear esa sensación en la sociedad de que se está limitando o se quiere limitar la libertad de expresión. No hay que olvidar que a la vez nada más y nada menos que el general de la Guardia Civil iba en el mismo sentido. Por lo tanto, es lógico que el conjunto de los españoles piense que hay una estrategia del Gobierno en ese sentido cuando dos organismos dependientes del Gobierno funcionan en la misma dirección.

En todo caso, evidentemente, usted es un militante de un partido -lo ha dicho así hoy también, y no hay por qué avergonzarse, todo lo contrario, los que militamos en un partido estamos encantados de hacerlo y creemos que tenemos derecho a realizar cualquier función en la sociedad- y entenderá que eso causa dentro de la propia sociedad dudas razonables sobre la imparcialidad en un tema como este, y más cuando es un militante importante. Y digo esto porque no hay que olvidar que el propio vicepresidente del Gobierno, el señor Iglesias, pidió su cese o dimisión y usted sigue en el puesto, así que entiendo que usted es algo más que un humilde militante, entiendo que tiene la fuerza suficiente para que, aunque haya pedido su dimisión el vicepresidente del Gobierno, siga en su cargo.

En cuanto a las encuestas, le debo reconocer que yo gané una comida gracias a usted, gracias a las encuestas del CIS, porque ustedes decían una cosa y yo dije la otra y, supongo que por conocimiento mayor, en mi caso, de la tierra en la que me muevo, acerté yo y no el CIS. Ha dicho usted que es muy difícil el acierto, precisamente por la baja respuesta cuando vamos a provincias concretas. En ese sentido, vuelvo a insistir en la inutilidad de gastar dinero público en algo con lo que al final el objetivo que se consigue es un titular de periódico como pueden ser los de hoy, en los que se ha sacado la encuesta y en los que la conclusión es... Alguno lo dirá; yo no lo voy a decir yo, ahí lo dejo. En fin, casi todo el mundo está sacando sus conclusiones, que duran lo que duran, pero es algo que está costando dinero al erario. Por eso yo creo que el CIS tiene una parte muy importante que no hay que quitar, pero entendemos que sí la parte derivada de las encuestas, porque tienen poca credibilidad y porque, además, con una persona claramente militante del Partido Socialista, una gran parte de la sociedad puede ver que están manipuladas. Sea o no así, creo que debería dedicarse a otra parte del CIS más importante que a la que se está dedicando en estos momentos.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor García Adanero.

Por el Grupo Parlamentario de Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus.


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La señora AIZPURUA ARZALLUS: Gracias, presidente.

Gracias, señor Tezanos, por sus explicaciones. Le voy a pedir que clarifique una serie de cuestiones que creo que importan a la opinión pública.

Muestreo. Ha hablado de que el CIS ha incluido mayor representatividad en los últimos tiempos a la hora de los muestreos, pero es importante señalar que, cuando se trata de tomar el pulso a la ciudadanía, las encuestas que hace el CIS no resultan nada fiables por el muestreo de población -usted lo ha dicho más o menos-, sobre todo en lo que respecta a lo que opina la sociedad vasca. Los resultados de la encuesta que se ha publicado hoy podrían ser una buena muestra, porque no nos ofrecen ninguna fiabilidad. Esto es así por una razón fundamental a la que usted se ha referido: la muestra: el número de personas que se consulta es tan mínimo, sobre todo en estos territorios, que los resultados no sirven para mucho si lo que queremos es conocer realmente la opinión de la ciudadanía sobre determinado tema, sea el que sea.

Dentro del catálogo de trabajos que ustedes hacen habitualmente, ni los barómetros mensuales ni los índices de confianza resultan certeros para Euskal Herria, y es que no pueden serlo, porque tiene una realidad diferente y porque el número de encuestados no da para sacar conclusiones válidas. Puede que sirvan para conocer tendencias, que sirvan para otras comunidades del Estado, para Madrid o para Extremadura, por ejemplo. Las encuestas están diseñadas desde la óptica de Madrid y cogiendo el Estado como si fuese uno a la hora de tomar el pulso social. Por tanto, no sirven ni para la Comunidad autónoma vasca ni para Navarra. Sí podrían servir -de hecho, sí sirven y son tomadas en cuenta por quienes se dedican a ello- para los barómetros sanitarios. En el último que se hizo, que data, si no me equivoco, de 2018, se consultó a un número determinado de personas, a cuatrocientas, más o menos, en la Comunidad autónoma vasca y a trescientas en Navarra, lo que puede ser interpretado como un elemento válido para esto. Otro ejemplo puede ser el barómetro que se hizo también en 2018, donde se preguntó a la ciudadanía por una cuestión específica: cómo veía el proceso de la independencia de Cataluña. En el País Vasco se hizo sobre una muestra suficiente como para que las conclusiones pudieran ser calificadas como fiables. Le pediría que, si de verdad se quiere testear la opinión, si de verdad se quiere que los datos que ofrece el CIS sirvan para el objetivo que teóricamente persigue, se hagan un mayor número de encuestas en comunidades que son diferentes en lo político y en lo social, como la nuestra. De lo contrario, no servirán para nada más que para mantener unas conclusiones que nunca se ajustarán a la realidad, como es evidente, y eso, sociológicamente, pero también políticamente, es un error.

Tengo otras dos cuestiones que plantearle. No voy a ahondar en esa tradición de preguntar al CIS sobre el tipo de cuestiones que plantea, sino sobre las que no hace. Le quiero preguntar por qué el CIS no pregunta desde 2015 a la ciudadanía su opinión sobre la monarquía, esa institución hereditaria y heredada del franquismo a la que la Constitución otorgó la Jefatura del Estado. El tema es lo suficientemente importante como para saber lo que se piensa. Como digo, no se hace desde 2015, y no se le escapará que una importante capa de la población cree que si no se hace es porque esta institución no saldría muy bien parada en esa encuesta. Yo estoy segura de que la indignación y el estruendo que escuchamos al inicio del estado de alarma en balcones y ventanas fueron suficientemente ilustrativos como para saber que esa institución no cuenta con ningún beneplácito por parte de la ciudadanía. Ya que en este Congreso no se puede preguntar por la procedencia de los millones del rey emérito, estaría bien que el CIS preguntara al menos a la ciudadanía su opinión sobre la monarquía y sus chanchullos. Porque, nosotros ya dijimos en este Congreso que no tenemos rey, y estamos seguros que la mayoría de la ciudadanía tampoco, pero creo que el CIS debería preguntarlo.

Finalmente, el último tema que le quiero plantear viene derivado de esta pandemia. El CIS ha dejado de preguntar estos últimos años por los temas sociales, se ha centrado más en el tema político. Después de esta pandemia que nos ha cambiado la vida, que nos ha mostrado que lo que de verdad importa son esos factores que hasta ahora teníamos invisibilizados, olvidados y relegados, querría saber si tiene previsto incluir en las próximas encuestas temas más sociales; cuestiones, por ejemplo, como la necesidad de adoptar políticas públicas para elevar los cuidados al nivel que socialmente necesita la población; o pulsar la opinión sobre temas como iniciativas comunitarias, o redes de apoyo que se han tejido durante esta pandemia y que están siendo tan importantes en esta crisis.

No sé si voy a poder quedarme a las respuestas, porque luego hay Junta de Portavoces, pero, en cualquier caso, luego las leeré.

Muchas gracias.


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El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Aizpurua.

Por el Grupo Parlamentario Ciudadanos, tiene la palabra la señora Muñoz Vidal.

La señora MUÑOZ VIDAL: Buenas tardes. Gracias, presidente.

Mis primeras palabras -como no podía ser de otra manera- van para las más de 27 700 personas fallecidas en nuestro país a causa del coronavirus; un sincero pésame a sus familias y allegados. Asimismo, quiero mostrar mi reconocimiento a nuestros profesionales sanitarios, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, farmacéuticos, agricultores, ganaderos, servicios de limpieza, y un largo etcétera; un gran agradecimiento porque son lo mejor que tenemos en España.

Señor Tezanos, buenas tardes y bienvenido de nuevo al Congreso. Es muy gratificante tenerle aquí porque la rendición de cuentas y el control parlamentario siempre nos recuerdan que el Centro de Investigaciones Sociológicas, que usted dirige, el CIS, es patrimonio de todos los españoles, y no una casa de estudios de parte, como parece que se está instalando en el pensamiento y sentir de los ciudadanos. He tenido que cambiar sobre la marcha mi discurso por alusiones a mi compañero, José María Espejo, y paso a intentar contestar o a ahondar en ese debate que tuvieron.

Nadie duda, señor Tezanos, de que usted está capacitado para el puesto que ocupa y nadie cree que, después de ese excelso currículum que ha mencionado, no pueda usted ser susceptible de ser nombrado director del Centro de Investigaciones Sociológicas. Pero ¿por qué un reputado catedrático de Sociología no debe dirigir este centro, por el simple hecho de ser miembro de la dirección del partido que está en el Gobierno? El CIS que usted dirige es un organismo autónomo de carácter administrativo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, adscrito al Ministerio de la Presidencia y regido sobre la base del derecho público.

Por tanto, conviene distinguir entre Gobierno y Administración por bastantes motivos, pero, entre ellos, por este que ahora le comento. El Gobierno dirige la Administración, efectivamente, y así lo dice el artículo 97 de la Constitución española; pero es que, además, el artículo 103 de la misma Constitución también dice que la Administración pública sirve con objetividad a los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al derecho. Pues bien, dentro de la estructura administrativa hay organismos con un componente de neutralidad especialmente marcado a la hora de servir a esos intereses generales, y no deben ser instrumentos de ejecución de una determinada visión política, sino que sus fines fundamentales vienen predeterminados por la ley y se espera de ellos que los ejecuten con la mayor objetividad posible.

Esto precisamente ocurre en el caso del organismo que usted dirige, el CIS, que tiene por finalidad el estudio científico de la sociedad española, principalmente a través de la investigación mediante encuestas, y ello en interés común de todos los españoles, ya sean investigadores, políticos, profesionales, o simples ciudadanos, que esperan de la institución máxima objetividad y competencia técnica. Por supuesto, que la dirección del organismo está legitimada para considerar fundamentalmente, sobre la base de criterios científicos, que ese interés general pueda cumplimentarse mejor por una vía que por otra, fomentando una línea de estudio de manera preferente a la alternativa. Pero lo que sería totalmente inadmisible es que el CIS se dedicase a investigar y publicitar solo aquellos asuntos que pudiesen interesar políticamente a un determinado partido político, ya no hablamos siquiera de cocinar los resultados en interés de una determinada opción. Tocamos aquí la diferencia esencial entre una determinada visión técnica, incluso política, del interés general y una visión partidista que ponga la institución al servicio de los intereses instrumentales del partido.

Pues bien, es obvio que el riesgo de confundir ambas esferas resulta extraordinariamente elevado cuando el director del organismo, por muy competente que pueda ser, forma parte de la ejecutiva del partido de Gobierno. Pero, junto a esta que acabamos de desarrollar o que acabo de contarle existe otra razón nada menor que es la de preservar en esta época tan proclive a la tentación populista la legitimidad de nuestras instituciones, lo que exige en estos casos todavía un mayor esfuerzo tanto de neutralidad como de apariencia de neutralidad. Y no olvidemos que las instituciones son fundamentales, además de por el cumplimiento de los objetivos materiales para los que han sido diseñadas, porque ayudan a extender el sentido de comunidad y responsabilidad entre los ciudadanos, y gracias a ellas no sentimos que las decisiones tomadas en nuestro nombre y que nos afectan son decisiones tomadas por ellos, ya sea la casta, el establishment o el adversario político, no por ellos sino por nosotros. Por eso, cuando un partido político captura a una institución -especialmente cuando lo hace de manera tan aparente como


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es este caso- introduce un nuevo clavo en el ataúd de la legitimidad democrática, no necesariamente por motivos sustanciales o de fondo pero sí por los de forma, no menos importantes.

Señorías, no descubro nada si digo que uno de los mayores problemas que se achaca a nuestra Administración es su politización y su ineficiencia. ¿Saben que los estudios de la propia OCDE en España dicen que existe entre un 95 y el 100 % de politización de la Administración, cuando en países como Canadá, Holanda o Alemania no llega al 5 %? Un Estado de derecho fuerte y una democracia de calidad exigen instituciones independientes con fuertes controles entre los distintos poderes y organismos del Estado. Señorías, numerosos estudios demuestran que la calidad de las instituciones del Gobierno y el control de la corrupción son piezas fundamentales para el desarrollo económico de los países, y esto es así porque la corrupción y la baja calidad institucional desincentivan el emprendimiento, la innovación, la competencia y el esfuerzo, lo cual se traduce en una menor productividad, mayor desempleo y remuneraciones inferiores. Así que, la primera medida a realizar es la de separar las carreras políticas y las carreras de los funcionarios; los intereses y las carreras de ambos grupos deben estar separados, de lo contrario se da vía libre a la corrupción, al despilfarro y a la falta de calidad en la gestión. Los dedazos del Gobierno en la Administración pública han sido siempre demenciales, por no hablar de las artimañas tanto del PSOE como del PP repartiéndose los vocales del Consejo General del Poder Judicial -politizando aún más la justicia y contraviniendo las recomendaciones del Greco, es decir, las europeas-, maniobras a las que ahora también se suma Podemos con la peor de las intenciones.

Ya ha hablado usted de la pregunta 6 de la encuesta del mes anterior y no voy a volver a ella, pero me quedo con la encuesta publicada hoy mismo, en la que se ha difundido una pregunta que también nos vuelve a chirriar por preocupante, y es la que dice: "En circunstancias como las actuales, ¿cree usted que los partidos y líderes de la oposición tienen que colaborar y apoyar al Gobierno dejando sus críticas o discrepancias para otros momentos, o que deben continuar criticando y oponiéndose al actual Gobierno en todo lo que consideren?". Las respuestas que se ofrecen a esta pregunta -aparte del no sabe, no contesta- son las siguientes: casi un 75 % cree que "ahora hay que apoyar al Gobierno y dejar las críticas para otro momento", y el 20 % cree que los partidos de la oposición "deben continuar haciendo todas las críticas que consideren oportunas".

El señor PRESIDENTE: Señora Muñoz, debe concluir.

La señora MUÑOZ VIDAL: Me gustaría -y acabo, presidente- saber el motivo de esta pregunta.

Muchas gracias. Sigo en la réplica.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Muñoz.

Por el Grupo Parlamentario Plural supongo que se repartirán el tiempo. ¿En la misma proporción que ayer? (Asentimiento). Vale, pues el señor Errejón Galván tiene cuatro minutos para intervenir.

El señor ERREJÓN GALVÁN: Gracias, señor presidente, y gracias, señor Tezanos, por su comparecencia y por su explicación.

Yo creo que todo el mundo estamos de acuerdo en que son días de mucha angustia y de mucho miedo y de mucha incertidumbre para la gente, que genera mucho ruido y que en momentos así es fundamental que haya instituciones que tengan credibilidad, que aporten elementos de sosiego para que haya mejor deliberación en la esfera pública. Yo he trabajado profesionalmente con el CIS mucho tiempo y he aprendido a valorar a sus científicos, y quiero romper una lanza por el trabajo que hacen los profesionales del CIS. También le he estudiado a usted mismo; usted citaba algunos de los manuales, o de artículos, o de publicaciones que yo he tenido que estudiar y he disfrutado mucho haciéndolo.

En todo caso, creo que está pasando una cosa que -usted estará de acuerdo conmigo- es negativa. Se habla mucho del CIS Tezanos y eso es malo; eso es malo para el CIS y yo me atrevería a decir que malo para usted, pero ahí ya no me meto. Yo diría que es malo para el CIS que se hable del CIS Tezanos -y últimamente se habla sistemáticamente con polémica-, porque eso dificulta el trabajo de los investigadores y de los profesionales que trabajan ahí. Yo no estoy de acuerdo con las críticas de cuño muy conservador por las cuales si alguien tiene carné de partido político es una especie de no ciudadano que no puede participar de ninguna otra cosa, porque, todo el mundo hace política. Es más, normalmente la gente que más decide y que más poder tiene no tiene carné de ningún partido político porque no lo necesita, les basta con tener un teléfono y llamar a gente poderosa. ¡Ojo! Que la política se hace desde


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muchos lugares, a ver si va a resultar ahora que tener carné de partido, de una asociación de vecinos, de una agrupación sindical o de una agrupación feminista o ecologista, limita la credibilidad o el rigor de una persona. Yo nunca he creído -y eso es un larguísimo debate de las ciencias sociales- que a un científico social se le pueda pedir que sea algo así como imparcial, porque eso sería pedirle que mintiera, porque nadie lo es. Lo que se le puede pedir es que sea riguroso, es decir, que las razones con las que trabaja, los métodos con los que trabaja sean contrastables, se puedan comparar y uno pueda saber a qué conclusión llega. Todo eso es la metodología.

Recuerdo que cuando estaba haciendo la tesis doctoral mi director de tesis doctoral me machacaba y solo se quedó tranquilo cuando leyó mi capítulo de metodología y dijo: una vez que eso esté bien, el resto, si lo que has querido probar y no lo pruebas... Lo digo porque a las encuestadoras no se les tiene que pedir que acierten sistemáticamente. No creo que tampoco el problema con el CIS sea si acierta más o menos en la estimación. ¡Cómo no va a estimar! ¡Pues claro! La gente no siempre te dice lo que piensa o cambia de opinión. ¡Claro que es normal que estime! Lo que necesitamos saber es si algunos de los cambios que se han producido en la forma de trabajar del CIS no afectan a su credibilidad, y una buena parte de la comunidad científica dice que sí afectan.

Paso a expresarle algunas de esas razones. Se han dejado de hacer algunos estudios monográficos que eran fundamentales para la opinión pública y para el trabajo de los científicos sociales: el de actitud hacia la inmigración -que se publicó durante más de una década-, el de calidad sobre los servicios públicos, el barómetro sobre la vivienda y los alquileres -digo yo que algo de interés científico y social tiene- o la versión española del latinobarómetro. Estos se han dejado de hacer aunque eran monográficos que daban prestigio al CIS, que se estudiaban, que se trabajaban, pero que ya no se hacen. Sigue en el aire la participación en la encuesta social europea, lo cual deja en muchísimas dificultades a muchos investigadores y a muchos les puede sacar de proyectos europeos o de proyectos internacionales. Hay omisión o modificación de preguntas. Usted sabe perfectamente -iba a decir en ciencias sociales, pero es en la política, en realidad- que el que decide la pregunta decide la respuesta; es como cuando uno hace un referéndum: el que decide la pregunta decide la respuesta. Se han roto series fundamentales: por ejemplo, no se preguntó por la disposición de ir a votar en las elecciones, en el sondeo preelectoral andaluz; sobre los Presupuestos Generales del Estado se pregunta con qué medidas se está de acuerdo y se incluye el salario mínimo interprofesional, que no es de los Presupuestos Generales del Estado; se incluyen términos sociológicos y se pregunta por la clase pero no se ofrecen respuestas, y ya se sabe a lo que induce eso; lo que antes era cercanía a los partidos, a las propias ideas, se cambia por simpatía a los partidos políticos; o se rompen series históricas, y aquí doy dos ejemplos muy sencillos para que todo el mundo lo entienda: uno, los líderes, que antes se medían de cero a diez y ahora se miden de uno a diez -es evidente que eso es un criterio científico que distorsiona la series-; dos, la situación económica hoy para los españoles va bien: se ha multiplicado por cinco y se ha doblado por dos en un mes la situación económica, tanto es así que hasta un tercio de los votantes del Partido Popular dice que la situación económica va bien. Que me corrijan, pero no sé yo si esto... ¿Qué ha pasado con esto? Dos cosas: una, ya no se incluye el término regular -uno no puede marcar regular y digo yo que eso científicamente afecta, ¿no?-, y dos, resulta que se pregunta excluyendo la situación del COVID-19. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Qué sentido tiene preguntar científicamente por la situación económica sacando el COVID?

El señor PRESIDENTE: Señor Errejón.

El señor ERREJÓN GALVÁN: Gracias, señor presidente, por la paciencia.

Me sumo al planteamiento -luego podré ampliarlo en la réplica- sobre no preguntar por la jefatura del Estado, que está claramente en el debate público. Cuando los medios de comunicación, los partidos políticos y los ciudadanos discuten sobre si es ejemplar o no, transparente o no la Monarquía, ¿cuál es el criterio científico por el que el Centro de Investigaciones Sociológicas decide no preguntar por esta cuestión?

Muchas gracias y perdón por la extensión.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Errejón.

Tiene la palabra la señora Borràs.


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La señora BORRÀS CASTANYER: Muchísimas gracias, señor presidente.

Lo cierto es que después de escucharle repasar su biografía académica y decir una serie de afirmaciones un poco sorprendentes -no confíen ustedes en las encuestas, el fetichismo de las encuestas, el efecto tan científico de 'dónde vas Vicente, donde va la gente', que es bastante sorprendente-, entiendo que el CIS, como organismo público que depende del Ministerio de la Presidencia, debe diseñar y ejecutar estudios para reflejar precisamente el estado de opinión de la sociedad. Lo que estamos poniendo de manifiesto es que parece que más que el CIS Tezanos, como lo denominaba mi compañero, es casi una güija. Hoy hemos visto que ha aparecido en el barómetro que existe un pacto con Ciudadanos y de repente sube muchísimo Ciudadanos; es algo verdaderamente sorprendente.

Yo no voy a abundar en esos criterios de inclusión o de exclusión de según qué preguntas sobre las fake news con ocasión del coronavirus, sobre coartar la libertad de información o sobre todo sobre la Monarquía, con todos los escándalos que salpican a la figura del rey emérito y el presumible conocimiento de ellos por parte del actual jefe del Estado, pero parece sorprendente cuando menos que no se puedan efectuar preguntas en el CIS sobre esta cuestión. Nosotros hemos hecho esas preguntas parlamentarias para conocer el punto de vista del Gobierno sobre este particular, entre otras cosas, porque además, cuando se habla de los principales problemas que existen en España, aparece un conjunto indeterminado de otras respuestas y no sabemos si dentro del 8,4 % de posibles respuestas está la Monarquía.

Si uno ve el CIS, España va bien, todo va estupendamente y hay una percepción de máxima euforia, nunca había habido tantísima sensación de bonanza económica, pero se excluye al COVID-19, y en este momento nada está al margen del COVID-19. La verdad es que o bien ha preguntado usted a todos los rematadamente optimistas que hay en España o algo definitivamente no funciona. Usted es sociólogo, yo soy profesora de literatura y termino mi intervención con Shakespeare: Algo huele a podrido en el CIS, señor Tezanos.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Borràs.

Por el Grupo Parlamentario Republicano tiene la palabra la señora Bassa Coll.

La señora BASSA COLL: Buenas tardes. Gracias.

Es curiosa la batalla entre PSOE y PP para controlar políticamente el Centro de Investigaciones Sociológicas, pero no porque les interesen las investigaciones sociológicas, sino porque quieren someter el barómetro a sus intereses partidistas. Sin embargo, a pesar de las desavenencias, sus intereses políticos coinciden mucho más de lo que pudiera parecer. PSOE y PP coinciden respecto del CIS en el blindaje ideológico del régimen del 78 y, en particular, en tres ámbitos que son pilares del régimen: la Monarquía, el ejército y la indiscutible unidad de España. ¿Por qué el CIS no pregunta sobre el rey y la familia real? ¿Por qué el CIS, que pregunta a la ciudadanía sobre la valoración de las instituciones del Estado, no pregunta sobre la Monarquía, considerada la más alta institución del Estado? Desde el Grupo Republicano pensamos que si el Centro de Investigaciones Sociológicas no pregunta sobre el rey y la familia real no se debe a criterios sociológicos científicos, sino a una clara intencionalidad política tras la que se pretende esconder que buena parte de la ciudadanía del Estado es republicana y está en contra de la Monarquía. De hecho, en Cataluña es más que evidente que una gran mayoría de la ciudadanía es republicana y no solo los independentistas, sino también un importante porcentaje de personas que creen en la unidad de España; no en vano una de las metas que tenemos como partido independentista es convencer a esa ciudadanía que optar por la unidad de España es defender la Monarquía y que la única posibilidad que tienen de construir república es la república catalana. Es una vergüenza que el CIS no haya preguntado sobre la Monarquía después de los escándalos protagonizados por la familia real en los últimos tiempos y, en particular, después de saberse que Juan Carlos de Borbón está siendo investigado por la fiscalía de Suiza por una donación a su amiga Corinna en un banco suizo -subrayo, suizo-, siendo además un dinero supuestamente proveniente de una comisión embolsada por la adjudicación de un contrato del AVE a la muy democrática Arabia Saudí. ¿Acaso no interesa al CIS la opinión de la ciudadanía sobre un supuesto caso de corrupción alrededor de la más alta institución del Estado? Claro que debería interesar desde un punto de vista sociológico, lo que no interesa es desde un determinado punto de vista político y por eso el CIS no pregunta.

De la misma manera, desde un punto de vista sociológico, interesaría conocer cuántas personas desean que sus naciones se independicen del Estado español o cuántas personas desean que se


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reconozca el derecho de autodeterminación de las naciones que conforman el Estado y, en particular, de Cataluña. Sorprende que, siendo este uno de los principales problemas del Estado en los últimos años, el CIS no pregunte por ello. La explicación a ello es nuevamente política, el CIS no pretende analizar y mostrar la realidad, sino que pretende esconderla. No me digan que no pregunta por la independencia de Cataluña pero pregunta sobre si la gente se siente española o no, porque esta también es una pregunta trampa e inexacta desde un punto de vista científico. En Cataluña hay gente que es española y que se siente española pero que desea la independencia de Cataluña, y es vergonzoso que esta realidad no interese sociológicamente, que el sacrosanto dogma de la unidad de España esté por encima del interés sociológico y científico que debería guiar al CIS. Por cierto, otra de las grandes ausencias del CIS es preguntar sobre la valoración de la Constitución española. Vuelve a tener obviamente su interés político esconderlo. No en vano los estudios realizados por el Centre d'Estudis d'Opinió, el CIS catalán, señalan que una clara mayoría de la población catalana siente desafección por la Constitución de 1978 y desearían tener otra constitución más progresista, o si lo prefieren en otras palabras y en todo el sentido del término, más republicana.

Por todo ello le formulamos cinco preguntas muy concretas. ¿Por qué no pregunta el CIS sobre el rey y la familia real? ¿Por qué no pregunta el CIS sobre la voluntad de vivir en una república? ¿Por qué no pregunta el CIS sobre la independencia de Cataluña o el derecho de autodeterminación? ¿Por qué no pregunta el CIS sobre la Constitución de 1978? ¿Piensa incorporar esas preguntas en futuros estudios o barómetros? En caso negativo, ¿por qué no?

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Bassa.

Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, tiene la palabra el señor Guijarro García.

El señor GUIJARRO GARCÍA: Muchas gracias, presidente.

Buenas tardes a todas y a todos. Lo primero que quería decir es que yo fui de esos alumnos que estudiaron con su manual, señor Tezanos y, al contrario que el señor Errejón, que lo valora y dice que lo disfrutó, yo he de decir que, como era de aquellos que estudiaban siempre a última hora, juraba en arameo precisamente por la exhaustividad de su manual y por el hecho de que me tuviera usted hasta altas horas de la noche empollando nombres y apellidos extranjeros de una manera casi loca. En todo caso, no voy a ajustar cuentas con usted hoy, eso se lo aseguro.

De las enseñanzas que me ha podido dar la sociología yo sobre todo valoro la de un maestro, Jesús Ibáñez, posiblemente uno de los mejores sociólogos que ha tenido este país, por no decir el mejor. Ibáñez decía aquello de: si fuéramos objetos seríamos objetivos, pero somos sujetos, y por tanto somos subjetivos. Es más -decía el señor Ibáñez-, somos sujetos sujetados, decía él. Por tanto, esta pretensión de objetividad que se le pretende dar y que he escuchado ya en alguna de las intervenciones esta misma tarde me parece sencillamente un auténtico disparate. Pretender que una ciencia social se trate como las matemáticas, la física o la biología es sencillamente estar completamente alejado de lo que es el propio rigor académico, que exige, como usted bien ha dicho, sencillamente la exposición de qué posturas ideológicas parte uno a la hora de hacer una investigación, lo cual efectivamente no deslegitima a la misma pero de alguna forma coloca a sus lectores ante la tesitura de juzgar hasta qué punto una tendencia ideológica ha podido influir o no en determinadas conclusiones. En todo caso, como le digo, yo coincido en que no se le puede reprochar a usted que tenga un carnet o una afiliación. De hecho, me parece que lo honesto es que se manifieste.

En ese sentido, quiero decirle que me sigue sorprendiendo este partisanismo que veo sobre todo en los portavoces de la derecha, donde aparentemente antes de que usted llegara todo era feliz, hermoso y de color rosa, y cuando usted llegó todo se convirtió en no sé qué tipo de hecatombe académica. Tengo que decir esto también porque cuando dirigía la institución el señor Cristóbal Torres, que también vino aquí a comparecer en alguna ocasión, desde mi grupo parlamentario y yo mismo siempre fuimos muy cuidadosos precisamente en respetar las propias capacidades que había demostrado el señor Torres. Sí que le hicimos algunos reproches, algunos de los cuales también le voy a hacer a usted, pero, en todo caso, valoré el hecho de que fuera un sociólogo con una preparación más que apropiada y, sobre todo, tuve mucho cuidado porque uno empieza a disparar y acaba por dispararle a todo y acaba por desprestigiar una institución donde trabajan un montón de personas que son grandes profesionales y grandes técnicos, que involuntariamente se ven metidos en esta refriega y terminan padeciendo justos por pecadores,


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cuando el trabajo que se ha venido haciendo históricamente en el CIS ha sido de una alta calidad técnica. Además, es importante también la aportación que han hecho a la propia sociedad española, porque el Centro de Investigaciones Sociológicas -pese a los errores cometidos y las mejoras que seguro se pueden hacer- es la institución española que presenta series históricas más largas, la que presenta muestras más cargadas y la que mejor sirve a la investigación sociológica en este país. En ese sentido, quiero defender la vigencia y la importancia de tener una institución como el CIS, la dirija usted o el sursuncorda. Me da igual, es importante que el Estado cuente con una institución como es el CIS.

Entrando ya en la cuestión de los reproches, le tengo que insistir, como ya ha hecho alguno de mis compañeros, en el tema de la Monarquía. Como usted sabe, la serie del CIS empieza en el año 1994, aproximadamente por encima del 7 dentro de una escala de 0 a 10 puntos. Eso se mantiene más o menos hasta el año 1998 y a partir de ahí empieza a desplomarse sistemáticamente, hasta que llega a su punto más bajo en 2003, con un 3,68, del cual ya no se vuelve a recuperar hasta 2015, momento en que misteriosamente se corta la serie. Esto no tiene otra explicación más que la de algún tipo de componenda política, que ya se hizo en su momento y que creo que le hace un flaco favor a la sociología y a la propia información que se está manejando en nuestro país.

Dicho esto, quiero valorar como positivos algunos de los cambios metodológicos que usted ha mencionado. Al igual que usted, me sorprende ese nivel de críticas exacerbadas que hemos visto del otro lado. Decía el señor Errejón anteriormente que es malo que se hable mucho del CIS y que se hable tanto del CIS Tezanos; ciertamente, estoy de acuerdo con él, esto no es bueno. También que hay que advertir que las derechas españolas tienen ese sentido patrimonialista del Estado, según el cual cuando gobiernan ellos todo vale porque son los que gobiernan, pero cuando gobiernan los otros, todo vale para derribar a esos otros. Y todo esto le pilla a usted en medio, pero qué más da, si al fin y al cabo les han quitado su juguetito, que es el Gobierno de la nación. Desgraciadamente, eso va a tardar mucho tiempo en cambiar. Ojalá esta situación de excepción que vivimos sirviera para que al menos entraran en razón, pero me temo que si siguen en estas posiciones ultramontanas después de dos meses, no van a cambiar. El hecho de que se hayan aumentado las muestras objetivamente es bueno; el hecho de que se hayamos pasado de periodicidad trimestral a mensual objetivamente es bueno; el hecho de que se hayan adelantado los tiempos de publicación objetivamente es bueno; el hecho de que se hayan transparentado los métodos de estimación -algo que con el señor Cristóbal Torres no ocurría y se lo reprochamos en su momento- es bueno. El modelo del que usted ha hablado -el V108- puede gustar más o menos, pero lo cierto es que al que no le guste la cocina del CIS que haga su propia cocina. Esto es como los programas de la televisión: usted mismo se lo puede cocinar. Lo que tiene que hacer usted es tirar de esos microdatos que se publican mucho antes de lo que se publicaban y ya está.

Como veo que se me ha acabado el tiempo, sí querría ahondar en alguna cuestión que me resulta interesante, desde el punto de vista técnico o sociológico.

El señor PRESIDENTE: En plan telegrama.

El señor GUIJARRO GARCÍA: Correcto, presidente, en plan telegrama.

Uno tiene que ver con esas mejoras tecnológicas que usted apenas ha esbozado. Tradicionalmente, se habían hecho encuestas domiciliarias, ahora pasamos a CATI, vía telefónica, y entiendo que en algunos momentos se pasará a CAWI, es decir, vía web. Me parece que ese es un avance importante, y, dado este contexto, querría preguntarle si tienen ustedes previsto algo en ese sentido.

Para terminar, sobre la situación laboral del personal que encuesta para el CIS, algo que nos preocupa extremadamente y sobre lo que ya preguntamos al señor Cristóbal Torres, en su momento este nos confesó que, efectivamente, era un problema que esperaba poder solucionar. Me temo que no tuvo tiempo para hacerlo o, en todo caso, no se dio, y querría saber si durante su periodo se puede avanzar en este sentido, para poder otorgar mayor...

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario VOX va a haber dos intervenciones. Empieza el señor Zambrano.

El señor ZAMBRANO GARCÍA-RAEZ: Con la venia, señor presidente. Buenas tardes, señor Tezanos. Gracias por comparecer.

Es curioso y hasta irónico, a juicio de este diputado, el uso político que la izquierda da a una institución como es el CIS, que tiene su origen precisamente en una franquista como fue el Instituto de Opinión


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Pública, y son curiosas e irónicas las excusas que usa para ello. Ya le digo que mis mayores siempre me aconsejaron desconfiar de las aguas mansas; me da la impresión de que usted hoy viene con esos consejos y chascarrillos como agua mansa. A estas alturas de la democracia ya se espera que el CIS sea un organismo al servicio de España y para gobernar mejor la nación, y no un instrumento para manipular, guiar o condicionar la intención del voto. Este diputado, que ha aterrizado hace poco en política después de veinticinco años de ejercicio profesional, accede con una sensación decepcionante, porque se ha dado de bruces con una realidad como la que ya se ha mencionado aquí, la politización de una serie de organismos públicos, en este caso el CIS, y el uso que el poder político hace de este tipo de instituciones, algo que no es exclusivo del CIS. La política se mete en los nombramientos de Radiotelevisión Española, de la Agencia EFE, se reparten millones a medios de comunicación, y le hablo solamente de lo que se refiere a la posible manipulación política de la opinión pública. Y es que la izquierda tiene la insana obsesión de pretender guiar desde el poder los pensamientos de la gente. Por eso le insisto en el sentimiento de decepción de este diputado ante este choque con la realidad, y ya le anuncio la firme intención de VOX de hacer todo lo posible por devolver a las instituciones su verdadero carácter democrático y su funcionamiento real, porque así debería ser y así deberían tenerlo.

Ya es chocante que desde el CIS se haga una labor de demoscopia electoral, como también se ha mencionado, porque desde el CIS se espera una serie de estudios científicos para poder llevar a cabo el mejor gobierno de la nación. Es evidente que esta labor de demoscopia electoral puede dar lugar a labor de manipulación de la opinión pública, como está sucediendo. Y volvemos a lo mismo, a la politización de las instituciones públicas. No sé si es usted consciente de la importancia de su cargo y de lo trascendente que es para España que el CIS mantenga en su labor un estricto cumplimiento de los principios, que, además, están en su regulación básica, de objetividad y neutralidad, además de la autonomía administrativa. Sin embargo, vemos -no somos los únicos, es un clamor social- que se está convirtiendo en un instrumento de intereses partidistas. Y no se discute su formación académica, eso no se discute. Lo que sucede es que su presidente desde junio de 2018 no es que sea militante del PSOE, es que es miembro de la Comisión Ejecutiva Federal, si no me equivoco. Y acláreme si sigue perteneciendo a ella o si simplemente se ha suspendido, acláreme esta situación.

Según la prensa, usted considera que criticar al CIS es intentar acabar con el Gobierno de Sánchez. Su trabajo ha llegado a ser calificado por algún especialista como fraude o antiencuesta, con preguntas con respuesta incorporada. Según la prensa, y corríjame si me equivoco, una resolución judicial reciente admite que las preguntas de las encuestas podrían calificarse de capciosas, al inducir determinadas respuestas a los encuestados. Sus declaraciones en cierta ocasión, y corríjame si me equivoco, fueron denunciadas ante la Junta Electoral por agrupaciones de distintos símbolo político. Y algunos de sus barómetros electorales, justo los anteriores a las elecciones, han llegado a ser calificados por la prensa como patinazos. En mi opinión, en opinión de este grupo el diagnóstico es claro: usted sería un magnífico responsable nacional de comunicación del PSOE, pero debe reconocer que no es honesto el uso de las instituciones democráticas al servicio de un partido político y debe reconocer que su labor ha perjudicado a España y a la imagen del propio CIS. No tiene por qué ni debe asumirse como inevitable que el presidente del CIS esté sometido a los intereses de un partido, y ya otros presidentes han mantenido su trabajo con neutralidad y objetividad. Como le decía antes, el diagnóstico es claro y, por lo tanto, la consecuencia es evidente: usted no es persona idónea para presidir el CIS, y lo más honesto sería que usted presentase su dimisión, por el bien de España y para dar la posibilidad de que se acabe con los escándalos y la pérdida de prestigio que viene sufriendo el propio organismo.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE. Muchas gracias, señor Zambrano.

El resto del tiempo tiene la palabra el señor Sánchez García.

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: Gracias, señor presidente, con su venia.

Señor Tezanos, después de escuchar su alocución tengo la impresión de que es usted el único español que no cree que ha sido nombrado presidente del CIS precisamente para no ser neutral ni objetivo; creo que todos los españoles piensan lo contrario. De todos modos, como usted preside el CIS, tiene un remedio relativamente sencillo, y es que haga usted una encuesta. De poco le servirá, porque dice que no se las cree. (Rumores). En fin, está en su disponibilidad hacerlo.

Comparece, además, aquí con escuderos, el señor Errejón y el señor Guijarro. (Rumores). Son unos escuderos sorprendentes, porque el señor Errejón ha utilizado la palabra ciencia algo así como doscientas


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veces en tres minutos. Pero no he oído nunca una intervención parlamentaria menos científica y más demagógica. Esto es acientífico, y lo que tendría que hacer usted es estudiar un poco más, señor Errejón. Creo que suscribe este consejo el señor Tezanos, que dice que fue profesor suyo. Señor Guijarro, ¿qué quiere usted que le diga? Esto de la neutralidad y la objetividad, que dice usted que no le gusta o no existe, lo disponen las normas que rigen el CIS. Si a usted no le gusta, toda vez que su partido forma parte del Gobierno, promuevan una reforma y elimínenlo y digan claramente que tiene que ser de partido y subjetivo, en atención a las necesidades del partido.

Voy a hablar un poco de algo más serio, después del obsequio que nos ha hecho esta mañana con este barómetro, que, como ha dicho la señora Borràs, es como la santificación de las estrategias políticas de última hora de la debilidad del Gobierno para obtener balones de oxígeno de Ciudadanos. Todo es maravilloso y todo está bien concebido y los españoles rendidos en inquebrantable adhesión a esta operación de última hora, que parece que va a tener continuación mañana; ya veremos. Quiero hablar de la pregunta sexta del barómetro del mes de abril. Esta pregunta es muy grave. Se le ha censurado mucho a usted y a la institución que preside porque tiene una respuesta inducida y porque, en definitiva, equipara información sin fundamento con información de fuente no pública. Pero es que además coincide esta pregunta con una iniciativa expuesta por autoridades para promover la censura gubernamental ex post con el pretexto de que en las redes circulan informaciones falsas, fake news. Esto se ha dicho por este general de la Guardia Civil que comparecía y ya no comparece, luego ha insistido sobre ello con gran entusiasmo y vehemencia el ministro del Interior, etcétera. Vamos a ver, ¿usted cree, sinceramente, señor Tezanos, que se puede hablar en el siglo XXI de una censura de estas características, con pandemia y sin pandemia? Es que esto es contrario a un principio de doctrina constitucional, que es el concepto de opinión pública libre, que está nutrido desde que se enuncia la sentencia 12/1982, de 31 de marzo, como garantía institucional que prevalece incluso sobre derechos fundamentales. Todo esto se ignora y a usted le parece que esto se puede preguntar así, ignorando un elemento capital, de substrato constitucional nutricio de lo que es un sistema democrático.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Sánchez García.

Es el turno del Grupo Parlamentario Popular y tiene la palabra el señor Bermúdez de Castro.

El señor BERMÚDEZ DE CASTRO FERNÁNDEZ: Muchas gracias, presidente.

Buenas tardes, señor Tezanos. La verdad es que ha costado que usted viniera a esta Comisión. Fíjese que hemos tenido que recurrir a un procedimiento reglamentario extraordinario para obligar a que esta comparecencia pudiera realizarse tras el escándalo del barómetro del pasado mes de abril. Hoy está aquí, eso sí, utilizando una nueva estratagema, al hacer coincidir esta comparecencia con la publicación de un nuevo barómetro, un barómetro también polémico, que mantiene la misma línea de tendenciosidad que los anteriores. En todo caso, le agradecemos su esfuerzo por venir y sus explicaciones, pero lamentamos la falta de autocrítica en su exposición, y por eso le tengo que decir que no nos ha convencido. Vaya por delante que nosotros no ponemos en duda su competencia académica ni le reprochamos sus ideas socialistas; lo que le reprochamos es su partidismo y su falta de neutralidad e imparcialidad en el ejercicio del cargo, al punto de que está convirtiendo el CIS en un instrumento más al servicio de la estrategia y la propaganda del Gobierno. Hasta que usted llegó, al CIS se le conocía por su acreditado prestigio, por sus magníficos profesionales y por su rigor científico. Ahora se le conoce por su apellido y acapara día sí y día también titulares críticos en los medios de comunicación. Mire, ridículo, manipulación, treta, vergüenza, mentira, trampas, descrédito, farsa -y podríamos seguir- son solo algunos titulares con los que los medios de comunicación han calificado los resultados de su trabajo y de sus encuestas al frente del CIS; no sé si los incluirá también en su libro. Yo no le voy a añadir ningún otro calificativo, no creo que sea necesario, porque el resultado es el mismo, el resultado es que hoy nadie se cree las encuestas del CIS, ni siquiera usted, que dice que no hay que confiar en ellas.

Pero eso es un fracaso, señorías, un fracaso cuyo único responsable es usted y también quien le ha nombrado y le mantiene en el cargo. Hasta sus procedimientos de contrataciones están hoy bajo sospecha y van a ser investigados por el Tribunal de Cuentas, por si se ha cometido irresponsabilidad contable. Por cierto, debería explicarnos aquí por qué contrata a dedo a empresas amigas. Y es que su actuación al frente del CIS siempre ha estado acompañada por la controversia. Cuando usted llegó cambió la metodología del trabajo de campo de las encuestas -usted mismo lo ha reconocido-, después prescindió del modelo de estimación de voto, luego lo volvió a recuperar para la encuesta de las elecciones andaluzas


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de 2018, una encuesta con gravísimos errores de estimación, que supuso un sonoro patinazo, y ese mismo patinazo se volvió a repetir en la encuesta del pasado otoño para las elecciones generales, donde su cocina, señor Tezanos, le daba al PSOE hasta treinta escaños más y a mi formación hasta quince escaños menos de los que realmente se obtuvieron. Esa es su cocina, señor Tezanos: los mismos errores, con los mismos sesgos y los mismos perjudicados. ¿A eso cómo lo definiría usted, mala suerte repetida? Creo que a eso se le llama de otra forma, y está definido en alguno de los titulares de los medios de comunicación que he mencionado. Y es que su misión en el CIS cada día parece más clara: consiste en favorecer y dar oxígeno al Gobierno, aunque eso suponga cocinar las encuestas con colorante socialista, como hoy, que concede en el barómetro publicado una ventaja de once puntos al Partido Socialista respecto del Partido Popular, cuando en la media del resto de las encuestas que se han publicado en estos últimos días esa distancia apenas se reduce a dos puntos o dos puntos y medio, e, incluso, muchas de ellas hablan ya de empate técnico. Eso que ha publicado en el día de hoy es una tomadura de pelo a los españoles.

Y, mire, si las encuestas tienen un sesgo evidente en favor de su partido, los temas y cuestionarios elegidos en sus barómetros no se quedan atrás, hasta llegar al escandaloso barómetro del pasado mes de abril, que supone un broche lamentable a su paso por el CIS; un barómetro con un cuestionario tendencioso, con preguntas sesgadas, que buscan predeterminar una respuesta a gusto del Gobierno, lo que se llama un cuestionario a la carta con respuesta incorporada. Han pretendido identificar verdad con fuente oficial, cuando está demostrado que desde el Gobierno se han trasladado informaciones y se han utilizado estadísticas que luego se ha demostrado que eran falsas, señorías. Plantean en ese cuestionario como alternativa bien el apoyo pleno y ciego al Gobierno o bien la crítica desde la oposición, como si no se pudiera apoyar al Gobierno en unos temas y criticarlo en otros. Por cierto, esa pregunta la vuelven a reproducir en el barómetro conocido hoy. Y como colofón a todo ese despropósito, plantean en otra pregunta como una disyuntiva incompatible la lucha contra los bulos en esta crisis sanitaria y la libertad de información, como si no se pudiera estar a la vez en contra de los bulos y la información falsa y en favor de la libertad de opinión y de información. Fíjense si es tendenciosa la pregunta sexta del cuestionario que ni siquiera aparece la palabra libertad entre las opciones de respuesta. No me extraña que usted, señor Tezanos, no se sienta satisfecho de esa redacción, porque no deja de ser un ejemplo más de los tics autoritarios de este Gobierno. Y luego dice usted que esa pregunta no tiene intencionalidad política. ¿En eso consiste la nueva normalidad, señor Tezanos? Por cierto, eso de que lo que nos debería preocupar no es la pregunta sino la respuesta es un argumento falaz, porque, cuando se teledirige y manipula una pregunta, la respuesta está siempre contaminada, y eso usted, como sociólogo, lo debería saber. Y así llegamos al barómetro publicado hoy, en el que solo se pregunta por lo que favorece al Gobierno. No, no se ría. ¿Por qué no preguntan a los españoles, por ejemplo, si piensan si el Gobierno actuó a tiempo o llegó tarde a esta pandemia? ¿O si consideran negligente no haber dado equipos de protección a los profesionales sanitarios? ¿O eso no se puede preguntar cuando se hace una encuesta sobre el COVID? ¿Cree usted que eso es actuar con neutralidad e imparcialidad?

No sé si usted es consciente del daño que está haciendo al CIS, pero creo que así no se puede seguir. Si queremos que el CIS recupere el crédito y el prestigio perdido, usted no debería seguir al frente del mismo. Creo que ese sería además el mejor servicio que podría hacer a esta institución y a sus profesionales y creo que sería también lo mejor para todos, incluso diría que también para usted. Me responderá que esta es una opinión subjetiva, una opinión política, y le reconozco que lo es. Todos los que estamos aquí somos representantes políticos de los españoles, todos hacemos política, pero el que no puede seguir utilizando el CIS para hacer política es usted, y esa es la diferencia.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bermúdez de Castro.

Cierra este turno de los grupos el señor Simancas Simancas por el Grupo Parlamentario Socialista.

El señor SIMANCAS SIMANCAS: Gracias, señor presidente. Cuente además usted con la colaboración del Grupo Socialista para dar la máxima celeridad al trabajo de esta Comisión a fin de que las señorías del Partido Popular puedan ir a visitar en las cárceles de España a todos los periodistas y opinadores que están encerrados por el Gobierno autoritario en el libre ejercicio de su expresión. ¿O no? ¿O a lo mejor no hay nadie detenido ni encerrado ni sancionado ni multado ni censurado, porque se respeta la libertad de expresión en este país y estamos ante un nuevo ejercicio de bulo y de desinformación de esta derecha española tan alérgica a la verdad?


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Gracias, señor Tezanos, por sus explicaciones, desde luego de interés para el Grupo Parlamentario Socialista, para otros grupos, para los españoles, pero no para la derecha española. No tienen ningún interés en el trabajo científico del CIS, en cómo mejorarlo o en cómo servir mejor desde el CIS a la sociedad española, porque practican la estrategia de la tierra quemada: destruir el crédito del CIS, de Televisión Española, de la Agencia EFE, de Correos y del comité de científicos que lucha contra la COVID, porque de lo que se trata es de dañar al Gobierno de España como sea, aunque se lleven por delante el prestigio de instituciones que han de servirnos a todos. Que se hunda España, decía Montoro. Deben ustedes saber que en el CIS hay muchos trabajadores, casi un centenar -el señor Tezanos ha nombrado a cuatro-, y que cuando ustedes descalifican al CIS, cuando hablan de sectarismo y de manipulación del CIS, están ustedes descalificando a un centenar de profesionales: científicos, funcionarios, trabajadores laborales. ¿O piensan que todos ellos, que ese centenar de trabajadores del CIS forman parte de una conspiración norcoreana, bolivariana y cubana? Seguro que no piensan eso, porque sería ridículo. Seguro que no dudan, en realidad, de la capacidad profesional y científica del señor Tezanos a pesar de todo, uno de los mejores expedientes profesionales de la sociología española, un modelo de científico al servicio de la universidad, y no lo digo yo, lo dice el señor Pedro Arriola. ¿Les suena de cuando el PP era un partido de Estado?

¿Quieren ustedes que hablemos del CIS de Tezanos? Vamos a hacerlo. Desde que José Félix Tezanos es presidente del CIS se han multiplicado por dos los estudios realizados y publicados, con menos personal; se ha multiplicado la calidad de los estudios, porque se han incrementado las muestras; se ha reducido el tiempo entre la realización de los estudios y la publicación, hay más transparencia y han aumentado hasta en un tercio las entradas en la web, en los estudios del CIS, porque son más creíbles, sí, y además los estudios de intención de voto son más rigurosos, porque las muestras son más amplias y los procedimientos de estimación son más transparentes.

Pero ¿a ustedes qué más les da todo esto, si son impermeables a los datos, a los hechos y a la realidad, en su afán por dañar al Gobierno? Saben de la solvencia del presidente del CIS, como saben de su independencia y de su honestidad. Los contratos del CIS se ajustan a la ley, contemplan varias ofertas, son transparentes. Y el señor Tezanos vive en su casa incluso en confinamiento, no en una suite de lujo perteneciente a algún empresario de Madrid. Por favor, ténganlo en cuenta.

Hay que reconocerle, no obstante, originalidad en los ataques infundados al Gobierno. Resulta que el Gobierno utiliza una pregunta del CIS para amordazar a la oposición y a los opinantes críticos. Es tan ridículo que ofende la inteligencia de los españoles. Oiga, que es una pregunta, no es una ley, no es un decreto, no es una orden ministerial siquiera. Es una pregunta; ni siquiera es una respuesta, es una pregunta. Es una pregunta de una institución científica a la que pagamos todos los españoles para que haga preguntas y para que se entere de cuáles son las respuestas de los españoles a esas preguntas. Esto es así, señorías de la derecha. Pero lo que les molesta es la respuesta de los españoles. A los españoles no les gustan los bulos ni la desinformación, sino la información veraz y quieren que se combatan los bulos. Eso es lo que realmente les molesta a ustedes. ¿Podrían explicar a los españoles qué amenaza real se cierne hoy sobre quienes ejercen su libertad de expresión? ¿Qué periodista, qué opinante, qué dirigente político ha sido molestado, sancionado, detenido o multado por ejercer su libertad de expresión? Ninguno, falso, bulo, porque hoy en España no hay una amenaza sobre la libertad de expresión. Hay una amenaza real de difusión de bulos, mentiras y desinformación. Y la desinformación y los bulos hacen daño. Decir que el clorito de sodio o la ingestión de lejía curan la COVID hace daño. Sostener que si aguantas diez segundos la respiración no tienes que hacerte un test porque no tienes COVID hace daño. Desinformar manteniendo que las Fuerzas Armadas van a sobrevolar las ciudades españolas fumigando hace daño. Defender el supuesto derecho a difundir bulos no es defender la libertad, es defender el supuesto derecho a hacer daño. No existe el derecho a hacer daño, señorías. La auténtica libertad es el derecho a defenderse de los bulos y obtener información veraz. Además, ¿quiénes nos quieren aleccionar sobre libertades públicas? ¿En serio, aleccionar sobre el compromiso con la verdad los padrinos de Urdaci? ¿Aquellos que persiguen hoy a Telemadrid porque aún no es suficientemente Teleayuso? ¿Los creadores de la policía patriótica, que inventaban informes sobre los opositores? ¿De verdad nos quieren aleccionar sobre las libertades públicas? ¿Saben ustedes cómo se defiende la libertad? Verán, ese señor que está ahí sentado, al que ustedes vilipendian, fue un día sacado a las cuatro de la mañana de su casa. Fue detenido, encarcelado y torturado por defender la libertad y la democracia en el régimen franquista. Eso es defender la libertad. Lo otro es defender bulos, y los bulos hacen daño. Señorías de la derecha, hagan ustedes toda la oposición que quieran, están en su derecho,


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pero hagan el favor de respetar las instituciones y a los profesionales públicos, porque han de servirnos a todos.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Simancas.

Es el turno ahora del presidente del CIS para responder y hacer las aclaraciones que considere convenientes.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): Muchas gracias por todas las opiniones, aun suponiendo lo que supongan. Voy a contestar a cada uno de los comentarios, pero primero voy a hacer algunas consideraciones de carácter general.

Se dice y se reitera que he introducido elementos de incertidumbre, de falta de credibilidad, de manipulación de datos. ¿Cómo sabían eso ustedes? Porque antes de tomar posesión ya estaban haciendo esa crítica. Lo suyo es un a priori, cualquiera se dará cuenta de que es un a priori absoluto. Yo soy el presidente número veintidós del CIS. Pues bien, cuando alguien llega al CIS -les invito a ustedes nuevamente para que vean sobre el terreno que lo que están diciendo no es factible, no es posible-, generalmente ve un salón de actos con las fotos de todos los que han sido presidentes. Algunas personas al entrar, tras estos debates que se han originado, se han quedado sorprendidas y han dicho: ¡Cuántos políticos! Es que casi todos los presidentes y presidentas del CIS han sido políticos, y muchos han sido ministros después de ser presidentes del CIS. También han sido secretarios de Estado, embajadores. En mi modesta opinión, de todos los presidentes del CIS solo hay dos que puedan ser calificados como independientes, y nadie es independiente completamente. Uno de ellos es el profesor Cristóbal Torres, que fue un hombre que actuó con disciplina con el Gobierno, porque el CIS es parte de la estructura de la Presidencia del Gobierno. Indudablemente, el CIS no es un organismo académico. Podría ser un organismo académico, no estaría mal haber creado un instituto en la universidad de esta naturaleza. Y esto me lleva a hacer una matización de carácter general. Cuando se creó el CIS, bajo la órbita del Ministerio de Información y Turismo, cuyo titular entonces era Fraga Iribarne, probablemente el primer dilema en el contexto de la España de los años sesenta fue cómo reclutar al personal. Hubo un debate en su momento sobre si el personal debían ser funcionarios trasladados de otros sitios, y hubo presiones por parte de personas que querían que fueran personal de los sindicatos. Había gente del Cuerpo de Información y Turismo, cuerpo de la Administración que luego se subsumió en los cuerpos generales pero que en aquel momento era un cuerpo específico. Ellos siguieron un procedimiento interesante. Convocaron públicamente un seminario de técnicas de investigación social, que entonces no se estudiaban en la universidad española, y seleccionaron entre los más de cuarenta asistentes por un procedimiento de currículos. Presentaron sus currículos; tenían que ser estudiantes que hubieran terminado recientemente y se les exigía por lo menos el dominio de un idioma. A partir de ahí, crearon el primer núcleo del CIS en aquel contexto, en aquel régimen, con aquellas personas que tenían aquellas ideas. Fíjense ustedes que hicieron una selección tal que de los quince o veinte técnicos que hubo al principio en el CIS salieron muchos catedráticos de Sociología y de Ciencia Política. Sin embargo, ahora el personal del CIS -se lo diré mil veces aunque ustedes no quieran oírlo, tengo mucha paciencia para repetir- son funcionarios de distintos cuerpos de la Administración, no los nombran los presidentes. El presidente solo puede nombrar a los cuatro directores de área, que son de libre elección. Ya les he dicho que no nombré a personas con carné del PSOE, y los que están no lo tienen, son funcionarios. Además, trabajamos con el hándicap de que no existe un cuerpo de sociólogos y politólogos del Estado, y es una reivindicación que habría que hacer en la sociedad española. Lo mismo que existe el cuerpo de economistas del Estado o de abogados del Estado, tendría que existir al menos un subgrupo de TAC, técnicos de la Administración civil, sociólogos y politólogos del Estado, con lo cual podría haber una especialización adecuada a la función que realizan. En definitiva, es una estructura funcional, no es una estructura politizada, ni mucho menos.

En segundo lugar, como algunos de ustedes han insistido en la cuestión de la monarquía, les quiero decir que en el CIS hubo una serie sobre valoración de instituciones. No se hizo específicamente una valoración de la monarquía, porque estaban todas las instituciones, y esa pregunta se ha seguido haciendo en otras investigaciones fuera del CIS y tenemos la información. Se siguen ciclos. En la información que se ha producido fuera, si se fijan en todas las preguntas, no bajaba solo la valoración de la monarquía, sino la de todas las instituciones y, sobre todo, bajaba la valoración de los partidos políticos, de los sindicatos y también de los medios de comunicación. Pero esas oscilaciones llevaron a pensar a mucha gente que eran coyunturales, muy determinadas por momentos concretos, que el clima era muy


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volátil y no ofrecía una información muy útil. En el CIS lo primero que hice yo, como era el aniversario de la Constitución de 1978, de la cual soy ferviente defensor, fue comprobar que hacía muchos años que no se hacía ninguna encuesta sobre la Constitución, e hicimos una encuesta, cuyos datos están publicados. Hay una valoración mayoritaria muy positiva hacia la Constitución. Se planteaba la opción entre monarquía y república, entre los asuntos que se podrían cambiar. No tengo los datos aquí, pero creo que eran un 4 % los que pensaban que había que hacer el tránsito de una forma de monarquía a una forma de república.

En cuanto a que no preguntamos por lo que piensa el ciudadano, sí que preguntamos. En todas las encuestas del CIS hay una batería de preguntas del tipo: ¿Cuál piensa usted que es el principal problema de España en este momento en primer lugar, en segundo lugar y en tercer lugar? Son tres preguntas. Luego se pregunta: ¿Cuál es el problema que a usted le afecta más en primer lugar, en segundo lugar y en tercer lugar? Y ahí sale la monarquía, pero entre los problemas que afectan personalmente en cifras insignificantes, y en los otros sale en torno al 1 % o al 0,8 %. Entonces, ¿qué hacemos nosotros en el CIS o qué hemos hecho en estos dos años? Tengan en cuenta que yo nada más llevo dos años al frente del CIS, no es que quiera seguir muchos años más, pero sí llevo dos, y en estos dos años tengan ustedes en cuenta que han tenido lugar todo tipo de elecciones. Cuando hicimos el primer proyecto de presupuestos y yo comparecí aquí en la Comisión de Presupuestos para defender ese presupuesto elevábamos el presupuesto del CIS en un porcentaje determinado y se me preguntaba por qué lo elevábamos. En aquel momento yo dije que era previsible que hubiera elecciones, tocaba a varias comunidades autónomas, las municipales y probablemente unas generales. Bueno, pues hubo todo eso y además otras generales más, y ahora tenemos las autonómicas de Galicia, el País Vasco y Cataluña, que serán este año. O sea, en realidad durante estos dos años con menos personal se ha hecho el doble de entrevistas que se hacen habitualmente cada año. Cada año se hace un determinado número de encuestas en el CIS, y entonces ha habido que hacer más del doble con una plantilla de personal que se ha visto reducida por esas circunstancias que vienen heredadas de los Gobiernos anteriores. A mí incluso se me criticó en algún momento en algún medio de comunicación por haber hecho el doble de encuestas. Cosa que haga, yo sé que va a ser objeto de crítica por determinada prensa con un matiz ideológico muy concreto o con unos matices ideológicos muy concretos. Señor Bermúdez, si me pasa luego ese gráfico de descalificaciones, yo se lo agradeceré. Porque fíjense ustedes qué argumentos hay en todo lo que usted leía. Son descalificaciones, insultos, y si me lo pasa, yo se lo agradezco porque lo voy utilizar, así ya parto de un trabajo que ya tengo hecho. Yo creo que ahí no hay argumentación.

Pero voy a ir a las cuestiones concretas que me han planteado. El señor García Adanero decía que las encuestas del CIS no sirven para nada. Bueno, yo no lo sé, si no sirven de nada, por qué hay tanto revuelo en algún sector. Esto de las encuestas es como aquello que decían antiguamente del baile o de la verbena, cada cual cuenta la verbena según le ha ido; si lo ha pasado mal, lo cuenta mal, y si lo ha pasado bien, lo cuenta bien. Yo creo que a veces es un poco reacción de los partidos que han perdido. Parecía que las encuestas indicaban que determinado partido perdía las elecciones, pero es que ustedes las han perdido, las han perdido dos veces, y puede que si siguen así, las vayan perdiendo más veces Yo no quiero que rectifiquen ni mucho menos, ustedes están en su derecho. (El señor Bermúdez de Castro: Ya le ha salido la vena ideológica). Creo que en términos de intención de voto les sitúa en unos parámetros ... (Rumores). Por ejemplo, hoy La Sexta sacaba una encuesta muy coincidente con la del CIS y no ha habido ninguna comunicación. Desconfíen ustedes de las encuestas en las que no les dan los datos primarios, aunque les convengan a ustedes, no se fíen de eso, pues no sabemos cómo se han hecho ni dónde se han hecho. Yo le decía que las encuestas en sí mismas no son un instrumento inútil, son un elemento útil para conocer las tendencias generales. En situaciones tan volátiles las tendencias no son estables, hay movimientos, hay cambios, se ve claramente. Alguien se sorprendía de por qué en esta última encuesta, no solo en esta del CIS sino también en otras, sube Ciudadanos y sube la valoración de la señora Arrimadas. Pues porque la mayoría de los españoles son muy razonables, muy sensatos, y lo que quieren no es ver una confrontación a muerte, sino que quieren ver colaboración, sentido común y capacidad de colaborar y coincidir en algunas cosas cuando están ocurriendo acontecimientos importantes en la sociedad española.

Luego hablaba de los márgenes teóricos de error. En las encuestas del CIS preelectorales, que hacemos 18 000 entrevistas, los márgenes teóricos de error para una seguridad del 95,5 -que también es relativo- son de más menos 0,7 %, es decir, 1,4 puntos, y para una seguridad del 99,7 es de 1,02 puntos. Pero fíjense ustedes, cuando se publican encuestas de mil entrevistas, para un margen de seguridad del 95,5 el margen de error es de más menos 3,5, es decir, de 7 puntos, y para una seguridad


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del 99,7 % de 4,8, es decir, 9,6 puntos. Cuando les dan un dato ustedes lo tienen que interpretar, también en las encuestas del CIS, que se mueven en ese margen teórico de error. Y cuando ya las encuestas se publican de seiscientas entrevistas el margen para el 95 % de seguridad es de más menos 4,1, es decir 8,2, y para un margen de seguridad del 99,7, que es con el que se calculan estadísticamente, es de más menos 6,2, es decir, 12 puntos. Y con esas encuestas de seiscientas entrevistas se dice cuántos diputados van a salir en Teruel y en Almería y no sé qué. Pero si no se ha hecho ninguna encuesta allí; no hay garantías. Lo que sí le digo es que las encuestas del CIS se hacen con todas las garantías.

En estas dos últimas encuestas, la del mes de abril y la del mes de mayo, el muestreo es por otro método distinto, no es el de la encuesta territorial, personal, con sistema de rutas y localizando a las personas, sino que es con un sistema de marcación aleatoria con sistema CAPI, CAPI inteligente. Estas dos encuestas, que una tiene una muestra de 3000 una y de 3800 otra, se han hecho en las cincuenta provincias, en un total de más de mil puntos de muestreo, y el 48 % son hombres y el 52 % mujeres; en Almería son 38, como tiene que ser en tal sitio. Es decir, son encuestas de un rigor y de un trabajo no equiparable a otras cosas que se hacen. El ejemplo está en que se llama encuestas a todo, pero también se llama coche al cochecito infantil en el que va un niño jugando con pedales y a un Mercedes estupendo. Hay distintas encuestas, y ustedes deberían calibrar cuáles son las encuestas de las que deben fiarse y cuáles son las encuestas que se están haciendo para participar en ese fenómeno tan peculiar de nuestras sociedades que es la guerra de encuestas. Eso lo dijo ya Alain Minc hace veinticinco años en su libro La borrachera democrática. Él dijo que en las sociedades actuales estábamos sustituyendo a los poderes tradicionales de la democracia, a los tres grandes poderes, por los tres nuevos poderes emergentes. Decía que estos tres poderes eran los jueces estrella o los juicios políticos con denuncia; en segundo lugar, determinados medios de comunicación -esos sí que están al servicio de un partido concreto y en contra de otro-, y las encuestas. Las encuestas se han convertido en un instrumento, y eso es lo que había en la objeción que se me puso. Podría haber escrito contra ese elemento. Pero lo que están diciendo ustedes hoy lo decían el primer día. Si piensan que lo que estamos haciendo está tan mal, no le den importancia, no se pongan tan nerviosos, no hagan tantas declaraciones, no pasen tantos datos a los medios de comunicación.

Una precisión que es importante hacer aquí. Usted ha comentado que ha habido contrataciones irregulares. Le puedo decir que en el CIS no se ha hecho ninguna contratación irregular en ningún momento. En el caso de esta encuesta telefónica, fue necesario convocar el procedimiento de urgencia, por el momento propio del estado de alarma en que nos encontramos, porque el CIS no tiene el sistema CATI para hacer las encuestas telefónicas. Cuando nosotros llegamos al CIS las encuestas se hacían todavía en papel; se apuntaban, se codificaban, se mandaban a un sitio a grabar, volvían de ese sitio y se llevaban a otro. En todas están haciéndose ya con tableta y se estaba instalando ya el sistema CATI. Cuando el CIS tenga capacidad para hacer eso, hará sus encuestas y las hará con un sistema moderno. ¿Y qué se hizo? Aunque a mí me dijeron que no era necesario pedir tres presupuestos, por razones obvias, como he hecho siempre en mi vida, pedí no tres sino cuatro, a cuatro empresas, y se ha adjudicado a la empresa que tenía mejor oferta en calidad y en precio. Se trata de la empresa Intercampo, como usted ha mencionado, con la que yo he trabajado más veces. A lo largo de mi vida he trabajado con campus propio, he trabajado con Ipsa-Gallup, he trabajado con Emopública y he trabajado con Intercampo. ¿Por qué? Porque son las empresas que siempre he considerado más potentes, más capaces. Es una empresa grande, que ha puesto cuarenta y siete puestos de encuesta distribuidos, donde tienen que trabajar desde sus propias casas los encuestadores en una conexión directa. Esta es una empresa que fundan hace treinta o treinta y cinco años los que estaban trabajando en Ipsa-Gallup España. Cuando cierra esta empresa, los que trabajan en ella montan la empresa Intercampo, incluso durante varios años mantienen el 20 % del capital los propios de Ipsa-Gallup. Los que componían Ipsa-Gallup eran en su momento eran José Ramón Lasúe, Garrigues Walker e Íñigo Cavero, personas que no eran nada sospechosas. La empresa Intercampo trabaja para empresas internacionales y para muchas empresas españolas. Ha trabajado para Podemos -eso se lo puso alguien como objeción-, hizo un pequeño trabajo, y parece que hizo tratos con el diablo y eso la anatemizaba. Pero es que también han trabajado para el PP, para Pilar del Castillo, que seguro que ustedes la conocen, y para varios presidentes anteriores del CIS. Para el CIS también está trabajando en este momento Sigma Dos. Se han filtrado unas noticias totalmente falsas y que de alguna manera son formas incorrectas de actuar por el daño que causan a una empresa que es solvente. Incluso durante tres ciclos temporales han dicho que el CIS ha dado nuevos encargos a esa empresa amiga. Es una empresa amiga, pero yo no sé si la actual directora o presidenta


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no sé si está casada, soltera, si tiene hijos, si no tiene hijos, no sé si tiene coche, gato; no sé nada de ella; no es amiga mía; es una profesional competente y hemos actuado en términos de competencia y de rigor en todo momento.

Quiero hacer también algunas puntualizaciones sobre el tema de los bulos, que ha sido también un tema recurrente. No estamos ante una broma con el tema de los bulos. Lo ha dicho el señor Simancas también en su intervención; estamos ante un tema inquietante. El bulo no es nuevo; el bulo es un arma de acción política, siempre ha sido un arma de acción política. En la Segunda Guerra mundial ustedes probablemente sabrán que los dos bandos contendientes tenían sus departamentos de bulos, y hubo unas campañas de bulos durante toda la guerra, porque los bulos pueden ser muy desmoralizadores, pueden ser sorpresivos. En este momento, sabemos que hay Estados potentes -y partidos menos potentes- que tienen divisiones del ejército muy numerosas, con miles de personas que están trabajando en las redes con bulos. Y sabemos que en elecciones, no solo en España sino en algún otro país, han intervenido activamente. Entonces, claro, si la Guardia Civil en España tiene un departamento que está haciendo un control de los bulos, yo creo que está cumpliendo con su deber, y lo que debe tener es respaldo y apoyo y, probablemente, necesitará más medios que los que tienen en este momento. Eso lo tendría que hacer el Gobierno, pero eso no sería una tarea de un Gobierno sino del Estado; es una tarea de Estado. Entonces, los bulos hacen daño.

Y ¿qué significaba esa pregunta que nosotros hicimos sobre los bulos? Pues que no había salida. ¡Y es que es verdad que no había salida! Yo, sinceramente, les tengo que confesar que yo pensaba que la respuesta mayoritaria iba a ser mantener la libertad; porque, claro ¿quién tiene que controlar los bulos? Hay algunos temas que ustedes deberían analizar y debatir aquí, por ejemplo, qué está pasando con los dominios en las redes, con la venta de dominios y la utilización de bots, que pueden tener una capacidad de lanzar al día hasta 50 000, entre 35 000 y 50 000 tuits, wasap, etcétera, falsos intoxicadores. Intoxican la red y los ciudadanos están muy saturados de esa situación. Y tienen miedo porque, claro, en estos momentos de incertidumbre les llegan muchas informaciones, y en momentos de angustia hace daño.

¿Cómo se controla eso? Pues yo no lo sé; restringiendo la libertad, desde luego, nunca. Yo creo sinceramente en la libertad, en las libertades. Me parece que son absolutamente indivorciables; que no es posible una libertad de una cosa y no exista la otra. La libertad es indivisible, y eso no se puede sustraer. Los alemanes, sobre todo los académicos alemanes, utilizaban una expresión en alemán que es muy expresiva de eso. Decían: para arreglar un determinado problema hay que tener cuidado de no estropear todo los demás; y dicen: hay que tener mucho cuidado de no tirar, una vez que has lavado al niño, al niño con el agua sucia de la palangana o del baño. No, sería horrible que nos cargásemos y pusiésemos en peligro la libertad.

Y, desde el punto de vista de este Gobierno y del Partido Socialista, son partidos que han estado toda su vida luchando por las libertades. Nadie puede negar que los socialistas y, desde luego, personas como yo, al frente del CIS, somos unos defensores a ultranza de la libertad, bajo ningún concepto. Además, es que es tan disparatado pensar que por una pregunta de una simple encuesta... Yo creo que en el futuro escribirán comentarios irónicos.

Cuentan los historiadores que cuando Bizancio ya no tenía territorio, se había quedado sin territorio, no tenía nada y estaban asediados, los bizantinos, los debatidores bizantinos -no es broma, el dicho viene de ahí- se dedicaban a discutir sobre el sexo de los ángeles con gran apasionamiento, y estaban ya en las últimas. Claro, que en un momento de pandemia, en un momento en que como vemos en la opinión pública y cuando el sentido común de todos nosotros nos dice que tenemos que ponernos de acuerdo en lo mínimo, habrá que tener esa inteligencia que tuvieron todos los partidos -o la mayor parte de los partidos- sensatos después de la Segunda Guerra Mundial porque si cedemos todos un poco ya es mucho lo que gana la sociedad.

Por eso, ustedes se extrañan de esa pregunta en la que nosotros preguntamos si este es el momento de trabajar juntos y apoyar al Gobierno, o es el momento, legítimo, de que cada partido critique todo lo que quiera. Siempre será legítimo; cada partido puede criticar lo que quiera, decir cosas que son verdad, que no son verdad y utilizar todos los elementos de la crítica, está en su derecho, pero sí tienen que darse cuenta de que la opinión pública, en este momento, está reclamando entendimientos y no comprende que no nos entendamos cuando tenemos unos horizontes vitales y económicos que son desconocidos, y no sabemos si vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con este virus durante muchos años, y qué efectos va a tener eso sobre la sociedad. Por eso hay un respaldo tan grande a la medida del ingreso mínimo vital, porque la mayoría de los ciudadanos entiende que tiene que haber apoyo a los que lo van a


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necesitar, porque va a sufrir mucha gente probablemente. Ojalá que no, ojalá que tenga lugar ese fenómeno que algunos anuncian y de pronto este verano desaparezcan los bulos.

Usted decía, señor García Adanero: ¿No sirve para nada? Pues sí, la sociedad te da información, y de hecho se hace; lo hacen empresas, lo hacen periódicos. Últimamente cada periódico quiere tener un instrumento. Pero, desde el punto de vista del CIS, insisto en que estoy interesadísimo y dispuesto a convencerles a ustedes in situ, enseñándoles todos los departamentos, enseñándoles cómo se trabaja, explicándoles que es imposible utilizar sesgos, aparte de que sería absurdo. En este caso, dese cuenta usted de que estas dos últimas encuestas no son encuestas del CIS sino que son de una empresa muy acreditada, que es Intercampo, con treinta y cinco años de historia y que ha hecho estudios para todo el mundo y para empresas internacionales; es de las más potentes que tenemos en España y sus encuestas están diciendo eso. Hemos sacado otro concurso -porque algunos se equivocan, no se le ha dado a Intercampo el nuevo concurso-, un concurso interno porque va a ser una adjudicación, pero nosotros procedemos con ese criterio porque creemos que manejamos fondos públicos y hay que dar el mejor destino a esos fondos públicos, insisto, en precio y en calidad, porque no lo más barato siempre es lo mejor. Hay que garantizar unos patrones.

La señora Aizpurua -aunque no está espero que me escuche- hacía tres preguntas específicas que quiero contestar. Tiene razón en lo que dice respecto a que las submuestras territoriales no son suficientes. Ya lo señalé yo antes, y en algunas comunidades pequeñas como la mía, como Cantabria, con pocas encuestas a veces se hacen comentarios; son treinta y siete entrevistas. Entonces, estamos trabajando en este momento en una idea complementaria a la ampliación de muestra anterior, que yo creo que sería útil, y es que si queremos mantener la variable territorial comunidad autónoma como una variable de análisis, tenemos que reforzar y compensar las muestras territoriales, y probablemente habría que irse a una muestra en cada una de las comunidades autónomas que garantizase al menos hacer 300 entrevistas mínimo en cada comunidad. Eso supondría pasar de las 3000 a las 4000; mucho. Habría que estudiar si eso supone un incremento de costos, porque el CIS tiene un presupuesto limitado, habría que ver si al hacer la transición a la encuesta telefónica, que es más barata, podemos hacerlo, se podría compensar. Entonces, serían muestras descompensadas que luego se rectifican con un coeficiente de compensación y ofrecen los datos válidos; no son los totales sino son ya los ponderados.

La pregunta que me hacía sobre la monarquía creo que le ha respondido, en la medida en que yo pueda responderla. Luego, sobre por qué el CIS -eso me ha interesado mucho, señora Aizpurua- ha dejado de hacer algunas encuestas sociales, le diré que no ha dejado de hacerlas totalmente, se están haciendo, aunque algunas se han tenido que posponer. En el CIS se ha trabajado a un ritmo frenético. Desde luego el equipo directivo ha trabajado mañana, tarde, noche, sábados, domingos, sin cesar. No sé si se hacen idea del esfuerzo que ha supuesto con los medios disponibles hacer el doble de encuestas de las que se venían haciendo habitualmente. Digo el doble -eso muchísimo para la organización-, y algunas encuestas sociales no se han podido hacer. Por ejemplo, el Ministerio en su momento de Sanidad y Bienestar Social nos propuso hacer algo que sería muy necesario en la sociedad española, que es la encuesta social. Muchos países tienen una gran encuesta social que hace Estadística o que hacen otros organismos y en España no existe, una muestra grande, de 9000, de 10 000, igual que las encuestas sanitarias o la encuesta que se ha hecho con gran esfuerzo y todavía no hemos podido difundir adecuadamente, que es la de violencia de género. Se ha hecho una gran encuesta de violencia de género con una muestra de cerca de 9000 entrevistas -creo que al final han sido 8000 y pico-, por lo que se ha dilatado durante mucho tiempo. Es una encuesta estadística. Son informaciones -todas ellas son piezas- que permiten organizar un poco, saber cuáles son las demandas de la opinión pública, igual que hacen las empresas de mercado. Las empresas de mercado estudian su mercado para ver qué posibilidades tienen. Cuando yo estaba estudiando estas cosas, en los años cincuenta y principios de los sesenta, había un manual que ustedes seguro que ya nos conocen, el manual de Tagliacarne, de técnicas de investigación de mercado que empezaba con una frase lapidaria que decía: Más importante que tener una buena fábrica es tener bien estudiado el mercado. La vieja teoría de que el buen paño en el arca se vende no funciona.

Esta tarea también la hacen en los partidos políticos. Yo recuerdo en algún momento una visita que hice al SPD en los años setenta en Alemania en la que estuve viendo un instituto de investigaciones sociológicas que tenía el propio partido como tal. Tenían muchos recursos los partidos en ese momento y estaban estudiando entonces la nueva imagen, el nuevo emblema del partido, del SPD, estaban estudiando incluso la aceptación de los colores. Evolucionaron de un rojo a un naranja y estaban viendo


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cuál tenía aceptación. Esto es plantearse la política también en una relación permanente, continua, con la opinión pública. ¿Cómo detectamos la opinión pública, ateniéndonos a ciertos periódicos? Eso simplemente transmite ya opiniones predeterminadas muchas veces, las suyas. Si quieren sentirse conformes, léanse ustedes un periódico que les digan lo malos que somos los demás y lo buenos que son ustedes y se quedan tan tranquilos. Toda organización política seria, todo ministerio o toda entidad tiene que tener recogido el pulso del ciudadano medio, saber qué piensa, y desde luego le aseguro a usted -usted se lo podrá creer o no- que es lo que intentamos hacer. No intentamos engañarnos, sería absolutamente absurdo que nosotros nos intentásemos -eso lo he dicho antes, aunque es probable que no lo haya dicho lo suficientemente claro- engañar con lo que piensa la gente. Eso no tiene influencia. El ciudadano que vota por un partido porque votan los demás por ese partido es una minoría. Dense cuenta de que algunas de sus críticas en realidad lo que están suponiendo es que están llamando tonto al ciudadano, que llega un sociólogo al CIS y que le puede embaucar. Eso no existe en la realidad. El ciudadano es muy consciente, es reflexivo. No tomen ustedes sus propias opiniones por verdades demostradas, porque no son verdades demostradas. Perdónenme si soy audaz intentando darles algún consejo, pero tomen ustedes, como pasa con todas las fuentes estadísticas, con cierta cautela la información que les pueden proporcionar determinadas encuestas. Cotejen unas y otras, y sobre todo no se fíen muchas veces del papel que les dan a ustedes. Señor Bermúdez de Castro -usted lo recordará-, en esa sesión en la que ustedes, más que criticarme, se dedicaron a lanzarme una serie de descalificativos, usted elevó este gráfico que sin duda le había preparado alguno de sus colaboradores y dijo que este era el gráfico de Tezanos de la distribución izquierda, derecha, centro... Dijo: ¿Esta es toda la oposición...? Se refería a la ubicación en la escala internacional del uno al diez -usted lo mencionaba, señor Errejón- en espacios ideológicos. Te ubicas en todos, no solo en el espacio cero: te ubicas en el uno, en el dos, en el tres, en el cuatro y en el diez. Hay escalas decimales y undecimales, pero hay que ver la que procede en cada caso -hay que verlo-; existen dos tipos de escalas metodológicamente. Usted utilizó esto -como alguna persona de Ciudadanos en algún momento por los espacios en los que se deslizaba- y yo hice un esfuerzo por hablar con usted -no sé si lo recordará- a través de un diputado amigo personal, de buena relación común, y usted no quiso; tiene su derecho y yo lo respeto. Pero yo le quería explicar este otro gráfico. Este es el gráfico de la evolución en el tiempo desde el año setenta y tantos. Esta es la distribución estándar que se ha producido en la distribución de la opinión pública en el eje de coordenadas de los espacios. ¿Esto es lo que nos permite entender toda la realidad? No, porque, si queremos detallar más ese espacio, ese análisis de espacio, tendríamos que acudir a un cuadro de este tenor, en el que tenemos que ver no el promedio de los diez espacios -los promedios siempre engañan- sino cómo se distribuyen. Pero esta es una información que nosotros proporcionamos gratis en el CIS y que les sería muy útil.

Luego, se pueden hacer análisis, que yo con mucho gusto también les podría explicar, de mapas de partidos políticos. Cada partido político está ubicado en un espacio, pero no tiene al cien por cien de sus electores en ese espacio. Cuando un partido está ubicado en un espacio y tiene a gran parte de sus electores a su derecha o a su izquierda, tiene un elemento de inestabilidad en su voto que hay que ponderar también en los análisis, a no ser que queramos hacer dogma de fe de los análisis. Insisto, en el CIS no lo hacemos, y en el PSOE, de toda la memoria que yo tengo -y llevo muchos años-, tampoco ha sido así: se han intentado hacer análisis objetivos. Este tipo de información revela las debilidades de los partidos. Algunos se extrañan y piensan que hay gato encerrado en esta última encuesta que, insisto, no ha hecho el CIS, sino una empresa independiente y rigurosa, que es Intercampo. ¿Por qué sube Ciudadanos y mejora de posición Arrimadas? Porque tenían una contradicción en su distribución, porque había gente que votaba a Ciudadanos y tenía una expectativa de comportamiento más centrista. Si Ciudadanos se va al mismo espacio que está ocupando VOX y el PP -es un espacio en el que hay mucha multitud-, ahí van a sufrir erosiones recíprocamente. Eso puede ocurrir. ¿Y qué ha pasado? Que algunos electores de esos que están situados más en el centro de pronto han comprendido que su voto produce determinado rendimiento. El ciudadano que vota está pensando en el rendimiento de sus votos: ¿Para qué sirve mi voto? ¿Qué consigo yo con mi voto?

¿Se me ha terminado el tiempo? Déjame decir solamente dos cosas porque me ha parecido muy interesante lo que se ha planteado.

Señor Guijarro, a pesar de que le haya hecho sufrir leyendo este manual, que son muchas páginas -entiendo que son muchas páginas-, seguro que ha aprendido mucha sociología leyéndolo. Le dedicó tiempo, pero seguro que aprendió sociología. A mí me encantaría poder conversar con usted del CIS


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sobre esos aspectos porque usted ha señalado cosas relevantes de las tendencias. Las escalas decimales o undecimales. La situación económica, ¿por qué ha mejorado la percepción de la gente sobre la situación económica en este momento? Yo lo he hablado con los responsables de la empresa Intercampo. Pues porque en el contexto de lo que está ocurriendo, cuando tú piensas en la situación económica que tenías antes, tienes que reconocer que estaba bastante bien y hay más gente que reconoce que está bastante bien, sin embargo, si se lo preguntas sin tener en cuenta el riesgo de pandemia, aquí éramos los reyes del mambo, éramos una civilización soberbia, teníamos todo superado y no teníamos amenazas. Ahora existe una crisis de esa conciencia, de esa soberbia en la que estábamos introducidos y estábamos embebidos. Quiero destacar una cosa que ha ocurrido con la muestra telefónica y que ha sido muy sintomática. La muestra telefónica se ha hecho en un momento en el que toda la población estaba en su casa. Ha habido un aumento espectacular más cercano a los datos objetivos de la población activa ocupada, ya que generalmente en las encuestas ordinarias presenciales del CIS no se les puede entrevistar porque no están, y eso da lugar a cambios. Por eso digo yo que esta es una encuesta hecha en condiciones tan singulares que no es comparable; tenemos que hacer un paréntesis y una nueva etapa porque esas cosas ocurren.

El que en la comunidad científica existan pareceres coincidentes sobre cosas relativas a la interpretación, eso no es cierto. Hay muchas comunidades científicas y nosotros hemos reunido a mucha gente en la encuesta de expertos y en otras situaciones. La metodología cambia y hay que ir adaptando al cambio de los tiempos. En cuanto a la Encuesta Social Europea -que es una encuesta que, por cierto, hizo durante muchos años también Intercampo-, es una cuesta que hacía una universidad, la Universidad Pompeu Fabra y que en un momento determinado hizo un consorcio europeo de investigación que lidera un profesor Fitzgerald, de una universidad ubicada en Londres, que no es la London School, ni mucho menos. Pero el CIS no es socio, el que es socio de ese consorcio es la Secretaría de Estado de Investigación y el CIS solamente hace el favor de hacer el trabajo de campo, que lo hacemos encantados, pero nosotros no podemos pagar la cuota de inscripción porque no somos socios. Eso se hizo probablemente en algún momento, pero cuando a mí me vino la petición, Intervención nos dijo que no podíamos pagar, lógicamente. Además, es lógico, si no eres socio, cómo vas a pagar una cuota, pero es que además, España es socio de segunda y ni siquiera tiene voto ni voz. Pero no es un problema del CIS, el CIS ha hecho la encuesta que es una encuesta que tiene sus peculiaridades. La ha hecho. Es un problema de la Secretaría de Estado de Investigación, que ahora ya no existe pero existió, y eso se hizo en la etapa del Gobierno de Mariano Rajoy, la heredó el Ministerio de Duque y ahora es una secretaría general. Pero, vamos, en eso no hay ningún problema, es un lio que han creado también algunos que colaboraban allí o tenían rendimientos y demás, pero yo no entiendo muy bien cuál ha sido su proceder. Insisto, yo le invito a que un día nos reunamos y le explico todas esas objeciones que usted tiene porque seguro que en muchas de ellas podremos estar de acuerdo y tener un mismo criterio.

Yo le aseguro a usted que no soy el único español que piensa que el CIS funciona bien, incluso los votos que tienen unos u otros partidos y unos y otros Gobiernos son expresivos. Es muy malo creerse que uno representa la voluntad universal, no sé si del pueblo alemán o del pueblo español, no, usted refleja su opinión, que es una más entre otras. Perdóneme, pero es que el presidente ya me dice que me estoy pasando en la intervención.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias por atenerte a la nota. Abrimos el segundo turno de los grupos que, como saben, en esta ocasión es de tres minutos. Empezamos por el Grupo Mixto, señor García Adanero.

El señor GARCÍA ADANERO: Muchas gracias, señor presidente.

Seré muy breve para decirle al señor Tezanos que yo no he dicho que las encuestas no sirvan para nada. Usted ha dicho que no tuviéramos en cuenta las encuestas del CIS en materia política y por eso digo que las veo innecesarias porque es gasto público. Evidentemente, los periódicos, las empresas, etcétera, cada uno se puede gastar el dinero en lo que estime conveniente y si quieren hacer encuestas, que las hagan, pero con el dinero de todos yo creo que hay que tener mucho más cuidado si las conclusiones que podamos sacar no nos llevan a ningún sitio. También le he dicho que a mí me parece legítimo que cualquier persona con un carné de partido pueda optar al puesto que estime conveniente. El problema surge cuando uno se erige más en portavoz de ese partido que del puesto que está ejerciendo, y yo creo que hoy, en esta Comisión, usted ha acreditado que es un magnífico portavoz del Partido


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Socialista, pero ser magnífico portavoz del Partido Socialista en una institución como el CIS yo creo que le quita credibilidad a esa propia institución.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor García Adanero.

Por el Grupo Parlamentario Ciudadanos, la señora Muñoz Vidal.

La señora MUÑOZ VIDAL: Gracias, presidente.

Señor Tezanos, quiero preguntarle ahora por la situación económica de España. Yo creo que alguno de mis compañeros en el anterior turno le ha insinuado algo sobre ese tema, pero según la encuesta publicada hoy, resulta que nos encontramos en el mejor momento de la historia económica. Nunca han sido los españoles tan optimistas en toda la historia sobre nuestra economía, ni en plena burbuja. Yo creo que debería sonrojarles esa manipulación burda que destruye nuestras instituciones. Usted pregunta por la situación económica que creen los españoles que atravesamos al margen del COVID. Es como si en las anteriores crisis hubiéramos preguntado por la situación económica al margen de haber perdido el empleo, su casa, sus ingresos... Se está burlando el CIS de los españoles metidos en un ERTE, más de tres millones y medio, que no saben si recuperarán su trabajo; se está burlando el CIS de los miles y miles de autónomos que no tienen ingresos para hacer frente a los gastos que su partido, el Gobierno, no ha congelado; de los que han tenido que cerrar su negocio para siempre; de los hoteleros; de los pequeños comercios; de la gente que hace largas colas para recoger la solidaridad de los vecinos con una bolsa de comida. Explíquenos, señor Tezanos, cómo en esta situación en la que nos encontramos, en la peor crisis que sufre España en nuestra historia moderna, una crisis económica, social, política y sanitaria de la que aún no sabemos las consecuencias reales, pueden ustedes preguntar por la situación de los ciudadanos que viven hoy al margen de la realidad en la que nos encontramos.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señora Muñoz.

Señor Errejón, todo el tiempo del Grupo Plural para usted.

El señor ERREJÓN GALVÁN: Los tres minutazos los voy a disfrutar enteros. (Risas).

Muchas gracias por las respuestas, señor Tezanos. Estaré encantado de que lo podamos conversar. Tengo tres minutos y voy a intentar responder despacio porque, si no, el señor de VOX no lo entiende; lo voy a hacer un poco más lento para ver -usted sí que lo ha entendido- si el señor de VOX lo entiende. No me ha respondido sobre la cuestión de los monográficos que se dejan de publicar, que me interesa particularmente porque son cuestiones que tanto en términos científicos como en términos de opinión pública son más que relevantes: la cuestión sobre la vivienda y los alquileres, la satisfacción sobre los servicios públicos, las actitudes hacia la inmigración, la versión española del latinobarómetro... Creo que sobre esas cosas el CIS no ha dado explicaciones, deja de realizar o publicar estudios que realizaba.

Claro que entiendo que las metodologías se cambian, pero cuando uno cambia la metodología tiene que decir qué ha cambiado en la realidad para que la metodología para estudiarla tenga que cambiar. Claro que sé que en la valoración de líderes uno puede hacerlo de cero a diez o de uno a diez. Ahora bien, si todas las series han venido siendo con una forma de medir y resulta que se cambian... Creo que aquí no hay maldad, el problema es que durante su comparecencia los partidarios de las teorías de la conspiración, con gorro de plata en la cabeza, le dicen que usted manipula por alguna especie de voluntad malvada. Yo no creo que usted esté manipulando, creo que hay cosas que se están haciendo mal en el CIS y creo que hay cosas que se tienen que explicar mejor, que dificultan que los españoles le concedan prestigio y credibilidad al CIS. Creo que está erosionada la credibilidad del CIS, y eso es malo para todos los españoles, y creo que al mismo tiempo hay muchos investigadores que encuentran cada vez más dificultades para trabajar. El CIS no es solo un material con el que políticos y periodistas discuten; es fundamentalmente un centro público que suministra información con la que mucha gente trabaja todos los días y creo que a mucha de esa gente le es más difícil trabajar.

Me concentro en la cuestión de las preguntas. Uno, cuando pregunta, elige en parte la respuesta. Si uno pregunta por la situación económica y elimina la categoría 'regular', yo creo que incluso el señor de VOX va a entender que está modificando las respuestas que después van a salir. ¿Ha tenido el CIS una voluntad de hacerlo así porque algo ha cambiado en la realidad que justifique un cambio en la metodología? Lo desconozco, pero explíquenoslo. ¿Qué ha pasado para que 'regular' ya no sea una


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respuesta válida cuando se pregunta por la situación económica? Esto parecerá una tontería, pero resulta que antes se preguntaba al principio por la situación económica y luego por la situación política, y ahora se hace al revés. Cambiar el orden todo el mundo sabe que afecta a las respuestas que se dan. Si tú le preguntas a alguien primero por cómo valora su situación económica y luego le preguntas por la situación política, esto evidentemente afecta. Preguntar a qué categoría social se adscribe uno sin sugerir las respuestas no es lo mismo que hacerlo sugiriéndolas o dando opciones a las que adscribirse. Y yo no digo que todas esas cosas estén hechas con una especie de pérfida voluntad para armar un Gobierno totalitario. No, yo creo que no está hecho bien. Ahora, sáqueme de mi error, explique por qué se han hecho esos cambios que no se han explicado y que generan dificultades. Rompen series históricas, con lo cual las comparaciones para los investigadores son más difíciles y arrojan resultados tan sorprendentes como que hoy hay más españoles satisfechos con la situación económica que hace un mes. Honestamente, no creo que eso sea así. Usted me dice: Hombre, es que había que preguntar excluyendo el COVID. Ahí le reconozco que no estamos en absoluto de acuerdo. Si uno pregunta por la situación económica excluyendo el COVID es como si a alguien le preguntas qué tal estás dejando de lado el confinamiento, tus familiares, las enfermedades y el miedo.

El señor PRESIDENTE: Señor Errejón, los tres minutos terminaron hace rato.

El señor ERREJÓN GALVÁN: Como nunca tengo mucho tiempo, me he empachado.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias.

Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, tiene la palabra el señor Guijarro.

El señor GUIJARRO GARCÍA: Gracias, presidente.

En primer lugar, como siempre, les muestro mi sorpresa por el alto nivel de conocimiento sociológico que se ha demostrado en esta sala. Como habrá visto usted, señor Tezanos, esto está plagado de grandes expertos que conocen todo tipo de prácticas, cómo se realiza un cuestionario, una entrevista, expertos en Psicología Social, en Sociología..., en fin, una cosa tremenda. Si realmente este Congreso atesorara todo el conocimiento que dice tener, ¡madre mía, qué Congreso!

En segundo lugar, sacaba el señor Bermúdez una carpetita con unos titulares. Señor Bermúdez, sabe que le tengo aprecio; creo, además, que es usted muy buen parlamentario, pero permítame que le diga que esto se llama en Filosofía de la Ciencia un argumento solipsista. Es usted mismo discutiendo consigo mismo. No se extrañe de que cuando usted se discuta con el espejo, el de enfrente le dé la razón, porque es usted mismo discutiendo consigo mismo. No me diga usted que "la prensa dice". No, es determinada prensa, que es la prensa que sostiene al Partido Popular, con lo cual claro que les da la razón; lo llevan haciendo años y años. Esto es así.

Para terminar, ya que aprovecho siempre este segundo turno para entrar un poco en el rifirrafe, aparte de eso, también quiero introducir una pregunta que no he formulado en la anterior intervención y que sí me parece fundamental. Señor Tezanos, en España, en la Sociología en general, el desarrollo del campo ha pecado de cierta cuantitofrenia, como decía el profesor Ibáñez, quizás de un exceso de numerología. La sesión de esta tarde ha sido un claro ejemplo. En ese sentido, le quería preguntar qué perspectivas -si las hay- tiene el CIS para introducir investigación cualitativa en sus estudios. En un momento como el actual, en el que, como usted mismo ha dicho, se están produciendo cambios de profundidad, que ya veremos hasta dónde llegan, un análisis cualitativo ayudaría a entender muchas de esas corrientes de fondo que se están empezando a armar a partir de este momento. Esa herramienta cualitativa ha sido siempre en cierto sentido no sé si denostada, pero al menos sí ninguneada, y creo que en un momento como el actual haríamos bien en el campo de la Sociología en rescatar el valor de esa metodología que, por lo demás, es, como usted sabe, muy complementaria de lo cuantitativo y que permite dar respuestas que son inabarcables en márgenes de error y en modelos estadísticos.

Por lo demás, gracias por su comparecencia.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Guijarro.

Es el turno del Grupo Parlamentario VOX. ¿Intervendrá solo un portavoz en esta ocasión?

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: Sí, solamente hablaré yo, señor presidente.


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El señor PRESIDENTE: Muy bien. Tiene la palabra el señor Sánchez.

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: Gracias.

Señor Tezanos, usted considera que el hecho de haber sido miembro en el pasado de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista, connotado militante de ese partido, etcétera, no empaña en nada la neutralidad y objetividad que le es exigible para presidir el CIS. Los señores Errejón y Guijarro dicen que la neutralidad y objetividad no existen y, además, muestran un gran interés por las actividades del CIS. Yo creo que no hay ningún inconveniente político ni de neutralidad ni de objetividad para que usted les ofrezca que vayan a colaborar con usted al CIS de modo retribuido, porque estos dos partidos están especializados en sociedades interpuestas que cobran. Yo creo que esa actividad retribuida, para contribuir más a esa neutralidad y objetividad de la que usted hace gala, además será autorizada por la Comisión del Estatuto del Diputado, porque como ellos no percibirán esos haberes directamente... Creo que es una situación perfecta, y así todos los demás nos quedamos tranquilos acerca de la neutralidad y objetividad definitivas, absolutas y garantizadas ciento por ciento del CIS.

Yo no he dicho que el CIS no pueda actuar con neutralidad y objetividad; he dicho que no puede hacerlo con neutralidad y objetividad cuando lo preside usted, de modo que usted no tergiverse mis palabras, se lo ruego. Luego usted dice en una intervención desconcertante ciento por ciento -y ahora le diré un punto de coincidencia que tengo con usted, el único- que, claro, que esto de la encuesta del barómetro, la publicada hoy, indica que hay un asentimiento o un apoyo a esta solución de que todos colaboremos, que Ciudadanos se aproxime al PSOE y todas estas cosas. Usted no solamente reproduce aquí el dato de la encuesta, usted añade una interpretación y dice que es natural, que es razonable que los españoles piensan así. Usted se alza como intérprete auténtico, como se dice en derecho, de la voluntad del pueblo español. Usted es una encuesta andante y viviente, no solamente hace encuestas si no que usted es la encuesta misma y se basta por sí mismo. Esto lo llama este señor solipsismo. Para corresponder a su comentario en la altura científica que merece, yo le diría, señor Guijarro, que mí esto me recuerda a Una noche en la Ópera, de los Hermanos Marx, cuando Groucho Marx le dice a una señora que le pretende: Usted me recuerda a usted. Porque usted lo que dice con contenido científico es... Omito el calificativo. Tengo una coincidencia con usted y es que yo tampoco me creo los resultados de las encuestas del CIS desde que usted lo preside. Es la única coincidencia que tengo con usted, lamentablemente; me gustaría tener alguna otra, pero...

En cuanto a esto de la percepción en el último barómetro de la situación económica, le piden Ciudadanos y Errejón que lo explique usted. No hace falta, esto es del género bufo, se interprete en términos de metodología, haciendo abstracción de la variable principal concurrente que es la situación en la que vivimos o sin hacer abstracción. No merece la pena, no lo explique.

Ha mencionado usted también, porque le ha dado pie el señor Simancas -torpemente, a mi juicio- el franquismo. ¡Pero si el CIS está fundado por el franquismo, señor Simancas! Usted, que estudió Ciencias Políticas, lo debería saber y las personalidades más relevantes que han presidido esa organización nunca lo han hecho en un periodo democrático, y esto creo que el señor Tezanos lo corroboraría, empezando por su maestro y fundador que ha mencionado antes, el profesor Salustiano del Campo.

El señor PRESIDENTE: Señor Sánchez.

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: ¿Me deja una última?

El señor PRESIDENTE: En telegrama.

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: Telegrama.

Los bulos. El 20 de octubre de 1931, en las Cortes, Azaña, presidente del Gobierno provisional, dijo que era intolerable que hubiera crítica al Gobierno en los medios de comunicación, a los que calificó de "hojas facciosas" en los que solamente se decían bellacadas y que los que protagonizaban esas críticas eran reptiles. Desde luego, tiene usted razón, esto no es nuevo.

El señor PRESIDENTE: Lo suyo ha sido más una carta que un telegrama.

El señor SÁNCHEZ GARCÍA: Muchas gracias por haber sido tolerante.


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El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Parlamentario Popular, el señor Bermúdez de Castro tiene la palabra.

El señor BERMÚDEZ DE CASTRO FERNÁNDEZ: Muchas gracias, presidente.

Dos precisiones. Yo no le he acusado a usted de irregularidades, lo único que he hecho es recordar que ha habido un juzgado que ha remitido al Tribunal de Cuentas esa contratación para ver si hay irregularidades contables en esa contratación. Segundo, nosotros estamos de acuerdo en luchar contra los bulos; en lo que no estamos de acuerdo es con que se pretenda identificar verdad con fuente oficial porque, señorías, ¿cuál es la verdad? ¿La de que no es conveniente usar mascarillas o la de que son imprescindibles y son necesarias? ¿La de que solo tendríamos, como mucho, algún caso o la tragedia que estamos viviendo? Por eso, señor Tezanos, por mucho que usted me repita que ha sido un cuestionario inocente e imparcial, no nos va a convencer, seguimos pensando que estaba cargando de ideología. Me dice que los errores en las encuestas son normales, sí, pero es que el problema es que los errores en el CIS son constantes y siempre en la misma dirección. Y claro que hay sesgo a la izquierda en el conjunto de los encuestados, claro que sí, no hay más que ver el recuerdo de voto y la autoubicación ideológica que usted me ha recordado.

Pues mire, yo se lo traía. En el barómetro de hoy, cuando se pregunta a los encuestados dónde se posicionan, el 25 % se posiciona en el centro derecha o derecha y el 70 % entre el centro izquierda y la izquierda. Y así salen luego las encuestas, salvo que usted pretenda convencerme de que el Partido Popular tiene muchos votantes en la izquierda. Por cierto, me dice el señor Simancas que aquí hemos venido a destruir y a descalificar el trabajo del CIS y poco menos que estas críticas obedecen a una campaña orquestada por la derecha para acabar con el Gobierno. Con ese argumento tienen ustedes al enemigo en casa. Porque, ¿sabe lo que dijo la actual ministra de Igualdad hace apenas unos meses sobre las encuestas del CIS? Que se parecían cada día más a un horóscopo. O el señor Echenique, que decía que con estas encuestas Sánchez obtendría el 127 % de los votos y sería elegido rey de España, Papa de Roma y emperador del universo. ¡Fíjese, señor Guijarro! Así que, en caso de que pretendan hacer reproches, haga reproches a sus autores, señor Simancas, que los tienen ustedes bastante más cerca.

Finalmente, usted, señor Tezanos, aseguró aquí en sede parlamentaria el año pasado, para justificar la independencia de las encuestas del CIS -está aquí, el 30 de enero de 2019-, que desde que se redactaba el cuestionario hasta que se codificaban y tabulaban los resultados todo estaba en manos de los profesionales. Dijo aquí: yo no intervengo nunca. Si quisiera hacerlo -decía- y cambiar algo, ¿saben lo que harían conmigo esos profesionales? Me echarían a patadas. Bien, usted ha reconocido en esta ocasión que en este barómetro interviene en todo y que ha sido el autor intelectual del cuestionario de preguntas. Lo dijo usted en la radio. (Rumores). Sí, está grabado. Así que, usted mismo, señor Tezanos

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bermúdez de Castro.

Y cierra este turno el Grupo Parlamentario Socialista. Tiene la palabra el señor Simancas.

El señor SIMANCAS SIMANCAS: Gracias, presidente.

Han quedado algunas cosas claras, a la derecha le molesta el CIS, primero, porque forma parte del Gobierno y quien gobierna es el Partido Socialista. En fin, solo se me ocurre una receta, que es algo de cultura democrática; es indigesta, pero hay que perseverar, señores del Partido Popular. Les molesta, esto sí de una manera fehaciente, que en las encuestas del CIS, como en todas las demás, el Partido Socialista queda por delante del Partido Popular. ¿Cómo resolver esto, señor Bermúdez? No mate usted al mensajero, al que recoge los datos que aportan los propios españoles. Les doy una pista: mañana voten ustedes a favor de la prórroga del estado de alarma que salva vidas, a lo mejor en el próximo barómetro les va mejor. Les gustan a ustedes más las encuestas de las empresas privadas. Una de las que usted ha citado fue presentada de la siguiente manera, señor Bermúdez. El encuestador nos advirtió a todos los españoles: hay una revolución en el voto -antes de hacer la encuesta-, y después la encuesta confirmó, supuestamente, lo que nos había anticipado. Eso sí que es capacidad de anticipación, señor Bermúdez. Esas son las encuestas de la que usted nos ha hablado y que intenta comparar con el CIS.

Sobre libertades, insisto, no hay un problema de libertad de prensa o de libertad de expresión, de respeto a la libertad de prensa y a la libertad de expresión en este país. Cita por cita: "Los años de Rajoy fueron el mayor ataque a la libertad de prensa desde la dictadura". Don David Jiménez, exdirector del diario El Mundo. Ahora no, en otro tiempo a lo mejor sí, señor Bermúdez.


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No hay un problema de libertad de expresión, hay un problema de bulos y los bulos hacen daño, insisto. El señor Tezanos aludía a un episodio de un supuesto médico, un falso médico, que decía que en los hospitales españoles se retiraban los respiradores a los mayores de sesenta y cinco años para dárselos a los jóvenes. Ese vídeo lo vieron dos millones de personas. Eso hizo daño. ¿Sabe usted cuál es la opinión de la mayoría de los españoles? Que hay que defender la información veraz y combatir los bulos. Y si usted no está de acuerdo, no hay un problema en el CIS, hay un problema en el Partido Popular. Hay que combatir los bulos, señor Bermúdez de Castro. Fíjese que en otro tiempo ustedes también lo defendían. Le voy a leer una proposición no de ley de diciembre del año 2017, firmada por Rafael Antonio Hernando, por entonces portavoz del Partido Popular en el Congreso: Instamos al Gobierno a impulsar la elaboración de métodos para determinar la veracidad de informaciones que circulan por servicios conectados a Internet y que tienen como destino al ciudadano, traduciendo esos métodos en medidas de acción que garanticen la detección de esas informaciones en base a un buen método para identificarlas y su sellado -su sellado, ¿qué significa su sellado?- o descalificación como potencial noticia falsa. Hay que combatir los bulos, es la opinión de la mayoría de los españoles y es lo que deberían defender ustedes. (El señor Bermúdez de Castro Fernández: Eso es lo que he dicho, hay que escuchar).

Esa es la verdadera libertad, la libertad de recibir información veraz y combatir los bulos. Se lo vuelvo a rogar: el CIS es una institución pública que sirve a todos los españoles, hagan ustedes la oposición que quieran al Gobierno, a este Grupo, al PSOE, pero, por favor, respeten ustedes el Centro de Investigaciones Sociológicas, a sus profesionales, su trayectoria y el servicio que prestan a la sociedad española. (El señor Bermúdez de Castro Fernández pide la palabra).

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Simancas.

Como ya le he escuchado, señor Bermúdez, tiene treinta segundos para aclaraciones.

El señor BERMÚDEZ DE CASTRO FERNÁNDEZ: Quince segundos. Dos cosas. ¡Es que el señor Simancas pone en mi boca lo que yo no he dicho! Es justo lo contrario. Yo no he descalificado, solo he reproducido lo que han dicho algunos titulares de prensa; ni he dicho que no estoy en contra de los bulos, al contrario, he dicho que estamos absolutamente en contra de los bulos y de la información que no sea veraz, pero eso es compatible con la libertad de información y la libertad de opinión.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.

Va a cerrar la sesión el señor Tezanos, presidente del CIS, y vamos a ver si conseguimos hacerlo en diez minutos.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS (Tezanos Tortajada): Intentaré no gastar más de diez minutos. Veo que han quedado algunas preguntas o algunos interrogantes sin aclarar y, lógicamente, tenemos un tiempo limitado.

La famosa pregunta 6 iba en esa dirección de no cuestionar; en ningún momento se habla de censura, el ciudadano no lo entiende mal, eso ténganlo en cuenta. Si hicieran una lectura sosegada y tranquila dentro de cierto tiempo, probablemente se darían cuenta de la exageración. Lo único que revela esa pregunta y las respuestas es la enorme inquietud que tienen los ciudadanos ante algo, igual que ante el virus, ante lo que estamos indefensos porque podemos hacer muy pocas cosas; sinceramente, podemos hacer muy pocas cosas si las grandes compañías de redes internacionales no colaboran, que son las que tienen que colaborar. No sé usted, yo tengo una página en Twitter que no es mía, con mi foto y con mi nombre diciendo chorradas continuamente. ¿Eso cómo puede ser? ¿Cómo se controla ese mundo? Ese mundo es un caos. Eso es lo que inquieta en este momento a la ciudadanía.

Empezando por el final, usted dice que hay un tribunal ante el que un querellante por segunda vez presenta una denuncia porque no le gusta una encuesta. ¿A usted le consta que la juez del Juzgado de Instrucción número 34 ha remitido algún oficio al Tribunal de Cuentas pidiendo que investigue? ¿Le consta? (El señor Bermúdez de Castro Fernández muestra unas fotocopias). No, no, ¿a usted le consta? (El señor Bermúdez de Castro Fernández: Le reproduzco una noticia de Europa Press).

El señor PRESIDENTE: No, no, no, no entren en diálogo.


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El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): Es que a usted no le consta, a mí tampoco me consta. ¡Yo creo que no! No es una competencia de un juez remitir ninguna denuncia ante el Tribunal de Cuentas. A mí me gustaría que alguien aquí se pudiera enterar de si al Tribunal de Cuentas se le ha entregado esa petición de que investigue. El Tribunal de Cuentas ha hecho una auditoría al CIS y hace periódicamente auditorías al CIS, es su función y tiene que hacerlas, pero esa información, si a usted no le consta..., porque es grave; es grave: es poner en cuestión la fama y la honestidad de alguien. Usted está propalando un bulo, una falsa noticia, una fake. Sí, sí. Imagínese que es mentira... (Rumores).

El señor PRESIDENTE: Vamos a ver...

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): A fecha de hoy, en el Tribunal de Cuentas no ha entrado ninguna petición de la juez del Juzgado de Instrucción número 34 pidiendo que se investigue. Imagínese. Usted ha lanzado una fake; se ampara en una noticia, que no sé si serán amigos, como decía, afines a usted o no, pero se ampara en eso. Diga usted lo que tenga que decir.

Y luego me ha inquietado lo que usted ha dicho con respecto a la encuesta actual y esa afirmación mía en una comparecencia anterior que yo respaldo totalmente porque es así: hay una estructura compleja, hay un departamento de campo, un departamento de codificación, hay un director de investigación que está aquí, que es el profesor Javier de Esteban, pero en esa estructura yo no interfiero. Esta encuesta se ha hecho en circunstancias excepcionales, con el CIS cerrado y en teletrabajo, y la ha hecho una empresa. Al hacerla telefónicamente, una serie de etapas del proceso de trabajo de la encuesta domiciliaria del CIS no existen en este caso, no existen; y lo hemos hecho con algún técnico, lo hemos hecho nosotros porque ha habido que hacerlo con rapidez. Lo mismo que se ha gestionado administrativamente en régimen de urgencia bajo el estado de alarma, se ha realizado el cuestionario y se han repetido bastantes preguntas del cuestionario para ver la comparabilidad; son supuestos distintos. Cuando se estandarice el trabajo del CIS y sea el CIS y los encuestadores del CIS los que hagan otra vez la encuestas vía telemática, conectados al CIS pero por teléfono, con un sistema representativo que garantice la representatividad suficiente de esas muestras del CIS, entonces sí volverá a repetirse. Pero esto lo ha hecho otra empresa, es un encargo que le hemos hecho a una empresa exterior; se les ha dado un cuestionario, ellos han verificado el cuestionario y tuvimos que suprimir muchas consultas del cuestionario porque decían que era muy largo, a pesar de que nosotros también lo habíamos testado. Es un régimen de funcionamiento distinto.

Luego, veo que en el tema ese de la adscripción ideológica usted persiste sin entenderlo. No he sido capaz de explicárselo; no digo que sea usted torpe de entendimiento, sino que yo no he sido capaz. Me ofrezco a explicárselo con detalle en alguna ocasión. Si usted tiene capacidad para intercambiar puntos de vista con amistad, sin enfado, creo que lo entendería. Una cosa es la autodedicación ideológica y otra cosa es el voto, y le falta a usted un tercer bloque, los que están indefinidos, que son en torno a un 15 %. En ese mapa que le he enseñado a usted de espacios políticos se ve la posición de cada partido: la media que ocupa, los electores que tiene a su izquierda y a su derecha, las tensiones de ajuste en su electorado; es una realidad compleja. Ya no son los datos, usted puede utilizar los datos del CIS u otra encuesta para interpretarlos, pero los datos requieren una interpretación, como todo en la vida.

Le quiero agradecer, señor Guijarro -no lo he dicho antes- que ponga encima de la mesa como parlamentario el tema de los encuestadores del CIS. Los encuestadores del CIS son personas muy esforzadas que hacen en condiciones dificilísimas su trabajo: en condiciones de lluvia, de calor extremo o en circunstancias extremas; son personas ejemplares en la realización de su trabajo para la Administración en condiciones difíciles. Uno de mis compromisos desde el primer momento y mi empeño es que hay que regularizar la forma de colaboración de esos encuestadores, muchos de ellos autónomos, porque personas que hacen ese trabajo tienen que tener, lógicamente, un contrato con todos los derechos sociales; soy defensor acérrimo de eso. Ellos son los típicos trabajadores temporales que trabajan no todos los días del mes, unos días, haciendo las encuestas, y eso merecería por parte de una Administración con sensibilidad un régimen jurídico que les permitiera trabajar en condiciones homologables a las del resto de los trabajadores españoles. Por ejemplo, en circunstancias como las actuales, al tener esa situación -muchos de ellos autónomos, y otros en otra situación- no han podido ampararse en ninguna medida y me han pedido a mí -yo lo pediría públicamente- que se pensaran medidas de apoyo también para esas personas, porque muchos de ellos tienen familia, otros tienen otras actividades y se dedican a esto, pero merecen un


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trato digno y tenemos que acordarnos de ellos. Tenemos presupuestos, tenemos proyectos en el CIS e ideas para intentar resolverlo y si no tenemos tiempo nosotros, espero que otros lo tengan.

En el caso de los comentarios que me hacía el señor Errejón -tenía aquí la encuesta-, es que no sé a qué se refiere usted. Creo que no le han pasado bien la información. Aquí tengo: pregunta 17, 'regular', 11,8 -es lo que aquí figura-. ¿Cómo que se ha suprimido? Es que algunas cosas que le han contado personas que, con buena voluntad, siguen el CIS no son correctas, no están bien informadas. Aquí figura la pregunta 'regular', y además no solo figura sino que da lugar a un 11,8 % de respuestas. ¿Por qué se decía que al margen del COVID? Pues porque hemos hecho dieciséis preguntas sobre el COVID y en las encuestas es una práctica, cuando se pasa a otro tema, lo siguiente: al margen de esto, ¿cómo ve usted la situación? Ahora, hay un problema aquí de incomparabilidad, que vuelvo a repetir: estas encuestas no son nada comparables. A las personas que usted conoce y que están objetando, dígales que pierdan de vista la posibilidad de compararlas porque es una metodología distinta, son circunstancias muy diferentes; la gente estaba dispuesta a colaborar, a responder, estaba en su casa toda la población activa. Al activo que trabaja lejos de su hogar, que llega a su casa a las ocho, es muy difícil hacerle una encuesta. Entonces, aparecen sectores de la población que antes no estaban. Esto es como una especie de cápsula y habrá cambios en estas encuestas que se están haciendo en este periodo, inevitablemente, en la medida en que nosotros hagamos el tránsito de la encuesta domiciliaria personal a la encuesta telefónica. Hay más detalles, que no tengo intención de indicarle porque ya me está mirando el presidente.

Quiero decirle algo más a la representante de Ciudadanos -prometo que será la última- sobre lo que ha comentado. ¿Usted piensa que estos funcionarios que hay en el CIS no son independientes? Yo no sé quiénes son. No sé si me ha escuchado antes, pero cuando llegué al CIS, aunque yo no pregunto, sé que había solo una persona de UGT entre noventa personas. Pero yo pensaba que no habría nadie que tuviera... En fin, es una cosa anómala en un colectivo de ochenta y tantas personas. Después, ya le digo que son personas que han hecho oposiciones y que han sido seleccionadas por sus oposiciones. ¿Qué método de selección del presidente del CIS ha funcionado hasta ahora? Pues de los veintiún presidentes del CIS creo que solo ha habido dos de esos que se pueden llamar independientes, aunque nadie es absolutamente independiente. Fíjese que entre los primeros presidentes del CIS, aparte de Salustiano del Campo, estaba Luis González Seara, que nadie puede negar que fue un demócrata convencido que luchó desde dentro a favor de la democracia. (El señor Sánchez García: Le nombró Fraga). Sí, le nombró Fraga, y luego...

El señor PRESIDENTE: Pero no abran diálogo. Y tú tampoco lo abras.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): No lo abro. Creo en el parlamentarismo, en el diálogo, en todo esto, y creo en la capacidad de buena fe...

El señor PRESIDENTE: Luego los que quieran ahondar en estas cuestiones se pueden quedar, pero ya vamos a levantar la sesión para todo el mundo. No hay diálogos.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): Luis González Seara fue jefe de gabinete del subsecretario del ministerio, y le nombraron director interino y nadie puede alegar que luego no fue un miembro activo de la UCD. Fue ministro con la UCD. Y estaban Alejandro Muñoz Alonso, que también fue un miembro destacado de la UCD, y Francisco Murillo Ferrol, un académico respetable, con sus propias ideas y demás. Con lo que no se ha encontrado ningún presidente del CIS ha sido con que, antes de tomar posesión, se lanzaran sobre ellos diciendo las mismas cosas que se dicen hoy. O esta es la profecía que se cumple a sí misma o es una falacia para intentar deslegitimar... (Protestas por parte del señor Sánchez García). Pero déjeme decir algo, déjeme decir algo.

El señor PRESIDENTE: Señor Sánchez, no tiene la palabra, no interrumpa.

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): En la guerra de encuestas lanzada en España desde hacía mucho tiempo -yo he escrito sobre eso y puedo proporcionar documentación- había, como decía Alain Minc en su libro La borrachera democrática, un intento de instrumentalizar por parte de sectores muy concretos -puedo darle toda la información que usted desee- la imagen de una opinión pública que estaba en contra de las fuerzas de izquierda en general.


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Se trataba de promover ese estado de ánimo, ese estado de impresión. El CIS no entra en la guerra de encuestas, sino que ofrece su información. ¿Qué garantizamos nosotros y los profesionales del CIS? Pues en realidad objetividad en el análisis. Probablemente no tenemos neutralidad ideológica porque nadie es neutral ideológicamente. Ya le digo que yo creo que de todos los presidentes del CIS solo hay dos que han sido realmente independientes. Fíjese cuando nombraron a Pilar del Castillo como nadie dijo nada. Era la directora de la revista teórica del PP y luego fue no sé qué más. (El señor Sánchez García: ¿Le parece mal?).

El señor PRESIDENTE: ¡Pero bueno!

El señor PRESIDENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOLÓGICAS, CIS (Tezanos Tortajada): Pues no. A mí no me pareció mal.

Señora Edurne Uriarte, nosotros hemos coincidido en algunas de las convocatorias anuales que hacía el CIS con personas de todas las ideologías, y hablábamos de temas sociológicos y de análisis sin ningún problema, creo yo. Insisto en ese espíritu de considerar al CIS como un organismo en el que no se cercenaba la presencia de nadie, donde había entendimiento y capacidad de trabajo en cuestiones de distinta naturaleza por parte de personas que veníamos desde muy lejos. Nunca ha habido esa guerra contra el CIS; yo creo que es injusta y que el tiempo pondrá en su sitio cuáles han sido las motivaciones. Desde luego, lo que a mí me llega a través de Internet, a través de las redes, a través de mucha gente que se dirige, muchos profesores, al CIS no es eso que usted dice; hay otra opinión. A veces el riesgo en política es confundir -no es un proceso psicológico- lo que uno piensa como el pensamiento universal. Eso está muy cerca del pensamiento autoritario, y si se está en el pensamiento democrático, uno tiene que pensar que es una parte del pensamiento y que hay otros pensamientos con los que hay que convivir, y en algunas ocasiones complejas como esta hay que colaborar. ¿Eso es ser portavoz de un partido? No, es replicar y contar lo que dicen los datos del CIS. ¿Qué interpretación ha hecho mucha gente en este debate de una pregunta y su redacción, aparte de lo singular? Pues que es la típica maniobra de diversión, el típico MacGuffin. Se ha intentado fijar la atención en eso para no fijarse en el resto de datos muy útiles que proporcionaba la encuesta, muy útiles en el sentido de cuál era el sentir de la población española en su conjunto, qué había que hacer, cómo había que actuar ante el COVID, si hay que respaldar o no al Gobierno o al capitán que va al frente del barco en medio de una tormenta. Ese tipo de reflexiones está en el común de los mortales. ¿Que no le gusta a alguno que aparezcan en las encuestas? Pues hagan ustedes pedagogía en sentido contrario, pero eso es lo que hay. Yo sé que todas esas opiniones muchas veces están vistas desde la óptica de una ideología, de una forma de pensar que, afortunadamente, creo yo -es una subjetividad mía-, es minoritaria hoy por hoy en la sociedad española.

Muchas gracias. Y vuelvo a reiterar mi ofrecimiento de que estoy dispuesto a seguir esta conversación.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Tezanos. (El señor Bermúdez de Castro Fernández pide la palabra).

Señor Bermúdez de Castro, dígame cuál es la cuestión.

El señor BERMÚDEZ DE CASTRO FERNÁNDEZ: Artículo 73 del Reglamento. Es por aclarar la cuestión, porque a mí no me gusta que quede ninguna duda.

El señor PRESIDENTE: Vaya concretamente a la cuestión.

El señor BERMÚDEZ DE CASTRO FERNÁNDEZ: Yo no le he trasladado ninguna acusación. Lo único que he hecho ha sido reproducir una noticia que aparece en múltiples medios de comunicación. Lo puede usted ver en Google. No en cuatro, sino en muchísimos más. Están aquí. Si es un bulo o es falsa, desmiéntalo, porque lo único que hemos hecho ha sido reproducir esa noticia. (El señor presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, Tezanos Tortajada: ¿Puedo desmentirlo totalmente?).

El señor PRESIDENTE: Ya lo has desmentido antes. Ya está.

Gracias a los grupos por las intervenciones, por el uso razonable del tiempo y también al compareciente. En nombre de todos los miembros de esta Comisión, quiero darle las gracias al señor Tezanos por su comparecencia y por su presencia. Si alguno quiere quedarse a ahondar en las cosas de las que se ha hablado, se queda, pero los demás levantamos la sesión.

Eran las siete y cuarenta minutos de la tarde.

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