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DS. Senado, Pleno, núm. 25, de 13/12/2004
 


CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2004 VIII Legislatura
Núm. 25
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCIA
Sesión del Pleno
celebrada el lunes, 13 de diciembre de 2004


ORDEN DEL DIA:

Primero

Actas:

--Lectura y aprobación, si procede, de las Actas de las sesiones anteriores, celebradas los pasados días 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 2004.


Segundo

Autorización del Pleno para tramitación en lectura única:

--Proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial. (Número de expediente S. 621/000007).
(Número de expediente C. D. 121/000017).


Tercero

Dictámenes de Comisiones sobre Proyectos y Proposiciones de Ley remitidos por el Congreso de los Diputados:

--De la Comisión de Presupuestos en relación con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie II, número 4, de fecha 13 de diciembre de 2004). (Número de expediente S. 621/000004).
(Número de expediente C. D. 121/000009).


--De la Comisión Constitucional en relación con el Proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril, del Consejo de Estado. SE TRAMITA POR EL PROCEDIMIENTO DE URGENCIA.
(Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie II, número 5, de fecha 13 de diciembre de 2004). (Número de expediente S.
621/000005). (Número de expediente C. D. 121/000004).


Corrección de errores del «Diario de Sesiones» número 23.


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SUMARIO

Se abre la sesión a las doce horas y treinta y cinco minutos.


ACTAS (Página 1142)

Lectura y aprobación, si procede, de las Actas de las sesiones anteriores, celebradas los pasados días 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 2004 (Página 1142)

Se aprueban las actas por asentimiento de la Cámara.


AUTORIZACION DEL PLENO PARA TRAMITACION EN LECTURA UNICA (Página 1142)

Proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial (Página 1142)

Se aprueba la autorización por 127 votos a favor y 125 en contra

DICTAMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (Página 1142)

De la Comisión de Presupuestos en relación con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005 (Página 1142)

El señor Fernández Cucurull, Presidente de la Comisión, presenta el dictamen. El señor Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda (Solbes Mira) presenta a la Cámara el proyecto de ley.


Se inicia el debate de las propuestas de veto.


El señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende la propuesta de veto número 1. El señor Bonet i Revés consume un turno en contra. El señor Macias i Arau hace uso de la palabra en virtud del artículo 87.


Se suspende la sesión a las catorce horas y cinco minutos.


Se reanuda la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos.


El señor Cande Morales defiende la propuesta de veto número 3, del Grupo Parlamentario Popular. El señor Bru Parra consume un turno en contra. El señor Albistur Marin defiende la propuesta de veto número 2, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos. El señor Bru Parra consume un turno en contra. El señor Macias i Arau defiende la propuesta de veto número 4, del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió. El señor Bru Parra consume un turno en contra. En turno de portavoces, intervienen los señores Cuenca Cañizares, Mur Bernad y Quintana González, por el Grupo Parlamentario Mixto; Mendoza Cabrera, por el Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria; Macias i Arau, por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió; Albistur Marin, por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos; Bonet i Revés, por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés; Lerma Blasco, por el Grupo Parlamentario Socialista, y Caneda Morales, por el Grupo Parlamentario Popular. Cierra el debate el señor Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda (Solbes Mira).


Se aprueba la propuesta de veto número 1, del señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto, por 140 votos a favor y 117 en contra. El señor Presidente comunica a la Cámara el traslado del proyecto de ley al Congreso de los Diputados.


De la Comisión Constitucional en relación con el Proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril, del Consejo de Estado. SE TRAMITA POR EL PROCEDIMIENTO DE URGENCIA (Página 1182)

El señor García Miralles, Presidente de la Comisión, presenta el dictamen.


No se produce debate de totalidad.


Se inicia el debate del articulado.


El señor Cuenca Cañizares, del Grupo Parlamentario Mixto, defiende las enmiendas números 1 a 4. El señor Zubia Atxaerandio defiende las enmiendas números 5 a 7, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos. En turno de portavoces, intervienen los señores Cuenca Cañizares, por el Grupo Parlamentario Mixto; Badia i Chancho, por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, y Molas i Batllori, por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés; la señora Castillo Jiménez, por el Grupo Parlamentario Socialista, y el señor Vázquez Requero, por el Grupo Parlamentario Popular.


Se procede a votar.


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Se rechazan las enmiendas números 1 a 4, del Grupo Parlamentario Mixto, señor Cuenca Cañizares y señora López Aulestia, por 4 votos a favor, 236 en contra y 9 abstenciones.


Se rechazan las enmiendas números 5 a 7, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, por 14 votos a favor, 234 en contra y 2 abstenciones.


Se aprueba el dictamen por 238 votos a favor, 5 en contra y 8 abstenciones.


El señor Presidente anuncia a la Cámara que queda definitivamente aprobado por las Cortes Generales el proyecto de ley.


Se levanta la sesión a las veinte horas y treinta y cinco minutos.
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Se abre la sesión a las doce horas y treinta y cinco minutos.


El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión.


ACTAS:

--LECTURA Y APROBACION, SI PROCEDE, DE LAS ACTAS DE LAS SESIONES ANTERIORES, CELEBRADAS LOS PASADOS DIAS 30 DE NOVIEMBRE Y 1 Y 2 DE DICIEMBRE DE 2004.


El señor PRESIDENTE: Punto primero del orden del día: Actas.
Lectura y aprobación, si procede, de las Actas de las sesiones anteriores, celebradas los pasados días 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 2004.
¿Alguna alusión, cambio o modificación al acta? (Pausa.) Entiendo que no; por tanto, quedan aprobadas.


AUTORIZACION DEL PLENO PARA TRAMITACION EN LECTURA UNICA:

--PROYECTO DE LEY ORGANICA POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGANICA 6/1985, DE 1 DE JULIO, DEL PODER JUDICIAL (S. 621/000007) (C. D. 121/000017).


El señor PRESIDENTE: Siguiente punto del orden del día: Autorización del Pleno para la tramitación en lectura única del Proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial.
La Mesa del Senado, oída la Junta de Portavoces, ha resuelto proponer al Pleno de la Cámara que este proyecto de ley orgánica se tramite directamente y en lectura única, de conformidad con el artículo 129 del Reglamento del Senado.
Vamos a proceder a la votación de la autorización del Pleno para la tramitación por lectura única.
Se inicia la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 252; a favor, 126; en contra, 126.


El señor PRESIDENTE: Señorías, habiéndose producido empate, volvemos a repetir la votación.
Abran las puertas. (Pausa.) Cierren las puertas. (Pausa.) Se inicia la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 252; a favor, 127; en contra, 125.


El señor PRESIDENTE: Queda, por tanto, acordada la lectura única.


DICTAMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS:

--DE LA COMISION DE PRESUPUESTOS EN RELACión con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005 (S. 621/000004) (C. D.
121/000009).


El señor PRESIDENTE: Punto segundo del orden del día.
Dictámenes de comisiones sobre proyectos y proposiciones de ley remitidos por el Congreso de los Diputados.
De la Comisión de Presupuestos en relación con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005.
Para la presentación del dictamen tiene la palabra el senador Fernández Cucurull.


El señor FERNANDEZ CUCURULL: Gracias, señor presidente.
Señorías, me cabe el honor de haber sido designado para presentar a la Cámara el dictamen de la Comisión de Presupuestos del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005.
Este Proyecto de Ley tuvo su entrada en el Senado el pasado día 23 de noviembre de 2004, siendo publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales» en la misma fecha y tramitándose por el procedimiento de un mes. El plazo de presentación de enmiendas terminó el 29 de noviembre de 2004 a las 18 horas.
A este Proyecto de Ley se han formulado cuatro propuestas de veto; la número 1 por el señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto; la número 2 por el grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos; la número 3 por el Grupo Parlamentario Popular, y la número 4 por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió; asimismo, se han presentado 2.289 enmiendas, de las cuales las números 424, 438, 464, 500, 511, 591, 1029, 1078, 1108, 1151, 1193, 1200, 1567, 1728, 1731, 1765 y 1822, todas ellas presentadas por el Grupo Parlamentario Popular, implican la impugnación completa de una sección.
En relación con el resto de las presentadas, corresponden al Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria, de la 1 a la 29 y de la 178 a la 182; al señor Mur Bernad, del Grupo Parlamentario Mixto, de la 30 a la 57; al señor Cuenca Cañizares y a la señora López Aulestia, también del Grupo Parlamentario Mixto, de la 58 a la 114; al señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto, de la 115 a la 177 y de la 254 a la 341; al Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, de la 183 a la 253; al Grupo Parlamentario Popular de la 342 a la 1833; al Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, de la 1834 a la 2221; al Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, de la 2222 a la 2231 y al Grupo Parlamentario Socialista, de la 2232 a la 2289.
A la vista de las enmiendas presentadas, la ponencia procedió a informar el proyecto de ley el día 2 de diciembre

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del 2004, acordando diferir al debate en comisión el pronunciamiento sobre las mismas, manteniendo, por ello, en dicho trámite el texto remitido por el Congreso de los Diputados.
El día 9 de diciembre, la comisión dictaminó el proyecto de ley, aprobándose la propuesta de veto número 1, presentada por el señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto.
Para su debate en pleno se han formulado votos particulares por parte del señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto; del Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria, del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, del Grupo Parlamentario Socialista y del Grupo Parlamentario Popular.
Con estas palabras he resumido la tramitación que hasta ahora se ha seguido en esta Cámara sobre el proyecto de ley que nos ocupa.
Nada más y muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
A continuación, para la presentación del proyecto de ley, tiene la palabra el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda.
Señorías, ruego guarden silencio.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE ECONOMIA Y HACIENDA (Solbes Mira): Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, comparezco ante este pleno del Senado consciente del veto que ha sufrido el proyecto de presupuestos generales del Estado, tal y como había sido aprobado por el Congreso de los Diputados, en la Comisión de Presupuestos de esta Cámara.
Quiero destacar que mi presencia no es cuestión de puro trámite, sino el convencimiento de la importancia del Senado en nuestro ordenamiento constitucional. Nada sería más grato para el Gobierno que esta Cámara admitiera a discusión y enmienda el proyecto que hoy voy a pasar a presentarles.
La capacidad negociadora del Gobierno, sin embargo, tiene límites, como son el techo de gasto aprobado, en junio, por ambas cámaras y los compromisos con la Unión Europea, concretamente, el pacto de estabilidad y crecimiento. Las demandas actuales, expuestas en las negociaciones previas en esta alta Cámara, rebasan dichos límites, por lo que no pierdo la esperanza de que se reconsidere.
El proyecto que hoy les presento mantiene las líneas básicas del aprobado por el Gobierno en su reunión del 24 de septiembre, intensifica la actuación pública en las áreas prioritarias que fijamos en el proyecto gubernamental, y es el resultado del proceso de discusión parlamentaria en el Congreso de los Diputados a través de enmiendas, que son la expresión legítima de la democracia parlamentaria. (Rumores.) Querría comenzar mi exposición con los tres principios básicos a los que me referí en la presentación en el Congreso, la estabilidad presupuestaria, la transparencia y la productividad.
Esta Cámara aprobó el día 22 de junio el objetivo de estabilidad presupuestaria presentado por el Gobierno, aprobación con la que se iniciaba el proceso de la elaboración de los presupuestos que hoy debatimos. Señorías, la estabilidad presupuestaria seguirá siendo un valor esencial en nuestra política económica. La disciplina fiscal otorga confianza a los agentes económicos y permite que el presupuesto actúe de forma estabilizadora, garantizando, además, las posibilidades de que el Estado siga cubriendo las necesidades colectivas básicas en el futuro.
(Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego guarden silencio.
Puede continuar, señor ministro.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE ECONOMIA Y HACIENDA (Solbes Mira): Gracias, señor presidente.
Para que los presupuestos contribuyan de forma efectiva a la estabilidad macroeconómica, es preciso dejar jugar a los estabilizadores automáticos, lo que implica necesariamente que el compromiso con la estabilidad presupuestaria se defina a lo largo del ciclo.
Por otra parte, para que la apuesta por la disciplina fiscal sea creíble, es imprescindible que se proyecte sobre el conjunto de entidades que componen el sector público, algo que no ha sucedido así siempre en los años recientes.
El segundo principio que antes he mencionado es la transparencia. Una actuación transparente de las administraciones públicas facilita el proceso de rendición de cuentas de los políticos a los ciudadanos y contribuye a que éstos estén informados sobre las actuaciones del Estado.
En el ámbito económico es indudable que el hecho de que los agentes conozcan con detalle las actuaciones y planes del Gobierno facilita la toma de decisiones de consumo e inversión y, por tanto, impulsa de manera notable la actividad económica.
¿Cómo se concreta esta transparencia en los presupuestos que hoy les presento? Por primera vez las Cortes han sido informadas de todos los ajustes de contabilidad nacional que permiten pasar del objetivo de estabilidad a la fijación del techo de gasto en términos presupuestarios.
Señorías, también desde hace algunos años, once para ser más exactos, va a ser la primera vez que este debate sólo sea sobre los Presupuestos Generales del Estado y no se va a realizar conjuntamente con la llamada Ley de Acompañamiento.
El Gobierno, como muestra de su compromiso con la transparencia, ha decidido no elaborar una ley de medidas fiscales, administrativas y de orden social, y creemos que con esa decisión se refuerza el control democrático que las Cámaras deben ejercer sobre la iniciativa legislativa del Gobierno, además de contribuir a una mayor seguridad jurídica para todos los ciudadanos.
Por último, quisiera referirme al tercer principio señalado anteriormente que es el de incremento de la productividad. El compromiso del Gobierno con la productividad

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está basado en la apuesta por un modelo que ha funcionado en otros países: crecimiento de empleo y mejora de productividad como objetivos perfectamente compatibles en una economía más innovadora y mejor dotada de bienes de equipo, infraestructuras y capital humano.
Señorías, la elevación de la productividad no es un objetivo de fácil consecución, pero este Gobierno va a tomar todas las medidas necesarias para que sea una realidad. Algunas de ellas --como luego les detallaré-- tienen cabida en estos presupuestos. En todo caso, la Administración general del Estado, además de realizar inversiones en infraestructuras, reforzar el sistema educativo y apoyar la innovación, debe contribuir a un mejor funcionamiento de los mercados impulsando reformas estructurales que mejoren el clima empresarial y el espíritu emprendedor.
Permítanme algunas reflexiones sobre el actual contexto económico. Estos presupuestos tienen por transfondo la favorable situación y mejores perspectivas de la economía española, que confirman la posibilidad de alcanzar cifras de crecimiento para el año 2005 en el entorno de las previstas en el cuadro macroeconómico presentado por los presupuestos.
La mayoría de los indicadores publicados desde que comparecí ante el Congreso en el mes de septiembre respaldan esta apreciación. Por ejemplo, la contabilidad nacional del tercer trimestre ha puesto de manifiesto una fortaleza notable de la economía española reflejada en la aceleración intertrimestral del 0,5 al 0,6 por ciento, que contrasta con la notable desaceleración en otros países europeos.
Otro dato favorable es el referido a la inversión en bienes de equipo, variable determinante de la productividad que está creciendo a tasas cercanas al 10 por ciento, contribuyendo no sólo al crecimiento presente, sino también a ampliar nuestras posibilidades futuras de crecimiento y mostrando también para los más escépticos que nuestra confianza en la economía española es compartida por los empresarios.
Las buenas expectativas empresariales tienen su reflejo en la buena marcha de la Bolsa española que sigue marcando máximos de los últimos años. La evolución de los beneficios empresariales es coherente, además, con este favorable panorama. Según los datos de la central de balances del Banco de España, que hemos conocido recientemente, el resultado ordinario neto de nuestras empresas se elevó en los nueve primeros meses del año un 18, 6 por ciento interanual, lo que supone un registro no sólo muy favorable en sí mismo, sino también notablemente mejor que el del año 2003, lo que no solamente muestra una buena salud de la empresa española, sino que anticipa un mantenimiento de las buenas noticias en el frente de la inversión.
Los indicadores económicos de aparición más reciente nos confirman que esa favorable evolución económica entre julio y septiembre se mantiene desde entonces, incluso con tendencia a mejorar. Por ejemplo, el turismo procedente del sector exterior, que desde marzo seguía una evolución preocupante, muestra las primeras señales de recuperación en septiembre y octubre; las entradas de turistas se han acelerado notablemente en estos dos meses, mientras las pernoctaciones de turistas extranjeros han pasado a tasas anuales positivas. Uno y otro indicador apuntan a una definitiva normalización de esta variable; normalización cuyo trasunto sería una mejora de la contribución del sector exterior al crecimiento, con un impacto perceptible en las cifras de aumento del producto interior bruto.
Deseo referirme, en particular, a los datos del mercado laboral, que confirman las mejores expectativas abiertas por la encuesta de población activa del tercer trimestre. El paro registrado, ese dato que provocó interpretaciones exageradas y poco rigurosas en el mes de agosto, ha experimentado desde entonces una evolución favorable. Octubre y noviembre han sido los primeros meses desde hace tres años en que el paro registrado ha disminuido en términos interanuales; en el mes de noviembre --por citar el último dato disponible--, el número de parados registrados en el Inem se redujo un 1 por ciento respecto del mismo mes del año 2003.
Por otro lado, el número de afiliados a la Seguridad Social se ha acelerado notablemente. Su ritmo anual de avance ha aumentado del 2,7 por ciento en el tercer trimestre, al 2,9 por ciento en el bimestre octubre-noviembre; y noviembre ha sido el primer mes desde hace más de un año en que la afiliación ha crecido al 3 por ciento. Se confirma así la continuación e intensificación de las tendencias que apuntaba la EPA del tercer trimestre: un mercado de trabajo con más ocupados y menos desempleados y una tendencia claramente a mejor, tanto en una como otra variable.
El aumento en los ingresos tributarios también nos puede orientar sobre la evolución de la coyuntura económica. En el período enero-octubre la recaudación aumentó un 8,2 por ciento respecto al año anterior, cifra muy satisfactoria y, aunque todavía influida a la baja por el efecto de la reforma del IRPF del Gobierno anterior, la tasa tendencial de aumento en los ingresos tributarios, descontando este efecto, se situaría en un entorno del 10 por ciento.
Como decía en el debate en el Congreso de los Diputados, son cifras propias de una economía que goza de muy buena salud y también, señorías, nos ofrecen una referencia fiable sobre la credibilidad de nuestra previsión de ingresos tributarios para el año que viene. Como saben, estimamos que los ingresos impositivos aumentarán en un 8,6 por ciento en el año 2005, mientras que en 2004 creceremos con un 2,6 por ciento, crecimiento menor al del próximo año y con una tasa tendencial de aumento de los ingresos tributarios que se sitúa en el 10 por ciento. Por tanto, juzguen ustedes sobre las previsiones y la credibilidad de las mismas.
En todo caso, nos movemos en un entorno internacional difícil que evidentemente nos afecta, pues España está inserta en los flujos de comercio e inversión internacional. Como saben sus señorías, la evolución del sector exterior nos ha restado en el tercer trimestre dos puntos porcentuales de crecimiento; el probable mantenimiento de esa tendencia en el cuarto trimestre hará que, inevitablemente, parte de nuestro mayor dinamismo se filtre hacia los países con los que comerciamos, lo que hace recomendable una

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revisión del crecimiento previsto para 2004, que pasará a ser del 2,6 por ciento.
Respecto del año que viene, las favorables tendencias que antes mencionaba nos llevan a pensar que la cifra de crecimiento prevista en junio en el cuadro macroeconómico puede cumplirse; aunque, lógicamente, disponemos de nueva información desde entonces que nos permite afinar algunos de los supuestos y estimaciones realizadas en junio, pensamos que ese 3 por ciento sigue siendo realizable, si bien esta previsión es hoy menos conservadora que cuando la formulamos hace unos meses.
Por eso, con ocasión de la remisión a la Comisión Europea de la actualización del Programa de Estabilidad, programa que tiene que realizarse en función de la información sistematizada recibida desde junio para revisar las proyecciones realizadas del cuadro macroeconómico y utilizando los supuestos establecidos por Bruselas, comunicaremos un crecimiento del 2,9 por ciento. Este 2,9 por ciento no significa un menor crecimiento, supone simplemente que hemos cambiado el supuesto fundamental del precio del barril del petróleo, de acuerdo con las indicaciones de Bruselas, que propone que se establezca en 45 dólares por barril; cifra, en mi opinión, que sin embargo no corresponde a la realidad de las cuentas actuales.
Afirmé en su momento en el Congreso que los precios del petróleo a 50 dólares, que eran los que entonces estaban en vigor, respondían a un fenómeno transitorio y a movimientos especulativos, y esa hipótesis que mantuve en el Congreso hoy se ha visto totalmente confirmada.
En septiembre, se hicieron todo tipo de valoraciones precipitadas tanto sobre la posible evolución del precio del petróleo como sobre el impacto que tendría en la economía española. No voy a entrar en ese debate; permítanme, simplemente, reiterar el mensaje que entonces presenté al Congreso: el precio del petróleo es un riesgo para nuestras previsiones macroeconómicas, pero en las circunstancias actuales es un riesgo manejable y asumible que no incidirá de forma sustancial en las previsiones de ingresos y de déficit planteadas.
Señorías, en definitiva, hace unos meses describí en el Congreso una situación económica positiva y con tendencia a mejorar. Hoy les reitero ese mensaje. Nuestra economía mantiene su buen tono y está en óptima disposición para aprovechar la recuperación de nuestros socios comerciales.
Esta mañana, hace escasos minutos, «Standar & Poor's» comunicaba oficialmente que había sido mejorada la clasificación de la economía española, que pasa de dos AA a tres AAA; es decir, el nivel máximo de clasificación que cualquier economía tiene hoy de acuerdo con los criterios de «Standar & Poor's». Este es el marco, es un marco favorable para los presupuestos que hoy les presento y el escenario que determina la previsión de ingresos que paso a referirles.
En el presupuesto de ingresos para el año 2005, las únicas modificaciones que en materia impositiva recogía el proyecto de presupuestos era la deflactación de la tarifa y la actualización en un 2 por ciento de los impuestos especiales sobre el alcohol y bebidas derivadas y sobre labores del tabaco.
El contenido normativo en materia tributaria del proyecto de ley de presupuestos se ha visto enriquecida durante su tramitación. Las principales modificaciones incorporadas afectan al régimen especial de empresas de reducida dimensión en el caso específico del Impuesto sobre Sociedades. Así, el volumen de ingresos que permite la aplicación de este régimen se amplía de 6 a 8 millones de euros e igualmente la aplicación del tipo reducido del 30 por ciento se extiende hasta los 120.202 euros de base imponible frente a los 90.152 euros anteriores.
El presupuesto de ingresos de 2005 contempla unas previsiones conservadoras que supone continuar la senda recaudatoria reflejada en el avance de liquidación de 2004. Este avance fue realizado en base a la recaudación acumulada hasta agosto, ya que éstos eran los únicos datos disponibles en la fecha de preparación de los presupuestos.
Como ya he comentado a sus señorías, los ingresos tributarios totales hasta octubre han experimentado un incremento del 8,2 por ciento respecto al mismo período de 2003, y dentro de los mismos hay que destacar especialmente Sociedades e IVA, que están creciendo a tasas del 19,7 y 9,8 por ciento respectivamente, lo que pone de manifiesto que, a pesar de las reticencias de algunos, no sólo se están cumpliendo sino sobrepasando nuestras previsiones iniciales. Además, los datos relativos al mes de noviembre que se van conociendo nos permiten confirmar esa tendencia.
Como consecuencia de esa mejora en el comportamiento de los ingresos tributarios, estoy en condiciones de comunicarles que probablemente el cierre del ejercicio de 2004 para la Administración general del Estado sea bastante mejor que el 1,81 por ciento de PIB de déficit que se preveía cuando se presentaron en el Congreso de los Diputados los presupuestos para 2005.
Señorías, permítanme que de manera breve les recuerde las principales cifras del presupuesto de ingresos, a pesar de que sean de sobra conocidas. Los ingresos no financieros totales en 2005, antes de la participación de las administraciones territoriales, alcanzarán los 161.778 millones de euros, con un crecimiento del 6,7 por ciento que se obtiene como resultado de un aumento del 8,6 por ciento de ingresos impositivos y una reducción del 14,2 por ciento del resto de los ingresos respecto del avance de 2004. Los ingresos no financieros correspondientes al Estado ascienden a 117.000 millones, con un aumento del 5,8 por ciento. El impulso del crecimiento de los ingresos tributarios en 2005 descansará fundamentalmente en la recuperación del crecimiento del IRPF, modificado ya el efecto reforma del año 2003. Y en cuanto al resto de los principales impuestos, se espera una continuidad en sus tasas de crecimiento actuales, registrándose una ligera desaceleración en el Impuesto sobre Sociedades, mientras que en el caso del IVA y los impuestos especiales podría producirse, al contrario, una ligera aceleración.
En relación con las prioridades, como ya he dicho, nos hemos centrado fundamentalmente en el impulso a la productividad a través de los esfuerzos en investigación,

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desarrollo e innovación, en el aumento de recursos para infraestructuras y en las mejoras de becas para la educación.
En cuanto a la investigación, desarrollo e innovación, el proyecto presentado al Congreso reflejaba una dotación para esta política de 4.972 millones de euros, lo que suponía, exceptuando los gastos de Defensa, un incremento del 25 por ciento respecto del año anterior. Sin embargo, en el Congreso se han introducido enmiendas que han supuesto una mayor dotación para dicha función hasta alcanzar los 5.018 millones de euros, lo que ha conllevado que el incremento se sitúe, sin incluir nuevamente los programas relacionados con Defensa, en un 27 por ciento.
Por lo que se refiere a las infraestructuras, los recursos presentados en el presupuesto eran de 11.300 millones de euros, un 9,1 por ciento más en términos homogéneos, aunque tras las enmiendas introducidas en el Congreso alcanzan los 11.420 millones, con un incremento del 10,1 por ciento.
Y en educación, aunque las competencias son básicamente de las comunidades autónomas, el Estado sigue teniendo una importante responsabilidad para garantizar una educación de calidad y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. Así, el presupuesto del Ministerio de Educación y Ciencia para becas aumentará un 10,5 por ciento hasta superar los 900 millones de euros. Otras modificaciones que se han introducido en el Congreso y que me gustaría destacar se refieren al aumento del gasto de personal en 7,8 millones de euros debido a la potenciación de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, la reducción del 0,7 por ciento en el gasto corriente de los ministerios para incrementar la financiación de la ayuda oficial al desarrollo, y el aumento del gasto de inversiones y transferencias de capital en 146 millones de euros que se destinan en su mayor parte a infraestructuras y han posibilitado que las operaciones de capital aumenten un 7 por ciento frente al crecimiento del 6 por ciento que experimentaron en ambos casos respecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2004.
Finalmente voy a hacer un comentario sobre el gasto social. Junto a la potenciación de los gastos de formación de capital físico y humano, el proyecto de presupuestos refleja el carácter social que el Gobierno quiere dar a su política económica.
Por otra parte, en la tramitación de los presupuestos en el Congreso se ha aumentado este carácter social con la creación de un fondo de acogida e integración de inmigrantes dotado de 120 millones de euros más la de otro fondo con 50 millones de euros para la atención a las personas dependientes.
Entre las partidas que deben destacarse dentro del gasto social está la destinada a la vivienda, con un incremento de más de un 32,5 por ciento respecto al año 2004, y la correspondiente a política de fomento del empleo, con un crecimiento de un 7 por ciento, y dentro de esta política la formación continua con unas dotaciones que se incrementan en un 26 por ciento. Siendo la Seguridad Social la principal política de este tipo de gasto, uno de los objetivos fundamentales por parte del Gobierno es garantizar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones a largo plazo.
Como sus señorías conocen, los principales ingresos de la Seguridad Social son las cotizaciones sociales, que para el año 2005 se estiman en 83.000 millones de euros, con un incremento de casi el 9 por ciento respecto al 2004, y la principal partida de gasto, la de las pensiones contributivas, supone para el ejercicio de 2005 una cantidad de 68.905 millones de euros con un incremento del 7,1 por ciento respecto del año anterior. El superávit previsto de la Seguridad Social se sitúa en el 0,7 por ciento del PIB, con lo que se posibilitará una dotación de más de 5.350 millones de euros para el fondo de reserva de la Seguridad Social.
Con esta dotación el importe del fondo de reserva se situará por encima de los 25.000 millones de euros a finales del ejercicio 2005.
Señorías, para concluir, y por todo lo anteriormente expuesto, no creo que haya justificación suficiente en las críticas en que se fundamentan los vetos interpuestos. Los presupuestos han mejorado en el Congreso, y aún pueden mejorar en el Senado, aunque para ello, naturalmente, tienen ustedes la última palabra.
Señorías, por esas razones, para poder mejorar aún los presupuestos les pido su voto favorable al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2005.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.
Pasamos al debate de las propuestas de veto.
Propuesta de veto aprobada por la Comisión de Presupuestos, originalmente propuesta de veto número 1, del senador Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto.
Para la defensa del mismo tiene la palabra el senador Quintana.


El señor QUINTANA GONZALEZ: Gracias, señor presidente.
Señorías, señor ministro, hace ahora dos años que los gallegos y las gallegas llenaban la plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela. Lo hacían unos días después de que aquel siniestro buque, el «Prestige», acabara por hundir su casco en el quinto pino, lugar que aún no hemos localizado en las cartas de navegación. Llenaban la plaza del Obradoiro sobre todo por dignidad y por justicia. Lo hacían convencidos de que el episodio del «Prestige» había puesto una vez más encima de la mesa, si cabe de forma más evidente y trágica no sólo la indefensión de las costas gallegas sino la indefensión de Galicia en su conjunto, la indefensión de un país que viene peleando desde hace tiempo por hacerse ver en la política estatal, por ocupar otro lugar institucional dentro del Estado español. Nos reunimos allí por dignidad y por justicia. Y en aquella manifestación coincidí con el que hoy es presidente del Gobierno, con el señor Rodríguez Zapatero. Y me alegré de que así fuera porque estaba convencido de que sólo desde la unidad absolutamente de todos y de todas, desde el trabajo conjunto, independientemente de la adscripción ideológica a la que pudiéramos someternos, podíamos conseguir

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la loable labor de que Galicia de verdad empezara a ocupar otro lugar institucional dentro del Estado español y rematar así su indefensión.
Además, estoy convencido de que todo el movimiento social que se generó en Galicia, aquel que existió y existe con el nombre de «Nunca Máis», fue uno de los motores para el cambio en la opinión pública de todo el Estado; un cambio de opinión que, a la postre, jugaría un papel decisivo en el cambio de Gobierno. Así tuve la oportunidad de decírselo al presidente del Gobierno, al señor Rodríguez Zapatero, con motivo de su presencia en esta Cámara, y no para reclamar deudas sino para hacer manifestación de una evidencia. La sociedad gallega con su espíritu cívico contribuyó a que hubiera un cambio político, y lo hizo convencida de que en una nueva época Galicia podría tener un nuevo lugar en el concierto estatal.
Precisamente para intentar conectar con esa voluntad mayoritaria de cambio, el Bloque Nacionalista Galego decidió votar afirmativamente la investidura del señor Rodríguez Zapatero. Lo hicimos como muestra de nuestro voto de confianza y no de obediencia, del que nunca hemos sido partidarios y del que no gustamos hacer uso. Lo hicimos para conectar con esa mayoría social que quería iniciar un nuevo tiempo político y dejar atrás una época, desde nuestro punto de vista, nefasta.
Señor ministro, ya han pasado dos años y nunca hemos perdido la dignidad.
Desde el Bloque Nacionalista Galego, en estos dos años hemos tenido la oportunidad de discutir en esta Cámara sendos presupuestos, uno del Gobierno del señor Aznar y otro del Gobierno al que usted hoy aquí representa. El Bloque Nacionalista Galego tuvo que vetar ambos presupuestos. Lo hicimos en el caso del señor Aznar, al igual que en otros presupuestos de su legislatura, porque creíamos y entendíamos que aquel presupuesto no obedecía a las necesidades de Galicia. Con aquel presupuesto del señor Aznar no conseguíamos dar un cambio de rumbo a la situación de nuestro país en el concierto estatal y, sobre todo, no lográbamos salir de la situación de indefensión tan evidenciada con la catástrofe del «Prestige».
Desgraciadamente, hoy debatimos el primer presupuesto del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, el primero después del cambio de Gobierno, y tenemos que vetarlo por las mismas causas. Seguimos, por lo tanto, teniendo la dignidad que nunca perdimos pero esperando la justicia que antes reclamábamos unos y otros.
Señor ministro, éste no es el presupuesto que Galicia se merece y no lo es por varias razones. La primera de ellas porque este presupuesto no es capaz de contemplar de manera especial la situación de nuestro país desde el compromiso que unos y otros habíamos adquirido en etapas anteriores.
Este presupuesto no da respuesta a una demanda del Parlamento gallego y yo sé bien que ustedes no tienen por qué someterse a los designios del Parlamento gallego pero, desde mi punto de vista, el Parlamento de Galicia, no sólo es, como siempre, la representación más genuina de la voluntad democrática de todos los gallegos y gallegas, sino que, además, en este caso, ha llegado a un acuerdo claramente respaldado por el conjunto de la sociedad, o por lo menos por una parte muy mayoritaria de la sociedad gallega. Y ha llegado a un acuerdo respaldado, no sólo por la mayoría de la sociedad, sino también por sus entidades representativas: las centrales sindicales, las asociaciones de empresarios y las asociaciones vecinales. Este presupuesto no responde a las expectativas generadas y tampoco a la demanda que, desde el Parlamento gallego, hacíamos en ese sentido.
Yo le animo a que haga usted una comparación no con el acuerdo del Parlamento gallego respecto de este presupuesto, sino entre lo que reclamaba el propio Partido Socialista para el presupuesto del año 2004 del señor Aznar y lo que hoy ustedes nos colocan como materia de discusión en este presupuesto que someten a nuestra consideración. Si usted lo hace, encontrará una primera causa para el veto que hoy presenta aquí el Bloque Nacionalista Galego.
Es cierto que podríamos decir y afirmar que, no recogiendo el presupuesto del año 2005 todas nuestras aspiraciones, deberíamos tener paciencia, porque lo importante no es sólo lo que aparezca en el presupuesto de 2005, sino que los compromisos plurianuales dedicados a Galicia nos puedan convencer de que, finalmente y en los plazos razonables establecidos, vamos a poder contar con lo que en justicia nos corresponde.
El problema para nosotros, señor ministro, no es sólo que el presupuesto no contemple esos compromisos en el año 2005, sino que los compromisos plurianuales que se nos colocan delante nos hacen pensar --más bien diría yo certificar-- que con estos presupuestos Galicia no va a poder llegar a las grandes infraestructuras en 2009. Y pongo énfasis en esta fecha, 2009, porque fue esta Cámara, este Senado, el que unánimemente acordó que ese era el año fijado para que Galicia se pudiera conectar con las grandes infraestructuras, con la alta velocidad, y no quedar así al margen de las pautas de desarrollo marcadas para todo el Estado y de las que nosotros también queremos participar. Vea ahí usted la segunda razón para la presentación de nuestro veto.
Pero no sólo de infraestructuras vive el hombre, no sólo en el cemento se fundamentan las causas de nuestro veto. Galicia padece una clara situación de desventaja y de atraso en todos los parámetros de bienestar social que se quieran utilizar si se miden en relación con el conjunto del Estado. Por eso hemos reclamado desde el primer momento que estos presupuestos, si querían ser justos y solidarios con Galicia, debían contemplar instrumentos específicos que permitieran a nuestro país tener la oportunidad de contar con instrumentos especiales para poder igualar sus niveles de renta y bienestar con el conjunto del Estado.
Señor ministro, tenemos una tasa de desempleo casi tres puntos por encima de la media estatal y, por lo tanto, parece lógico que, dentro de un principio de justicia distributiva y de solidaridad, Galicia pueda contar no ya sólo con los planes de empleo generalizados que el Estado pueda realizar, sino con un plan de empleo específico para Galicia, como por cierto sí tienen otras comunidades.
Usted sabe que en Galicia padecemos una situación poblacional y demográfica que en algunos casos se puede calificar de catastrófica. Así lo hemos calificado nosotros, lo han calificado ustedes y lo ha calificado también el Partido

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Popular que gobierna en Galicia. Parece evidente y lógico que ahí hay competencias compartidas para poder subsanar esa situación y, por lo tanto, parece lógico, y así lo manifestamos nosotros, que este presupuesto contemple un plan de desarrollo rural para Galicia que nos permita, de verdad, tener instrumentos para poder modificar esa pirámide de población invertida que en muchas comarcas de nuestro país padecemos, y desgraciadamente este presupuesto no contempla ni un plan de empleo específico ni un plan de desenvolvimiento rural específico para nuestro país.
No vemos en este presupuesto los compromisos de inversión en investigación y desarrollo que tras la catástrofe del Prestige hemos reclamado, no sólo nosotros, sino también la comunidad científica en Galicia, algo que en estos presupuestos no se ve reflejado. Y a pesar de que durante dos años hemos hablado del «Prestige» por activa y por pasiva, a pesar de que todos nos hemos esforzado en trasladar al debate público la situación de las costas gallegas, a pesar de que Galicia tiene 1.200 kilómetros de costa, a pesar de todo, señor ministro, y después de tanto hablar, tenemos que contemplar un presupuesto en el que no existen las medidas específicas reclamadas desde Galicia para que nuestros niveles de salvamento marítimo y de lucha contra la contaminación puedan ser efectivos y reales. Vea usted ahí, por tanto, una tercera causa para la presentación de este veto por parte del Bloque Nacionalista Galego.
Sé que se dirá --porque ya se ha dicho-- que no se pueden atender todas las peticiones, que aquí sucede como en las familias, donde si todos piden, no se puede atender a todos, pero usted y yo sabemos, señor ministro, que las propuestas que desde Galicia hacemos, las propuestas del Bloque Nacionalista Galego, no significarían ningún trauma contable para el Estado, ni, por tanto, tampoco para estos presupuestos. Porque lo que estamos reclamando desde Galicia no son privilegios, señoría, es justicia.
He oído decir en más de una ocasión, y no precisamente a alguien del Bloque Nacionalista Galego, ni siquiera a algún gallego, pero sí a gente que opina, y que a veces, aunque pocas, hablan de Galicia, que el nacionalismo gallego es el nacionalismo de los pobres. No voy a ser yo quien entre en ese tipo de disquisiciones con las que muchas veces ni siquiera se pretende ensalzar nuestro nacionalismo, sino criticar otros, pero sí diré que si esa afirmación es cierta, éste sería el momento oportuno para que, desde una perspectiva progresista, se entendiera que Galicia pretende obtener justicia, y nunca privilegios, y que nuestra propuesta significa intentar conseguir no sólo justicia contable, sino también justicia política colocando a Galicia en el centro del debate político del Estado. Y yo cuando menos tengo la satisfacción de que con la presentación de este veto eso sí lo hemos logrado.
Absolutamente toda la tramitación presupuestaria evidencia el deseo del Bloque Nacionalista Galego de hacer política de Estado, y permítame que enfatice estos términos, señor ministro: queremos hacer política de Estado, eso sí, efectivamente desde nuestro particular modo de entender, desde nuestro punto de vista, pero, insisto, queremos hacer política de Estado convencidos como estamos de que para conformar la voluntad política del Estado no hace falta dejar al a Galicia al margen, como también lo estamos de que si de verdad se quiere hablar de conformar la voluntad colectiva del Estado se ha de hacer contando con Galicia o ya no se tratará de la voluntad colectiva del Estado.
Yo sé realmente cuál es nuestra situación. Galicia representa poco más del 5 por ciento de la población del conjunto del Estado; Galicia aporta poco más del 5 por ciento del Producto Interior Bruto al conjunto del Estado. Sé que cualquier gobierno del Estado tiene la tentación de hacer política de Estado sin contar con Galicia, y casi nunca pasa nada por ello, pero desde una perspectiva progresista las cosas no se pueden mirar sólo desde la frialdad de los números, sino también, sobre todo y ante todo, desde la realidad de las personas. Y como en Galicia nunca nos podremos imponer democráticamente haciendo valer nuestro peso poblacional o nuestra participación en el Producto Interior Bruto, por lo menos durante un tiempo, tendrán ustedes que entender que la manera democrática de colocar a Galicia en el centro del debate, de que Galicia tenga que contar para conformar la voluntad colectiva del Estado, es a través de la representación política. Y a través de la representación política genuina de Galicia, hecha desde Galicia y con el convencimiento de que sólo así podremos colocarnos en el centro de ese debate. Vea ahí, por lo tanto, otra causa para nuestra participación en este veto y para la defensa que de él hacemos.
Señor ministro, señorías, no debe ser casual que el sistema parlamentario instaurado en el Estado español sea el sistema bicameral, no debe ser casualidad y alguna funcionalidad tendrá que tener. El Senado, como Cámara de representación territorial, es precisamente la Cámara designada para que la política de Estado tenga su traducción territorial. Por eso, cuando se hacen reivindicaciones particularizadas de alguna comunidad como yo la estoy haciendo desde Galicia, es la contribución al diseño de política de Estado que podemos y debemos hacer y lo debemos hacer aquí, en el Senado. Y aquellos que reconozcan a esta Cámara como una Cámara de representación territorial tendrían que entenderlo así y, por lo tanto, no convertir en trivial y rutinario un debate que aquí se da y que puede ser anulado por la otra Cámara, pero que tiene un valor político que nunca podrá ser repetido ni por el Congreso ni por ninguna otra instancia política.
Espero que así lo hagan y entiendan que esa es nuestra contribución a la política de Estado, que nunca es una participación y una contribución localista ni particularizada, es política de Estado con letras mayúsculas, y permítanme que les ponga dos ejemplos. Usted sabe que en todas las conversaciones que hemos tenido para intentar llegar a un acuerdo a este respecto, una voluntad de diálogo, me atrevo a decir que por parte del Bloque Nacionalista Galego irreductible, la hemos llevado hasta la extenuación porque estábamos convencidos de que el diálogo es el mecanismo, el único instrumento para poder llegar a acuerdos. Y en ese diálogo mantenido usted sabe, porque tuvimos la oportunidad de comentarlo, nuestro interés por que dentro de esa negociación se pudiera contemplar la posibilidad

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de que los regímenes especiales de la Seguridad Social --el de trabajadores autónomos, el de trabajadores del mar, el de los trabajadores agrarios-- se pudieran ir equiparando poco a poco a las prestaciones sociales del régimen general. Lo hacemos por la importancia significativa que para Galicia tiene en su tasa de trabajo tanto el régimen de autónomos como el de trabajadores del mar como el de la Seguridad Social agraria, lo hacemos desde la perspectiva de Galicia, pero convencidos de que haciéndolo así favoreceremos a Galicia si se consiguiera esa modificación, pero también favoreceríamos al conjunto del Estado, puesto que la modificación sería positiva para todos los trabajadores y las trabajadoras del Estado. Hacemos, por lo tanto, política de Estado desde la visión particular que desde Galicia podamos tener de ella.
Permítame que le ponga otro ejemplo. Cuando se habla de infraestructuras, es muy fácil hacer el estereotipo de que cada uno tira para sí y aquí nadie piensa en clave de Estado y, por consiguiente, a favor de todos.
Fíjese usted en una cuestión. Usted sabe el empeño que hemos tenido no sólo nosotros, sino todos y todas en Galicia en colocar en el centro del debate de infraestructuras la necesidad de conectar Galicia con la alta velocidad nunca más tarde del año 2009. Evidentemente, es una petición para Galicia, pero ¿usted ha reparado en algún momento en que Galicia en este instante tiene una competencia comercial y económica muy importante con Portugal, que en los próximos años se va a decidir a favor de unos o de otros? ¿Usted se da cuenta de lo que podría suponer si por parte del Estado no hay una apuesta para la alta velocidad en Galicia y los diseños de alta velocidad en el Estado significan que al fin y a la postre Portugal a través de las infraestructuras del Estado español se conecte con el resto de Europa por alta velocidad antes que Galicia? ¿Usted se da cuenta de lo que supondría eso en la legítima, democrática y lícita disputa comercial y económica que Galicia mantiene con Portugal? Cuando nosotros reclamamos, para el año 2009, la conexión con la alta velocidad, lo estamos haciendo efectivamente para Galicia, pero estamos haciéndolo también como política de Estado, a no ser que se nos diga aquí, de una vez, que Galicia no forma parte del Estado; a no ser que se nos diga que, dentro de las prioridades del Estado, forma parte en primer lugar la conexión con Portugal y no la conexión de Galicia. Si vamos por ahí, yo estoy seguro de que iríamos muy mal, y sobre todo serviría para dar la razón a los galleguistas históricos, que cuando definían geográficamente a Galicia decían que era un país que limitaba al norte con Irlanda, mar por medio, claro. Esperemos que los límites geográficos y las referencias geográficas de Galicia no acaben siendo, de verdad, ésas, no porque lo queramos, desde una perspectiva independentista, que el Bloque Nacionalista Galego no abraza, sino porque ustedes mismos, con su política de Estado, nos coloquen en esa situación.
Señor ministro, señorías, ustedes podrán estar de acuerdo o no con mis razones, con las razones del Bloque Nacionalista Galego y con el veto presentado, pero no me podrán negar la voluntad de diálogo desplegada por el Bloque Nacionalista Galego durante todas estas semanas, y nuestro intento sin desmayo por poder llegar a un acuerdo. Y lo hemos hecho a pesar de darnos cuenta de que la situación era difícil, de que no se producían avances, y aun así, no nos hemos desanimado y hemos seguido con el diálogo. Y no sólo porque el debate presupuestario no se fuera acercando hacia nuestras posiciones, sino que hemos tenido que permanecer en el diálogo sin desmayo a pesar de estar conviviendo con otros acontecimientos políticos que no nos llamaban al diálogo con el Gobierno, porque durante estas semanas o meses no sólo hemos tenido que debatir y ver y tratar sobre los presupuestos; durante este tiempo en que hemos dialogado con el Gobierno acerca de los presupuestos hemos visto en Galicia la crisis de IZAR, y no la hemos visto sólo desde una perspectiva generalizada para todo el Estado, sino que la hemos visto como, por desgracia, estamos acostumbrados a verla en Galicia: una crisis en la que al final Galicia es la que paga el peor pato, y a pesar de esa situación, hemos seguido dialogando.
Durante todo este tiempo se han producido los repartos por comunidades que se derivan del cumplimiento del Protocolo de Kioto; ustedes saben de nuestra voluntad de cumplir el Protocolo de Kioto, saben de nuestro compromiso con la defensa medioambiental, y a pesar de precisar de nuestro diálogo y de nuestro entendimiento, no se nos ha preguntado siquiera nuestro parecer sobre ese reparto por comunidades. Y el resultado del reparto por comunidades vuelve a significar, no ya el cumplimiento o no de Kioto, sino también que Galicia pague la peor parte.
A pesar de esa situación y de vivirla estos días, hemos seguido dialogando; y durante todo el tiempo en que hemos dialogado sobre el presupuesto, hemos tenido la oportunidad de contemplar en esta Cámara y en la política general fuera de esta Cámara una gran polémica política, suscitada alrededor del problema lingüístico entre el valenciano y el catalán o viceversa; hemos atendido a esa disputa democrática con respeto y con un posicionamiento claro por nuestra parte. Pero durante ese tiempo también se ha producido en Galicia otro problema lingüístico, un problema de vulneración de la legalidad lingüística, inaceptable bajo todos los conceptos, y hemos visto al Gobierno contemplar con total complacencia esa vulneración de la legalidad mientras se enfrascaba, en cambio, para tomar parte no se sabe bien a favor de quién, en la disputa entre el catalán y el valenciano. A pesar de contemplar eso, hemos seguido dialogando, convencidos de que el diálogo era el instrumento para llegar a un acuerdo, y finalmente ese acuerdo no ha llegado, por lo que mantenemos hoy el veto.
Aun así, quisiera acabar mi intervención no con un reproche sino con una mirada hacia adelante. Tenemos retos que cubrir en el futuro, y el primero es que el debate de este veto, salga adelante o no salga adelante, sirva para que el Gobierno y el Partido Socialista se den cuenta de que con Galicia, al menos por lo que significa el Bloque Nacionalista Galego, todo; sin Galicia, al menos por lo que representa el Bloque Nacionalista Galego, nada. Espero que, al menos, haya servido para eso.
Hay que mirar hacia adelante, porque si no lo conseguimos a través de los presupuestos, a la vuelta de la esquina

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tendremos el Plan Director de Infraestructuras para su discusión. Ahí tendremos que volver a encontrarnos, y espero que sea para el acuerdo y no para la divergencia. Ahí delante tenemos un plan necesario de relanzamiento del sector naval en el que queremos que Galicia, IZAR CN e IZAR Ferrol, desempeñen un papel importante y determinante, y ahí estaremos emplazados también para el trabajo común. Hoy, que tanto se habla de Europa, y ojalá se siga hablando mucho más, tenemos por delante el reto de que esa Europa que todos queremos construir no se haga a costa de unos pocos y que, por lo tanto, los fondos europeos para los próximos años no dejen otra vez a Galicia en mal lugar. Ahí tendremos otro tema de trabajo.
Mantengo el veto a estos presupuestos, señorías, convencido de que es nuestra obligación y nuestra responsabilidad y de que, con ello, hacemos una contribución al espíritu democrático de una Cámara y, sobre todo, a su sentido de representación territorial que, hoy más que nunca, debe estar presente.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
¿Turno en contra? Tiene la palabra el senador Bonet.


El señor BONET I REVES: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, antes de empezar querría explicar las razones que mueven al Grupo Entesa Catalana de Progrés a utilizar este turno en contra. En primer lugar, no debe entenderse que esta intervención va dirigida contra el Bloque Nacionalista Galego, un partido al que respetamos y al que respetaremos siempre, y cuyos motivos y razones para el veto comprendemos, aunque no las compartamos.
Nuestro turno en contra debe entenderse, y queremos que quede claro, como un turno en contra del dictamen de la comisión que ha dictaminado el veto a los presupuestos. El veto, de hecho, ya no es del Bloque Nacionalista Galego sino de una comisión del Senado, y por eso nuestro turno en contra será general.
A nosotros nos habría gustado intervenir al final, en un turno global No nos gusta que se pueda confundir con el veto alguna fuerza política nacionalista, territorial, porque nosotros también lo somos, y es norma de la Entesa no utilizar este Senado, como Cámara de representación territorial que es, para ir contra alguna fuerza política nacionalista o algún gobierno autonómico. En esto siempre hemos sido escrupulosos.
Siempre hemos procurado ser respetuosos con la realidad y con las demandas territoriales, pero resulta que la geometría del debate obligaba a que, si queríamos hacer un turno en contra global, lo único que se podía hacer era hacer un turno en contra del dictamen de la comisión.
Alguien podrá preguntar: ¿Y por qué hacen este turno en contra y no esperan al turno de portavoces? Pues porque todos los grupos políticos que forman la Entesa, y Entesa Catalana de Progrés como expresión del Gobierno de Cataluña, han dado apoyo fundamental a estos presupuestos.
Nos sentimos comprometidos con ellos y, por tanto, queremos dar la cara para dar el aviso lo más claro posible a aquellas fuerzas, a aquellos analistas, a aquellos comentaristas que ya, espontáneamente, han empezado a marcar el paso para provocar nuevas elecciones. Pues que desistan: la Entesa y todo lo que representa apuesta por la estabilidad de este Gobierno y, naturalmente, por el de Cataluña, una estabilidad necesaria para los presupuestos, necesaria para la economía, necesaria para las reformas. La Brunete mediática, pues, que se vuelva a los cuarteles.
Abordamos el trámite final del proyecto de ley de presupuestos de 2005 con una situación que no se había dado anteriormente, en la que el apoyo a los vetos presentados por cuatro grupos parlamentarios, si se mantienen --parece que sí--, supondrá el rechazo por el Senado de esta ley. Es evidente que tiene una importancia política y desde la Entesa no vamos a minusvalorarla ni a soslayarla. No nos gusta nada, no nos gusta nada que el presupuesto retorne al Congreso, aunque no tiene por qué suponer un detrimento de la legitimidad del presupuesto en la medida en que está establecido constitucionalmente y en el Congreso hay los apoyos necesarios para que sea aprobado definitivamente. Pero no nos gusta y no nos gusta porque mientras no se reforme el Senado --y se tendría que reformar esta legislatura-- el retorno en el fondo conlleva que el Senado pasa del presupuesto, el Senado se aparta del presupuesto, el Senado deja que el Congreso haya hecho el presupuesto y, por tanto, no podemos darle ningún matiz ni ningún sesgo territorial, que era lo que procedía.
Está claro que hay una diferencia tanto en el propósito como en las motivaciones de los cuatro vetos. En tres vetos las motivaciones son fundamentalmente políticas y no tanto de carácter económico o macroeconómico --esto se ha venido demostrando en las intervenciones, en el posicionamiento, en las llamadas al diálogo de los distintos portavoces--. Ahora bien, desde la Entesa nos preguntamos a quién interesa de hecho más el veto y lo cierto es que desde la Entesa pensamos que interesa sobre todo a los «hooligans», a los entusiastas del acoso y derribo.
No acabamos de entender cómo los primeros presupuestos de un Gobierno nuevo, un Gobierno en el que hay un cambio evidente de actitud, de métodos y de objetivos respecto al Gobierno anterior (Un señor senador del Grupo Parlamentario Popular: ¡Anda ya!), un Gobierno que levanta el sitio al Gobierno vasco, que promueve lenguas oficiales, que permite una suerte de presencia autonómica en Europa, etcétera, ese Gobierno no tenga como mínimo el beneficio de la duda en su primer presupuesto --como máximo, abstenerse--, no lo entendemos, y más cuando recordamos, por ejemplo, a Convergència i Unió que será la primera vez que no votará los primeros presupuestos de un Gobierno, repito, será la primera vez que no votará los primeros presupuestos del Gobierno; siempre había votado los primeros presupuestos de todos los Gobiernos, incluidos los de los dos Gobiernos del Partido Popular. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Muy bien!) Por tanto, no entendemos por qué, habidos los cambios, no se votan estos presupuestos, como mínimo para dejar ver que florezcan.


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¿Cómo es que no se votan? No lo acabamos de entender --cuestión de protagonismo, quizá--, pero además tampoco entendemos cómo se renuncia a poder colar enmiendas --esto también contradice la política tradicional de Convergència de aprovechar todas las oportunidades, legítimas oportunidades en beneficio de Cataluña.
En definitiva, creemos que estos tres noes obedecen a causas variadas, legítimas, pero al final estos tres noes o vetos quedarán inscritos como una manifestación más en la técnica de la bronca y la desestabilización, que tendríamos que ser capaces de impedir si queremos que haya reformas.
Con broncas, con desestabilización, sin un concurso de los partidos nacionalistas, no habrá reformas de estatutos, no habrá reformas de financiación, no habrá reformas de la Constitución, no habrá reformas del Senado, no habrá reformas de nada, que es lo que quiere el Partido Popular. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.--Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Desde el Grupo Parlamentario de Entesa nos saben mal estos vetos porque contábamos con imprimir un cambio en el sentido de la plurinacionalidad del Estado, la concepción de España como un Estado plurinacional --aquello que a veces digo de que España tiene que salir del armario y reconocerse a sí misma como plural y plurinacional--, que no será posible y esto es un mal augurio. Esperemos, pues, que se recapacite.
Recordando los debates de tramitación de los Presupuestos Generales del Estado del anterior Gobierno, la Entesa ya manifestó su posición porque el modelo económico del Partido Popular estaba basado en la expansión de la construcción, en la minoración de la talla del Estado, singularmente de la talla de los servicios sociales, y en un aumento del consumo. Por el contrario, creo que el proyecto de ley de estos presupuestos da respuesta a las preocupaciones expresadas por Entesa Catalana de Progrés en relación con los nuevos retos económicos y territoriales y la convergencia social. Y más allá de los propios contenidos presupuestarios, nos satisfacen, aún incipientes gestos, pero gestos, en la dirección de dar contenido a este concepto de la llamada España plural, como la dotación para la normalización lingüística, entre otros, los compromisos adoptados para corregir políticas anteriores que vulneraban la distribución de competencias, es decir, la deslealtad institucional, por ejemplo, la Ley de Estabilidad Presupuestaria y el compromiso de la reforma del sistema de financiación, con objeto de intentar resolver o paliar la cuestión sanitaria, que interesa a todos.
Por tanto, a nivel general nosotros entendemos que estos presupuestos son doblemente transparentes. Son unos presupuestos para un cambio de modelo de crecimiento y dirigidos a la convergencia social. Respecto a si son transparentes, aquí están los corifeos de siempre con fábulas de la ocultación y qué hay detrás de los acuerdos. Estos presupuestos son los más transparentes que ha habido nunca porque antes se ocultaban las deudas de Radiotelevisión, se ocultaban las de IZAR y muchas otras cosas.
La ocultación se daba antes, se negociaba fuera de las cámaras, se segregaban capítulos de los presupuestos, etcétera. Y después se utilizaba la ley de acompañamiento en el Senado para los trágalas, pues si recordamos para ver el nivel de cambio respecto al año anterior, en esta misma sala hace un año, en la ley de acompañamiento se incluyó una cláusula tan surrealista como la cuestión de que los referéndum serían un delito. Esto nos da un poco la medida de los cambios. Por tanto, son doblemente transparentes.
También son unos presupuestos para un cambio del modelo de crecimiento.
Hemos inaugurado la Europa de los Veinticinco, en la que se han incorporado otras economías de nivel más bajo que la nuestra y, por tanto, en ella habrá otras prioridades y los fondos de cohesión que veníamos obteniendo se irán aminorando. Se impone una reconversión económica, una economía basada en la mano de obra barata, basada en la construcción, con unos servicios sociales de baja calidad está llamada al fracaso. La economía española ha venido creciendo en los últimos años pero desequilibradamente, pues se basaba en el consumo privado y en la construcción, que ya han llegado a un límite, como lo reconocen todos los expertos, desde el Gobernador del Banco de España. Como digo, es necesaria una reconversión económica para inscribirla en la economía del valor añadido, de la calidad y de la innovación.
Hay un golpe de timón en estos presupuestos. Hay un inicio hacia la nueva economía que tiene que tener el concurso de todos los agentes y de todas las comunidades autónomas porque la cuestión es que en ello nos va el que podamos atrapar a las economías tecnológicamente solventes o no. Tenemos que hacer un esfuerzo importantísimo en I+D+i, en educación, en definitiva, en que nuestras empresas y nuestro capital humano sea de alta calidad. Esto se conseguirá a base de esfuerzo, porque no hay cambio sin esfuerzo y, por tanto, estos presupuestos realizan un esfuerzo al tener como primer gran objetivo el incremento de productividad, que se plasma en los incrementos del I+D+i, que crece más de un 25 por ciento, en inversión en infraestructuras y en educación.
Estos presupuestos también van dirigidos hacia la convergencia social. Al mismo tiempo de dar un salto, un golpe de timón, hacia la nueva economía, tenemos que converger socialmente en Europa, pues no se puede dejar de lado el que todavía estemos a 7 puntos de las políticas sociales de la media europea, es decir que el 7 por ciento de nuestro PIB no se utiliza en relación con los países más avanzados de la media europea. De la riqueza producida en un año, las políticas públicas han dedicado cada año 7 puntos menos del PIB respecto a las europeas en procurar la igualdad de oportunidades, el acceso de bienes y servicios básicos y asegurar ingresos a las personas más desfavorecidas. Pero, además, hay que tener en cuenta que el debate del gasto social no solamente es una cuestión cuantitativa, sino cualitativa, es decir, hay que entrar en las situaciones, hay que ver si están atendidas adecuadamente las necesidades sociales o no; los que ya son derechos hay que procurar que converjan, pero hay derechos emergentes, que están en el libro blanco de la dependencia, que también hay que paliar. Esta cuestión hay que prevenirla. Si tenemos que tener un Estado del Bienestar fuerte, éste será el punto fundamental para la nueva economía, ya que ésta no

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puede fundamentarse en un Estado del Bienestar débil. Por tanto, vemos con satisfacción que el otro gran objetivo de estos presupuestos sea la orientación social del gasto.
Hay un incremento del 9,5 por ciento en las políticas sociales y de cada euro de gasto más de la mitad se destina a gasto social. Entre este gasto social quería destacar la mejora que ha habido en el Congreso de los Diputados de un fondo para atender a la inmigración porque esto es responsabilidad de los grupos que han dado apoyo a la Entesa Catalana de Progrés.
También advertimos el matiz social de estos presupuestos en que se incrementan en el capítulo de ingresos mucho más los impuestos directos que los indirectos. El crecimiento de los ingresos directos es más alto que el de los indirectos y esto es una muestra del sentido social de este presupuesto.
En definitiva, desde el Grupo Entesa Catalana de Progrés hemos querido hacer este turno en contra para formular una reflexión. Parece que en las últimas semanas vuelven a sonar tambores de desestabilización en los que parece que alguien tenga previsto, tenga vaticinado, que puede haber elecciones anticipadas, que puede haber desestabilización o que puede haber lo que sea.
Nosotros desde Entesa Catalana de Progrés queremos hacer un llamamiento a todas las fuerzas políticas que sean partidarias de los cambios, que realmente quieran reformas estatutarias, que realmente quieran reformas constitucionales, que realmente quieran mejorar la financiación de la sanidad, de que hay que dar un apoyo, aunque sólo sea el beneficio de la duda, a este Gobierno, el cual ha dado síntomas de querer cambiar las cosas. Nosotros desde la Entesa lo apoyamos y empujamos, y creemos que los otros grupos políticos (Convergència i Unió, el Bloque y el Partido Nacionalista Vasco), también son necesarios y tendrían que apoyar estos presupuestos, porque si no no se harán reformas.
Nosotros creemos que en el Congreso los presupuestos han mejorado y contábamos con que en el Senado continuarían mejorando. De hecho, habíamos presentado unas enmiendas y habíamos visto muchas de otros grupos políticos que podrían prosperar y, por tanto, nos parece una mala noticia que estos presupuestos se devuelvan al Congreso porque, al final, no se mejorará nada y se entrará en una línea que es absolutamente improcedente.
Por lo tanto, el Grupo Entesa Catalana de Progrés llama a la reflexión y una vez más da su apoyo a estos presupuestos y pide a toda la Cámara que no dé apoyo a estos vetos.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos).


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría. (El señor Macias i Arau pide la palabra.) Senador Macias, ¿por qué artículo me pide la palabra?

El señor MACIAS I ARAU: Quiero hacer uso de la palabra por el artículo 87, por alusiones a mi fuerza política.


El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra por un minuto.


El señor MACIAS I ARAU: Ha habido una alusión especialmente grave referente a que Convergència i Unió ha renunciado a mejorar los presupuestos. Se ha dicho que con la presentación de su enmienda de veto ha renunciado a la oportunidad que supone mejorar los presupuestos.
Una fuerza política que ha presentado 400 enmiendas en el Congreso y otras tantas en el Senado --y, por cierto, las fuerzas políticas que el señor Bonet defiende aquí han votado en contra de casi todas estas enmiendas-- no puede ser acusada de no querer mejorar los presupuestos.
Quisiera, por tanto, que constara en acta esta afirmación.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Se suspende la sesión.


Eran las catorce horas y cinco minutos.


Se reanuda la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos.


El señor PRESIDENTE: Señorías, se reanuda la sesión.
Propuesta de veto número 3, del Grupo Parlamentario Popular.
Tiene la palabra el senador Caneda.


El señor CANEDA MORALES: Muchas gracias, señor presidente.
Buenas tardes, señor ministro, bienvenido a esta Casa tranquila. Voy a citar, con el permiso del presidente Rojo, algo que él dice siempre: que una de las diferencias entre pasear por el Congreso y por el Senado es que allí todo el mundo tiene cara de querer ser ministro o algo y en el Senado no, por lo que aquí hay menos agresividad. Pese a todo, está claro que somos unas Cortes bicamerales, y nos gustaría que a esta Cámara se la considerara. Por ejemplo, nos hubiera gustado que el tiempo dedicado a la defensa de los presupuestos hubiese sido más amplio, más parecido al que se le dedicó en el Congreso, así como el tiempo dedicado a la negociación con otros grupos para poder llegar a acuerdos, porque si es verdad, como ha dicho, que no había lugar porque no cabían las enmiendas, difícilmente puede decir a continuación que a ver si se levantan los vetos para poder mejorar el texto. Las enmiendas tocan dos partidas, nunca suben los gastos, se quitan en un sitio y se añaden en otro estableciendo prioridades. Distinto es qué enmiendas se quieren aprobar y cuáles no.
Vamos a debatir sus primeros presupuestos, y vaya por delante mi comprensión para alguien que quiere ser racional y que le toca lidiar con socios que a veces no lo son tanto o no les interesa serlo, con compañeros algo demagogos a veces y con un presidente que cada vez coquetea más con el populismo. Pero, señor Solbes, éstos son sus presupuestos, la plasmación y las normas de su política económica, unos presupuestos que no sólo el Partido Popular sino Esquerra, el Bloque Nacionalista Galego, el Partido Nacionalista Vasco y Convergència i Unió le han dicho

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que no les gusta, que son malos, es decir, a la gran mayoría no nos gustan estos presupuestos.
El hecho de que se cambie el voto por motivos extrapresupuestarios o por quitar dinero general y aplicarlo a los intereses de un partido no varia un ápice la opinión que se ha dado sobre ellos. Así que el único socio de principio a fin es Izquierda Unida, que está en contra de lo que ustedes dicen defender, y su señoría coincidirá conmigo en que esta es una causa más de incertidumbre.
Estos presupuestos tienen dos partes diferenciadas: una, la filosofía, la introducción; otra, la plasmación de esta filosofía en números. Y son absolutamente diferentes, parecen hechas por personas distintas.
La nueva elevación del gasto público, la no intervención en los mercados, la preocupación por el sistema educativo, por las infraestructuras y la estabilidad presupuestaria, todo ello podría formar parte, con los matices que se quisieran en cada caso, de un presupuesto racional. Este es el mensaje que ustedes quieren transmitir, a veces rayando en la demagogia, pero ese mensaje no coincide con la realidad.
De las diferentes causas por las que mi grupo presenta un veto, que algunas comentaré, destacaría la falta de ambición y de coherencia de estos presupuestos.
El Gobierno anterior, que estaba lejos de la perfección, hizo algunas cosas bien, con buenos resultados, sencillos pero muy importantes. Desde el principio puso sobre la mesa unos objetivos económicos y sociales claros y lo económico-social pasó a ser estelar. Hoy, estos temas centrales han sido sustituidos por otros debates, que, a mi entender, son más de clase política e interés mediático que de interés ciudadano.
Así, partiendo del conocimiento de que España tenía un gran potencial, se pusieron sobre la mesa unos objetivos: desaparición de la corrupción, convergencia de renta con Europa, saneamiento de la Seguridad Social y empleo, es decir, objetivos concretos, tangibles, mensurables. Se adoptaron medidas y se puso ilusión, mucha ilusión. Se generó confianza, básicamente porque la teníamos nosotros y la transmitíamos. Y la mejor contribución de los gobiernos a la economía es esa, reforzar la confianza de los agentes económicos.
Estos presupuestos y las medidas que han tomado --o, mejor, que no han tomado-- en sus primeros meses no tienen nada de eso. Hemos avanzado nueve puntos en la convergencia con Europa, que es mucho; hemos bajado once puntos en la tasa de paro, que es mucho, y hemos saneado la Seguridad Social. Pero no se conformen con esto o iremos hacia atrás. No quieran ser rentistas del pasado. Es necesaria una política más activa para mantener nuestro crecimiento diferencial y no confiarlo todo a una recuperación internacional.
Quizás debieran reflexionar sobre por qué en un contexto mejor en el año 2004 que en los dos ejercicios anteriores nuestro diferencial de crecimiento ha bajado de dos puntos a 0,5 puntos. Y cuiden el diferencial de inflación, que sigue el camino inverso: ha pasado de 0,5 puntos en marzo a 1,1 en la actualidad. La economía es dinámica y hay que ir innovando.
No los culpo de estos datos. Solo digo que reaccionen ante una realidad cambiante. ¿De qué sirve que culpen de todo al petróleo o al Partido Popular? Aunque seguro que un porcentaje de la población lo creerá, esto no cambiará la realidad. Ustedes presentan unos presupuestos que prácticamente el cien por cien de los expertos califican al menos de muy optimistas. Y en ellos reflejan 332.000 nuevos empleos, cifra poco ambiciosa realmente si se compara con los 600.000, de media, de los últimos ocho años. ¿Qué se pretende, decir que esa sacralizada productividad aparente sube porque el PIB sube más que el empleo? Me parece una barbaridad oponer la mejora de productividad a la creación de empleo. Son términos perfectamente compatibles. Hay que confiar en la racionalidad de los agentes económicos. Creemos un marco adecuado para el desarrollo de las PYME y, si crecen y crean empleo, es que son productivas; en el sector público no, pero en el sector privado sí.
Para que España sea un país más rico y tengamos aún más bienestar, tiene que trabajar más gente. No hay que olvidar el objetivo del pleno empleo y el aumento de la tasa de actividad.
Los hechos demuestran que ustedes y sus socios están cercenando la cultura de la estabilidad presupuestaria en la que sé que usted cree, pero también lo creía en 1993.
Los datos demuestran que los gastos suben más que la inversión, y ese no parece un buen camino, porque no se trata de gastar más sino de saber para qué y qué se quiere conseguir; de otra forma, bajen los impuestos, que la sociedad hará siempre un uso eficaz de su dinero.Las bajadas de impuestos nos hicieron sobrevolar dos crisis económicas internacionales, incrementando la demanda interna.
Y cuando pongo en duda los datos que figuran en estos presupuestos no me refiero a si la economía crecerá un 2 ó un 3 por ciento, como ha rectificado hoy, un punto o dos para este año, o a si el precio del petróleo alcance los 30 ó 40 dólares.
Entiendo que usted efectúa las previsiones que considera oportunas, con los datos que obran en su poder, y con la conveniencia política de que dispone. Pero, ¿en qué basa la mejora sustancial de las exportaciones o el aumento de la inversión? Puede usted decir que han adoptado unas determinadas medidas que producirán unos resultados, pero no hay ni ha habido medidas acompañando a estos presupuestos. Confían en demasía en un tirón exterior que está demostrando que no ayuda al crecimiento. ¿Qué se hace para mantener la previsión del 2 por ciento en la inflación si implícitamente usted mismo reconoce que va a mantenerse en torno al 3,5 por ciento? La caída espectacular de las inversiones extranjeras en España es un hecho. ¿Será que este Gobierno está generando incertidumbres económicas y políticas? Sólo lo pregunto. Yo no lo sé, pero las dudas en cuestiones tan básicas como el modelo de Estado o el modelo económico tienen su coste, y este coste lo pagaremos todos.
Para crecer más que los otros países es necesaria una política económica coherente y previsible que nos permita enlazar el corto con el medio y largo plazo y con un objetivo

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irrenunciable: el pleno empleo. Y esto, señorías, no figura en estos presupuestos.
Además, renuncian ustedes a la convergencia porque en el sueño del cumplimiento de sus presupuestos --en los que sólo usted cree y me parece muy bien-- la convergencia avanzaría tan sólo medio punto, esto es, la cuarta parte de lo alcanzado en 2003.
Al analizar las previsiones de crecimiento económico y de aumento de ingresos y gastos, puede verse con claridad que ustedes han empezado la casa por el tejado; primero, han diseñado los gastos, han hecho un hueco a una pequeña parte de las promesas electorales realizadas para no ser cumplidas y otro hueco algo mayor a los cheques que tienen que pagar a sus socios. Luego, con los gastos inflados, no les ha quedado más remedio que inventar unos ingresos aún más inflados. Precisamente donde usted concentra la mayor dosis de optimismo es en los ingresos, que aumentan gracias a la inercia del modelo de crecimiento del anterior Gobierno, que ustedes rechazan.
Y quiero felicitarle especialmente por la recaudación prevista en el IRPF, con un aumento superior al 9 por ciento, pese a que el áulico asesor del señor Zapatero e íntimo colaborador suyo, el señor Sebastián, asegura que es un impuesto ineficiente; si llega a ser eficiente supongo que lo incrementarían en un 10, 12 ó un 18 por ciento.
Con esta previsión de crecimiento reconocen que las sucesivas reformas de este impuesto llevadas a cabo por el anterior Ejecutivo han sido muy efectivas, pues lo han convertido en un impuesto muy dinámico, sensible al crecimiento --que no lo era-- de modo que su recaudación triplica la cifra de crecimiento. El problema es que esa elasticidad del impuesto está basada en un mantenimiento del dinamismo del consumo y del empleo muy difícil de conseguir en una economía que se deja a la inercia, a la que le faltan reformas.
Por este mismo motivo nos parece improbable que el consumo privado permita un aumento de la recaudación del IVA también cercano al 9 por ciento. Quizá lo fíen todo a ese plan de lucha contra el fraude que tanto han vendido en los últimos meses. Lo curioso es que este famoso plan no tiene dotación presupuestaria. Pretenden llevarlo a cabo sin medios y esto no es muy creíble. No lo digo yo. Lo han dicho los inspectores fiscales, los encargados de poner en marcha ese plan que por lo que vemos más bien parece humo. De lo que sí estoy seguro es de que ustedes van a cumplir la previsión de gasto y no me extrañaría, incluso, que la superaran.
Han roto con la saludable moderación de los últimos años en los que se preveía un aumento del gasto claramente inferior al de la economía --en torno al 4 por ciento--, y han estimado una subida que roza el aumento del PIB nominal, y esto es especialmente preocupante en un contexto inflacionista como el que atraviesa la economía española. Si al menos tuviera como objeto dar un impulso a la inversión pública, tendría justificación, pero no es así; en ese incremento los protagonistas son los gastos corrientes --es decir, los que no producen--, que crecen el 6,2 por ciento, cuatro puntos más que en 2004 y por encima de la inversión que, por cierto, este año ustedes no están ejecutando. Hasta el momento, el grado de realización de las inversiones es diez puntos inferior al del pasado año, no ejecutan la inversión de este año y, además, desaceleran la del próximo. Este hecho afecta a planes muy importantes como es el de las inversiones en Galicia, un plan que se reclama, que estaba previsto y al que se debe dar la importancia que tiene. No es que lo reclamen desde una sola comunidad autónoma --como decía esta mañana un portavoz--, sino que es reclamado por todas; cuando se paralizan las inversiones aparecen esas consecuencias, de algún sitio hay que detraer fondos. Este no parece el buen camino.
Está claro que estos presupuestos no introducen un nuevo modelo de crecimiento, señor Solbes, porque lo que usted ha traído a esta Cámara es una mala copia del anterior. Como estos presupuestos están vacíos, no dicen nada y están llenos de previsiones irreales, ustedes han concentrado todos sus esfuerzos en la publicidad, en contar cosas que suenan muy bien pero que sólo son eso: un cuento.
No es cierto que estos presupuestos supongan un cambio de modelo de crecimiento económico; tampoco es cierto que sean los más sociales de la historia y no es verdad que estén orientados al equilibrio presupuestario porque las cifras de ingresos están infladas y los gastos crecen demasiado, lo que es una perfecta combinación para abrir el camino al déficit al que tan acostumbrados nos tenían anteriores Gobiernos.
Lo más grave, señor Solbes, es que creo que usted sabe que todo esto no es cierto pero, ¡qué le va a hacer! Ha reconocido públicamente que estos presupuestos no son los que le hubieran gustado, ¡Y vamos listos si al responsable de la economía del país no le gustan los presupuestos que, en teoría, ha diseñado! La deflactación de la tarifa del IRPF es otro claro ejemplo de que todo es propaganda y nada es real; esa deflactación, muy parcial, no es una apuesta por algo nuevo sino un reflejo de sus dudas. Una medida que aporta 5.000 millones al mercado, como hicieron las reformas fiscales que aplicó el Gobierno anterior tienen efectos en la economía, pero ésta, de apenas 170 millones, no aporta nada, es pura labor de marketing.
Señor Solbes, ustedes repiten todo el tiempo que estamos ante unos presupuestos transparentes, que impulsan la productividad y el gasto social pero, en mi opinión, ninguna de estas tres cualidades caracterizan a estos presupuestos. Son poco transparentes porque no es un proyecto consecuencia de una negociación sino al revés: sobre el proyecto se han ido introduciendo cambios, con chalaneos continuos, algunos de última hora y muy poco claros, y ésa no es una forma seria de trabajar. Hacen un gran esfuerzo para presentar las cifras principales de modo que no sean comparables con las del año anterior y sólo rebuscando se puede llegar a encontrar algo tan simple e importante como la inversión pública; pero lo ocultan porque no crece ni tan siquiera la mitad que en 2004 y, además, se trata del porcentaje de subida más bajo de los últimos siete años.
Mientras que las partidas de gastos, en 2004, se referían a las cantidades incluidas en los capítulos 1 al 7, ustedes

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incluyen el 8, los préstamos, quizá para medio justificar la mentira en el incremento del I+D.
¿Dónde quedan ahora sus acusaciones de déficit oculto por el incremento en activos financieros? Ustedes lo utilizan pero, ¿explicarán, con detalle, a qué van destinados esos incrementos? ¿Qué riesgos de futuro están generando para las cuentas del Estado? Esto es lo que decían hace muy poco de su utilización. ¿Es transparencia, en pleno debate presupuestario, sacar de la chistera un plan extraordinario --y extrapresupuestario--, de carreteras? ¿Para qué? ¿Para pagar, quizá, más favores? ¿Y qué me dice de utilizar el método alemán en una economía saneada y equilibrada cuando ustedes lo criticaron virulentamente en unos momentos en que se tenía que utilizar este llamado método alemán porque no había otro remedio, las arcas estaban vacías y había un déficit de un 7 por ciento, que ustedes conocían perfectamente puesto que lo habían provocado? Efectivamente, señor Solbes, cuando le preguntan a usted dice que estas cosas no le gustan. Pero bien que las utiliza. Es como decir que a uno no le gusta el alcohol y andar siempre borracho. (Risas.) Sólo voy a dar un detalle más en esto de la transparencia, señor Solbes, señor presidente. ¿Se han dado cuenta de que en los presupuestos que nos envían del Congreso hay cifras globales que no aparecen? Es cierto que hay una nota a pie de página en donde se dice que han sido modificadas por las enmiendas del Congreso, pero no nos dicen las cifras. Esto sucede en los artículos 2, 4, 13, etcétera. Es decir, que no podemos saber cómo quedan las cifras. ¿Por qué? ¿Quizá porque en ese chalaneo desenfrenado muchas enmiendas se introdujeron mal, equivocando altas, bajas, programas, secciones y cantidades, algunas tan notables y curiosas como poner el salario mínimo en más de 6.000 euros mensuales? Ahora mandan un paquete de enmiendas para corregir esos errores pero ¿y si prospera el veto? ¿Cómo las corrigen? Tengo la curiosidad de que me dijeran cómo. No he oído ninguna explicación ni disculpa por este hecho.
En cualquier caso, me reconocerán y estarán conmigo en que es una chapucilla.
El segundo punto al que se refieren es la productividad. Han tenido el valor de añorar públicamente el incremento de productividad de sus años de gobierno contraponiéndolo al empleo de los tiempos del Gobierno del Partido Popular. Se referirán, sin duda, al subidón del noventa y tres, donde batieron todos los récords incrementando el desempleo en un solo año en 716.000 personas. ¡Claro que subió la productividad! ¡Cómo no va a subir la productividad por empleado! Y si se superan a sí mismos y provocan 1 millón de desempleados subirá más. Señor Solbes, la productividad es muy importante y ciertamente en España hay que mejorarla, pero no hagan demagogia con ella, que es lo que están haciendo justamente en estos presupuestos. O sea, que su apuesta por la productividad que va a cambiar España pasa por el incremento en partidas como la Educación, I+D e infraestructuras. Analicémoslas brevemente.
Educación: prioridad absoluta según Rodríguez Zapatero. Sube un 6 por ciento, menos que la economía y mucho menos que el promedio de los últimos años, que estaba en torno al 9 por ciento. En consecuencia, la Educación en 2005 --sus primeros presupuestos-- pierde peso en el total.
Y, si no fuera una prioridad absoluta, ¿qué harían? ¿Cerrar escuelas? Sus promesas, como la extensión de la educación gratuita de tres a seis años; la gratuidad de libros de texto, la informatización de las aulas simplemente no están, pura propaganda una vez más. Además, se congela el presupuesto de la UNED y la aportación a las universidades disminuye.
¡Y qué decir de las becas! Es su propuesta más importante y resulta que las incrementan un 10 por ciento, ciertamente un punto más que en 2004, pero si lo analizamos bien, observaremos que de esos 86 millones de euros se quedan en menos si tenemos en cuenta que 36 millones son los anunciados ya a bombo y platillo en este ejercicio, es decir, dos veces, en 2004 y en 2005.
Vámonos a I+D. Ya se le ha explicado en multitud de ocasiones que lo que crece realmente es un 8,8, similar a 2004, y no el fantasmal 25 ó 27 por ciento del ministro de propaganda y presidente del Gobierno, señor Zapatero.
Efectivamente, es cierto que los préstamos suben algo más, pero la verdad es que como si subieran un 200 por ciento, porque no se están utilizando, y usted lo sabe. Los investigadores protestan con razón porque se sienten engañados y a ustedes les trae sencillamente al pairo, porque ya han tenido sus fotos, y mentiras mediáticas.
La tercera pata, el esfuerzo inversor en el que basan esta pretendida productividad, es lo que más perplejos nos deja a todos, porque no es que no mejoren; es que ese excelente tono que había conseguido el sector público con un incremento anual que estaba en torno al 10 por ciento, resulta que van ustedes, y lo bajan hasta un 3,9 por ciento. Así, no resulta extraño que Cataluña, el País Vasco o Galicia les digan que se sienten perjudicados, es que la inversión total es la que decae por la fuerte desaceleración de la inversión pública y, consecuentemente, todos bajan. Y vistos los incrementos de esta partida, ¿parece serio prometer un cambio de modelo con esos ridículos incrementos que apenas suman el 0,6 por ciento del total de gastos? ¿Y qué me dicen de lo social? Y no es sólo que el gran reto del futuro, la dependencia --reto del que hablábamos en los anteriores presupuestos y del que nosotros pretendíamos hacer la estrella de los siguientes--, figure muy solapadamente, no. Es que el incremento social pretendido, el alardeado 50 por ciento del total de gastos todo el mundo sabe ya que no es cierto. El incremento en esta ocasión se hace fundamentalmente sobre la base de dos partidas: la una es un truco contable puro considerando gasto las transferencias al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que es obvio que no son gastos del ejercicio 2005, y la otra es el incremento del 14 por ciento en los gastos del desempleo. Por lo demás, la gran partida del gasto social, las pensiones, pierden peso pasando de ser el 31,8 por ciento del total del gasto, cuando en este ejercicio de 2004 representan el 32 por ciento. Esto es, sencillamente, porque para el próximo ejercicio se prevé una subida de un 6,8 por ciento cuando en 2004 esa cifra fue de un 7,1 por ciento.


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Esto no tendría ninguna importancia ni tan siquiera lo mencionaría si el ministerio de propaganda no hubiera alardeado una vez más de la revolución de las pensiones, aunque, tal vez, el carácter social se lo den a este presupuesto esos 115 millones de euros que figuran para el ejercicio de 2005 para su muy bien comunicado plan de choque de la vivienda. Ya jugaron burdamente con las necesidades de la gente cuando prometieron los 800.000 puestos de trabajo y generaron más paro. No hagan lo mismo con la vivienda. Piensen ustedes en que tienen gran capacidad mediática y en que hay gente de buena fe que les cree generando muchas frustraciones.
Por último, quiero decirle que este proyecto de ley también nos parece inconstitucional porque modifica leyes y crea impuestos que expresamente el Tribunal Constitucional ha dicho que no deben llevarse a cabo a través de la ley de presupuestos.
Y no puedo dejar de hacer mención, estando en esta Casa, a su intento de dejar sin capacidad decisoria al Senado en el trámite del objetivo de estabilidad presupuestaria de las administraciones públicas puesto que es algo claramente de nuestra incumbencia como Cámara territorial porque tenemos el deseo de hacerlo. Digan lo que digan, lo que quieren ustedes es evitarse un trámite que, sencillamente, no les gusta, no les agrada.
En resumen, es triste ver cómo sus primeros presupuestos, que deberían estar cargados de ilusión y ambiciones --como reflejo de los sueños que se tienen cuando se está en la oposición y luego se llega a gobernar--, no recogen ni un modelo ni un proyecto común, pero no ya de ustedes y de sus socios, es que ni tan siquiera lo sienten así dentro de su propio Gabinete puesto que no atienden a las necesidades de la economía. ¿Qué confianza pueden generar? Señorías, el destino lógico de unos presupuestos que no despiertan entusiasmo ni en el propio ministro de Economía es la papelera. Traigan ustedes unos nuevos o prorroguen los anteriores, que como usted mismo ha dicho esta mañana dándonos los últimos datos de la economía española, están funcionando muy bien.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
En turno en contra tiene la palabra el senador Bru por el Grupo Parlamentario Socialista.


El señor BRU PARRA: Gracias, señor presidente.
Señorías, senador Caneda, a pesar de su inicial arranque en tono tranquilo, vuelvo a encontrarle a usted sumido en la hipérbole y en la desmesura, y nuevamente voy a recordarle que en política, como ocurre en la vida misma, todo lo desmesurado acaba convirtiéndose simplemente en algo insignificante.
Comprenderá usted que en la acerba crítica que acaba de formular al proyecto de los Presupuestos Generales del Estado no encuentre un solo motivo de coincidencia, al margen de anotar que repiten ustedes fielmente algunos de los que han dicho los grupos de la oposición durante los últimos años. A este paso, y permítame la broma, van ustedes que tener que pagar derechos de autor. (Risas.) Ya sé que no es fácil cambiar el disco y que, tras los discursos triunfalistas, exegéticos, laudatorios, turiferarios en suma que hacía usted a los presupuestos que ustedes presentaban, es difícil encontrar el tono propio y adecuado y, sobre todo, el rigor necesario para que la crítica sea creíble. Lo comprendo, pero no se preocupe, porque dentro de unos años seguro que encuentran su propio camino de oposición, construyen su propio discurso y dejan de ser deudores de los justificados ecos que aún resuenan en esta Cámara sobre ustedes y sus presupuestos. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Habla usted de presupuestos irreales y de falta de credibilidad (Una señora senadora del Grupo Parlamentario Popular: ¡Como todo el mundo!), pero eso de las creencias es un asunto como el de la fe, Dios la da y Dios la quita. Son movimientos simétricos del espíritu, como decía aquél.
Pero aquí no nos movemos por las esferas celestiales sino en el más prosaico universo de lo cuantitativo, porque un presupuesto no es más que la expresa voluntad política cuantificada de un Gobierno, dentro de un conjunto de restricciones que no siempre nos gustaría tener pero con las que hay que lidiar. Afirmaciones como irreales o poco creíbles hay que sustentarlas, demostrarlas y precisarlas. No basta simplemente con enunciarlas una y otra vez, según el conocido método de Goebbels, y repetirlas, cuando son enunciados subjetivos y, por tanto, juicios de valor absolutamente indemostrables. Aquí, senador Caneda, ya no vale el método preferido del anterior Gobierno, el llamado método invocatorio, según el cual la verdad se establecía mágicamente por su simple enunciación.
En definitiva, en este documento presupuestario encuentro pocos motivos que justifiquen sus diatribas y en su discurso pocos argumentos que las sustenten. Estamos ante un presupuesto que cumple con los compromisos básicos que este Gobierno planteó en el programa electoral con el cual ganó las elecciones. A saber: mantenimiento de la estabilidad presupuestaria, no elevación del gasto público y plena transparencia de las cuentas públicas. Esos eran nuestros compromisos.
Ya sé que ustedes predican por ahí, en ese aparato que usted decía de agitación y propaganda, que el triunfo de un veto en esta Cámara comprometería moralmente al Gobierno a la elaboración de un nuevo presupuesto, pero les aseguro que yerran de plano. El único compromiso moral que tiene este Gobierno es cumplir con su programa electoral, con su pacto con la ciudadanía, y descuiden ustedes que eso es lo que estamos haciendo y lo que vamos a seguir haciendo en los años venideros.
Hay otros compromisos morales que nos gustaría que se cumplieran. Por ejemplo, no deslegitimar el resultado de las urnas (Rumores.) o mantener el tono de oposición dentro de los límites de la lealtad institucional y no poner patas arriba a todas las instituciones del Estado con tal de arrimar el ascua a su sardina política. En todo caso, yo estoy aquí sólo para hablar de nuestros compromisos que, repito, están fielmente recogidos en estos presupuestos, en el bien entendido que unos presupuestos no agotan una legislatura

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y que algunos de nuestros objetivos han sido claramente planteados para un plazo de cuatro años.
Insisto en que, a nuestro juicio, estos presupuestos reflejan con toda claridad las prioridades del Gobierno y su clara apuesta por el aumento de la productividad, dentro de los lógicos límites por los que pueden ser objeto de una acción de Gobierno. Desde luego, hay un claro incremento en las partidas destinadas a investigación, desarrollo e innovación, a infraestructuras y a educación. Asimismo, también presentan algo que nos es muy grato porque supone una clarísima orientación del gasto tanto en pensiones, donde más de tres millones de pensionistas van a ver cómo crecen sus pensiones por encima del cinco por ciento --vaya usted a hablarles de manipulación, engaño y propaganda--, como en vivienda, cuyas dotaciones crecen un 32 por ciento. Dice usted que estas partidas son exiguas, pero en comparación con las que había, que eran nulas, el crecimiento es exponencial, del cero al infinito. También hay un incremento en las políticas activas de empleo, donde se produce un aumento del 7 por ciento y un montante de 6.230 millones de euros.
Por cierto, gracias a lo que podríamos llamar el furor «vetandi» en el cual ha incurrido esta Cámara, las comunidades autónomas van a disponer de 225 millones de euros menos para los programas de formación profesional continua. Si quieren luego les detallo territorialmente, una por una, lo que pierden, pero les puedo anunciar, por ejemplo, que el País Vasco, Madrid, Andalucía, Cataluña --señor Piqué-- y Valencia salen fuertemente perjudicadas.
Siguen ustedes a vueltas con la estabilidad presupuestaria y no sé qué historias acerca de su cumplimiento. Yo que ustedes no me metería en ese terreno, porque el afloramiento del déficit oculto que siempre hemos denunciado y que ustedes siempre han negado ha hecho que este año el superávit del 0,5 por ciento previsto se disparase a un déficit del 1,8 por ciento, porque estaban algunos pequeños asuntos, como la deuda millonaria de Radiotelevisión Española, Renfe, gastos derivados del Prestige, e incluso gastos no presupuestados de la guerra de Iraq.
(Rumores.) Además, como ya les he indicado en más de alguna ocasión, cuando en esta Cámara hemos debatido sobre estabilidad presupuestaria, no hemos hecho más que sumirnos en una pura y simple logomaquia, porque hablar de estabilidad presupuestaria en un país en el cual los Presupuestos Generales del Estado habían dejado de ser un fiel reflejo de la actividad financiera pública, no pasa de ser una discusión sobre una entelequia en la cual sólo creía el señor Montoro y algunos de ustedes, sobre un producto de la contabilidad creativa y de la estadística recreativa; recreativa en dos sentidos, en que causaba risa y en que, por supuesto, recreaban una realidad inexistente.
Señorías, con unas pocas cifras les puedo ilustrar mi afirmación. En 1996, la estructura del último presupuesto presentado por el entonces ministro de Hacienda, señor Solbes, era la siguiente: la suma de lo que podíamos llamar el presupuesto clásico, capítulos 1 a 7, de gastos de personal a transferencias de capital, suponía el 94,6 por ciento de los Presupuestos Generales del Estado, y el capítulo 8, que ahora usted tanto denosta en cuanto a investigación, desarrollo e innovación, básicamente préstamos dentro y fuera del sector público, representaba un 5,4 por ciento; ocho años después, ocho años de Gobierno popular, la estructura había cambiado espectacularmente. Los siete primeros capítulos, o sea, el presupuesto clásico, equivalían al 48,4 por ciento, mientras que el capítulo 8 se había disparado hasta el 51,6 por ciento. Señorías, esto no es fortuito en modo alguno. No es el resultado casual del azar, sino la consecuencia de una acción política deliberada destinada a centrifugar ingentes volúmenes de gasto de forma extrapresupuestaria, una acción que ha ido acompañada por la creación y proliferación de sociedades públicas, de entes, organismos y empresas puramente instrumentales, empresas sin dividendos, empresas sin cuentas de resultados, empresas sin actividad productiva alguna, sin más finalidad que aprovechar los recovecos contables para contratar obras y que computen sin que se cuantifiquen en el déficit público, ese déficit que ustedes, con monocorde letanía, nos presentaban como igual a cero, pero resulta que, paradójicamente, la deuda pública no ha hecho más que incrementarse en estos años: desde el día 31 de diciembre de 1995 al 31 de diciembre del año 2003, la deuda pública ha aumentado en 13,2 billones de las antiguas pesetas. Por tanto, no entiendo exactamente cómo está esa práctica, y hablo de los años de ustedes, de 1996 a 2004. No entiendo cómo no hay déficit y, en cambio, aumenta la deuda. Debe ser algún misterio trinitario que a mí, francamente, se me escapa, porque aquí no hay más cera que la que arde, y puede que en derecho dos y dos no sean cuatro, pero sí lo es en economía, y más aún en la contabilidad pública. Y si existe deuda es, ni más ni menos, porque hay actividades del Estado que no se han cubierto con los ingresos tributarios.
Así pues, en España ha aumentado la deuda durante los últimos años, han subido los impuestos y la presión fiscal, y se ha recortado el gasto social con un claro retroceso respecto de las medias europeas. Y esto también forma parte de la herencia recibida, senador Caneda, una herencia que, por desgracia, no podemos aceptar a beneficio de inventario. Y cuando sus señorías así lo deseen, entraremos a fondo en este debate sobre la cacareada herencia. Señorías, para este viaje no hacían falta esas alforjas virtuales repletas de estabilidad presupuestaria.
Siguen ustedes recitando imperturbables e inmunes a la realidad el credo de la estabilidad presupuestaria, credo que nunca ha practicado ni la Administración central ni las autonomías que ustedes gobiernan, siendo el caso paradigmáticamente más escandaloso el de la Comunidad Valenciana, sujeta ahora a un plan de saneamiento. Y eso que ustedes, en una extraña operación sobre la que nunca se atrevió a responder el señor Montoro en esas cuatro veces en las que le pregunté por ello, convirtieron en un Consejo de Ministros celebrado el día 3 de agosto de 2002, en plena canícula, nada más y nada menos que 3.242 millones de euros de la deuda flotante del señor Zaplana en deuda casi perpetua, amortizable en cuatro anualidades a pagar en los años 2027, 2028, 2029 y 2030. ¡Señorías, eso sí es traspasar la carga de la deuda, no ya a las generaciones futuras, sino a los nietos de éstas! ¡Eso sí que es rigor y disciplina

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fiscal!, sobre todo después de que el señor Zaplana incumpiera sistemáticamente la LOFCA desde 1998 sin que el Gobierno del Partido Popular hiciera hecho nada al respecto.
Es decir, no nos den ustedes tan buenos consejos sobre estabilidad presupuestaria y limítense a darnos menos malos ejemplos, porque en estos presupuestos siguen ustedes haciendo más de lo mismo, es decir, presentando más de 1.400 enmiendas, fundamentalmente enmiendas de campanario --como se suelen llamar coloquialmente--, que suponen un incremento de más de 2.000 millones de euros de gasto; enmiendas todas ellas con su correspondiente baja en la sección 31, que, tras su paso por el Congreso, presenta un saldo que no llega ni a los 300 millones.
Señorías, de ser aprobadas sus enmiendas, se superaría el límite del gasto aprobado y se elevaría el déficit en casi un cuarto de punto, es decir, del 0,5 por ciento previsto al 0,75 por ciento. ¡Nuevamente nos encontramos ante una magnífica muestra de disciplina fiscal y de rigor presupuestario!, aparte del dislate que supondría dejar una sección presupuestaria con una cifra multimillonaria en números rojos. Señorías, no me negarán ustedes que en ese caso este Senado entraría por méritos propios en el Libro Guinness en su apartado de disparates históricos.
Y no me gustaría --y se lo digo con todo respeto-- ser el presidente o el secretario general del Senado que tuviese que remitir esas cuentas al Congreso de los Diputados. Pero aprovecho para hacer, con todo respeto, una llamada de atención a la Presidencia de esta Cámara, a su digna Mesa y a su secretario general para que tengan en cuenta que, aunque estas cosas no se van a producir, podrían pasar. El respeto a la Cámara comienza por dignificar su conducta en temas como éste e impedir que, en su caso, puedan producirse disparates históricos de tal calibre y magnitud. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.--La señora Vindel López: ¡Pero bueno!--Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) En definitiva, señorías, ustedes están superando aquel tradicional dilema weberiano entre la ética de la condición y la de la responsabilidad, saltándose ambas olímpicamente y a la torera. (El señor Sanz Pérez: ¡Miedo, miedo!) Siguen ustedes empeñados, senador Caneda, en oponer irracionalmente el gasto corriente al de inversión. Es decir, que siguen queriendo construir hospitales sin médicos ni personal sanitario, y comisarías sin policías; siguen ustedes empeñados, al igual que antes hicieron con aquel «santo grial» de la estabilidad presupuestaria químicamente pura, perseguible por sí misma y en todo momento y lugar, con independencia del ciclo y de la coyuntura, siguen, como digo, empeñados en hablar del gasto de inversión químicamente puro, contraponiéndolo al, según ustedes, nefasto gasto corriente, pero no se conoce --o al menos yo lo desconozco, senador Caneda, y le ruego me ilustre al respecto-- ningún gasto de inversión que no acabe generando un flujo futuro y permanente de gasto corriente. Y más en una situación socioeconómica en la cual la ciudadanía, después de haber obtenido --y no precisamente con ustedes-- la seguridad de unos servicios públicos esenciales, como la sanidad y la educación, universales y gratuitos, ahora incrementa sus demandas y requiere a los poderes públicos que los sigan prestando, pero con mayores niveles de calidad. Y eso, mi estimado senador Caneda, pasa por más profesores por número de alumnos, pasa por más policías, pasa por más guardias civiles, pasa por más jueces, pasa por más fiscales, por más y mejores medios en todos los ámbitos de los servicios públicos. Por cierto, hablando de policía, en el año 1996 en España había 51.700 efectivos y en el año 2003 ustedes habían dejado esa cifra en 43.383. Estos presupuestos suponen, en ese incremento de gasto corriente, un aumento de 7.700 nuevos policías, de 150 jueces y de 100 fiscales (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.), en lo que imagino que ustedes estarían de acuerdo. O sea, que siguen ustedes empeñados en esa dicotomía absurda entre gasto corriente y gasto de inversión.
Mire usted, senador Caneda, yo creo que a estas alturas del debate todo está dicho ya; otra cosa diferente es que ustedes no hagan caso y haya que volver a repetirlo continuamente. Por ejemplo, ha tenido usted una perla cultivada que me ha hecho mucha gracia. Ha hablado usted de la brutal caída de la inversión extranjera en España. Por lo visto su señoría ni habla en prosa ni lo sabe y es inmune a la realidad; usted no sabe, por ejemplo, que hasta agosto la inversión extranjera en cartera en España se ha triplicado con respecto al año 2003 (Rumores.) y es muy superior al año 2002, porque con ustedes se batió un récord en la historia española en las últimas décadas, y es que el saldo neto de la inversión extranjera en España llegó a ser negativo. Eso fue lo que ustedes consiguieron. Ahora, no me hable de caída de la inversión extranjera cuando simplemente hasta agosto ya se ha triplicado respecto al año pasado. Como muestra un botón, y eso es muestra del rigor con el cual usted se mueve en los procelosos terrenos de la macroeconomía.
Habla usted de la inflación. ¡Por el amor de Dios! Cuando el señor Solbes entregó el testigo al señor Rato le dejó una tasa de inflación del 3,4 por ciento; tres años después ustedes estaban en un 4 por ciento, y aquí yo he oído explicaciones de lo más peregrino: he oído hablar de presiones de demanda, de cuestiones estructurales, de cuestiones monetarias, del precio del petróleo; he oído oponerse al señor Montoro, al señor Rato y al señor Guindos; he oído lo que el señor Montoro decía: Es un simple problema de elevación momentánea de los precios; y he oído decir al señor Guindos que la inflación constituía la principal preocupación del Gobierno popular. He oído de todo.
Habla usted de que quieren un paquete de medidas, ¿qué paquete de medidas? ¿Aquel famoso paquete de medidas de choque que ustedes promulgaron en el año 1999 o en julio del año 2000, y que con lo único que chocaron fue frontalmente con la realidad, porque ustedes no habían conseguido arañar una sola décima de inflación en toda su gestión? ¡Por el amor de Dios! (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Dejemos tranquila a la inflación, porque ustedes llevan ocho años sin hacer una sola reforma, ni estructural ni mucho menos liberalizadora, porque si quieren ustedes entramos en política de competencia, o si quieren hablamos del brutal proceso de

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concentración del poder económico y mediático que en España se ha efectuado gracias a ustedes (Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Venga, hombre!) y gracias a que en España (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) la política de defensa de la competencia --que llamó para sí al ministerio como un simple órgano administrativo el señor Rato-- se convirtió simplemente en algo que ustedes siempre han hecho: un látigo para los desafectos al régimen --al régimen de Aznar quiero decir, evidentemente-- y un premio para los afectos; ustedes han utilizado la política de la competencia de forma estrictamente partidista en España en los últimos años, y por supuesto confío plenamente en que el señor Solbes va a arreglar, y de forma rápida, esta situación en la que ustedes la habían dejado.
(Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.--La señora Corres Vaquero: ¡Lo va a hacer rapidísimo!) Habla usted de la productividad, y siguen empeñados en no darse cuenta de algo que cualquier alumno de Económicas de primer curso sabe perfectamente. Dicen ustedes que la productividad, como aumenta el paro, y baja o sube...
Vamos a ver, la productividad es un cociente, ¿sí o no? La productividad es el producto interior bruto partido por el número de trabajadores. Si aumenta el número de trabajadores y baja la productividad, sólo se debe a una cosa: a que los últimos trabajadores colocados son improductivos, producen menos por término medio de lo que han producido anteriormente, o sea, que ustedes siguen sin darse cuenta del problema de la llamada productividad marginal. Eso se arregla leyendo y estudiando, no se arregla viniendo aquí a marear sobre un asunto que debía estar ya muy claro. Si baja la productividad media es porque la productividad marginal está decreciendo. Es un tema de primero de Económicas y no para debatirse ante esta Cámara. Por tanto, sigamos hablando de chalaneos continuos.
Habla usted de chalaneos ocultos, de pactos ocultos. Aquí, lo único que ha habido son acuerdos parlamentarios con luz y taquígrafos. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Ustedes dicen: No sabemos qué ha ocurrido. ¡Hombre!, les imagino capacidad de lectura y comprensión. Lean las enmiendas en el Congreso de los Diputados y sabrán lo que ha ocurrido. Ahora bien, si hablamos de chalaneos y de pactos ocultos, ya ha hablado el señor vicepresidente acerca de lo que supone la desaparición de la ley de acompañamiento, pero yo voy a insistir. El año pasado, sin ir más lejos, la ley de acompañamiento salió del Gobierno con 86 artículos; cuando sale del Congreso de los Diputados tiene 115. Un proceso de bulimia legislativa. (Risas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Cuando salió del Gobierno, tenía 11 adicionales; cuando sale del Congreso, 22. Pero en el corto trayecto entre la Carrera de San Jerónimo y la Plaza de la Marina Española, el Grupo Parlamentario Popular presenta 112 enmiendas más en plazo y 8 fuera de plazo. ¿Eso qué significa? Eso, en cualquier manual de Hacienda pública, se llama presiones de los lobbies, negociación de última hora.
Ustedes han llegado a modificar, a través de una enmienda fuera de plazo que pesaba medio kilo --cincuenta folios--, la Ley General Hipotecaria.
¡Simplemente! Y lo han hecho a última hora, fuera de plazo, y en ponencia. ¡Eso sí que es transparencia! ¡Eso sí que es rigor! Y no voy a seguir con la cuestión porque, francamente, creo que ya no merece la pena. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Insisto, señor Caneda, en que, a estas alturas del debate, como decía aquel --creo que fue André Gide--, todo está dicho ya, pero como ustedes no hacen caso, hay que volver a repetirlo todos los días. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.--Aplausos en los escaños del Grupo parlamentario Socialista.) En definitiva, están ustedes a punto de conseguir su meta histórica, a saber: Conseguir retrasar una semana la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Bien. Y por eso, como anunciaron y llevaron a cabo la semana pasada y supongo que hoy volverán a hacerlo, suman sus votos al veto presentado por el BNG, porque, según ustedes, persigue lo mismo que el Grupo Parlamentario Popular: devolver los Presupuestos Generales del Estado, y por las mismas razones. Por eso --insisto-- el BNG ha contado, y presumo que va a contar, con el apoyo de los votos del Grupo Parlamentario Popular, que se los da --insisto, según ustedes--, y con ello, además, renuncian a su función como grupo mayoritario de la oposición en esta Cámara, porque comparte los objetivos que ustedes pretenden con su veto: oponerse a estos presupuestos que van a llevarnos al Apocalipsis del déficit y el desempleo.
Pero al senador Quintana, el otro día en la comisión y hoy en su magnífica intervención ante esta Cámara, no le he oído hablar más que de Galicia, de sus problemas sociales, económicos, culturales, del atraso relativo, de la necesidad de quemar etapas en su desarrollo, de mejorar sus infraestructuras y de combatir una tasa de paro superior a la media española. ¿Es así, o me equivoco, senador Quintana? Así pues, señorías, parafraseando a quien decía que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, habrá que entender que el apoyo que el BNG recibe del Grupo Parlamentario Popular es el reconocimiento, por ustedes, de su responsabilidad como partido que gobierna en Galicia en los últimos 14 años y ha gobernado España en las dos últimas legislaturas, de su responsabilidad en tanto en cuanto a la desidia, al abandono, y a la incuria presupuestaria (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) en que han mantenido durante tantos años a Galicia los gobiernos populares, nacional y autonómico. Bienvenido sea este reconocimiento porque no encuentro otro sentido al apoyo que le prestan al BNG y al senador Quintana, a no ser que pensemos en el oportunismo político más ramplón y corto de miras, lo cual yo estoy lejos de pensar, por supuesto, y mucho menos de imputarles. Por tanto, me quedo con este reconocimiento explícito y clamoroso del cúmulo de sus responsabilidades en cuanto a los problemas gallegos se refieren.
Señorías --y voy concluyendo--, el esfuerzo estéril conduce a la melancolía y les aseguro que esto no es bueno en vísperas de las entrañables fiestas que nos esperan (Risas.) Moderen su ímpetu, sosieguen su ánimo y no hagan caso a cantos de sirena mesiánicos. El año que viene no van a estar en Jerusalén, van a estar sentados en sus mismos

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escaños y será para mí un placer, como siempre, seguir debatiendo los Presupuestos Generales del Estado con usted. Usted, por supuesto, en la oposición (Fuertes y prolongados aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Propuesta de veto número 2, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos. Para la defensa del veto, tiene la palabra el senador Albistur.


El señor ALBISTUR MARIN: Señor presidente, señor vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, excelentísimo señor Bru (Risas.) Una vez que se han apagado los ecos de este discurso triunfal y ya con la Cámara más en calma, vamos a ver si cambiamos un poco el escenario y aunque vayamos a coincidir en el resultado final, por lo menos trataremos de introducir alguna modificación en la argumentación.
La verdad es que cuando el año pasado me despedí del señor Montoro a la hora de la defensa del veto no esperaba que este año --y pasadas las elecciones-- fuésemos a presentar un veto; no tenía ninguna ilusión, más bien era lo contrario: con el resultado electoral y con el nuevo talante, yo esperaba que verdaderamente íbamos a poder hablar de un presupuesto consensuado. Pero realmente nos encontramos donde nos encontramos, y tenemos que comentar lo que algunas personas significativas del Partido Socialista han dicho en público: que el cambio introducido por el nuevo Gobierno en cuestiones relevantes es bien visible y así, en primer lugar, los objetivos de la política presupuestaria son los correctos, subsanan las debilidades de la economía española configurando un nuevo modelo de crecimiento con mayor riqueza, bienestar social y empleo de calidad, mejorando la transparencia presupuestaria. Esta es una opinión que ha sido dicha en público, que ha sido reiterada hoy también, no con las mismas palabras pero sí con las mismas ideas, en esta Cámara. Pero realmente, a nuestro modo de ver, las políticas públicas planteadas en el proyecto de presupuestos no parecen ser adecuadas ni suficientes para atender lo que vienen siendo los problemas de fondo de la economía española, una economía que sigue teniendo asignaturas pendientes y claves para el desarrollo sostenible: continúa el crecimiento de la inflación precisamente en los precios de los productos no energéticos --de los energéticos ya se habla suficientemente--, se mantiene la baja productividad y se reduce la competitividad; el modelo de crecimiento sigue basándose en el consumo y en la construcción, estando sujeto a las fluctuaciones de los tipos de interés y a las consecuencias restrictivas que en su momento puedan derivarse --y no sabemos si están próximas o no.
Los desequilibrios de la economía española que reúnen el mayor consenso de inquietudes son, en primer lugar, la elevada deuda de las familias, contraída a tipos de interés bajos, es verdad, pero esta deuda está soportada sobre un valor patrimonial --la vivienda-- cuyo precio parece estar sobrevalorado en un 20 por ciento, hecho que de por sí aporta incertidumbre sobre todo para el que debe devolver la hipoteca. Pero además debemos contar con la pérdida acumulada de competitividad exterior como consecuencia de registrarse incrementos de inflación anuales permanentemente superiores a las de los países europeos. Esta pérdida de competitividad se viene acumulando desde nuestra incorporación al euro.
Los efectos sobre los sectores productivos que compiten internacionalmente están siendo graves, en merma de la producción y del empleo. El IPC español ha acumulado en cinco años, de 1999 a 2004, siete puntos de diferencia con el IPC europeo. No hemos encontrado precisamente en estos presupuestos medidas que detengan el incremento del diferencial con Europa o la convergencia en materia de producción, porque en este mismo período el índice de producción industrial no alcanzó la media europea. Las consecuencias seguirán siendo un incremento de las importaciones. Y quizás lo de menos sea el déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente, lo importante es que nuestros incrementos de renta, los que todos los ciudadanos experimentan, benefician a los productores de bienes y servicios del exterior. Y esto parece que no es muy discutible.
El producto interior bruto ha crecido hasta el pasado mes de septiembre un 2,6 por ciento respecto al mismo período del año precedente. No hay novedades, es un ritmo de crecimiento similar al que se viene constatando en los últimos dos años. La velocidad de crecimiento de la economía española se encuentra estabilizada. ¿Por qué no crece más la economía del Estado en su conjunto? Parece que hay dos razones. Una primera relacionada con los países del entorno europeo, que no son capaces de reaccionar al ser nuestros principales clientes. Y otra, que es más estructural, porque hemos perdido competitividad, lo que equivale a decir que ha disminuido el potencial de crecimiento. Por mucho que tire la demanda interna, no se traduce en crecimiento del producto interior bruto, sino en crecimiento de las importaciones. Y además, crece más la inflación que el producto interior bruto.
Dentro de este escenario se dan también otras situaciones reales, pero diferentes, que quiero destacar. Por ejemplo, en el caso de la economía vasca, con un incremento del producto interior bruto del tres por ciento en el período citado, cuatro décimas más que el español, ¿qué sucede? Crece menos la demanda interna que en el Estado, crece la actividad industrial un 2,5 por ciento, un punto más que en el Estado, crecen las exportaciones un punto más que las importaciones y, como consecuencia de una balanza de pagos por cuenta corriente positiva, la economía vasca sigue ofreciendo un saldo positivo en la generación neta de puestos de trabajo, incrementándose la ocupación. Y quiero destacar que la mejora del crecimiento tiene su razón en el repunte de la actividad industrial y en el saldo exterior positivo. Hay capacidad de competir, oferta tecnológica y productividad elevada. Objetivos que se proponían los presupuestos generales del stado, pero que no hemos encontrado con el suficiente fundamento como para que se puedan producir.
La cuestión que se debe plantear a la vista de estas reflexiones aproximativas al problema es, simplemente, hacia dónde puede ir la economía española en el próximo

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año. Los presupuestos deberían preparar una o varias respuestas a esta cuestión. El propio Gobierno ha debido reconocer que sus estimaciones macroeconómicas no han sido compartidas por otras instituciones económicas europeas e internacionales y, además, que ha debido efectuar un corrección de dichos objetivos macroeconómicos, dado que la coyuntura de la economía global no ofrece síntomas de mejoras significativas.
Como decía, no hay novedades, ni propuestas o ideas innovadoras. En un tono de resignación, el Gobierno opta por una estabilización de la tasa de crecimiento del producto interior bruto, acepta una inflación alta con crecimiento superior al crecimiento real del producto interior bruto, permite un crecimiento elevado de la demanda interna, cierra los ojos ante la fuerte recuperación de las importaciones sobre las exportaciones, y estos presupuestos contribuyen, finalmente, a mantener un perfil plano de la economía española; ni atrás ni adelante, siempre estamos, aparentemente, esperando el milagro. Mientras tanto, no hay síntoma alguno de cambio, sino rabioso continuismo de la política económica del anterior Gobierno de la derecha, como ustedes decían.
El sector de la construcción ha sido el protagonista del crecimiento económico, pero es un sector de baja productividad que desvía inversión de sectores más productivos, como son los relacionados con las altas tecnologías, la investigación y el desarrollo. La productividad, pese a que este Gobierno ha dicho que será el eje de su política económica, se encuentra 17 puntos por debajo de la media europea --la producción que se obtiene por hora trabajada es prácticamente un 20 por ciento inferior a la de los socios europeos-- y la ocupación de hombres y mujeres también se sitúa tres puntos por debajo de la media europea, y dentro de este nada satisfactorio dato se esconde otro, que ya se está convirtiendo en característica: el 30,6 por ciento de los trabajadores, es decir, uno de cada tres en el Estado, cuenta con un contrato eventual. Y en el acuerdo con sus socios para aprobar este presupuesto se han olvidado de introducir soluciones para este problema.
Los incrementos de la producción industrial y la producción industrial misma continúan por debajo de la media en la eurozona, a pesar de que las empresas españolas se benefician de un crecimiento de su mercado doméstico mayor que el de sus competidoras europeas.
Los presupuestos no indican con qué cifra de déficit o porcentaje sobre el producto interior bruto puede acabar el sector público el año 2004.
Como no existen políticas o acciones positivas para ocuparse de reducir la inflación, todas las estimaciones parecen hechas a ojo. El año 2004 terminará cerca del 3,5 por ciento, pero el año 2005 no lo hará en el 2 por ciento, como dice el Gobierno, por dos razones: porque se desconoce cuál será el precio final del barril de petróleo y porque no hay control alguno sobre los precios de alimentos y servicios. Por ejemplo, quisiera preguntar quién puede explicar que en un país donde hay abundancia de alimentos los precios de los alimentos frescos experimenten subidas como las que tiene el petróleo.
Pasemos a otro punto. Se han presentado estos presupuestos como los destinados a cambiar el modelo de crecimiento económico. Sin embargo, su comparación con presupuestos anteriores no les resulta nada favorable.
Diríamos que las mejoras están en la filosofía, en los términos, en la explicación. Lo peor se concentra en las cifras.
Pongamos un ejemplo sobre uno de los epígrafes estrella: investigación y desarrollo e innovación. Comparemos la inversión real por políticas sectoriales: Infraestructuras, 55,6 por ciento; Defensa, 16,7 por ciento de la inversión real; investigación y desarrollo e innovación, 3,7 por ciento de la inversión real. El balance es demoledor. El presupuesto para Defensa es 4,5 veces superior al destinado a políticas de investigación y desarrollo. Y dentro de este último, casi un 30 por ciento se destina a investigación para la Defensa. Se mantiene idéntico peso de la inversión militar que en los presupuestos del Partido Popular del año anterior: 18 por ciento.
Este senador, señores del Grupo Socialista, les pide coherencia, clarificar cuál es su posición respecto a dotarse de un Ejército profesional. Entiendo que lo tengan que resolver, pero que la estrategia en I+D esté apoyada en la base tecnológica militar es una opción que ustedes han tomado y que también deben explicar. ¿Y es éste el camino para llegar a la convergencia real con Europa en materia tecnológica? Dígannoslo. Sean claros y coherentes. España dedica en la actualidad el 0,94 por ciento del producto interior bruto a la investigación. En los últimos diez años no hemos superado esta cifra, que nos aleja o separa un punto de la media europea, a pesar de haber tenido crecimientos superiores al resto de Europa en el producto interior bruto. Si este es el camino para la convergencia tecnológica con Europa, no cuenten con el apoyo de nuestro grupo. Estamos por configurar una estrategia tecnológica pública y privada pero a partir del desarrollo de una cultura científico--técnica propia, con más y mejores científicos y tecnólogos, y una sociedad que entienda y comparta la importancia de una cultura científica fecunda.
Por ser breve y porque me quedan unas cuantas cosas que decir, les voy a recordar algo que decía un señor llamado Carracido. Carracido, segundo presidente de la Sociedad Española de Física y Química, junto con otros exponentes de la generación del 98, culpaba del desastre colonial español en Cuba a la carencia de la investigación científica . Por eso decía en su contestación al discurso de ingreso de Juan Fages Virgili en la Real Academia de Ciencias, el año 1909: Replegada en sus lares solariegos el alma nacional, hizo examen de conciencia y vio con claridad que había ido a la lucha y en ella había sido vencida por su ignorancia de aquellos conocimientos que infunden vigor social positivo en los organismos sociales. Nuestra derrota era inevitable por ser los Estados Unidos el pueblo de la física y la química y España el de la retórica y la poética.
Pasemos a hablar de otro tema clave: el futuro de la cohesión económica y social de la Unión Europea ampliada. Estamos a una semana del Consejo europeo del mes de diciembre. En las negociaciones que se van a llevar a cabo para cerrar el siguiente sexenio, 2006-2013, todavía regirá el principio de unanimidad para la toma de decisiones sobre las ayudas europeas. Los presupuestos europeos, a pesar

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de la ampliación, no crecen apenas; se mantiene un tope del 1,24 por ciento del producto interior bruto europeo y habrá que repartir los mismos fondos estructurales y ayudas agrícolas entre más socios. De esta manera, los países que más fondos comunitarios reciben ahora, con España a la cabeza, serán los que van a terminar financiando en mayor medida la ampliación y, en el caso español, dejando de percibir al año el equivalente a un 0,61 por ciento del producto interior bruto actual, unos 6.000 millones de euros al año. Un grupo de países llamados los desarrollados, encabezados por Alemania y Francia, en el que están Suecia, Holanda, Austria, Reino Unido y Dinamarca, quieren reducir aún más este presupuesto hasta el 1 por ciento del producto interior bruto europeo, lo que convertirá a España en contribuyente neto de la noche a la mañana, sin que haya habido una convergencia real con el grueso de los países europeos. Con el planteamiento de la comisión y con el mencionado propósito del grupo de contribuyentes netos de hacer más Europa con menos dinero, más de la mitad del territorio del Estado se juega la financiación de sus infraestructuras y agricultura.
¿Qué hacer? En estos presupuestos, que son los primeros de una legislatura donde se producirá este cambio de financiación y donde de hecho se refleja ya un incremento de la aportación del Estado a los fondos europeos, debería responderse por prudencia y coherencia a las consecuencias de este nuevo problema, problema que no es baladí porque los saldos financieros provenientes de la Unión Europea sí tienen influencia en la capacidad de gasto y en las rentas de las administraciones públicas y de los distintos agentes económicos, ya que, aunque no sea producción nacional, incrementan el poder adquisitivo de los distintos sectores en los que recae. Yo quiero llamar la atención sobre este hecho, que debería tener su reflejo presupuestario en primer lugar, pero que, sobre todo, es un asunto que no es sólo de la incumbencia del Gobierno, ya que le corresponde también dictaminar por él a esta Cámara y a las propias comunidades autónomas.
Para ir terminando, quisiera recordar al partido que sostiene al Gobierno y a quienes se adhieren a los acuerdos con dicho partido, el estricto cumplimiento por parte del Estado de los siguientes artículos de la Constitución, 40.1, 130.2, 131 y 138, en los que se establece la función de desarrollo equitativo que corresponde dirigir y vigilar al Estado.
Cuando hablamos de actuación territorial del Estado, estamos hablando de competencias y responsabilidades que el Estado no ha transferido, que se atribuye como funciones propias y específicas, que se responsabiliza en ejecutar y gestionar como consecuencia del ejercicio de la función pública y de la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos y del logro de su bienestar.
En un Estado autonómico estas competencias y responsabilidades del Estado debieran tener una clara función redistributiva, subsidiaria de la acción de las comunidades autónomas. Se supone que el Estado no está para duplicar actuaciones ni tampoco para inhibirse.
Como ejemplo de lo que acabo de exponer pondré el de un territorio como el de Guipúzcoa, dentro de la Comunidad Autónoma Vasca, de Euskadi, que apenas representa el 2 por ciento del producto interior bruto y de la población del Estado, pero que realiza un esfuerzo inversor ingente en materia de sus competencias relativas al transporte por carretera que, por otra parte, es la única alternativa terrestre eficaz existente en el Estado en su vertiente Atlántica para la conexión con Europa.
Es un territorio que es puerta con Europa y cuya infraestructura resulta de uso universal. Así citaré la nueva autopista Eibar-Vitoria, el segundo cinturón de Donostialdea, la autovía del Urumea, la ampliación de la autopista Bilbao-Behobia, el desdoblamiento del puerto de Etxegarate de la antigua Nacional I, etcétera.
Sin embargo, los proyectos estratégicos complementarios de estas actuaciones inversoras en infraestructuras, que por razón de su competencia corresponden al Gobierno central, no acaban de arrancar. No estaban ni siquiera en estos presupuestos. Es el caso de la estación intermodal de Irún, del tren de alta velocidad, del puerto de Pasaia, del aeropuerto de Hondarribia.
Guipúzcoa aporta al Estado cada año 390 millones de euros y en el proyecto de presupuestos del Gobierno central sólo se asignan 18 millones de euros. Podríamos decir lo mismo de Vizcaya, de Alava o de otros territorios. El Estado gasta 291 euros por habitante en inversiones reales. Guipúzcoa, 327 euros por habitante en inversiones reales para el uso de todos los ciudadanos europeos que la atraviesan y, además, se destinan a nuevas inversiones los ingresos por gestión de la autopista por un valor de 139 millones de euros.
La inversión pública estatal regionalizada presenta no sólo rasgos de inhibición del Estado, sino además rasgos de clientelismo político esté quien esté en el Gobierno. Es una tentación de la que nadie se libera. No se mueve por criterios estratégicos, conexiones con Europa, creación de redes de comunicación norte-sur, este-oeste, transversalidad, búsqueda de equilibrio y cohesión territorial, no. Este presupuesto particularmente acentúa el síndrome del partidismo en el destino de la inversión. Basta con mirar un cuadro, el cuadro de inversiones del Estado territorializadas. Allá donde ustedes gobiernan o tienen pactos de Gobierno el crecimiento es superior al 10 por ciento y la concentración del gasto de la inversión territorializada es superior también al 10 por ciento: Andalucía, Cataluña, Madrid.
Allí donde ustedes no gobiernan no se llega ni siquiera al 7 por ciento .
Y hay casos que son asombrosos, como los de Baleares --por no hablar del País Vasco solamente--, La Rioja, etcétera. Además, particularmente las comunidades forales de Euskadi y Navarra son ignoradas. Si la carga del desarrollo y de la dotación de infraestructuras debe caer sobre sus recursos y presupuestos, se debería asumir este hecho con todas sus consecuencias.
Estas comunidades sustituyen al Estado, sobre todo, en la inversión pública, no por su propio interés, sino para dar servicio a todo el Estado, particularmente en infraestructuras viarias y cuando éste no cumple sus responsabilidades. Las consecuencias de este incumplimiento generan desventajas económicas y costes adicionales que se convierten

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en estructurales, lo que lleva al despilfarro de recursos, a la duplicación del uso de los mismos, a una deficiente gestión pública y, en una palabra, a la irresponsabilidad del ejercicio de las funciones establecidas por la Constitución para el Estado.
Valga como ejemplo decir que el Talgo, un tren rápido según reconocimiento de Renfe, tarda nueve horas entre Madrid y la frontera de Irún. El aeropuerto de Hondarribia es incierto, con horarios ficticios por los retrasos y demoras que se producen, sin dispositivos de ayuda a la navegación, etcétera. Y puertos como el de Pasaia, con potencial de crecimiento e influencia económica en el entorno, sin calado suficiente, no encuentran soluciones.
No reclamamos derechos o privilegios exclusivos, pedimos que el Estado, tan celoso de su acción y presencia, cumpla con sus obligaciones y acompañe a las comunidades autónomas en su desarrollo, y, en caso de no hacerlo, lo que solicitamos es que no estorbe.
Finalmente, señorías, durante el debate en el Congreso estos presupuestos han experimentado una modificación de partidas presupuestarias que superan los 400 millones de euros. Este hecho, fruto de un acuerdo del Partido del Gobierno con otros grupos de la oposición, nos pone de manifiesto que otro presupuesto diferente del proyecto presentado es posible y que, por tanto, hay margen para una negociación y para obtener mejores cuentas públicas para el año 2005 que sean fruto del consenso y del acuerdo entre los grupos políticos. Si esto no es así, no es por la oposición manifestada por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos sino por la voluntad del Gobierno y del partido que lo sustenta.
El propio ministro ha dicho que estos presupuestos pueden mejorar en el Senado y es una de las afirmaciones con las que estoy más conforme de las que esta mañana se han presentado. Ustedes mismos, dado que no confiaban en los propios presupuestos aprobados en el Congreso, que son con los que van a trabajar durante el año 2005, han presentado 122 nuevas enmiendas, importantes enmiendas; el Partido Socialista ha enmendado todos los servicios. Ustedes han presentado 55 enmiendas; Entesa, 10; Izquierda Unida, 57. Los presupuestos, por tanto, eran mejorables y no satisfactorios, pese al acuerdo con sus socios de Gobierno. Las enmiendas introducidas en el Congreso nada tienen que ver con subsanar aquello que al principio les he leído, las debilidades de la economía española, o configurar un nuevo modelo de crecimiento con una mayor riqueza. Del incremento de 417 millones de euros, sólo 45 se destinan a temas vinculados a la modernización tecnológica, el resto son concesiones a las políticas de los socios presupuestarios recién adheridos, o nuevas inversiones territoriales de claro tufo partidista.
No es que estemos en desacuerdo con ellas, nuestro grupo siempre va a apoyar todo lo que mejore las políticas sociales, pero consideramos que la política social de estos presupuestos podría haber tenido un consenso mayor y un destino más universal que la simple aplicación de las intenciones ideológicas particulares de los partidos que se han adherido a este presupuesto.
A nuestro modo de ver, el presupuesto resultante es --como ya les he comentado-- un presupuesto continuista, que tiene un premio de consolación a los partidos que se han adherido. Nosotros no nos hemos adherido; vamos a mantener nuestra postura crítica, lo que no significa, en absoluto, que no haya en el futuro caminos de encuentro. Es más, ustedes para formar mayorías en esta Cámara, si es que quieren seguir apreciando esta Cámara, nos van a necesitar a nosotros, a Convergència i Unió, al Bloque Nacionalista Galego y posiblemente al Partido Popular, porque la pluralidad de alternativas y de ideas que aquí se planteen van a exigir el consenso de todos los grupos políticos.
Hoy, día de Santa Lucía, lo que mejor les puedo desear es que Santa Lucía les conserve la vista y, sobre todo, la buena visión para el buen encuentro con los demás en el futuro.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Para turno en contra, tiene la palabra el senador Bru.


El señor BRU PARRA: Gracias, señor presidente.
Señorías, senador Albistur, posiblemente nos hubiéramos entendido mejor si usted, como el señor Quintana, se hubiese centrado en una óptica que le es propia y no se hubiese metido por los procelosos jardines de la macroeconomía, porque confieso que me he perdido un poco en su digresión.
En todo caso, le agradezco el esfuerzo que ha realizado; esfuerzo que me va a permitir que entienda que usted no quiere --y así lo ha pretendido, a mi juicio, en vano-- dar la impresión de que vetan los Presupuestos Generales del Estado por razones extrapresupuestarias, como usted mismo llegó a reconocerme en comisión, aunque después estuvo ágil para intentar rectificar.
Y no pasa nada porque lo reconozca. Me parece muy aceptable y legítimo, y en este sentido --después lo recordaré en mi posterior intervención-- el señor Durán i Lleida fue meridianamente claro y explícito en su intervención ante el Congreso de los Diputados, lo cual siempre es de agradecer.
Extrapresupuestario quiere decir lo que quiere decir. Ni más ni menos.
Significa simplemente que el desacuerdo político que se expresa en el rechazo a un proyecto de ley tiene raíces más profundas o al menos diferentes que el propio contenido del proyecto vetado. Y, senador Albistur, esto en política no es nada extraño. Es muy normal. Encuentro legítimo que usted me plantee lo que decía el viejo adagio: «do ut des».
Pues bien, resulta que en este caso no ha habido ese «logrolling», por decirlo en términos americanos, y me parece perfectamente legítimo que se haga en un Parlamento con luz y taquígrafos.
Por tanto, posiblemente, nuestras diferencias radiquen no tanto, --insisto, a pesar de su esfuerzo y sus digresiones-- en el contenido estricto de estos presupuestos sino en asuntos que están fuera de los mismos y que, como su señoría conoce, disponen de otros ámbitos políticos para su resolución. Y yo espero y confío en que sigan por los cauces y los plazos temporales adecuados para alcanzar un acuerdo.


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He leído con todo detenimiento la contestación que dio a su portavoz en el Congreso de los Diputados el señor vicepresidente, y pienso que está muy clara esa voluntad de acercamiento; ésta es una legislatura en la cual con toda seguridad vamos a tener puntos políticos de coincidencia en el ámbito de la defensa democrática, de las libertades individuales, de las libertades colectivas, del respeto nacional, etcétera; vamos a tener bastantes más puntos de encuentro que de diferencias y hora sería de empezar a practicar ese viejo neofuncionalismo con el cual se ha construido algo tan difícil como la Unión Europea y de empezar a aparcar nuestras pequeñas diferencias, olvidar aquello que Freud llamaba el narcisismo de las pequeñas diferencias y comenzar a trabajar en la dirección en la que estemos de acuerdo porque, insisto, serán muchos los puntos de encuentro a lo largo de esta legislatura.
Senador Albistur, si usted ha pretendido convencernos de la inadecuación de estos presupuestos a la realidad económica española, he de decirle que ni me convenció en la comisión ni me convence ahora en su intervención de que tiene usted algo más que no sean razones estrictamente extrapresupuestarias para oponerse al proyecto.
El senador Bonet ha dicho que no ha entendido ni su veto ni el de Convergència i Unió. Sinceramente, yo tampoco los entiendo aunque, por supuesto, los respete profundamente.
Yo traía hechos mis deberes, senador Albistur, y pensaba que usted me iba a hablar del Concierto o de los presupuestos vascos --que también los he estudiado--, pero si usted quiere que hagamos un seminario sobre economía española, tampoco tengo inconveniente en hacerlo, aunque sea brevemente.
Quiero darle simplemente unas pinceladas sobre la situación económica española en este momento, porque lo que indican todos los datos, lo que reflejan todas las estadísticas y también todos los indicadores de confianza es que la economía española está manteniendo un ritmo de crecimiento, una tasa interanual del 2,6 por ciento, en el último trimestre, que es un dato más que satisfactorio; con un crecimiento trimestral del 0,6 por ciento. Existe una fortaleza considerable de la demanda interna, que aumenta su aportación del 4,2 al 4,6 por ciento, pero impulsada fuertemente por la demanda de inversión, es decir, por el incremento en bienes de equipo, lo que es una novedad absoluta en el panorama económico español en el último trienio. Por primera vez, desde el cuarto trimestre del año 2002, la inversión global y la industrial han cambiado de sentido, después de cinco trimestres. (El señor Albisur Marin hace signos negativos.) No niegue lo que aparece recogido en las estadísticas, senador Albistur, porque podremos discutir sobre cuestiones de fe, pero en este caso sólo se trata de que entre en su ordenador y pulse un botón.
Insisto en que por primera vez, desde el cuarto trimestre del año 2002, la inversión global y la industrial han cambiado de sentido; después de cinco trimestres sucesivos decayendo, en el segundo trimestre del año 2004 han subido las dos; estamos viviendo en un entorno internacional favorable o, al menos, más favorable de lo que algunos agoreros predecían. No sé por qué le molesta que mencione el sector de la construcción porque realmente se trata de un sector importante dentro de la economía española y aunque preferiríamos contar con muchos científicos nucleares y muchos sabios en ingeniería genética, también es necesario el trabajo de la construcción, es una demanda que hay que atender y que crea empleo.
En resumen, la construcción sigue firme, hemos batido recientemente un récord en el mercado hipotecario, las empresas inmobiliarias han obtenido unos beneficios récord, la inversión en bienes de equipo --como he mencionado anteriormente--, se acelera por primera vez desde hace años y, senador Albistur, no se conoce caso alguno en la historia económica en que después de una fuerte aceleración en bienes de equipo se produzca una desaceleración económica. Es cierto que no existen leyes económicas objetivas, pero hay ciertas regularidades empíricas según las cuales siempre que ha aumentado el ciclo de inversión a corto plazo, nunca se ha producido una desaceleración como la que usted ha planteado. La industria está en franca recuperación, con los mejores datos de los últimos tres años, con un crecimiento del 3,9 por ciento frente al 2,7 por ciento anterior; está aumentando la tasa de actividad y crece el empleo.
Si usted quiere conocer otros índices, también se los puedo facilitar, al margen de los hechos concretos y estadísticos y, en este sentido, tanto los índices de confianza en la industria como en la construcción son positivos, mucho mejores que hace dos años y mucho mejores de lo que eran en enero de 2004; la inversión extranjera en España se ha triplicado respecto al año 2003; la Bolsa, que también es un buen indicador, está en sus mejores niveles desde finales del año 2001. ¡En fin, para qué seguir...! En definitiva, si usted se empeña, al final le pasará como a aquel periodista, que no dejaba nunca que la realidad le estropease una buena crónica; si usted quiere que la realidad no le estropee un buen discurso, será su problema, pero no el mío. Atengámonos a los hechos, que son los que son.
Me ha llamado la atención, por ejemplo, que haya hecho referencia a que nos resignamos a un inflación alta pero la inflación no es una epidemia ni un mal que envíen los cielos. La política monetaria, como usted sabe, reside en el Banco Central Europeo y el Gobierno sólo establece la política presupuestaria, la política fiscal y, además, es necesario poner en marcha una serie de reformas y un proceso de adaptación, para el que disponemos de seis meses. No se le puede pedir al Gobierno que corte de raíz un problema que se viene arrastrando en España durante los últimos años. Es una cosa obvia. Yo puedo estar de acuerdo con usted cuando me pide soluciones más rápidas para sus problemas vascos, pero no me pida usted que acabe con la inflación en seis meses, porque es imposible, es una tarea para Hércules, no para un gobierno.
Usted hablaba de la baja productividad. Ya lo hemos mencionado anteriormente, la baja productividad, entre otras cosas, se debe a que, por ejemplo, España ha perdido en los últimos años un 5 por ciento en el diferencial de precios reales, porque el Gobierno Popular no ha hecho nada anteriormente para combatir la inflación.


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Dice usted: aceptamos una inflación alta, como si fuese aceptar un castigo divino. Y luego me habla de una cosa que me ha dejado absolutamente atónito, dice: y crecen los precios en bienes, alimentos y servicios sin control alguno. ¿Pero qué pide usted? ¿Volver al control de precios y salarios? ¿Quiere usted volver a los años anteriores a 1959 en España? ¿Quiere usted un «Gostplan»? ¿Qué quiere usted realmente? ¿Qué quiere decir aquello de que el Gobierno deja sin control alguno los precios de alimentos y servicios? No imaginaba que usted tuviera una vena tan soviética, senador Albistur, dicho sea con todo el cariño.
Habla usted --y voy a concluir-- de investigación y desarrollo y del saldo con la Unión Europea. En el Programa de investigación, desarrollo e innovación se ha hecho un esfuerzo tremendo, porque en los capítulos del 1 al 7 crece más del 14 por ciento, o sea, casi el doble del crecimiento de la media del gasto. Evidentemente, crece más en el capítulo 8, porque se trata, en primer lugar, de moverse dentro de las restricciones presupuestarias --a las que antes he aludido-- y, en segundo lugar, de potenciar el sector privado; hace falta fomentar proyectos de investigación que sean con fondos retornables. Pero con las enmiendas aprobadas en el Congreso de los Diputados se ha producido una sensible mejora, se ha incrementado en 15 millones la financiación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en 25 millones un fondo para investigación y desarrollo en el presupuesto de Educación y Ciencia.
Dice usted que eso es poco. Efectivamente, yo se lo reconozco, además, perteneciendo a este gremio todo me parece poco. Evidentemente, no podemos solventar el problema de la escasez de los recursos y que además son susceptibles de usos alternativos. El ministro de Economía y Hacienda, dentro de sus limitaciones, ha hecho una distribución del gasto no obligatorio del Estado que a mí me parece justa, equilibrada y, por supuesto, en los próximos años se irá corrigiendo y ponderando.
Habla usted del saldo con la Unión Europea. Pues bien, se trata de una consecuencia lógica del proceso de convergencia de España con la Unión Europea tras casi veinte años de pertenencia a las Comunidades Europeas.
En primer lugar, la renta de muchas regiones españolas se ha ido aproximando a la media comunitaria y ahora es lógico que cuando la Unión Europea se ha ampliado y entran nuevos Estados menos desarrollados España incremente su aportación a las arcas comunitarias y comience a reducirse lo que recibe de la Unión Europea. Es lógico, sabíamos que esto no era un maná permanente, era una maná transitorio que ha sido bien aprovechado por España. Pero no pretenderá usted que suplamos con fondos propios lo que venía de fondos estructurales y de fondos de cohesión. Senador Albistur, me parece que eso es un brindis al sol y una petición, con todos los respetos, bastante poco razonable.
Decía usted que estaba de acuerdo con la propuesta del señor Solbes en el sentido de que en el Senado se iba a mejorar el presupuesto con el trámite de enmiendas. Ahora bien, ¿cómo se va a mejorar cuando hay grupos que renuncian explícitamente a este proceso de mejoras y de entrada presentan un veto? El veto paraliza el resto del proceso legislativo. Ya he señalado anteriormente que, por ejemplo, los vetos presentados van a costar a las autonomías --a la suya, señor Albistur-- del orden de 10 u 11 millones de euros por la pérdida de una enmienda que había presentada sobre la transferencia a las comunidades autónomas de fondos para la formación profesional continua. Eso y muchas otras cosas, incluso carga de trabajo para los astilleros de IZAR, que tampoco va a salir adelante por los vetos. Lo que no se puede es encender una vela a Dios y otra al diablo; si se vetan se asumen las consecuencias, porque lo que no se puede decir es yo quiero vetar y mejorar, porque es incomprensible, no se puede soplar y sorber. Por lo tanto, si hay un veto y prospera, se acaba en el Senado el proceso lógico --para el que está concebido y no para otra cosa-- de mejora del proyecto legislativo.
Ahora bien, ustedes quieren convertir este Senado en una Cámara de bloqueo legislativo, diga lo que diga y apuntése --como yo he tomado nota de sus artículos-- el artículo 90 de la Constitución, que impide que el Senado se convierta en Cámara de bloqueo legislativo. Por tanto, ustedes juegan, en una especie de travesura parlamentaria --lo digo con todo cariño-- a hacer una Cámara de retardo parlamentario. Pues muy bien. Dentro de una semana estarán aprobados los Presupuestos Generales del Estado donde señala la Constitución: en el Congreso.
En definitiva, senador Albistur, insisto en que usted no está tanto en desacuerdo con estos presupuestos como en manifestar efectivamente otras diferencias intergubernamentales --dígamoslo así-- que me parecen lógicas, legítimas y respetables, pero lo cierto es que usted no ha aportado ni un solo dato que justifique la oposición de su grupo parlamentario a estos presupuestos que, posiblemente, no sean los mejores. Pero, mire, señoría, nosotros volvemos al pragmatismo, al funcionalismo.
Senador Albistur, lo bueno --y estos presupuestos son, a mi juicio, intrínsecamente buenos-- no tiene por qué oponerse a lo mejor. Senador Albistur, seguiremos hablando en un futuro; estoy seguro de que el veto que ha presentado su grupo no va a interferir en absoluto en todas las coincidencias que tenemos en otros ámbitos políticos. Senador Albistur vote junto con el Grupo Parlamentario Popular el veto presentado por el senador Quintana, que lo ha presentado por motivos estrictamente gallegos, aunque aquí cada uno lo vota por los motivos que confiesa luego en el confesionario. Pero ése es su problema. La coherencia es el suyo.
(Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Propuesta de veto número 4 del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió.
Tiene la palabra el senador Macias.


El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señor presidente.
Señor vicepresidente del Gobierno, señoras y señores senadores, el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió va a votar afirmativamente la propuesta de veto remitida por la Comisión de Presupuestos en su dictamen relativo a las cuentas previstas para el próximo

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ejercicio presupuestario. Y lo vamos a hacer, señor Bru, en plena coherencia con nuestra actuación en el Congreso de los Diputados, donde presentamos una enmienda a la totalidad, y asimismo con la propuesta de veto presentada aquí, en el Senado, por nuestro grupo parlamentario. Y si usted me lo permite, señor Bru, señor ministro, creo que podemos afirmar que nuestro veto es también consecuencia de la actuación de su Gobierno y de los grupos que le prestan apoyo parlamentario en todo el proceso de tramitación del proyecto de ley, desde el inicio de su formulación por parte del Ejecutivo hasta su discusión en las Cortes Generales.
El Gobierno, contrariamente a lo acontecido en ocasiones anteriores, no ha querido compartir con nuestro grupo ni los objetivos presupuestarios, ni la definición de los escenarios, ni tan siquiera las líneas generales del documento, y de hecho, en el Congreso de los Diputados, el partido que apoya al Gobierno y sus aliados, apenas nos permitieron colaborar en la mejora del documento rechazando la inmensa mayoría de las enmiendas formuladas por Convergència i Unió. Así, el debate parlamentario del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado en la Cámara Baja aportó pocas novedades al documento inicial presentado por el Gobierno.
A nuestro parecer, el presupuesto salió del Congreso con los mismos déficit con que entró: con poca ambición en política social, con poca ambición en política económica y con las mismas insuficiencias en política de infraestructuras para Cataluña, denunciadas, no sólo por Convergència i Unió y por amplios sectores económicos y sociales, sino por el propio presidente de la Generalitat, con la explícita afirmación de que el 2005 iba a ser un año perdido para Cataluña.
El balance y el trámite en el Congreso es, por tanto, decepcionante, en primer lugar, porque no se supo corregir la falta de ambición original del proyecto. Durán i Lleida definió el proyecto de ley en su intervención en el debate de totalidad como conformista y conservador.
Demostró que se había formulado un presupuesto de continuidad, que no se habían adoptado decisiones para modificar las políticas de ingresos ni las políticas de gastos. Era y es un presupuesto sin apenas medidas de política económica laboral y social.
En este sentido, la decisión de prescindir de la llamada ley de acompañamiento, en realidad la Ley de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social, en aras de la más estricta ortodoxia presupuestaria, nos hace perder un tiempo precioso para empezar a tomar decisiones en campos cruciales para nuestro futuro e incluso para resolver cuestiones acuciantes. Algunos abusos cometidos por anteriores gobiernos con expansivas leyes de acompañamiento podrían haberse corregido con un proyecto constitucionalmente más respetuoso y acotado, pero firme en sus propósitos económicos y sociales.
Retomando la tramitación del proyecto de ley llevada a cabo en el Congreso, hay que reconocer que las enmiendas pactadas por los grupos que apoyan al Gobierno apenas significaron variaciones apreciables. De un montante de 420 millones de euros de redistribución del gasto apenas 150 millones de euros se han destinado a Cataluña, y de estos sólo algo más de 100 millones corresponden a mejoras en la inversión de infraestructuras; tema, como usted sabe bien, señor ministro, que constituye una de nuestras mayores preocupaciones por cuanto los déficit que soporta Cataluña a causa de las ya crónicas insuficiencias de la inversión del Estado están afectando gravemente a la competitividad de nuestra economía y, lo que es aún más grave, a la calidad de vida de nuestros ciudadanos.
Con las enmiendas aprobadas, el 15,5 por ciento que el ministro reconocía como valor de territorialización de las inversiones del Estado en Cataluña para el 2005 se ve mínimamente incrementado y es claramente inferior al porcentaje del año pasado. Con esta tendencia Cataluña, no sólo no va a poder corregir el déficit de inversiones, sino que éste se agravará. De todas maneras hay que reconocer, señor vicepresidente, que usted ha salido airoso de la negociación. Bien pocos recursos le han costado las demandas de sus socios catalanes. Usted ha ganado la partida del mantenimiento a ultranza del presupuesto inicial en casi todos los frentes. Otros, en cambio, han demostrado escasa habilidad para conseguir mejoras para la población a quien representan. El llamado gobierno amigo del Estado ha sido cicatero y nada dadivoso con sus aliados incondicionales.
En el mismo sentido, las enmiendas de Convergència i Unió han sido mayoritariamente rechazadas por los grupos socialistas de Esquerra Republicana, Iniciativa per Catalunya e Izquierda Unida en el Congreso, con lo cual se ha perdido una gran oportunidad para dotar a Cataluña de las infraestructuras y servicios que su población reclama. Cerca de 2.800 millones de euros previstos en las enmiendas de Convergència i Unió no han podido ser destinados a Cataluña; cifra, por cierto, muy semejante a los 2.500 millones que muy justamente sí se concedieron a Andalucía el día antes del debate a la totalidad de los presupuestos.
Quizá lo peor del balance del debate en el Congreso de los Diputados fue la negativa de los grupos de la mayoría gubernamental a afrontar temas tan importantes como la mejora de la financiación de la sanidad, el cumplimiento de las sentencias del Tribunal Constitucional que obligan al Estado a transferir los fondos del Forcem a las comunidades autónomas, la adopción de medidas compensatorias para los sectores productivos afectados por el aumento del precio de los carburantes, la mejora de la financiación de la educación, concretamente de los centros concertados, la territorialización del 0,52 por ciento del IRPF que se destina a fines sociales; todos ellos, aspectos que no son propios o exclusivos de Cataluña y que, por tanto, hubieran beneficiado a los ciudadanos de cualquier comunidad del Estado.
Tampoco los grupos del tripartido catalán defendieron ni la dotación de recursos para financiar la entrada en vigor de la Carta Municipal de Barcelona, ni la eliminación por rescate de peajes de las autopistas, ni la inversión al patrimonio cultural de Cataluña. Donde sí prosperaron las enmiendas de los aliados catalanes de los socialistas fue para eliminar la partida presupuestaria relativa al cuarto cinturón de Barcelona, lo cual resulta contradictorio con los

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compromisos del propio presidente Rodríguez Zapatero en esta Cámara y con los mandatos del Senado y constituiría por sí solo motivo suficiente para vetar unos presupuestos que desoyen los mandatos de las Cortes Generales e ignoran o contradicen la voluntad del propio presidente del Gobierno.
Hablando de incumplimientos y de desatenciones a amplios sectores de la población, hay que recordar también la actuación del Ministerio de Agricultura, que en la aplicación de las ayudas al olivo a desoído otro mandato de esta Cámara que obligaba al Gobierno a defender unas ayudas fijas por hectárea en los olivos tradicionales de baja producción no inferior a los 300 euros por hectárea. Señor Bru, por favor, no nos responda que la Unión Europea lo impide, puesto que la Comisión estableció la posibilidad de aplicar algún tipo de modulación, como criterios medioambientales o calidad del producto, hasta el 40 por ciento del total de ayudas. Ustedes, en cambio, vinculan sólo el 5 por ciento a estos temas.
En resumen, los presupuestos salieron del Congreso tan insatisfactorios como habían entrado. Las negociaciones que nuestro grupo intentó mantener con los grupos de apoyo al Gobierno y con el propio Gobierno, pusieron de manifiesto la desgana y la falta de voluntad de recabar la participación de Convergència i Unió en la formulación definitiva de los presupuestos.
Señor ministro, es de justicia que, a pesar de todo lo anterior, no deje de mencionar las enmiendas de Convergència i Unió aprobadas en el susodicho debate. Fueron pocas y, sin embargo, algunas de ellas han sido significativas y, en determinados casos, reconocemos en ellas un indicio de predisposición al diálogo constructivo en temas sociales y económicos que, de haber tenido continuidad, nos hubiera conducido a un pronunciamiento bien distinto hoy en esta Cámara.
En cualquier caso, Convergència i Unió manifiesta su voluntad de reforzar ampliamente en el futuro dicho diálogo, con la mira situada en los objetivos de bienestar social y de progreso económico que siempre han constituido nuestra razón de ser.
En el ámbito social, se aprobó una enmienda, coincidente con otra presentada por el PSOE, para garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, así como una enmienda transaccional para garantizar la compatibilidad de las pensiones de viudedad y del SOVI a partir del año 2005, tal como establece la proposición de ley de Convergència i Unió que se encuentra en trámite parlamentario.
También salió adelante otra enmienda que incrementó en 600.000 euros las subvenciones destinadas a entidades sin ánimo de lucro para financiar programas de prevención del sida.
En el ámbito económico, se aprobó ampliar la aplicación del tipo reducido para las Pyme en el Impuesto sobre Sociedades, un 30 por ciento, desde una base de 90.000 euros a una de 120.000, tal y como ha reconocido esta mañana el señor ministro. Por cierto, esta es una de las pocas medidas económicas para Pyme que contienen los Presupuestos Generales del Estado.
Otra enmienda reduce en un 25 por ciento la tasa sobre medicamentos que implanta el proyecto de ley.
Otras enmiendas comprometen a los ministerios económicos a difundir de forma eficaz los incentivos fiscales para actividades de investigación y desarrollo a las empresas.
En el ámbito cultural, se logró corregir el auténtico despropósito que constituye la supresión de los incentivos fiscales a las actividades de difusión y promoción de la lengua catalana y del resto de las lenguas oficiales en el Estado.
En el ámbito de infraestructuras, tan sólo una enmienda de Convergència i Unió tuvo la fortuna de prosperar. Se trata de la dotación necesaria para la puesta en servicio del apeadero de Premià de Mar, sin duda premio de consolación al diputado Sánchez i Llibre.
Pero volvamos a la tramitación del proyecto de ley y situémonos ya en la Cámara Alta. A partir de la entrada de dicho documento en el Senado, Convergència i Unió anunció la presentación de una propuesta de veto. Lo hizo explicando que la retirada de la misma sólo tendría sentido si se aceptaran unas determinadas condiciones políticas. Convergència i Unió, en presencia de nuestro portavoz en el Congreso de los Diputados, del portavoz en la Comisión de Presupuestos, Carles Gasòliba, y del senador que les habla, explicó cuáles serían los condicionantes políticos que, de cumplirse, permitirían la retirada de la propuesta de veto.
Por lo que se refiere al ámbito social, se trataba del incremento de las pensiones no contributivas en el 5 por ciento y un incremento sustancial de los módulos aplicables en materia de educación para las escuelas concertadas. Estas eran las condiciones básicas.
Para la economía productiva demandábamos que en el próximo ejercicio se creara un fondo de garantía para el trabajador autónomo que le permitiera cobrar seguro de desempleo. Asimismo, solicitábamos la incorporación a los presupuestos de medidas fiscales para compensar el impacto del aumento del precio del gasoil profesional en los sectores agrícola, ganadero, pesquero y transporte.
Finalmente, incluíamos la garantía de incrementar el apoyo a la internacionalización de nuestra economía. En este sentido, se hacía necesario un sustancial incremento de la dotación económica destinada a las oficinas comerciales del Estado en el exterior.
En el ámbito cultural, y a partir del compromiso del Gobierno y del PSOE, era necesario aprobar las enmiendas ya transaccionadas en el Congreso de los Diputados con el grupo socialista para dotar económicamente a entidades culturales, como el Institut d½Estudis Catalans, el Palau de la Música o el Institut Ramon Llull. Asimismo se solicitaba la inclusión de aportaciones a otras entidades culturales del entramado asociativo catalán, olvidadas tanto por el proyecto del Gobierno, como por los grupos del tripartito en las enmiendas presentadas en ambas Cámaras.
Y en el campo de las infraestructuras la condición era el restablecimiento de las partidas para el cuarto cinturón y la mejora de las inversiones en carreteras, ferrocarril convencional, aeropuertos y en el ciclo del agua para hacer

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frente al déficit crónico existente en Cataluña y no perder el año 2005.
Todas estas demandas constituían, a nuestro parecer, un paquete de mínimos a negociar, demandas que se formularon con la vana esperanza de que el Gobierno o los dos grupos que le apoyan en esta Cámara iniciaran un proceso de diálogo con el Grupo Parlamentario de Convergència i Unió.
Desde la presentación de la enmienda de veto hasta su discusión en comisión y la consabida aprobación de la propuesta de veto del Bloque Nacionalista Galego, transcurrió un tiempo durante el cual nuestra oferta no halló eco alguno. Tampoco los contactos establecidos durante los últimos días pueden considerarse como una negociación si quiera en el sentido menos estricto de la palabra.
Entendemos, por consiguiente, que el Gobierno habrá evaluado la situación y habrá descartado nuestra oferta de diálogo y de franca colaboración, y si bien es legítimo que se opte por los socios actuales con una clara orientación hacia la izquierda radical, también consideramos que se pierde una gran oportunidad de aprobar los presupuestos con un apoyo parlamentario mucho más amplio y con el aval que supone contar con una fuerza de la credibilidad de Convergència i Unió.
Señor vicepresidente, estamos convencidos de que en estos momentos de creciente confrontación con el principal partido de la oposición es cuando el Gobierno más necesita demostrar que es sensible hacia la centralidad política y social del país. La credibilidad del proyecto político del Ejecutivo socialista puede quedar seriamente dañada si prospera, como todo parece indicar que sucederá, el veto a los presupuestos. Y ello es así no sólo porque se va a producir algo inédito en nuestra democracia, sino porque en los activos del Gobierno el talante va a quedar claramente en entredicho. Y como subrayaba el señor Durán i Lleida en el Congreso de los Diputados, para Convergència i Unió el nuevo talante era y es un valor positivo por lo que representaba, al menos inicialmente, en cuanto a una mayor voluntad de diálogo con la sociedad y con las demás fuerzas políticas, a un mayor respeto de las competencias de las comunidades autónomas, y a la asunción de una visión más plural del Estado.
Que no se haya querido, podido o sabido negociar con una fuerza política del talante abierto y cooperador de CiU pone de manifiesto el agotamiento del talante como valor político, o al menos su progresiva sustitución por un nuevo estilo, el de la escalada dialéctica entre dos bloques cada vez más distanciados entre sí y más distanciados de las fuerzas moderadas, así como creo que de una gran mayoría de españoles que ni comprenden ni comparten la bronca cotidiana como forma de acción política.
Para el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió la presentación de la enmienda de veto y nuestro voto afirmativo al dictamen de la comisión constituyen en cualquier caso un episodio que no se debería repetir en una legislatura que puede y debe ser reconducida por el partido del Gobierno en el sentido de recuperar aquel espíritu inicial de diálogo y de colaboración política que el particular mapa electoral diseñado por los españoles obligaba a asumir. Sepa el Gobierno una vez más que por nuestra parte, por parte de Convergència i Unió, no quedará sin hacer.
Llegados a este punto, señor ministro, señor Bru, señoras y señores senadores, me es obligado subrayar, en un intento espero que no vano de convencer al portavoz socialista, los motivos que condujeron a la fuerza política que represento a formular la enmienda de veto y a votar afirmativamente la presentada en comisión por el Bloque Nacionalista Galego. El Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió considera que el proyecto de ley de presupuestos generales del Estado en su texto aprobado por el Congreso no se adecua a las expectativas creadas en torno al cambio de Gobierno que propiciaron las pasadas elecciones, ni tampoco a los compromisos asumidos en el debate de investidura. Asimismo, el proyecto de ley no afronta con realismo los problemas sociales y económicos que tiene el país. Tal y como denunciaba nuestro portavoz en la Comisión de Presupuestos, el proyecto de ley se manifiesta insensible a los cambios de coyuntura que presenta la economía internacional, y en especial el elevado crecimiento de los precios del petróleo. Se fijó un crecimiento del 3 por ciento para la economía y del 2 por ciento para la inflación, a la vez que se estimaba un precio de 33,5 dólares por barril de petróleo; cuando éste está fluctuando con picos inferiores a los 35 dólares y una gran resistencia a retornar a los precios del primer semestre, yo creo que estas previsiones son difíciles de cumplir. A pesar de todo ello, nada prevén los presupuestos para compensar los menores ingresos que tendrá Hacienda si hay un menor crecimiento, ni mucho menos los mayores gastos que una coyuntura desfavorable suele comportar.
El señor ministro apelaba al análisis de sensibilidad realizado en el marco del programa de estabilidad de España, elaborado por el Gobierno anterior, el pasado mes de enero, para tranquilizarse y tranquilizarnos en cuanto a un posible escenario b) de menor crecimiento. Se nos antoja un tanto temeraria esta apelación a un documento formulado en un contexto tan dispar, y continuamos considerando éste un punto muy débil del proyecto presupuestario presentado a la Cámara.
En segundo lugar, la falta de medidas legislativas a lo largo del año 2004: tan sólo tres leyes han sido sustanciadas en el Senado, de las cuales una sin contenido económico alguno, y la ya comentada decisión de prescindir de la ley de acompañamiento convierte a los presupuestos del 2005 en unos presupuestos de continuidad, con relación a los aprobados por la anterior mayoría para el año 2004, todo ello nada previsible hace siete meses a la luz del debate de investidura. Esta continuidad resulta especialmente perversa para los déficit existentes; no se contempla ninguna mejora en la financiación de las comunidades autónomas; no se contempla ninguna medida para iniciar la corrección del sistema de financiación de la sanidad; no se aborda ninguna medida para destinar más recursos a educación; no se da más que una respuesta de carácter simbólico a las justas demandas de nuestra sociedad sobre prestaciones de dependencia; no se prevé el cumplimiento de las cuatro sentencias del Tribunal Constitucional que obligan

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a la Administración General del Estado a traspasar a las comunidades autónomas todos los recursos del Forcem destinados a la formación continua de los trabajadores; y, tal como se ha dicho anteriormente, no se da cumplimiento al compromiso del Gobierno con Cataluña de reducir el déficit histórico de inversión del Estado en las infraestructuras catalanas.
Los presupuestos para el año 2005 disminuyen en términos relativos, incluso en valores absolutos, la inversión de infraestructuras en Cataluña, lo cual equivale a agravar los déficit acumulados y a frustar notablemente las legítimas aspiraciones de la sociedad civil catalana, incluso de nuestro president de la Generalitat.
En tercer lugar, son presupuestos vacíos de medidas para dar respuesta a las mayores demandas que existen en nuestra sociedad en asuntos sociales, en creación de empleo o en medidas de apoyo a la actividad productiva.
Algunos ejemplos: el presupuesto destinado a subsidiar el desempleo crece el doble que el destinado a apoyar las políticas activas de promoción y búsqueda de empleo. El gasto financiero del Estado destinado a políticas de I+D civil disminuye en términos reales. Para los trabajadores autónomos, como para emprendedores, y para las pequeñas y medianas empresas no aparecen estímulos para afrontar una situación de la economía que resulta incierta y cambiante.
En ausencia de la ley de acompañamiento no se pueden resolver problemáticas de distinta índole, y le voy a citar una: la regulación de las tasas portuarias, grave amenaza de descapitalización que se cierne sobre nuestras autoridades portuarias, en momentos en los cuales la mayoría de ellas se hallan inmersas en ambiciosos procesos de ampliación, encaminados a garantizar su competitividad en el marco de la economía, de la globalización, de la explosión de la movilidad de personas y de bienes, y de la implantación de un nuevo modelo logístico en la Unión Europea. Sin ley de acompañamiento la legislación sectorial, imprescindible en éste y en otros sectores, se demorará unos meses más con el consiguiente riesgo para nuestra economía. Acaso lo más preocupante es la ausencia total de respuesta del Gobierno en relación con el comercio exterior, con la inversión extranjera y con las deslocalizaciones. Josep Antoni Durán i Lleida se lo preguntó en el Congreso, señor ministro. ¿Qué ha hecho usted ante el dato de que en el primer trimestre de 2004 la inversión extranjera en España disminuyera un 52 por ciento? ¿Por qué no se ha hecho en los presupuestos ni una simple referencia a esta cuestión, ni se ha introducido una sola medida para responder al fenómeno de la deslocalización? Decía el señor ministro que la clave para la resolución de estas cuestiones se hallaba en conseguir mejorar nuestra productividad. Cierto.
Y decía que para ello tendremos que poner en marcha otras medidas que nos lleven a un mejor diseño, a mejor calidad, a mejor diferenciación de productos, en otros términos, mayor valor añadido. De acuerdo. Claro que sí, Pero es que los Presupuestos Generales del Estado constituyen la gran ocasión para estos menesteres, y ustedes no solamente no la aprovechan sino que introducen más amenazas para algunos sectores más dinámicos. Si no ¿cómo considerar la nueva tasa sobre la industria farmacéutica, que constituye una intervención muy temeraria en un sector que no debiera descapitalizarse por su intensa necesidad de invertir permanentemente en investigación y desarrollo? En el ámbito de la sociedad de la información, donde también los índices comparativos en Europa y en el mundo no son nada halagüeños para España, ¿qué aportan los presupuestos? ¿Qué medidas? ¿Qué innovaciones para salir del furgón de cola? Otro tema sin respuesta, ni siquiera en el debate presupuestario en el Congreso.
Finalmente, por lo que se refiere a las cuestiones de índole económica, nos preocupa el incremento de la presión fiscal que generarán los presupuestos, que se situará ya en el 27,8 por ciento del PIB, seis décimas por encima del valor estimado para este año. Nos lo ha explicado, nos ha dado una respuesta esta mañana, pero nos siguen preocupando sus previsiones en relación a los ingresos. Nos preocupa que se prevea una recaudación por impuestos indirectos que aumente un 8,6 por ciento, cerca de un punto y medio por encima de sus ya sobreponderadas previsiones de crecimiento nominal de la economía. Nos preocupa el crecimiento desmesurado de los impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de las Personas Físicas, aun conociendo --repito-- las explicaciones del señor ministro, que justificarían el último de estos incrementos por el efecto de la recuperación de un mes en cuanto a retenciones del mismo.
En Convergència i Unió estamos convencidos de que para el actual Gobierno la economía ha dejado de ser una prioridad, lo cual es grave en sí mismo, y es grave por cuanto si no somos capaces de afrontar con éxito, hoy, los retos económicos, no vamos a poder aplicar, mañana, las políticas sociales que nuestra sociedad reclama.
Permítame que para acabar con estas reflexiones me refiera a las políticas sociales, justamente las que, según el Gobierno, constituyen el núcleo duro de los objetivos presupuestarios. Gasto social. ¿A qué llamamos gasto social? Programas como familia, gerontología, discapacidad, concertación de servicios sociales, atención a la inmigración, Alzheimer, voluntariado, todos ellos tienen evolución plana en las previsiones de gastos. Pero hay más excepciones: Mejora insuficiente de las pensiones más bajas; la compatibilidad de las pensiones de viudedad con el SOVI, introducidas solo gracias a una enmienda de CiU; atención a la dependencia limitada a un plan piloto, cuando el propio presidente del Gobierno anunciaba en el debate de investidura un ambicioso plan de actuación para atender a las personas dependientes; extensión de las ayudas a todas las madres con hijos de hasta tres años: aplazado sine díe a pesar del compromiso del ministro Caldera. Datos sobre el crecimiento de algunas políticas sociales.
Sanidad, 2,1 por ciento; educación, 5,9; servicios sociales y promoción social, 5,7. Todas ellas claramente por debajo del crecimiento medio de las políticas de gastos: 7,8 por ciento.
El tan publicitado aumento del gasto social resulta ser producto casi exclusivo, ya se ha relatado esta tarde, del sustancial incremento de la dotación al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, positivo en su significación, pero

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que nada tiene que ver con lo que el año que viene van a percibir como salario social los ciudadanos, que en términos presupuestarios crecería por debajo del ya referido 7,8 por ciento que crecen los gastos. La transmisión a los ciudadanos de mensajes sesgados como éste no parece tampoco ser propia de quienes proclaman su buen talante.
Todos estos aspectos, señor ministro, justificaron en su día la presentación de la enmienda a la totalidad al proyecto de ley en el Congreso de los Diputados y, no habiendo sido modificados de forma relevante durante su tramitación en dicha Cámara, justifican hoy la presentación de nuestro veto en el Senado.
El posible triunfo de este veto va a suponer para el Gobierno y para sus aliados un grave revés parlamentario. Va a suponer también un nuevo incidente en el proceso de formulación de unos presupuestos que no son los que nuestra sociedad reclama, ni son los que pudieran responder a las expectativas que genera un nuevo Gobierno, pero ni tan siquiera son los presupuestos que las Cortes Generales merecen por cuanto no recogen --tal y como ya se ha referenciado-- diversos mandatos efectuados por ambas Cámaras.
Para Convergència i Unió todo ello debiera constituir un serio motivo de reflexión para el Gobierno. Cuando se ha querido --y ha habido ocasiones, como la constitución de las Mesas de las Cámaras o con el proceso de amparo de las lenguas oficiales en Europa-- se ha sabido tender puentes y lograr amplios acuerdos parlamentarios. Se nos antoja, señor ministro, señoras y señores de la mayoría, muy temerario querer afrontar una legislatura con objetivos tan ambiciosos y retos tan importantes con la actual debilidad parlamentaria, que casi semanalmente se pone de manifiesto en esta Cámara y de hecho también en la Cámara Baja.
Les reitero ante ello, señor vicepresidente, señores portavoces de los Grupos Socialista y Entesa, señoras y señores senadores del Grupo Parlamentario Socialista, les reitero, como ya hizo nuestro secretario general y portavoz en el Congreso, nuestra predisposición a contribuir a un marco más estable para la economía española. De ustedes depende.
Muchas gracias (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió y del Grupo de Senadores Nacionalistas Vascos.)

El señor PRESIDENTE: Muchísimas gracias.
Turno en contra. Tiene la palabra el senador Bru.


El señor BRU PARRA: Señor presidente, señoras y señores senadores.
Senador Macias, comienzo agradeciendo el tono de su intervención y agradeciendo la buena disposición que creo que dimana de toda ella.
Fácilmente entenderá que algunas de las cuestiones que su señoría ha planteado están respondidas ya por mí --quizá sobre todo en la anterior intervención o incluso en otras--, por tanto le ruego que no tome como descortesía parlamentaria el que en algunos casos concretos diga que doy por reproducidas mis manifestaciones anteriores.
Ha citado usted en varias ocasiones aquí la intervención del portavoz de su grupo en el Congreso de los Diputados, el señor Durán i Lleida --al cual también antes me he referido yo--, que creo que fue muy clara --como siempre son las suyas-- y muy explicativa. Por ejemplo, al comienzo de su intervención dijo literalmente lo siguiente: Sólo razones ajenas a la mejora de los presupuestos podrían haber condicionado nuestro apoyo --lo cual consta en el «Diario de Sesiones» número 44, del 27 de octubre de 2004, página 1.916--. Y eso lo digo en el sentido en el cual antes me refería al senador Albistur: que me parece muy legítimo --y luego la explicación posterior-- que un grupo diga que, evidentemente, el compromiso con un Gobierno puede ser más o menos amplio y en virtud de ese compromiso puede incluso llegar a aceptar proyectos con los cuales intrínsecamente no estuviese totalmente de acuerdo. Pero insisto en que la expresión del señor Durán i Lleida me gustó mucho en el sentido de que es muy clara, muy clarificadora y muy explicativa. Luego entró, como usted, en un asunto en el cual no acabo exactamente de entender su interés, respecto a la ley de acompañamiento. Antes me he referido a un solo ejemplo durante la tramitación de la ley de acompañamiento del pasado ejercicio, pero me podía haber remontado a ocho años atrás, cuando ustedes mismos, como sabe perfectamente, senador Macias, fueron víctimas de una especie de latrocinio parlamentario cuando una enmienda a la ley de acompañamiento suprimió una disposición adicional, pactada con ustedes a cambio del voto favorable del Plan Hidrológico. Semejante tropelía parlamentaria no he visto en mi larga vida parlamentaria. O sea, que no entiendo cómo ustedes reivindican un instrumento legislativo tan perverso como la ley de acompañamiento, cuando ustedes han sido claras víctimas de ello.
Además, usted que tiene fina sensibilidad jurídica y social, no me negará que una ley de acompañamiento, al margen de sus circunstancias concretas, es un clarísimo atentado contra la seguridad jurídica en un Estado de Derecho. ¿Por qué? Porque limita claramente la capacidad legislativa de la Cámara, porque supone una verdadera intromisión del Ejecutivo en la capacidad del Poder Legislativo, porque se está excluyendo la intervención de las comisiones de las Cámaras en los proyectos de ley, con lo cual se está conculcando claramente el principio de especialidad parlamentaria. Se está incumpliendo todo lo referente al derecho de enmienda y plazo de tramitación. Y como muy bien dice el profesor García de Enterría, nos encontramos con que ya resulta completamente insoportable esta técnica de legislar en bloque, asistemáticamente, sin motivación alguna visible, simple fruto aparente del arbitrio y no de la razón legislativa.
Por tanto, insisto, entendía que fue un pronto del señor Durán i Lleida durante su intervención en el Congreso, pero veo que usted sigue reivindicando aquí un instrumento que, si bien en plan angelical podíamos decir que es inocuo en sí mismo, la práctica demuestra el uso absolutamente perverso y anómalo que de ello se ha hecho, porque se ha vulnerado clarísimamente el principio de seguridad

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jurídica previsto en el artículo 9.3 de la Constitución Española, un principio que implica la suma de certeza y legalidad. Y desde luego, con este tipo de leyes, como la de acompañamiento, no hay certeza y la legalidad es más que dudosa.
En fin, se refería usted también al conjunto de enmiendas que presentaron en el Congreso y aquí han reiterado, algunas de ellas muy razonables.
Pero una vez que hemos entrado en lo que antes denominaba, en plan un tanto distendido, el furor «vetandi» de esta Cámara, se interrumpe el proceso legislativo normal. No tiene sentido empezar a hablar enmienda por enmienda, cuando esta Cámara, sorprendentemente, de una forma numéricamente abrumadora, se dedica no a mejorar en segunda lectura un proyecto de ley, sino simplemente a torpedear de forma directa su tramitación, con lo cual está renunciando a lo que podría haber hecho, que es a mejorar ese proyecto mediante la introducción de enmiendas.
Insisto en que sus enmiendas, excepto aquellas enmiendas que de forma cuantitativa resultaban incompatibles con el límite del gasto o con el objetivo de déficit --e incluso alguna sobre la que hemos tenido ocasión de hablar relacionada con los carburantes que sabe usted que es inviable, porque existe una recomendación de la Unión Europea y porque en una economía de mercado no se puede distorsionar de esa manera la asignación de los recursos, y más un recurso con el que estamos consumiendo un exceso de energía por unidad de producto producida en España-- nos parecían razonables. En definitiva, excepto en algunas de sus enmiendas que, bien por su magnitud cuantitativa o bien porque eran excesivamente proteccionistas para nuestro gusto y distorsionaban la libre asignación de recursos en el mercado, cuando hay otros mecanismos de protección para los sectores afectados más acordes con las directivas comunitarias, que no la bajada de impuestos, en las demás podríamos haber llegado a un acuerdo porque muchas de ellas no ofrecían cifras significativamente importantes.
Este acuerdo no ha podido lograrse en gran parte debido a que primero habría que haber superado este escollo, al parecer infranqueable, de cuatro vetos, cuatro --como aquello que salía en los carteles de toros-- presentados en esta Cámara a un proyecto de ley de presupuestos generales del Estado.
Se ha referido usted a algunos asuntos que, insisto, creo que he contestado en otras intervenciones y, por tanto, le ruego que me dispense de tratarlos nuevamente.
Incide en el tema de la recaudación. Senador Macias, creo que los datos que ha expresado hoy en el Pleno el señor vicepresidente, que son los que el otro día en su comparecencia manifestó también el señor secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, señor Fernández Ordóñez, son unos magníficos datos respecto a la recaudación en todos los sentidos. Por tanto, no comprendo cómo todavía se pueden hacer vaticinios agoreros sobre los ingresos previstos para el año 2005, cuando la realidad es que en estos momentos ya se están superando las previsiones para el próximo ejercicio. Insisto en que no se puede ser inmune a la realidad. Y en estos momentos las cifras sobre recaudación son unos datos magníficos, que no solo permiten apreciar que se van a cumplir las previsiones sino que posiblemente se van a superar.
Creo que usted no puede mantener realmente en serio que este Gobierno no considera la economía como una prioridad. Evidentemente, la prueba más palpable --y no me gustan las argumentaciones «ad hominem»-- es que hay un señor vicepresidente segundo del Gobierno que es al mismo tiempo ministro de Economía y Hacienda. Si esto no es priorizar el ámbito económico, que venga quien sea y lo vea, pero realmente no puedo estar de acuerdo con usted en ese planteamiento.
Por otra parte, estoy convencido, senador Macias, de que a su grupo, tanto en el Congreso de los Diputados como en esta Cámara, le hubiera gustado votar positivamente nuestro presupuesto y no presentar una enmienda a la totalidad. Creo que quizás se ha dejado llevar en su intervención un poco por el calor de la confrontación dialéctica y ha hecho alguna observación sobre las opciones políticas de este Gobierno que no se pueden mantener y creo que usted no las piensa seriamente.
Es lo mismo que si, desde mi firme convencimiento, desde mi experiencia política, desde la cual sé que Convergència i Unió ha hecho siempre una apuesta clara por la gobernabilidad en España, dijera que ahora cambia su posición, que ustedes abandonan la que siempre han mantenido, racional y siempre pragmática, para situarse en la radicalidad y la marginalidad política. Senador Macias, no me oirá usted decir esto, creo que ustedes siguen en la misma línea que siempre siguió en su momento el presidente Pujol, que es la apuesta clara de Convergència en la política de Estado por la estabilidad política, por la gobernabilidad.
Por eso, estoy absolutamente convencido de que, como usted mismo indicaba, algún error se ha cometido en los procesos de negociación. Es más, estoy convencido de que seguramente se habrá cometido por ambas partes, aunque tampoco es el momento de señalar el tanto de culpa. Estoy seguro de que la situación actual no se debe a que no hayamos sabido o no hayamos podido o no hayamos querido negociar. Posiblemente se deba a que este Gobierno ha presentado tarde, porque las elecciones fueron tarde, sus objetivos de estabilidad presupuestaria. Los presupuestos se han elaborado por un Gobierno que entró a gobernar en el segundo cuatrimestre y, por tanto, no ha contado con el normal proceso temporal de cualquier ejercicio presupuestario para ejercitar todas las formas antes y después respecto de la negociación debida con los grupos que en principio son proclives a dar el apoyo a un proyecto como el que tenemos entre manos.
Senador Macias i Arau, yo --y acabo con esto-- tomo nota de su buena disposición. Estoy absolutamente de acuerdo con usted en que hay que tender puentes, máxime cuando entre nosotros no existe ningún tipo de aguas turbulentas y estoy convencido de que en un futuro --y a ser posible en un futuro no muy lejano-- vamos a encontrar un marco estable para nuestras relaciones parlamentarias. Con ese convencimiento, senador Macias i Arau, nuevamente le agradezco su intervención.


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Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Finalizado el debate de defensa de los vetos, vamos a pasar al turno de portavoces.
Para fijar la posición respecto a los vetos, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Cuenca.


El señor CUENCA CAÑIZARES: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, señor ministro, los senadores de Izquierda Unida hemos creído en la necesidad de explicar nuestra posición en la votación desde varios aspectos.
Primero, les anunciamos que los dos senadores de Izquierda Unida vamos a votar en contra de los vetos porque lo que había antes era peor, muchísimo peor, señorías. (Rumores.) Ya les anunciamos el año pasado que esto iba bastante mal y afortunadamente se ha podido enderezar con los avatares que en los últimos meses se han producido en política. Pero les decía, señorías, que aun no siendo para Izquierda Unida los presupuestos que nosotros hubiéramos confeccionado y que hubiéramos elaborado, al menos con las perspectivas, con los criterios y con las prioridades que a nosotros nos hubiera gustado, sin embargo vamos a dar el apoyo a los presupuestos con los cuales hemos colaborado vía enmiendas y vía iniciativas políticas. Hemos colaborado y hemos creído que son más positivos todavía que los anteriores, como les decía, señorías, porque lo anterior nos daba miedo; los criterios, los objetivos y las prioridades en el gasto que tenían los gobiernos anteriores del Partido Popular eran contrarios, a nuestro entender, a las prioridades políticas que nuestro país necesitaba. Voy a ahorrarme comentarios por el tiempo sobre los déficit sociales, sobre los déficit de infraestructuras, etcétera.
Señorías, para los que han planteado veto les diré, con cordialidad, que se pierde una oportunidad importante en esta Cámara, la de que vía enmiendas se mejoraran los presupuestos para políticas sociales, para inversiones en las comunidades y en los territorios. Estoy convencido de que nos vamos a acordar de ella durante el año 2005 porque con el trabajo que se ha hecho vía enmiendas, que quedan recogidas en los tochos que tenemos, que hablan de los ciudadanos, de los territorios, de la política, si asumimos y se plantea el veto en la tarde de hoy, clarísimamente, señorías, se va a devolver el presupuesto al Congreso de los Diputados, y nosotros, los senadores de Izquierda Unida, estaremos, entre comillas, satisfechos porque tenemos un acuerdo con el Partido que sustenta al Gobierno, pero perdemos una oportunidad importantísima, insisto, de hablar de lo que afecta cotidianamente a los territorios, a los ciudadanos y a la política. Por lo tanto, es una pérdida de una oportunidad importante, pero si sus señorías lo consideran así, vamos a perder esa oportunidad histórica, reitero, de esta Cámara de poder mejorar y hablar de ello.
Los senadores de Izquierda Unida, como ya les he dicho, vamos a votar en contra de los vetos porque, además de los acuerdos que tenemos con el Gobierno vía enmiendas, con el que hemos mejorado algunos aspectos del presupuesto, hay un segundo elemento que nos parece fundamental, que también hemos acordado con el grupo que sustenta al Gobierno, que nosotros llamamos la agenda social, integrada por diez o doce ejes fundamentales que van a hablar de la mejora de la política en nuestro país y que van a tener que ver con los presupuestos en el próximo año 2005. Estamos hablando de una modificación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, estamos hablando de un plan de lucha contra el fraude fiscal, que seguro que nos dará más dinero para poder gastar más y destinarlo a la política social, y estamos hablando de importantes medidas.
Y, por último, señorías, acabo porque nuestra posición está fijada. No se preocupen, señores del Partido Popular, porque en esto estén ustedes haciendo contraposición y de «hooligans» con el Partido Socialista. En la próxima ley ya podrán votar con ellos para solucionar el tema de un sueldo más para el ex Presidente del Gobierno Aznar. (Rumores.) El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el senador Mur.


El señor MUR BERNAD: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, brevemente diré, porque yo no pensaba intervenir en este momento del debate, puesto que no he presentado ninguna enmienda de veto, que yo esperaba mi oportunidad cuando se debatieran, cuando en buena lógica habláramos de las enmiendas parciales. Pero tal y como va el debate y las previsiones no he querido dejar pasar la oportunidad para hacer al menos una intervención precautoria por si es la última que en este debate presupuestario tengo la oportunidad de hacer.
Y les diré, señorías, que, en principio, el presupuesto presentado por el Gobierno no nos gustó. No nos gustó porque también es difícil, señor vicepresidente, dar satisfacción a todos con un presupuesto. Yo ya sé que son siempre más las peticiones que las posibilidades. Pero tengo que decirle que para Aragón era un presupuesto que se quedaba bastante corto sobre todo en algunas de las actuaciones que estaban en marcha y que para nosotros era prioritario que no se pararan.
Tengo que reconocer que de las conversaciones habidas con el Grupo Parlamentario Socialista y el trabajo que se ha realizado a su paso por el Congreso de los Diputados algo se ha enmendado, pero, sobre todo, quiero entender que se ha enmendado también el deseo y, por tanto se va a cambiar y se van a realizar unos buenos presupuestos porque los presupuestos, señorías, son eso, son previsiones, son presupuestos.
A nosotros en estos momentos lo que verdaderamente nos importa es hacer un seguimiento de cómo se ejecutan los presupuestos que salgan y de cómo se plantean las bases para el presupuesto del año que viene, que ésa sí que será una piedra de toque: ejecución del presupuesto de 2005 y planteamiento del presupuesto de 2006. Por lo tanto, señorías, les anuncio que haremos un seguimiento interesado de la ejecución presupuestaria. Nos hubiera gustado debatir las enmiendas parciales porque teníamos alguna esperanza de poder mejorarlas en este trámite parlamentario,

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pero por si no puede ser así y me temo que no va a ser así, también les anuncio a sus señorías que, por coherencia con lo que acabo de decir, mi voto no será de apoyo a los vetos que se han presentado.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el senador Quintana.


El señor QUINTANA GONZALEZ: Gracias, señor presidente por su generosidad.
Muy brevemente, señorías, señor ministro, diré que durante las diferentes intervenciones hemos oído, refiriéndose a los vetos y, por lo tanto, también al veto que presenta este senador, hablar de bloqueo legislativo, los más devotos incluso han hablado de «hooligans» obstruccionistas y también se ha dicho que el Gobierno queda moralmente obligado a retirar los presupuestos.
Yo francamente no sé a lo que queda moralmente obligado el Gobierno, pero sí creo que esto, independientemente de que los vetos salgan adelante o no, debería servir para tomar nota y me daría por satisfecho si sirviera para eso, para tomar nota y no agitar demasiado más la coctelera, entre otras cosas, porque no hace falta remitirse al debate presupuestario para certificar que aquí por lo menos por parte del Bloque Nacionalista Galego no existe ningún criterio obstruccionista.
No me voy a referir a que de todas las enmiendas parciales presentadas por el Bloque Nacionalista Galego en el Congreso no fue aceptada ninguna.
No me voy a referir a eso. Ni siquiera me voy a referir al debate presupuestario. Me voy a referir a la sesión de hoy por la tarde y de hoy por la mañana. Empezábamos a las doce y media y tuvimos que votar el tratamiento por urgencia de una ley para tomar decisión al respecto de la composición de los órganos de gobierno de los jueces.
Les puedo asegurar que comparto la idea de modificar los criterios de composición de esos órganos, pero la urgencia no es del Bloque Nacionalista Galego, es del Gobierno y en todo caso se debe a sus prioridades y a sus errores.
Si queremos hablar de travesura parlamentaria, miren ustedes si hoy no podríamos haber hecho una buena travesura parlamentaria, entre otras razones porque, según están las cosas, hasta un voto aquí es decisivo, por ejemplo, el del Bloque Nacionalista Galego, que no tiene ninguna urgencia al respecto. Por tanto, no agitemos más la coctelera, como se dice en el chiste del dentista, no nos vayamos a hacer daño (Risas), e intentemos marcar una nueva época, que esto sirva para tomar nota y que cada uno sea consciente de sus limitaciones: el Bloque Nacionalista Galego de que sólo tiene un senador y el Gobierno de que no tiene mayoría parlamentaria en esta Cámara pero tiene la posibilidad de obtenerla si utiliza el diálogo para ello.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria tiene la palabra el senador Mendoza.
El señor MENDOZA CABRERA: Muchas gracias, señor presidente. Buenas tardes, señorías.
La posición de mi grupo va a ser favorable al apoyo de los presupuestos para dar continuidad a la posición histórica de favorecer la gobernabilidad en el Estado español, lo hemos hecho con ustedes y ahora lo queremos hacer también con el Partido Socialista, lo que no implica un cheque en blanco sino que significa que hemos avanzado en la negociación de los presupuestos aunque insuficientemente, pero queremos seguir avanzando. Este compromiso de votar a favor de los presupuestos demuestra la actitud de continuar avanzando en el diálogo buscando los acuerdos.
En esta línea, el Partido Socialista nos pidió que retiráramos las enmiendas en el Congreso para poder avanzar en los acuerdos en el Senado.
No ha sido posible porque la mayoría ha conformado los vetos y, por tanto, yo me quedo con el compromiso y la responsabilidad de que al margen de este debate concreto continuemos dialogando para poder avanzar y concretar nuevas propuestas. Por tanto, señorías, la posición de mi grupo va a ir en el sentido de apoyar los presupuestos generales y, por tanto, votar en contra de los vetos.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Macias.


El señor MACIAS I ARAU: Muchas gracias, señor presidente.
Señores senadores, voy a empezar con una lectura. El señor Bru, que veo que ya no está en la sala, ha hecho referencia a la intervención del señor Duran i Lleida, pero como muy hábilmente ha recortado parte de dicha intervención para darle justamente el sentido contrario, voy a leerlo completamente. Leo el «Diario de Sesiones» del Congreso de los Diputados de 27 de octubre, página 1.916. «Esta vez --dice Duran i Lleida-- no ha habido margen, señor ministro; de hecho no lo ha habido porque no lo había desde el principio, y sólo razones ajenas a la mejora de los presupuestos podrían haber condicionado nuestro apoyo. Como no existen aquéllas en nuestro caso; como tenemos las manos libres para apoyar los presupuestos en función de su contenido, sólo de su contenido y no de otros compromisos, ...» Ese es el sentido de la intervención del señor Duran i Lleida, para diferenciarnos de otros grupos que, lógicamente, como tienen alianzas cruzadas, no disponen de manos libres en estos momentos. Creo que había que acotar esta intervención.
Lógicamente, señores senadores, nosotros vamos a votar a favor de la propuesta de veto de presupuestos, y lo vamos a hacer en el espíritu que anteriormente ya se ha comentado. Yo quisiera, en primer lugar, reiterar la intervención del senador Quintana.
Nos sabe mal que el Grupo Parlamentario Socialista nos llame radicales, marginales, o que se nos meta en el saco de los «hooligans» obstruccionistas. Y nos sabe mal porque hemos creído hemos firmado y hemos participado en múltiples demandas que se nos han formulado y que,

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además, van a tener una segunda etapa el día veintidós. Por tanto, la prudencia aconsejaría de alguna manera no seguir jugando con un grupo que ni es marginal ni radical y que tiene la cabeza muy fría.
Nuestra intervención -- y no es habitual-- ha sido escrita para que sea ajustada y fría; apuesta porque haya gobernabilidad en el Estado y, para ello, el Partido Socialista debe darse cuenta de que hay una Cámara en la que necesita otros apoyos que los que ya tiene en el Congreso y que tiene que hacer un esfuerzo para recabar estos apoyos. Yo no puedo compartir lo afirmado por el senador Bru acerca de que ha habido errores por ambas partes. No es cierto. Ha habido errores por parte del Partido Socialista o de alguien más, pero los ha habido por parte del Partido Socialista y del Gobierno, porque, en caso de que se retiraran los vetos, nosotros no teníamos ninguna garantía de que nos hubieran aprobado algunas enmiendas, porque hemos intentado hablar y no se ha conseguido nada.
Ahora le decía al senador Gasòliba que si los vetos no hubieran triunfado seguramente hubiera pasado lo mismo que en el Congreso. Los que hayan seguido mi intervención habrán comprobado que he hecho una referencia irónica a una enmienda relativa al apeadero de Premià de Dalt, por un importe de medio millón de euros, que era una especie de premio de consolación para el diputado de la Comisión de Presupuestos, señor Sánchez i Llibre, que es de esa localidad. Pues bien, hay una rotonda cerca de Bellver de Cerdanya, y creo que con el trámite del Senado hubiéramos conseguido además del apeadero esta rotonda.
Por tanto, como puede imaginarse el Grupo Parlamentario Socialista, sería una auténtica travesura de cara a nuestros electores poder juzgar unos presupuestos y votar afirmativamente gracias a un apeadero que debía estar solucionado hace veinte años y a una rotonda que muy amablemente se le hubiera aprobado al senador Gasòliba.
Nosotros no teníamos ninguna garantía, ninguna información ni ningún dato que nos hiciera pensar que el trámite en el Senado hubiera comportado la aceptación de una parte razonable de nuestras enmiendas. Por ello, el error lo ha cometido -- y quizás algo ha habido de reconocimiento en las últimas palabras del senador Bru-- el partido del Gobierno.
Cuando se habla del talante y se le da valor político --y he dicho que nosotros se lo damos-- hay que jugar con el talante hasta el final. Y tener un buen talante es no minimizar, es aceptar que hoy el partido del Gobierno va a tener una severa derrota parlamentaria y que hay que analizarlo, que esperamos un mea culpa, y que las cosas se hagan de otra manera.
Desde este punto de vista hay una afirmación que también hay que poner encima de la mesa de forma muy clara y contundente. El senador Bru , y también el senador Bonet, han manifestado que los grupos nacionalistas vamos a ser culpables de que no se cumplan unas determinadas mejoras y de que las comunidades autónomas, el Instituto Ramón Llull, etcétera, no dispongan de unos determinados recursos. Esto es una puñalada trapera. Es un argumento de muy baja categoría y, por tanto, pediría a los grupos que dan apoyo al Gobierno que no incidan en este tipo de argumentación; este tipo de argumentaciones no es creíble porque son ustedes los que han elaborado los presupuestos, son ustedes los que han votado en contra de todas y cada una de nuestras 400 enmiendas, con pocas excepciones, en el Congreso, y no pueden venir hoy aquí a darnos lecciones sobre cómo conseguir mejoras para Cataluña, para el Instituto Ramón Llull, etcétera.
Por consiguiente, ya que no se ha sido capaz de tener este buen talante; ya que no se ha sido capaz de negociar; ya que no se ha sido capaz de darse cuenta de que el Senado es algo más que una Cámara para hacerse fotos o para utilizarlo como Palacio de Congresos, quiero pedir que se recapacite. Espero que el Grupo Parlamentario Socialista y aquellos grupos que le dan apoyo en esta Cámara se den cuenta de que los vetos no son agradables para nadie y que sólo significan que no hemos tenido la oportunidad de debatir.
Por tanto, si hemos tenido que presentar este veto, desde nuestra frialdad, desde nuestra firme voluntad de garantizar la gobernabilidad y de querer sacar adelante enmiendas --porque todos tenemos nuestros compromisos--, ha sido porque al Gobierno no le ha dado gana, no ha querido, no ha sabido o no ha podido actuar de otra forma. Espero que lo reconozca y que lo asuma porque en ese reconocimiento se sentarán las bases para que, como decía anteriormente, no vuelva a ocurrir en los próximos años.
A pesar de que se pueda considerar un tema menor, creo que también vale la pena tener en cuenta que éstas son también cuestiones de talante. En este sentido, el señor vicepresidente defiende la no presentación de la ley de acompañamiento debido a los abusos que se han producido, y es cierto que los ha habido y que han sido muy importantes, pero yo no estoy seguro de que sigamos esa misma línea hasta el final de la legislatura --y no lo digo en ningún tono peyorativo--; creo que hubiera sido mucho mejor, más sano y más transparente hacer una ley de acompañamiento que sea lo que debe ser, con unos contenidos económicos que ayudaran al presupuesto en sus cometidos, porque ésta es la verdadera transparencia y el buen talante. No se trata únicamente de intentar vender, vender y vender, o sacar fotos e imágenes agradables sino que tener buen talante significa asumir los problemas, arremangarse y negociar. Existe la posibilidad legal de hacer una ley de medidas; hagámosla y hagámosla bien, ajustada. Acusemos a quien sea necesario --aunque seguramente todos tengamos responsabilidades-- de que se haya abusado, pero no juguemos siempre a la foto, a la imagen.
Como estamos en estos días navideños y alguien ha hecho referencia a que hoy es el día de Santa Lucía, les comentaré que en muchas ciudades del Estado español se celebran lo que se llaman las ferias de navidad, donde se venden todos los cachivaches necesarios para poner belenes o pesebres.
Tuve la oportunidad de ir con mis hijos a la feria de Olot, el pasado domingo y, como ustedes saben, una de las figuras más entrañables del belén, en Cataluña, es lo que llamamos el «caganet», que es un término que, evidentemente, no voy a traducir. Se trata de una figura que cada año presenta novedades y, por supuesto, este año la

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entrañable figura del «caganet» la encarnaba Ronaldinho --como figura estelar--, pero había también otra novedad: el actual presidente del Gobierno. El hecho de que pueda aparecer en los belenes del país le da un carácter entrañable; estuve tentado de comprar una figura de este caganet, para exponerla durante esta intervención, pero no lo hice porque sentí cierta vergüenza. En cualquier caso, quiero expresar que «caganet» es también el nombre que se da en Cataluña a la clase de P-3, de los párvulos --mi hija va a clase de «caganets»--, y llamarle a alguien de esa forma es decirle algo terriblemente simpático; significa que está haciendo algo que no debe hacer, que no sabe y, en definitiva, que tiene que aprender.
Espero que al Gobierno que ha presentado estos presupuestos le suceda también lo mismo, que esté en la fase de «caganet», P-3, y que el año próximo ya pase a la clase de P-4 porque haya superado felizmente esta etapa. Eso es lo que deseamos, desde la más absoluta convicción de que Convergència i Unió ha apostado, apuesta y apostará por la gobernabilidad del Estado.
Muchas gracias, señoras y señores senadores. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, tiene la palabra el senador Albistur.


El señor ALBISTUR MARIN: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, no tenía ninguna intención de convencer al señor portavoz del Partido Socialista, porque si le llego a convencer los vetos no hubieran sido cuatro sino cinco, lo que, por el aprecio que le tengo, me hubiera molestado mucho porque hubiera puesto en una cierta incertidumbre al presupuesto y su propio futuro político. Por lo tanto, por mi aprecio, quiero que siga donde está y podamos otro año volver a tener esta confrontación amena que hemos tenido. Porque por lo menos he podido comprobar desde la humildad de mi ignorancia en materia macroeconómica, microeconómica y todo lo económico que usted quiera poner detrás, que mis digresiones macroeconómicas por lo menos le han impactado al ilustre catedrático. No sé si le han impactado lo suficiente, pero desde luego usted ha realizado un esfuerzo argumental importante para convencerme de lo contrario.
Creo que usted en este caso --a lo mejor son condiciones del oficio-- está viendo mucha televisión. Nosotros por lo menos leemos, hablamos, cotejamos y lo que le he dicho representa de alguna manera una opinión generalizada que ha estado ahí en torno a toda la crítica que se ha hecho al presupuesto.
No pretendo convencerle, me parece que hace usted muy bien en decir todo lo que dice, pero todas sus respuestas me han recordado --porque se parecen o coinciden-- a las de su colega el profesor Montoro, con quien usted en años anteriores tanto discutía. (El señor Bru Parra pronuncia palabras que no se perciben.) Ha habido una especie de transustanciación, me ha recordado muchísimo al señor Montoro en este caso. Usted en seis meses no es capaz de acabar con la inflación, pero según sus palabras, ustedes le han dado la vuelta a la economía española en seis meses. Es un éxito importante.
Y, yendo a dos puntos serios, me voy a referir a la cuestión de lo extrapresupuestario. En el mes de julio nosotros contribuimos a que el Gobierno pudiera tener las mayorías suficientes como para aprobar la Ley de Estabilidad Presupuestaria; las mismas razones eran también extrapresupuestarias y sirvieron entonces. Nadie nos dijo entonces ni nos agradeció que fuera por razones extrapresupuestarias. Esas razones extrapresupuestarias de entonces que se vienen arrastrando, y que ustedes y el Gobierno no han sido capaces de trasladar a la letra pequeña de un acuerdo, son las que nos están llevando a la situación actual.
Nosotros no votamos con el Partido Popular, vamos a coincidir en el voto.
De todas las formas, no tendría nada malo votar con el Partido Popular y votar con ustedes. En esta tribuna, si ustedes me recuerdan me recordarán porque yo a estos señores de mi derecha, en este caso geográfica también, les he estado recordando cada día que pasaba, pese a todas sus euforias, que faltaba un día menos para la mayoría absoluta. Y se cumplió aquel hecho. Hoy no tienen mayoría absoluta y están gobernando ustedes porque ellos no tienen mayoría absoluta.
Nosotros no hemos cambiado, estamos donde estábamos, en el mismo sitio, en la misma trinchera, señor Bonet, porque estamos en el mismo sitio.
Nadie nos ha levantado el sitio. Estamos defendiendo lo que estamos defendiendo, y estamos defendiendo nuestra coherencia, les guste o no.
Estamos donde estamos y en el camino --como todos somos arrieros-- acabaremos encontrándonos, porque eso es lo importante de esta cuestión.
Me va a permitir, señor Bru, que le regale alguna reflexión de un importante y también intelectual vasco, hoy profesor en la Universidad de Zaragoza. Decía y dice: el juego democrático, aquello a lo que todo participante se somete, implícitamente consiste en que quien ha ganado podría haber perdido y siempre podrá perder; de ahí que la política sea fundamentalmente un aprendizaje de la decepción --cuestión que yo comparto--. Está incapacitado para la política quien no haya aprendido a gestionar el fracaso o el éxito parcial, porque el éxito absoluto no existe. Como mínimo, hace falta saber arreglárselas con el fracaso habitual de no poder sacar adelante completamente lo que se proponía. La política es inseparable de la disposición al compromiso, que es la capacidad de dar por bueno lo que no satisface completamente las propias aspiraciones. De modo parecido los pactos y las alianzas no acreditan al propio poder, sino que ponen de manifiesto que necesitamos de otros, que el poder es siempre una realidad compartida. El aprendizaje de la política fortalece la capacidad de convivir con este tipo de frustraciones e invita a respetar los propios límites. Por tanto, no es dejar de tener razón, porque tampoco el haber ganado le asegura a uno tenerla. Tener razón no depende de tener la mayoría. Ustedes no tienen la mayoría. Existe incluso una estupidez típica de la mayoría que viene a consistir en querer tener, además de la mayoría, la razón, cosa que pasó en otros tiempos, no ahora, aunque en política no hay conducta razonable que

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pueda sustraerse a la obligación de formar una mayoría. Hay ideas muy valiosas en toda oposición y alternativas que no dejan de serlo por una mala acción política. Hacer política en una sociedad democrática es el único instrumento legítimo para construir una nueva mayoría o para conservarla.
Aquí se está escenificando hoy que hay una mayoría nacionalista con la cual se puede obtener una mayoría, y ustedes la han rechazado. Esa mayoría que se presentó a las elecciones europeas como Galeusca, y que funciona como tal, es la que aquí hoy ha puesto en claro que decide dónde están las mayorías. Utilícenla. Nosotros no hemos cambiado. Estamos donde estábamos, y en disposición de lo que han dicho mis compañeros, de que ustedes puedan gobernar bien. Y eso queremos.
Termino refiriéndome a los vetos. Con su enmienda, de forma demagógica, ustedes han dicho que este veto impedía que se realizara determinada inversión en el País Vasco. Hay tres sentencias del Tribunal Constitucional. El Gobierno, ni por sí ni por sociedades o instituciones interpuestas puede gestionar los fondos, según la sentencia. Debe transferir la totalidad de lo recaudado por ese epígrafe a las comunidades autónomas, que son las competentes en la gestión de los fondos. Hay que distinguir entre el régimen común y el régimen foral.
Una persona de sus conocimientos debería entender que en el segundo caso, en el del régimen foral, esta asignación de fondos se hace mediante el correspondiente convenio --así ha sido tradicionalmente con las diputaciones--, y se articula a través del concierto y fundamentalmente del cupo. Un representante alavés --o una representante-- debería ser cuidadoso con esta cuestión. Por tanto, el veto ni quita ni pone nada.
Ustedes han presentado una enmienda y ustedes se han metido en ese lío, pero el lío es otro. Porque la solución para todo este tema depende de que ustedes cumplan con la legalidad vigente, acaten las sentencias reiteradas del Tribunal Constitucional y cumplan los compromisos anteriormente contraídos. Esta es toda la extrapresupuestaridad que tenía nuestro problema.
Muchas gracias. (Aplausos.) El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de la Entesa tiene la palabra el senador Bonet.


El señor BONET I REVES: Gracias, señor presidente.
Señorías, perdónenme que sea un poco plasta, pero he asistido a todo el debate y tengo que volver a repetir que sigo sin entender unos vetos mientras que entiendo perfectamente otros.
Es lógico que el Grupo Parlamentario Popular presente veto porque así se inscribe en su estrategia renovada en las últimas semanas. Ahora bien, que los primeros presupuestos del Gobierno Zapatero sean vetados por el Grupo de Convergència i Unió, por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos y por el Bloque no acabo de entenderlo. Habiendo un Gobierno dispuesto a reformar estatutos, a modificar la Constitución y a dialogar, en contraposición al «quieto todo el mundo» del Gobierno anterior, la verdad es que no lo acabo de entender.
He visto las razones de estos grupos y me parece que los vetos son una especie de catarsis en un intento de dialogar y pactar más adelante, siendo, por tanto, muy diferentes al veto legítimo del Grupo Popular, aunque no esté de acuerdo.
Hablando del Grupo Popular, y a poder ser quiero ser delicado, he de decir que de unas semanas hasta la fecha en la Entesa hemos visto un cambio en el Grupo Popular. Es eso lo que hemos visto y nos preocupa.
Evidentemente, no vamos a meternos en camisa de once varas pero creo que volvemos a oír un ruido mediático, escándalos farisaicos, frases de corte tremendista, etcétera, que no van a ayudar en nada. (Rumores.) Ya se habla de elecciones anticipadas y cosas por el estilo. (Rumores.) Nosotros creemos que esto es un error porque querer emular la etapa González con ésta es como aquello que decía Marx sobre Luis Napoleón de que a veces la historia, cuando se repite, lo hace en forma de farsa.
(Una señora senadora del Grupo Parlamentario Popular: ¡Así es!--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Efectivamente!) Asimismo, como grupo que da apoyo al Gobierno como expresión del Gobierno de Cataluña, hemos padecido las manifestaciones de ciertos grupos mediáticos que nos acusan de chantajistas. El otro día en una librería me quedé pasmado cuando vi un libro de un gran novelista de aventuras que se llama Pío Moa (Risas.), pues en el mismo decía algo así como que: el PSOE y la Esquerra, comienza la Guerra Civil. Realmente, la Esquerra del año 1934 era lo que es lo hoy la Entesa y, por tanto, nos parece que este tipo de actuaciones no son de recibo. (Rumores.) El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego guarden silencio.


El señor BONET I REVES: Nosotros, como grupo catalán y expresión del Gobierno catalán, no queremos ni privilegios ni chantajes. (Rumores.) Cataluña necesita gasolina, si quiere tirar del carro. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Popular: ¡Y todos!) Es aquello que decía Churchill de dame los instrumentos y nosotros haremos trabajo. El Gobierno catalán se siente orgulloso de haber contribuido a abrir la situación, que estaba en un Santiago y cierra España, y a propiciar unas nuevas expectativas de cambio que todos reconocen.
El diálogo, que era la marca de nuestro Gobierno, tiene que presidir los cambios necesarios en todos los partidos. Por eso, me sabe mal este cambio de ritmo que he advertido en el Partido Popular, aunque quizá mi percepción sea equivocada. Por tanto, nada de año perdido. Hace un año, desde estos mismos escaños, sí tenía la sensación de haber perdido otro año, pero no en éste.
Voy a hablar un poco de las inversiones en Cataluña, y voy terminando porque me estoy haciendo plasta. (Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Sí, sí, sí!--Rumores.) En el presupuesto inicial presentado se habló de año perdido, de si Cataluña tenía menos inversión que con el

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PP, pero resulta que en el trámite parlamentario llevado a cabo en el Congreso esto ya no se puede decir. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Popular: ¡Faltaría más!) Al final, la inversión prevista en Cataluña representa un incremento del 7,8 por ciento, cuando los Presupuestos Generales del Estado se incrementan en un 5 por ciento, y al final será el 16,2 por ciento de las inversiones regionalizadas, cuando en 2004 fue del 15,6.
No creo que estas cifras sirvan para paliar la baja media de porcentajes en estos últimos años, pero sí demuestra una tendencia, y no hablemos del Ministerio de Fomento, que sí da una inversión asimilable al producto interior bruto, y como Cataluña tiene una economía productiva --representa el 22 por ciento de todos los ingresos del Estado, representa el 27 por ciento de la industria, el 27 por ciento de la exportación-- necesita una inversión productiva adecuada a estas características.
Decía que en el Congreso han mejorado, y desde la Entesa esperábamos rematarlo en el Senado, naturalmente con el concurso de Galeusca, la verdad, y lo lamentamos.
El senador Macias --no Macià-- ha dicho que no se ha contado con ellos, y después ha expuesto toda su argumentación. ¿Ustedes que quieren, ser socios preferentes? (Rumores.--Risas.) Porque desde el Congreso nuestros compañeros nos hablan de nubes de flechas de Cupido, de litros de filtros de amor que se preparan desde el grupo de Convergència para ver si de una vez por todas Pérez Rubalcaba sucumbe ante los encantos de Durán i Lleida. (Varios señores senadores: ¡Oooh!) Esta es la situación.
Está claro, en definitiva, que estos presupuestos no resolverán el déficit fiscal ni el problema sanitario, pero hay un compromiso para enero de que todas las comunidades autónomas podrán renegociar sus déficit sanitarios, y estos compromisos, que son extrapresupuestarios, también hay que tenerlos en cuenta.
En definitiva --y termino, señorías, señor presidente--, desde la Entesa vamos a votar en contra de este veto porque creemos que estos presupuestos, como decía el representante de Izquierda Unida, son mucho mejores que los que había antes, que eran mucho peores.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el senador Lerma.


El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Señoras y señores senadores, creo que, efectivamente, pronto asistiremos en esta Cámara al veto a los Presupuestos Generales del Estado, pero esta Cámara no está pensada para vetar. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego que guarden silencio.


El señor LERMA BLASCO: Gracias, presidente.
Esta Cámara tiene un claro componente territorial, está así expresado en la Constitución, al mismo tiempo, trata de mejorar las leyes y, especialmente en el caso del presupuesto, intenta discutir territorialmente su actuación. Por eso la representación de esta Cámara no es la de la población, pues todos tienen la misma composición provincial ya que, de lo contrario, nunca se tendría en cuenta a Soria o a Teruel, por ejemplo, que se quejan habitualmente de estas cosas, ni a tantas otras provincias españolas poco pobladas o a determinadas comunidades autónomas en el caso que nosotros queremos plantear.
Ciertamente ésa es su única posibilidad.
Con ello no quiero decir que lo que plantea una provincia o su senador correspondiente vaya a salir adelante, pero no cabe duda de que su solo planteamiento puede hacer cambiar las mayorías, sobre todo si una y otra vez sucede lo que nos ha ocurrido en numerosas ocasiones, en las que hemos tenido que denunciar las carencias inversoras del Partido Popular en determinadas zonas españolas. Es evidente que todo ello influye, motivo por el que si esta Cámara aprueba un veto, les deja sin esa posibilidad de expresión. Y ustedes mismos así lo han entendido cuando, aparte de las más de 800 enmiendas que presentaron en el Congreso y que han vuelto a presentar aquí a continuación, han presentado otras 900 enmiendas de carácter territorial para intentar transmitir que el Grupo Parlamentario Socialista ha impedido su aprobación. ¿Pero cómo les van a explicar ahora a todos a los que ustedes han comprometido en esto que si no salen es porque ustedes han votado en contra de esa posibilidad? (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡De eso nada! ¡Eso no es así!--Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Veo que están ustedes dispuestos a arreglárselo, pero en cualquier caso quisiera decir que el Senado es la Cámara territorial y de segunda lectura, y por tanto, de mejoramiento de los textos, y que ustedes la están utilizando inadecuadamente.
En mi opinión también la están empleando inadecuadamente los grupos nacionalistas, pues aun dándoles la razón en cuanto que esto supone un aviso al Gobierno en el sentido de que también hay que contar con ustedes, han saltado ustedes con red, pues si hubieran sabido que su falta de apoyo al presupuesto suponía automáticamente la disolución de las Cortes, seguramente no habrían planteado este tema. Ustedes saben perfectamente que hemos avanzado mucho y en muchos temas, pero especialmente en lo que se refiere a recuperar el diálogo con las comunidades autónomas, lo que no quiere decir... (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Señorías, antes se ha respetado su intervención...


El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio.


El señor LERMA BLASCO: ... respétenme ustedes ahora, cuando me dirijo a los demás grupos parlamentarios.
Como decía, en este caso han saltado con red. Quizá me digan ustedes que no es así, pero yo no dejo de pensar en este asunto.


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Insisto en que hemos recuperado cosas muy valiosas para todos, como el diálogo autonómico; hemos conseguido que se deje de satanizar al discrepante, lo que constituye un elemento importante a la hora de hablar y de poder entenderse en el futuro. Como digo, el diálogo autonómico ha supuesto un importante avance. El Gobierno comparece ahora ante este Senado, ya lo ha hecho el presidente y seguirá haciéndolo en el futuro.
Por primera vez se ha reunido la Conferencia de Presidentes, un mérito de todos que constituye, en cualquier caso, un camino que se abre y que permite negociar y encontrar soluciones a problemas que son de todos, como es, por ejemplo, la financiación de la sanidad, donde se han adquirido compromisos concretos para reunirse nuevamente y volver a tratar el tema; o la representación europea de las comunidades autónomas, con el planteamiento por parte del Gobierno de reconocer las lenguas cooficiales en Europa. Hay, pues, muchas cosas valiosas que se deben valorar. (El señor Pampín Rúa: ¡Que no nos convences!) Y en ese sentido estoy seguro de que ustedes hubieran votado a favor de todas estas cosas que se refieren a construir el futuro. Lo tomaremos, como digo, como un aviso, como una advertencia de que con ustedes se debe de contar. Así lo hemos visto desde el principio, y por eso les digo que este presupuesto no ha sido posible.
¿Errores? Los que a cada uno le quepa asumir, pero al menos el portavoz de este grupo se toma como un reto personal --y estoy seguro de que así se lo toma el Gobierno también, aunque no voy a hablar por él, ya que está presente-- volver a conseguir el apoyo que ya hemos conseguido en muchas cosas, por lo que les tengo que dar las gracias, aunque el beneficio es para todos. El reto de este grupo es volver a conseguir que ustedes puedan apoyar, satisfactoriamente además, el presupuesto para el año siguiente. En eso vamos a trabajar, y por supuesto nos vamos a entender en muchas otras cosas en los próximos años. Estoy convencido, porque nosotros queremos contar con el elemento clave de integración y de modernización de España que ustedes suponen y pueden aportar, y vamos a trabajar para ello.
El Gobierno, con este presupuesto y con el poco tiempo que lleva ejerciendo, ha hecho una aportación importante a la mejora de la productividad y al cambio de modelo de crecimiento, que estaba basado en competir en precios, aunque por desgracia cuántas veces tendremos que rebajar los salarios y a cuánta mayor precariedad tendremos que recurrir para poder competir con nuestros competidores actuales, no con China solamente, sino con los socios que se han incorporado a Europa este año, y con todos los que van a venir al final. Teníamos que cambiar de modelo económico, y tímidamente --porque limitadas son las posibilidades hasta ahora-- lo estamos intentando, y yo creo que lo vamos a lograr; pero eso requiere, evidentemente, una formación permanente, una mejora de la investigación y el desarrollo, y una inversión en infraestructuras que nos haga incrementar nuestra competitividad.
Estos hechos, sin duda, afectan a la mejora en todas las autonomías, y esto es lo que hemos procurado priorizar, y si a ello añadimos el incremento de las becas, la revalorización de las pensiones y especialmente de las mínimas; si a eso le añadimos también el fondo social para emigrantes, que es un nuevo problema que nos ha surgido y que tenemos que atender, o el fondo para las personas dependientes, que es un problema muy evidente y que hasta ahora prácticamente no se había tocado, podremos ver que todas las autonomías mejoran la situación de sus ciudadanos y con ello mejora el conjunto de España.
También queremos atender las prioridades de las comunidades autónomas, todas legítimas, y las prioridades de algunos grupos parlamentarios, porque forman parte de ese proceso de modernización de España, pero alguna cosa teníamos que priorizar. Insisto en que hemos estado abiertos a la negociación, en que hemos llegado hasta donde hemos podido, y vamos a seguir avanzando en esa posición. Nos vamos a fijar el reto de intentar sumar apoyos a este proyecto de progreso y modernización de España, y singularmente el de todos ustedes que ahora no nos han podido apoyar.
Por todo ello, quiero decir, una vez más, que las otras críticas, las críticas del Grupo Popular en buena medida, pero también otras que hemos escuchado, no en esta Cámara, sino incluso fuera, tienen que tener en cuenta una situación, y es que estamos hablando de lo desfasado de las cifras del cuadro macroeconómico de la economía española. Hemos empezado a hablar, por esas cifras desfasadas, de 50 dólares el barril de petróleo, y subiendo, y ahora estamos en 40 e intentando los países productores reducir la producción para que no baje brutalmente el precio.
Estamos, pues, en una situación diferente, y las críticas, por tanto, hay que adaptarlas a la nueva situación, y en estas cosas, en una economía tan fluida como la que tenemos en este momento, es muy difícil mantener un criterio durante tanto tiempo, porque, por desgracia, de septiembre a aquí ha variado la situación, y yo diría que positivamente para la economía española y para el cumplimiento del presupuesto del Gobierno.
Por lo tanto, lo que es poco creíble en este caso no son las cifras presupuestarias sino más bien las críticas de alguna oposición.
Quiero añadir al final que no solamente queremos contar con los grupos nacionalistas de esta Cámara y ampliar el acuerdo de Gobierno; también queremos contar con el Grupo Parlamentario Popular. Hace falta para muchas cosas el Grupo Parlamentario Popular. Hace falta para criticar, pero también para construir y para dar estabilidad al funcionamiento del sistema; hace falta no solamente para las reformas de la Constitución, sino también para dar credibilidad a la economía española y que pueda mejorar más todavía la situación; hace falta, por tanto, una crítica constructiva que nosotros estamos dispuestos a asumir, y el Grupo Parlamentario Popular tiene que estar dispuesto a dar. Creo que por esa vía nos encontraremos. Por la vía de la bronca y la confrontación, con nosotros no contarán.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Caneda.


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El señor CANEDA MORALES: Muchas gracias, señor presidente, señorías.
Mientras permanecía sentado estaba un poco preocupado porque en un cierto momento he llegado a pensar algo que sería terrible: que me había perdido parte de mi intervención, lo cual era difícil. Cuando ha hablado el senador Bru ha empezado por decir lo que pretendíamos con el veto, lo que decíamos que íbamos a conseguir, el resultado de las elecciones. Yo no he hablado absolutamente de nada de eso. Pueden comprobarlo y ver que toda mi intervención ha sido sobre presupuestos. Luego he pensado que tampoco he debido estar aquí los ocho años últimos cuando oigo decir al senador Lerma: Esta Cámara no es para vetar. ¡Pues yo he vivido ocho vetos de su grupo! (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) No lo entiendo.
Me gustaría, igual que sucede con el senador Bonet, que algún día, a lo largo de la legislatura, tardemos lo que tardemos, cuando habláramos de presupuestos, habláramos de presupuestos; cuando habláramos de lenguas, habláramos de lenguas; y si hablamos de competencias, habláramos de competencias. Porque si al final de lo que se trata es de decir qué malo es el PP o qué buenos somos nosotros o de preguntar por qué no nos votan a nosotros, que somos tan buenas personas, no hablamos del presupuesto.
Yo no tengo nada contra el PSOE, ni contra Joan Lerma ni contra Segundo Bru. (Rumores.) Yo he hablado aquí de que no me gustan unos presupuestos, y no me pongo a criticar a los señores de Coalición Canaria porque vayan a votar a favor. Me parece que es su derecho democrático. Me parece muy bien. He intentado convencerlos. Sé que tienen unos compromisos políticos que les hacen votar de una determinada manera, pero oigan, hablemos de lo que estamos debatiendo. Ustesdes dicen: Hemos puesto un tipo de modelo en el que la educación es prioritaria. Y yo respondo: La educación pierde peso. Bueno, estamos hablando de eso. O si nos dicen: Vamos a subir las pensiones, y hemos hecho una revolución. Yo contesto: Las pensiones pierden peso respecto al año anterior. O si añado que la inversión en infraestructuras está bajando, podemos discutir, podemos tener una percepción distinta. Creo que eso está claro en los números de los presupuestos. Pueden decirme: Es que es necesario. ¡Vale! Incluso he visto alguna interpretación según la cual bajan las inversiones porque se han acabado determinados proyectos que eran muy gordos: Este aeropuerto se ha terminado y entonces se produce una baja. Vale, aunque me da pena que no hayan sido capaces de presentar nuevas iniciativas para crear nuevos proyectos. (Protestas.) Todo eso es discutible, pero hablemos de presupuestos y no busquemos siempre tres pies al gato para tapar lo esencial.
Han dicho algunas cosas que sí quisiera comentar. Siempre que sube a la tribuna el senador Bru me habla del déficit oculto que había antes, pero ya que le gusta tanto yo le voy a decir lo siguiente. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Ni era déficit... (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Escúchenme, por favor, sean capaces de escuchar y de hablar de presupuestos. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego que guarden silencio, por favor.


El señor CANEDA MORALES: Las partidas se contabilizan según unas normas y esas normas dicen lo que puedes contabilizar dentro de los presupuestos y en las empresas. Además, el señor Solbes las revisaba y estaban bien; luego puede decir que había unos déficit, de acuerdo. ¡Pero no ocultos porque cada año hemos estado hablando de las cantidades! ¡Estaban en las empresas, y lo sabemos perfectamente! (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.--Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Guau!) En cualquier caso, para que lo entiendan los de letras y los de ciencias (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.--Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Guau!), hay un dato que deberían saber: cuando hablamos de esa deuda de 6.000, de 7.000, de 10.000 millones que tenían las empresas... Si el perro se calla...
(Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.--Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio.


El señor CANEDA MORALES: Tengan en cuenta una pequeña cifra: si no hubiéramos seguido con esa lucha que se ha mantenido por la estabilidad año a año, por el equilibrio presupuestario --que algunas veces no se ha conseguido--, si no se hubiese hecho eso y hubiéramos seguido con el mismo nivel de endeudamiento que teníamos en 1995 --es decir, el 68 por ciento del PIB--, ahora no tendríamos esa posibilidad de haber absorbido 10.000, 11.000 millones, sino que serían, señorías, 170.000 millones, 170.000 millones que no tiene de deuda este Gobierno, que se ha encontrado merced a ese esfuerzo y a esa lucha por el equilibrio presupuestario año a año. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Guau!) Luego hagan las cuentas, hagan las cuentas bien.
(Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Las razones que dan Entesa e Izquierda Unida al final para decir que apoyan estos presupuestos, dramáticamente, porque los otros eran peores, reflejan tal entusiasmo y convencimiento en la bondad de estos presupuestos que nos animan a todos a pensar que van a cambiar la economía. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) A algún senador le gusta también discutir mucho sobre la productividad, pero a mí me parece que es un debate teórico. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Guau!) Efectivamente, España tiene un problema de productividad, pero quizá recuerden que para nosotros --para nosotros, y respetamos otras opiniones-- era muy importante que, por ejemplo, mi Andalucía tuviera en 1996 un 36 por ciento de paro. ¿Vamos a preocuparnos de

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si el problema era la productividad o vamos a preocuparnos de que con una tasa de actividad mínima encima se tenía el 36 por ciento de paro? Estados Unidos es un modelo a seguir: primero incrementó la tasa de actividad muchísimo --la tiene en el 70 por ciento-- y luego se mejoró la productividad. Pero además le digo una cosa: en unos años en los que en España ha crecido enormemente la riqueza, en ciertos sectores se ha incorporado la mujer al trabajo, se ha incorporado mucho al servicio doméstico y ha aumentado mucho la hostelería. ¿Ese tipo de trabajador es de baja cualificación? Sí, claro que es de baja cualificación. ¿Es malo que se incorporen al mercado de trabajo? No, señorías, no es malo que se incorporen. Hay un proceso de incremento del número de trabajadores, para subir esa tasa de actividad y paralelamente, como he dicho antes --pero siempre después, desde luego nunca olvidándonos de la creación de empleo--, habrá que luchar por esa productividad.
Se critica, por otra parte, que nosotros apoyemos los vetos de otros partidos. A mí me parece absurdo que Izquierda Unida, por ejemplo, dentro de su lógica natural --de su lógica natural-- apoye unos presupuestos del Partido Socialista. El señor Solbes ha dicho claramente que el gran cambio que ha tenido la economía española en los últimos años --incluyo los del Gobierno socialista y los nuestros-- ha sido la búsqueda de la estabilidad y la apertura del mercado externo --hemos tenido una gran apertura. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Rato, Rato!) Pues bien, nosotros decimos: Izquierda Unida comparte la estabilidad y no el equilibrio presupuestario. No pasa nada, no cree en él; no comparte la apertura del mercado y la globalización y no obstante apoya los presupuestos. Sin embargo, nosotros, ¿apoyamos que estos presupuestos se devuelvan? Sí, porque entendemos que no son lo que necesita la economía española, y no tiene más vueltas.
Si el pasado año 2004, año electoral, nosotros subimos los gastos corrientes un 2 por ciento, y este año en un clima de inflación se suben un 6 por ciento, ¿podemos estar de acuerdo en alimentar esa inflación? Nos parece que no. Respetamos dos cosas ; que se piense de forma distinta, o que el señor que lo ha hecho no haya tenido más remedio que hacerlo así. Pero no digan que somos «hooligans» porque estamos en contra de algo, que manifiestamente parece claro que no es lo mejor que se podría haber hecho. (Rumores.) El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego que guarden silencio.
El señor CANEDA MORALES: Y por fin, voy a hablar de la ley de acompañamiento y de la criminalización. A nadie le gusta el abuso de la ley de acompañamiento; se ha hecho durante mucho tiempo y está mal.
Ahora, eso no quita que me parezca peor que la ley de presupuestos se utilice con una gran cantidad de disposiciones adicionales como una ley de acompañamiento encubierta. Si lo que se quiere es hacer un buen uso de la ley de acompañamiento, tráigase con las reformas necesarias, utilícese para lo que se dice que es la ley de acompañamiento y punto. Y no utilicen la ley de presupuestos para ir contra unas disposiciones sobre las que, además, ya han recaído sentencias constitucionales. (Rumores y protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego que guarden silencio.


El señor CANEDA MORALES: Y aprovechando que hay «hooligans» y pateadores, les digo que esta Cámara existe. Les gustará o no, pero tiene una composición territorial, luego es diferente a la que resulta por población. Aquí se elige por provincias, igual las pequeñas que las grandes, y se ha conformado una disposición distinta al Congreso. Tendrán que acostumbrarse a respetar los acuerdos de todos los partidos con todos los partidos. El tiempo de «todos contra el Partido Popular» después de unas elecciones dura lo que dura. Tienen que acostumbrarse a que no somos el Gobierno y no subir aquí, a criticar lo que hizo el Gobierno anterior, sino a defender lo que tengan que defender. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Quisiera acabar dando las gracias al señor Solbes por su presencia y porque realmente pienso que su intervención ha sido la de un debate de presupuestos. Espero que se vea con toda la naturalidad del mundo que se apruebe un veto a una ley, porque simplemente significa que esta Cámara, que constitucional y reglamentariamente tiene esa posibilidad, consigue un avance democrático de normalidad, y que cuando se ponen de acuerdo unos grupos parlamentarios en que un proyecto de ley no es bueno o no es el deseado, votan en contra y nada más.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el vicepresidente del Gobierno.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE ECONOMIA Y HACIENDA (Solbes Mira): Muchas gracias, señor presidente. Muchas gracias, señorías.
A estas horas de la tarde voy a ser ya muy breve. He asistido hoy con enorme interés al debate del presupuesto. Sin duda alguna, pienso que hemos hecho el mejor de los presupuestos posibles en el contexto actual, el que sirve a las necesidades que este país tiene en estos momentos.
El debate de hoy me ha interesado especialmente para intentar percibir cuáles son las razones por las que a unos o a otros grupos parlamentarios el proyecto no les resulta satisfactorio. En algunos casos puedo entenderlo, como en el del principal partido de la oposición, porque su aproximación es distinta. No voy a entrar en el debate; no comparto muchas de las cosas que ha dicho el Senador Caneda, pero no es el momento para hacer este debate.
Ha habido un punto en el debate de hoy que, sin embargo, me ha preocupado, porque nunca lo he percibido así, sino más bien al contrario.
Alguno de ustedes se ha referido a que al Gobierno no le ha dado la gana negociar.


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Creo que esto es absolutamente falso. El Gobierno ha intentado negociar todo lo posible dentro de los márgenes de maniobra y a pesar de las críticas que se han planteado.
Cuando, después de sus distintas intervenciones, he intentado centrarme en cuáles son los argumentos y cuáles son los problemas por los que al final algunos grupos parlamentarios presentan su veto al actual presupuesto, he visto que fundamentalmente hay dos tipos o tres tipos de razones.
En primer lugar, unas falsas razones macroeconómicas. Se dice que no vamos a crecer tanto, que el cuadro macroeconómico no está bien hecho, que las previsiones de ingresos son excesivamente optimistas.
Me he referido a los últimos datos de los que disponíamos esta mañana.
Cualquiera que compare los datos del momento actual con los datos del mes de septiembre será perfectamente consciente de las diferencias. Me he referido incluso a un dato puntual que esta mañana se publicaba: «Standars & Poors» ha atribuido a España la triple A por su situación económica. Esos son datos y ésta es la situación.
En cuanto a ingresos, hemos tenido ocasión de comentar con detalle en el Senado cuál ha sido la evolución hasta el mes de octubre. Puedo ya decirles que en el mes de noviembre la situación sigue en la misma dirección. Los crecimientos previstos para el próximo año son inferiores al crecimiento que se ha producido este año, inferior, en términos de crecimiento económico, al que está previsto, o cualquiera de los supuestos que ustedes prefieran, para el año 2005.
¿Es un problema de déficit? En absoluto. Este año el déficit será mejor que el inicialmente previsto, como he dicho esta mañana, y prevemos cumplir con cierta holgura el superávit presupuestario para el año próximo.
Respecto al gasto social, si crece más o crece menos, no creo seriamente --y habría mucho que discutir-- que el gran problema del presupuesto sea que el gasto corriente crece un poquito más o un poquito menos que en otros momentos. Si analizamos todos estos factores, vemos que no hay una razón de fondo para decir que no.
¿Es que faltan elementos de política económica? Creo que los elementos de política económica están implícitos en el presupuesto y, fundamentalmente, están incluidos en las grandes prioridades, y puedo aceptar que ninguna de ellas va a cambiar de forma sustancial en un corto período de tiempo prácticas o incluso diría rutinas de muchos años y que, sin embargo, señalan una cierta dirección por la que tenemos que avanzar.
¿Es la falta de ley de acompañamiento lo que crea esta preocupación para vetar el presupuesto? Puedo entender perfectamente la posición más o menos favorable a una ley de acompañamiento. Hemos intentado ser enormemente rigurosos. Lo dije en otras ocasiones y lo vuelvo a repetir ahora: inventé la ley de acompañamiento en su momento porque creí que era necesaria y la he suprimido este año porque creía que era necesario. Y era necesario fundamentalmente para devolver a las Cámaras su capacidad legislativa. Y eso no quiere decir que en el futuro no existan nuevas leyes específicas de medidas concretas, que seguirán su procedimiento normal de debate y que, lógicamente, se aprobarán o no en función de la posición de cada uno de los grupos parlamentarios. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, guarden silencio, por favor.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE ECONOMIA Y HACIENDA (Solbes Mira): Al final, he entrado en las preocupaciones particulares de los tres grupos --aparte del principal grupo de la oposición-- para presentar el veto.
En el caso de Galicia, además de esa idea del senador Quintana de tomar nota de su intervención --de la que sin duda tomo nota--, tengo la impresión de que el problema es una sensación de no haber sido bien tratado, situación que, sin embargo, creo que no responde a la realidad; otra cosa es que usted tenga esa percepción y, por tanto, estamos hablando de cosas distintas.
Al analizar lo que ha sucedido con el presupuesto este año, en el que figura un incremento de inversiones en infraestructuras del 40 por ciento, usted puede decirme que todavía es insuficiente. Lo puedo entender; es insuficiente para todos los territorios del país. Todos los territorios demandan más inversión y lo entiendo, es normal. Lógicamente, cada uno quiere mejorar su territorio y quiere avanzar lo más rápidamente posible.
¿No se ha hecho nada en otras cosas? Hemos hecho un gran esfuerzo para resolver los problemas pendientes del «Prestige» y hemos intentado ser sensibles a todos aquellos puntos que se nos han planteado, lo cual no quiere decir que todo se pueda resolver de forma fácil o que estemos absolutamente de acuerdo en todas las opciones posibles que ustedes nos plantean; pero desde luego no ha habido nunca un problema ni de diálogo, ni de no intentar tomar en consideración sus preocupaciones.
Al PNV y a mi buen amigo el senador Albistur le diría, después de oír todos sus argumentos, que está bien todo eso de la tecnología, las perspectivas financieras, el desarrollo equitativo, pero no tengo la sensación de que ese sea el problema final. Al final, él lo ha dicho de forma muy clara, son los problemas extrapresupuestarios, y yo discrepo en un matiz fundamental respecto a su exposición. Ha dicho: no han sido ustedes capaces de llegar a un acuerdo sobre la letra pequeña; estamos de acuerdo con la letra grande. Yo matizaría su reflexión no en que no hemos sido capaces, sino que nosotros y ustedes no hemos sido capaces de llegar a un acuerdo sobre la letra pequeña. No me parece correcto ese intento de que quien tiene que ser capaz de llegar al acuerdo es la otra parte, y conoce perfectamente mi posición sobre este punto.
En cuanto a CIU, realmente me ha sorprendido su presentación. Es cierto que con CIU he cooperado muchos años; hemos trabajado en muchos temas y es verdad que hay algunos temas que me parecen totalmente excéntricos respecto al debate de hoy. Sanidad, financiación autonómica son temas fundamentales, sin duda alguna; sobre ellos hay compromisos específicos para plantearnos el futuro. No es su ámbito el ámbito presupuestario.


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Hay otros temas donde tenemos diferencias de conceptos significativas.
Ustedes consideran, por ejemplo, que el tratamiento a los autónomos tiene que ser el tratamiento general dentro del régimen de Seguridad Social, lo cual significa una innovación fundamental y trasladar el problema al resto de regímenes de Seguridad Social, que no está justificado. No es, por lo tanto, un problema de discrepancia con ustedes en el concepto, sino de que veamos si es razonable que ese tipo de medidas se adopten.
Puede haber problemas de otra naturaleza respecto al tratamiento de las empresas; en muchos casos hemos avanzado y hemos llegado a resultados concretos. Y, desde luego, nuestro debate no es si al final el señor Gasòliba puede conseguir su rotonda en Bellver o no, cosa que utilizaremos todos cuando vayamos a verle a la Cerdanya. No es ése el problema. Ustedes tienen otro tipo de problema que yo no acabo de percibir bien y en realidad no acabo de ver cuál es la justificación de su posición.
Dicho todo esto, lo que quiero es agradecer muy especialmente a Izquierda Unida, al PAR, a Coalición Canaria por su apoyo, y especialmente al señor Bonet de Entesa republicana y al Partido Socialista. Sea cual sea el resultado final --y a ustedes les corresponde la votación-- seguiremos trabajando para conseguir los resultados que nos permitan avanzar en la buena dirección de un crecimiento económico que sea estable y que nos permita conseguir los mejores resultados posibles para este país.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Pasamos a la votación. (Pausa.) Señorías, vamos a proceder a la votación de la propuesta de veto aprobada por la Comisión, originalmente propuesta de veto número 1, del señor Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto.
Se inicia la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 257; a favor, 140; en contra, 117.


El señor PRESIDENTE: Habiendo sido aprobado el veto por mayoría se da traslado del proyecto al Congreso de los Diputados. (Fuertes y prolongados aplausos.) --DE LA COMISION CONSTITUCIONAL EN RELACION CON EL PROYECTO DE LEY ORGANICA POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGANICA 3/1980, DE 22 DE ABRIL, DEL CONSEJO DE ESTADO. SE TRAMITA POR EL PROCEDIMIENTO DE URGENCIA (S. 621/000005) (C. D. 121/000004).


El señor PRESIDENTE: Señorías, el Pleno continúa.
Siguiente punto del orden del día: Dictamen de la Comisión Constitucional en relación al proyecto de ley orgánica por el que se modifica la Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril, del Consejo de Estado. Se tramita por el procedimiento de urgencia.
Para la presentación del dictamen, tiene la palabra el senador García Miralles. (Rumores.) Señorías, ruego guarden silencio. (Continúan los rumores.) Señorías, ruego guarden silencio o salgan del hemiciclo por respeto a quien va a intervenir.
Comience, señoría.


El señor GARCIA MIRALLES: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, por designación de la Comisión Constitucional es para mi un honor presentar ante este Pleno el siguiente dictamen.
El proyecto de ley orgánica por el que se modifica la Ley Orgánica del Consejo de Estado tuvo su entrada en esta Cámara el 29 de noviembre del año en curso. Se compone de una exposición de motivos, de un artículo único pero dividido en 21 apartados, por los que se modifican otros tantos preceptos de la mencionada ley orgánica del Consejo de Estado, y de una disposición adicional, una disposición transitoria y una disposición final. Al estar calificado como urgente ha habido que tramitarlo en el plazo constitucional de 20 días naturales. Se han presentado 23 enmiendas, cuatro del Grupo Parlamentario Mixto, 3 del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos y 16 del Grupo Parlamentario Popular.
La Comisión Constitucional se reunió el pasado 2 de diciembre para designar la ponencia que debía informar este proyecto de ley. Se acordó que esta ponencia estuviese integrada por las senadoras y senadores Casas i Bedós, del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió; Castillo Jiménez, del Grupo Parlamentario Socialista; Cuenca Cañizares, del Grupo Parlamentario Mixto; Iribas Sánchez de Boado, del Grupo Parlamentario Popular; Mansilla Hidalgo, del Grupo Parlamentario Socialista; Mendoza Cabrera, del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria; Molas i Batllori, del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés; Vázquez Requero, del Grupo Parlamentario Popular y Zubia Atxaerandio, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos.
El día 9 de diciembre, a las 13 horas, se reunió la ponencia para emitir informe. Tras un examen de las enmiendas presentadas, se acordó por mayoría mantener el texto remitido por el Congreso de los Diputados, al tiempo que el Grupo de Izquierda Unida mantenía sus enmiendas y el Grupo Parlamentario Popular mantenía las enmiendas números 9, 10, 14, 19 y 23, dando por retiradas las restantes.
Finalmente, en la misma tarde del día 9 de diciembre se reunió la Comisión Constitucional para emitir dictamen. El Grupo Parlamentario Popular retiró las enmiendas que todavía mantenía vivas, y los grupos de Izquierda Unida y Senadores Nacionalistas Vascos mantuvieron sus enmiendas para el debate plenario. El texto propuesto por la ponencia se sometió a votación, coincidiendo en todo con el remitido por el Congreso de los Diputados, y resultó aprobado por 22 votos a favor y tres abstenciones. Es ese texto el que ahora se tiene que debatir y votar en esta Cámara.
Muchas gracias por su atención, señorías. (Aplausos.)

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El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Comienza el debate de totalidad.
Turno a favor. (Pausa.) Turno en contra. (Pausa.) Turno de portavoces. (Pausa.) Enmiendas.
Enmiendas del senador Cuenca Cañizares y de la senadora López Aulestia.
Tiene la palabra el senador Cuenca Cañizares.


El señor CUENCA CAÑIZARES: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, hemos acabado un debate que afectaba a todos los ciudadanos de nuestro país y ahora estamos discutiendo una ley que afecta a uno o dos ciudadanos.
Quiero dejar constancia de que el Grupo de Izquierda Unida no cuestiona el Consejo de Estado sino sólo aspectos que afectan a su constitución.
Nos surgen dudas sobre este proyecto de ley respecto a la configuración del Consejo de Estado. Si hay ex presidentes que siguen haciendo campaña, dando imagen contradictoria del Gobierno de su país y cuyas declaraciones son siempre partidistas, ¿cómo puede cumplir con las funciones de autonomía, objetividad e independencia propias de lo que debe ser un Consejo de Estado? Señorías, en esta Cámara a veces debatimos sobre si el incremento de unas pensiones puede ser compatible con el de otras, ahora nos planteamos cómo algunos ex presidentes pueden cobrar más de una retribución de la Administración y por qué no se ha incorporado esto a esas directrices de la nueva ley del buen Gobierno. Podían haberlo ampliado también a los ex presidentes.
Hemos presentado cuatro enmiendas ya transaccionadas en el Congreso de los Diputados que pretenden abordar elementos como , por ejemplo, que un ex presidente de este país que llevara a cabo asuntos como el que les he mencionado, pueda ser consejero nato y vitalicio, es decir, que goce de pensión indefinidamente, por tanto, y permítanme el argot manchego, colocado para toda la vida.
Esto sí que es una agencia de colocación. No solamente se trata de que un ex presidente pueda ser consejero nato y vitalicio sino que, además, ni siquiera tiene que solicitar la incorporación a dicho órgano, simplemente se le dice que ya pertenece al mismo. Es una posibilidad que ya gustaría a la inmensa mayoría de pensionistas que no pueden compatibilizar una pensión con otra; ya gustaría a muchos ciudadanos de nuestro país poder disfrutar de algo de similares características.
Señorías, hace poco hemos asistido a un debate en el que ha habido una confrontación entre los dos partidos mayoritarios, el Grupo Parlamentario Socialista y el Grupo Parlamentario Popular, porque afectaba a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Pero cuando se trata de algo que afecta a un solo partido o incluso a dos resulta que hay acuerdo y, como dicen los jóvenes, hay buen rollito. Y fíjense si será buen rollito que hasta algún grupo que presentaba 15 enmiendas las ha retirado con tal de que alguno de los suyos pueda ser nominado en ese Consejo consejero nato y vitalicio.
Por tanto, señorías, hemos presentado cuatro enmiendas y deben ustedes entender que pretenden evitar que se cobre más de un sueldo de la Administración y que uno pueda ser consejero nato por el mero hecho de haber sido ex presidente. Ni siquiera hablamos de corregir, si habla o no bien, si pronuncia cierto idioma, si defiende a su país adecuadamente, etcétera. Sólo se trata de evitar señorías que cobre más de un sueldo de la Administración del Estado y que tenga carácter vitalicio sin haber opositado. Por tanto, algunos letrados se jubilarán en el Consejo de Estado pero otros van a pertenecer al mismo para siempre.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Enmiendas del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos.
Tiene la palabra el senador Zubia.


El señor ZUBIA ATXAERANDIO: Gracias, señor presidente.
Después del llenazo al que hemos asistido hace unos momentos, uno tiene la sensación en esta tribuna de ser un torero malo, ya que se encuentra la plaza medio vacía, pero trataremos de hacer la mejor faena posible con la ayuda de mis compañeros de cuadrilla. (Risas.) Tres son, señor presidente, las enmiendas que mi grupo mantiene vivas en la recta final de la tramitación de este proyecto de ley orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica que regula el Consejo de Estado. Tres enmiendas relacionadas con el artículo 21 de la ley orgánica, es decir, con las funciones o competencias del pleno del Consejo de Estado, o lo que es lo mismo, con los supuestos en que este Consejo en pleno deberá ser consultado y emitir en consecuencia dictamen con carácter preceptivo.
La primera de estas enmiendas, concretamente la número 5, pretende la supresión de una de esas competencias añadidas en el proyecto de ley , la de emitir dictamen respecto de los anteproyectos de reforma constitucional.
Es bien cierto que se trata de una enmienda que afecta a la esencia misma de la reforma en la medida en que esta nueva función del Consejo de Estado constituye una de sus ideas nucleares, pero créanme que la hemos presentado tras una profunda reflexión y con el único objetivo de propiciar un debate que deje claras las reglas de juego. Reflexión y objetivo que quisiera trasladar a sus señorías a fin de que no vean en nuestra posición un afán por desmarcarnos de lo que evidentemente va a ser algo respaldado por una muy amplia mayoría ni tampoco un afán por poner bajo sospecha al Consejo de Estado mismo. Nada más lejos de la realidad y de nuestra intención.
Nuestra reflexión tiene su base en el hecho de que la Constitución de 1978 es fruto de un acuerdo o unos acuerdos de naturaleza política, alcanzado y alcanzados entre fuerzas políticas. Además, a diferencia de otras constituciones de nuestro entorno, es una constitución abierta, una constitución en la que no hay un sólo título ni un sólo artículo cuya modificación no sea posible; todo, absolutamente todo es reformable o modificable porque no existe limitación ni cláusula excluyente alguna en el propio texto constitucional.


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Así las cosas, cualquier reforma constitucional que quisiera plantearse no requeriría más que un acuerdo político entre partidos políticos; acuerdo del que, por otra parte, serían únicos responsables políticos esos partidos y el Gobierno del momento, encargado de aprobar el oportuno proyecto de ley de reforma que recogiera los acuerdos alcanzados.
¿Qué queremos decir con esto? A nuestro juicio debe quedar meridianamente claro que con la modificación que se va a llevar a cabo sólo se pretende reforzar --que no forzar--, el papel del Consejo de Estado en la garantía de la calidad, la técnica y el rigor jurídico de la actuación del Ejecutivo. Dicho de otra manera, que no se trata de someter a una posible y futura reforma constitucional a un más o menos encubierto examen de legalidad --que no procedería--, ni de desviar o endosar responsabilidades a otra institución sin que le correspondan, ni de violentar o forzar la función estrictamente jurídica que, ciertamente, tiene el Consejo de Estado, ni mucho menos de utilizar --y lo digo entre comillas--, al Consejo de Estado como freno o justificación a la hora de oponerse o posicionarse sobre cualquier cuestión que pudiera plantearse.
De ahí, señorías, nuestra enmienda de supresión número 5.
En todo caso, y para que vean que nuestra actitud no es la del rechazo por el rechazo a que el Consejo de Estado sea consultado respecto de anteproyectos de reforma constitucional, hemos presentado una enmienda alternativa, la número 6. En esta enmienda, partiendo de que el Consejo de Estado emitirá su dictamen en estos supuestos de reforma constitucional, dentro de esos parámetros de calidad jurídica, técnica y rigor, admitimos o aceptamos la consulta; ahora bien, nos parecería bueno --y es lo que propugna nuestra enmienda--, que fueran también consultados los órganos consultivos propios de las comunidades autónomas, a fin de tener una visión más plural y global. Es más, nuestra voluntad de consenso llegó, aunque con poco éxito --también hay que decirlo--, hasta superar esta enmienda proponiendo en el trámite anterior, en la Cámara Baja, no ya la consulta directa a los órganos consultivos propios de las comunidades autónomas sino simplemente que el Consejo de Estado abriera un plazo para que aquéllos pudieran hacerle llegar sus observaciones y éste las pudiera utilizar a la hora de elaborar su dictamen. No ha podido ser aunque, señorías, nuestra oferta sigue en pie.
La tercera y última enmienda --y con ello termino, señor presidente--, está dirigida a lo que precisamente el proyecto de ley dice pretender: reforzar o potenciar el órgano consultivo y a profundizar en esa garantía de la calidad, la técnica y el rigor de las leyes. ¿Cómo? Fijando como competencia o función del Consejo de Estado la de emitir dictamen respecto de todos los anteproyectos de ley; excepción hecha, ciertamente, de los de naturaleza presupuestaria. De suerte, además, tal y como recogemos en la propia enmienda, que dicho dictamen forme parte de los antecedentes necesarios que el Consejo de Ministros remitirá al Congreso a los efectos de lo establecido en el artículo 88 de la Constitución.
También en este caso ofrecimos un texto de aproximación en el Congreso de los Diputados, frente al argumento esgrimido de que de aceptarse nuestra enmienda habría una excesiva carga de trabajo para el Consejo de Estado, de manera que acotamos los términos de nuestro texto en el sentido de limitarla a los anteproyectos de ley orgánica; pero tampoco fue posible el acuerdo.
Esta oferta también sigue en pie en este trámite, señorías.
Nada más y muchas gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Turno de portavoces. Por el Grupo Mixto tiene la palabra el señor Cuenca Cañizares.


El señor CUENCA CAÑIZARES: Gracias, señor presidente.
Brevemente, porque ya he manifestado mi posición.
Señorías, de una forma más reflexiva, parece lógico que si hacemos una configuración del Consejo de Estado y al final del todo hay un interés por incorporar a dicho órgano a ciertas personalidades que no estaban contempladas en las características genuinas de la composición de dicho órgano, llamo su atención, señorías, acerca de que debemos dar ejemplo a toda la ciudadanía que espera de nosotros que tengamos esas actitudes que censuramos en el ámbito de la política. Insisto en que parece adecuado, de lógica política y del nuevo talante que queremos impregnar a la ciudadanía, que si se cobra otro sueldo de la Administración pública éste sea retributivamente incompatible. Esa es una cuestión básica, porque lo estamos aplicando a cualquier ciudadano en materia de pensiones, y he puesto el ejemplo de las pensiones por no poner otros y porque en este caso concreto afecta a muchísimos ciudadanos y ciudadanas; no lo van a entender los ciudadanos y dirán que las personas que están en determinados estamentos tienen ciertos privilegios. Eso es de una lógica política que nos debería llamar la atención.
Porque, vamos a ser claros, ¿cómo vamos a incorporar a un ex presidente que puede además ser miembro de una fundación, que además tiene retribuciones propias por su anterior cargo, etcétera? ¿Cómo se puede explicar a la ciudadanía que los que estamos aquí apoyamos y votamos que tenga otro cargo más de por vida y no sé cuántas cosas más? No lo va a entender nadie y no entenderán que de los dos grupos uno de ellos esté elaborando una ley que se dice de buen gobierno, que quiere hacer unas buenas prácticas, etcétera. Repito, el ciudadano no va a entender que se haga para solucionar lo de algún ex presidente porque lo único que va a hacer es evitar ese talante y las buenas formas de hacer las cosas. No parece lógico. ¿O es que creen ustedes que es gratuito que alguien retire 15 enmiendas de un plumazo para resolver la incorporación de una figura de su partido que, además, señorías, está todos los días vapuleándoles, sacándoles de quicio? A no ser que ustedes estén pensando en un retiro.
¿Pero es que alguien piensa que va a ser posible ese retiro? Por otra parte, aunque eso fuera posible ¿cómo les explicamos a los ciudadanos que por ese retiro le vamos a dar más sueldo, más privilegios, más y más? Y es que, señorías, hay miembros del Consejo de Estado que se jubilan,

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acaban su carrera como cualquier ciudadano y cumplen su función y sus responsabilidades, pero este señor no, se le da un cargo vitalicio y me ahorro la palabra que lo calificaría. No lo van a entender, señorías.
En definitiva, primero, si es posible incorporarle, incorpórenle, nosotros ya hemos abandonado nuestra opción, nos hemos retirado, sabemos que no podemos con ello, pero resuelvan ustedes: que por lo menos él o cualquiera que venga después tenga que llamar a la puerta y diga que quiere incorporarse. Si es así y cumple los requisitos, perfecto, para dentro. Segundo, si usted cobra otro sueldo de la Administración Pública es incompatible, o una cosa o la otra, como nos pasa a todos, a todos, pero ustedes mientras tanto lo aplican a los cargos públicos, a los concejales, etcétera, y al ex presidente no --no sé si también le van a permitir más viajes por Georgetown y por todos los sitios para que siga haciendo bolos y bolos, siga poniendo a este país a caldo y mientras se le incorpora a esta institución--. Pues bien, este senador que les habla y la senadora de mi grupo no vamos a asumir eso. No sé qué es lo que vamos a conseguir de ustedes, pero no lo vamos a asumir, con lo cual será su responsabilidad si deciden seguir adelante. ¡Y es que esto no hay un dios que lo entienda, ni ciudadano de este país que quiera asumir esta propuesta! Estas son nuestras enmiendas. No tenemos problemas con las funciones del Consejo de Estado, sino fundamentalmente con la composición y, en concreto, con algo que huele a chapuza, que huele mal y que no lo vamos a saber explicar. Eso sí, estos dos senadores se desvinculan y explíquenselo ustedes, que a nosotros, como se suele decir, nos va a dar mucha risa.
Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Cuenca. Créame: Dios lo entiende todo. (Risas.) ¿Desea hacer uso de la palabra el representante de Coalición Canaria? (Pausa.) Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió tiene la palabra el senador Badia.


El señor BADIA I CHANCHO: Gracias, señor presidente. Voy a ser muy breve.
Quiero señalar en primer lugar lo positivo de la reforma de este proyecto de ley. Entendemos, por otra parte, que en el debate del Congreso se aprobaron unas enmiendas que reflejaban claramente el modelo de Estado que tenemos, algunas de ellas hasta con la inclusión de los presidentes de determinadas comunidades autónomas cuando reúnan una serie de requisitos. También nos parece evidente que existe una necesidad importante de hacer una reforma mucho más amplia que ésta de la que estamos hablando. Nosotros entendemos --y creo que el Gobierno se ha manifestado en este sentido-- que esto puede ser una realidad en el futuro y esperamos que así sea.
Se han hecho aportaciones positivas, pero tenemos que ser capaces de seguir profundizando en un Consejo de Estado que sea reflejo del marco autonómico y plural que tenemos. Esperamos que el camino iniciado con esta reforma nos permita profundizar en un tema tan importante como es este proyecto de ley del Consejo de Estado que hoy estamos debatiendo.
Desde este punto de vista daremos apoyo a la propuesta.
Muchas gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Badia.
¿Desea hacer uso de la palabra el representante del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos? (Denegaciones.) Por el Grupo de la Entesa tiene la palabra el senador Molas.


El señor MOLAS I BATLLORI: Gracias, señor presidente.
La reforma --por otra parte limitada-- del Consejo de Estado tiene un objetivo central que me parece razonable pero que modifica ampliamente algunas de las características históricas del Consejo de Estado, supremo órgano asesor del Gobierno, reforma que le autoriza a partir de ahora a elaborar textos que pueden servir de base a proyectos legislativos, es decir, que se le da una función de responder a encargos. Esto implica una novedad que es o puede ser positiva, y de ahí surge un criterio de predisposición por parte de nuestro grupo que implica resolver los temas de los servicios técnicos adecuados para que esta función sea genérica de estudio y de informe. De ahí la vinculación del Consejo de Estado con el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Este es el gran sentido de esta ley. Y aprovechando esta modificación en algo que es sustantivo en una institución tan histórica, se efectúan unas actualizaciones en el proyecto --seguramente motivadas por razones de técnica legislativa y por coherencia con el texto posterior-- que le incorporan una atribución de competencias para determinar en materias relativas a la ejecución del Derecho comunitario, aunque en realidad esta función ya la ejercía en función de una ley de 1994, no por una ley del propio Consejo.
Y aprovechando también la ocasión de esta reforma se incorporan al Consejo de Estado los ex presidentes de gobierno como consejeros natos con carácter vitalicio vía institucional para integrar, posiblemente, a los ex presidentes en una institución del Estado en cuanto que tales. Con independencia del criterio distinto que se haya podido manifestar en este salón de Plenos y de la coherencia de aquellos que mantuvieron posiciones idénticas en el Congreso de los Diputados, el sentido de esa incorporación es justamente el de reforzar el carácter institucional y de servicio al Estado de aquellos que han prestado su servicio como presidentes de gobierno.
Por esta razón, la valoración positiva de la reforma consideramos que debe centrarse a partir de la introducción de esta posible actividad del Consejo de Estado como realizador de tareas y de propuestas legislativas o de reforma constitucional que el Gobierno le encomiende, y la atribución por ley de la capacidad de pedir estudios, informes o memorias que juzgue oportuno para el mejor desempeño de sus funciones, que podrá solicitar directamente de otros organismos autónomos o unidades y servicios administrativos

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a fin de responder a los encargos facilitados por el Gobierno. En este sentido la innovación es importante aunque sea muy pequeña y nos parece positiva para la institución.
Muchas gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la senadora Castillo.


La señora CASTILLO JIMENEZ: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, con la presente reforma de la Ley Orgánica 3/1980, del Consejo de Estado, se persigue el fortalecimiento de la institución.
El Consejo de Estado, como máximo órgano consultivo del Gobierno, ha desarrollado una labor capital al servicio del Estado de Derecho, velando por la calidad técnica y el rigor jurídico de la actuación del Ejecutivo, contando para el desarrollo de sus funciones durante estos últimos años con la participación y el apoyo de profesionales de reconocido prestigio.
Si bien, señorías, las competencias atribuidas al Consejo de Estado no requieren, a nuestro parecer, en este momento una modificación sustancial, sí consideramos conveniente encomendarle nuevas tareas que, sin desbordar el ámbito propio de la función consultiva, permitan recabar del alto cuerpo estudios previos cuando se pretendan llevar a cabo reformas constitucionales o legislativas de especial trascendencia.
Con este fin, se arbitran diversas medidas dirigidas a potenciar la actuación de este órgano y facilitar, así, el cumplimiento de las labores de estudio que le sean encomendadas.
En primer lugar, señorías, este proyecto de ley orgánica prevé la incorporación de los ex presidentes del Gobierno como consejeros de Estado. Esta incorporación se justifica por la conveniencia que creemos que tiene para toda la sociedad que se beneficien de su experiencia poniéndola al servicio del Estado en aquella institución que la propia Constitución Española define como supremo órgano consultivo del Gobierno.
A nuestro entender, la capacidad del Consejo de Estado quedará así enriquecida con su caudal de saberes y conocimientos sobre asuntos públicos y sobre la dirección de la acción de gobierno. La incorporación de los ex presidentes del Gobierno, señorías, se realiza confiriéndoles en esta reforma la condición de consejeros natos con carácter vitalicio.
De esta manera, creemos que se garantiza una participación coherente con las funciones que se pretende que desempeñen, permitiendo su participación en el ámbito más relevante de cuantas actividades desempeña la institución; es decir, los asuntos decididos por el pleno.
En segundo lugar, señorías, se incorpora un mecanismo de colaboración entre el Consejo de Estado y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. El fin de esta inclusión es que se presten labores de apoyo al máximo órgano consultivo y, a su vez, se extienda este régimen de colaboración a otros organismos y órganos de la Administración General del Estado.
En tercer lugar, se establece que el Consejo de Estado pueda actuar en comisión de estudio. Esta novedad permite que la comisión, presidida por el presidente del Consejo e integrada por los consejeros de Estado, un letrado mayor y los funcionarios de otros cuerpos del Estado que eventualmente se adscriban, se encargue de elaborar informes y memorias que, a su vez, haya encargado el Gobierno. El objeto de su actividad serán, por tanto, los anteproyectos de reforma constitucional o legislativa y su función será siempre preparatoria de la deliberación al pleno, quien remitirá al Gobierno el texto resultante.
Pero, señorías, este proyecto de ley también lleva a cabo una revisión de las competencias de la institución con objeto de adaptarlas al actual marco legal, sin que ello suponga --repito-- una modificación sustantiva de las funciones que ha venido ejerciendo. En ese sentido, se añade la competencia del pleno del Consejo de Estado para emitir dictamen con carácter preceptivo respecto a anteproyectos de reforma constitucional, cuando la propuesta no haya sido elaborada por el propio Consejo. Se incorpora al texto de la ley orgánica competencia para dictaminar en materias relativas a la ejecución del Derecho comunitario europeo. Hasta el momento, señorías, se encontraba su base legal en la disposición adicional primera de la Ley 8/1994, por la que se regula la comisión mixta para la Unión Europea. También, se deja constancia de las competencias del Consejo de Estado, tras la creación de los consejos consultivos autonómicos.
Asimismo, se lleva a cabo una delimitación de la competencia de la institución para dictaminar sobre las reclamaciones formuladas ante la Administración General del Estado en concepto de indemnización de daños y perjuicios, situando un umbral cuantitativo mínimo de 100.000 euros.
Finalmente, señorías, se aprovecha esta reforma para actualizar las denominaciones de aquellos cargos que hoy responden a distintas rúbricas, y en este caso están el del presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el director general de lo contencioso del Estado y el director del Centro de Estudios Constitucionales, que pasarán a denominarse, respectivamente, jefe de Estado Mayor de la Defensa, abogado general del Estado director del Servicio Jurídico del Estado y director del Centro del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Señorías, antes de abandonar esta tribuna quiero agradecer el tono del debate a los grupos parlamentarios que han intervenido y el apoyo que hace posible la reforma planteada por el Gobierno socialista, lo que va a permitir, sin duda, revitalizar y fortalecer las funciones del Consejo de Estado como máximo órgano consultivo, lo que hace posible el ejercicio del artículo 97 de nuestra Constitución que, como todos ustedes saben, encarga al Gobierno la tarea de decidir y, sin duda, la de saber escuchar.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos desde los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra el senador Vázquez.


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El señor VAZQUEZ REQUERO: Muchas gracias, señor presidente.
Intervendré muy brevemente porque mi objetivo no es, ni mucho menos, hacer un discurso extenso para lucimiento propio o cansancio ajeno después del debate que hemos presenciado y al que hacía referencia el senador Zubia, con alguna anécdota de tipo taurino, aunque a veces las mejores faenas no se hacen ni a plaza llena ni con los mejores toreros.
Algunas veces depende de los toros --a lo mejor esta ley no es lo suficientemente atractiva para todas sus señorías-- y otras veces de los toreros. Esto es así.
Lo que está claro, señorías, es que la postura del Grupo Parlamentario Popular ha quedado patente en los debates que han tenido lugar en el Congreso de los Diputados, donde ha habido un acuerdo de la práctica totalidad de los grupos --únicamente dos grupos se quedaron fuera del consenso.
A juicio del Grupo Parlamentario Popular este consenso es importante y necesario en leyes fundamentales. Creemos que una ley que ha tenido vigencia absoluta en todos sus términos durante más de 24 años se debe pactar también por una amplia mayoría, no absoluta o cualificada sino, como se ha hecho en este caso, por la práctica totalidad de los grupos.
Pensamos que según salió el texto del Congreso de los Diputados y de la ponencia constitucional, como ha leído el señor presidente de la Comisión, se mejora un texto que, como decía, ha sido valioso durante más de 24 años, y es deseo de nuestro grupo parlamentario que sirva, por lo menos, para otros 24 años.
Este acuerdo alcanzado por todos los grupos --al que no voy a hacer referencia porque ya se ha hecho aquí-- tiene su base clara en un dictamen del Consejo de Estado de mediados de este verano, del 15 de julio, que prácticamente se ha respetado en su totalidad y que me atrevo a decir que se ha mejorado en el trámite parlamentario en relación con las consideraciones a que hacía referencia dicho dictamen. Asimismo, consideramos que también se ha mejorado con las enmiendas de casi todos los grupos en la tramitación parlamentaria en la Cámara Baja.
Por lo tanto, creo que debemos seguir haciendo una consideración importante sobre la institución, consideración que ha tenido una presencia no sólo histórica a lo largo de siglos en nuestro país, sino también constitucional en diversos textos de los dos siglos anteriores de nuestro Derecho.
Y por qué no decirlo, tiene relevancia desde el punto de vista del derecho comparado en otros países de nuestro entorno. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, por favor, ruego que guarden silencio.


El señor VAZQUEZ REQUERO: Por lo tanto, tiene autoridad suficiente --la autorictas necesaria, que dice la doctrina-- para afirmar que son prácticas de buena administración las que salen de los dictámenes de instituciones como el Consejo de Estado.
Esta reforma, como digo, está avalada por un amplio consenso de las fuerzas políticas, al que me ha parecido entender que también se unía, en el caso del Senado, el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés.
Por lo tanto, creo que se verá reforzado con respecto a lo que se consiguió en el Congreso de los Diputados. Amplio consenso, por tanto, en esta reforma y coherencia en los planteamientos de los grupos parlamentarios de esta Cámara respecto de los acuerdos puntuales y totales a los que se llegó en el Congreso de los Diputados, unos acuerdos que fundamentalmente hacen referencia a las dos cuestiones...


El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio.


El señor VAZQUEZ REQUERO: Como digo, unos acuerdos que hacen referencia a dos cuestiones sobre la reforma en las que no voy a insistir, pero a las que ya se ha hecho referencia, y que son tanto la composición del Consejo de Estado, como las funciones ampliadas de este órgano de asesoramiento y consulta, que pasa también a ser un órgano de estudio y reflexión de diversos anteproyectos de importantes leyes. (Rumores.) Así pues, con la creación de esta comisión de estudio y con la función que se atribuye al Consejo de Estado en este sentido, creemos que...


El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio. ¡Qué hubiese sido de nosotros si hubiésemos tenido que estar aquí toda la semana!

El señor VAZQUEZ REQUERO: Voy a ir terminando pues, como digo, hay amplio consenso en esta materia, pero antes quisiera hacer referencia a algunas cuestiones que aquí se han planteado.
En las anteriores intervenciones para la defensa de las enmiendas, unas más vehementes que otras, y me refiero concretamente a la del señor Cuenca, se ha comenzado haciendo una intervención de fondo, tal y como se hizo en el Congreso de los Diputados, sobre la posibilidad o no de independencia de los miembros del Consejo de Estado. Lo cierto es que el senador Cuenca sólo se ha referido a los tres o cuatro nuevos miembros que se van a incorporar, pero estoy convencido de que ello tiene fácil respuesta en Derecho comparado, tal y como se ha exigido en otras cuestiones. Los presidentes de Gobierno, los presidentes de las repúblicas de otros Estados también forman parte del Consejo de Estado, pero es que, además, en anteriores configuraciones del Consejo de Estado español de siglos anteriores también formaron parte de él tres presidentes de Gobierno de la Nación e incluso un presidente de la República, y no por ello se pensaba que fueran a tener menos independencia que el resto de los miembros que formaban parte de este órgano. Así pues, se trata de matizaciones que considero caen por su propio peso. En cualquier caso, el señor Cuenca se ha quedado en la anécdota, y ésta no es lo importante, pero yo no voy a entrar al trapo.
No obstante, quiero terminar diciendo que la posición de mi grupo se basa en la coherencia mantenida en el

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acuerdo alcanzado con los demás grupos parlamentarios, en el amplio consenso existente y en la mejora del texto que se ha remitido a esta Cámara desde el Congreso junto con el dictamen del Consejo de Estado.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos desde los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
A continuación vamos a proceder a la votación de las enmiendas presentadas al proyecto de ley orgánica por el que se modifica la Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril, del Consejo de Estado.
Votación, en primer lugar, de las enmiendas números 1, 2, 3 y 4, presentadas por el senador Cuenca Cañizares y por la senadora López Aulestia, del Grupo Parlamentario Mixto.
Se inicia la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 249; a favor, cuatro; en contra, 236; abstenciones, nueve.


El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Enmiendas del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, números 5, 6 y 7.
Se inicia la votación. (Pausa.)

Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 250; a favor, 14; en contra, 234; abstenciones, dos.


El señor PRESIDENTE: Quedan rechazadas.
Votamos el dictamen en bloque.
Se inicia la votación. (Pausa.) Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos emitidos, 251; a favor, 238; en contra, cinco; abstenciones, ocho.


El señor PRESIDENTE: Queda aprobado el dictamen, señorías.
Por tanto, queda definitivamente aprobado por las Cortes Generales el proyecto de ley orgánica por el que se modifica la Ley Orgánica 3/1980, de 22 de abril, del Consejo de Estado.
Señorías, se levanta la sesión.


Eran las veinte horas y cuarenta minutos.


CORRECCION DE ERRORES: En el «Diario de Sesiones» número 23, Sesión Plenaria del 1 de diciembre de 2004, página 1027, Sumario, la enmienda del Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés relativa a la vuelta al texto del Congreso de los Diputados en lo modificado por la número 26 del Grupo Parlamentario Popular se aprueba por 253 votos a favor y 1 en contra.
En el mismo «Diario de Sesiones», página 1054, réplica del señor Van-Halen Acedo en su pregunta relativa al IV centenario de la publicación de «El Quijote», donde dice: «... no hay nada previsto. En los presupuestos del Estado figuran 14 millones, en la comisión de presupuestos se hablaba de 24, y sólo aparecen en el programa 144A, 120.000 euros.» Debe decir: «... no hay nada previsto en los presupuestos del Estado. Se hablaba de 14 millones en la Sección 24, y sólo aparecen en el programa 144A, 120.000 euros.» 

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